Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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martes, 3 de marzo de 2020

RESEÑA: Había una fiesta.

HABÍA UNA FIESTA

Título: Había una fiesta.

Autora: Marina L. Ruidoms (Barcelona, 1983) ha pasado su vida entre libros, ya sea desde el sector editorial (ha trabajado para Génat, Jose Juan Olañeta y Penguin Random House) como desde el periodismo (escribiendo para Revista Lateral, La tribu o PlayGround, y editando en NOIR Magazine). Aunque también se ha dedicado a la escritura literaria desde que tiene uso de razón, no es hasta ahora que se ha atrevido a dar el gran salto: Había una fiesta es su primera novela.



Editorial: Caballo de Troya.

Idioma: español.

Sinopsis: todo empieza y todo termina con esta fiesta: la que protagonizan cuatro jóvenes a las que los demás miran como si viajaran «solas» aunque ellas sepan que no pueden estar mejor acompañadas. Nadia, Jero, María y Paula tienen 18 años y se encuentran de viaje en la costa de Nápoles. Están a punto de cruzar el umbral de la vida adulta y esas vacaciones improvisadas prometían convertirse en las que iban a definir el resto de sus vidas. Entre la euforia de la adolescencia, los paisajes idílicos de Sorrento, las conversaciones sobre sexo y religión y una música ligera que les acompaña en los auriculares en todo momento, las cuatro deberán afrontar un episodio traumático que lo romperá sus expectativas en mil pedazos. Con una prosa sencilla y directa que unas veces recuerda a las autoras de la Alt Lit y otras a las primeras novelas breves de Virginie Despentes, la escritora, traductora y editora Marina L. Riudoms ha recogido en Había una fiesta cada uno de esos pedazos y los ha convertido en una novela lúcida sobre el paso a la madurez, el abuso sexual, la construcción de la amistad y la inocencia perdida. (Fuente: Editorial).

Su lectura me ha parecido: fresca, consistente, cruda, con reflexiones que te remueven el estómago, con cuatro protagonistas alejadas de cualquier estereotipo juvenil, poderosamente actual, demoledora, pesimista, cinematográfica a ratos, trepidante, toda una sorpresa... La literatura y el séptimo arte, a lo largo de sus respectivas historias, no se han cansado de demostrar como la maldad habita hasta en el entorno más idílico. Como la imperfección, el crimen, el machismo o alguna presencia sobrenatural por ejemplo puede salir a flote en el interior de una piscina en pleno verano, a la luz en el prado más verde o a la vista mientras contemplamos el paisaje de nuestros sueños. Sin ir más lejos ayer por fin pude adentrarme en el festival de flores, pureza y horror que plantea la magnífica Midsommar (Ari Aster, 2019) en donde un grupo de jóvenes doctorandos - entre los que sobresale una espectacular Florence Pugh en el papel de la atormentada Dani - sufren del terror más primitivo de la mano de una secta cuyo enclave, a ojos del espectador, es un autentico paraíso sueco. Sus colores, los canticos, el aire puro y esa, a priori, amable hospitalidad de sus integrantes nos abruma y nos hace sospechar desde el minuto uno. Sin embargo, algo hace que no queramos apartar la mirada de ella, y no es sólo la espectacular fotografía o la puesta en escena, sino por esa perversa sonrisa en los últimos minutos de la cinta que ni una enorme corona de flores ni el bucólico traje blanco de los miembros de la comuna Hårga pueden disimular. Una expresión de locura - o de cordura según como se mire - que nos desvela el lado oscuro del ser humano en medio de una estampa indudablemente hermosa. Lo mismo sucede, en el terreno literario, con Suave es la noche de F. Scott Fitzgerald. La costa azul francesa - famosa por ser la cuna del lujo y los excesos durante los años 20 del pasado siglo - se convierte en el particular infierno de Dick Diver, un joven y prometedor psicoanalista que ve como su vida se va poco a poco derrumbando al lado de su esposa Nicole, paciente suya y con graves problemas psicológicos. La fina arena sepulta a Diver y el agua salada ahoga la salud de la pobre Nicole mientras el resto de la humanidad contempla el atardecer en Niza desde sus exclusivas terrazas regadas de champagne y acordes del mejor Jazz. Algo de eso tiene, por supuesto, la novela que hoy tengo el placer de reseñar. No estamos en la campiña sueca, tampoco en un exclusivo hotel con vistas al mar y ni siquiera nos movemos en los códigos del terror o el melodrama marital. Aquí nos retostamos al sol de una playa de Capri, asistimos a conversaciones de verdadero calado social e intelectual y nos sumergimos en el desenfreno de las juergas veraniegas junto a Nadia, Jero, Paula y María en el viaje hacia el traumático ocaso de la adolescencia. Había una fiesta: costumbrismo post-millennial o el capitalismo salvajemente machista.


Han sido varios los motivos por los que el debut literario de la catalana Marina L. Riudoms ha sido uno de los mejores que ha pasado últimamente por mis manos. Además de un esfuerzo propagandístico intenso por parte de los editores invitados de este año a Caballo de Troya - editorial cuya línea de publicación, recordemos, cambia cada año - Luna Miguel y Antonio J. Rodríguez, sino que Había una fiesta ha gustado a los lectores por una serie de aciertos tanto en la trama, en el estilo y así como en el mensaje que la novela trata de transmitirte todo el rato. Para empezar, debemos aclarar que éste - junto a otras obras de la misma editorial y algunas maravillosas excepciones - es un texto que por fin (y remarco lo del por fin) habla directamente a la generación millennial y post-millenial, interpelándoles, señalando sus preocupaciones, y lo más importante, sin ese paternalismo o desprecio que tantos autores han usado para referirse a ellas. Por si quedaba alguna duda los millennials, también conocidos como generación "Y", según el consenso de estudios demográficos serían los nacidos entre principios de los años 80 y finales de los 90, aunque existen investigadores que sitúan la fecha límite en el año 2000. Si nos atenemos a los artículos aparecidos en prensa somos la generación más hiperconectada - aunque también los últimos que hemos conocido una infancia sin la influencia de las nuevas tecnologías - la más consciente del poder de la globalización, la más tolerante, la más feminista, la más comprometida socialmente, la más individualista y por supuesto la más narcisista. En España vinimos al mundo en una etapa de prosperidad y unos niveles de vida mejores que los de nuestros padres o abuelos pero que, sin embargo, nuestra mayoría de edad coincidió con la durísima crisis económica que truncó todas nuestras expectativas de futuro; de ahí que hayamos asumido, casi a la fuerza, la importancia del "ahora" y no del "futuro". Poco materialistas, exigentes, reformistas, adictos a la economía colaborativa, más emprendedores. También dicen que nos casamos menos, tenemos menos hijos, practicamos sexo con menos frecuencia y no nos drogamos tanto como las anteriores generaciones. Así parece ser la generación "Y" pero... ¿Y la llamada generación post-millennial o "Z"? Aunque existe, en comparación, menos información al respecto podríamos decir que son los nacidos a partir del año 2000, los cuales - ahora sí que sí - han mamado el uso de la tecnología desde la cuna y que actualmente se encuentran estudiando la secundaria y los primeros cursos de universidad. Su comportamiento parece articularse en cuatro "ies": son irreverentes (les cuesta guardarse sus opiniones en público), impacientes (más que sus antecesores), inmediatos (la tecnología les ha obligado a moverse más rápido) y experimentan una mayor incertidumbre (como consecuencia de todo lo anterior). Muchas y muchos columnistas también coinciden en que ambas generaciones son perdidas y un contenedor de inútiles privilegiados que sólo pensamos en nosotros mismos sin poseer otras y más necesarias aspiraciones. Pues bien, para Marina L. Riudoms le parecemos todo eso y nada al mismo tiempo. En otras palabras, que las características generacionales no deben ser packs cerrados en donde no quepan, por ejemplo, las inquietudes intelectuales de los jóvenes o las preocupaciones político-sociales, además del nuevo filtro de Instagram o la última canción de Travis Scott. Una cosa no excluye la otra. No somos perfectos, pero tampoco peores que los del Baby Boom o la generación "X".

