viernes, 19 de julio de 2019

RESEÑA: Illska La maldad.

ILLSKA LA MALDAD

Título: Illska La maldad.

Autor: Eiríkur Örn Norðdahl (Reikiavik, 1978) es uno de los más destacados narradores islandeses de su generación. En 2012, su cuarta novela, Illska, llamó poderosamente la atención de crítica y público. Traducida a siete idiomas, Illska ha sido merecedora del Premio de Literatura de Islandia (2013), el Premio de los Libreros al mejor libro islandés (2012) o el Premio Transfuge a la mejor novela escandinava (2015), entre otras nominaciones. Su quinta novela, Heimska. La estupidez, ha recibido también el Premio Transfuge a la mejor novela escandinava en 2017. (Fuente: Editorial).


Editorial: Hoja de Lata.

Idioma: islandés.

Traductor: Enrique Bernárdez.

Sinopsis: 1. Esta es la historia (de amor) de Agnes y Ómar, que se encuentran una gélida madrugada en el centro de Reikiavik. Ella, obsesionada con el Holocausto, estudia el auge de los populismos xenófobos en Europa. Él, un filólogo islandés, malvive con trabajos precarios. 2. Esta es también la historia (de deseo) de Agnes y Arnór. A ella ya la conocemos. Él es un neonazi cultivado y dialogante, al que Agnes entrevista para su tesis. Toda la autoestima que le falta a Ómar la tiene Arnór. 3. Esta es, sin duda, la historia de la infancia de Arnór. Y la de su anillo vibrador para el pene. 4. Esta es, por desgracia, la historia del pueblecito lituano de Jurbarkas, donde en 1941 los colabora- cionistas locales, amparados por el ocupante nazi, masacraron a todos los judíos de la aldea. Allí vivían los cuatro bisabuelos de Agnes. Dos eran judíos y dos, ejecutores. (Fuente: Editorial).

Su lectura me ha parecido:

   Extraña, chocante, complejísima de leer, poco convencional, altamente reflexiva, literal, actual, sobrecogedora, intensa, no sales indemne de ella... Todas y todos los lectores hemos asumido, hasta llegar a interiorizarlo, el hecho de que existe una norma ancestral en la literatura. Una regla no escrita pero que centra grandes consensos, ya seas experto o no en el tema. Hayas o no hayas escrito una novela o pretendas o no pretendas escribirla en un futuro no muy lejano. Y es que existe una especie de canon inquebrantable, inviolable, que define a un texto literario desde el punto de vista más estricto y clásico posible. Existen cientas, miles, millones de historias que, pasadas por el filtro de la palabra escrita, podrían calificarse como clásicas y por tanto muy apegadas a lo estrictamente correcto. Pero... ¿Y si os dijera que se puede escribir una gran obra saltándose todos y cada uno de los artículos de lo bien visto académicamente? ¿Y si pasamos de todo eso y buscamos nuevas formas de expresión escrita? ¿Y si el camino está en prestarle más atención a la forma, indagando en todas las posibilidades a nuestro alcance, sin obviar el contenido? ¿Y si el cómo se iguala al qué? ¿Y si el qué consigue gracias al cómo que el mensaje de la novela llegue más a los lectores? ¿Y si indagamos en las formas de comunicación actuales? ¿Qué pasaría si introdujéramos un pequeño cambio? ¿Qué sucedería si en medio de dos narraciones indirectamente conectadas entre sí le añadimos párrafos propios del ensayo? ¿Y si además conseguimos que la trama esté tan, tan, tan pegada a la actualidad más acuciante, precisamente para que el lector no vuelva a ser el mismo tras la experiencia? ¿Qué obtendríamos? ¿Cuál sería el resultado?... La respuesta la encontramos materializada en uno de los libros más peculiares e interesantes - históricamente y literariamente hablando - con los que he tenido el honor de toparme en los últimos meses. Illska La Maldad: una amalgama nítida sobre la memoria del holocausto, la investigación histórica, la crisis económica y sus oscuras consecuencias.

   Antes de entrar en el meollo del asunto, tengo que decir que esta ha sido con creces una de las reseñas más difíciles a las que me he enfrentado en lo que llevo de año. Sólo la redacción de sendas críticas sobre volúmenes de relatos - escritos cada uno por una autora/or diferente - me había conseguido poner contra las cuerdas, entre la espada y la pared, entre el vértigo de creer que no podrás con ello y la valentía de tirar hacia adelante. Y no es para menos ya que, además de su contenido (del que hablaremos largo y tendido a lo largo de este escrito) lo que de verdad me ha dado más quebraderos de cabeza ha sido su personalísima estructura. Tanto mientras me adentraba en su correspondiente lectura como ahora a la hora de redactar mis impresiones. Siendo lo más concreta posible diré que, por un lado y para no asustar demasiado al personal, Illska La Maldad no reviste dificultad alguna. De hecho, si te pones - y siempre que no tengas otra cosa que hacer - la novela vuela entre tus manos. Sin embargo, y a pesar de esa urgencia que la propia novela exige del lector, hay que ir poco a poco, muy poco a poco, sin olvidar esa literalidad, pero con muchísima cautela para captar todo lo que el autor nos quiere contar. Porque todo hay que decirlo, la novela de Norðdahl, a pesar de su agilidad, es un ejemplo más de como por muy poco corres el riesgo de que el lector acabe abandonándolo y odiándolo sin piedad cuando, sinceramente, no lo merece. Por otro lado, y tal vez lo más importante, es señalar que la complejidad reside en la forma en la que el autor te plantea la historia. Además de los dos hilos narrativos que la sustentan, Norðdahl se permite el lujo de alternándolos con elementos propios del ensayo de la manera más explícita posible, en otras palabras, plasmando sin contemplación alguna datos históricos en medio de la propia narración. Esto, si el escritor hubiese sido mediocre, la novela hubiese caído por su propio peso. Pero resulta que no es el caso de Eiríkur Örn Norðdahl, pues juega con la carta maestra: que el tema al rededor del que pivota la trama es lo suficientemente interesante como para que el lector se lo piense dos veces antes de echarse para atrás. En Illska La Maldad todo tiene un por qué, una intención, un orden - extraño - pero un orden. Y aunque parezca que la trama vaya por momentos más despacio - los cuales resultan en ocasiones algo desesperantes - y aunque las partes más ensayísticas se parezcan más a entradas de Wikipedia que a reflexiones al uso todo es por algo. De hecho, ¿acaso no se asemeja al formato con el que los telediarios nos informan de las noticias? Breves, concisas y buscando crear opinión.

