Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.

viernes, 20 de octubre de 2017

RESEÑA: Carmilla.

CARMILLA

Título: Carmilla.

Autor: Joseph Sheridan Le Fanu (Dublín 1814-1873) fue un escritor irlandés de novelas y cuentos. Sus historias de fantasmas representan uno de los primeros ejemplos del género del horror en su forma moderna, en la cual, no siempre triunfa la virtud ni se ofrece explicación sencilla a los fenómenos paranormales. Procedente de una familia hugonote, de abuelos dramaturgos y siendo pariente de la también exitosa escritora Rhoda Bourgton, estudió Derecho en el Trinity College de Dublín, donde fue nombrado auditor de la Sociedad Histórica. No fue hasta que se pasase al periodismo cuando comenzó a publicar sus primeros relatos en el Dublín University Magazine y en el Dublín Evening Mail. Entre sus obras más conocidas destacan Un episodio en la familia Tyrone - que inspiró a Emily Brontë para escribir Cumbres Borrascosas - Un vidrio misterioso, Tío Silas, Los papeles de Purcell, El vigilante y otras historias macabras, los relatos Té verde y El conocido y Carmilla. Convirtiéndose esta última en la más famosa e influyente.


Editorial: Alianza Editorial.

Idioma: inglés.

Traductor: Emilio Olcina, revisada por Javier Martín Lalanda.

Sinopsis: Laura es una joven que vive con su padre y criados en un antiguo castillo en las lejanas tierras de Estiria, en Austria. Su vida da un giro cuando, delante del castillo en el que viven, el carruaje de una dama sufre un accidente, y su hija, que también viajaba en él, queda inconsciente. Ante las prisas de la dama por llegar a su destino, la hija pasa a hospedarse en el castillo hasta que su madre vuelva. Laura y la joven, Carmilla, traban amistad a pesar de que la inquilina muestra un comportamiento extraño: se despierta después de mediodía y se encierra en su cuarto sin dar señales de estar en él.

Su lectura me ha parecido: intensa, romántica, importante en muchos aspectos, breve, bien escrita, pionera, adelantada a su tiempo, todo un descubrimiento...Hace unas semanas, durante la celebración de la edición número 50 del Festival de Cine Fantástico de Sitges, el conocido actor Frank Langella, quien recibiría un premio honorífico en reconocimiento a toda su carrera, pronunció unas palabras tan ciertas como muy pertinentes. En resumen, Langella criticó duramente al tipo de vampiro que desde hace unos años viene dominando la cartelera, tachándolo de "musculoso", "fuerte" y "tonto". Estas declaraciones podrían pasar totalmente desapercibidas para los que no conozcan la filmografía del norteamericano, entre la cual se encuentra una versión muy particular del Drácula de Bram Stoker estrenada en 1979. En ella, vemos a un Drácula misterioso, elegante, seductor, melancólico. La encarnación perfecta del héroe gótico sin excesos de sangre y violencia, convirtiéndose en una de las interpretaciones más humanas que se han hecho de este personaje literario. Las palabras de Langella no hacen más que confirmar lo que es una realidad, tanto en el cine como en la literatura, y es que la concepción de ciertos personajes míticos evoluciona sin descanso, adaptándose claro está a las necesidades de nuestro tiempo. Sin embargo, dentro de esta sociedad cada vez más consumista, es necesario que no olvidemos el verdadero origen de estos seres hoy convertidos en iconos culturales. Un origen que nace también de unas necesidades, las del XIX, pero en el que se aprecia más pureza por ser los primeros, los que configuraron los arquetipos clásicos de toda una tradición que continuaría siglos después, llegando hasta nuestros días. El libro que hoy tengo el placer de reseñar pertenece a esa primera generación, un título precursor en muchos aspectos y, según mi humilde opinión, sospechosamente ocultado a la sombra de otros títulos. Menos mal que el tiempo y la justicia devolvieron al lugar que se merece a Joseph Sheridan Le Fanu y su Carmilla: el mito de la mujer vampiro en todo su esplendor.


La primera vez que escuché hablar de Carmilla fue en una exposición oral que ofreció una compañera de clase en una asignatura de mi último año de carrera. El trabajo consistía en analizar qué aspectos de la visión de la mujer en la época antigua aparecían en una novela en concreto. Recuerdo que dicha explicación, la referente a Carmilla, fue breve pero instructiva. No obstante, y a pesar de que logró picarme ligeramente la curiosidad por esa novela, mi cabeza y mis intereses estaban puestos en otro tipo de lecturas, como la de Tess la de los d´Urberville, cuya lectura me fascinó, tanto que de ella surgió el trabajo oral para esa asignatura y una conferencia donde analizaba la situación de la mujer en el XIX. Por tanto, y debido también a muchos otros contratiempos relacionados con el estudio, aquella chispa se apagó por un tiempo. Desde entonces no volví a saber nada sobre Carmilla hasta que un día regresó a mi en forma de recomendación. Una de mis mejores amigas, a la que hacía mucho tiempo que no veía, me animó a que lo leyera. En aquellas fechas, encontrándome relativamente libre de trabajo y de estrés, e invadida aún por esa atmósfera gótica que desprende La abadía de Northanger, mi lectura en aquellos días, decidí darle una oportunidad. Gracias a Alianza Editorial pude hacerme con un ejemplar justo antes de que comenzasen las vacaciones de verano. Esto unido a las ganas que tenía de leerlo, fueron las dos razones por las que al final tomé la decisión de llevármelo conmigo de viaje. Junto con Los años ligeros. Crónicas de los Cazalet, Carmilla acompañó mis largas tardes en el campo y mis ratos de relativa tranquilidad, convirtiéndose en una lectura realmente socorrida. Sentía una necesidad de evadirme, de escapar, y la novela de Joseph Sheridan Le Fanu me salvó por decirlo de alguna manera. Además, no podía estar en un entorno más inspirador, en un pueblo en plena Sierra de Albarracín con el bosque a tiro de piedra, un entorno en el que poder perderse y dejarse llevar por la imaginación y el misterio que siempre he creído que esconde. De vuelta a la rutina y con ella todo lo que implica, el recuerdo de Carmilla no me abandonó, es más, todavía a día de hoy sigue despertando mi admiración e interés.


En lo que respecta a la reseña propiamente dicha, tenemos que comenzar diciendo que Carmilla presenta una lectura amena, rápida pero no por ello profunda. A pesar de que la novela tan sólo tenga 147 páginas, la verdad es que en ellas el autor consigue lo que se propone: crear una atmósfera lo suficientemente atrayente para que el lector quede embaucado y de paso, conectar de una manera muy sorprendente con sus personajes, en especial con los femeninos, sin duda los más importantes del libro. He leído opiniones al respecto de todo tipo, incluso hay quienes piensan que Le Fanu se quedó corto de páginas y que no hubiesen echado en falta unas cuantas más. En lo que a mi respecta pienso que el texto está perfecto tal y como está, con un planteamiento, un nudo y un desenlace bastante marcados, lo que nos lleva a pensar que el autor sabía muy bien lo que se traía entre manos. En lo que respecta a la historia, ésta no podía ser más sugerente e inquietante. Estiria, Laura y su padre enfermo ven perturbada su cotidianeidad con la aparición de una dama llamada Carmilla. Entre ambas jóvenes comienza a nacer una confianza que desembocará en una amistad que va más allá de las normas morales de la época, pero, algo comienza a perturbar el ambiente cuando Laura descubre que Carmilla es en realidad Mircalla y que lleva más de un siglo viva. Carmilla es en ese sentido fantasía pura, el sueño literario de muchos escritores del género, mezcla de realidad y elementos sobrenaturales que no hacen más que poner al lector en la disyuntiva de creer o no creer en lo que Le Fanu relata. Esta sensación de relativa tensión se complementa con una muy acertada narración en primera persona, logrando de esta manera que quedes absolutamente atrapado por la historia, sin poder despegar los ojos del papel. Mención especial en este sentido merecen las dos protagonistas. Por un lado tenemos a Laura, la perfecta encarnación de la inocencia y del ideal de belleza del momento. Dulce, delicada, servicial, siempre midiendo sus pasos, temerosa de lo desconocido y terriblemente sumisa. Sobre ella recae todo el peso de la historia al concederle el honor de ser su narradora. A través de sus ojos somos testigos de sus sentimientos reprimidos, de su ignorancia, pero también de sus inseguridades cuando de pronto todo su mundo y educación recibida se ven alterados por la actitud de su nueva amiga. Por otro lado, el deslumbrante personaje de Carmilla, cuya doble personalidad no deja indiferente a nadie. Tierna, inteligente y solícita, pero poseedora de un terrible secreto, su condición vampírica, que a medida que avanza la novela se vuelve cada vez más incontrolable, amen de su misteriosa belleza y de sus dotes para la seducción y la persuasión. En este sentido y si tenemos en cuenta las personalidades tan diferentes de las protagonistas, podemos apuntar la posibilidad de que Carmilla sea, en el fondo, una novela de aprendizaje e iniciación. Para Laura, Carmilla es esa mujer en la que poco a poco desea reflejarse, ansía parecerse a ella a pesar de que su relación no fuese bien vista socialmente y del comportamiento cada vez más extraño de ella. Y para Carmilla, Laura no deja de ser un trozo de carne que debe llevar a su terreno y que gracias a su inocencia, logra dominar. Un juego de poder y sumisión del que el lector es testigo hasta la catarsis final. Por otro lado, Carmilla se envuelve de una ambientación temporal y geográfica de ensueño, pero que inevitablemente no ha podido evitar caer en el estereotipo más simple. Un castillo, infinitos bosques oscuros, siniestros cementerios, espesa niebla, sugerentes bailes de mascaras, leyendas terroríficas...Si no fuese por la pureza que destila esta novela, podríamos caer en el error de catalogar a Carmilla como una novela de vampiros más. Para finalizar este párrafo, solamente diré que jamás de los jamases creía que acabaría leyendo un libro de este tipo y sinceramente, ha sido todo un descubrimiento.


