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En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.

miércoles, 11 de octubre de 2017

RESEÑA: Jurgen o la comedia de la justicia.

JURGEN O LA COMEDIA DE LA JUSTICIA

Título: Jurgen o la comedia de la justicia.

Autor: James Branch Cabell (Richmond, Virginia 1879-1958). Pertenecía a una familia bien situada en la siempre clasista sociedad sureña. Una circunstancia que le facilitó ser readmitido en la Universidad William and Mary, tras ser expulsado por tener una relación con un profesor considerada demasiado íntima por las autoridades universitarias. Tras licenciarse se dedicó a la literatura y al periodismo. Durante su vida publicó cincuenta y dos libros incluyendo novelas, relatos, poesía y recopilaciones de artículos. Su obra precursora del género fantástico, fue inmensamente popular, siendo Jurgen o la comedia de la justicia su libro más conocido.

Editorial: Defausta.

Idioma: inglés.

Traductor: Susana Prieto Mori.

Sinopsis: en el antiguo reino de Poictesme, Jurgen, un prestamista en la cincuentena, sale una noche en defensa de un caballero oscuro. Como recompensa, el caballero hace desaparecer a Lisa, la exigente y parlanchina esposa de Jurgen. Obligado por su sentido del deber, Jurgen se embarca entonces en una aventura que lo llevará por una serie de reinos fantásticos en busca de su esposa. En este viaje se cruzará con toda clase de seres mitológicos, recuperará su juventud, se reencontrará con sus antiguos amores, se casará varias veces, explorará sus relaciones familiares y tratará de encontrar no solo a su esposa, sino también la justicia, la satisfacción personal y el motor de sus deseos.

Su lectura me ha parecido: ágil, trepidante, satírica, tópica en cierto sentido, interesante desde el punto de vista interpretativo, con un humor socarrón...Queridos lectores y lectoras, ya es un hecho, la literatura fantástica nunca va a desaparecer. Todo lector o lectora lo sabe, y de hecho, muchos de vosotros tendréis entre vuestros predilectos a escritores o escritoras versados en estas lides. No importa los años transcurridos, ni la evolución que ha experimentado el género, ni su reciente conversión en objeto de consumo de masas, sus historias siempre acabarán importando a cualquier persona, incluso en algunos casos, como podemos comprobar en los tiempos que corren, a convertirse en una pasión que invada su vida por completo. Vivimos tiempos de cierto esplendor en este sentido. Los textos clásicos de fantasía se reeditan en espectaculares ediciones, nuevos títulos inundan las estanterías de las librerías más importantes, grupos de rol nacen al calor de estas historias míticas, hasta la televisión y el cine han logrado sacar tajada de esta fiebre por los dragones y demás animales fantásticos que parece no cesar. Y aunque existen muchos críticos de este género, tachándolo de superficial y sin calidad literaria, lo cierto es que el fantástico es uno de los géneros con más jugo del que aparenta. El truco, saber leer entre líneas e informarnos previamente de la época en la que se escribió. De esta forma, y os lo digo por experiencia, lograremos aprovechar cada página y cada novela de este tipo que pase por nuestras manos. El libro que hoy tengo el placer de presentaros pertenece a ese selecto club de clásicos del género, que a pesar de haber sido sepultado por otros títulos de mejor calidad literaria, no podemos ignorar la influencia que tuvo en futuros escritores y escritoras que contribuyeron a dar una vuelta de tuerca al género. Jurgen o la comedia de la justicia: un viaje, un atípico protagonista y mil y un seres maravillosos.


