Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
Mostrando entradas con la etiqueta George Orwell. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta George Orwell. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de octubre de 2017

RESEÑA: Rebelión en la granja.

REBELIÓN EN LA GRANJA

Título: Rebelión en la granja.

Autor: George Orwell (Motihari, India 1903- Londres 1950) poseyó una de las voces más lúcidas y ricas en matices del siglo XX: estudiante de Eton, policía imperial británico en Birmania, lavaplatos en París, librero en Londres, miliciano del POUM, corresponsal de la BBC, editor literario y columnista. Vertió toda su experiencia en crónicas, ensayos y novelas de lectura imprescindible. Entre sus obras más importantes destacan La Hija del Clérigo, Homenaje a Cataluña, Rebelión en la Granja o 1984 entre otras. (Fuente: Random House Mondadori).


Editorial: Random House Mondadori.

Idioma: ingles.

Traductor: Miguel Temprano García y Marcial Souto Tizón.

Sinopsis: los animales de una granja se sublevan victoriosamente contra sus dueños humanos, pero pronto surgen entre ellos ambiciones y rivalidades que hacen fracasar la rebelión. Siendo censurada en su época, Rebelión en la granja lanza un mensaje actual, abierto, sobre la corrupción que engendra el poder y una crítica contra los estados totalitarios. (Fuente: Random House Mondadori).

Su lectura me ha parecido: amena, lúcida, tremendamente original, aguda, controvertida, universal, plagada de simbolismos, valiente...Queridos lectores y lectoras, en mi vida como voraz lectora el descubrimiento de Gorge Orwell significó un antes y un después, un punto tremendo de inflexión que aún sigue acompañándome. Todo el mundo sabe quién es, sus obras más importantes, que estudió en el elitista Eton, que se unió a la Policía Imperial India en Birmania, que trabajó como lavaplatos en un prestigioso hotel de París, que se alistó en las Brigadas Internacionales para combatir en la Guerra Civil Española, que tras esa experiencia su opinión sobre el comunismo cambió para siempre, que acabó trabajando como periodista para la BBC durante la Segunda Guerra Mundial y que murió de tuberculosis un 21 de enero de 1950 en Londres. Su figura y su trepidante vida, digna de biopic hollywoodiense,  ha traspasado fronteras, convirtiéndose casi en un mito, y en ese sentido, su producción literaria no ha hecho más que alimentar esa imagen. No cabe duda que Orwell ha sido un personaje importante tanto en el ámbito de la historia como en el de la literatura, por lo que en ese sentido, estaba prácticamente predestinada como lectora a descubrirlo, admirarlo, disfrutarlo...Si la primera vez que os hablé de George Orwell en este espacio de crítica y opinión fue a propósito de la reseña de 1984, hoy vuelvo de nuevo a reencontrarme con un viejo y admirado conocido para reseñar la que es una de sus novelas más controvertidas y deslumbrantes al mismo tiempo. Rebelión en la granja: la Revolución Rusa y el Estalinismo para todos los públicos.


La historia de como Rebelión en la granja llegó por primera vez a mis manos, como ya habréis podido intuir, tiene su origen en mi absoluta admiración por Eric Arthur Blair, o lo que es lo mismo, por George Orwell. Mi incursión en la obra de este escritor inglés fue con la lectura de su obra más interpretada, mediática e influyente, que no es otra que 1984. Hasta ese momento no había leído nada parecido y con total certeza puedo decir que aquella fue la primera novela de género distópico que había leído. Fue un amor a primera vista prácticamente, además de una cascada imparable de reflexiones cada cual más pertinente y actuales. Me entusiasmó tanto que años más tarde 1984 aparecería analizado en mi trabajo final de grado, junto con otras novelas que gracias a esta acabaron pasando por mis manos, una tras otra, sin tregua, sin pausa. Desde entonces el género distópico se convirtió en uno de mis favoritos y Orwell en uno de mis escritores preferidos. En cuanto a Rebelión en la granja tardé un poco más en leerlo, otras lecturas habían copado mi tiempo. Pero afortunadamente y tras un pequeño respiro de trabajos universitarios, Rebelión en la granja se convirtió durante unas semanas en mi lectura nocturna. Recuerdo que el ejemplar fue prestado y que tras haberlo degustado como se merece, acabé por rendirme de nuevo ante el talento de Orwell. Tenía las expectativas muy altas, lo reconozco, pero sinceramente, aquella peculiar fábula política me había conquistado por completo. Un tiempo más tarde, para mi sorpresa, mientras ordenaba los libros que tengo por casa, descubrí que este libro precisamente, Rebelión en la granja, había estado reposando sobre una estantería desde hacía mucho tiempo. Una edición antiquísima de la editorial Destino se presentaba ante mis ojos como algo extraordinario, y aunque los años habían hecho mella en sus páginas, su contenido seguía intacto e igual de provocador. Hoy, mientras redacto estas líneas, éste antiguo ejemplar reposa a mi lado, sobre la mesa de trabajo, incorruptible y con una extraordinaria salud literaria.


