martes, 27 de septiembre de 2016

RESEÑA: Hace Cuarenta Años.

HACE CUARENTA AÑOS


Título: Hace Cuarenta Años. 

Autor: Maria Van Rysselberghe (Bruselas 1866 - Cabris, Alpes marítimos 1959) es una de las más fascinantes escritoras "secretas" de todos los tiempos, una autora de culto de breve obra cuya leyenda ha seducido a numerosos lectores a lo largo de los años. Hija de una familia culta ligada al mundo del arte belga, y casada con el pintor Théo Van Rysselberghe, fue también la amiga más cercana de André Gide, quien la bautizó como la "Petite Dame" por su estatura y presencia física. A partir de 1918 emprendió la tarea de registrar día a día y hasta la muerte de Gide (1951) todo aquello de lo que era testigo en vida del escritor: fases, acontecimientos, el ambiente en el que vivía, la génesis de sus obras, su postura ante los sucesos de su época, su vida íntima...Durante un tercio de siglo llenó diecinueve gruesos cuadernos de "Notas para la historia auténtica de André Gide". Hoy en día esta crónica conocida como Los cuadernos de la Petite Dame y, publicada por la editorial Gallimard, constituye un documento irreemplazable para el conocimiento de una época de la literatura francesa y, en general, europea. Pero su obra no se compone exclusivamente de estos cuadernos: animada por Gide escribió, al menos, tres textos: Strophes pour un rossignol, Galerie privée y el fundamental Hace Cuarenta Años

Editorial: Errata Naturae.

Idioma: francés.

Traductor: Regina López Muñoz.

Sinopsis: estamos a finales del siglo XIX, en una playa del Mar del Norte donde nacerá una pasión absoluta y singular entre Émile y Maria. Será ésta quien nos cuente, cuarenta años después, cómo fue aquel breve y fascinante amor hecho a medias de exaltación y de sumisión. Lo fugaz y lo eterno, así como lo imposible - pues ambos están casados -, marcan esta poderosa historia que nos recuerda en ocasiones a Stendhal y a Flaubert y que anticipa a las novelas de Marguerite Duras o las películas de Ingmar Bergman.

Su lectura me ha parecido: hermosa, delicada, bella, pequeña, autobiográfica, íntima, sencilla, breve, apasionada, triste, con grandes dosis de nostalgia...Queridos lectores y lectoras, se que me repito mucho en el inicio de las reseñas y en la reflexión final, sin embargo, y creo que tengo razón cuando digo que existen ciertos temas que merecen ser abordados de una manera más continua y habitual. Temas que, por supuesto, nunca deben dejarse de lado a mi más sincero parecer. Si os habéis fijado, en la breve biografía de la autora del libro que hoy reseñamos, aparece la palabra "secreta" acompañada de la de "escritora", algo que sin duda, nos tiene que hacer pensar. Ya he comentado en más de una ocasión la importancia de rescatar grandes clasicos olvidados de la literatura universal, algo que ciertas editoriales están llevando a cabo de una forma muy satisfactoria. No obstante, esta reflexión me gustaría llevarla un paso más allá, y es que fueron muchos escritores los que son rescatados del olvido, pero también escritoras. Mujeres de su tiempo que decidieron tomar papel y pluma para plasmar sus pensamientos e inquietudes a escondidas, desde el anonimato, desde seudónimos inventados o bajo un nombre masculino completamente falso. Hoy, queridos amigos y amigas, nos encontramos ante una de estas mujeres, talentosa, culta y singular, que no sólo acercó la figura, obra y época de su íntimo amigo André Gide al gran público, sino que también nos dejó un legado literario que aunque breve, destila personalidad, inteligencia, poesía e influencias muy bien aprovechadas. Hace Cuarenta Años: la potencia narrativa en 85 páginas.


La historia de como Hace Cuarenta Años llegó a mis manos es del todo fácil, pero sin duda, supuso un gran descubrimiento para mi. Como muchos bien sabréis, hace un tiempo que comencé a colaborar con Errata Naturae, y de hecho, éste no es el primer libro que me envían de la editorial, pero tal vez, es el que tenía más ganas de leer. Todo esto se debe a que, desde hace mucho tiempo, una servidora lo tenía en el punto de mira. La primera vez que vi un ejemplar de este libro fue en una de las concurridas librerías del centro de mi ciudad, y creo que al instante quedé prendada de él, cual amor en aquellos instantes imposible, que no tardaría en ser correspondido. Recuerdo que lo primero que me llamó la atención fue la originalidad de su portada, con unos rótulos verdaderamente llamativos a la par que sencillos, acompañados de un cuadro muy interesante a mi parecer, en el que se representa a una mujer sentada en lo que parece la terraza de una cafetería con la mirada puesta a una playa verde, con los ojos observando la inmensidad de las aguas azules. Al momento, intuí que el libro tendría que versar sobre los recuerdos, el pasado y la melancolía sobretodo; pero no lo sabía a ciencia cierta, por lo que esperaba algún día poder responder a esas primeras impresiones. Ya encontrándome colaborando con Errata Naturae, y tras haber leído otros libros de la editorial anteriormente, pensé que había llegado la hora, el momento de adentrarme en Hace Cuarenta Años. Cuando el libro apareció dentro del buzón, una sensación de alegría recorrió mi cuerpo, y aunque tardé un poco en iniciar su lectura, me sirvió para comprender dos cosas. La primera, que estaba en lo cierto cuando pensé que se trataría de una novela de añoranza y lo segundo, que acababa de descubrir a una autora nueva que acabó por interesarme mucho, hasta el punto de que a día de hoy, estoy deseando leer otro libro suyo. 


En lo que respecta a la crítica propiamente dicha, comenzaremos apuntando que Hace Cuarenta Años presenta una lectura sosegada, pausada pero llena de matices que nos permiten apreciar la belleza y la calidad literaria de Rysselberghe. Es más, desde el momento en el que inicié la lectura de las primeras líneas ya me di cuenta de que ésta no era una novela cualquiera, una novela romántica al uso, sino que todo en ella es pura poesía. Durante todo el libro tienes la sensación de estar adentrándote no en una novela, sino en un extenso poema lleno de hermosura y pasión desbordada, lo cual proporciona una extraordinaria originalidad al texto. Un poema lleno de frases y párrafos para enmarcar y que nos hacen indirectamente reflexionar sobre ciertos temas de interés. Por otro lado, como ya he comentado, no nos encontramos ante una novela romántica al uso, sino que ésta responde a un estilo exento de edulcorantes y ñoñerías, más cercano a la realidad y sinceridad, pero también a la dominación y al sentimiento de posesión. Cuando una novela romántica deja de lado lo cursi para centrarse en la veracidad de los sentimientos y de las relaciones amorosas, por muy duras o desbordantes que sean a veces, ésta consigue ser recordada y permanecer inmortal al paso del tiempo. Seguidamente, en la sinopsis del libro se hablan de las influencias y anticipos que ofrece esta novela. Del caso de Stendhal y Mergueritte Duras no puedo hablar, pues aún no me he iniciado en la lectura de ambos autores, pero de Flaubert si que se un rato, y es cierto que la herencia de el genial escritor francés se nota en cada una de sus páginas, pero sobretodo en la relación amorosa que se establece entre los personajes. Una relación de sumisión, obcecación, dominación y de riesgo por su condición de adúlteros, pero en la que ambos, necesitan desesperadamente el uno del otro. Como si sólo pudiesen sobrevivir si sus almas se unen en un mismo ser, más allá de lo que sería el deseo carnal, más allá de las bajas pasiones, más allá de todo convencionalismo. En eso se parece mucho a la Madame Bovary de Flaubert, aunque ofreciendo una mirada distinta y dando un paso de gigante en cuanto a la concepción de las relaciones amorosas. Por último, no debemos olvidar lo más importante, y es que Hace Cuarenta Años es una novela autobiográfica, algo de lo que nos advierten los editores en la introducción y que nos permite adquirir una doble lectura, la lectura convencional con ojos apasionados, y la lectura analítica, la que nos permite leer entre lineas, la que nos descubre cosas como la situación de la mujer o el pensamiento de un tiempo histórico concreto.


Para dar por finalizada la redacción de esta reseña, me gustaría dedicar este último párrafo a uno de los temas principales que emanan de la lectura de Hace Cuarenta Años. Hace unas semanas, en la reseña de Versiones de Nosotros, hablamos del pasado, de las experiencias personales que marcan y de la necesidad que a veces tiene el ser humano de preguntarse: "¿Qué habría pasado si...?". Pues bien, en el caso de Hace Cuarenta Años ocurre algo parecido, pero con la diferencia de que lo que se nos plantea no es esa duda existencial de la que os hablaba, sino de recordar el pasado para de alguna forma, revivirlo, rescatarlo de entre los rescoldos de la memoria. Muchas veces nos ha pasado, incluyéndome a mi, que de vez en cuando nos ponemos a pensar en lo vivido y en lo que de alguna forma ha creado un punto de inflexión en nuestra vida. Puede ser un momento breve, instantáneo o prolongado en el tiempo, pero que siempre nos ha proporcionado cierta o absoluta satisfacción. En Hace Cuarenta Años plantea el caso de un amor imposible que para la protagonista ha significado mucho, pero también puede ser una vieja amistad, la experiencia trabajando en un lugar concreto, un viaje, unas palabras, una mirada, un simple gesto lo que desencadena un recuerdo imborrable en nuestra memoria. Es ahí, después de mucho tiempo, cuando entra en juego la nostalgia, tan necesaria pero tan peligrosa a veces, que nos traslada al momento exacto, permitiéndonos evocar y revivir aquel momento, aquel instante, aquel tiempo, aquel minuto, aquel segundo en el que fuimos tremendamente felices y dichosos, pero que para nuestra desgracia, ya no podemos disfrutar, tocar o apreciar en carne propia. Es bueno recordar, echar la vista atrás de vez en cuando, pero como siempre se dice, la vida sigue, sigue caminando, a paso lento, cargada con un montón de experiencias que como tales, ya forman parte de nosotros mismos y configuran nuestra propia existencia. Hace Cuarenta Años: una historia de amor, pasión, libertad, bohemia, sumisión, sentimientos desbordantes, sinceridad, nostalgia... Un delicado pero grandioso poema en el que muchos podemos vernos reflejados.

