Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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jueves, 25 de julio de 2019

RESEÑA: Lanzarote.

LANZAROTE

Título: Lanzarote.

Autor: Michel Houellebecq (Saint-Pierre, Reunión, 1958) es poeta, ensayista y novelista, «la primera star literaria desde Sartre», según se escribió en Le Nouvel Observateur. Su primera novela, Ampliación del campo de batalla (1994), ganó el Premio Flore y fue muy bien recibida por la crítica española. En mayo de 1998 recibió el Premio Nacional de las Letras, otorgado por el Ministerio de Cultura francés. Su segunda novela, Las partículas elementales (Premio Novembre, Premio de los lectores de Les Inrockuptibles y mejor libro del año según la revista Lire), fue muy celebrada y polémica, igual que Plataforma. Houellebecq obtuvo el Premio Goncourt con El mapa y el territorio, que se tradujo en treinta y seis países, abordó el espinoso tema de la islamización de la sociedad europea en Sumisión y ha vuelto a levantar ampollas con Serotonina. Las seis novelas han sido publicadas por Anagrama, al igual que Lanzarote, El mundo como supermercado, Enemigos públicos (conversaciones con Bernard-Henri Lévy), Intervenciones, En presencia de Schopenhauer y los libros de poemas Sobrevivir, El sentido de la lucha, La búsqueda de la felicidad y Renacimiento, reunidos en el tomo Poesía, y el volumen posterior Configuración de la última orilla. Houellebecq ha sido galardonado también con el prestigioso Premio IMPAC (2002), el Schopenhauer (2004) y, en España, el Leteo (2005). (Fuente: Editorial).


Editorial: Anagrama.

Idioma: francés.

Traductor: Javier Calzada.

Sinopsis: en el segmento de las vacaciones crazy techno afternoons, a la isla de Lanzarote le resulta difí­cil rivalizar con Corfú o Ibiza. Ni pensar siquiera en el turismo verde, ni en el turismo cultural. En Lanzarote, como testimonian las fotos de Houellebecq, el paisaje es como mí­nimo lunar..., si ni marciano, según la agencia de viajes. Sin embargo, es posible encontrarse con interesantes especí­menes humanos: véase, por ejemplo, Pam y Bárbara, lesbianas alemanas no exclusivas... lo que puede originar interesantes combinaciones. ¿Serán capaces de seducir a Rudi, el inspector de policí­a luxemburgués exiliado en Bruselas? ¿O bien éste se incorporará a la secta de los azraelianos, a fin de preparar la regeneración de la humanidad por los extraterrestres? Y lo más importante, ¿se lo pasará bien nuestro héroe durante su semana de vacaciones? (Fuente: Editorial).

Su lectura me ha parecido:

   Interesante, perfectamente condensada pero más de lo mismo, "divertida" a su manera, escandalosa (de nuevo a su manera), irritante en ocasiones, con un toque nihilista, inquietante... Estos días, como no podía ser de otra manera, nuestras redes sociales se petan de las ya tradicionales listas de los libros que sí o sí debes meter en tu maleta. Normalmente, dichos artículos - procedentes de los medios de comunicación más importantes - vienen encabezados por una idílica fotografía. Una en la que sólo vemos mar, arena, chanclas de la playa, una sombrilla, un sol abrasador y una o un modelo sujetando un libro abierto (a veces en una posición realmente inverosímil). A continuación, la famosa lista, de no más de diez títulos - o menos incluso - cuya presencia se debe o bien a su ambientación (típicamente veraniega), o bien porque es el best seller del año (la objetividad por supuesto brilla por su ausencia) o bien el título de turno que se mete con calzador gracias al increíble poder de los grupos editoriales de turno (independientemente de su calidad literaria). Hasta ahí todo bien, pero... ¿Por qué nadie piensa en los que en vez de pasar las vacaciones playa deciden irse a una casa rural? ¿Por qué todo el mundo da por hecho que el destino más deseado sabe a mojitos y huele a protector solar? ¿Por qué se obvian a los pueblos? ¿Por qué no hay fotos de gente leyendo sentados en una cutre silla plegable en medio del campo o en la puerta de la casa de sus antepasados a la fresca? ¿Y qué pasa con los que no tienen vacaciones porque no se las pueden permitir o simplemente se quedan todo el mes currando? ¿Por qué no dedicarles una lista a ellos también? ¿Por qué no ilustrarla con una bañera hasta los topes de agua o un solitario balcón de edificio de siete plantas como premio de consolación?... Evidentemente eso parece que no vende, eso o que las y los que se dedican a elaborar las famosas listas no han tenido pueblo de veraneo en su vida. Disculpad mi tono tan destroyer pero, el calor y la incertidumbre me consumen. Aún así esto tiene su parte positiva, y es que sin quererlo os acabo de poner en situación, pues el autor del libro que protagoniza la última reseña antes de las vacaciones de verano no puede ser más desestabilizador. Por algo en su país le conocen como l´enfant terrible de las letras francesas. Se lo ha ganado a pulso. Eso y ser uno de los escritores con los que mayor relación intelectual he tenido. Lanzarote: nihilismo marciano, decadente y veraniego.