Centrándonos en la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que Rebelión en la granja presenta una lectura firme, decidida y que se lee prácticamente del tirón. Al contrario que 1984, Orwell no necesita de explicaciones meramente descriptivas para que el lector comprenda mejor en que terreno se va a mover. La simpleza y alguna que otra pincelada informativa, no muy extensa, bastan para preparar el escenario donde tendrá lugar la historia y la narración propiamente dicha. Orwell parece pretender de esta forma captar enseguida al lector y no soltarlo hasta el final. Huelga decir que el lector actual ya conoce de que va la novela por lo que es fácil que en ese sentido no sorprenda tanto, no obstante, hay que pensar que cuando este libro vio la luz fue algo novedoso y e incomodo al mismo tiempo, por lo que la sensación de aquellos primeros lectores sería cuanto menos curiosa. En lo que respecta a la historia, tengo que decir que es una autentica genialidad. Todavía no me explico cómo le vino la idea, la inspiración está muy clara, pero el cómo dio con la fórmula adecuada para llevar a cabo ese chispazo para mi es un misterio. La historia es sencilla: ante los abusos del dueño de la granja, Howard Jones, y siguiendo las palabras del "cerdo Mayor" antes de morir, consiguen expulsarlo por medio de una revolución, tras la cual, escriben en la pared una serie de reglas llamadas "Los siete mandamientos". Al poco de triunfar la revolución, los cerdos, quienes se habían autoerigido como líderes por su inteligencia, empiezan a abusar de su poder y a manipular los mandamientos a su antojo. Así hasta desembocar en un final tan sorprendente como predecible si uno conoce un poco de historia contemporánea universal. Con esta premisa,  a nadie se le escapa que, a pesar de que sus protagonistas son animales de granja, cada uno responde a un personaje o conjunto de personajes cruciales. Howard Jones es el Zar Nicolás II, el "cerdo Mayor" es Lenin (o Karl Marx según algunos estudios) y los cerdos Snowball y Napoleón se corresponden con Trotsky y Stalin, siendo éste último el personaje más carismático de la novela. A estos animales les acompañan otros igual de importantes y cargados de simbolismo, tales como Squealer o cerdo Chillón (el aparato propagandístico de la URSS), el trabajador caballo llamado Boxeador (en una clara referencia al proletariado ruso), las ovejas y gallinas analfabetas (el campesinado y principal masa que sigue al líder), el cuervo Moisés (representa a la iglesia ortodoxa), el burro Benjamín (el intelectual que especula), los perros (la policía secreta estalinista) o la yegua Mollie (representando a la malograda nobleza rusa). De entre todos ellos, para mi los más interesantes son Boxeador, Moisés y por supuesto Napoleón. El primero por representar esa sumisión de la clase obrera a sus líderes, el segundo por su actitud de bisagra entre los animales y los hombres, el tercero por su maquiavelismo y arrollador poder de convicción. Seguidamente, cabe resaltar la forma en la que se presenta esta trama, inspirada en las fábulas más clásicas y derivándola en algo más profundo, más crítico, más político. De esta forma, no sólo logra captar la atención del lector, sino que a esto, unido con la sencillez en su narrativa, convierte a Rebelión en la granja en un texto importante tanto a nivel literario como histórico. Por último, y ya para acabar, solamente recalcar el hecho de que hasta 1950 el público no conociese de la existencia de esta novela a pesar de publicarse en 1945, año sin lugar a dudas convulso en muchos aspectos.