Es en esa tesitura - la de desmontar estereotipos generacionales y de género - donde nos encontramos con Nadia, Jero, Paula y María. Cuatro amigas que, mientras recorren el sur de Italia en lo que parece ser una especie de viaje de fin de curso donde playa y borrachera van de la mano, se enfrentan a una serie de debates tanto internos (como cual será su futuro, estudiantil o no, al acabar el verano o su propia condición de mujer en la sociedad que les ha tocado vivir) como externos (los cuales vienen de golpe y porrazo a cambiar la forma con la que observan su alrededor y a virar bruscamente el rumbo del hasta el momento "fantástico" viaje). Cada una desde personalidades y temperamentos muy distintos pero que juntas forman un grupo completamente cohesionado e imbatible. Deslenguadas, valientes, cultas, son hijas de la globalización y de la falsa libertad en la que se sigue educando a las mujeres prometiéndoles el oro y el moro para después comprobar como el machismo sigue aplastando cada uno de sus sueños. Ellas sí son un grupo de amigas de verdad, de los de toda la vida, y no de esas que se pelean por cuestiones amorosas que tantas veces hemos visto replicado en la cultura popular. Lejos de una imagen cosificada, las cuatro se complementan entre ellas y aprenden las unas de las otras de sus inseguridades o logros. Se pelean, se perdonan, lloran, ríen, se gastan bromas, y por si fuera poco, reflexionan sobre la desigualdad o pasajes de Simone de Beauvoir. En definitiva, que da gusto toparse con personajes femeninos que rondan los 18 años cuyas preocupaciones vayan más allá del maquillaje, los chicos o dramas tontos sin importancia. Por fin unas jóvenes con conversaciones trascendentales y con problemas reales de su edad como el sexo, la búsqueda de una identidad propia o si es mejor ir a la universidad o meterse a un módulo de FP. Problemas con los que, a pesar de haber pasado esa etapa de mi vida, he conseguido identificarme con ellos. Otro de los aciertos que podemos destacar de Había una fiesta es su interesante potencia visual en la que se alternan playas paradisíacas - o en el lenguaje millenial: muy "instagrameables" - con la potencia del neón impactando en los cuerpos danzantes al son de reguetón, rap o comercial. Calor del sol de día, oscuridad colorida de noche. Agua salada por la mañana, espuma y desinhibición a las tantas de la madrugada. Relacionado con esto último, me ha parecido muy original el concepto de "playlist" a lo Spotify a la hora de titular los capítulos de la novela. En ella podemos encontrar desde cantantes actualmente ultra actuales como Justin Biber o Miley Cirus a otros como Tame Impala o Clarence Clarity cuyo sonido evoca tanto el paisaje en el que se desarrolla el libro que por momentos crees estar allí de verdad. Por supuesto, mención especial merece el endiablado ritmo con el que Riudoms es capaz de sumergir al lector en la historia y en las sensaciones que en ella se experimentan, las cuales, no siempre son fáciles de etiquetar o asignarle un nombre concreto.

Sin embargo - y aunque le podríamos reprochar su erróneo concepto de "rave" - Había una fiesta encierra una importantísima reflexión que, a mi juicio, considero la verdadera clave de su éxito entre gran parte de los lectores así como de la crítica más allá de su factor generacional. En menos de 200 páginas Riudoms ha querido contarnos, no sólo una maravillosa y feminista historia de amistad entre cuatro chicas, sino que también nos ha explotado la cabeza al evidenciar en cada página como las mujeres somos las principales víctimas del capitalismo actual. Desde el minuto uno, y a pesar de toparnos con personajes femeninos que nos enamoran al instante, el lector tiene constantemente la sensación de que algo "chungo" va a suceder en cualquier momento, como si nos encontrásemos ante un slasher de terror de corte adolescente en donde la tragedia se masca en cada idílico plano. Y sucede, claro que sucede, y Ruidoms se refiere a él como "accidente". Un brutal eufemismo que nos rompe, especialmente a las mujeres, por dentro. Sin revelar demasiado - pues estaríamos haciendo un sopiler brutal - sólo diremos que ese "accidente" es el desencadenante no sólo de la quiebra de unas vacaciones que parecían perfectas, también del paso de las jóvenes de la adolescencia a la madurez de la forma más sincera, traumática y cruda. La fiesta perpetua en la que parecían vivir se convierte en un grito de socorro que duele y hace sangrar los oídos, hasta el punto de que como lector no puedes evitar entrar en conflicto o querer ayudarlas para librarlas del infierno en el que se ha convertido su estancia en Capri. ¿Qué quiere decirnos Marina L. Riudoms en Había una fiesta? Pues simple y llanamente que ser una chica en pleno siglo XXI, y a pesar de las conquistas sociales anteriormente alcanzadas, sigue siendo coloquialmente una "putada". Eso es así, y si no, las cuatro amigas protagonistas de la presente novela te lo demuestran. Desde su preocupación por averiguar a través de artículos de VICE - otra referencia súper actual - si se producen más violaciones en España o en Italia, hasta su forma de lidiar con los distintos comportamientos machistas que sufren entre fiesta y fiesta, sin olvidarnos por supuesto de como juntas se enfrentan, de la mejor forma que pueden, a las distintas desgracias que hacen de su viaje un autentico camino de obstáculos. La brutal y explícita crítica que Riudoms hace de la condición humana, en especial del sexo masculino, amparada por un capitalismo salvaje que no hace sino aplaudir, jalear y permitir cada comportamiento denigrante contra las mujeres es sencillamente brillante. Puede que por diferencia de edad no comprendas algunas referencias a la cultura popular juvenil actual, puede que precisamente por eso esta novela te resulte un tanto distante o que incluso no te guste demasiado la "playlist" que la acompaña (lo cual, en parte me identifico). Pero lo que nadie puede negar tras haber leído a Marina es el hecho de que estamos ante uno de los talentos más interesantes dentro del panorama literario español. Dicho esto, sólo me queda decir que estaré muy atenta a lo próximo que esta autora escriba en los próximos años y deseando que algún día esta historia acabe llegando a la gran pantalla - el formato serial no se si le favorecería -. Brindo por ella, con ron-cola o cerveza en mano mientras bailo al son de la desazón, al ritmo de ese magnético Summertime Sadness de Lana del Rey.

Había una fiesta: una historia de sororidad, apoyo, tragedia, machismo, juerga, psicodelia, arena, canciones de Keane West, preocupaciones... Una novela que trasciende a la ficción.

Frases o párrafos favoritos:

"El futuro te mata así: por exceso de imaginación, o por agotamiento".

"Daba igual que vistieran sudaderas moradas o batas blancas, se movieran en coches que derrapan o en camillas que se llevaban a su amiga; los hombres decidían."

"Resulta inquietante el modo en que se asimila algo molesto como normal mediante su insistencia."

¡Un saludo y a seguir leyendo!

lunes, 16 de diciembre de 2019

RESEÑA: Cosas que no quiero saber.

COSAS QUE NO QUIERO SABER

Título: Cosas que no quiero saber.

Autora: Deborah Levy (Johannesburgo, 1959) es novelista, dramaturga y poeta británica. Es autora de seis novelas: Beautiful Mutants (1986), Swallowing Geography (1993), The Unloved (1994), Billy Girl (1996), Nadando a casa (2015), y Leche caliente (2018). Nadando a la casa fue finalista del Man Brooker Prize y del Jewish Quarterly Wingate Prize en 2012, y Leche caliente fue seleccionada para el Man Booker Prize y el Goldsmiths Prize en 2016. Deborah Levy es también autora de una colección de cuentos, Black Vodka (2013), finalista del BBC International Short Story Award y del Frank O´Connor International Short Story. Ha escrito para la Royal Shakespeare Company y para la BBC. Cosas que no quiero saber es la primera parte de su "autobiografía en construcción", seguida por El coste de vivir. Cerrará este tríptico un último volumen de próxima publicación.


Editorial: Literatura Random House.

Idioma: inglés.

Traductora: Cruz Rodríguez Juiz.

Sinopsis: Deborah Levy arranca estas memorias recordando la etapa de su vida en que rompía a llorar cuando subía unas escaleras mecánicas. Ese movimiento inocuo la llevaba a rincones de su memoria a los que no quería volver. Son esos recuerdos los que forman Cosas que no quiero saber, el inicio de su "autobiografía en construcción". Esta primera parte de lo que será un tríptico sobre la condición de ser mujer nace como respuesta al ensayo "Por qué escribo", de George Orwell. Sin embargo, Levy no viene a dar respuestas. Viene a abrir interrogantes que deja flotando en una atmósfera formada por toda la fuerza poética de su escritura. Su magia no es otra que la de las conexiones impredecibles de la memoria: el primer mordisco a un albaricoque la traslada a la salida de sus hijos de la escuela, observando a las otras madres, "jóvenes convertidas en sombras de lo que habían sido"; el llanto de una mujer le devuelve la nieve cayendo sobre su padre en el Johannesburgo del apartheid, poco antes de ser encarcelado; el olor del curry la lleva a su adolescencia en Londres, escribiendo en servilletas de bares y soñando con una habitación propia. Leer a Levy es querer entrar en sus recuerdos y dejarse llevar por la calma y el aplomo de quien ha aprendido todo lo que sabe (y todo lo que no querría saber) a fuerza de buscar su propia voz.

