Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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jueves, 24 de septiembre de 2015

RESEÑA: Frankenstein.

FRANKENSTEIN


Título: Frankenstein.

Autor: Mary W. Shelley (1797-1851) narradora, escritora, ensayista y biógrafa británica. Hija de del filósofo político William Godwin y de la teórica feminista Mery Wollstonecraft, frecuentó los más selectos ámbitos culturales y literarios de la mano de su esposo el poeta Percy Bysshe Shelley. Su obra más importante sin duda, fue Frankenstein, nacida tras una apuesta entre Lord Byron, John William Polidori, Percy Shelley y la propia Mary durante las vacaciones del año 1816 en una mansión Cerca de Ginebra. Tras el fallecimiento de su esposo, se dedicó en cuerpo y en alma a la educación de su único hijo y a forjar su carrera como escritora, sin embargo, la última década de su vida estuvo dominada por enfermedades provablemente asociadas al tumor cerebral que acabaría con ella en el año 1851. Además de Frankenstein, Mary Shelley es autora de Mathilda, El útlimo Hombre o Falkner entre otros. 

Editorial: Cátedra, Alianza Editorial o Punto de Lectura entre otras.

Idioma: inglés.

Traductor: Francisco Torres Oliver (Alianza Editorial).

Sinopsis: recogido de entre los hielos del Ártico, Victor Frankenstein cuenta su vida y su tragedia al capitán Walton: cómo descubrió el secreto para dar vida a la carne muerta y cómo creó el mounstruo que después se reveló contra él y al que ahora persigue. Surgida de una competencia amistosa entre Lord Byron, Polidori, Shelley y su esposa Mary Wollstonecraft Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo es una novela que, si bien responde a las características generales del llamado género gótico, traspasa los límites del mero relato de horror e incorpora rasgos innovadores que la situan en los orígenes de las narraciones de ciencia ficción. El optimismo científico, la posibilidad de la animación de la materia alentada por los estudios sobre el galvanismo, las leyendas sobre la creación de golems u hombres artificiales y diversos componentes míticos (Fausto, la bella y la bestia, Prometeo) confluyeron en la creación de un personaje cuya dimensión simbólica le ha valido un lugar indiscutible en el imaginario contemporáneo.

Su lectura me ha parecido: gélida, misteriosa, intrigante, inquietante, perturbadora, reflexiva, intensa, fascinante...En este espacio he dedicado muchas de las entradas a reflexionar acerca de esa manía que tienen los profesores, sobretodo los de secundaria, de imponer, de adjudicar, en definitiva obligar a un alumno a leer un determinado libro, ya sea por capricho expreso del profesor en cuestión o porque el sistema educativo tiene muchas caréncias. Sea como sea, siempre he pensado que no es beneficioso, sobretodo porque condiciona su capacidad de desarrollar criterio y personalidad no sólo lectora, humana también. Pues bien, enlazando con lo comentado en repetidas ocasiones, me gustaría evidenciar un problema importantísimo que afecta, y mucho, a este ámbito. Ese escollo no es otro que una triste y amarga realidad, resulta que la infinita mayoría de las novelas que se obliga a los alumnos a leer en los institutos, en su mayoría, corresponden con clasicos de la literatura universal, y lo digo por experiencia, no hay peor cosa que leer un libro, aunque sea el mejor del mundo, sin el menor placer. Pienso que la lectura no debe de suponer una obligación, todo lo contrario, tiene que ser un medio para poder dejar volar la imaginación y entregarte a las emociones que una lectura determinada te pueda aportar. Y la cosa es más grave si cabe cuando, el libro que no estás leyendo a gusto es un libro importantísimo, lo que significa tirar a la basura un momento y una lectura que, siendo de otra forma, es decir, por placer y no porque si, nos parecería marvilloso. De esta forma estamos condenando irremediablemente a la literatura de calidad al mayor de los peligros, a ese odio y a ese olvido progresivo, pues, como no disfrutamos de su lectura en su momento, muchos no lo recomendarán, e incluso lo despreciarán. El libro que hoy tengo el placer de reseñar seguro que ha formado parte de una de esas lecturas obligatorias que de adolescentes os hacían leer, y seguro que a muchos se os atragantó su lectura, pues bien, hoy nos hallamos ante un clásico entre clásicos y como tal, nunca, jamás de los jamases, debemos menospreciar su lectura. Y sin enrollarme más os presento a Frankenstein: una obra maestra escrita por una mente aún más extraordinaria.