Aunque Rebelión en la granja pueda parecer una simple fábula, lo cierto es que estamos ante un texto muy versátil, de cuya lectura se pueden extraer mil y un interpretaciones. Antes de comenzar la redacción de este último párrafo, estuve una tarde investigando las diferentes opiniones que a lo largo de todo este tiempo se han vertido sobre esta novela. Las hay de todo tipo, desde las referentes a el contexto en la que se publicó, hasta el significado de cada uno de los personajes, incluso alguna en la que se quiere ver en los escasos humanos que aparecen en el libro el fiel reflejo de otros actores principales de la historia como Churchill o Hitler. Tras haberme empapado de todas ellas, acabé concluyendo que, sea desde la posición que sea, lo importante es que Rebelión en la granja es un texto importante para la historia y para entender la historia. Evidentemente, no estamos ante una visión objetiva, pero no por ello menos interesante para el conocimiento. Rebelión en la granja en resumen es en primer lugar, una doble crítica. Por un lado a los regímenes totalitarios de su tiempo, a saber el comunismo y el nazismo. Y por otro a la corrupción y abuso de poder en el que pueden incurrir los líderes, ya no sólo de regímenes totalitarios, también en el seno de los partidos democráticos, destacando esa tremenda alusión al Partido Laborista de estos años que sobrevuela gran parte de la novela sin llegar a concretarse de forma explícita. En segundo lugar, además de ser una fábula donde los animales son los protagonistas de la trama, también es una alegoría. Es decir, una ficción en la que el autor pretende representar otra cosa, una idea concreta o un conjunto de ideas abstractas a través de otra forma o sentido. Ligado a la clásica metáfora, lo que pretende George Orwell es cargar de significado y reflejar la tiranía de estos gobiernos, además de la sumisión de la población a ellos. Y qué mejor forma de contarlo que a través de una fábula, uno de los géneros donde mejor se plasman las relaciones de poder y de jerarquía. En tercer lugar y en última instancia, Rebelión en la granja no deja de ser una explicación más de la Revolución Rusa. En la que apreciamos una primera fase dominada por la tiranía del granjero, después la revolución llevada a cabo e impulsada por las palabras del "cerdo Mayor", más tarde la aplicación de "Los siete mandamientos" con los que se consigue que la granja funcione perfectamente y en última instancia las luchas de poder para suceder al "cerdo Mayor" tras su muerte y como el abuso de poder comienza a hacer mella en la población y en los propios mandamientos, los cuales, son al final modificados en favor del último líder, el que logra imponerse tras haber despejado el camino. Ya lo reflejan los mandamientos, del "todos los animales son iguales" se pasa al "todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros". Lo que está claro es que en Rebelión en la granja queda patente la importancia de este acontecimiento histórico, tanto a nivel de política interior como exterior. Incluso los ámbitos económicos, sociales y culturales se vieron afectados por lo que acontecía en territorio ruso. Las consecuencias fueron absolutamente trascendentales, desde una revolución cultural sin precedentes,  hasta el inicio de la Guerra Fría años más tarde. Incluso el inicio de la Guerra Civil Española vino en parte motivado por el temor a que con el Frente Popular en el gobierno de la II República pudiese acontecer una revolución. Por todo ello, en lugar de demonizarla sin conocimiento, lo que deberíamos hacer todos, y más en el año de su centenario, es leer sobre el tema, leer libros entre los que deberíamos incluir esa fábula política, sólo así lograremos configurar una opinión instruida y por tanto más valida que cualquier otra que día si día también, se suelta por televisión. Rebelión en la granja: una historia crítica, ácida, directa, mordaz, importante, controvertida, inteligente, inmortal...Una novela que nunca morirá.

Frases o párrafos favoritos:

"Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente del cerdo al hombre, pero ya era imposible distinguir quien era uno y quien era otro." 

Película/Canción: de esta novela solamente se conocen dos adaptaciones conocidas. La primera, de 1954, de dibujos animados y con un desenlace ligeramente diferente al de la novela. Y la segunda del año 1999 con animales de verdad, y de nuevo con un final diferente al libro por coincidir con el derrumbe de la URSS. Aquí os dejo un enlace al primero de los dos films:



¡Un saludo y a seguir leyendo!

lunes, 30 de junio de 2014

RESEÑA: 1984

1984
 
 
Título: 1984.
 
Autor: George Orwell (Motihari, India 1903- Londres 1950) poseyó una de las voces más lúcidas y ricas en matices del siglo XX: estudiante de Eton, policía imperial británico en Birmania, lavaplatos en París, librero en Londres, miliciano del POUM, corresponsal de la BBC, editor literario y columnista. Vertió toda su experiencia en crónicas, ensayos y novelas de lectura imprescindible. Entre sus obras más importantes destacan La Hija del Clérigo, Homenaje a Cataluña, Rebelión en la Granja o 1984 entre otras.
 
 
Editorial: Debolsillo Contemporánea.
 
Idioma: inglés.
 
Traductor: Miguel Temprano García.
 