Su lectura me ha parecido:

   Ágil, breve, visual, con un lenguaje para nada complejo pero capaz de hacernos reflexionar, autobiográfico, personal, abierta, oportuna para quienes quieran ganarse la vida con la escritura (especialmente las mujeres), necesario para su autora, con un punto catártico, fugaz testimonio de una época... En un panorama literario como el actual, plagado de autoficción sin duda fomentada por la imperante cultura del "yoismo", es de agradecer que, de vez en cuando, aparezcan libros en los que no se combinen hechos reales con invenciones de la escritora o escritor de turno y que aporten un poco de aire fresco a un mercado cada vez más saturado de personalismos innecesarios. Sé que es simplificar demasiado este popular género, pero son muchos años reseñando historias en las que no sabes si lo que se está contando es cierto o no, y aunque he de reconocer que puede funcionar en ciertos géneros como el terror, la novela social o los que tengan pinceladas de crónica periodística, nadie puede negarme que ante esta marabunta de títulos el lector corra despavorido. Como Indiana Jones escapando de la gran bola de piedra en a primera entrega de la saga. Sin embargo, como acabo de comentar, no todo es autoficción, y es de buenos ser agradecidos cuando de pronto llega a nuestras manos un libro que, en medio del fenómeno de turno, se eleva rompiendo costuras y definiéndose como "autobiografía en construcción". El término, como habréis comprobado, no tiene mucho misterio. Aún así, la combinación de ambas palabras - "autobiografía", es decir, episodios reales de la vida de la persona que escribe y "construcción", lo que viene a significar que dicho texto jamás estará completo - son el resultado de una intención, un debate o tal vez del inicio de un nuevo género literario. Es todavía muy pronto para ponernos a divagar o a lanzar argumentos que respalden esta teoría, por lo que de momento, lo que una servidora va a hacer es centrarse y sacarle el máximo partido a este fenómeno editorial incluido, ya era hora, dentro de lo que podríamos denominar como "no ficción" a pesar de que su autora, de la que hablaremos largo y tendido, ha navegado por las relativamente calmadas aguas de la novela y el relato. Cosas que no quiero saber: apartheid, Mallorca y George Orwell como vertebradores de la primera memoria.


Deborah Levy - autora de la presente "autobiografía en construcción" - es una de las escritoras más presentes en el panorama literario actual. De la escasa información que se desprende de una de las solapas interiores del presente libro, destacaríamos su polifacético talento - el cual le ha llevado a escribir tanto novela, teatro así como relato - la cantidad de premios que ha ganado a lo largo de su carrera - entre ellos el prestigioso Man Booker Prize - y que ha escrito para nada más y nada menos que para la Royal Shakespeare Company y para la BBC. Sin duda, todo un señor currículum. No obstante, y como cabía de esperar, Deborah Levy no es sólo esa brevísima reseña, sino que como todo ser humano, lleva una mochila de vida y experiencia cargada sobre sus hombros, la cual, ha creído conveniente narrar a través de sus peculiares memorias. Y resalto lo de "peculiares" porque, al contrario de lo que habitualmente asociamos con el género biográfico (tochos importantes, encuadernación de tapa dura y con un estilo terriblemente farragoso) esta primera entrega titulada Cosas que no quiero saber sólo tiene 136 páginas. Sí, habéis leído bien, 136 páginas en las que Levy aborda algunos episodios de su vida en clave íntima, intelectual y en relación con su trabajo como escritora. ¿Son 136 un número demasiado escaso de páginas? En este caso, y al contrario de lo que he podido ir husmeando por internet, para nada. La razón debemos encontrarla tanto en el planteamiento de esta biografía en construcción, que como bien hemos dicho presuponemos que habrán en total tres volúmenes, y por supuesto en que Deborah Levy, a pesar de su trayectoria, no pretende hacer de sus memorias un tratado, ni poner su vida a la altura de los grandes e ilustres personajes de la historia. En ese sentido, y es de agradecer, Levy es más humilde. A lo que, por otro lado, cabría añadir que es muy probable que, a pesar de que estas memorias estén planteadas en tres libros, Levy sienta la necesidad de escribir un ejemplar más. De no ser así ¿qué sentido tendría el término "en construcción"?


   Planteada como un tríptico sobre la condición de la mujer - a la par que una aproximación a la figura de la autora - Levy inicia estas memorias respondiendo al mismísimo George Orwell en su conocido ensayo Por qué escribo. Una replica algo pretenciosa pero que, sin duda, todos los que escribimos hemos querido redactar. ¿Por qué escribo? Esa es la pregunta que Levy se hace a sí misma y al mismo tiempo sirve como punto de partida para lo que el lector va a leer a continuación. Articulada a partir de los cuatro motivos que el escritor británico de origen indio desgrana en el citado ensayo, Levy divide esta primera parte de sus memorias en cuarto partes, o lo que es lo mismo, en cuatro motivos que la han llevado a escribir a saber: puro egoísmo, entusiasmo estético, impulso histórico y propósito político. Siendo cada uno de ellos el paraguas bajo el cual se narrarán algunos episodios de su vida. En "Puro egoísmo", viajamos a Mallorca, lugar que Levy escoge como lugar de retiro temporal para buscar un respiro ya que, como ella dice, sigue llorando mientras sube las escaleras mecánicas. A priori parece una frivolidad, una tontería, pero si nos paramos a pensar detenidamente en este episodio real inevitablemente se nos vienen a la cabeza esos momentos en los que nos hemos sorprendido llorando en el lugar más insospechado. Sin ir más lejos, ayer, mientras veía una obra de un festival de navidad extraescolar no pude evitar soltar una lagrima. Y eso que no conocía a ninguna de las niñas y niños que actuaban en ella. Si la memoria no me falla también he llorado en trayectos de tren, en viajes en bus, en el baño de la facultad, alguna noche mientras intentaba dormirme y estoy convencida que estas navidades no voy a poder esquivarlas. El que se acabe una década me excita y me pone triste al mismo tiempo. Sobre todo porque cumplo veintisiete, el carnet de la biblioteca de humanidades va a caducar, soy incapaz de acabar lo que escribo y siento que los esfuerzos no son siempre sinónimo de recompensas. No lloré cuando leí este episodio de Deborah Levy, pero sí la entendí. En él también se nos habla de lo que ella denomina "suburbio de la feminidad", sobre los problemas de la maternidad y reflexiona entorno a si las mujeres deberían - parafraseando a un director polaco que aconseja a uno de sus alumnos - no hablar más alto sino con el derecho a expresar un deseo. ¿Cuántas veces se me ha aconsejado que no hable tan alto? ¿Cuántas veces me han mandado callar justo cuando estaba dando mi opinión o disculpándome por algo que había hecho mal? ¿Cuántas han sido las ocasiones en las que he tenido que hablar más alto para que se me escuchase entre un grupo de gente? Y por último ¿cuántas veces he expresado un deseo? Últimamente pocas.

   En "Impulso histórico" - mi parte favorita - Levy regresa a su infancia en la Sudáfrica del Apartheid. Una sociedad segregada en la que de pequeña es testigo de la detención de su padre por ser miembro del ANC (al cual perteneció también Nelson Mandela y que abogaba por otorgar el voto a los africanos negros y mestizos, además de acabar con el sistema de discriminación y que otorgaba el poder exclusivamente a la minoría blanca). Durante estas páginas, las más memorables, conocemos a Melissa, la responsable de otorgarle a Levy la confianza suficiente para hacer algo tan sencillo como hablar, simplemente hablar, trasladar las palabras que escribía en sus cuadernos en sonidos fonéticos para así expresar sus inquietudes y verdaderas opiniones. Según la autora este es el "impulso histórico" que le lanzó de lleno a la escritura, y no, como cabría esperar, los acontecimientos históricos que rodearon a esta historia de amistad. Seguidamente, en "Puro egoísmo", Levy nos traslada al Londres de su adolescencia, en plena efervescencia política y cultural, un Londres gris en el que, sin embargo, la autora experimenta su etapa más prolífera en cuanto a sesiones de creación literaria y habito lector. Particularmente emotivo es el momento en el que nos cuenta como el Curry es el olor con el que asociará siempre a dicha ciudad y como escribía hasta en servilletas de papel mientras soñaba con tener, como Virginia Woolf, su cuarto propio. Ahí no he podido, una vez más, sentirme identificada con esa vitalidad creativa de los 15 años y con esa constancia que hoy se me antoja demasiado lejana. Por aquel entonces me sentaba, enchufaba el ordenador y no me levantaba hasta que no hubiese escrito un numero considerable de páginas. Luego la historia no valía un pimiento, pero yo me sentía bien haciéndolo, como si rellenase de dicha un hueco importante en mi cerebro. No ansiaba un cuarto propio, ni siquiera sabía de la existencia de Woolf, pero sí comprensión, apoyo y algo de tranquilidad. Actualmente el bache es importante, tanto que a veces pienso en tirar la toalla, pero supongo que todo se reduce a etapas vitales y que hay que superarlas de la mejor forma posible. Tanto si existe la fórmula mágica como si no.