Seguro que muchos de vosotros habréis pensado que la historia de como Frankenstein llegó a mis manos fue por culpa de una lectura obligatoria de turno, pues no, siento decepcionaros pero no fue así, más bien fue de otra forma. Todo el mundo, sea aficionado a la lectura o no, conoce Frankenstein, aunque muchos lo asocian erróneamente a la abominable creación, en realidad, ésta no tiene un nombre concreto, aunque a lo largo de la novela se le nombre como "ser demoníaco", "engendro", "la criatura" entre otros. En definitiva, Frankenstein, su libro, su universo, al igual que pasa con Dracula, está muy anclado en la memoria y en la cultura de nuestro tiempo. En mi caso, como todo el mundo, conocía la novela, y la vida de su autora siempre había despertado en mi inquietud y fascinación, sin embargo, nunca me había atrevido con su lectura, pues, me habían hablado mal y bien de ella tantas veces que su lectura se demoró bastante tiempo, años diría. Hasta que un día, mientras paseaba con mi pareja por una de aquellas encantadoras librerías del centro,él decidió comprarse un ejemplar de Frankenstein. Pasaban los días y yo lo observaba leer, con pasión, y cuando le preguntaba a cerca de la lectura, él siempre me respondía que espeluznante pero magistral, alimentando de esta forma una irrefrenable curiosidad que poco a poco no podía disimular. Al final y a pesar de que esperé mucho tiempo, demasiado tal vez, decidí adentrarme en aquella novela la cual había evitado y que ahora, tras unos cuantos meses trascurridos tras su lectura, atesoro en uno de los lugares más privilegiados de mi memoria.


Centrándonos en este párrafo en analizar y en valorar críticamente la novela, en primer lugar, es importante elegir bien la edición con la que leer un libro de estas características. La edición que cayó en mis manos y que leí fue la de Alianza Editorial, no está mal, pero eché en falta una información complementaria que acompañase a la novela, sobretodo en lo que respecta a las interpretaciones de la obra en cuestión. Desde aquí os recomiendo que si tenéis interés, y sobretodo si os sobra el dinero, que adquiráis los clásicos en editoriales como Cátedra o Gredos. Tras hacer este pequeño apunte, me gustaría decir que la lectura de Frankenstein no ha sido de las más fáciles de mi larga experiencia como lectora, he leído novelas mucho más densas, sin embargo, la complejidad que Shelley efectúa en en la trama contribuye a una mayor profundidad argumentativa, psicológica, narrativa...En fin, un largo etcétera. Este aspecto puede ahuyentar a los lectores a atreverse con esta novela, din embargo, desde aquí os digo que aunque sea una lectura compleja en todos los sentidos, merece la pena adentrarse en ella. Por otro lado, Mary Shelley logra en Frankenstein crear un estilo propio, que aunque los estudiosos hayan incluido en el género gótico, se anticipa enormemente en lo que respecta a debates y puntos de reflexión, y que aunque le hayan otorgado el título de "precursor de las novelas de Ciencia Ficción", lo cierto es que tiene una lectura potencialmente diversa, siendo objeto de múltiples interpretaciones a lo largo de los años. Finalmente, sólo me queda por decir que estamos ante un clásico de la literatura universal con mayúsculas, y como tal, no debemos nunca dejarlo, abandonado, en ese cajón de los olvidos, o peor, el de los destierros eternos y malditos.