Frases o párrafos favoritos: 

"Hablábamos poco; expresábamos la alegría a través de nuestro andar, que coincidía de forma espontánea."

"- ¡Qué poderosa es la obligación de ser quien se espera que seas!"

Película/Canción: de momento no hay noticias de una posible adaptación cinematográfica y a la espera de que ésto se produzca, os adjunto una de mis piezas favoritas de BSO, la cual me ha acompañado en la redacción de esta reseña.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Errata Naturae

jueves, 22 de septiembre de 2016

RESEÑA: Inés del alma mía

INÉS DEL ALMA MÍA


Título: Inés del alma mía. 

Autor: Isabel Allende (Lima 1942). Sobrina del asesinado presidente de Chile Salvador Allende, es y se considera chilena. Salió de Chile en 1975 a causa de la represiva dictadura militar que el General Pinochet implantó nada más derrocar al gobierno de Salvador Allende. Ejerciendo el artículo de humor como periodista, Isabel Allende realizó varios programas en televisión  y escribió varias obras de teatro. La Casa de los Espíritus fue su primera novela, escrita en un año, calificada por los expertos literarios como una obra maestra, el mejor heredero de Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez. A partir de esa primera novela la carrera literia de Isabel Allende fue imparable. De Amor y de SombraLa Hija de la FortunaRetrato en Sepia, Inés del Alma mía o El Cuaderno de Maya El juego de Ripper y El amante Japonés son algunas de sus novelas más recordadas.


Editorial: Debolsillo.

Idioma: castellano.

Sinopsis: Inés Suárez es una jóven y humilde costurera extremeña que se embarca hacia el Nuevo Mundo para buscar a su marido, extraviado con sus sueños de gloria al otro lado del Atlántico. Anhela también vivir una vida de aventuras, vetada a las mujeres en la pacata sociedad del siglo XVI. En América, Inés no encuentra a su marido, pero si a un amor apasionado: Pedro de Valdivia, Mestre de Campo de Francisco Pizarro, junto a quién Inés se enfrenta a los riesgos y las incertidumbres de la conquista y la fundación del Reino de Chile.

Su lectura me ha parecido: floja, repetitiva, ligera, perseverante, aventurera, descriptiva, original en su temática, fallida en su resolución...Creo que ya lo he dicho en más de una ocasión, junto con la novela policíaca y la novela social, la novela histórica es para mi uno de los géneros más complejos e interesantes que existen. Para empezar, es un formato donde tienen cabida muchos tipos de historias y temas universales como el amor, la amistad o la avaricia. Donde el autor puede explorar nuevas formas y estilos, más solemnes y puros o más atrevidos y arriesgados. En el que el tiempo y el espacio, como no podía ser de otra forma, juegan un papel fundamental, condicionando tanto a la trama como a los personajes que habitan en la novela. Un tipo de narración en el que también cabe la posibilidad de reflexionar sobre temas de la actualidad desde la privilegiada perspectiva que brinda el pasado histórico. En definitiva, un género único que incluso indirectamente presiona al escritor, no sólo porque la investigación y recopilación previa de datos es más obligatoria que nunca, también porque exige una novela interesante, original, atractiva, pero sin olvidar el compromiso primero con la historia, segundo con la literatura y tercero con los lectores. Sin embargo, al escribir este tipo de novelas, como hemos ido comprobando a lo largo de este tiempo, el escritor puede lucirse y alcanzar los cielos o directamente suicidarse literariamente. Ese es sin duda, el gran peligro que corren los escritores que se dedican a este género y que en muchos casos ha acabado en verdaderas tragedias. El libro que hoy os presento, perteneciente al género histórico, no ha caído en el olvido por los pelos, o mejor dicho, por el prestigio de su autora. Aún así, no nos encontramos ante una de sus mejores novelas, sino ante otro intento fallido que espero no volverme a encontrar en la literatura de esta genial autora, un error llamado Inés del alma mía: un inquietante bache en el camino.


La historia de como Inés del alma mía llegó a mis manos, aunque más bien tendría que decir a mi casa, tiene algunos años. Como ya he comentado en más de una ocasión, a mi madre le encanta Isabel Allende, de hecho, en el comedor tenemos un estante en el que los libros de esta autora lo copan completamente. Inés del alma mía entró en mi casa no se por que motivo, no se si mi madre se lo compró, si fue un regalo de cumpleaños, de navidad o por el día de la madre. Pero el caso es que desde aquel día formó parte de la colección de novelas de la autora chilena que tenemos en casa como si fuera un tesoro. A esta historia hay que añadirle que mi experiencia con Isabel Allende había sido hasta el momento intensa pero no demasiado activa al mismo tiempo. El primer libro que leí de ella, como tantos y tantos jóvenes de mi generación fue su obra cumbre, La Casa de los Espíritus. No por puro placer que conste, sino porque aquella era una de las lecturas obligatorias para el examen de lengua castellana en selectividad. Sin embargo, a parte de que disfruté mucho, esa lectura me abrió las puertas de un mundo en el que hasta el momento no me había atrevido a adentrarme como es la literatura sudamericana. Desde ese primer contacto poco a poco estoy supliendo esa carencia con diversas lecturas, entre ellas, la de De Amor y de Sombra, también de Allende que me gustó incluso más que La Casa de los Espíritus. Y es en esos inicios, en esa inquietud por leer más libros procedentes de aquellos interesantes territorios lo que me empujó a leer Inés del alma mía, eso, y la perspectiva de una historia que combinaba feminismo con conquista, libertad con sumisión, transgresión con violencia. Me pareció un cóctel literario muy curioso y que me incitó sin duda a decantarme por esta lectura. No obstante, las altas perspectivas y la buena experiencia que había tenido leyendo algunos de sus libros anteriores, se quedaron en agua de borrajas cuando fui testigo de una caída estrepitosa, o lo que es lo mismo, de una historia, pero más bien, de una trama que bajo otro género literario repite las mismas premisas y que, desafortunadamente, convierte las buenas intenciones en precisamente eso, agua de borrajas.


En lo que respecta a la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo en primer lugar que Inés del alma mía, al contrario de otras novelas de Allende, presenta una lectura más ágil, rápida, dinámica, que invita a una breve reflexión de vez en cuando. Con todo esto, no quiero decir que la novela no esté bien escrita, al contrario, si de algo se puede librar esta novela es de la belleza literaria y del estilo tan particular de la autora. Aún así, sorprende no toparnos con esa profundidad y esa introspección a las que nos tiene tan acostumbrados. En segundo lugar, en lo que respecta a la trama, es original y atractiva, eso hay que admitirlo, sin embargo, ésta va decayendo poco a poco a medida que nos acercamos al final del libro. El inicio es muy fuerte y con ciertos tintes aventureros, algo que suele gustar al lector, pero llega un momento en el que la acción deja de ser trepidante para tornarse en visiblemente más ligera, romántica y ñoña, a pesar del contexto en el que la autora ha decidido ambientar la novela. Es un contrapunto demasiado brusco, pero también, demasiado explotado por miles y miles de autores, lo que en cierto sentido, le resta bastante originalidad. En tercer lugar, para mi, el principal fallo de la novela. Todos los que hemos leído alguna vez algo de Isabel Allende sabemos que Chile y la historia de Chile son los ejes de su producción literaria, sobretodo el periodo de la dictadura de Pinochet. Algo totalmente justificado si tenemos en cuenta que Isabel es sobrina del presidente Salvador Allende, asesinado durante el golpe de estado del general Pinochet. Ese hecho y la terrible dictadura que vino después son el telón de fondo de muchas de sus novelas, convirtiéndose en la autora que mejor trató literariamente ese periodo, algo que de verdad, los lectores le estaremos eternamente agradecidos. Sin embargo, y he ahí el problema, ese amor por Chile y su historia parece haberse convertido en una especie de obsesión cuando encontramos una historia como la de Inés del alma mía, donde se relata, como no, la historia de la conquista de Chile. No digo que no sea un tema interesante, que lo es, pero sinceramente, el querer forzar la historia otra vez hacia el mismo tema me chirrió bastante, resultándome altamente repetitivo. Por último, comentar que el libro está escrito en clave de denuncia feminista. El abordar literariamente el personaje de Inés Suárez ya dice mucho de la intencionalidad de la autora, pero como hemos comentado antes, ese intento de reconocimiento acerca su figura al gran público, pero se va apagando poco a poco a medida que va cayendo la trama narrativa.