   Los que me sigáis desde hace tiempo por aquí conoceréis a la perfección mi relación amor-odio con Michel Houellebecq. Amor dado que Sumisión - para mi, la mejor y más accesible de sus novelas - supuso un flechazo en mi vida como lectora y odio - además de por el TFM - debido a las numerosas discrepancias que mantuve y sigo manteniendo respecto algunos aspectos de su literatura y estilo empleado. De hecho, para toda aquella o aquel que pretenda iniciarse con Houellebecq que sepa varias cosas: la primera, que no es un autor de fácil digestión, y la segunda, que al encuentro con su lectura hay que ir con la mente muy abierta, extraordinariamente abierta. No pido que dejes a un lado tus convicciones sociales a un lado, simplemente os aconsejo que os adentréis en él, que dejéis que la cosa fluya, y después, tras un necesario reposo, opinéis al respecto, y con dureza además. Hablad del machismo en Houellebecq - porque hay para rato - o de su descarado racismo - más de lo mismo - o de su ambigua posición respecto a temas tan delicados como la ultraderecha o la defensa de la prostitución. Eso sí, sólo tras haber leído alguna de sus obras, pues es mejor señalar y reseñar - que no prohibir - si se conoce a fondo el objeto de debate. Sólo así podremos combatir y hacer más visibles los estereotipos que todavía, a día de hoy, sobreviven en la literatura actual. Dejando a un lado - al menos de momento - las cuestiones más críticas, diré que Lanzarote formó parte de esas lecturas de Houellebecq que analicé con suma dedicación para mi trabajo final de máster. Recuerdo cuando lo tomé prestado de una biblioteca pública cercana y de como en una mañana - mientras hacía tiempo sentada frente a uno de los anchos escritorios de la Joan Reglá entre almuerzo y actividad complementaria - me lo leí entero. Me sucede muy a menudo, y no es un secreto que los libros duren pocos días entre mis manos. Sin embargo, hacía mucho tiempo que no encontraba una lectura que me sumergiese tanto que consiguiese dicho milagro. Su estilo no me sorprendió, ya estaba acostumbrada a él, sí lo hizo por el contrario su contenido que, dentro de lo habitual consiguió proporcionarme claves que posteriormente usaría con mayor o menor acierto en mi respectivo trabajo de investigación.