Reconozco, queridos lectores y lectoras, que he demorado demasiado la redacción de este último párrafo. ¿La razón? La abrumadora variedad de temas y de aspectos interesantes que Frankentein transmite en uno de sus capítulos me obligó a detenerme unos largos minutos a meditar sobre ello. Como ya he comentado en el párrafo anterior, de Frankenstein ha significado un autentico regalo para todos aquellos expertos e intelectuales, los cuales, se han atrevido a dar una interpretación más o menos acercada de la obra. Antes y después de su lectura he oído muchas, desde la más común hasta la más inverosímil, sin embargo, y tras estudiar todas las opciones, he decidido seguir mi propio instinto y lanzarme al vacío con un tema de reflexión derivado de la lectura de esta novela. Este tema no es otro que las relaciones de amo y sumiso. Se que a simple vista os habrá sonado a algo relacionado con la literatura erótica, os aseguro que por ahí no van los tiros, lo que me refiero al hablar de amo y sumiso es de un aspecto social, cultural y hasta psicológico que la humanidad ha mantenido a rajatabla desde que el mundo es mundo. Desde siempre ha existido la figura del dueño, del jefe... En definitiva, ese ser, humano al fin y al cabo, que efectúa el mando u el control sobre el otro, es decir, el sumiso, el dominado, el débil, el que en apariencia es incapaz de revelarse. En Frankenstein, como todo el mundo sabe, la "abominable criatura" acaba revelándose ante las órdenes del amo, pero también, puede estar revelándose ante la injusticia, ante el despotismo de su dueño, ante la realidad de un sistema en el que las máquinas parecen sustituir a la fuerza y la voluntad del hombre. Tal vez Frankenstein sea una alegoría al fracaso de las ideas ilustradas, pero también, puede ser una metáfora de su tiempo, pues perfectamente podemos ver en Victor Frankenstein una representación de los avances científicos y tecnológicos, a un empresario burgués que pretende poner en práctica su potencial en crear la más ambiciosa de todas con el fin de producir beneficios, y en "el engendro" a ese proletariado, descontento, harto, extasiado, cansado de servir a los intereses de los poderosos sin a penas elementos de defensa. Esta interpretación un tanto industrial, puede ayudarnos a entender en parte como en el siglo XIX, siglo de las fábricas y de los inventos, existió una disidencia y personas que se atrevieron a desafiar lo establecido con el fin de obtener más derechos y mayor libertad. Esta es una más de las muchas interpretaciones, tal vez ya exista y no sea la única que opina así, de todas formas, lo que quiero evidenciar es ese extraordinario poder que tiene la literatura para traspasar los límites del espacio y tiempo, convirtiendo a sus historias en atemporales e inmortales, pues, incluso hoy día, todavía existen amos y sumisos, al igual que existen políticos insolidarios y personas que sufren las consecuencias de sus actos. Frankenstein: una historia de ambición, desdicha, injusticia, ansias de libertad, perdición...Una novela impecable en todos los sentidos.

Párrafos o frases favoritas: 

"¡Maldito creador! ¿Por qué me hiciste vivir? ¿Por qué no perdí en aquel momento la llama de la existencia que tan imprudentemente encendiste?"

Película/Canción: Frankenstein para la industria televisiva y sobretodo cinematográfica ha supuesto una autentica mina de oro, se cuentan más de 100 títulos en los que o bien se ha adaptado la novela, algunas a su libre albedrío, o ha tenido una aparición estelar o se le ha rendido un merecido homenaje. Dentro de esta extensa bibliografía destacamos por un lado aquella emblemática adaptación de 1910, la primera que se tiene constancia, la de 1931 dirigida por James Whale o la irrupción estelar y acertada en la conocida película española El Espíritu de la Colmena de 1973. Y aunque en el 2016 se han anunciado dos adaptaciones más, una con el actor Daniel Radcliffe (Harry Potter) a la cabeza, y la otra desde la perspectiva de la propia Mary Shelley con la jovencísima actriz Sophie Turner (Juego de Tronos) dando vida a la célebre escritora, una servidora se queda con la adaptación de 1974. Dirigida por Mel Brooks, El Jovencito Frankenstein es una adaptación libre y con mucho humor de este clásico de la literatura universal y a parte, una de mis películas favoritas. Con las estelares y muy trabajadas interpretaciones de Genne Wilder, Peter Boyle y Marthin Feldman os dejo este pequeño trailer de la cinta:


¡Un saludo y a seguir leyendo!

jueves, 9 de abril de 2015

RESEÑA: El Buscón.

EL BUSCÓN

Título: El Buscón.

Autor: Franciso de Quevedo y Villegas (Madrid 1580- Villanueva de los Infantes 1645) es uno de los mayores autores del barroco español. Poeta, prosista y político, su extensa obra poética destaca por su tono satírico y burlesco. Sus obras más importantes son Los Sueños, La Hora de todos y El Buscón. 


Editorial: Punto de Lectura.

Idioma: castellano.

Sinopsis: la Historia de la vida del Buscón, llamado Don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños es una de las obras cumbre de la picaresca española. Heredera del Lazarillo de Tormes y fundadora, junto a él, de toda una tradición que aún compite con la cervantina, en ella se cuenta la historia del segoviano Pablos, quien siendo niño se pone al servicio de un compañero de escuela, Don Diego, que a su vez esta bajo la tutela del licenciado Cabra, un clérigo que casi los mata de hambre. Una novela universal con un humor cínico y destructivo. 