Siguiendo con el último argumento planteado, me gustaría dirigir la reflexión hacia un tema que creo que es conveniente sacar a la luz, sobretodo a raíz de la lectura de Inés del alma mía. Como todos muy bien sabemos, la mujer como tal ha sufrido a lo largo de la historia la represión, la discriminación, el desprecio, la ocultación, pero también el silencio. Ese terrible y aún practicado olvido que ha impedido saber de los logros e importancia de ciertas mujeres en el devenir histórico. Un hecho que se extiende a muchas épocas y momentos de gran importancia, y en el caso de la Conquista de América, resulta en mi opinión un silencio terrible además de bastante notable. Isabel Allende, en Inés del alma mía, nos cuenta la apasionante historia de Inés Álvarez, una mujer que participó activamente en la conquista y en la fundación del Reino de Chile al lado de grandes nombres como Valdivia o Pizarro, pero que al mismo tiempo, sufrió las burlas y la discriminación propias de la sociedad del siglo XVI. Allende, escribiendo esta novela, no sólo ha reconocido el papel de esta mujer en concreto, sino que ha hecho justicia a todas esas mujeres que cruzaron el océano para adentrarse en las tierras del nuevo mundo. Existen algunos ejemplos, algunos menos conocidos como el de Catalina de Erauso, una monja que huyó del convento para cruzar el Atlántico para, una vez en tierras inexploradas, ocultarse bajo nombres como Francisco de Loyola o Alonso Díaz, ocultando bajo su armadura su verdadera identidad. O más conocidos, como el del embarco en 1550 de 80 doncellas hacia Río de la Plata para casarse con colonizadores y evitar así el amancebamiento y el mestizaje, capitaneado por una viuda llamada Mencía de Calderón. Un acontecimiento que la escritora española Elvira Menéndez reflejó en la conocida novela El corazón del Océano. Aunque tal vez el más célebre, aunque a su vez menos investigado, sea el caso de La Malinche, amante de Hernán Cortés y figura clave en la conquista española del Imperio Azteca. Con todo esto, evidenciamos no sólo que las mujeres que participaron de la conquista existieron, también el hecho de que muchas de ellas han permanecido en el olvido durante mucho tiempo. Novelas como la de Isabel Allende, a pesar de no ser una de las mejores de ella, nos sirven para poner nombre y voz a todas aquellas mujeres que junto a los hombres, asistieron a dicho acontecimiento tan importante y tan crucial para lo que vendría después. Inés del alma mía: una historia de amor, sacrificio, valentía, perseverancia, prejuicios, machismo, peligro, pasión, entereza...Una historia con muchos defectos, pero que sin duda, rescata la figura de Inés Álvarez del silencio y de la ignorancia.

Frases o párrafos favoritos: 

"Un hombre hace lo que puede, una mujer hace lo que el hombre no puede hacer."

Película/Canción: hace poco que se confirmó la noticia de que Inés del alma mía se adaptaría en formato televisivo, y a medida que pasa el tiempo, vamos conociendo cada vez más detalles de dicha adaptación. Aquí os adjunto un video de la noticia en cuestión:


¡Un saludo y a seguir leyendo!

lunes, 19 de septiembre de 2016

ENTREVISTAS A LECTORES: Miss Bingley y Miss Hurst.






¡Buenos días lectores/as! Como se suele decir tras un largo periodo vacacional: "todo lo bueno se acaba". Sin embargo, una servidora añadiría "...y empieza lo mejor". Hace unas semanas iniciamos esta nueva temporada pisando fuerte, y como no podía ser de otra manera, en Jimena de la Almena nos hemos comprometido acercar al público algunos de los protagonistas de la blogsfera, para que sean conscientes el trabajo que significa administrar un espacio en la red, un espacio dedicado a los libros y a la literatura, un trabajo duro pero gratificante al mismo tiempo. Por ello, hoy os traigo la primera entrevista a lectores de la temporada. Se trata de Miss Bingley y Miss Hurst, administradoras del conocido blog Las Inquilinas de Netherfield. Un espacio en el que encontraréis reseñas de calidad y en el que miman con especial cariño a los clásicos de la literatura universal, descubriéndonos verdaderas joyas. Unas chicas realmente informadas y cultas a las que ha sido un tremendo placer conocer y charlar sobre libros, mercado editorial, preferencias, evolución del sector...En fin, he aquí la entrevista: 

¿Por qué decidisteis abrir un blog?

Miss Bingley: “Las Inquilinas de Netherfield somos dos amigas a las que nos apasionan la literatura, el cine y las series de televisión, especialmente los clásicos.” Estas fueron las primeras palabras que lanzamos a la blogosfera, y si además le añadimos que nos encanta compartir opiniones entre nosotras y con todos aquellos que quieran escucharnos, no había más remedio que abrir un blog. En el blog hemos encontrado a nuestros afines y con nuestras mismas inquietudes. En mi caso me considero una lectora compulsiva, leo todo lo que cae en mis manos, y el blog para mí ha supuesto abrir una ventana a un mundo en el que mi ansia lectora no encuentra límites. Y sobre todo lo que me llena son esas personas maravillosas que con cada reseña que publicamos nos leen y nos comentan.

Miss Hurst: Somos amigas desde hace años, y aunque las dos tenemos un ritmo de vida que deja poco tiempo para hobbies, siempre que podemos sacamos un hueco para quedar a tomar un café y hablar de la gran pasión que tenemos en común, que es la literatura. Tal y como comenta arriba Miss Bingley, el blog fue una consecuencia natural de eso. Además de hablar entre nosotras sobre libros, autores, personajes… necesitábamos compartir esas impresiones con más personas y conocer otras opiniones y puntos de vista. Nunca quisimos un blog de masas con cientos y cientos de seguidores. Queríamos nuestro rincón personal donde pudiésemos hablar sobre el tipo de literatura que a nosotras nos gusta, y que en su mayor parte tiene poco que ver con lo que se lee en un gran porcentaje de la blogosfera. Y gracias a eso hemos conocido blogueros y blogs maravillosos con los que tenemos mucho en común.

“Las Inquilinas de Netherfield” es el nombre de vuestro espacio de reseñas y opinión. Hablarnos un poco de él.

MB: El nombre del blog, “Las Inquilinas de Netherfield”, no es casual. Si alquilamos esta casa es porque Jane Austen es una de nuestras “maters literarias”; ella siempre nos inspira y es una de las fuentes a la que siempre volvemos. Sus letras son imperecederas y después de doscientos años seguimos compartiendo y entendiendo todo lo que a través de su obra nos quiso contar. Netherfield de alguna manera representa a todos los clásicos, a los que amamos y mimamos todo lo que nuestro tiempo nos permite; así mismo entiendo que Netherfield es muy grande, infinita, donde cabe todo tipo de literatura, cine, televisión…

MH: Yo creo que desde el principio tuvimos claro que queríamos que el nombre del blog hiciera referencia a Jane Austen, y surgió ese nombre un poco casi sin pensarlo, de manera natural. Las dos adoramos a esta escritora y si queríamos ser fieles a nosotras mismas, teníamos que empezar siéndolo con el nombre. Y tal y como dice Miss Bingley, al darle ese nombre a nuestro rincón literario aglutinamos y reivindicamos nuestro amor por la literatura clásica. Quien conozca un poco nuestro blog o se acerque a él verá que reseñamos de todo, aunque siempre con especial atención a los clásicos abarcando desde el siglo XIX hasta mediados del XX. “Las inquilinas de Netherfield” reflejaba ese espíritu, y no tuvimos muchas dudas al respecto.

Como podemos comprobar, vuestro blog se caracteriza por dejar un espacio bastante destacado a los clásicos ¿Qué opinión tenéis de ellos?

MB: Como he comentado anteriormente, para mí los clásicos son los pilares, las fuentes de las que me alimento. Ellos forjaron mi amor por la literatura, y siempre que vuelvo a ellos de antemano sé que su lectura no me va a resultar indiferente… todo lo contrario, me resulta enriquecedora y sorprendente: por algo son las verdaderas obras que han perdurado en el tiempo. Libros que están escritos con dedicación, mimo, sin prisas y, lo más importante, sin presiones actuales; nuestros clásicos eran verdaderos artesanos, sus obras eran únicas, y ahí están, para que las valoremos y las conservemos. En lo que a mí respecta, mi pequeño granito de arena es el espacio que le dedico a los clásicos en el blog.

MH: Yo leo clásicos desde que era una cría. Me recuerdo leyendo ya Crimen y castigo con solo 12 o 13 años. Los clásicos han formado siempre parte de mi vida. Mis estanterías están llenas de ellos, y los llevo en la sangre, aunque quede muy “exagerado”. Sin embargo, en mis paseos por otros blogs, me he dado cuenta del miedo que le tienen muchos lectores a los clásicos. Tienen muchos prejuicios con respecto a ellos, y la idea generalizada de que son pesados, aburridos, y carentes de interés… que no les van a gustar, y ni siquiera intentan conocerlos. Y es una pena porque se están perdiendo obras maestras de la literatura, así que desde nuestro blog siempre promoveremos estos libros. Yo aconsejo a todo aquel que le guste leer, que ame la literatura, sea del género que sea, que lea al menos una vez en su vida un clásico. Que seleccione, que mire lo que más puede amoldarse a sus gustos, que no empiece con algo muy complicado o difícil, pero que lea al menos un clásico. Sinceramente creo que no se arrepentirá.