   Centrándonos en lo realmente importante, diremos que Lanzarote presenta una lectura bicéfala. Es decir, si te pilla con ganas de leer e interés, es muy posible que te la ventiles en un solo día (como me pasó a mi), pero por el contrario, si accedes a ella con cierta desgana y poca inquietud, probablemente acabes tirándolo por la ventana. Porque eso es cierto, en Lanzarote no encontramos nada nuevo ni revolucionario, eso que nos haga replantearnos la lectura, esa chispa que se nos aloje en el cerebro y tarde mucho en consumirse. De hecho, podríamos definirla como más Houellebecq - con todo lo que ello implica - pero en formato breve. Tengo que reconocer que, aunque tuviese la sensación de estar leyendo lo mismo que el autor ya nos expuso en otras novelas, me pareció muy interesante su brevedad, su síntesis, el ser capaz de plasmar su sello personal - ¡y tan personal! - con 103 páginas. Esta claro que no estamos ante una obra maestra de la literatura, pero hay que reconocer al menos el mérito. Si en la anterior reseña hablábamos de fusión de géneros - ensayo y novela - en esta ocasión podemos hablar en los mismos términos, ya que Houellebecq nos propone un viaje - muy peculiar como veremos - hacia tierras canarias de la mano del omnipresente y personalísimo estilo novelístico y las cualidades del diario de viaje. No se puede hablar de guía turística pero sí de una mirada peculiar no sólo hacia la propia isla - que actúa como un personaje más - también una feroz critica hacia el turismo vacacional. Pero además de todo eso - y sin olvidar las fotos del paisaje marciano de Lanzarote que el autor adjunta en el presente texto - este cuento narra una historia. Una historia que los que hemos buceado con frecuencia en la literatura del escritor francés conocemos de sobra, hasta podría decirse que carece de efecto sorpresa. Salvo por ese protagonista - y supuesto alter ego - y algunos momentos lúcidos acompañado de ese policía luxemburgués llamado Rudi - con más capas de lo que pensamos a simple vista - el resto del relato ya nos lo sabemos. Ni el viaje, ni el sexo explícito con las turistas alemanas - en donde da rienda suelta al machismo más hiriente - , ni las visitas a playas o paisajes volcánicos, ni la irrupción de esa secta azraeliana consiguen hacer de este relato algo destacable para el lector habituado a Houellebecq. Ahora bien. si lo que buscas es iniciarte con su literatura, creo que Lanzarote es la mejor de las opciones posibles. Aunque sinceramente, y si os van las emociones fuertes, yo os recomendaría Sumisión. Os volará la cabeza.

   Aún así, y a pesar de todo, es impresionante encontrar algunos aspectos dentro de Lanzarote que nos puedan aportar claves para entender actualmente el mundo que nos rodea. Por algo Michel Houellebecq es uno de los mejores cronistas del lado más oscuro del capitalismo y de lo que cobija bajo su enorme paraguas de acero. Pesimismo en estado puro, así definiría Lanzarote, pero también el resto de su producción literaria. Aderezado, como no, con un toque nihilista postmoderno que no deja de producir - en las novelas de Houellebecq - inquietantes reflexiones. Eso si, bailando entre dos aguas, en medio de una persistente ambigüedad, el lector no distingue si lo que está leyendo es una crítica o una mera descripción. Un ataque desde un posicionamiento ideológico o un relato de lo que ven sus ojos. Lo mismo sucede con su acercamiento a temas que, pese a su delicadeza, Houellebecq no duda en arremangarse y pringarse hasta arriba sin ningún remordimiento ni sentimiento de culpa. En Lanzarote se habla en numerosas ocasiones del terrorismo islámico - no olvidemos que la novela se publicó en el año 2000 - relacionándolo con su supuesta actividad en Europa. Y más en concreto en un barrio de la capital belga llamado Molenbeek en el que Rudi - personaje imprescindible en este relato - cree que existe una red terrorista. También se aborda uno de los males endémicos de las sociedades actuales, como es la soledad, representada tanto en Michel como en Rudi (pero desde dos perspectivas completamente diferentes). Una soledad producida por el complejo encaje en este nuevo orden cultural y global, una soledad que conduce a uno de los personajes a coquetear con una raruna secta y como consecuencia a cometer actos despreciables desde el punto de vista ético y moral. Si lo pensamos, la verdad es que da miedito. Es inquietante pensar como la xenofobia ha crecido de un tiempo a esta parte, como un barrio como Molenbeek ha quedado señalado y estigmatizado de por vida - hasta por la Wikipedia - como la soledad se ha convertido en la compañera de muchos de nosotros y como muchas y muchos han encontrado espacios en los que descargar toda su ira amparados por unos partidos de ultraderecha cada vez más fuertes y con mayor poder de persuasión. Lanzarote no sólo hace una radiografía, a su manera, de los inicios del nuevo milenio, sino que demuestra como no es necesario pertenecer a una secta para conseguir lavarte completamente el cerebro.

Lanzarote: una historia de sexo, vacaciones veraniegas, playa, paisaje lunar, marcianos, soledad, pesimismo... Estamos perdidos, y Houellebecq (desde su mirada) lo sabe.