Su lectura me ha parecido: divertida, entretenida, inteligente, crítica, sorprendentemente atemporal, valiosa, imprescindible....Hace unos meses, alguien, a quien aprecio muchísimo, me contó una anécdota curiosa a la vez que preocupante, mientras tomábamos nuestro habitual café antes de entrar a clase. Me contó que tenía un profesor que era un auténtico amante de la literatura alemana, rusa e italiana, y que además, es uno de los mayores expertos de Nietzsche de Europa. Sin embargo, fue durante una tutoría cuando descubrió que este profesor "no conocía" a Miguel Hernñandez, en el sentido de que no se había interesado por su poesía ni por investigarlo desde las diferentes perspectivas de estudio que implica su importante obra. Esto me hizo pensar, y reflexionar acerca de cómo es posible que los profesionales de la cultura conozcan más lo de fuera que lo de dentro, como si se hubiesen preocupado más de su cuerpo que de su propia alma. Es decir, cómo estudiamos en profundidad a autores extranjeros clásicos e ignoramos lo que tenemos en nuestra propia casa, toda esa herencia de literatura española digna de ser reconocida e investigada. Con esto no quiero decir que desprecie a los autores de otros países, para nada, es más, entre mis imprescindibles se encuentran algunos tan ilustres como el francés Victor Hugo, el estadounidense Cormac Mccarthy o la inglesa Mary Shelley entre otros muchos. Sin embargo, creo que debemos cuidar, estudiar y leer, sobre todo leer, autores de nuestro país de origen, pues, creo que así, podemos aprender muchas cosas como nuestros propios orígenes, la evolución de nuestro idioma, nuestras particularidades....Sólo así, rescatando a autores como Cervantes, García Lorca, Miguel Delibes, Góngora, Becquer, Lope de Vega, Espronceda, Calderón de la Barca o Alberti entre otros muchos, fomentaremos a un mayor conocimiento de ese hermoso legado. El libro, que hoy tengo el placer de reseñar, pero sobretodo su autor, pertenece a este selecto club, al club de los clásicos inmortales. Queridos lectores/as os presento a El Buscón: un clásico en mayúsculas cuya ironía, afortunadamente, llega hasta nuestros días.
La historia de cómo este libro fue a parar a mis manos y a los estantes de mi adorada biblioteca, es interesante y curiosa. Fue el año pasado, si no recuerdo mal, cuando a mi hermano, para clase de lengua, le mandaron leer como lectura obligatoria El Buscón. Mi hermano, como era de esperar, se echo las manos a la cabeza, pues, creyó que aquel iba a ser el fin del mundo. Recuerdo que tuvimos que comprarlo y que a mi hermano no le enganchaba su lectura ni a la de tres. Al final, sólo pudo leerse la mitad, porque, y reconociendo que no es un gran lector, era "muy antiguo" para su gusto. Como era de esperar, mi madre y yo le ayudamos un poco a que entendiese el libro, capítulo por capitulo, y fue durante aquella búsqueda de información y de explicaciones tras explicaciones, cuando, inesperadamente, me pico el gusanillo de leerme este libro. Sabía que iba a ser denso, pues, que se espera de una lectura procedente del Siglo de Oro español. Sin embargo, yo no tuve ni reparos ni temores al escoger este libro como una de mis próximas y más esperadas lecturas. Pasó un tiempo, pero no mucho, antes de que me decidiese por fin a pasearme entre sus páginas. El resultado: un gratificante paseo por la historia y por la literatura más típica e interesante. 