Actualmente no dejamos de presenciar como autores clásicos poco conocidos se recuperan para el gran público ¿Creéis que actualmente estamos ante un boom de la literatura rescatada del olvido? ¿A qué creéis que se debe?

MB. Creo que más que de tratarse de un boom es un acto de justicia. Por fin, autores “olvidados” son recuperados, y llegamos a conocerlos y valorarlos; forman parte de nuestra literatura, y solo porque estén descatalogados u olvidados no significa que no aportasen su granito en mayor o menor medida. Una buena obra es intemporal, independientemente del autor… siempre estará ahí, y descubrirla es como desenterrar un preciado tesoro que por justicia hay que valorarlo, fuera de las modas o de los tiempos. Gracias a todos los libros recuperados descubrimos que autores renombrados (que han llegado hasta nuestros días) se vieron influenciados por estos últimos menos conocidos que, contando con igual o incluso mayor calidad literaria, no alcanzaron la inmortalidad. Así que gracias a este boom ahora tendrán su reconocimiento.

MH: En España existe (o ha existido hasta hace pocos años) la mala costumbre por parte de las editoriales de sacar al mercado una y otra vez los mismos clásicos. Hay clásicos famosos que si miras en cualquier librería online, tienen infinidad de ediciones, y realmente muchas veces no aportan nada, porque ni mejoran la edición ni ofrecen nada que las haga distintas de las demás. Van a lo fácil, lo seguro, e incluso muchas de ellas comparten la misma traducción, no son traducciones hechas para esa edición en concreto. Sin embargo, otros muchos clásicos que llevaban décadas descatalogados, o que sorprendentemente estaban inéditos en castellano, eran totalmente ignorados para su publicación en España. Todo eso cambió hace unos años. Editoriales independientes, con un punto de vista mucho más arriesgado pero siempre apostando por la calidad, como Impedimenta, Nórdica, dÉpoca, Hermida, Funambulista, Ardicia… han dinamitado ese campo, le han dado visibilidad a clásicos hasta ahora desconocidos en castellano, clásicos que editoriales grandes habían ignorado hasta ahora por completo. Y lo más maravilloso es que por cada uno que editan hay al menos cien todavía esperando su oportunidad. Espero que a todos les llegue su momento de estar en las librerías con una edición acorde a lo que se merecen.

¿Algún autor en especial que os haya llamado la atención en todo este tiempo de actividad en la blogosfera?

MB: Todos los libros que he leído y reseñado me han marcado y aportado cosas maravillosas. Cada libro es único y singular; he aprendido tantas cosas que solo puedo dar gracias a todos los autores por poner en nuestras manos sus obras, su tiempo, su dedicación e inteligencia, para que nutramos nuestra mente y sepamos discernir y reconocer lo que es una obra pura y honesta, de otra procesada y endulzada que intenta manipularlos por su publicidad o por las expectativas creadas. Respondiendo a tu pregunta, no voy a señalar un autor concreto, pues en nuestra pequeña andadura, para mí, todos mis libros reseñados en el blog son imprescindibles y todos los autores son especiales. Todos me han aportado cosas que me han enriquecido y a todos les estoy inmensamente agradecida.

MH: Si hablo a título personal, mis andanzas en la blogosfera me han dado muchas buenas sorpresas. Aunque no tengo una zona de confort propiamente dicha porque leo absolutamente de todo desde que era muy pequeña, es normal que siempre tiremos para lo que creemos que más nos va a gustar. Sin embargo, desde que estoy en el blog me obligo a leer cosas que en principio me daría más pereza leer. Y aunque todos los libros y autores son importantes, gracias a eso he descubierto el feelgood, y con ello a una compañera bloguera, Mónica Gutiérrez (del blog Serendipia), que creo que es la autora que más me ha llamado la atención desde que empecé a reseñar. A los demás autores que he leído por primera vez desde que estoy en el blog hubiese llegado de un modo u otro, pero a ella, al autopublicarse (hasta ahora) sus obras, seguramente no, porque es ahora cuando me estoy metiendo más en ese terreno. Una nunca sabe por qué conecta como conecta con ciertos libros o autores, pero con Mónica me ha pasado desde el primer libro suyo que leí. Conecté con su mundo como si de dos piezas de puzle se tratase, y si no hubiese sido por el blog seguramente nunca hubiese ocurrido, porque no hubiese llegado a conocer la existencia de su obra.

¿Qué libro consideráis imprescindible, que recomendaríais siempre?

MB: El que todos debemos leer (yo lo habré leído unas cuantas veces y no me canso de leerlo y releerlo porque siempre me sorprende positivamente) es refrescante, intemporal y es el único que aún no me atrevo a reseñar (en el futuro quién sabe): El Quijote de Miguel de Cervantes. Después de El Quijote, mis imprescindibles son todos los libros de mis Maters; las hermanas Brönte, Elizabeth Gaskell, Agatha Christie, nuestra admirada Jane Austen y tantos otros, clásicos y actuales… en definitiva, una lista infinita que suma y suma…

MH: Qué pregunta más difícil… me veo incapaz de considerar como imprescindible un solo libro. Podría intentarlo con un imprescindible de cada género, y aun así no sé si conseguiría resaltar unos por encimas de otros. Pero si me obligo a recomendar uno, y que sea solamente uno, y además accesible para todo el mundo, creo que un imprescindible es Dickens, genio entre los genios de la literatura, y por no irme a sus libros más complicados, recomendaría A Christmas Carol. Quien no lo haya leído todavía, debe hacerlo. Ya está tardando.

¿Sois de las que pensáis que los libros definen la personalidad del lector?

MB: Si esa frase es cierta ahora se entiende mi mente esférica, pues hay tantos libros y tantos autores, diversos y diferentes… Soy de la opinión de que cada momento tiene su libro, pues hay veces que tus gustos y preferencias se balancean para un lado o para otro, pasando de un género a otro: histórico, clásico, romántico, negro... dependiendo de la apetencia, el momento y, en fin, circunstancias subjetivas que ni yo misma entiendo. Pero lo que siempre procuro en mis lecturas es intercalarlos, pues si leo dos libros históricos seguidos, por poner un ejemplo, siempre habrá uno que me llegue más que otro. Creo que para valorarlos debo espaciarlos y disfrutarlos en su justa medida, con su singularidad.

MH: No solamente pienso que la definen, sino que muchas de nuestras lecturas están condicionadas por ella. Podría decirse que es como un círculo: los libros definen tu personalidad, y tu personalidad o estado de ánimo define los libros que lees en determinados momentos. Las dos cosas van de la mano, se complementan y se nutren la una de la otra.

Muchos blogs colaboran con editoriales de gran, mediano o pequeño prestigio ¿Creéis que esto perjudica o favorece al espacio en cuestión?

MB. Colaborar no es lo mismo que trabajar, y no tienes un sueldo o una remuneración que de alguna manera condicione tu opinión cuando la das a conocer. Siempre hay que ser fiel a tus principios, y la reseña que escribas debe corresponderse con lo que hayas percibido y sentido en la lectura del libro. Pienso que son cosas independientes y aisladas: si soy lectora, no soy correctora o vendedora de libros, y mi opinión será el reflejo de ese libro, para bien o para mal… Pero no puedo opinar sobre lo que hace cada uno en su casa o en su blog. Creo que la honestidad juega un papel importante en todo esto; el lector debe decir lo que piensa y opina del libro y, como en todo, habrá opiniones positivas y negativas. Al final, lo divertido es la diversidad, lo que opina cada uno y poder compartirlo.

MH: Lo de las colaboraciones es un tema peliagudo. Si un blog es fiel a su estilo y al tipo de literatura que le gusta a la hora de solicitar colaboraciones, y la editorial en cuestión accede a colaborar con él, no veo ningún problema siempre y cuando el bloguero no se vea coaccionado a la hora de reseñar ese libro. El problema que vengo observando desde que estoy en este mundillo es que creo que muchas veces los blogueros adornan reseñas de libros que, si lees entre líneas, está claro que no les han gustado nada, solo para no tener problemas con esa editorial y poder seguir colaborando con ella. Y es fácil detectar ese tipo de reseñas, que desde ese momento pierden todo su valor, porque ya no sabes realmente qué piensa ese bloguero sobre el libro en cuestión. En ocasiones, y que no se ofenda nadie, muchos blogs parece que nacen con la idea de recibir muchos libros gratis, sean del estilo que sean, aunque no les guste el género… al parecer lo importante es tener muchas colaboraciones editoriales aunque jamás comprasen un libro suyo si no se lo regalasen ellos. No lo comparto en absoluto. Por eso creo que muchos blogs nacen y mueren muy rápido, en apenas unos meses. Además del trabajo que conlleva leer con total regularidad y saber expresar lo que te ha hecho sentir un libro (porque se necesita tiempo, ganas, y cierta disciplina para sentarse delante del ordenador), nacen con una idea muy equivocada sobre las colaboraciones editoriales. Lo ven en otros blogs (o en Youtube) y se piensan que todo es jauja.

¿Qué pensáis sobre las películas basadas en libros? ¿Cuál ha sido la mejor adaptación que habéis visto? ¿Y la peor?