Evidentemente, y como no podía ser de otra forma, Carmilla es uno de esos textos que sugieren al lector muchas cosas. Incluso el que tenga por costumbre ir más allá de la lectura más ligera, habrá descubierto que este libro es importante en muchos sentidos. Como he comentado antes, hablar de Carmilla es hablar de el principio, del uno de los orígenes más antiguos, de la forja de un mito literario y un género tan potente como es el de los vampiros. Tanto es así que con el tiempo se ha convertido en uno de los más revisados, adaptados y venerados de la literatura. Tras él vinieron otros títulos semejantes, aunque sin duda, el más importante fue el Drácula de Bram Stoker, cuya influencia ha traspasado el papel, instalándose rápidamente en el imaginario y en la cultura popular de nuestro tiempo. Sin embargo, tengo que ser crítica al respecto. Resulta sospechoso que la obra que puso las bases de una tradición literaria tan importante fuese relegado a una posición bastante secundaria, convirtiendo a Carmilla en un título poco valorado y casi desconocido para los lectores. Tal vez, y sólo tal vez, la explicación a esta injusticia la podamos encontrar en el hecho de que sus personajes fuesen mujeres que no se amoldasen al ideal femenino de su tiempo. En la época en la que Le Fanu escribió Carmilla, existió una concepción de feminidad muy idealizada y que se resume en el mito del llamado "ángel del hogar". Es decir, asociar mujer con una actividad cotidiana dentro del ámbito estrictamente privado. Velar por el bien del hogar y de los hijos eran las funciones que la mujer debía cumplir, y si se le ocurría traspasar la barrera de lo privado para ejercer una labor pública, se arriesgaba a que la sociedad la condenase de por vida. En la novela de Joseph Sheridan Le Fanu, existen dos posiciones antagónicas: la del ángel del hogar y la de la mujer que ha logrado traspasar esa línea. Dos universos que poco a poco van evolucionando hacia posiciones bastante avanzadas a su tiempo, por un lado encontramos como ese ángel del hogar va poco a poco abandonando ese comportamiento que le ha asignado la tradición y la sociedad, y por otro lado, observamos como esa mujer puede tener criterio, pensamiento, ideas, opiniones y defenderlas igual que los hombres. Por otro lado, no debemos pasar por alto que Carmilla es una obra también pionera en incluir el tema del lesbianismo en el género gótico. Un tema que obliga al autor a hacer más visible esa falta de libertad de las mujeres, también en el ámbito de la sexualidad. Esto añadido a ese cuestionamiento del modelo femenino seguramente condenaron a Carmilla, ya casi desde su publicación, a sufrir un semi olvido imperdonable por parte de los lectores de a pie. Algo que tampoco ayudó la publicación de Drácula, que siguiendo la tradición de Carmilla, también la protagoniza un vampiro atormentado, misterioso y seductor. El hombre una vez más pasando por encima de la mujer, las mismas actitudes que Carmilla manifestaba ahora el conde Drácula las hace suyas, y lo peor, son mejor vistas socialmente. Afortunadamente, los tiempos están cambiando, y aunque Le Fanu no escribió un relato completamente feminista, si que debemos atribuirle el mérito de atreverse a manifestar una gran verdad, que las mujeres podemos tomar la iniciativa, que podemos tener unas ideas propias y que podemos amar a quien queramos, sin importar el sexo. Carmilla: una historia de amor, deseo, misterio, miedo, oscuras leyendas, feminidad, sexo, vampiros...El terror más bello.

Frases o párrafos favoritos:

"Eres mía, serás mía y juntas seremos una para siempre."

"Cerca de morir, un amor cruel, un amor extraño capaz de arrebatarme la vida. El amor ha de tener sus sacrificios, y no hay sacrificio sin sangre."

Película/Canción: aunque existen algunas adaptaciones, de Carmilla, incluso existe una web serie en internet que trae el relato a la actualidad, hoy he decidido adjuntaros la pieza que me ha acompañado durante la redacción de la reseña y que creo que le va como anillo al dedo. Espero que os guste.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Alianza Editorial

martes, 17 de octubre de 2017

RESEÑA: Rebelión en la granja.

REBELIÓN EN LA GRANJA

Título: Rebelión en la granja.

Autor: George Orwell (Motihari, India 1903- Londres 1950) poseyó una de las voces más lúcidas y ricas en matices del siglo XX: estudiante de Eton, policía imperial británico en Birmania, lavaplatos en París, librero en Londres, miliciano del POUM, corresponsal de la BBC, editor literario y columnista. Vertió toda su experiencia en crónicas, ensayos y novelas de lectura imprescindible. Entre sus obras más importantes destacan La Hija del Clérigo, Homenaje a Cataluña, Rebelión en la Granja o 1984 entre otras.


Editorial: Random House Mondadori.

Idioma: ingles.

Traductor: Miguel Temprano García y Marcial Souto Tizón.

Sinopsis: los animales de una granja se sublevan victoriosamente contra sus dueños humanos, pero pronto surgen entre ellos ambiciones y rivalidades que hacen fracasar la rebelión. Siendo censurada en su época, Rebelión en la granja lanza un mensaje actual, abierto, sobre la corrupción que engendra el poder y una crítica contra los estados totalitarios.

Su lectura me ha parecido: amena, lúcida, tremendamente original, aguda, controvertida, universal, plagada de simbolismos, valiente...Queridos lectores y lectoras, en mi vida como voraz lectora el descubrimiento de Gorge Orwell significó un antes y un después, un punto tremendo de inflexión que aún sigue acompañándome. Todo el mundo sabe quién es, sus obras más importantes, que estudió en el elitista Eton, que se unió a la Policía Imperial India en Birmania, que trabajó como lavaplatos en un prestigioso hotel de París, que se alistó en las Brigadas Internacionales para combatir en la Guerra Civil Española, que tras esa experiencia su opinión sobre el comunismo cambió para siempre, que acabó trabajando como periodista para la BBC durante la Segunda Guerra Mundial y que murió de tuberculosis un 21 de enero de 1950 en Londres. Su figura y su trepidante vida, digna de biopic hollywoodiense,  ha traspasado fronteras, convirtiéndose casi en un mito, y en ese sentido, su producción literaria no ha hecho más que alimentar esa imagen. No cabe duda que Orwell ha sido un personaje importante tanto en el ámbito de la historia como en el de la literatura, por lo que en ese sentido, estaba prácticamente predestinada como lectora a descubrirlo, admirarlo, disfrutarlo...Si la primera vez que os hablé de George Orwell en este espacio de crítica y opinión fue a propósito de la reseña de 1984, hoy vuelvo de nuevo a reencontrarme con un viejo y admirado conocido para reseñar la que es una de sus novelas más controvertidas y deslumbrantes al mismo tiempo. Rebelión en la granja: la Revolución Rusa y el Estalinismo para todos los públicos.


