Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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domingo, 12 de abril de 2020

RESEÑA: Mujeres en lucha.

MUJERES EN LUCHA 


Título: Mujeres en lucha. 

Autora: Isabella Lorusso nació en Ostuni, Apulia, en 1967, y terminó sus estudios en Bolonia con una tesis sobre la guerra civil española. Se trasladó a Perú donde enseñó italiano en las universidades de Lima, Cuzco y Tumbes. Actualmente vive en Inglaterra. Ha publicado La maga, Senza pelle y T/3. Storia di un femminicidio y, en España, Un día sin ti, Potosí: historia de un viaje en el sur del mundo y Voces del POUM. (Fuente: Editorial). 


Editorial: Altamarea. 

Idioma: italiano. 

Prólogo: Beatriz Gimeno. 

Epílogo: Dolors Marín. 

Sinopsis: Mujeres en lucha es un libro coral, un conjunto de entrevistas realizadas a mujeres españolas que participaron en la guerra civil. Algunas tomaron las armas y combatieron en el frente, otras militaron en el POUM, en Mujeres Libres o en diferentes grupos anarquistas. Todas lucharon contra el franquismo y por la emancipación de la mujer, y juntas lograron avances sociales tan significativos como el aborto libre y gratuito. Emprendieron toda una revolución, y para ello no solo tuvieron que enfrentarse al fascismo, sino también, a veces, a sus propios compañeros. Sus sobrecogedoras memorias nos invitan a reflexionar acerca de una lucha que pertenece a otro tiempo y que, sin embargo, se revela aún hoy actual y necesaria. Sus voces, que poseen la fuerza y la inmediatez propias del testimonio directo, presentan sin tapujos la complejidad de una época cuyas contradicciones casi nunca afloran en el discurso historiográfico oficial. Sus punzantes recuerdos arrojan una nueva luz sobre acontecimientos tan cruciales como las Jornadas de Mayo de 1937 o el asesinato de Andreu Nin, y ahondan en los orígenes del movimiento feminista en España. Gracias al trabajo de Isabella Lorusso, este extraordinario mensaje de rebelión y justicia queda al resguardo de la voracidad del olvido y se reaviva para las nuevas generaciones de mujeres en lucha.

Su lectura me ha parecido: valiosa, completa, un documento histórico al que debemos acudir en masa a consultar, completa, veraz, impactante, rebosante de sabiduría, imprescindible... La primera vez que me acerqué a un texto cuya importancia trascendía a lo puramente literario fue gracias a la lectura del Diario de Anna Frank. Por aquel entonces tendría entre catorce o quince años y quedé completamente ensimismada, perturbada, maravillada y horrorizada. Todo eso al mismo tiempo. Ese fue sin duda el libro que me impulsó, como quien se tira de cabeza a la piscina, a investigar por mi cuenta y a leer sobre historia. Primero, como no podía ser de otra forma, me obsesioné con el tema del holocausto, de ahí pasé al nazismo y de ahí a la complejidad de la Segunda Guerra Mundial en un momento en el que en el instituto todavía no nos habían hablado de ello. En segundo de bachiller me topé con otro título fundamental y que acabó reafirmándome en la valiente - o kamikaze según algunos - decisión de estudiar la carrera de Historia. Esta vez fue una novela titulada Los pilares de la tierra. Evidentemente no estaba ante un documento histórico como tal - aunque años más tarde lo usaría para evidenciar la visión que desde el siglo XXI se tiene de la Edad Media - pero a partir de su lectura me sumergí en un montón de historias - algunas más memorables que otras - y sobre todo en el homenaje que su autor, Ken Follett, hizo a la arquitectura gótica y a los constructores que la ensalzaron a través de catedrales (edificios góticos por excelencia). Esta historia de amor, luchas de poder, guerras civiles y venganzas personales en la Inglaterra del siglo XII al amparo de la construcción de una catedral ficticia me alucinó y me hizo más llevaderos los días de estudio y nervios. Un año después, entendí el poder de la literatura para adentrarse en un tema del pasado a través de la lectura de Los Miserables. Me costó, sí, pero gracias a ese libro - hoy prestado y ausente de mi apreciada librería - pude comprender por fin como lo ficticio puede ayudar a investigar el pasado o a meterte de lleno en el pensamiento del autor que lo escribió, en este caso a mediados de siglo XIX. Además de que la relación entre Jan Valjan y el inspector Javert es una de las más completas de la literatura universal. Tuve que esperar a cuarto de carrera para encontrar la última pata que sostendría mis valores como historiadora y lectora empedernida. Ese pilar se llamaba "perspectiva de género", algo con lo que ya me había topado sin darme cuenta - recordemos la lectura de Anna Frank - pero que hasta ese momento no supe ponerle nombre. Tuvo que ser Betty Friedan y su Mística de la feminidad la que me dio la bofetada de realidad que necesitaba para comprender que la historia había sido contada y construida por los mismos, por los ganadores primero, y en segunda instancia y más importante, los hombres. Desde entonces devoré cada ensayo donde se resaltase o relatase la historia de las mujeres, tradicionalmente ninguneada, ridiculizada u olvidada. Uno de esos libros fue el que hoy recupero de mi estantería para hablaros de uno de los episodios más interesantes, y a menudo poco tenido en cuenta, dentro de la Guerra Civil Española. Mujeres en lucha: la doble revolución de las mujeres republicanas. 