   Por último en "Entusiasmo estético" viajamos de nuevo a Mallorca - símbolo del autoconocimiento y la necesaria desconexión - para que el lector observe como, la mujer que paseaba su tristeza por centros comerciales atestados de gente, hoy se ha fortalecido a medida que ha ido asimilando vivencias y experiencias de su vida privada que antes prefería no contar, no compartir, no saber. Al final, además de una breve autobiografía narrada con una prosa muy especial, lo que nos queda es una investigación, la experimentación  y la constatación de como cuando tomamos decisiones que rompen con lo que hemos sido, o lo que hemos vivido. Cuando mandamos a tomar por saco todos esos trabajos, las comodidades y esas personas que ya no nos proporcionan la misma felicidad que antes. Cuando arriesgamos, nos movemos fuera de nuestra aérea de confort o cuando decidimos de la noche a la mañana cambiar de vida nos asaltan inquietudes, preguntas e inseguridades extrañas y nuevas. Es entonces cuando, paradójicamente, nos sentimos más cerca de la mujer que llora en las escaleras mecánicas que de cualquier otra mujer a su alrededor. No sé si esta "autobiografía en construcción" trascenderá como sí lo han hecho otros textos similares (como el Mientras escribo de Stephen King o Vivir para contarla de Gabriel García Márquez) de lo que sí estoy segura es de que este volumen llegó en el momento más propicio para salvarme, una vez más, de los nubarrones y los truenos llamados inseguridad. La literatura no cura, pero sí nos abraza en momentos de incertidumbre.

  Cosas que no quiero saber: una historia de autoconciencia, autodescubrimiento, memoria, coraje, verdad, literatura, escritura, impulsos, egoísmos, estética, entusiasmo, pasión, flaqueza... El inicio del viaje de una escritora en el momento más álgido de su carrera.  

Frases o párrafos favoritos:

“No alcanzaba a oírla, pero sabía que sus palabras tenían que ver con decir las cosas en voz alta, admitir las cosas que deseaba, estar en el mundo y no dejarme vencer por él”.

¡Un saludo y a seguir leyendo!

viernes, 15 de junio de 2018

RESEÑA: Teoría King Kong.

TEORÍA KING KONG

Título: Teoría King Kong.

Autora: Virgine Despentes (Nancy, Francia, 1969) es novelista y directora de cine. A los diecisiete años dejó el instituto y se marchó a Lyon, donde encontró empleo en una tienda de discos, colaboró en revistas musicales, cantó en un grupo de rap y trabajó en un peep-show. La popularidad le llegó con su primera novela, Fóllame, que fue llevada a la gran pantalla. Desde entonces ha publicado Perras sabias, Lo bueno de verdad, Teen Spirit, Bye Bye Blondie y Apocalypse bebé. Publicado por primera vez en 2006, Teoría King Kong la convirtió en uno de los referentes del postfeminismo. Despentes es también autora de la trilogía Vernon Subtext, un relato demoledor de la sociedad contemporánea que la ha reafirmado como una voz imprescindible de las letras francesas. (Fuente: Penguin Random House).


Editorial: Penguin Random House.

Idioma: francés.

Traductor: Paul B. Preciado.

Sinopsis: Teoría King Kong es uno de los grandes libros de referencia del feminismo y de la teoría de género, un incisivo ensayo en el que Despentes comparte su propia experiencia para hablarnos sin tapujos ni concesiones sobre la prostitución, la violación, la represión del deseo y la pornografía, y para contribuir al derrumbe de los cimientos de la sociedad patriarcal. (Fuente: Penguin Random House).

Su lectura me ha parecido: impactante, extraordinariamente ágil, sin concesiones, sin censuras, directa, seca, dura, agresiva, necesaria, poderosamente reflexiva, una bomba en manos del lector...Todo lector que se precie, o al menos que lo exhiba públicamente, tiene en su biblioteca particular un libro explosivo. No tiene por qué conservarlo bien colocadito en la estantería de su estudio, simplemente también pudo hacer acto de presencia en su vida de manera fugaz, rápida, sin que diese tiempo a nada más que a reflexionar largo y tendido en silencio, tratando de digerir lo leído y de asumir que no volveremos a ser las mismas o los mismos tras su lectura. Estos libros tienen la particularidad de que cuando el lector se enfrenta a ellos, ya sea por recomendación o por un irrefrenable deseo personal, algo en tu cerebro parece activarse, encenderse o incluso experimentar un intenso pero beneficioso terremoto mental. En definitiva, son autenticas bombas de relojería que, una vez activadas, las consecuencias a corto y largo plazo pueden ser tanto imprevisibles como claves para nuestra formación intelectual. El libro que hoy tengo el placer de presentaros y reseñar significó un antes y un después y su efecto en mi fue similar al de una explosión, controlada eso si, pero que nunca pensé que llegaría a afectarme tanto. Un texto que sé que debí reseñar hace mucho tiempo, en concreto durante las últimas semanas del mes de abril, en las que el morado volvió a teñir las plazas y las calles de las grandes ciudades de este país, consiguiendo unir nuestras voces bajo un mismo clamor exigiendo justicia. Un ensayo que justo, por casualidades de la vida, cayó en mis manos durante aquellas  jornadas de estupefacción y de indignación colectiva. Un ejemplar con el que he discrepado en algunos puntos pero que he aplaudido enérgicamente en otros. En definitiva, un volumen que llevaba mucho tiempo queriendo leer, y a partir de su lectura crítica, reflexionar sobre uno de los temas más importantes y actuales del momento. Teoría King Kong: el mejor ejemplo de como en ocasiones el ruido y la furia consiguen dar resultado.


La historia de como Teoría King Kong llegó a mis manos es bien sencilla. Aunque para comprenderla mejor es necesario que nos unamos a la rueda del tiempo y viajemos unos cuantos años atrás, en concreto, al momento en el que comencé a interesarme por el feminismo. Como muchos bien sabréis, ya que lo he explicado mil veces en este espacio de crítica y opinión, mi interés tanto personal como intelectual respecto a la teoría feminista nació de una lectura, en concreto de la profunda lectura de La mística de la feminidad de Betty Friedan. Como mujer, antes de meterme de lleno en el libro de Friedan, había sido consciente de los comportamientos machistas que cada día sucedían y siguen sucediendo a mi alrededor, incluso los condenaba. Sin embargo, hasta que, por azares del destino, Friedan y su teoría no cayeron en mis manos no fui de verdad consciente de lo mucho que queda por hacer y de todo ese machismo maquillado que nos han vendido como algo progresista y liberador para la mujer.  La mística de la feminidad, cuya lectura realicé a raíz de un trabajo que tenía que realizar en el último curso de la carrera, me empujó a adentrarme en un tipo de literatura que no me era desconocida para nada pero en la que no me había adentrado desde la perspectiva de género, con esa mirada crítica que el feminismo te da y que en ocasiones provoca más de una discusión si la manifiestas en público. Es en este contexto, mientras buscaba lecturas que se adaptasen a esa necesidad lectora tan específica, cuando me topé por primera vez con la Teoría King Kong. A partir de esa primera noticia, en las posteriores semanas me encontré con ese título citado en un artículo científico que estaba utilizando para completar la teoría de una de las asignaturas del master. Ese hecho no lo interpreté como una simple casualidad, sino como una señal de que debía incluir a Teoría King Kong en la lista de eternos pendientes. Aunque para seros sincera, éste título escaló rápidamente posiciones hasta colocarse en los primeros puestos, es decir, entre aquellos libros que necesitaba leer con urgencia. Pero no fue hasta la Feria del Libro de este año celebrada en mi ciudad natal cuando por fin me animé a adquirir Teoría King Kong, a un precio bastante asequible y con nueva edición a cargo de Pengüin Random House. Hasta ahí todo normal, no difiere de cualquier otra historia que he contado anteriormente por aquí. No obstante, fue el contexto lo que hizo que aquel acto, el simple acto de comprar dicho libro, se convirtiese en algo importante. Hacía un par de días que la sociedad española asistía con estupefacción al veredicto de la polémica sentencia de "la manada", tanto es así que el sentimiento de rechazo y solidaridad con la victima se extendió por todos los ámbitos, incluso en el cultural, llegando a las numerosas ferias del libro que se estaban celebrando a lo largo y ancho del territorio nacional. Vi con muy buenos ojos que, en el caso de la feria del libro a la que acudo desde que era pequeña, todas las casetas tuviesen expuestos carteles en repulsa de la sentencia y en apoyo a la denunciante. Fue entonces cuando, navegando en las redes sociales, descubrí a no pocas usuarias o incluso desde los medios de comunicación citando en sus publicaciones fragmentos de Teoría King Kong. Si ya iba con la intención de comprarlo, todo este conglomerado de acontecimientos no hicieron más que reafirmarme en mi decisión. Inicié su lectura a los pocos días de adquirirlo, por lo que los ecos del "No es no" todavía resonaban a diario en la televisión, internet y en las conversaciones de WhatsApp. Resultado: no pude elegir mejor momento que aquel.