MB: Soy de las que cuando leo un libro disfruto del libro y cuando veo una película intento disfrutar de la película. Si el libro ha alcanzado todas las expectativas y luego me voy al cine porque creo que voy a encontrar en la película todo lo que el libro me ha transmitido, siempre me siento defraudada; así que para poder disfrutar de la película y reconocer todo el trabajo que lleva detrás, el libro lo tengo que dejar un poco de lado. Sería lo mismo que opinar sobre una película en versión original o doblada. Hay actores que mejor doblarlos, pero otros que su voz lo es todo, y si la acallas, pues nada que ver. Pero eso no quiere decir que no disfrute de las grandes adaptaciones, pues sus fuentes son los libros que de alguna manera han llegado al público, por su historia o sus personajes; entonces aquí los cineastas ya tienen hecho una parte de su trabajo, y ya se tendrían que esforzar mucho (negativamente) para que la historia que quieren contar no sea buena. Entre mis adaptaciones favoritas se encuentran todas las realizadas por la BBC sobre Jane Austen, las Brönte, Elizabeth Gaskell… sobre esta última me encanta la adaptación de Norte y Sur, de 2004, en el que Richard Armitage se sale. Su voz nada tiene que ver con la versión doblada y, sin embargo, la adaptación no es muy fiel a la novela… pero Armitage es Armitage. En conclusión, cuando veo esta serie se me olvida el libro y viceversa, nada que ver una cosa con otra. La historia interminable, de Michael Ende, fue uno de los libros que marcaron mi infancia, y cuando vi la película (son de esas cosas que aún te acuerdas) me llevé una desilusión. Pero su banda sonora me encantó: recuerdo que mi carpeta de octavo tenía pegado un poster de Limahl. La película, mejor olvidarla.

MH: Hace ya mucho tiempo que decidí separar el libro de su correspondiente adaptación, porque son tan escasas las ocasiones que están a la altura que mejor tomárselo con filosofía y evitar comparaciones. Es muy difícil que una imagen pueda expresar lo mismo que cien palabras. El poder visual es enorme, pero el escrito lo es todavía más. La imagen te lo da todo hecho, la palabra tiene recovecos imposibles de contar. Así que si separo, puedo disfrutar de las pelis y series. Si no separo, la película o serie siempre va a salir perdiendo, y no sería justo (pero aun así muchas veces cuesta ejercer esa imparcialidad). Si tengo que escoger la mejor adaptación, me costaría decidirme entre varias: El Padrino (la primera y la segunda), El festín de Babette, Trainspotting, la miniserie de Bleak House... Para la peor podría decir tantas que me quedo sin espacio, pero por no repetir la de La historia interminable, que es un espanto (con todos mis respetos), y no irme muy lejos en el intento, tengo que admitir que algunas cosas de El Hobbit me parecieron un auténtico horror. Y soy muy fan de la trilogía de ESDLA a pesar de sus muchos, muchísimos cambios, pero con El Hobbit a Jackson se le fue un poco la pinza. El libro no daba para tres películas, y bien que lo pagó la historia. No son los cambios en sí, que como digo intento separarlos del libro; es la naturaleza de esos cambios lo que no me gusta nada.

¿Qué autor crees que merece más atención de la que actualmente recibe?

MB: Todos los escritores que escriben grandes libros deberían merecer toda nuestra atención como lectores: deberíamos leerlos. No voy a singularizar a ninguno pues, en mi opinión, en todas la reseñas positivas que he escrito en “Las Inquilinas de Netherfield” creo que detrás hay grandes autores (casi todos muy poco reconocidos, que sólo llegan a un público minoritario). Y si hablamos de los libros autoeditados, ya no te digo más: héroes de la literatura, incansables, que plasman su esfuerzo y energía en cada uno de sus libros, y en ellos se descubre mucha brillantez e inteligencia… son mis protegidos. La verdad es que si algo no me entusiasma no le dedico demasiada atención. Esto lo traslado a la literatura también: por mucha repercusión o ruido que tenga el libro, si no me llega, no me llega… hay tantos buenos libros por leer, con publicidad o sin ella…

MH: Hay muchos buenos autores que permanecen un poco tapados entre tanto bestseller, o que tienen reconocimiento en su país pero aquí en España son muy desconocidos. Si me tengo que quedar con uno, para mí Julian Barnes es un autor como la copa de un pino, que en su país sí que recibe la atención que merece (que es mucha) pero que en España es un autor muy minoritario. Nick Hornby en España tampoco es un autor muy conocido, y a mí encanta.

En “Las Inquilinas de Netherfield” encontramos una variedad de títulos interesante. ¿Qué creéis que es lo que debería tener un buen blog de reseñas literarias?

MB: En mi opinión, un buen blog de reseñas es el que tiene unas “opiniones singulares”, y con eso quiero decir honestas con la lectura de los libros que ha reseñado. Es el blog valiente que opina libremente sobre los libros, positiva o negativamente, además de argumentar esas opiniones. Si una reseña solo dice que le gusta o que no le gusta pero no me argumenta sus opiniones, de alguna manera entiendo que más que una idea personal se trata de la idea general; en ese punto entiendo que no es un blog de reseñas, si por reseña se entiende una opinión personal argumentada.

MH: Honestidad. Para mí es imprescindible que una reseña destile honestidad. Que sepa, cuando la leo, si a la persona que la escribe le ha gustado o no le ha gustado el libro. Yo quiero hacerme una idea sobre ese libro, quiero conocer la opinión en cuestión, y estoy leyendo la reseña porque estoy interesada en conocer lo bueno y lo malo que tenga que decir sobre él. Yo leo reseñas porque quiero conocer opiniones sobre los libros. Opiniones auténticas, reales, argumentadas, honestas. Para lo bueno y para lo malo. Incluso aunque yo haya leído ese libro y no comparta la opinión. Cuando empiezo a leer una reseña ambigua, que no se decanta, que pasa de puntillas por encima del libro, que no argumenta o que simplemente se nota a la legua que es una reseña de compromiso, no me sirve para nada. Necesito leer reseñas que “se mojan”, porque es lo que yo hago desde las mías. Si me ha gustado el libro lo vais a tener claro leyéndome. Si no, también.

El periodista Jorge Carrión, en un artículo publicado en La Vanguardia decía lo siguiente: “El conocimiento se ha digitalizado y el big data ha cambiado la lógica de nuestra forma de entender el mundo.” ¿Cómo veis vosotras los avaneces tecnológicos más recientes? ¿Cómo pensáis que estos pueden afectar al mundo de la literatura y de los libros dentro de unos años?

MB: Pienso que con la digitalización los lectores hemos ganado en inmediatez y conocimiento, porque tenemos acceso a libros y autores que antes no teníamos y a los que no podíamos acceder, ya sea por el mercado o por circunstancias que desconozco. Por ello para mí es tan importante la autoedición, ya que de alguna manera el avance de las tecnologías ha permitido que “grandes escritores” puedan dar a conocer sus obras, y yo como lectora les doy las gracias por su esfuerzo; además esto ofrece la oportunidad de mantener un contacto más personal con los escritores. Nosotras somos un poco “tiquismiquis”, y es un verdadero lujo que nos aclaren ciertas cosas. Ya me hubiera gustado compartir comentarios con nuestros amados clásicos. Si a eso añadimos tener la posibilidad de compartirlo con nuestro maravilloso mundo de la blogosfera, para mí todo es sumar.

MH: Carrión en ese artículo habla de una lectura condicionada por los algoritmos, de fórmulas matemáticas que no dejan de mejorar en calidad y que cruzando miles de datos, de textos, de informaciones, están cambiando lo que creíamos conocer sobre el mundo literario, como autores que nosotros creemos en la actualidad que eran la mar de influyentes y que realmente en su época no lo eran tanto. Esos algoritmos incluso pueden aseverar o negar científicamente la autoría de ciertas obras. Pero parece que hoy por hoy se mueven en el ámbito del pasado más que en el del futuro. Y por eso yo me pregunto, por poner un ejemplo… hace años que se viene diciendo que Shakespeare no es realmente el autor de las obras que llevan su nombre, e imagino que eso científicamente, con todos estos avances, podrá demostrarse tarde o temprano. ¿De verdad eso va a hacer que nos gusten más o menos esas obras? ¿Pierden esas obras su calidad si se demuestra que la pluma no fue la de Shakespeare sino la de Edward de Vere? Esos avances puede que afecten al mundo de la literatura, que cambien y tiren por los suelos lo que hasta ahora creemos axiomas y lo que creemos saber a ciencia cierta, pero creo que la literatura per sé no puede verse alterada.

¿Sois de las que seguís pefiriendo el papel antes que la pantalla para leer?

MB: Mi amor o enganche por los libros empezó con el papel; entonces, a mi pesar, siempre escojo un libro impreso en papel antes que en cualquier otro formato. Si además de disfrutar de su lectura, lo acompañamos con una bella edición, pues que más podemos pedir…. También soy de las que opinan que algunos libros no deberían de pasar nunca a papel; su calidad no compensa con la sostenibilidad del planeta; esos libros los leo en pantalla. Ya que se edita un libro impreso en papel, hay ponerle un poco de cariño y cuidado, y qué menos que una mediana corrección…

MH: Siempre preferiré el libro en papel antes que en formato electrónico o en pantalla. No es que me niegue al formato en pantalla. Tengo mi ereader, tengo mi Kindle Cloud para leer ese formato… pero los uso lo mínimo imprescindible o cuando no me queda otra porque el libro no está en papel. Tocarlo, olerlo, sentirlo… nada puede igualar a tener una buena edición en papel entre las manos y pasar las páginas. Incluso si he leído un ebook y me ha gustado mucho, lo he comprado en papel para tenerlo “como es debido”. Sé que el ereader es más cómodo, pero en eso soy muy antigua. Puedo pasarme meses sin usarlo. Sin embargo, la pila de libros por leer en la mesita nunca falta.