Tal y como se desprende en la lectura de este libro, hubo un tiempo no tan lejano en el que los bailes - una de las formas de distracción más populares de la época - se convertían en cantera de futuros y futuras sindicalistas. Remarco esta distinción de género porque, aunque hayan pasado a la historia muchos nombres de hombre en este ámbito, también existieron mujeres que guiadas por sus convicciones políticas y su espíritu rebelde e inconformista no dudaron en afiliarse a los sindicatos o partidos políticos de izquierdas más potentes y multitudinarios del momento. Unas fueron a parar, entre otros, al POUM (Partido Obrero de la Unificación Marxista) - fundado en 1935 y contrario al comunismo estalinista - o a Mujeres Libres - organización femenina dentro del anarcosindicalismo español fundada en abril de 1936 como respuesta al machismo imperante de sus compañeros de lucha dentro del ámbito anarquista -. Y es en este punto donde me gustaría detenerme unos segundos para resaltar, creo yo, la mayor virtud del trabajo de la investigadora Isabella Lorusso en el presente libro: el de dejar clara la doble lucha que estas mujeres llevaron acabo, además de la impresionante recopilación de testimonios que abalan dicha tesis. Lorusso recorrió cientos de kilómetros para dar con las voces de esas mujeres que mejor podían ilustrarle la época y el tema que le inquietaba intelectualmente para, esta vez sí, escribir el libro que le hubiese gustado leer en su época más militante dentro del movimiento feminista italiano. Su pasión por la historia del POUM la llevó a rascar en la historia, encontrando las vivencias de estas mujeres republicanas que habían participado de los acontecimientos desde la primera fila de batalla o desde posiciones más políticas. Marxistas, comunistas, anarquistas, milicianas... Su procedencia era lo de menos, para Lorusso, lo importante era lo que podían aportar a través de su experiencia y vivencias, las cuales habían permanecido ocultas demasiado tiempo. Sí, la historia olvida a los perdedores, los sepulta bajo toneladas de tierra hasta ahogarlos - perfecta metáfora de lo que aquí sucedió una vez finalizó la Guerra Civil hasta llegar a nuestros días - la historia es doblemente injusta con aquellas que fueron injustamente apartadas dentro del mismo bando derrotado, las que por el hecho de ser mujer no fueron reconocidas de igual modo que a sus camaradas hombres. Ni siquiera cuando militaban juntos, ni siquiera cuando pronunciaban discursos ante un pueblo ávido de sus ideas, y por supuesto, ni siquiera cuando en la guerra empuñaban el mismo fusil contra los fascistas. 

De este modo, conocemos historias como la de Pepita Carpena (1919-2005) obrera de una fábrica textil desde los doce años que se inició en política de la mano de la CNT para posteriormente unirse a Mujeres Libres en el momento de mayores turbulencias sociales. Ella, como tantas otras, vivió el golpe de estado, la Guerra Civil, la posterior dictadura y por supuesto el exilio. Su testimonio rinde cuenta no sólo de su lucha constante fuera y dentro de casa, también del machismo imperante dentro de las propias filas. De hecho, señala como el momento más duro de su experiencia como militante el hecho de enfrentarse a ellos, los cuales no entendían del todo el papel de Mujeres Libres dentro del movimiento anarcosindicalista. A veces, incluso, lo confundían con libertinaje. Jamás volvió a España. En esa misma línea el testimonio de Teresa Carbó ( 1908-2010) arroja una pequeña pero importante reflexión: la de la normalización de la invisibilidad. Si no se habla de tu labor, si no se reconoce tu trabajo, si no se valora tu papel en la historia; normal que muchas de estas mujeres acabasen quitando importancia a hazañas o experiencias dignas de señalar. Así le ocurrió a Carbó, quien en un primero momento declinó la entrevista pero que más tarde accedió a ella al darse cuenta de que su testimonio podía aportar luz sobre la presencia de las mujeres en la Guerra Civil al ser ella la última persona que vio con vida  a Andreu Nin - fundador del Partido Obrero de Unificación Marxista - tras haber desaparecido durante los hechos de Mayo de 1937. Su condición de enfermera dentro del conocido como Socorro Rojo dedicado a ayudar a heridos y presos le permitió ser testigo de los que probablemente serían los últimos momentos de Nin con vida. Ya en el exilio, Carbó siguió ejerciendo la enfermería a la vez que colaboraba con la resistencia Francesa. Tras una vida de peregrinaje y huida por varios países de Sudamérica, volvió a España tras la muerte de Franco. En el presente volumen también encontramos testimonios como el de Dolores Jiménez Álvarez, más conocida como Blanca Navarro, (1918-2012) militante anarquista y miliciana que luchó en la famosa Columna Durruti asistiendo a la dura retirada del frente de Aragón permaneciendo en el frente a pesar de la prohibición por parte del gobierno central de que las mujeres combatiesen en la guerra, el de Manola Rodríguez (1917-2009) perteneciente a las Juventudes Comunistas que participó activamente en la defensa de Madrid donde conoció al que sería su futuro marido - su testimonio es importante para entender las relaciones sexuales y amorosas en el frente - o el de María Manonells i Riera ( 1913-2003) sindicalista del POUM y articulista; su testimonio fue determinante para el director de cine británico Ken Loach que a partir de sus palabras construyó los personajes femeninos de la película Tierra y libertad. Todos ellos, como acabamos de comprobar, marcados por una juventud en sindicatos o partidos de izquierdas, una guerra en las que estuvieron en el frente o en la retaguardia, el exilio a un país desconocido en el que sin embargo arrimaron el hombro en su lucha contra el Nazismo y por supuesto la vuelta o no retorno a la patria. 