Antes de iniciar este párrafo con mi sincera opinión sobre la lectura que nos ocupa, me gustaría confesar que por primera vez desde que redacto reseñas en este blog, he tenido que echar mano de papel y boli para estructurar mi escrito. Normalmente no suelo hacerlo, ni siquiera con los clásicos más complejos, las palabras simplemente me salen solas. El que haya tenido que recurrir a una técnica diferente para llevar a cabo esta reseña ya dice mucho de la complejidad del libro al que nos enfrentamos, por lo que procuraré ser lo más concreta y clara posible. Centrándonos, ahora si, en la crítica propiamente dicha, comenzaremos apuntando que Teoría King Kong presenta una lectura rápida, tan rápida que es muy fácil que muchos, como me sucedió a mi en su momento, el libro no durase más de una semana entre las manos. Pero si tuviera que quedarme con otros adjetivos serían los de agresiva y necesaria para definir esta lectura. Agresiva por el estilo que emplea Despentes en todo momento y que no abandona hasta que el lector pone punto y final al libro. Una agresividad que se mezcla con la rabia y que nos dan pistas de por donde van a ir los tiros y de que su autora no está dispuesta a hablar con eufemismos, con mentiras o con medias verdades. Las cosas son como son y tienen un nombre, Despentes lo sabe y por eso no se corta en referirse a ellas de este modo, algo que sinceramente es de agradecer. A veces uno necesita leer libros así de sinceros. Y necesaria, en segundo lugar, en el sentido de que la humanidad necesita estos libros, sobre todo para no caer en la ignorancia ni en definiciones maniqueas y falsas sobre el feminismo, lo que éste defiende o las reivindicaciones históricas del mismo. Puede que el estilo no satisfaga a todos, eso lo se, pero ¿qué queréis que os diga? Leer la palabra "follar" doscientas veces y en todos los tiempos verbales no me molesta, lo que de verdad me molesta es que la gente hable sin saber y que esté calando en la sociedad una visión de lo que significa ser feminista que da vergüenza ajena. Teoría King Kong se compone de varios capítulos en los que se abordan los temas que preocupan a Virgine Despentes en relación con el feminismo. A pesar del tamaño y el breve volumen de sus páginas son muchos los temas que abarca este ensayo, tales como el  porno, la prostitución, los roles de género en la sociedad actual o la cultura de la violación entre otros muchos. Reflexiones que entremezcla, y esto es lo importante, desde un carácter aterradoramente autobiográfico. Este aspecto implica por un lado que el lector no pueda soltar este libro de sus manos hasta llegar a la última página y que éste se vea obligado a pensar sobre lo que acaba de leer y digerirlo de la mejor forma posible para luego formar en su cabeza una opinión propia. En Teoría King Kong, Despentes nos narra de manera descarnada su propia violación, la cual sufrió cuando no era más que una adolescente. Así como su experiencia como prostituta durante su juventud, y a raíz de ella su polémica perspectiva respecto a ella. Por no hablar de su interesante reflexión entorno al porno y su industria, tema que según la propia Despentes debería investigarse más desde el ámbito intelectual, o el desgarrador análisis que hace sobre todo lo que roda a la violación, desde lo autobiográfico, pero también con una actitud furiosa y sincera, diciendo las cosas como son, justo lo que el lector esta pidiendo a gritos desde hace muchos años. Este ha sido sin duda uno de los temas que más me ha impactado y más me ha hecho reflexionar. Como lector puedes estar más o menos de acuerdo con lo que se expone en Teoría King Kong, pues el ensayo no es un género infalible, pero lo que está claro es que Despentes sabe de lo que habla y evidencia como el feminismo vive en constante transformación al compás de los tiempos. Una transformación, u evolución, que lleva aparejado el debate y la discusión, algo que sin duda se produce tras la lectura de este libro. Por último, y para ir cerrando este apartado señalar el interesante formato con el que la editorial, en este caso Pengün Random House, ha decidido editar este clásico del feminismo. Ya no nos estamos refiriendo al diseño de la portada, el cual no puede ser más bonito, sino a sus reducidas dimensiones, las cuales son perfectas para poder, por ejemplo, llevarlo en la mochila o en el bolso sin que descoyuntarte las cervicales. Esto tiene evidentemente otra lectura, la que demuestra que el feminismo está más de actualidad que nunca, y que por tanto, es algo que debemos tener siempre a mano.



Más que una reflexión final, y aprovechando que tenemos en esta ocasión a una de las autoras más políticamente incorrectas de las letras francesas actuales, lo que vengo a plasmar en esta ocasión es un llamamiento, un manifiesto contra algo que me parece tremendamente horrible y que por desgracia todavía sigue pasando a día de hoy. La violación existe, sí, aunque muchos se tapen los oídos y no quieran escuchar y aunque exista un sector de la población que pretenda desacreditar a las que hablan públicamente de ella, existe y punto, no hay más discusión. Y si existe la violación tal y como se entiende, es decir, las relaciones sexuales no consentidas, eso es porque en este país, desde hace muchísimos años tenemos un gravísimo problema. Desde que el mundo es mundo la violación siempre ha estado a la orden del día, sobretodo la ejercida por el varón sobre la mujer, en las que la agresión física siempre estaba presente y en las que incluso la víctima no vivía para contarlo. Pues bien, esa actitud que muchos definen como medievalista sigue reproduciéndose en nuestra era, la contemporánea según los parámetros de la historia, de la misma y salvaje forma. ¿Por qué existe la violación entonces? Muy simple, porque desde siempre se ha considerado a la mujer como un mero objeto que se puede manosear, golpear, romper, tirar, lanzar contra el suelo o hacer uso de él cuando al hombre le apetezca, sin importar la opinión de la mujer. A eso se le añade otra creencia con origines ancestrales, la que dice que las mujeres somos por naturaleza débiles, sin fuerza, incapaces de hacer lo mismo que un hombre, al que se presupone la fuerza, el conocimiento, la inteligencia y el poder. Los baluartes de la cultura occidental, hombres en su mayoría, se encargaron en el pasado de difundir ese mantra para que los hombres no perdiesen su estatus superior al de las mujeres. Y por si alguna casualidad una mujer pretendía posicionarse a su misma altura, ya se encargarían de hacerle entrar en razón de la peor de las maneras. Esto explica el por qué las mujeres que han destacado en sus respectivos campos permanecieron durante siglos sepultadas por el peso de la historia, una historia escrita con pluma patriarcal. La asociación de la mujer con un objeto y la creencia de que son inferiores a los hombres legitima a estos para cometer la atrocidad de violar a una mujer. Luego justifican su acción en casposos comentarios del tipo "es que iba borracha" o "es que iba provocando". Pero la realidad es más simple: los hombres, no todos por supuesto, violan a las mujeres porque se creen superiores a las mujeres, y no porque lleve minifalda o se porque haya bebido más alcohol de la cuenta. ¿Cómo se soluciona esto? La respuesta también es fácil, con educación, desde casa y desde el ámbito de las escuelas, institutos e universidades. Si en su casa un chico observa comportamientos machistas los acabará reproduciendo, al igual que si una chica contempla a diario como sus hermanos no se ocupan de las tareas de la casa, ella acabará asumiendo entonces que su papel es el de estar con su madre y hermanas haciendo la comida o lavando la ropa. Y en los centros educativos más de lo mismo. Si no se nombran a todas esas mujeres importantes para la historia, si no se explica cuales fueron sus logros, si no se incluyen en los planes de estudio es obvio que las mujeres se sientan desprovistas de referentes y que tengan que acudir a referentes masculinos que, a pesar de sus admirables carreras, siempre lo tuvieron más fácil que sus colegas femeninas en las distintas disciplinas de la ciencia, música, literatura o pintura entre otras. Con estas enseñanzas por un lado se conseguirá educar a ambos sexos en igualdad y por otro a que las mujeres no se achanten o agachen la cabeza, pues podrán recurrir a sus ídolas siempre que lo necesiten para que les inspiren y les demuestren que si ellas pudieron en el pasado las mujeres del presente no iban a ser menos. Hace unos días, mientras promocionaba por Facebook una de mis reseñas más recientes, la de Damas oscuras en concreto, un usuario no dudó en atacarme diciendo que estaba hasta los mismísimos del "ultrafeminazismo" (palabra que por cierto no existe) subvencionado y que no lo leería aunque aquel fuese el único libro sobre la faz de la tierra. Respeto todas las opiniones, si no quiere leerlo, él se lo pierde. Si quiere vivir en la ignorancia está en su derecho, nadie le censura, para que luego digan que las feministas andamos censurándolo todo. Si algo demuestra este comentario, además de su extraordinaria capacidad para inventar palabras, es que la educación en igualdad es necesaria, y que con igualdad podremos desterrar las actitudes y comportamientos  machistas, entre los que se encuentra la violación. Si os ha parecido un texto más duro de lo habitual no me pienso disculpar, no lo hace Virgine Despentes en su libro, así que yo tampoco. Ni por esto ni por nada de lo que tenga relación con mi carrera profesional, pues he conseguido, a pesar de la nula enseñanza de la secundaria desde una perspectiva de género, tener referentes, y eso no me lo va a quitar nadie, y mucho menos el patriarcado de caverna. Teoría King Kong: un texto reivindicativo, lúcido, actual, que obliga a un agitado debate posterior a su lectura...Un imprescindible del feminismo que toda lectora y lector debe tener en su estantería.