Sinopsis: en el año 1984 Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla de forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith es un peón de este engranaje perverso, su cometido es reescribir la historia para adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos...hasta que decide replantearse la verdad del sistema que los gobierna y somete.
 
Su lectura me ha parecido: terroríficamente magistral. Esa sería exactamente el calificativo con el que definiría la lectura de 1984, un libro que a pesar de haber sido escrito hace exactamente 65 años, rebosa de buena salud, de originalidad literaria y de una rabiosa atemporalidad que puede llegar a asustarnos. 1984, ese libro que actualmente se ha vuelto a reeditar y a vender con éxito, ese libro que tanto hace reflexionar, ese libro cuya trama nos transporta a una sociedad en la que no querríamos vivir, ese libro que sirvió de inspiración para crear el famoso reality Gran Hermano, ese libro capaz de escudriñar y sacar a luz todos los recovecos de la condición humana, ese libro que leeréis ávidos de curiosidad, ese libro que atrapa con solo conocer a sus personajes, ese libro que anticipa lo que hoy en día sucede.... En definitiva, un libro que aunque hayan pasado 65 años, sigue siendo uno de los mayores exponentes de ese genero literario post apocalíptico o de ficción distópica, que tanto se está volviendo a poner de moda, sobretodo entre los jóvenes, y del que muchos creen, erróneamente, una autentica novedad. Pero amigos y amigas, las modas vuelven, y el mundo de los libros no escapa a este fenómeno. Bueno, sin enrollarme más, os presento a 1984: la novela que todo el mundo debería leer.
 



 
Recuerdo como si fuese ayer cómo llegó 1984 a mis manos. Fue el año pasado, durante la feria del libro que se celebró en mi ciudad. Había ido a pasar la tarde con mi pareja a empaparme de ese placer que todo buen lector espera durante todo un año, y claro está, también iba buscando la novela que tendría el exclusivo privilegio de formar parte de mi biblioteca particular. Las horas se sucedían y tras haber paseado por las numerosas casetas y al contrario que mi pareja, que ya se había comprado un libro, todavía no me había decidido por un título en particular, estaba demasiado abrumada por la cantidad de historias que se me presentaban ante mis curiosos ojos. Sin embargo, no tardé mucho en encontrar el libro adecuado. Fue un impulso, una señal, una poderosa corazonada la que me impulsó a comprar 1984, pensando que aquella iba a ser una gran lectura, y vaya si lo fue, al final acabó siendo una de las mejores que he leído en años. A los pocos días de adquirirla y de que se acomodase a su sitio correspondiente en la estantería, decidí iniciar su lectura, desesperada, pues llevaba por aquel entonces una rachita de decepcionantes lecturas bastante considerable, necesitaba encontrar una lectura lo suficientemente estimulante como para no caer en una profunda depresión. El resultado, unas noches a la luz de la lamparita de noche llenas de sensaciones inimaginables, una experiencia única que os recomiendo a todos, acompañados, por supuesto, de la lectura de 1984.
 
 
Centrándonos ya en la opinión sincera y personal, os diré que uno de los puntos positivos que tiene esta novela es su agilidad, y no sólo me refiero con agilidad a la rapidez con la que te lees el libro, que también, pero más bien también se puede hablar de agilidad dramática, unida a la trama que 1984 narra. Resulta muy interesante apreciar como se conjugan ambos factores, porque la trama puede ser más densa pero la lectura es más rápida, y a la inversa, pero en 1984 ambos componentes son ágiles, lo cual no se puede apreciar en muchas novelas. En segundo lugar y, a pesar de esa agilidad de la que he hablado antes, la novela te obliga a detenerte en algunos puntos de su lectura para pensar, para meditar, para reflexionar sobre los temas fundamentales y que más polémica suscita. Los que hayáis leído mis reseñas, ya sabéis que me encanta que los autores plasmen temas con bastante contenido moral y reflexivo, que nos hagan cuestionarnos muchas cosas, y 1984 reúne todos esos requisitos. Por último, me gustaría extenderme un poco más en hablaros de Winston Smith, el protagonista de 1984, y me quiero extender porque creo que es bastante interesante comentar el valor y la carga argumental que este personaje soporta sobre sus hombros. Winston Smith es un personaje fabuloso, nacido de una genial imaginación que es capaz de trasladarnos al horror del día a día en esa sociedad futurista, a la atrocidad de su trabajo y al temor constante a sentirse permanentemente vigilados y controlados. Winston Smith también acaba siendo un insumiso un hombre que se revela contra el poder establecido y que lucha por cambiar esa realidad que amordaza a la población. Con esto vengo a mostrar lectores y lectoras que Winston Smith representa un poco a una realidad muy cercana y que hoy en día está muy presente, además de que su personalidad es muy parecida a la de otro personaje literario, a Katnis, la heroína de Los Juegos del Hambre, lo cual nos puede hacer una idea de en quién podría haberse inspirado Suzanne Collins a la hora de crear su personaje principal.
 