Frases o párrafos favoritos:

"Seguí diciendo que los habitantes de Lanzarote, a pesar de su curiosa actitud reservada, no se diferencian de otros autóctonos en lo tocante a su relación con la belleza del paisaje en el que viven. Insensible por completo al esplendor de su entorno natural, el autóctono se dedica, en general, a destruirlo... para desesperación del turista, ser sensible ansioso de dicha. Cuando el turista le ha hecho ver la belleza, el autóctono es capaz de verla, de conservarla y de organizar explotación comercial en forma de excursiones."

¡Un saludo, a seguir leyendo y feliz verano!

jueves, 31 de diciembre de 2015

RESEÑA: Sumisión.

SUMISIÓN

Título: Sumisión.

Autor: Michel Houellebecq (1958), es poeta, ensayista y novelista, "la primera star literaria desde Sartre", según se escribió en la Le Nouvel Observateur. Su primera novela, Ampliación del Campo de Batalla (1994) ganó el Premio Flore y fue muy bien recibida por la crítica española. En Mayo de 1998 recibió el Premio Nacional de las Letras otorgado por el Ministerio de Cultura francés. SU segunda novela, Las Partículas Elementales (Premio Novembre, Premio de los Lectores de Inrockupibles y el mejor libro del año según la revista Lire), fue muy celebrada y polémica, así como Plataforma. Obtuvo el Premio Goncourt con su anterior novela, El Mapa y el Territorio, que se tradujo en treinta y seis países. Las cuatro novelas han sido publicadas en Anagrama, al igual que Lanzarote, El mundo como supermercado, Enemigos Públicos (con Bernard-Henri Lévy), El sentido de la Lucha, La búsqueda de la Felicidad y Renacimiento, reunidos en el tomo Poesía. Houellebecq fue galardonado también con el prestigioso Premio IMPAC (2002), EL Shopenhauer (2004) y, en España, el Leteo (2005).



Editorial: Anagrama.

Idioma: Francés. 

Traductor: Joan Rimbau.

Sinopsis: Francia en un futuro próximo. A las puertas de las elecciones presidenciales de 2022. Los partidos tradicionales se han hundido en las encuestas y Mohammed Ben Abbes, carismático líder de una nueva formación islamista moderada, derrota con el apoyo de los socialistas y la derecha a la candidata del Frente Nacional en la segunda vuelta. François, un profesor universitario hastiado de la docencia y de su vida sexual, que a sus cuarenta años se había resignado a una vida aburrida pero sosegada, ve como la rápida que sucede a la llegada del nuevo presidente al Elíseo, altera la vida cotidiana de los franceses y le depara a él un inesperado futuro. Los judíos han emigrado a Israel, en las calles las mujeres han cambiado las faldas por conjuntos de blusas largas y pantalones y algunos comercios han cerrado sus puertas o reorientado el negocio. Y la Sorbona es ahora una universidad islámica en la que los profesores conversos gozan de excelentes salarios y tienen derecho a la poligamia. Al igual que Huysmans, el escritor del XIX convertido al catolicismo al que consagró su tesis, François sopesará pronunciar las palabras que le abrirán las puertas de la religión islámica y de una nueva Sumisión: “No hay sino un dios y Mahoma es su profeta”.

Su lectura me ha parecido: atrevida, valiente, inteligente, sublime, acertada, arriesgada, interesante, extraordinariamente reflexiva, actual, impresionante…Hace unos días os pregunté, en la ya conocida y longeva sección de este blog, “El Rincón del Lector” cuál había sido para vosotros el mejor libro/lectura de este 2015 que pronto dejaremos atrás. La respuestas a dicha pregunta no se hicieron de rogar, y la variedad se presentó al instante: El Cumpleaños Secreto, Drácula, A Sangre Fría o La luz que no puedes ver fueron algunas de vuestras respuestas, no obstante, y para seros sincera, me sorprendió no encontrar un título imprescindible, el cual, está apareciendo en todas las listas y rankings de importantes publicaciones en todo el mundo como uno de los libros del año, y que en esta ocasión, recalco, estoy completamente de acuerdo. Desde el corazón de Francia nos llegó a principios de año, coincidiendo con uno de los acontecimientos más trágicos que nos ha dejado este 2015, una novela, una historia, de tan sólo 281 páginas, que ha conseguido revolucionar el panorama no sólo literario, sino que su prosa ha logrado dar el salto al terreno social e incluso político, provocando innumerables y variopintas reacciones al respecto. En este punto, cabría una reflexión al respecto, de cómo un libro puede llegar a traspasar los límites de su marco tradicional para convertirse en un elemento imprescindible para el surgimiento de por ejemplo nuevas ideologías o para la comprensión de un momento determinado de la historia. No obstante, y sin andarnos con más rodeos, es hora de que os presente la reseña de Sumisión: el mayor acontecimiento literario del año 2015.