Frases o párrafos favoritos:

"Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica."

"En la literatura femenina, los ejemplos de confrontación o hostilidad contra los hombres son rarísimos. Censurados. Yo pertenezco a ese sexo que ni siquiera tiene derecho a tomárselo mal. Colette, Duras, Beauvoir, Youcenar, Sagan, toda una historia de escritoras que juegan  mantener un perfil bajo, a dar la razón a los hombres, a disculparse por escribir repitiendo cuanto les aman, les respetan, les adoran y que, sobre todo, no quieren - pese a lo que escriben - echarlo todo por la borda. Todas sabemos que, en caso contrario, la manada se ocupará cuidadosamente de darnos nuestro merecido."

Película/Canción: pues ni una cosa ni la otra. Dado que estamos ante uno de los textos feministas más importantes de los últimos años he preferido adjuntar una entrevista muy interesante y completa del programa La Tuerka, en la que Pablo Iglesias entrevista a Virgine Despentes coincidiendo con la reedición de Teoría King Kong.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

martes, 17 de octubre de 2017

RESEÑA: Rebelión en la granja.

REBELIÓN EN LA GRANJA

Título: Rebelión en la granja.

Autor: George Orwell (Motihari, India 1903- Londres 1950) poseyó una de las voces más lúcidas y ricas en matices del siglo XX: estudiante de Eton, policía imperial británico en Birmania, lavaplatos en París, librero en Londres, miliciano del POUM, corresponsal de la BBC, editor literario y columnista. Vertió toda su experiencia en crónicas, ensayos y novelas de lectura imprescindible. Entre sus obras más importantes destacan La Hija del Clérigo, Homenaje a Cataluña, Rebelión en la Granja o 1984 entre otras. (Fuente: Random House Mondadori).


Editorial: Random House Mondadori.

Idioma: ingles.

Traductor: Miguel Temprano García y Marcial Souto Tizón.

Sinopsis: los animales de una granja se sublevan victoriosamente contra sus dueños humanos, pero pronto surgen entre ellos ambiciones y rivalidades que hacen fracasar la rebelión. Siendo censurada en su época, Rebelión en la granja lanza un mensaje actual, abierto, sobre la corrupción que engendra el poder y una crítica contra los estados totalitarios. (Fuente: Random House Mondadori).

Su lectura me ha parecido: amena, lúcida, tremendamente original, aguda, controvertida, universal, plagada de simbolismos, valiente...Queridos lectores y lectoras, en mi vida como voraz lectora el descubrimiento de Gorge Orwell significó un antes y un después, un punto tremendo de inflexión que aún sigue acompañándome. Todo el mundo sabe quién es, sus obras más importantes, que estudió en el elitista Eton, que se unió a la Policía Imperial India en Birmania, que trabajó como lavaplatos en un prestigioso hotel de París, que se alistó en las Brigadas Internacionales para combatir en la Guerra Civil Española, que tras esa experiencia su opinión sobre el comunismo cambió para siempre, que acabó trabajando como periodista para la BBC durante la Segunda Guerra Mundial y que murió de tuberculosis un 21 de enero de 1950 en Londres. Su figura y su trepidante vida, digna de biopic hollywoodiense,  ha traspasado fronteras, convirtiéndose casi en un mito, y en ese sentido, su producción literaria no ha hecho más que alimentar esa imagen. No cabe duda que Orwell ha sido un personaje importante tanto en el ámbito de la historia como en el de la literatura, por lo que en ese sentido, estaba prácticamente predestinada como lectora a descubrirlo, admirarlo, disfrutarlo...Si la primera vez que os hablé de George Orwell en este espacio de crítica y opinión fue a propósito de la reseña de 1984, hoy vuelvo de nuevo a reencontrarme con un viejo y admirado conocido para reseñar la que es una de sus novelas más controvertidas y deslumbrantes al mismo tiempo. Rebelión en la granja: la Revolución Rusa y el Estalinismo para todos los públicos.


La historia de como Rebelión en la granja llegó por primera vez a mis manos, como ya habréis podido intuir, tiene su origen en mi absoluta admiración por Eric Arthur Blair, o lo que es lo mismo, por George Orwell. Mi incursión en la obra de este escritor inglés fue con la lectura de su obra más interpretada, mediática e influyente, que no es otra que 1984. Hasta ese momento no había leído nada parecido y con total certeza puedo decir que aquella fue la primera novela de género distópico que había leído. Fue un amor a primera vista prácticamente, además de una cascada imparable de reflexiones cada cual más pertinente y actuales. Me entusiasmó tanto que años más tarde 1984 aparecería analizado en mi trabajo final de grado, junto con otras novelas que gracias a esta acabaron pasando por mis manos, una tras otra, sin tregua, sin pausa. Desde entonces el género distópico se convirtió en uno de mis favoritos y Orwell en uno de mis escritores preferidos. En cuanto a Rebelión en la granja tardé un poco más en leerlo, otras lecturas habían copado mi tiempo. Pero afortunadamente y tras un pequeño respiro de trabajos universitarios, Rebelión en la granja se convirtió durante unas semanas en mi lectura nocturna. Recuerdo que el ejemplar fue prestado y que tras haberlo degustado como se merece, acabé por rendirme de nuevo ante el talento de Orwell. Tenía las expectativas muy altas, lo reconozco, pero sinceramente, aquella peculiar fábula política me había conquistado por completo. Un tiempo más tarde, para mi sorpresa, mientras ordenaba los libros que tengo por casa, descubrí que este libro precisamente, Rebelión en la granja, había estado reposando sobre una estantería desde hacía mucho tiempo. Una edición antiquísima de la editorial Destino se presentaba ante mis ojos como algo extraordinario, y aunque los años habían hecho mella en sus páginas, su contenido seguía intacto e igual de provocador. Hoy, mientras redacto estas líneas, éste antiguo ejemplar reposa a mi lado, sobre la mesa de trabajo, incorruptible y con una extraordinaria salud literaria.


Centrándonos en la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que Rebelión en la granja presenta una lectura firme, decidida y que se lee prácticamente del tirón. Al contrario que 1984, Orwell no necesita de explicaciones meramente descriptivas para que el lector comprenda mejor en que terreno se va a mover. La simpleza y alguna que otra pincelada informativa, no muy extensa, bastan para preparar el escenario donde tendrá lugar la historia y la narración propiamente dicha. Orwell parece pretender de esta forma captar enseguida al lector y no soltarlo hasta el final. Huelga decir que el lector actual ya conoce de que va la novela por lo que es fácil que en ese sentido no sorprenda tanto, no obstante, hay que pensar que cuando este libro vio la luz fue algo novedoso y e incomodo al mismo tiempo, por lo que la sensación de aquellos primeros lectores sería cuanto menos curiosa. En lo que respecta a la historia, tengo que decir que es una autentica genialidad. Todavía no me explico cómo le vino la idea, la inspiración está muy clara, pero el cómo dio con la fórmula adecuada para llevar a cabo ese chispazo para mi es un misterio. La historia es sencilla: ante los abusos del dueño de la granja, Howard Jones, y siguiendo las palabras del "cerdo Mayor" antes de morir, consiguen expulsarlo por medio de una revolución, tras la cual, escriben en la pared una serie de reglas llamadas "Los siete mandamientos". Al poco de triunfar la revolución, los cerdos, quienes se habían autoerigido como líderes por su inteligencia, empiezan a abusar de su poder y a manipular los mandamientos a su antojo. Así hasta desembocar en un final tan sorprendente como predecible si uno conoce un poco de historia contemporánea universal. Con esta premisa,  a nadie se le escapa que, a pesar de que sus protagonistas son animales de granja, cada uno responde a un personaje o conjunto de personajes cruciales. Howard Jones es el Zar Nicolás II, el "cerdo Mayor" es Lenin (o Karl Marx según algunos estudios) y los cerdos Snowball y Napoleón se corresponden con Trotsky y Stalin, siendo éste último el personaje más carismático de la novela. A estos animales les acompañan otros igual de importantes y cargados de simbolismo, tales como Squealer o cerdo Chillón (el aparato propagandístico de la URSS), el trabajador caballo llamado Boxeador (en una clara referencia al proletariado ruso), las ovejas y gallinas analfabetas (el campesinado y principal masa que sigue al líder), el cuervo Moisés (representa a la iglesia ortodoxa), el burro Benjamín (el intelectual que especula), los perros (la policía secreta estalinista) o la yegua Mollie (representando a la malograda nobleza rusa). De entre todos ellos, para mi los más interesantes son Boxeador, Moisés y por supuesto Napoleón. El primero por representar esa sumisión de la clase obrera a sus líderes, el segundo por su actitud de bisagra entre los animales y los hombres, el tercero por su maquiavelismo y arrollador poder de convicción. Seguidamente, cabe resaltar la forma en la que se presenta esta trama, inspirada en las fábulas más clásicas y derivándola en algo más profundo, más crítico, más político. De esta forma, no sólo logra captar la atención del lector, sino que a esto, unido con la sencillez en su narrativa, convierte a Rebelión en la granja en un texto importante tanto a nivel literario como histórico. Por último, y ya para acabar, solamente recalcar el hecho de que hasta 1950 el público no conociese de la existencia de esta novela a pesar de publicarse en 1945, año sin lugar a dudas convulso en muchos aspectos.