   Sería bastante indignante referirnos a Illska La Maldad con una sola palabra, como también faltaríamos el respeto a su autor si sólo nos centrásemos en lo aparente y no en las diversas capas que la componen. Podríamos decir que en la novela de Norðdahl es rica tanto en temas como en las reflexiones que de ellos se desprenden. Illska La Maldad habla de la crisis económica de 2008 y consecuencias de ésta, las cuales a veces no necesitan ni siquiera palabras que las describan tales como el desempleo y la precariedad laboral (representado en el personaje de Ómar), así como el surgimiento de una nueva corriente de extrema derecha en los países nórdicos (representado en el personaje de Arnór). Habla del importante papel que desempeña la memoria en las sociedades occidentales y democráticas (reflejado en el personaje de Ágnes). Cuestión que, aún a día de hoy, aún reviste controversia. No debemos obviar la existencia de países (como por ejemplo España) cuya relación con su pasado más reciente sigue siendo traumática o la certeza de que ésta - la memoria - puede caer en criterios más subjetivos que objetivos históricamente dependiendo el color que en ese momento se siente en la silla del poder. Habla también, y esto me ha encantado particularmente, de los entresijos de una investigación en el área de Historia. Resulta que, por desgracia, no abundan muchas novelas en las que la protagonista - Ágnes en este caso - se enfrente a la recopilación de fuentes, búsqueda de datos, maduración, esquematización y posteriormente redacción de un trabajo final de Máster en Historia. No os hacéis una idea de lo identificada que me he sentido en algunos fragmentos, y aunque discierna en algunas cuestiones metodológicas, se agradece esta visibilidad. Estudiar Historia es duro, muy duro, pero meterse de lleno en una investigación lo es todavía más. Y por último y no menos importante - aunque como he dicho la novela abarca infinidad de interesantes cuestiones - habla y diserta sobre los límites entre el bien y el mal. Poniendo al lector en el dilema de escoger - independientemente de ideologías, partidos políticos o cuestiones morales - entre lo que éste considerare correcto o incorrecto. Como he dicho, en Illska La Maldad, nada es arbitrario. Nada, ni siquiera la sorpresa que genera en el lector el saber que todos somos maleables, vulnerables, impresionables. Tal vez por eso hoy podemos hablar de neofascimo, neonazismo o neofranquismo. Tal vez por eso exista una urgencia por contar este tipo de historias en el formato que sea - como Utoya, dirigida por Paul Greengrass y estrenada en Netflix, en donde se cuenta los atentados del 22 de Julio de 2011 en Noruega perpetrados por el terrorista ultraderechista Anders Behring Breivik - o como la presente novela. Sin embargo, por mucho que se cuente o se enseñe la historia, nunca será suficiente, y menos si todavía existen personas en el mundo capaces de negar el Holocausto o de querer - mediante la amplificación que ofrece cualquier partido político - volver atrás en el tiempo.

Illska La Maldad: una historia de amor, límites morales, memoria, subjetividad, debates internos, acuciantes realidades, pensamientos reaccionarios, labor investigadora, lealtad, compromiso, crítica, justicia... La historia que jamás debemos olvidar.

Frases o párrafos favoritos:

"- ¿Y qué me dices del chiste del establo? - preguntó Agnes.
- ¿Qué coño es el chiste ese del establo?
Agnes levantó las cejas y puso morritos mientras le daba vueltas a si seguir o no. Hasta entonces, prácticamente en todas las ocasiones le habían contestado con el chiste del establo en cuanto preguntaba a los nacionalistas sobre emigrantes de segunda, tercera y cuarta generación.
- Si una rata nace en un establo, ¿la rata será un caballo?"

¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Hoja de Lata

1 comentario:

  1. no sé que pasa en Islandia pero de allí nunca salen escritores malos. ¿Será que las interminables horas de noche cerrada del invierno polar invitan a la lectura, la reflexión y por tanto la escritura? sea lo que sea, además de ser un país maravilloso y uno de los últimos rincones salvajes de Europa, Islandia cultiva una hermosa literatura de muchísimo nivel y sus autores no tienen limites a la hora de explorar los limites de las convenciones literarias.
    Una novela muy interesante la que nos traes. Es muy dificil mezclar ensayo y novela, lo sabe cualquiera que lo haya intentado, es muy fácil que una parte se coma a la otra, en mi caso, la parte del ensayo se iba comiendo progresivamente la parte novelada y eso restaba interés literario y estilístico a la obra, tal vez por eso la dejé aparcada y ahí sigue...
    Me gusta mucho que esta novela trate un tema tan interesante como el resurgir de las fuerzas de extrema derecha en Europa. Sin duda me llevo apuntada esta obra que nos presentas.
    Muy buena reseña.

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