Se acerca la temporada de premios literarios, entre los que destaca el Premio Nobel por encima de todos ¿Cuál es vuestra apuesta? ¿Veremos a Murakami alzarse por fin con el galardón? ¿A algún representante de la literatura norteamericana? ¿O habrá sorpresas como el año pasado?

MB: De los últimos años, uno de los candidatos que más me interesa es el keniano Ngugi wa Thiongó, novelista, ensayista y dramaturgo. Su novela más reciente, El brujo del cuervo, ha sido recibida con gran acogida (la tengo apuntada en mi lista de pendientes). También Assia Djebar, escritora de cuentos poesía, ensayos, teatro y novelas. Creo que aunque ser candidato es un verdadero honor, cualquiera de ellos sería merecedor del Premio Nobel. El candidato que yo propondría, sería sin duda ANTONIO GALA. Es un escritor de una trayectoria inmensa, y ha cultivado todos los géneros: novela, teatro, lírica, guionista, columnista, periodista... En fin, una trayectoria literaria extensa, prolija, completa y admirable. Creo que ninguno de los candidatos que suenan para este año llegan a hacerle ni un poquito de sombra. Mi llamamiento es que se le incluya en esa lista, aún están a tiempo…

MH: Pues a riesgo de quedar de inculta, no sigo para nada los premios Nobel de literatura, y ya que estamos, casi ningún premio literario. Voy muy a lo mío, normalmente no me entero de los candidatos, y en muchas ocasiones desconozco por completo la obra de quien sale ganador. No me da vergüenza decirlo, pero es que tengo que admitir que soy una profana en el tema. Murakami en cuestión es un escritor que ha generado cierto boom en España en los últimos años y por eso nos resulta conocido a todos, pero su caso no suele ser habitual. Si intentase proponer autores para los Nobel tendría que hacerlo googleando y viendo el panorama, y no tiene sentido que presuma de algo que no sé. Me declaro ignorante en el tema, y espero que me perdonéis por ello. Lo mismo algún día le pongo remedio.

¿Cuál es el próximo libro que leeréis?

MB: Netherfield no ha cerrado por vacaciones; hemos ralentizado la publicación de reseñas pero no hemos dejado de leer. Ahora de cara a septiembre tenemos preparadas unas cuantas reseñas sobre los libros leídos en el verano. Mi próxima lectura será Koundara, de David Pérez Vega. Según nos comenta David en su sinopsis, “Koundara reúne siete relatos en los que se indaga sobre las imposturas de la vida laboral y las relaciones humanas”. A priori tiene una pinta estupenda; cuando termine la lectura ya os contaré.

MH: Miro las estanterías y tengo cientos de libros pendientes de leer. Tengo tantos que muchas veces me resulta imposible adelantar cuál va a ser mi lectura, porque dependiendo del momento escojo de todo lo pendiente lo que más me apetece. Pero si tengo que atenerme a “mis intenciones”, leeré Sidra con Rosie, de Laurie Lee, Una chica con pistola, de Amy Stewart, o La versión de Nelly, de Eva Figes. Luego a saber por dónde tiro, que me conozco. Me dan puntazos literarios, si es que eso existe. Y además tengo montones de reseñas pendientes de escribir de lo que he leído este verano, así que más vale que me ponga las pilas.

Antes de despedirme hasta la próxima entrada, lo primero, me gustaría agradecer a Miss Bingley y a Miss Hurst por haberse prestado a contestar a las preguntas y por habernos ilustrado en cada una de ellas. Lo segundo, no puedo irme sin antes adjuntaros un enlace de Las Inquilinas de Netherfield, para que podáis echarle un vistazo: 




¡Un saludo y a seguir leyendo!

viernes, 16 de septiembre de 2016

RESEÑA: Las Chicas

LAS CHICAS

Título: Las Chicas. 

Auor: Emma Cline (Sonoma 1989) es licenciada en Bellas Artes y cursó un máster en Escritura Creativa en la Universidad de Columbia. Ha trabajado como lectora para The New Yorker y ha publicado textos de ficción en revistas como Tin House o The Paris Review, que en 2014 la consideró merecedora del Plimpton Prize. Las Chicas, su primera novela, llega precedida de una extraordinaria expectación internacional: fue el libro más codiciado en la Feria de Frankfurt de 2014, y los derechos de traducción se han vendido en treinta y cinco países, mientras que el reputado productor Scott Rudin plantea adaptarla a la gran pantalla. 


Editorial: Anagrama. 

Idioma: inglés. 

Traductor: Inga Pellisa. 

Sinopsis: California. Verano de 1969. Evie, una adolescente insegura y solitaria a punto de adentrarse en el incierto mundo de los adultos, se fija en un grupo de chicas en un parque: visten un modo descuidado, van descalzas y parecen felices y despreocupadas, al margen de las normas. Días después, un encuentro fortuito propiciará que una de esas chicas - Suzanne, unos años mayor que ella - la invite a acompañarlas. Viven en un rancho solitario y forman parte de una comuna que gira alrededor de Russell, músico frustrado, carismático y manipulador. Fascinada y perpleja, Evie se sumerge en una espiral de drogas psicodélicas, y amor libre, de manipulación mental y sexual, que le hará perder el contacto con su familia y con el mundo exterior. Y la deriva de esa comuna que deviene secta dominada por una creciente paranoia desembocará en un acto de violencia bestial, extremo...

Su lectura me ha parecido: controvertida, intensa, sorprendente, dura, directa, sin barroquismos, fría, impactante, ilustradora, brutal...Queridos lectores y lectoras, ¡todavía hay esperanza! Si, la hay, y no estoy exagerando ni un ápice. Todo el mundo sabemos que actualmente, y más desde que la tecnología y las nuevas formas de comunicación virtual han invadido nuestro día a día, que es mucho más fácil que de vez en cuando encontremos en las librerías a autores muy jóvenes, extremadamente jóvenes. Existen muchas razones por las que se ha producido este fenómeno cada vez más creciente, y el caso más significativo probablemente sea el de los llamados "Youtubers", los cuales se han convertido en figuras importantes y con capacidad de influir en millones de personas, algunos de ellos incluso llegando a dar el salto al mundo editorial, publicando libros sobre temáticas tan variadas como las últimas tendencias en ropa o video juegos o recopilatorios con sus pensamientos más destacados. Esto no diga que esté mal, al contrario, pero sinceramente, pienso que además de estos "influenciers" debemos prestar la misma atención a otros jóvenes. Los hay, claro que los hay, pero los jóvenes que parecen destacar en el terreno literario a una edad realmente asombrosa, quedan a la sobra de figuras que ofrecen contenidos más atractivos en apariencia a través de un canal de Youtube. El libro que hoy tengo el inmenso placer de reseñar, está escrito por una autora realmente joven, lo que no le ha impedido asestar un sonoro puñetazo sobre el panorama literario actual con una historia original, bien escrita y cuya lectura pone los pelos de punta; dando en las narices a una mayoría de "influenciers" sin rigor intelectual. La esperanza y el ejemplo existe, la esperanza se llama Emma Cline y el ejemplo es Las Chicas: la fragilidad adolescente a rítmo de Helter Skelter. 


La historia de como Las Chicas llegó a mis manos es de las que inevitablemente me hacen sonreír de oreja a oreja. La Editorial Anagrama fue una de las primeras editoriales a las que le mandé un mensaje solicitando colaboración, y como era de esperar, la contestación tardó. No obstante no me desesperaba y seguía reseñando libros como siempre había hecho, con regularidad y variedad. Un día, ya encontrándome colaborando con otras editoriales, se me ocurrió que una buena forma de proporcionar las reseñas era a través del Facebook, pero no solamente desde el modo convencional de publicar la reseña en la página oficial del blog, sino que tenía que atreverme e ir más allá. Por ello, comencé a mandar enlaces de mis reseñas y a publicarlos en las páginas oficiales de algunas de las editoriales más prestigiosas, con algunas de ellas ya colaboraba, con otras no, unas reseñas eran buenas, otras no tanto, pero eso me daba igual, buscaba que fueran leídas y tal vez apreciadas por los miembros de dichas editoriales. En la página de Anagrama creo que lo hice dos veces, la primera con Sumisión de Houellebecq y la segunda con La Chica Danesa de David Ebershoff  justo antes de las vacaciones de verano. Y fue a los pocos días de hacer esa intentona cuando de pronto, recibí un correo de Anagrama ofreciéndome una lectura, y lo que era más importante, un inicio de colaboración. Recuerdo que al leerlo salté de alegría y que estuve durante semanas en un estado de perenne felicidad, todavía a día de hoy agradezco la confianza que la editorial deposita en mi. En lo que respecta a Las Chicas, como muchos os imaginaréis, para iniciar esa fructífera colaboración me ofrecieron la lectura de esta novela, cuyas primeras líneas leí este verano. Y sinceramente, la lectura de tan sólo ese primer capítulo me dejó tan intrigada, tanto que durante todo lo que duró agosto sólo deseaba saber que pasaría a continuación, cuál sería la historia de Evie. Para cuando me llegó el libro entero, yo ya estaba en un estado de absoluta impaciencia, algo que, con la ayuda de una lectura que no se hizo para nada pesada, contribuyó a que Las Chicas lograse un hueco entre mis libros de cabecera. 