Aunque Rebelión en la granja pueda parecer una simple fábula, lo cierto es que estamos ante un texto muy versátil, de cuya lectura se pueden extraer mil y un interpretaciones. Antes de comenzar la redacción de este último párrafo, estuve una tarde investigando las diferentes opiniones que a lo largo de todo este tiempo se han vertido sobre esta novela. Las hay de todo tipo, desde las referentes a el contexto en la que se publicó, hasta el significado de cada uno de los personajes, incluso alguna en la que se quiere ver en los escasos humanos que aparecen en el libro el fiel reflejo de otros actores principales de la historia como Churchill o Hitler. Tras haberme empapado de todas ellas, acabé concluyendo que, sea desde la posición que sea, lo importante es que Rebelión en la granja es un texto importante para la historia y para entender la historia. Evidentemente, no estamos ante una visión objetiva, pero no por ello menos interesante para el conocimiento. Rebelión en la granja en resumen es en primer lugar, una doble crítica. Por un lado a los regímenes totalitarios de su tiempo, a saber el comunismo y el nazismo. Y por otro a la corrupción y abuso de poder en el que pueden incurrir los líderes, ya no sólo de regímenes totalitarios, también en el seno de los partidos democráticos, destacando esa tremenda alusión al Partido Laborista de estos años que sobrevuela gran parte de la novela sin llegar a concretarse de forma explícita. En segundo lugar, además de ser una fábula donde los animales son los protagonistas de la trama, también es una alegoría. Es decir, una ficción en la que el autor pretende representar otra cosa, una idea concreta o un conjunto de ideas abstractas a través de otra forma o sentido. Ligado a la clásica metáfora, lo que pretende George Orwell es cargar de significado y reflejar la tiranía de estos gobiernos, además de la sumisión de la población a ellos. Y qué mejor forma de contarlo que a través de una fábula, uno de los géneros donde mejor se plasman las relaciones de poder y de jerarquía. En tercer lugar y en última instancia, Rebelión en la granja no deja de ser una explicación más de la Revolución Rusa. En la que apreciamos una primera fase dominada por la tiranía del granjero, después la revolución llevada a cabo e impulsada por las palabras del "cerdo Mayor", más tarde la aplicación de "Los siete mandamientos" con los que se consigue que la granja funcione perfectamente y en última instancia las luchas de poder para suceder al "cerdo Mayor" tras su muerte y como el abuso de poder comienza a hacer mella en la población y en los propios mandamientos, los cuales, son al final modificados en favor del último líder, el que logra imponerse tras haber despejado el camino. Ya lo reflejan los mandamientos, del "todos los animales son iguales" se pasa al "todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros". Lo que está claro es que en Rebelión en la granja queda patente la importancia de este acontecimiento histórico, tanto a nivel de política interior como exterior. Incluso los ámbitos económicos, sociales y culturales se vieron afectados por lo que acontecía en territorio ruso. Las consecuencias fueron absolutamente trascendentales, desde una revolución cultural sin precedentes,  hasta el inicio de la Guerra Fría años más tarde. Incluso el inicio de la Guerra Civil Española vino en parte motivado por el temor a que con el Frente Popular en el gobierno de la II República pudiese acontecer una revolución. Por todo ello, en lugar de demonizarla sin conocimiento, lo que deberíamos hacer todos, y más en el año de su centenario, es leer sobre el tema, leer libros entre los que deberíamos incluir esa fábula política, sólo así lograremos configurar una opinión instruida y por tanto más valida que cualquier otra que día si día también, se suelta por televisión. Rebelión en la granja: una historia crítica, ácida, directa, mordaz, importante, controvertida, inteligente, inmortal...Una novela que nunca morirá.

Frases o párrafos favoritos:

"Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente del cerdo al hombre, pero ya era imposible distinguir quien era uno y quien era otro." 

Película/Canción: de esta novela solamente se conocen dos adaptaciones conocidas. La primera, de 1954, de dibujos animados y con un desenlace ligeramente diferente al de la novela. Y la segunda del año 1999 con animales de verdad, y de nuevo con un final diferente al libro por coincidir con el derrumbe de la URSS. Aquí os dejo un enlace al primero de los dos films:



¡Un saludo y a seguir leyendo!

martes, 5 de septiembre de 2017

RESEÑA: La Pimpinela Escarlata.

LA PIMPINELA ESCARLATA

Título: La Pimpinela Escarlata.

Autor: Emmuska "Emma" Orczy (1865-1947) nació en Hungría y fue la segunda hija del barón Félix Orczy, compositor y director de orquesta, y de su esposa Emma Wass. Emma recibió una educación religiosa en conventos tanto de Bruselas como de París, hasta que la familia decidió instalarse en Londres. A la edad de quince años, entró en la Escuela de Arte del Oeste de Londres, donde comenzó su amor por la pintura y el dibujo. Algunas de sus obras fueron expuestas en la Royal Academy. Aunque es autora de numerosas obras, debe básicamente su fama a La Pimpinela Escarlata, escrita para teatro en 1902 y, tras un éxito rotundo, publicada como novela en 1905. La Baronesa de Orczy publicó más de trece colecciones de relatos cortos entre 1905 y 1928, inspirados todos ellos en su primera novela. Estas colecciones se conocen bajo el nombre Serie Pimpinela Escarlata.


Editorial: Literatura Random House.

Idioma: inglés.

Traductor: Juan Leita.

Sinopsis: la historia transcurre a finales del siglo XVIII, durante el Reinado del Terror, cuando el despreciado gobierno jacobino impuesto tras la Revolución Francesa es incapaz de discernir la identidad oculta de un caballero cuyas heroicidades son ignominia del nuevo régimen. De este justiciero solo se sabe que es inglés y que se hace llamar la Pimpinela Escarlata. Líder de una cuadrilla de diecinueve hombres valerosos, arriesgará cuanto posee para salvar de la guillotina a miembros de la aristocracia francesa, en este clásico de aventuras donde abundan el heroísmo, el suspense, el amor, los ideales y la venganza.

Su lectura me ha parecido: sorprendente, interesante, llena de ingenio, cinematográfica, ágil, reflexiva a ratos, enormemente entretenida...Todos sabemos quien es el Zorro, y no sólo porque Antonio Banderas haya ofrecido una interpretación para la posteridad, aunque el verdadero Don Diego de la Vega era en realidad Anthony Hopkins. Este héroe californiano surgió de la creativa mente de Johnston McCulley y como todos bien sabemos, posteriormente dio lugar a toda una cultura popular entorno a su personaje que el cine acabó por convertirlo en inmortal. Lo mismo le sucedió a El Coyote de José Mallorquí Figuerola, al Llanero Solitario de George W. Trendle o al mismísimo Batman, creado por Bob Kane. Todos ellos nos suenan, unos más que otros, pero seguro que los hemos visto citados en algún libro o reflejados en sus correspondientes adaptaciones cinematográficas con mayor o menor éxito. Pero todo tiene un principio. Si, y ese principio, esa influencia literaria, ese modelo en el que los citados autores han encontrado la inspiración se llama Sir Percy Blakeney, más conocido como la Pimpinela Escarlata. Al pronunciar su nombre, enseguida la gente recuerda el personaje, las tramas, incluso la última adaptación al cine. Pero, y esto es lo más triste de todo, nadie recuerda a su autora, porque si, fue una mujer la que inventó dicho héroe de ficción. Por eso y porque el libro que hoy tengo el placer de reseñar lo vale, dedicamos esta entrada a La Pimpinela Escarlata: acción y justicia de la mano en un contexto que invita a reflexionar.