 
En este último párrafo, lectoras y lectores, me gustaría plantear una de las reflexiones más inquietantes que este libro encierra, aunque he de avisaros que la cantidad de temas que toca 1984 da para escribir una reseña de tres páginas por lo menos. Queridos lectores y lectoras, podría hablaros del lado perverso y el lado influenciable del ser humano, podría llevar mi reflexión al terreno de la insumisión como respuesta al poder establecido, podría hablaros de la brutalidad de los cuerpos de seguridad de ese estado opresor o bien, podría reflexionar sobre el oficio de Winston Smith y de su relación con un mal que sigue azotando y perjudicando, contando la historia oficial y no la verdadera. Podría, pero sinceramente, prefiero guiar mi opinión al ámbito tal vez más controvertido, al más atemporal, justo el que ha conseguido que esta novela vuelva a interesar al lector. Ese ámbito, señoras y señores es el ámbito del férreo control de la población a través de la invasión en la vida privada. Georges Orwell, anticipándose a la realidad en la que vivimos y acertando maravillosamente de pleno, planteó en esta sociedad futurista, un modelo de terror implantado donde más duele, que es como no, en el terreno de nuestro día a día, incluso ahondando en nuestra faceta más íntima, sólo así este particular y ficticio gobierno podía controlar a la población obligándoles a acatar las normas impulsadas por el poder. Además, este sistema de espionaje indiscriminado también sirve a la hora de investigar posibles insumisos, y detenerlos casi de inmediato en el caso de que desobedecieran a la autoridad. Y es en este punto, amigas y amigos, cuando hablo de atemporalidad extraordinaria, pues el año pasado, gracias a Edward Snowden, se destapó un escandalo de espionaje masivo llevado a cabo por el gobierno de los Estados Unidos no sólo hacia los principales líderes de otros países, también llegaron a invadir la intimidad de millones de usuarios de las mayores redes sociales, lo cual desató la polémica a nivel mundial. Este fue el acontecimiento que llevó a que 1984 volviese a presidir los estantes más destacados de las librerías y a que se vendiese de nuevo como churros, sin embargo, y sin alejarnos demasiado de este paralelismo tan destacado, me gustaría plantearos la siguiente cuestión: ¿Cómo es posible que rechacemos el hecho de que el servicio de espionaje de un país nos espíe nuestros mensajes en las redes sociales cuando no hacemos más de que contarle al mundo entero lo que hacemos, lo que dejamos de hacer, nuestros gustos, nuestras aficiones, nuestra ideología, nuestras nuevas amistades, nuestros cambios o nuestros movimientos inmortalizados instantáneas publicadas en Facebook? ¿Defendemos nuestra vida privada a la vez que la exponemos en internet a la vista de todos? Una paradoja muy interesante a la que quiero que deis vuestra más sincera opinión, pues al parecer, no existe el temor de que millones de Hermanos Mayores cotilleen tus intimidades en internet. 1984: una historia de amor, terror, injusticia, rebelión, impotencia, espionaje, control, política, ....Una historia cuya rabiosa atemporalidad inquieta y seguirá inquietando a las generaciones posteriores.
 
Frases o párrafos favoritos:
 
"Hasta que no tomen conciencia no se rebelarán, y sin rebelarse no podrán tomar conciencia".
 
Película/Canción: 1984 ha servido de inspiración para innumerables adaptaciones cinematográficas en los años 1956, 1973, 1984 y 1985, todas ellas muy dispares entre si. Además, esta novela también ha sido adaptada a la pequeña pantalla en el año 1954, al teatro de la mano del actor y director Tim Robbins, al genero operístico con una obra compuesta por Lorin Maazel y muchos músicos y cantantes han encontrado en 1984 su inspiración para crear nuevos temas, entre ellos figuran los nombres de David Bowie, Radiohead, Muse o Rage Against the Machine. En esta ocasión, os he adjuntado el tráiler de la película que más respeta la trama y el universo del libro, estrenada casualmente en 1984 y con las interpretaciones de John Hurt (V de Vendeta), Richard Burton (Cleopatra) y Suzanna Hamilton (Out of Africa) entre otros.
 
 
¡Un saludo y a seguir leyendo!