La historia de como Jurgen o la comedia de la justicia llegó a mis manos fue de lo más imprevista. Aunque deberíamos empezar nuestra narración partiendo del hecho de que no me considero una ávida lectora de novela fantástica. No es que tenga algo en contra de este tipo de libros o historias, simplemente, no me han llamado tanto la atención como otro tipo de novelas de otros géneros literarios. De hecho, cuando estaba en el colegio y ya más tarde en el instituto me consideraba una rara avis en ese sentido. Mientras mis compañeros de clase intentaban leer El Señor de los Anillos o se peleaban por el último ejemplar de Harry Potter o de Memorias de Idhún en la biblioteca, yo me entretenía con otras lecturas. Si bien es cierto que le di una oportunidad a algunos libros, la verdad es que por aquella época tuve muy claro que prefería las películas antes que los libros. La cosa no cambió con mi ingreso en la universidad, pues, las aventuras del joven mago y a la epopeya de Frodo Bolson fueron sustituidas por algo llamado Juego de Tronos, cuyas tramas plagas de sexo, violencia y dragones lograron acaparar a millones de personas primero frente a unas páginas, después frente a un ordenador y más tarde, los que podían permitírselo, delante del televisor. Este último fenómeno sigue aún en alza, y aunque le di una oportunidad al primer libro de la saga, el resultado fue el mismo, preferí mil veces, aunque con reticencias, la serie que el libro. Con el tiempo y en parte debido a esa nostalgia de la infancia y adolescencia, las películas de Harry Potter, que no los libros, acabaron por convertirse en algo importante para mi. Sin embargo, no lograba hacerme el animo y leer ya no los libros que se publicaban en esos momentos, sino los clásicos, esos de los que ha bebido gran parte de los autores de novela fantástica actual. Eso cambió hace un tiempo, cuando descubrí el terror sobrenatural de William Hope Hodgson en La casa en los confines de la tierra. A partir de ahí, y muy de vez en cuando, acabé desempolvando algunos títulos clásicos, incluso me llegué a leer El Hobbit con un sorprendente buen resultado. En el caso de Jurgen o la comedia de la justicia jamás había oído hablar de él, nunca, ni siquiera aparecía en los libros de literatura universal que tengo en casa. Sólo lo había visto, y de pasada, expuesto en los estantes de algunas librerías de mi ciudad. Cuando comencé a colaborar con Defausta recibí un paquete con dos libros, uno era La culpa de Kate Chopin, que tenía muchas ganas de leer, y el Jurgen de Branch Cabell, novedad de la editorial en aquel momento. Recuerdo que tardé mucho tiempo en hacerme el animo, no estaba muy convencida de su lectura, incluso llegué a achacarle muchos prejuicios, todos ellos infundados. Jurgen o la comedia de la justicia no era un libro que me llamase especialmente la atención en aquellos momentos. Sin embargo, cuando superé aquellos temores, descubrí un libro poco corriente y aunque no acabó por convertirse en uno de mis preferidos, si que merece toda nuestra atención en lo que respecta a algunos puntos de su trama.

En lo que respecta a la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que Jurgen o la comedia de la justicia presenta una lectura rápida, ligera y tremendamente amena. Una narración en la que abundan los diálogos y descripciones las justas y necesarias. Tal vez, en lo que respecta a esto último, sea lo que más eche en falta. Las descripciones, queramos o no, en ocasiones son necesarias, y en el caso de la literatura fantástica resultan imprescindibles, sobre todo para que el lector se situé y pueda hacerse una idea del ambiente en el que nos vamos a mover. En lo referente a la historia que se narra nos topamos con una trama clásica y novedosa al mismo tiempo. Clásica al tratarse de una novela donde aparecen ciertos tópicos de la literatura fantástica, como son la inspiración medieval, la presencia de temas como el honor, el amor, el deber o el valor y la sobreabundancia de criaturas mágicas que van haciendo acto de presencia a lo largo de la historia. Si hay dos elementos que delatan esa clara influencia en las leyendas del pasado son la presencia de Merlín y la espada de Excalibur, personaje y objeto mundialmente conocidos y a los que en esta novela, Cabell parece hacerles un merecido homenaje. Por otro lado, decimos que es novedosa por una serie de cuestiones que se salen del canon habitual. Para empezar, Jurgen, el protagonista de la novela, no es el prototipo de héroe que se espera. Ni es joven, ni es fiel y por supuesto, se deja llevar en ocasiones por sus intereses. Tampoco responde al prototipo de esposa el personaje de Lisa, convirtiéndola en la no-amada. Sin embargo, lo que si apreciamos es la abrumadora presencia del deber, elemento clásico en la literatura de aventuras medievales, aunque Jurgen parece asumirlo más bien por obligación y por el peso de la tradición que por sus verdaderos sentimientos. En este sentido, Jurgen o la comedia de la justicia se trata probablemente de una ácida sátira a este género, muy cercano al estilo que mucho tiempo después hizo tan célebre al gran Terry Prachett. Parodia y ridiculez para llegar al lector menos inesperado. Seguidamente, cabe destacar el peculiar juego al que Cabell se suma a lo largo de las 334 páginas de la novela, y es que partiendo de lo sencillo y usando locos juegos de palabras, el autor trata de esconder lo complejo. De esta forma, el autor deja al lector solo ante las letras, obligándole a perderse entre los entresijos literarios para tratar de entender lo que ha querido decir en realidad. En relación con esto último, y como no podía ser de otra forma, Cabell guarda un as en la manga, que no es otro que una intensa crítica a la sociedad de su tiempo, sobre todo en cuestiones de moralidad. Tanto es así que esta novela fue llevada a juicio por la Liga de Nueva York por la Supresión del Vicio, algo que evidentemente realzó la popularidad del libro y de su protagonista en especial, convirtiéndolo en el azote y símbolo contra la tradición y la falta de libertades en cuanto a la sexualidad masculina y femenina. Por último, un pequeño apunte, pues no podemos pasar por alto las similitudes entre Jurgen y la comedia de la justicia con la Divina Comedia de Dante. Ya no sólo por su estructura en la que el protagonista pasa de un lugar a otro, también por esa búsqueda de lo más preciado. Un ascenso continuado hacia un objetivo tan idílico como posible.