La historia de como Rebelión en la granja llegó por primera vez a mis manos, como ya habréis podido intuir, tiene su origen en mi absoluta admiración por Eric Arthur Blair, o lo que es lo mismo, por George Orwell. Mi incursión en la obra de este escritor inglés fue con la lectura de su obra más interpretada, mediática e influyente, que no es otra que 1984. Hasta ese momento no había leído nada parecido y con total certeza puedo decir que aquella fue la primera novela de género distópico que había leído. Fue un amor a primera vista prácticamente, además de una cascada imparable de reflexiones cada cual más pertinente y actuales. Me entusiasmó tanto que años más tarde 1984 aparecería analizado en mi trabajo final de grado, junto con otras novelas que gracias a esta acabaron pasando por mis manos, una tras otra, sin tregua, sin pausa. Desde entonces el género distópico se convirtió en uno de mis favoritos y Orwell en uno de mis escritores preferidos. En cuanto a Rebelión en la granja tardé un poco más en leerlo, otras lecturas habían copado mi tiempo. Pero afortunadamente y tras un pequeño respiro de trabajos universitarios, Rebelión en la granja se convirtió durante unas semanas en mi lectura nocturna. Recuerdo que el ejemplar fue prestado y que tras haberlo degustado como se merece, acabé por rendirme de nuevo ante el talento de Orwell. Tenía las expectativas muy altas, lo reconozco, pero sinceramente, aquella peculiar fábula política me había conquistado por completo. Un tiempo más tarde, para mi sorpresa, mientras ordenaba los libros que tengo por casa, descubrí que este libro precisamente, Rebelión en la granja, había estado reposando sobre una estantería desde hacía mucho tiempo. Una edición antiquísima de la editorial Destino se presentaba ante mis ojos como algo extraordinario, y aunque los años habían hecho mella en sus páginas, su contenido seguía intacto e igual de provocador. Hoy, mientras redacto estas líneas, éste antiguo ejemplar reposa a mi lado, sobre la mesa de trabajo, incorruptible y con una extraordinaria salud literaria.


Centrándonos en la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que Rebelión en la granja presenta una lectura firme, decidida y que se lee prácticamente del tirón. Al contrario que 1984, Orwell no necesita de explicaciones meramente descriptivas para que el lector comprenda mejor en que terreno se va a mover. La simpleza y alguna que otra pincelada informativa, no muy extensa, bastan para preparar el escenario donde tendrá lugar la historia y la narración propiamente dicha. Orwell parece pretender de esta forma captar enseguida al lector y no soltarlo hasta el final. Huelga decir que el lector actual ya conoce de que va la novela por lo que es fácil que en ese sentido no sorprenda tanto, no obstante, hay que pensar que cuando este libro vio la luz fue algo novedoso y e incomodo al mismo tiempo, por lo que la sensación de aquellos primeros lectores sería cuanto menos curiosa. En lo que respecta a la historia, tengo que decir que es una autentica genialidad. Todavía no me explico cómo le vino la idea, la inspiración está muy clara, pero el cómo dio con la fórmula adecuada para llevar a cabo ese chispazo para mi es un misterio. La historia es sencilla: ante los abusos del dueño de la granja, Howard Jones, y siguiendo las palabras del "cerdo Mayor" antes de morir, consiguen expulsarlo por medio de una revolución, tras la cual, escriben en la pared una serie de reglas llamadas "Los siete mandamientos". Al poco de triunfar la revolución, los cerdos, quienes se habían autoerigido como líderes por su inteligencia, empiezan a abusar de su poder y a manipular los mandamientos a su antojo. Así hasta desembocar en un final tan sorprendente como predecible si uno conoce un poco de historia contemporánea universal. Con esta premisa,  a nadie se le escapa que, a pesar de que sus protagonistas son animales de granja, cada uno responde a un personaje o conjunto de personajes cruciales. Howard Jones es el Zar Nicolás II, el "cerdo Mayor" es Lenin (o Karl Marx según algunos estudios) y los cerdos Snowball y Napoleón se corresponden con Trotsky y Stalin, siendo éste último el personaje más carismático de la novela. A estos animales les acompañan otros igual de importantes y cargados de simbolismo, tales como Squealer o cerdo Chillón (el aparato propagandístico de la URSS), el trabajador caballo llamado Boxeador (en una clara referencia al proletariado ruso), las ovejas y gallinas analfabetas (el campesinado y principal masa que sigue al líder), el cuervo Moisés (representa a la iglesia ortodoxa), el burro Benjamín (el intelectual que especula), los perros (la policía secreta estalinista) o la yegua Mollie (representando a la malograda nobleza rusa). De entre todos ellos, para mi los más interesantes son Boxeador, Moisés y por supuesto Napoleón. El primero por representar esa sumisión de la clase obrera a sus líderes, el segundo por su actitud de bisagra entre los animales y los hombres, el tercero por su maquiavelismo y arrollador poder de convicción. Seguidamente, cabe resaltar la forma en la que se presenta esta trama, inspirada en las fábulas más clásicas y derivándola en algo más profundo, más crítico, más político. De esta forma, no sólo logra captar la atención del lector, sino que a esto, unido con la sencillez en su narrativa, convierte a Rebelión en la granja en un texto importante tanto a nivel literario como histórico. Por último, y ya para acabar, solamente recalcar el hecho de que hasta 1950 el público no conociese de la existencia de esta novela a pesar de publicarse en 1945, año sin lugar a dudas convulso en muchos aspectos.


Aunque Rebelión en la granja pueda parecer una simple fábula, lo cierto es que estamos ante un texto muy versátil, de cuya lectura se pueden extraer mil y un interpretaciones. Antes de comenzar la redacción de este último párrafo, estuve una tarde investigando las diferentes opiniones que a lo largo de todo este tiempo se han vertido sobre esta novela. Las hay de todo tipo, desde las referentes a el contexto en la que se publicó, hasta el significado de cada uno de los personajes, incluso alguna en la que se quiere ver en los escasos humanos que aparecen en el libro el fiel reflejo de otros actores principales de la historia como Churchill o Hitler. Tras haberme empapado de todas ellas, acabé concluyendo que, sea desde la posición que sea, lo importante es que Rebelión en la granja es un texto importante para la historia y para entender la historia. Evidentemente, no estamos ante una visión objetiva, pero no por ello menos interesante para el conocimiento. Rebelión en la granja en resumen es en primer lugar, una doble crítica. Por un lado a los regímenes totalitarios de su tiempo, a saber el comunismo y el nazismo. Y por otro a la corrupción y abuso de poder en el que pueden incurrir los líderes, ya no sólo de regímenes totalitarios, también en el seno de los partidos democráticos, destacando esa tremenda alusión al Partido Laborista de estos años que sobrevuela gran parte de la novela sin llegar a concretarse de forma explícita. En segundo lugar, además de ser una fábula donde los animales son los protagonistas de la trama, también es una alegoría. Es decir, una ficción en la que el autor pretende representar otra cosa, una idea concreta o un conjunto de ideas abstractas a través de otra forma o sentido. Ligado a la clásica metáfora, lo que pretende George Orwell es cargar de significado y reflejar la tiranía de estos gobiernos, además de la sumisión de la población a ellos. Y qué mejor forma de contarlo que a través de una fábula, uno de los géneros donde mejor se plasman las relaciones de poder y de jerarquía. En tercer lugar y en última instancia, Rebelión en la granja no deja de ser una explicación más de la Revolución Rusa. En la que apreciamos una primera fase dominada por la tiranía del granjero, después la revolución llevada a cabo e impulsada por las palabras del "cerdo Mayor", más tarde la aplicación de "Los siete mandamientos" con los que se consigue que la granja funcione perfectamente y en última instancia las luchas de poder para suceder al "cerdo Mayor" tras su muerte y como el abuso de poder comienza a hacer mella en la población y en los propios mandamientos, los cuales, son al final modificados en favor del último líder, el que logra imponerse tras haber despejado el camino. Ya lo reflejan los mandamientos, del "todos los animales son iguales" se pasa al "todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros". Lo que está claro es que en Rebelión en la granja queda patente la importancia de este acontecimiento histórico, tanto a nivel de política interior como exterior. Incluso los ámbitos económicos, sociales y culturales se vieron afectados por lo que acontecía en territorio ruso. Las consecuencias fueron absolutamente trascendentales, desde una revolución cultural sin precedentes,  hasta el inicio de la Guerra Fría años más tarde. Incluso el inicio de la Guerra Civil Española vino en parte motivado por el temor a que con el Frente Popular en el gobierno de la II República pudiese acontecer una revolución. Por todo ello, en lugar de demonizarla sin conocimiento, lo que deberíamos hacer todos, y más en el año de su centenario, es leer sobre el tema, leer libros entre los que deberíamos incluir esa fábula política, sólo así lograremos configurar una opinión instruida y por tanto más valida que cualquier otra que día si día también, se suelta por televisión. Rebelión en la granja: una historia crítica, ácida, directa, mordaz, importante, controvertida, inteligente, inmortal...Una novela que nunca morirá.