La historia de como La Pimpinela Escarlata llegó a mis manos tiene su origen en el verano del 2016. Como muchos bien sabréis, tengo especial predilección por las Bibliotecas Públicas. No sólo me han salvado en más de una ocasión, sino que además, las considero verdaderos templos del saber que muchos de los que dicen conocer deberían pisar en más de una ocasión. De entre todas las que suelo visitar, una de ellas, una de las más céntricas de la ciudad, se ha convertido con el paso del tiempo en uno de esos lugares mágicos y reconfortantes. Desde que era pequeña, dicho espacio lleno de libros ha formado parte de mis recuerdos, vivencias que han aflorado de nuevo gracias a esos habituales paseos, buscando ese libro, esa novela, ese título que logre sorprenderme. En uno de esos agradables recorridos, mis ojos se dieron de bruces con La Pimpinela Escarlata. A pesar de ser una edición bastante reciente, lo cierto es que la encontré encajada entre un montón de gruesos libros. De buenas a primeras, no me sonaba de nada, jamás había escuchado hablar de la Pimpinela Escarlata, como tampoco de su autora Emma Orczy, quien aparecía como Baronesa Orczy. Al abrir una de las primeras páginas, descubrí más datos de la autora. Esta pequeña biografía y la trama fueron los motivos que me empujaron a llevarme prestado este ejemplar. La Pimpinela Escarlata viajó conmigo aquel año y acabó convirtiéndose en una de las lecturas del verano pasado. Cuando sobrepasé la fecha límite que marcaba la duración del préstamo bibliotecario, me tocó acercarme y entregarlo en mano a la encargada de turno, con la sensación de que se me habían quedado demasiadas cosas en el tintero. Su lectura me resultó inspiradora y durante los siguientes meses no podía evitar darle vueltas a algunas cuestiones que aparecen de refilón en el libro. Tenía cosas que contar, pero, nunca veía el momento oportuno de plasmarlas. Pero de pronto, cual señal del destino, escuché hablar del Proyecto Adopta una Autora. Llevaba algún tiempo queriendo inscribirme, necesitaba encontrar a una autora cuya producción literaria me hubiese marcado, y entonces el nombre de Emma Orczy se cruzó en mi mente, como un rayo. Fue así como, justo un año después, en el verano de 2017, volví a la Calle del Hospital y me llevé de nuevo aquel ejemplar de La Pimpinela Escarlata. No había cambiado, sin hojas rotas, sin subrayados, con el mismo atractivo del primer día. Actualmente, La Pimpinela Escarlata todavía reposa sobre mi escritorio, esperando a que gracias a Adopta una Autora, muchos de vosotros descubráis su historia y a la escritora que la hizo posible.


En este tercer párrafo dedicado a la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que La Pimpinela Escarlata presenta una lectura muy sencilla, trepidante, ágil, logrando que el lector no desfallezca durante la lectura. No hay más que darse cuenta de cual es el género literario en el que se inserta esta historia. El de aventuras es probablemente uno de los sub géneros literarios más infravalorados en la actualidad, destinado, y de forma cada vez más residual, a la literatura infantil y juvenil. Sin embargo, y aunque muchos crean que éste es sencillo en cuanto a su composición y escritura, lo cierto es que para escribir una buena novela de aventuras requiere de imaginación, conocimiento del género, pero sobre todo, talento literario. Tu puedes escribir un relato de aventuras, pero sin ese pulso narrativo rápido y moderado al mismo tiempo, la historia resultaría mediocre. En el caso de Emma Orczy sabe narrar, sabe escribir y no duda en demostrarlo en cada página, manteniendo al lector casi en vilo momentos después de que finalicen los combates de espadachines. Seguidamente, es de destacar que la autora tuvo en quien fijarse a la hora de crear un personaje tan particular como la Pimpinela Escarlata. Es notable la influencia de Alejandro Dumas, ya no sólo en el estilo empleado, también por ese, aunque renovado, enfrentamiento entre el bien y el mal, entre la codicia y la justicia, entre la corrupción y la lealtad. Sin embargo, y a diferencia del maestro francés, la Pimpinela Escarlata es un justiciero que se toma la justicia por su mano con tal de evitar una situación injusta. Sir Percy Blakeney es algo así como un Robin Hood del siglo XVIII, no roba a los ricos para dárselo a los pobres, pero si libra a éstos primeros de las consecuencias de unos gobernantes cada vez más tiranos. Por otro lado, es importante resaltar al personaje de Marguerite Saint-Just, que tiene puntos de encuentro con la Mylady de Los Tres Mosqueteros, pero en el que apreciamos una evolución bastante notable. Saint-Just es una mujer que carece del carácter sibilino de Mylady, pero que posee una fuerza y una convinción dignas de admirar. Comprometida políticamente, justa, con las ideas claras, valiente y a la que las amenazas o el peligro no logran amedrentarla. En ese sentido, nos encontramos ante una heroína con muchas cualidades que no sólo la convierten en el interés romántico del protagonista, también en una pionera en cuanto a la construcción de personajes femeninos en la literatura. Tampoco hay que pasar por alto, en relación a la confección de la novela, la destreza de Orczy a la hora de presentar al lector escenas realmente familiares. Es obvio que los cineastas que se han atrevido con el género de aventuras han bebido mucho de la literatura, pero es que en el caso de La Pimpinela Escarlata, dichos fragmentos inevitablemente nos recuerdan a esa tradición cinematográfica. No es de extrañar que gran parte de esta novela haya servido de inspiración para muchos directores enamorados de las posibilidades estéticas y de acción que ofrecen novelas como La Pimpinela Escarlata. Finalmente, sólo me cabe apuntar que ésta es una edición bastante cuidada, incluyendo una serie de ilustraciones que ayudan a que este libro sea más atractivo estéticamente a ojos del lector más exigente.


Como acabo de comentar, además de ser una de esas novelas pioneras e innovadoras en algunos campos de la literatura universal, La Pimpinela Escarlata es también una lectura muy atemporal. Y esto es así gracias a ese abrumador mensaje que aparece a lo largo de sus 331 páginas. En su libro, Emma Orczy quería que el lector se diese cuenta de algo muy importante: que el poder en todas sus formas puede llegar a corromper. Esto, a medida que uno va leyendo La Pimpinela Escarlata, parece interiorizarlo de forma completamente natural, sin sorprender si quiera, como si estuviésemos acostumbrados a verlo en nuestro alrededor, en nuestro día a día. Y es absolutamente cierto, pero, no está de más que desde la literatura se haga hincapié en esto, pues, precisamente por esa falta de escandalo, resultan esenciales reflexiones como estas. Todos conocemos algún ejemplo, desde el que hemos escuchado nombrar hasta los grandes ejemplos que pueblan la historia universal. Sin ir más lejos, la propia Revolución Francesa, contexto en el que se desarrolla La Pimpinela Escarlata, es uno de los grandes ejemplos de como el poder puede llegar a desembocar en verdaderas calamidades. De una revolución llevada a cabo por el pueblo y respaldada por las ideas ilustradas a la instauración durante un periodo corto de tiempo del llamado Régimen del Terror. Un gobierno que como bien se aprecia en la imagen, hacía uso de la guillotina y no siempre contra gente que de verdad la merecía. Dejando de lado el hecho de que dicha sentencia es totalmente reprobable, en esa época y hoy en día, hay que tener en cuenta que muchos de los que fueron condenados a la guillotina eran completamente inocentes, solamente tuvieron la mala suerte de encontrarse en el lugar y en el momento menos adecuado, bajo un gobierno que había perdido por completo el oremus y que ejercía el poder de una forma sangrienta. Como este, muchos ejemplos de similares características han acontecido a lo largo de la historia, incluso, sin ir más lejos, el aprovecharse de una posición privilegiada con fines personales es algo que en España debería sonarnos por la cuenta que nos trae. No hace falta que exponga caso por caso, pues, todos los conocemos, nos indignamos en un primer momento y después, sin saber muy bien por qué, se nos olvida de un plumazo. El sistema está construido con un perverso mecanismo, de manera que si por la mañana ponemos el grito en el cielo por el caso de corrupción de turno, a la noche nos adormecen con entretenimiento, para tenernos mansos, dóciles, manipulables, para que ya ni nos acordemos de por qué estábamos tan enfadados esa mañana. A veces pienso que nos va el masoquismo, pero también opino que deberían existir más personas como la Pimpinela Escarlata, que posean un sentimiento de la justicia noble y que ayuden a las víctimas de ese abuso de poder. El mensaje de Emma Orczy es simple: nadie esta a salvo de ser arrastrado por quienes tienen influencia, pero si se puede despertar y comenzar a actuar, pasar a la acción, despertar conciencias y  hacer visible el problema a todo el mundo, incluyendo a los verdugos de esa injusticia. La Pimpinela Escarlata: una historia de aventuras, luchas, misterio, intriga, conspiración, arrojo, amor, crítica al abuso de poder...Una novela de capa y espada que engancha y sorprende.

Frases o párrafos favoritos:

"Una muchedumbre enfurecida, hirviente y vociferante de seres que sólo de nombre eran humanos, pues a la vista y al oído no parecían sino bestias salvajes, animados por las bajas pasiones, la sed de venganza y el odio. La hora, un poco antes del crepúsculo, y el lugar, la barricada del Oeste, el mismo sitio en el que una década después, un orgulloso tirano erigiría un monumento imperecedero a la gloria de la nación y su propia vanidad."

Película/Canción: existen dos adaptaciones cinematográficas de esta novela. La primera de 1934 y la segunda de 1982, además de una popular serie de televisión producida por la BBC en el año 1999. Aquí os dejo con el tráiler de la segunda de las adaptaciones:


¡Un saludo y a seguir leyendo!

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