La historia de cómo Sumisión llegó a mis manos tal vez sea de las más especiales, y que de seguro, guardaré en mi memoria para siempre. La primera vez que vi la novela fue durante una larga y apacible tarde, mientras ejecutaba mi tradicional paseo por alguna librería del centro de mi ciudad, y para seros sinceros, me llamó la atención desde el minuto uno. Primero fue su sugerente portada y más tarde el interesante y revelador contenido que pude leer en la extensa contraportada, me atrapó, me abdujo, me secuestró de alguna manera, como si acabase de presenciar un momento único e irrepetible, lo que en cierto sentido, así fue. Meses más tarde, durante las vacaciones de verano, mientras ultimaba los últimos preparativos para trasladarnos al pueblo, logré hacerme con un ejemplar prestado de la biblioteca de mi barrio, y como podréis imaginar, la curiosidad y las ganas que tenía de leerlo eran tremendas, una sensación que creía extinta pero que en aquellos instantes retornó con una fuerza arrolladora. Una vez instalada en el pueblo y bajo la sombra de los altos y robustos pinos, en medio de toda aquella naturaleza, inicié ávida su lectura. Recuerdo que me costó muy poco leerlo y que me tuvo enganchada durante esos cuatro o cinco días, con la sensación de que en mis manos sostenía algo grande y que merecía la pena. Fue también por aquel entonces cuando se me encendió la bombilla de la inspiración, por fin, tras darle muchas vueltas al asunto, había encontrado una vía muy interesante para mi inmediato futuro académico, en el cual, Sumisión, iba a estar muy presente. El resultado: una experiencia muy enriquecedora, el descubrimiento de un autor del que posteriormente he ido descubriendo el resto de su literatura y un futuro TFM de investigación histórica que espero que me de muchas alegrías. Después de muchas idas y venidas y tras agotar el límite de préstamos de la biblioteca, al final y por fortuna, Sumisión hoy forma parte de ese selecto club de libros que con tanto mimo atesoro en mi estantería particular.

En lo que respecta a la critica propiamente dicha, he decidido abordar este apartado, en un intento por simplificar, destacando los puntos que me han llamado la atención, pues, Sumisión es una novela en la que se abordan muchos temas y de la cual se pueden extraer mil y un interpretaciones. En primer lugar, comenzaré diciendo que Sumisión presenta una lectura ágil, suspicaz, directa, a ratos irónica y que transmite mucha información, este último aspecto a priori podría resultar bastante peyorativo, una novela en la que se expone o se plasma un exceso de información puede hacer que la lectura se torne pesada o insoportable en algunos casos. Sin embargo, en el caso de Sumisión, esa información es la que sustenta al libro en si, y en lugar de disuadir atrae su lectura, pues, el autor parece jugar con el lector en el sentido de que a través de unos ejemplos asequibles y con la atracción que supone el tema principal de la novela como es la posible islamización de Europa, crea una atmósfera totalmente armoniosa a la vez que impactante. Por otro lado, en segundo lugar, es importante destacar que Sumisión es un texto que puede estar perfectamente sujeto a diferentes lecturas, las cuales pueden partir de diferentes puntos de vista ideológicos, políticos y sociales. Este hecho enriquece más si cabe la lectura de Sumisión, haciendo este texto participe de un momento importante, como el que estamos viviendo en estos momentos, una novela que participa de una vertiginosa corriente que es capaz de sacudir conciencias y de provocar auténticos tsunamis en los círculos de opinión. No obstante, en este sentido soy y seré siempre clara, la última palabra siempre tiene el lector, que es el que tiene que hacerse una idea de la lectura de la novela y formular su propia opinión, algo que en el caso de Sumisión no escasea para nada. Seguidamente, pienso que Sumisión es una novela interdisciplinar, en el sentido de que en ella aparecen elementos narrativos que casan muy bien juntos. Sumisión tiene rasgos evidentes de novela política, de novela social, de drama personal e incluso de literatura erótica. Esto es especialmente llamativo teniendo en cuenta que es muy complicado en ocasiones entremezclar diferentes géneros, pero, al igual que sucedió en su momento con Umberto Eco con su inolvidable El nombre de la Rosa, Houellebecq logra salir en este sentido por la puerta grande. Finalmente, debemos reconocerle a Houellebeq la valentía de haber escrito una novela de este calibre, pero sobretodo, de habernos permitido leerla con todo el respeto y reconocimiento del mundo.