Frases o párrafos favoritos:

"Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente del cerdo al hombre, pero ya era imposible distinguir quien era uno y quien era otro." 

Película/Canción: de esta novela solamente se conocen dos adaptaciones conocidas. La primera, de 1954, de dibujos animados y con un desenlace ligeramente diferente al de la novela. Y la segunda del año 1999 con animales de verdad, y de nuevo con un final diferente al libro por coincidir con el derrumbe de la URSS. Aquí os dejo un enlace al primero de los dos films:



¡Un saludo y a seguir leyendo!

miércoles, 11 de octubre de 2017

RESEÑA: Jurgen o la comedia de la justicia.

JURGEN O LA COMEDIA DE LA JUSTICIA

Título: Jurgen o la comedia de la justicia.

Autor: James Branch Cabell (Richmond, Virginia 1879-1958). Pertenecía a una familia bien situada en la siempre clasista sociedad sureña. Una circunstancia que le facilitó ser readmitido en la Universidad William and Mary, tras ser expulsado por tener una relación con un profesor considerada demasiado íntima por las autoridades universitarias. Tras licenciarse se dedicó a la literatura y al periodismo. Durante su vida publicó cincuenta y dos libros incluyendo novelas, relatos, poesía y recopilaciones de artículos. Su obra precursora del género fantástico, fue inmensamente popular, siendo Jurgen o la comedia de la justicia su libro más conocido.

Editorial: Defausta.

Idioma: inglés.

Traductor: Susana Prieto Mori.

Sinopsis: en el antiguo reino de Poictesme, Jurgen, un prestamista en la cincuentena, sale una noche en defensa de un caballero oscuro. Como recompensa, el caballero hace desaparecer a Lisa, la exigente y parlanchina esposa de Jurgen. Obligado por su sentido del deber, Jurgen se embarca entonces en una aventura que lo llevará por una serie de reinos fantásticos en busca de su esposa. En este viaje se cruzará con toda clase de seres mitológicos, recuperará su juventud, se reencontrará con sus antiguos amores, se casará varias veces, explorará sus relaciones familiares y tratará de encontrar no solo a su esposa, sino también la justicia, la satisfacción personal y el motor de sus deseos.

Su lectura me ha parecido: ágil, trepidante, satírica, tópica en cierto sentido, interesante desde el punto de vista interpretativo, con un humor socarrón...Queridos lectores y lectoras, ya es un hecho, la literatura fantástica nunca va a desaparecer. Todo lector o lectora lo sabe, y de hecho, muchos de vosotros tendréis entre vuestros predilectos a escritores o escritoras versados en estas lides. No importa los años transcurridos, ni la evolución que ha experimentado el género, ni su reciente conversión en objeto de consumo de masas, sus historias siempre acabarán importando a cualquier persona, incluso en algunos casos, como podemos comprobar en los tiempos que corren, a convertirse en una pasión que invada su vida por completo. Vivimos tiempos de cierto esplendor en este sentido. Los textos clásicos de fantasía se reeditan en espectaculares ediciones, nuevos títulos inundan las estanterías de las librerías más importantes, grupos de rol nacen al calor de estas historias míticas, hasta la televisión y el cine han logrado sacar tajada de esta fiebre por los dragones y demás animales fantásticos que parece no cesar. Y aunque existen muchos críticos de este género, tachándolo de superficial y sin calidad literaria, lo cierto es que el fantástico es uno de los géneros con más jugo del que aparenta. El truco, saber leer entre líneas e informarnos previamente de la época en la que se escribió. De esta forma, y os lo digo por experiencia, lograremos aprovechar cada página y cada novela de este tipo que pase por nuestras manos. El libro que hoy tengo el placer de presentaros pertenece a ese selecto club de clásicos del género, que a pesar de haber sido sepultado por otros títulos de mejor calidad literaria, no podemos ignorar la influencia que tuvo en futuros escritores y escritoras que contribuyeron a dar una vuelta de tuerca al género. Jurgen o la comedia de la justicia: un viaje, un atípico protagonista y mil y un seres maravillosos.


La historia de como Jurgen o la comedia de la justicia llegó a mis manos fue de lo más imprevista. Aunque deberíamos empezar nuestra narración partiendo del hecho de que no me considero una ávida lectora de novela fantástica. No es que tenga algo en contra de este tipo de libros o historias, simplemente, no me han llamado tanto la atención como otro tipo de novelas de otros géneros literarios. De hecho, cuando estaba en el colegio y ya más tarde en el instituto me consideraba una rara avis en ese sentido. Mientras mis compañeros de clase intentaban leer El Señor de los Anillos o se peleaban por el último ejemplar de Harry Potter o de Memorias de Idhún en la biblioteca, yo me entretenía con otras lecturas. Si bien es cierto que le di una oportunidad a algunos libros, la verdad es que por aquella época tuve muy claro que prefería las películas antes que los libros. La cosa no cambió con mi ingreso en la universidad, pues, las aventuras del joven mago y a la epopeya de Frodo Bolson fueron sustituidas por algo llamado Juego de Tronos, cuyas tramas plagas de sexo, violencia y dragones lograron acaparar a millones de personas primero frente a unas páginas, después frente a un ordenador y más tarde, los que podían permitírselo, delante del televisor. Este último fenómeno sigue aún en alza, y aunque le di una oportunidad al primer libro de la saga, el resultado fue el mismo, preferí mil veces, aunque con reticencias, la serie que el libro. Con el tiempo y en parte debido a esa nostalgia de la infancia y adolescencia, las películas de Harry Potter, que no los libros, acabaron por convertirse en algo importante para mi. Sin embargo, no lograba hacerme el animo y leer ya no los libros que se publicaban en esos momentos, sino los clásicos, esos de los que ha bebido gran parte de los autores de novela fantástica actual. Eso cambió hace un tiempo, cuando descubrí el terror sobrenatural de William Hope Hodgson en La casa en los confines de la tierra. A partir de ahí, y muy de vez en cuando, acabé desempolvando algunos títulos clásicos, incluso me llegué a leer El Hobbit con un sorprendente buen resultado. En el caso de Jurgen o la comedia de la justicia jamás había oído hablar de él, nunca, ni siquiera aparecía en los libros de literatura universal que tengo en casa. Sólo lo había visto, y de pasada, expuesto en los estantes de algunas librerías de mi ciudad. Cuando comencé a colaborar con Defausta recibí un paquete con dos libros, uno era La culpa de Kate Chopin, que tenía muchas ganas de leer, y el Jurgen de Branch Cabell, novedad de la editorial en aquel momento. Recuerdo que tardé mucho tiempo en hacerme el animo, no estaba muy convencida de su lectura, incluso llegué a achacarle muchos prejuicios, todos ellos infundados. Jurgen o la comedia de la justicia no era un libro que me llamase especialmente la atención en aquellos momentos. Sin embargo, cuando superé aquellos temores, descubrí un libro poco corriente y aunque no acabó por convertirse en uno de mis preferidos, si que merece toda nuestra atención en lo que respecta a algunos puntos de su trama.

