martes, 9 de julio de 2019

RESEÑA: Mujeres de los fiordos.

MUJERES DE LOS FIORDOS

Título: Mujeres de los fiordos.

Autoras: Trude Marstein (Tønsberg, 1973) Karin Fossum (Sandefjord, 1954) Inger Haldis Halvari (Tana, 1952) Hanne Ørstavik (Tana, 1969) Beate Grimsrud (Bærum, 1963) Merethe Lindstrøm (Bergen, 1963) Gro Dahle (Oslo, 1962) Karin Sveen (Hamar, 1948) Laila Stien (Nordland, 1946) Herbjørg Wassmo (Vesterålen, 1942) Bjørg Vik (Oslo, 1935-2018).



Editorial: Nórdica.

Idioma: noruego.

Traductoras/es: Cristina Gómez-Baggethun, Juan Gutiérrez-Maupomé, Gabriela Macchi, Anne-Lise Cloetta, Mª Josep Udina, Pablo Osorio, Carmen Freixanet, Kristi Baggethum, Ulrikke Kase Evensen, Mario Puertas, Inés Armestro, Lorena Catalina López,

Sinopsis: esta antología recopila relatos de once escritoras noruegas contemporáneas, de entre 35 y 85 años, pertenecientes a generaciones y credos literarios muy diversos, pero en las que encontraremos rasgos comunes. Como casi siempre en la literatura, también en estos relatos el tema recurrente son las relaciones humanas. Por lo general, melancolía y realismo aparecen como dos caras de la misma moneda. Los personajes de estos relatos son hombres y mujeres de carne y hueso, con sus anhelos y sus traumas, sus ilusiones y sus decepciones, en una terca búsqueda de algo que proporcione sentido. Cada relato está traducido por un traductor diferente, que, pensamos, proporciona una riqueza especial a la antología: once escritoras y once traductores, entre los cuales hay tanto latinoamericanos como españoles, hecho que se refleja también en el lenguaje final de los relatos, en los que se ha querido respetar las diferencias y la riqueza de esta lengua que hablamos tantos pueblos distintos.

Su lectura me ha parecido:

   Interesante, amena, con unos relatos muy diferentes entre sí y al mismo tiempo con un mensaje que emerge poderosamente de sus páginas, cálidos y gélidos, contemporáneos, sociales, muy necesarios... Al igual que hice en la pasada reseña, en esta ocasión he vuelto a tirar de archivo para revisar a cuantas autoras u autores del país del salmón y los fríos paisajes invernales había dedicado un espacio destacado. Y de nuevo, la sorpresa no pudo ser más mayúscula ya que la búsqueda me ha devuelto tan sólo tres nombres. Imperdonable, os lo digo de verdad. Sin embargo, y a diferencia de lo que sucedía con las escritoras y escritores alemanes, en esta ocasión si que hay más presencia de mujeres - dos frente a uno - además de poder apreciarse la relación personal que he mantenido - literariamente claro - respecto a la literatura procedente de dichas tierras. Como ya comenté en más de una ocasión, la novela policíaca escandinava fue una especie de iniciación para mi, al igual que lo fue para millones de lectores en todo el mundo que hace unos años, de pronto, supimos poner a Noruega y Suecia en el mapa gracias a sus historias en las que un crimen atroz y unas narraciones trepidantes consiguieron mantener en vilo a muchas y muchos que deslizábamos los ojos sobre el papel. De hecho, no es de extrañar que la primera reseña de una novela escrita por un autor - que no autora - procedente del norte de Europa fuese de este género (Viajo sola de Samuel Bjork). Desde esa primera entrada ha llovido bastante, tanto que no fue hasta el 92 de agosto de 2016 cuando nos topamos con una maravilla de libro (Nada crece a la luz de la luna de Torbog Nedreaas) de un género y un estilo completamente diferentes a la anterior. Por no hablar de la tercera en discordia (Historia de las abejas de Maja Lunde) cuya lectura deberíamos reivindicar a día de hoy por su mensaje ecologista. Esta última la publiqué en enero de 2017 y hoy, julio de 2019 regreso después de mucho tiempo a tierras noruegas para hablar del noble arte de escribir relatos con una perspectiva de género y para presentaros una antología que hará las delicias de quienes en pleno verano, busquen lecturas más refrescantes. Mujeres de los fiordos: diez escritoras al servicio de la creación literaria y la construcción de un nuevo modelo de mujer.

   No será ni la primera ni la última reseña que haga de una antología, por eso, y antes de empezar a meternos de lleno en lo importante, cabe recordar que, debido a la cantidad de relatos que ésta en concreto presenta, es posible que no me centre en los pormenores de cada uno de ellos, como también cabe la posibilidad de que alguno se quede sin nombrar. Mi reseña será, por tanto, lo más amplia posible. Dicho esto, comenzaremos apuntando que el volumen de relatos Mujeres de los fiordos - de nuevo reeditado por Nórdica para gusto y disfrute de los lectores más sibaritas - presenta una lectura desigual (algo completamente habitual en este tipo de libros), pero que sin embargo mantiene un ritmo y una constancia dignas de mención. Es posible que todos los cuentos lo componen no sean de tu agrado - ya te digo yo que es así - pero es innegable el trabajo de edición que existe detrás de él, pocas veces reconocido y que en esta ocasión merece un aplauso. Tras un pertinente prólogo a cargo de Cristina Gómez-Baggrthun - traductora precisamente del primer relato de esta antología - Mujeres de los fiordos nos sumerge en la gélida cotidianeidad de un país en el que a pesar de los fríos paisajes, de la anodina vida de sus habitantes y de las incomodidades que - llevados siempre por los prejuicios - creemos que sufren como consecuencia de vivir en un lugar como Noruega. A pesar de todo eso, una llama surge, un candor se apodera de la escena embriagando a personajes y lectores. Al final va a resultar que las y los noruegos no son tan inquebrantables o duros como un témpano de hielo.