En lo que respecta a la crítica propiamente dicha, comenzaremos apuntando que Las Chicas es una novela que presenta una lectura intensa, seria, cortante y muy directa. Tiene un ritmo trepidante y pausado al mismo tiempo, la narración no va excesivamente de prisa a la vez que mantiene al lector en una tensión constante, por lo que es muy difícil que éste no acabe devorando la novela en pocos días, y lo que es mejor, devorando una novela con calidad y contenido. Seguidamente, y en relación con el estilo, hay que decir que Cline aborda el clasico tema de los problemas de la adolescencia desde una literatura muy pocas veces explotada. Normalmente, cuando el lector se enfrenta a una lectura donde aparece este tema tan recurrente, se topa con un estilo edulcorado, algo melodramático y innecesariamente descriptivo. Pero en Las Chicas, es diferente, una pluma seca, dura, que va directamente al grano y que no se corta en ofrecer ciertos matices que ofrecen brutalidad y frialdad a la trama hacen de este libro una lectura diferente. Cline no es de las que se anda con rodeos, sino que te muestra la realidad tal y como es, sin adulterar, con lo bueno y con lo malo puestos al mismo nivel, lo que ofrece un equilibrio pocas veces apreciado en otras novelas. Por otro lado, Las Chicas se podría introducir en una corriente literaria que oscila entre la realidad y la ficción, al igual que sucede con la novela La Chica Danesa y tantas otras, encontramos esa interesante relación que permite al lector cuestionarse ciertas partes del libro y de la trama, invitándole a investigar por su cuenta una vez finalizada la lectura. En el caso de Las Chicas en apariencia, los personajes que desfilan por sus páginas parecen sacados de la imaginación de la autora, pero no es así, al instante te das cuenta que bajo nombres inventados encontramos a Sharon Tate, Susan Atkins, Linda Kasabian, Patricia Krenwinkel, Terry Melcher o el mismísimo Charles Manson. Además de lo nombrado, también es digno mencionar la narración a dos tiempos que establece la autora, la una contada desde la perspectiva de quien recuerda lo sucedido en clave de desahogo personal, y la otra desde la incomprensión y la dificultad de adaptación en un tiempo alejado de los trágicos acontecimientos. Sin embargo, encuentro que las barreras entre una narración y otra no están bien delimitadas, pues en ciertas ocasiones, si no fuese por la división de capitulos, da la sensación de que no has abandonado la tesitura y eso puede confundir. Con todo esto y para finalizar, destacar la valentía y atrevimiento de Emma Cline por ambientar la trama en los años de la contracultura hippie, pero sobretodo, en el ambiente de la llamada "La familia de Charles Manson", una de las épocas más oscuras de las historia de los Estados Unidos, un tema que poca gente conoce y que a día de hoy sigue siendo un tabú en ciertos círculos de la sociedad estadounidense. 


Para dar por finalizada la redacción de esta reseña, he dejado para este último párrafo el abordaje del principal tema que se extrae de la lectura de Las Chicas, y que como no podía ser de otra forma, trataremos en clave reflexiva. En esta novela, Emma Cline trata el tema de la adolescencia, aunque más bien, lo correcto sería decir los problemas de la adolescencia. Cuando te encuentras en esa etapa necesaria de la evolución del ser humano, éste se adentra inevitablemente en un momento de extrema delicadeza y de peligrosidad. Es un momento de muchos cambios, de mucha evolución física y mental, donde poco a poco se adquiere mayor madurez, pero también es el momento donde aflora la inseguridad, aparece ese afán por construirse una identidad, pero también, ese repentino interés por sentirse valorado, querido, perteneciente a algo, a un grupo, a un clan, a una panda. Ese sentimiento, el de ser aceptado, es tal vez el que todos hemos vivido en algún momento de nuestra vida, y como es lógico, hacemos lo que podemos para poder encajar y caer bien a las personas con las que queremos entablar amistad, y quién sabe si algo más. En Las Chicas, ese afán se refleja en toda su magnitud, pues Evie, la protagonista, conoce a las chicas, las cuales le parecen atractivas, libres, exóticas, diferentes a cuantas haya visto o tratado. Por ello, hace todo lo posible por caerles bien, que éstas la tengan en cuenta, que la valoren y que cuenten con ella para cualquier cosa. Sin embargo, y como suele pasar en la vida real, esto puede tener consecuencias cuanto menos graves. Si nos salimos un poco de lo que es la novela, vemos como ésto sucede, pues no hay más que recordar cuantas personas habrán sido cómplices del bullyng en la escuela o haber participado de actos tan viles como hacerle la vida imposible a un compañero de clase, simplemente por el simple hecho de querer caer bien y encajar. Si volvemos a Las Chicas, observamos que nos encontramos ante la misma actitud, una joven que por ganarse la amistad y el respeto de las chicas, sobretodo la de Suzanne, de Susan Atkins al fin y al cabo, aunque ello signifique rebajarse hasta límites insospechados, iniciándose en el inocente consumo de drogas y en el amor libre primero para cometer robos y estar a punto de participar en un sangriento asesinato después. Evie, como muchas personas de carne y hueso, busca lo que todo el mundo, la aprobación, la aceptación, la sonrisa de las chicas, una sonrisa que, incluso escoltadas por la policía, nunca la perdieron. Las Chicas: una historia de madurez, de incomprensión, de cariño, de libertad, de manipulación, de engaño, de sentimientos enfrentados, de terribles decisiones...Una historia que resta protagonismo a los líderes para contarla desde abajo, desde sus más fieles seguidores, o seguidoras en este caso. 

Frases o párrafos favoritos: 

"¿Los árboles que rodeaban mi casa habían sido siempre así, tan extraños y acuáticos? ¿A caso todo estaba cambiando ya para mi, y el tenderete estúpido del mundo normal se estaba transformando en los escenarios exuberantes de una vida nueva?"

Película/Canción: ya hay noticias, como bien apunté en la biografía de la autora, de una posible adaptación cinematográfica de Las Chicas que en cualquier momento puede ponerse en marcha. Pero hasta que eso ocurra, os dejo con un video, como no, del Helter Skelter famoso de los Beatles que inspiró a Charles Manson en su diabólica doctrina. 



¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Editorial Anagrama

martes, 13 de septiembre de 2016

RESEÑA: Cuentos Eróticos.

CUENTOS ERÓTICOS


Título: Cuentos Eróticos. 

Autor: Donatien-Alphonse-François, Marqués de Sade (París 1740 -Charenton 1814), hijo de una familia de la antigua nobleza provenzal, se educó en un monasterio benedictino y en un colegio, donde fue tutelado por un sacerdote y tío suyo. A los diez años presenció las continuas orgías que éste organizaba en su castillo de Saumane. Ingresó en la Escuela de Caballería de la Guardia Real y participó en la Guerra de los Siete Años. A los veintitrés se casó por conveniencia con la hija de un nuevo rico. Cuando meses después de su boda fue detenido, acusado de actos de perversión sexual, blasfemias y profanación religiosa. Por su condición de noble fue desterrado a las propiedades que su familia poseía en la Provenza. En 1772 varias prostitutas lo acusaron de haberlas fustigado y sodomizado. En el juicio se le condena a muerte y a que su cuerpo sea quemado. Escapó entonces a Italia, acompañado de su cuñada. Por influencia de su suegra son apresados y encarcelados en la fortaleza de Miolans, de la que se fuga. Encarcelado en Vincennes, pasó seis años en ella, hasta su traslado a la Bastilla en 1789 y al hospital psiquiátrico en Charenton, donde murió finalmente tras varios intentos de fuga. Algunas de sus obras, tales como Justina o los infortunio de la Virtud (1791), Juliette o las propiedades del Vicio (1796), Los ciento veinte días de Sodoma y La filosofía del Tocador (1795) fueron calificadas de obscenas y hasta bien entrado el siglo XX estuvo prohibida su publicación.

Editorial: Hermida Editores.

Idioma: francés.

Traductor: Enrique Martínez Fariñas.

Sinopsis: en sus Cuentos Eróticos, el "Divino Marqués" expresa el rechazo a la moral burguesa, con sus prejuicios y normas que asfixiaban la libertad de los hombres y de las mujeres para gozar plenamente de la sexualidad. El erotismo que destilan los relatos de Sade responde a su concepción de la libertad del deseo erótico, en la que priman la sensualidad y la trasgresión.