En lo que respecta a la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que Jurgen o la comedia de la justicia presenta una lectura rápida, ligera y tremendamente amena. Una narración en la que abundan los diálogos y descripciones las justas y necesarias. Tal vez, en lo que respecta a esto último, sea lo que más eche en falta. Las descripciones, queramos o no, en ocasiones son necesarias, y en el caso de la literatura fantástica resultan imprescindibles, sobre todo para que el lector se situé y pueda hacerse una idea del ambiente en el que nos vamos a mover. En lo referente a la historia que se narra nos topamos con una trama clásica y novedosa al mismo tiempo. Clásica al tratarse de una novela donde aparecen ciertos tópicos de la literatura fantástica, como son la inspiración medieval, la presencia de temas como el honor, el amor, el deber o el valor y la sobreabundancia de criaturas mágicas que van haciendo acto de presencia a lo largo de la historia. Si hay dos elementos que delatan esa clara influencia en las leyendas del pasado son la presencia de Merlín y la espada de Excalibur, personaje y objeto mundialmente conocidos y a los que en esta novela, Cabell parece hacerles un merecido homenaje. Por otro lado, decimos que es novedosa por una serie de cuestiones que se salen del canon habitual. Para empezar, Jurgen, el protagonista de la novela, no es el prototipo de héroe que se espera. Ni es joven, ni es fiel y por supuesto, se deja llevar en ocasiones por sus intereses. Tampoco responde al prototipo de esposa el personaje de Lisa, convirtiéndola en la no-amada. Sin embargo, lo que si apreciamos es la abrumadora presencia del deber, elemento clásico en la literatura de aventuras medievales, aunque Jurgen parece asumirlo más bien por obligación y por el peso de la tradición que por sus verdaderos sentimientos. En este sentido, Jurgen o la comedia de la justicia se trata probablemente de una ácida sátira a este género, muy cercano al estilo que mucho tiempo después hizo tan célebre al gran Terry Prachett. Parodia y ridiculez para llegar al lector menos inesperado. Seguidamente, cabe destacar el peculiar juego al que Cabell se suma a lo largo de las 334 páginas de la novela, y es que partiendo de lo sencillo y usando locos juegos de palabras, el autor trata de esconder lo complejo. De esta forma, el autor deja al lector solo ante las letras, obligándole a perderse entre los entresijos literarios para tratar de entender lo que ha querido decir en realidad. En relación con esto último, y como no podía ser de otra forma, Cabell guarda un as en la manga, que no es otro que una intensa crítica a la sociedad de su tiempo, sobre todo en cuestiones de moralidad. Tanto es así que esta novela fue llevada a juicio por la Liga de Nueva York por la Supresión del Vicio, algo que evidentemente realzó la popularidad del libro y de su protagonista en especial, convirtiéndolo en el azote y símbolo contra la tradición y la falta de libertades en cuanto a la sexualidad masculina y femenina. Por último, un pequeño apunte, pues no podemos pasar por alto las similitudes entre Jurgen y la comedia de la justicia con la Divina Comedia de Dante. Ya no sólo por su estructura en la que el protagonista pasa de un lugar a otro, también por esa búsqueda de lo más preciado. Un ascenso continuado hacia un objetivo tan idílico como posible.

Deteniéndonos unos instantes en la historia que esta novela narra, observamos como la justicia aparece de forma casi constante, acompañando cada paso de Jurgen. Incluso en el propio subtítulo aparece de forma bastante significativa, como otorgándole un peso necesario, vital para el entendimiento de lo que Cabell ha querido contarnos. En Jurgen o la comedia de la justicia, éste último término se presenta como el mayor atributo que por tradición debe poseer el héroe para lograr reponer el buen nombre o enmendar una traición, burla, violación o cualquier desacato que éste o los suyos hayan podido sufrir. Sin embargo, como ya hemos comentado, Jurgen no es un héroe al uso, por lo que a pesar de que la emplea desde un primer momento, éste no hace más que traicionarla constantemente, siendo él mismo el culpable de nuevas injusticias. En resumidas cuentas, Cabell, de forma irónica y con humor pretende hacernos ver que la virtud de la justicia idealizada puede engendrar más injustica. Pero, una vez finalizas su lectura, además de sentir cierto sosiego, una servidora por lo menos no ha podido evitar hacerse preguntas, todas ellas relacionadas con la justicia. ¿Qué entendemos por justicia? ¿Se consigue fácilmente? ¿Es igual para todos? ¿Tiene diferentes varas de medir? Según la RAE, por justicia se entiende como principio moral que lleva a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Más abajo nos topamos con una acepción que la define como conjunto de virtudes y otra como pena o castigo público. Una vez consultadas todas las definiciones, podemos confirmar que evidentemente seguimos aplicando al pie de la letra dicho significado. Por un lado la justicia como virtud favorable en una persona, algo que sin quererlo nos retrotrae a aquellos cantares de gesta, a aquellos poemas trovadorescos e incluso hasta el propio Quijote. La forma de expresarlo ha evolucionado evidentemente, pero seguimos valorando positivamente dicha forma de ser que puede en ocasiones traducirse en comportamiento. Y por otro lado, como ya observamos todos los días en los telediarios, la justicia sigue sin ser igual para todos. Ejemplos no faltan, sino que rebosan, colmando la paciencia de los que se ven perjudicados por ese lado oscuro. Es más, incluso en Jurgen o la comedia de la justicia, observamos como el proceso de búsqueda de su no-amada es lento, costoso, con muchos baches. Muy semejante al camino para lograr una verdadera justicia, lento, costoso y con muchos baches, muchos de ellos puestos a conciencia para dificultar el proceso. En fin, si algo nos enseña Jurgen o la comedia de la justicia es que la justicia puede parodiarse y ridiculizarse hasta límites insospechados. Convertirse precisamente en eso, en una comedia. Sin embargo, no podemos perder de vista que ésta, en el mundo real, es algo muy serio y que desgraciadamente, y por mucho que nos lo quieran hacer creer, ésta no es igual para todos. Jurgen o la comedia de la justicia: una historia de amor-odio, valentía, cobardía, traición, infidelidad, justica, monstruos, magos, combates, comprensión...Una novela fantástica para tiempos surrealistas.

Párrafos o frases favoritas:

"Hay una historia que se cuenta en Poictesme que dice: en los tiempos antiguos vivía un prestamista llamado Jurgen, pero su esposa lo llamaba a menudo cosas mucho peores. Era una mujer llena de vida, con poco talento para el silencio. Su nombre, dicen, era Adelais, pero la gente de ordinario la llamaba dama Lisa."

Película/Canción: a falta de una cosa y otra, os adjunto la pieza de música épica que me ha acompañado en la redacción de esta reseña.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Defausta Editorial

viernes, 6 de octubre de 2017

RESEÑA: Un día en la vida de una mujer sonriente.

UN DÍA EN LA VIDA DE UNA MUJER SONRIENTE

Título: Un día en la vida de una mujer sonriente.

Autor: Margaret Drabble (Shef-field, Yorkshire, 1933) hermana de la novelista A. S. Byatt y de la historiadora Helen Langdon. Fue la segunda hija del abogado y novelista John F. Drabble y de la maestra Kathleen Marie. Después de asistir al internado Mount School, en York, obtuvo una beca para estudiar letras en el Newham College, en Cambridge. Sus primeros intereses personales la llevaron al campo de la actuación, y en 1960 se unió a la Royal Shakespeare Company, donde llegó a estar bajo la tutela de Vanessa Redgrave. Poco después abandonó la compañía para dedicarse de lleno a la literatura. A Sumer Big Cage, publicada en 1963, narra la historia de las tensas relaciones entre dos hermanas. En 1965, le otorgaron el John Llewellyn Rhys Prize y empezó a recibir el reconocimiento de público y crítica que ya no la abandonaría jamás. Entre 1980 y 1982 presidió la National Book League. La Universidad de Cambridge la distinguió en 2006 con un doctorado honoris causa y en 2008 fue ascendida a Dama Comandante de la Orden del Imperio Británico. Drabble ha publicado diecisiete novelas. Entre otras, Jerusalem the Golden, en 1967, con la que ganó el James Tait Black Memorial Prize. Aunque es reconocida fundamentalmente por su narrativa, Drabble también ha escrito guiones, obras de teatro y cuentos, así como obras de no ficción como A Writer´s Britain: Landscape and Literature y las biografías de Arnold Bennett y Angus Wilson. Sus trabajos de crítica literaria incluyen análisis de las obras de William Wordsworth y Thomas Hardy. Así mismo, se ha encargado de la edición de dos versiones de The Oxford Companion to English Literature. En 1982 se casó con el escritor y biógrafo Michael Holroyd. En la actualidad reside en Londres.