   Los relatos que se encuentran dentro de Mujeres de los fiordos presentan diversas particularidades. La primera es su desigual extensión - hay relatos que sobrepasan las 30 páginas mientras que hay otros que no llegan ni a las 3 -. La segunda tiene que ver con la uniformidad en cuanto a estilos empleados y géneros en los que se decide insertar el escrito, los cuales se enmarcarían dentro de la temática puramente social y contemporánea. La tercera, y tal vez la más interesante desde el punto de vista literario, es la brecha de edad. En esta antología encontramos autoras que abarcan los 35 a los 85 años de edad. Esto hace que las diferencias entre las más jóvenes y las más ancianas se ensanche de una manera abismal, llegando incluso a sostener opiniones totalmente enfrentadas entre ellas sobre ciertos temas abordados en los relatos. No obstante y a pesar de ese muro aparentemente infranqueable, lo cierto es que cada cuento - y por supuesto cada autora - encuentra un lugar para darse la mano, un nexo de unión que acerca a las generaciones más apegadas a nuestro contexto, así como a las que conservan en su memoria los recuerdos de una vida y un tiempo de los que, aunque no volverán, siempre puede aprender. La sencillez de su prosa las reconcilia, pero también los temas que se abordan - aunque desde distintas miradas - contribuyen a sostener esta alianza. Bajo el paraguas de las relaciones humanas - una constante en esta antología - se articulan situaciones que dan lugar a reflexiones de poderoso calado social como el sexo, las relaciones familiares, la importancia de la infancia o los episodios fugaces a los que asistimos sin darnos cuenta. En general, como ya he comentado anteriormente, existe una cierta línea de estilo muy marcada por la sencillez, lo directo y la objetividad. Si bien es cierto que en algunos de ellos sus autoras se han esmerado más y han tratado de innovar coqueteando con lo poético y experimental pero sin llegar a ser demasiado arriesgados. Como conclusión a este párrafo podríamos decir que, y citando las palabras de Cristina Gómez-Baggrthun en el correspondiente prólogo: "(...) probablemente lo que haga grande a una literatura sea su capacidad para trascender lo local y los corazones de personas de muy diversos orígenes." Dicho de otra forma, la literatura es capaz de traspasar fronteras - y no sólo físicas - para hacernos conscientes de la universalidad de las tramas, simple reflejo en ocasiones de la vida real.

   Lo privado es político, bien lo demuestra esta antología al confeccionar entre todos una especie de nueva mujer que resurge entre principios de siglo XX y finales de éste. A lo que también - y muy necesariamente - deberíamos añadir algo más, y es que el lenguaje también puede hacer que nos preguntemos sobre el porqué del significado y el peso de las palabras. Y en ese sentido, la traducción juega un papel fundamental. La profesión del la o el traductor ha ido ganando importancia a lo largo de los últimos años, prueba de ello es el aumento de demanda de este tipo de profesionales, y no siempre en relación con el mundo puramente editorial. No obstante, son muy pocas las veces que se les reconoce su trabajo, de hecho, sus nombres pasan la mayoría de las veces desapercibidos a ojos del lector y de los críticos literarios. Sin ir más lejos, hace relativamente poco que el famoso - y poco valorado - programa Página Dos decidió incluir los nombres de las y los traductores de los libros que se hacen mención en dicho espacio televisivo. Por no hablar, como ya va siendo habitual, de la invisibilidad de su trabajo, condenados a un trabajo en régimen de autónomo, y por tanto, casi desconocido para la gran mayoría de la población. En la presente antología, y como reza la correspondiente contraportada, se hace especial hincapié en el hecho de que cada relato ha sido traducido por una traductora o traductor diferente, entre los cuales encontramos tanto españoles como latinoamericanos. Esta circunstancia no sólo hace que este volumen destaque de entre tantos libros de relatos similares, sino que además consigue llenar de riqueza lingüística al lector que se adentra en él. El respeto a la riqueza del español es tan abrumador que sin pretenderlo da toda una lección a todos aquellos que no creen en la variedad de lenguas, acentos, y por consiguiente, culturas propias de cada pueblo. Los relatos acontecen en Noruega, que en nuestro idioma - y sabiendo esta decisión editorial - nos llegan de una forma más especial, más abierta, más rica y por supuesto, menos intolerante. Mujeres de los fiordos: diez historias de amor, relaciones sexuales, infancia, amistad, relaciones paterno-filiales, encuentros fortuitos en discotecas, poesía, sencillez, cierta vanguardia... Diez cuentos para enamorarse de un país y de sus autoras.

Frases o párrafos favoritos:

"Pero no tuvo tiempo de esperar. Antes de que mis miembros hubiesen podido acompañarlo por las empinadas cuestas del amor, él había llegado y se había apagado, y yo, mi laguna, no llegué a sentirme suavemente agarrada en tu profundidad."

¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Nórdica Libros

2 comentarios:

  1. Hola! No conocía el libro pero no soy de relatos y aunque no tiene mala pinta voy a dejarlo pasar. Gracias por la reseña.

    Un saludo!

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  2. Es la primera vez que oigo hablar de esta antología. Aunque he de confesar que esta vez no me llama demasiado la atención, si que quisiera, como bien has hecho tú en la reseña, reconocer el trabajo de los y las personas que se dedican a la traducción de textos. Es un trabajo muy difícil, poco valorado, pero que sin embargo, tiene una gran importancia a pesar de que el manido tópico "traductor traidor" siga en boca de todos.
    Una reseña excelente, a pesar de que creo que voy a dejar pasar el libro que nos comentas.

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