Llegados a este punto de la reseña, una servidora debería reservar ese último párrafo para la tradicional y pertinente reflexión. No obstante, en esta ocasión, y aprovechando que esta es la última reseña de este convulso año 2015, he optado por ofreceros una doble opinión personal al respecto. En primer lugar, teniendo en cuenta los sangrientos acontecimientos vividos en la capital francesa (Masacre del Charlie Hebdo y los Atentados de París del 13 de Noviembre) y siempre a raíz de lo que se nos plantea en Sumisión, quiero hacer un llamamiento a la calma, al sosiego y a la tolerancia. No debemos caer en generalizaciones ni prejuicios de ningún tipo ni clase, y tampoco caer en el uso de estereotipos generalizados, en su mayoría falsos y fruto de la ignorancia más absoluta. Debemos construir entre todos un mundo en el que convivir y aprender los unos de los otros, sólo así, lograremos apreciar el mundo en toda su extraordinaria variedad cultural para hacer de nosotros mejores personas, mejores seres humanos. Y en segundo lugar, y a riesgo de adentrarme en terreno fangoso, es importante, bajo mi punto de vista detenernos por unos instantes en la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que molesta de Sumisión? Para responderla hay diferentes opciones: ¿Su precisión? ¿Su información? ¿Su directo e irónico tono? ¿Su contenido?...Puede que asi sea, pero debemos ir más allá, intentar llegar hasta el fondo, donde está la verdadera raíz del problema. Es entonces cuando, de pronto, encontramos que lo que de verdad irrita, lo que realmente perturba, lo que en cierto modo asusta es ese halo de pronosticación, pues, no debemos olvidar que Houellebecq proyecta su mirada hacia adelante, hacia un futuro no muy lejano, el del año 2022, para el que sólo quedan 7 años, si señoras y señores 7 años, 7 años en los que puede pasar de todo. Por ello, y retomando un poco el llamamiento que hacía al principio de esta doble reflexión, debemos cuidar y mejorar en todo lo posible como personas y seres humanos, respetando, tolerando y conviviendo en paz todos juntos y sin fisuras. En definitiva, vivir el ahora y para el ahora, Carpe Diem, vivir el momento, ¿y del futuro? ¿Quién sabe lo que sucederá? Nadie es capaz de adivinar el futuro, aunque siempre habrán Houellebecqs que nos inquieten y nos inciten a reflexionar más allá del terreno puramente literario. Sumisión: una historia de cambio, transición, perturbación, islamismo, prejuicios, intolerancia, asimilación, cultura, decepciones, adaptación…Una novela única que despierta las peores pesadillas de todos los líderes occidentales.

Frases o párrafos favoritos:

“Es cierto que hubo muchísimas batallas entre la cristiandad y el islam, luchar siempre ha sido una de las grandes actividades humanas, la guerra es “por naturaleza” como decía Napoleón, pero creo que ha llegado el momento de cerrar un pacto, una alianza con el islam.”

Película/Canción: por el momento y con respecto a esta novela, todavía no hay una voluntad de querer llevar Sumisión al cine o a la pequeña pantalla, aunque sinceramente, sería realmente interesante que se intentara al menos. No obstante, y a falta de ello, he decidido adjuntaros una entrevista que concedió Michel Houellebecq para la tv3 en Cataluña.


¡Un saludo, a seguir leyendo y FELIZ AÑO NUEVO!