Editorial: Impedimenta.

Idioma: inglés.

Traductor: Miguel Ros González.

Sinopsis: esposas sin maridos. Madres y hermanas. Mujeres que se debaten entre la vocación artística y las exigencias familiares. Científicas que han decidido dejar de teñirse el pelo y de ir por la vida disculpándose por cada paso que dan. Amor no consumado, vanidad y soledad. El poderosos universo ficcional de Margaret Drabble se concentra en estos cuentos que abarcan cuatro décadas de producción literaria. Una madre trabajadora que puede con todo y acaba sus enloquecidos días con una sonrisa. Una prestigiosa investigadora que acaba de recibir el Nobel por el descubrimiento del "gen de la vanidad". Una mujer que suspira aliviada cuando muere su esposo, y una romántica empedernida que busca el amor en los trenes. Trece relatos, la totalidad de la producción literaria de Drabble en este género.

Su lectura me ha parecido: intensa, poderosa, a veces contundente, a veces lírica, honesta, reveladora en cuanto a planteamiento, abrumadoramente feminista...Queridos lectores y lectoras, os voy a revelar un secreto a voces, una confesión que, aunque obvia, creo recordar que nunca la había compartido con todos vosotros. Mi sueño, mi deseo, mi ilusión es llegar a ser escritora. Se que muchos de vosotros ya os lo habréis imaginado, el que me apasione leer y escribir reseñas literarias podía ser una pista. No obstante, y esto es cierto, cuando confiesas tu verdadera pasión en público, las reacciones son de lo más variopintas, hasta el punto de que hay quien lo ve como una tontería escudándose en los tiempos que corren, en que la situación económica y laboral es muy complicada. Ante estas situaciones una opta finalmente por callarse, tragarse su orgullo y asentir con la cabeza, creyéndote una estúpida, una ilusa que no sabe lo que dice y que vive en el mundo de la fantasía. Hasta que llega un día en el que tocas madera, avanzas con paso firme y comienzas a reivindicar sin tapujos tus ambiciones. Es obvio que la situación no es la mejor de todas, los que soñamos con escribir no estamos tan alejados de la realidad como la sociedad quiere hacer ver, pero con trabajo, constancia y seguridad, todo es posible. En ese largo y tortuoso camino en el que a veces se convierte la escritura, los libros siempre van a estar ahí, consolando tus días en blanco y ayudándote a confeccionar tu personalidad como escritor. Y en ese sentido, el libro que hoy tengo el placer de reseñar, me ha abierto las puertas a un estilo interesante, plagado de matices que atrapan y que ha acabado por convertirse en uno de esas lecturas imprescindibles en mi continuo aprendizaje en el terreno de la escritura. Un día en la vida de una mujer sonriente: trece cuentos de evolución y permanencia.


La historia de como Un día en la vida de una mujer sonriente llegó a mis manos y a mi vida es bien sencilla, aunque para hacerle justicia, deberíamos comenzar este párrafo por un hecho abrumador, y es que desde hace un tiempo, el cuento está viviendo una nueva edad de oro. No se exactamente a qué se debe, si el darle el premio Nobel de Literatura a Alice Munro, prolífica autora de cuentos canadiense, tuvo algo que ver o si por el contrario estamos ante una nueva moda impulsada por las grandes editoriales. Aunque también podríamos encontrar la explicación en el cambio social que han producido las nuevas tecnologías. Convirtiéndonos en unos lectores exigentes pero de consumo rápido. Y en ese sentido, el cuento, con todas sus posibilidades, se ha convertido en el vehículo perfecto para satisfacer esa nueva exigencia. Cuanto más cortos sean, mejor. Cuanto menos retóricos, más posibilidades de venta. Dejando a un lado las cuestiones meramente comerciales, lo cierto es que actualmente, los libros de cuentos no dejan de poblar los estantes de las librerías más importantes, ofreciendo al lector una amplia gama de temas y de estilos de lo más variopintos. Incluso algunas editoriales más pequeñas han aprovechado este tirón para editar grandes clásicos, que en ocasiones, han pasado totalmente desapercibidos a ojos del público. De esta forma, y gracias a mi paulatino interés por este género, es como llegue a dar con Un día en la vida de una mujer sonriente. Por aquellas fechas estaba asistiendo a un curso de escritura creativa, especializada en el relato corto y el microrrelato en concreto, y como cabía de esperar, fue lógico que por aquel entonces mis ojos diesen con esta publicación de Impedimenta. Su interesante perspectiva, la biografía de la autora y por supuesto, la propia portada, una clara declaración de intenciones por cierto, bastaron para que acabase por sucumbir a sus encantos. Antes de las vacaciones de verano logré hacerme con un ejemplar, y aunque si bien es cierto que su lectura la comencé ya casi en septiembre, la larga espera mereció la pena.


Centrándonos en la reseña propiamente dicha, comenzaremos diciendo que Un día en la vida de una mujer sonriente se compone de trece relatos, todos ellos muy parecidos en su estructura y longitud y con un orden claro, lo que nos puede dar una idea de las intenciones de la editorial respecto a las relaciones entre este libro en concreto con los lectores. Los relatos se suceden cronológicamente, desde el primero de ellos, La torre de Hasán, escrito en 1966, hasta Rumbo al oeste, del 2000. Una ordenación a priori muy simple, pero que esconde un propósito detrás del que ahondaremos más detalladamente en la reflexión final. En lo que respecta al estilo, cabe señalar que Margaret Drabble puede considerarse una de las herederas directas de grandes y conocidas escritoras de la literatura inglesa. La ironía de Jane Austen, la profundidad psicológica de Virginia Woolf, los giros argumentales de Iris Murdoch o la concienciación de Doris Lessing. Todas ellas aparecen indirectamente en cada una de sus páginas. Nada puede hacernos descartar la posibilidad de un más que probable homenaje a todas esas escritoras tan fundamentales, pero lo que si que está claro es que Drabble pretende poner en tela de juicio la sociedad de su tiempo de una forma u otra. En relación con esto último y ya hablando del contenido de los propios cuentos, nos encontramos con historias cotidianas en la mayoría de los casos, en las cuales, Drabble decide inyectarles una potencia narrativa muy crítica pero sin desperdiciar esa calidad literaria que ha atesorado gracias a sus maestras. En ellas no hay un blanco o negro, todo se diluye en una paleta de matices grises. Nada es perfecto, nada está descrito al azar, ninguno de sus personajes se presenta totalmente plano, al contrario, sus numerosas aristas hacen que el lector conecte enseguida con ellos, en especial, con sus protagonistas. Una de las cosas que más llama la atención para bien de Un día en la vida de una mujer sonriente es que sus personajes principales se corresponden con voces femeninas de muy diferentes ámbitos profesionales y sociales. Algo que, sin duda, contribuye a incorporar más caras a ese pensamiento femenino que tantas veces, por desgracia, la sociedad misma logra hacerlo invisible. Llaman particularmente la atención los relatos titulados Victoria pírrica, en donde asistimos a una reflexión sobre la pérdida de autoestima de su protagonista, Cruzando los Alpes, en el que observamos como es posible levantarse y crecer ante la adversidad y por supuesto, el cuento que da nombre a este libro, protagonizado por una mujer que acaba la jornada con una sonrisa aunque por dentro sienta desangrarse. Todos y cada uno de ellos nos hablan de un tipo de mujer y de una sola al mismo tiempo, que directa o indirectamente nos confiesan sus sueños, sus pensamientos, pero también sus mayores temores y complejos. Por último, destacar la habilidad de Drabble para los cambios de guion, semejantes como ya hemos comentado a los de Iris Murdoch, pero que en la pluma de esta autora resultan más impactantes si cabe.  