Su lectura me ha parecido: irónica, perspicaz, sutil, crítica, pícara, resultona, placentera, reflexiva, divertida, liberadora, sorprendente, muy necesaria...Queridos lectores y lectoras, nos hayamos ante uno de esos momentos en la historia de este espacio en el que de verdad, y no miento, he superado una gran barrera, una barrera que abrumaba y que hacía la figura del escritor, de este escritor en concreto, un lugar hasta ahora inexpugnable. A lo largo de los últimos años hemos visto como las librerías de todo el país se han inundado de literatura erótica. Aunque es un hecho reprobable, la trilogía Cincuenta Sombras de Grey fue la que provocó que durante todo ese tiempo, los lectores, sobretodo lectoras, se enganchasen a un tipo de literatura que exploraba los placeres prohibidos y que inundaba de morbo cada una de sus páginas. Ahora, y a pesar de que se ha desinflado un poco el fenómeno, observamos como se ha diversificado ésta literatura, encontrando ejemplares para todos los gustos, pasiones, fobias, deseos ocultos. No obstante, hay que decir, y de seguro que más de uno se me echará al cuello, que la literatura erótica ya existía, es más, muchas de las tramas que hoy se leen como best sellers del momento, ya se escribieron antes, mucho antes, asentando las bases en una época de mayor escándalo si cabe. No estoy diciendo, que conste, que ya todo esté inventado en literatura, pero si que es cierto que, con esta política dirigida por modas, se están perdiendo autores clásicos en esta materia que sin duda, como lectores, merecen nuestro total y mayor respeto y admiración. El autor del libro que hoy tengo el placer de reseñar es sin duda el maestro, el instructor, el padre de toda una tradición literaria que aún, a día de hoy, puede seguir explotándose más allá de la dictadura del best seller. Cuentos Eróticos: la puerta a un universo sensual y literario donde todo es posible.

La historia de como Cuentos Eróticos pasó a formar parte de mi particular y adorada librería es fácil, pero para contarla bien, tenemos que empezar por el principio. Lo cierto es que una servidora, desde que escuchó por primera vez nombrar al Marqués de Sade, siempre he sentido cierta curiosidad. Primero por su figura en el contexto histórico que le tocó presenciar, ya lo habéis leído en la breve biografía del principio, se podría decir que el hombre no paró quieto y que tuvo una vida de lo más ajetreada y excitante nunca mejor dicho. Seguidamente, y ya conociendo un poco mejor la obra del autor, la curiosidad fue en aumento, y más tras una clase de Literatura Universal en la que la profesora nos introdujo un poco en la narrativa anterior al romanticismo y al realismo, exponiendo unos mínimos apuntes de lo que consistió la literatura del Marqués de Sade. Fue en ese momento en el que me dije que tenía que leer algo de él, enseguida, y que no debía esperar más. Pero la selectividad, la universidad y una creciente sensación de respeto casi exagerada de cruzaron en mi camino. Fue entonces cuando la figura del "Divino Marqués" me imponía, tanto que durante mucho tiempo, y aunque siempre existió esa tentación, no fui capaz de animarme con alguno de sus libros, tenía una imagen muy estereotipada de él y pensaba que su prosa sería densa y aburrida. Lo explicito y las escenas de sexo me daban igual, lo que me tiraba al final siempre para atrás era esa sensación de estar ante uno de los grandes y no poder acercarte a su trabajo por simple pereza o llevada por erróneas concepciones. Todo siguió así hasta que un buen día, encontrándome colaborando con Hermida Editores, me topé en su catálogo con los Cuentos Eróticos. Al principio tuve remilgos, pero al cabo de un tiempo me dije que era ahora o nunca, y que no podía seguir postergando una lectura de este calibre. Al final, tras meditarlo, decidí pedirlo y, para mi sorpresa, acabó convirtiéndose en una de las mejores lecturas de este verano.


En lo que respecta a la critica literaria, comenzaremos diciendo que Cuentos Eróticos, para mi total y absoluta sorpresa, presenta una lectura amena, distendida, ácida, que en algunos puntos llegaba incluso a despertar una sonrisa. Una servidora, pensaba erroneamente que me iba a topar con todo lo contrario, con un libro denso, muy denso y altamente descriptivo, algo que no ha sido así, ni mucho menos, es más, es algo que me ha sorprendido encontrar en un autor de su siglo y que sin duda, revela muchas cosas en el terreno de la intencionalidad. Seguidamente, comentar que nos encontramos ante un compendio de relatos breves, muy sencillos en su estructura y profundos en su contenido. Por ellos desfilan toda clase de temas como la maternidad, la homosexualidad, la religión, el lesbianismo... Todos ellos desde una perspectiva muy original y a corde a la época en la que éstos fueron escritos, desde la farsa pero también desde la crítica. El orden de los cuentos no está elegido al azar, más bien al contrario, la sensación que transmite el libro al lector es que las historias son cada vez más largas e interesantes en cuanto a su contenido, comienza por relatos muy cortos, que no llegan a las cinco páginas, para adentrarse en historias que requieren más espacio y más contenido de información. Por otro lado, encuentro en estos cuentos, en su inmensa mayoría, cierta pretensión de enseñar, como de mostrar algo, como si el autor nos quisiese decir: "mirar, ésto es posible, ¡Hagámoslo!". En una sociedad de apariencias, de prohibiciones y de extrema mojigatería como la Francia de finales del XVIII no era de extrañar que muchos de estos relatos escandalizasen, pero también que abriesen a la sociedad a un mundo de posibilidades nunca exploradas hasta el momento. Seguidamente, comentar que en Cuentos Eróticos encontramos textos para todos los gustos, desde más filosóficos hasta más directos, desde más metafóricos hasta más explícitos en la descripción de los actos sexuales, desde los más cercanos a la tradición hasta los más trasgresores. Una tremenda variedad, sin duda pensada para un amplio público que ya comenzaba a iniciarse en la lectura privada y solitaria, donde es más proclive dejar volar la imaginación y despertar los instintos más bajos con total libertad. Por último, y esto es una cuestión meramente personal, agradecer a Hermida Editores que finalizasen los cuentos con una breve nota del propio "Divino Marqués", la cual me sorprendió dado su tono desenfadado, directo, socarrón y realmente sincero.


Finalmente y para dar por acabada la redacción de esta reseña, es pertinente que nos detengamos en una reflexión que, sinceramente, tenía muchas ganas de plantear en este espacio. Cuando escuchamos nombrar "Donatien-Alphonse-François" no nos dice nada, pero cuando en lugar de esa retahíla de nombres franceses, alguien habla sobre el "Marqués de Sade", normalmente suelen venir estos apelativos a la cabeza: el francés, el salido, el sádico, el sadomasoquista, el pervertido, el perturbado; pero sobretodo, el loco. Loco es el calificativo con el que los ignorantes suelen acompañar a su ilustre título nobiliario, pero queridos lectores y lectoras, el "Divino Marqués" estaba lejos de estar loco, todo lo contrario, era un genio adelantado a su tiempo. Para que os hagáis una idea, la Francia de por aquel siglo estaba imbuida en la llamada crisis del Antiguo Régimen, y los manuscritos de este escritor salen a la luz durante el periodo revolucionario, en medio del periodo del Terror y de la Guillotina. Unos textos que, a ojos de los de su tiempo y alguna mente cerrada de las que todavía quedan, nos hablan de sexo y de escándalo, pero a ojos de una mente mucho más abierta, suponen no sólo un avance para superar los tabúes del momento, sino una clara provocación y dura crítica a las costumbres y prácticas de la aristocracia del momento. Durante este siglo de las luces pero también de convulsión social y política, aparecieron infinidad de textos literarios donde se criticaba o se pintaba a la nobleza como el eje de la perversión. Las Amistades Peligrosas es tal vez el más conocido, pero la literatura del Marqués de Sade también podría incluirse en esta corriente, de critica a los que ostentan el poder político, social y económico. Pero, como no podía ser de otra forma, Sade va más allá de atacar a la nobleza, extendiendo su crítica y su particular visión al resto de la sociedad, incluyendo ámbitos tan icónicos como el clero, el ejercito, la burguesía, el mundo de la prostitución, de los intelectuales, el agrario... Nadie se salva de su agudo ingenio y de servir como inspiración para crear cuentos, unos Cuentos Eróticos que a día de hoy nos parecen del todo adelantados a su tiempo, pues no era la nobleza solamente la que tenía que cambiar, las clases populares también debían desterrar ciertas prácticas y dejarse llevar por los placeres. Con esto, en sus Cuentos Eróticos, el Marqués de Sade imaginaba una sociedad más desinhibida no sólo sexualmente, más consciente de su cuerpo, más trasgresora, más sana mentalmente, en definitiva, más libre. Cuentos Eróticos: unas historias de amor, escándalo, filosofía, placer, deseo, ambición, ironía, humor, fuera de toda ortodoxia...Una lectura perfecta para ser leída en cualquier momento.

Frases o párrafos favoritos: 

"Lector, alegría, saludo y bienestar era lo que decían antaño nuestros abuelos, después de haber terminado un cuento. ¿Por qué temer imitar su cortesía y franqueza? Yo diré con ellos: salud, riqueza y placer. Si mis habladurías te han proporcionado esas distracciones sitúame en un rincón de tu biblioteca; si,por el contrario, te he aburrido, acepta mis excusas y arrojarme al fuego."

Película/Canción: existen muchas adaptaciones teatrales y cinematográficas de las novelas del Marqués de Sade, incluso algunos de estos cuentos han servido de inspiración para muchas novelas escritas posteriormente y que han sido llevadas posteriormente a la gran pantalla. Sin embargo, nos quedamos con una película especialmente interesante sobre la figura del Marqués de Sade. Se trata de Quills, basada en una pieza teatral, bajo la dirección de Philip Kaufman y con las interpretaciones de Geofrey Rush, Kate Winslet, Joaquin Phoenix y Michael Caine. La película obtuvo un gran éxito de público y de crítica, tanto fue así que ésta estuvo nominada a tres premios Oscar, entre los que destaca la de Geofrey Rush como mejor actor protagonista por su arriesgada interpretación del Marqués de Sade.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Hermida Editores