Deteniéndonos unos instantes en la historia que esta novela narra, observamos como la justicia aparece de forma casi constante, acompañando cada paso de Jurgen. Incluso en el propio subtítulo aparece de forma bastante significativa, como otorgándole un peso necesario, vital para el entendimiento de lo que Cabell ha querido contarnos. En Jurgen o la comedia de la justicia, éste último término se presenta como el mayor atributo que por tradición debe poseer el héroe para lograr reponer el buen nombre o enmendar una traición, burla, violación o cualquier desacato que éste o los suyos hayan podido sufrir. Sin embargo, como ya hemos comentado, Jurgen no es un héroe al uso, por lo que a pesar de que la emplea desde un primer momento, éste no hace más que traicionarla constantemente, siendo él mismo el culpable de nuevas injusticias. En resumidas cuentas, Cabell, de forma irónica y con humor pretende hacernos ver que la virtud de la justicia idealizada puede engendrar más injustica. Pero, una vez finalizas su lectura, además de sentir cierto sosiego, una servidora por lo menos no ha podido evitar hacerse preguntas, todas ellas relacionadas con la justicia. ¿Qué entendemos por justicia? ¿Se consigue fácilmente? ¿Es igual para todos? ¿Tiene diferentes varas de medir? Según la RAE, por justicia se entiende como principio moral que lleva a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Más abajo nos topamos con una acepción que la define como conjunto de virtudes y otra como pena o castigo público. Una vez consultadas todas las definiciones, podemos confirmar que evidentemente seguimos aplicando al pie de la letra dicho significado. Por un lado la justicia como virtud favorable en una persona, algo que sin quererlo nos retrotrae a aquellos cantares de gesta, a aquellos poemas trovadorescos e incluso hasta el propio Quijote. La forma de expresarlo ha evolucionado evidentemente, pero seguimos valorando positivamente dicha forma de ser que puede en ocasiones traducirse en comportamiento. Y por otro lado, como ya observamos todos los días en los telediarios, la justicia sigue sin ser igual para todos. Ejemplos no faltan, sino que rebosan, colmando la paciencia de los que se ven perjudicados por ese lado oscuro. Es más, incluso en Jurgen o la comedia de la justicia, observamos como el proceso de búsqueda de su no-amada es lento, costoso, con muchos baches. Muy semejante al camino para lograr una verdadera justicia, lento, costoso y con muchos baches, muchos de ellos puestos a conciencia para dificultar el proceso. En fin, si algo nos enseña Jurgen o la comedia de la justicia es que la justicia puede parodiarse y ridiculizarse hasta límites insospechados. Convertirse precisamente en eso, en una comedia. Sin embargo, no podemos perder de vista que ésta, en el mundo real, es algo muy serio y que desgraciadamente, y por mucho que nos lo quieran hacer creer, ésta no es igual para todos. Jurgen o la comedia de la justicia: una historia de amor-odio, valentía, cobardía, traición, infidelidad, justica, monstruos, magos, combates, comprensión...Una novela fantástica para tiempos surrealistas.

Párrafos o frases favoritas:

"Hay una historia que se cuenta en Poictesme que dice: en los tiempos antiguos vivía un prestamista llamado Jurgen, pero su esposa lo llamaba a menudo cosas mucho peores. Era una mujer llena de vida, con poco talento para el silencio. Su nombre, dicen, era Adelais, pero la gente de ordinario la llamaba dama Lisa."

Película/Canción: a falta de una cosa y otra, os adjunto la pieza de música épica que me ha acompañado en la redacción de esta reseña.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Defausta Editorial

2 comentarios:

  1. En esta ocasión me descubres libro. Y me dejas con cierta curiosidad. No voy a lanzarme a por él, más que nada por los pendientes que se me acumulan en las estanterías, pero si se cruza, seguro que cae.
    Besotes!!!

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  2. Ni idea de este autor y menos, claro, de este título. Lo que hoy traes es para mí todo un descubrimiento. Jimena, yo coincido contigo en mi cierto distanciamiento del común de los mortales en lo que se refiere a la novela fantástica de la que nunca he sido muy entusiasta. Pero también coincido contigo en que si la obra es buena me leo lo que sea. Por eso tomo nota de este autor por si encuentro ocasión y oportunidad.
    Un beso

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