Como hemos avanzado en el párrafo anterior, en literatura, y más tratándose de un volumen de cuentos, nada esta dispuesto al azar. Puede existir casos, no lo dudo, pero normalmente, existe un por qué detrás. En Un día en la vida de una mujer sonriente nos topamos con un orden cronológico, una disposición que va desde el relato más antiguo hasta el más reciente. Sin embargo, dentro de esta lógica se esconde una intención, en mi opinión bastante reveladora. Los cuentos fueron escritos entre los años 60 del pasado siglo hasta el año 2000, mucho tiempo ha llovido entre medias, tanto como experiencias y acontecimientos de gran relevancia. En cada uno de ellos observamos como las mujeres son las protagonistas absolutas. Mujeres que se enfrentan a la vida de formas muy distintas y que a medida que vamos avanzando en su lectura, nos damos cuenta que sus actitudes van evolucionando, cambiando, adaptándose a los nuevos tiempos. De unos años a otros comprobamos como todas esas mujeres de Un día en la vida de una mujer sonriente van dejando atrás sus complejos, sus inseguridades, sus miedos, sus roles tradicionales, aquello que se espera de ellas por el simple hecho de ser mujer. Comienzan a caminar con paso firme, a no dar explicaciones, a dejar de pedir perdón, a no dejarse vencer, a hacer con su vida lo que quieren, a no hacer caso a lo correcto, a negarse a acabar la jornada con una sonrisa de oreja a oreja...Pero, como he apuntado al principio de la reseña, este es un libro de cambios y permanencias, el cambio se produce en la actitud de las mujeres, pero ¿Qué es lo que permanece? la sociedad que las rodea. Una sociedad que juzga y prejuzga a estas mujeres por no comportarse como ésta les enseña desde la cuna. Un entorno que oprime y que no disimula en minusvalorar cada paso que éstas dan hacia delante o cada decisión que éstas puedan tomar. Un ambiente en el que en ocasiones, son las propias mujeres las peores enemigas, pues debido a esa educación tan encasillada, algunas son incapaces de apreciar ese cambio y se alinean contra él. En Un día en la vida de una mujer sonriente se evidencia algo realmente preocupante, y es que la mujer es la que avanza en su conquista por el respeto y la visibilidad, pero es el sistema el que sigue anquilosado en una serie de valores tradicionales que poco favor hacen a las mujeres y a sus derechos como tales. Tal vez es lo que se pretende criticar en esta lectura, ese significativo contraste entre quienes quieren avanzar y quienes hacen todo lo posible para que eso no suceda. Un día en la vida de una mujer sonriente: trece historias de superación, valentía, realidad, ejemplaridad, adversidades, amor, odio, satisfacción, alivio...Trece historias para leer y comprender.

Frases o párrafos favoritos:

"Al echar la vista atrás, recordaría ese día como una broma y una victoria, pero a costa de quién, y sobre quién, no sabría decirlo."

Película/Canción: todavía no hay noticias de que se produzca, aunque sinceramente, si algún director/a no anda muy inspirado últimamente, en este volumen de relatos la encontrará seguro. Hasta que eso ocurra, os adjunto la pieza clásica que me ha acompañado durante la redacción de esta reseña. Todo un descubrimiento.


¡Un saludo ya seguir leyendo!

Cortesía de Impedimenta

martes, 3 de octubre de 2017

RESEÑA: La guardia.

LA GUARDIA

Título: La guardia.

Autor: Joydeep Roy-Bhattacharya (1971) estudió Filosofía y Política en Calcuta y en Pensilvania. Durante 1989 y 1990 viajó por toda Europa del Este y fue testigo de la Revolución de Terciopelo. En ese momento, dejó de lado su faceta académica y comenzó a centrarse en la narrativa. Con La guardia, Joydeep fue finalista de distintos premios en todo el mundo, entre ellos el Dublín Literary Award o el Boeke Prize de Sudáfrica. Sus novelas siempre muestran algún aspecto de los principales conflictos del siglo XXI.


Editorial: Sexto Piso.

Idioma: inglés.

Traductor: Magdalena Palmer.

Sinopsis: tras una larga noche de enfrentamientos, un grupo de soldados estadounidenses destinados en una remota base en Kandahar asiste a un extraño espectáculo: lo que parece ser una mujer cubierta por un burka avanza por la pista de tierra sobre una especie de carrito, ayudándose únicamente de la fuerza de sus brazos. Atrincherada en el exterior del fuerte bajo un sol abrasador, exige que le devuelvan  el cuerpo de su hermano, fallecido durante la batalla del día anterior, para poder darle sepultura de acuerdo con los ritos de su fe. Decidida a llevar a cabo la misión que se ha propuesto, se niega a abandonar aquel inhóspito lugar. Los soldados, exhaustos y tensos; irán tomando diversas posturas respecto de la extraña desconocida: algunos desconfían de ella, temerosos de que no sea más que un señuelo para una emboscada; otros creen que bajo el burka se esconde un terrorista suicida; algunos incluso barajan la hipótesis de que se trate de una espía. Pero ¿y si la mujer es quien dice ser?

Su lectura me ha parecido: interesante, original, atemporal, algo dispersa en su narración, contundente, rabiosamente actual...Queridos lectores y lectoras, vivimos tiempos convulsos e interesantes al mismo tiempo. Lo de convulsos ya todos lo sabemos, no hay más que poner la tele o echar un vistazo a la prensa tanto escrita como digital. Nadie duda que desde el 11S el mundo dejó de ser el que era, dando paso a un nuevo orden mundial y a un cambio en los intereses de los países dominantes. A eso se le añadió como no, la revolución de las nuevas tecnologías. Tal ha sido el cambio que éstas han supuesto que hoy en día no podemos vivir sin ellas. Gracias a ellas, nuestra forma de sociabilizarnos y de comunicarnos ha cambiado por completo, abriéndonos a un mundo de posibilidades y avances, pero también, de peligrosas consecuencias, las cuales, estamos empezando a pagar poco a poco. También, y esto es tal vez de lo más alarmante, estamos repitiendo los mismos errores que nuestros antepasados cometieron tan sólo un siglo antes. Dramáticas imágenes de huida y desesperación se suceden ante nuestros ojos mientras algunos entran triunfantes en las instituciones llevando por bandera ideologías cuanto menos peligrosas. Los fantasmas han vuelto a aparecer y aquellos a los que se les creía muertos, parecen resucitar con imagen renovada y con paso firme. Obviamente, todo este clima sirve como caldo de cultivo, favoreciendo la aparición de textos literarios en los que, a pesar de estar su trama ambientada en un pasado más o menos cercano, los temas que aborda son de tremenda actualidad, algunos de ellos incluso de intenso debate social, político e intelectual. Este es el caso de la novela que hoy tengo el placer de presentaros y reseñar, un libro que nos trasporta temporalmente, pero cuya vigencia nos hace temer a nuestros propios gobernantes. La guardia: la Antígona de Kandahar.