Centrándonos en este párrafo en exponer la opinión personal, empezaré diciendo que El Buscón presenta una lectura densa, eso es innegable, no obstante, la lectura de este clásico en mi caso me enganchó, más de lo que yo misma hubiese podido imaginar. Se que hay lectores que este libro les haya resultado pesado, denso y hasta aburrido, pero como ya se sabe, lectores hay de muchas clases, y a no todo el mundo le puede gustar una determinada lectura. Por otro lado, una de las cosas que más me ha llamado la atención de El Buscón ha sido la ironía sagaz y punzante que esta presente a lo largo de toda la novela, haciendo que cada escena y cada situación resulten cómicas, a la vez que críticas, a la vez que atrevidas. Este aspecto me ha gustado especialmente porque te ayuda a entender como era el pensamiento que dominaba aquella España barroca, inmersa en una crisis muy grave y que trataba de sobrevivir cómo podía, esa idea del tempus fugit se hacía notablemente presente en esta sociedad. Con todo ello, uno puede llegar a pensar que hace unos cuantos siglos, la situación no se diferencia tanto de la que nuestros antepasados tuvieron que soportar.Seguidamente, es importante resaltar la forma que presenta El Buscón, una combinación deliciosa de metáforas, hipérboles, y demás figuras retóricas que enriquecen y dan forma a un manjar exquisito para nuestros ojos y para nuestra exigencia como lector. Tras esto, y finalmente, hay quien compara a El Buscón con otro clásico de la literatura española, como es El Lazarillo de Tormes, y es interesante, porque ambos protagonistas proceden de entornos humildes y marginales, sin embargo, hay más cosas que las diferencias. Una de ellas, la más evidente es que El Buscón, no deja intuir, sino que muestra las cosas tal y como son, algo grotescas, pero ciñéndose a una realidad patente y que debe conocerse. El Buscón habla abiertamente sobre el sexo, la prostitución, la homosexualidad, e incluso de las asquerosas novatadas que se les hacía a los estudiantes de Alcalá. Lo cual no deja de ser un regalo precioso a los habitantes del siglo XXI que ansiamos con adentrarnos en los clásicos de la literatura española. 

Como tema de reflexión final, he escogido para esta ocasión uno de los temas más icónicos, por no decir, el más importante de la novela. Este no es otro que el dinero, y la infinidad de puertas que este te puede abrir. "Poderoso caballero es Don Dinero" versaba el propio Quevedo, seguramente, por influencia de la coyuntura histórica que le tocó vivir, sin embargo, ese poderoso caballero que es Don Dinero, ha estado presente en la historia desde que el mundo es mundo. En la guerra, en el amor, en el comercio, en el crimen, en la muerte, en los estudios...Prácticamente en todos los aspectos de nuestra vida el dinero juega un papel fundamental. Tanto es así, que tradicionalmente se ha asociado este término con otro como el poder, porque de toda la vida, sin dinero, es muy difícil que uno llegue a tener algún tipo de influencia o la posibilidad de tomar decisiones que afecten a un mayor número de personas. Sin embargo, y creo que coincidiréis conmigo en opinar que esto es injusto, tremendamente injusto. Este convencionalismo social en el que se ha pretendido establecer que el dinero es igual a poder, crea malestar social, sobretodo entre las personas que poseen menos recursos, creando un clima de impotencia tan grande que es imposible no manifestar, y más cuando los poderosos son protagonistas de casos de corrupción tan escandalosos. Las personas que no tienen un respaldo económico importante, se tienen que buscar la vida como sea, a veces incluso, no llegando al extremo de Don Pablos, protagonista de El Buscón, el cual, usa su labia, la mentira y sus artes embaucadoras para tratar de ascender socialmente, pero si recurriendo a hacer cosas que nunca se hubiesen imaginado hacer, a costa de su propia dignidad. Por todo ello, yo opino que debería Por todo ello, debemos contribuir a que esa franja entre los llamados "ricos" y "pobres", ambos términos eufemismos, sea cada vez menos grande, y evitar tanta injusticia. En definitiva, que los miserables poderosos devuelvan el dinero robado y que, por ejemplo, no se produzcan más desahucios como el acontecido esta semana en Canarias. El Buscón: una novela de humor, sátira, pobreza, marginalidad, ascenso, caída, penurias....Una gran y perspicaz novela que una vez más, demuestra su extraordinaria atemporalidad. 

Frases o párrafos favoritos: 

"¿Qué diré del mentir? Jamás se halla verdad en nuestra boca. Encajamos duques y condes en las conversaciones, unos por amigos, otros por deudos; y advertimos que los tales señores, o esten muertos o muy lejos."

Película/Canción: como es bien sabido, El Buscón ha sido adaptado a las tablas del teatro en infinidad de ocasiones y mostrando distintas y muy variadas propuestas. Sin embargo, aquí os traigo una de las pocas adaptaciones que se conocen de esta ilustre novela. Filmada en el año 1977 de Luciano Berriatúa: 



¡Un saludo y a seguir descubriendo a los clásicos!