La historia de como este libro llegó a mis manos es bastante sencilla, se podría resumir en dos líneas. Sin embargo, creo que es conveniente que os confiese algo, y es que una servidora no es muy aficionada a la literatura bélica. Con esto no quiere decir que no me interesen las guerras, claro que me interesan, a lo largo de la carrera he dado las más importantes, desde las acontecidas en el mundo antiguo hasta las que tuvieron lugar a finales del XX. Lo que sucede es que en mi caso me he interesado más por otros aspectos que se salen de la historia militar pura y dura, a saber las consecuencias de dichos conflictos bélicos, la situación de la población civil, la relevancia de ciertos personajes que no pertenecen al mundo militar, las ideologías, la geografía o la violencia contra grupos concretos, sobretodo en lo que respecta a grupos étnicos, religiosos o las mujeres. Todos esos temas me han llamado la atención que las operaciones militares puras y duras. En lo que respecta a la literatura he leído algún libro de este estilo, algunos de ellos muy populares, pero que no han acabado de convencerme del todo. Películas si que he visto más, sin embargo, al igual que me pasa con la literatura, muy buena tenía que ser la cinta en cuestión como para que no despegase los ojos de la pantalla, como me ocurrió con La chaqueta Metálica o más recientemente con Dunkerque. La primera me enganchó por su mensaje pacifista y la dureza de su guion y la segunda por el trato delicado a la imagen y su particular narración, en la que deja claro una cosa, no hace falta sangre para narrar un episodio poco conocido de la II Guerra Mundial. En definitiva, salvando el caso de estas dos películas, no he sentido especial atracción por el género bélico, y mucho menos en lo que respecta al terreno de la literatura. Sin embargo, el día que se me cruzó La guardia en mi camino, tuve irremediablemente que darle una oportunidad. No fue ni el bonito diseño de su portada, ni su autor, cuyo nombre me resultaba desconocido. Su inspiración en la famosa tragedia griega Antígona fue lo que sin duda hizo que me ablandase. Como ya comenté en su reseña correspondiente, la tragedia de Sófocles significó mucho para mi, convirtiéndose en uno de esos textos que me ayudó a crecer como persona y a ganar más confianza en mi misma. Fue la puerta a unas sensaciones que jamás había experimentado y que de vez en cuando, invadida por la nostalgia, sueño con volverlas a vivir sobre un escenario. En cuanto pude y gracias a Sexto Piso, conseguí hacerme con un ejemplar de La guardia, cuya lectura formó parte de mis vacaciones de verano ¿El resultado de esta experiencia lectora? En el siguiente párrafo.


Centrándonos en la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que La guardia presenta una lectura amena, distendida, en ocasiones dura y muy interesante, sobre todo en lo que respecta a la narración. En lugar de quedarse con un sólo narrador, Joydeep le da la palabra a otros personajes, ofreciendo de este modo, los diferentes puntos de vista que discurren al rededor de un tema o acontecimiento determinado. Este es sin duda uno de los grandes aciertos de la novela, pues, de esta forma, el lector puede hacerse una idea de como esas voces tan plurales en su ideología y experiencia personal, ejercen como testigos del núcleo de la novela, que no es otro que el de la actitud de un personaje cuya presencia y actitud pone patas arriba todo lo planeado. No obstante, cabe señalar que Joydeep tiende a irse un poco por las ramas en algunas partes de la novela, sobre todo, en las partes en las que toman la palabra los soldados americanos. Pero si lo comparamos con el resto de aspectos, descubrimos como éste es sólo un pequeño defecto que se diluye a medida que el lector deja atrás una página tras otra. Seguidamente, un aspecto tan fundamental como es la inspiración en la literatura clásica. No hace falta ser un experto en la materia, pues, las influencias son claras y surgen en los momentos más adecuados. En La guardia, Joydeep acude a la Antígona de Sófocles para construir un relato de injusticia, derecho, guerra, pero también de valentía y sacrificio. En esta ocasión, Antígona es pastún y es obligada a cruzar la línea de fuego en un carrito, pues perdió sus pies en una bomba mientras asistía a una boda, con el único objetivo de enterrar a su hermano, fallecido momentos antes. La inspiración clásica no queda ahí, pues son numerosas las citas de Heródoto, Tucídides, Esquilo, Pericles o Tácito las que aparecen a lo largo de la novela, al igual que la alusión a la famosa adaptación cinematográfica de la obra de Sófocles interpretada por la gran Irene Papas. Incluso la presencia de esa mujer en medio del campo de batalla se podría considerar una especie de Caballo de Troya, un presente jugoso o envenenado según los diferentes puntos de vista. Por otro lado, la construcción de la novela introduce al lector en diferentes debates. Al prestarse atención a todos los narradores implicados en esta historia, incluyendo a nuestra particular Antígona, se aprecia el apogeo de dos discursos enfrentados, por un lado el de quienes creen que la presencia de la mujer es inofensiva y por tanto, se debería atender sus peticiones, y por otro los que opinan que bajo ese burka se esconde un espía o un terrorista capaz de inmolarse. Un médico, un intérprete local, un capitán, un sargento, y sobre todo, un teniente especialista en literatura clásica, todos ellos opinan acerca de esa presencia, dejando evidentes la tolerancia y respeto de unos y el fanatismo e islamofobia de otros. Con todo lo comentado podríamos concluir diciendo que La guardia no es una novela extremadamente original en cuanto a su planteamiento, pero si en su intencionalidad, al actualizar el clásico del 442 a. C. al siglo XXI.


Como no podía ser de otra forma, y menos tratándose de esta novela, la reflexión final debe discurrir entre dos temas absolutamente importantes. El primero de ellos, la guerra, es el más abrumador, el que más presencia tiene a ojos del lector y en el que inevitablemente pensamos tras haber leído un libro como La guardia. Siguiendo el discurso que ha marcado Joydeep, es decir, si tenemos en cuenta esa inspiración clásica que impregna cada página del libro, coincidirán conmigo en que la guerra, como concepto y acto, ha evolucionado mucho a lo largo de la historia. Homero, uno de los grandes escritores de todos los tiempos y al que todos deberíamos acudir varias veces a lo largo de nuestra vida, desplegó todo su conocimiento sobre la guerra en sus dos obras cumbre. Gracias a él supimos que para los griegos la guerra se regía por unos códigos de honor inquebrantables y sagrados, en donde un simple hombre podía alcanzar la gloria divina y el título de héroe gracias a sus afortunadas hazañas. Fue tal la cantidad de elementos que podemos encontrarnos en su obra, tanto retóricos como simbólicos, que tras la Ilíada fue misión casi imposible narrar una guerra con dignidad, sin el amparo de ese imprescindible texto. Ya en pleno siglo XXI, y conociendo el largo historial de guerras que la humanidad ha dejado atrás a lo largo de los siglos, comprendemos como en éstas, sobre todo las más cercanas al presente, ya no existen ni héroes elevados a semidioses ni rituales varios, sino dinero, pues es esto y no otra cosa lo que actualmente mueve el mundo, y por consiguiente, los conflictos bélicos. Se intenta más o menos disimular bajo una apariencia de estar combatiendo contra el mal, pero lo que de verdad importa es la superioridad económica, un imperialismo capitalista tan salvaje que arrebata la vida de más inocentes que culpables. El segundo tema tiene mucho que ver con lo comentado en las anteriores líneas, y es que, gracias a las guerras, las de antes y las de ahora, se contribuye a crear un discurso de feroz enfrentamiento, distinguiendo un nosotros y un ellos. No hace falta citar el conflicto más sangriento de la historia, pues, a raíz de los últimos acontecimientos, hasta en las democracias más avanzadas existen unos buenos y unos malos, identidades construidas a partir de unos intereses muy determinados y que sólo pretenden el enfrentamiento. En este sentido, la sociedad, pues esta visto que ciertos gobernantes viven en un mundo paralelo a la realidad, somos los que debemos contribuir a esterilizar este peligroso discurso mediante la tolerancia, el diálogo, el entendimiento y el respeto. Si no lo hacemos, estaremos dando alas a la discriminación y a la ignorancia más absoluta. En La guardia, se aprecia el gran enfrentamiento al que el mundo quiere abocarnos, el de occidente contra oriente, un discurso muy peligroso cuyas consecuencias estamos padeciendo hoy en día. La guardia: una historia de conflicto, discriminación, estereotipos, guerra, valentía, desconocimiento, sinrazón...Una tragedia griega terriblemente actual.

Frases o párrafos favoritos:

"Me quedo mirando el trapo del suelo, los tristes restos de mi orgulloso Yusuf. Muy pronto. Quizá yo misma me vea forzada al silencia, Quién sabe. Entretanto, esta claro que pretenden agotarme con su terminable procesión de interrogantes. Quieren quebrar mi resistencia, pero tanto en eso, como en sus intentos de convencerme para que me vaya, acabarán decepcionados. No me iré hasta haber cumplido mi deber."

Película/Canción: todavía no hay noticias de una posible adaptación a la gran o pequeña pantalla, aunque sinceramente, pienso que se debería llevar a cabo. Hasta que eso se produzca, os adjunto una escena de la famosa película griega Antígona. La misma que los soldados ven en uno de los pasajes de la novela.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Sexto Piso
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