Hace unos años mi madre me contó una historia que hoy, más que nunca, vuelve irremediablemente a mi memoria. Un día me habló del abuelo de una de sus mejores amigas. De izquierdas, culto y gran lector cuyos valores eran bastante progresistas. La abuela, en cambio, era una mujer que no sabía ni leer ni escribir. Curioso contraste para un matrimonio en el que uno de los dos miembros gozaba de unas ideas aprendidas a través de los libros y el otro ni siquiera era capaz de entenderlas ante la falta de un aprendizaje vital durante la infancia. Dicha carencia llamó la atención de la amiga de mi madre, la cual acabó reprochando a su abuelo su pasotismo al respecto. ¿Por qué no le has enseñado a la abuela a leer? le preguntó un día. Desconozco cual fue la respuesta, pero ya me puedo imaginar que ésta habría revelado la verdadera naturaleza de la situación. De puertas para afuera todo eran consignas de revolución, propuestas para conseguir la tan ansiada justicia social, proclamas por un estado más igualitario y libre. De puertas para adentro nada cambiaba, todo seguía siendo igual, bajo una justicia patriarcal que no hacía sino ahogar a las mujeres entre crianza y tareas del hogar. Seguro que ni se le ocurrió la posibilidad de enseñarle a leer y escribir, o simplemente consideraba que no le hacía falta a juzgar por sus actividades que ella ejercía en el hogar. Muchos de estos hombres que lucharon por cambiar este país a golpe de discurso o con metralleta en mano sostenían, erróneamente, que una vez se alcanzasen los objetivos deseados, la situación de sus compañeras cambiará, beneficiándose de los mismos derechos. Sin embargo, lo que desconocían o no querían admitir, era el hecho de que para que un cambio social se produzca hace falta lucha, tomar las calles, hacerse visibles y perseverar. Sobre todo perseverar. Y si las mujeres no participaban de dichos actos, difícilmente podrán alcanzar objetivos que las equiparen a la misma altura que los hombres. Sin el clamor por los derechos destinados a las preocupaciones de un colectivo en concreto, el de las mujeres, jamás podrán ser libres. Pero claro, eso entonces era considerado libertinaje, cosa de chicas o cuestiones que a nosotros como hombres no nos interesan para nada. En aquella historia que un día mi madre me contó echo en falta implicación, empatía y reconocimiento. Por el contrario, lo que veo es machismo, injusticia y superioridad patriarcal. Y la moraleja es bastante cruda, la que evidencia como, independientemente de la ideología política, hubo un tiempo en el que los hombres, quienes tenían el altavoz para hacer llegar sus ideas a más gente, prefirieron acogerse a la máxima del absolutismo - "cambiar para que nada cambie" - en vez de aprovechar su visibilidad para hacer más visibles a sus compañeras y apoyarlas en su respectiva lucha. Los tiempos cambian, aunque todavía queda el resquicio de quienes aspiran a recortar los derechos de las mujeres hasta retrotraernos a una España neofranquista. De ahí que el libro de Isabella Lorusso se presente como una urgente lectura de cara a combatir las falsedades de una ultraderecha intolerante y que odia profundamente a las mujeres. 

Mujeres en lucha: una radiografía del patriarcado, la valentía, el feminismo, la Guerra Civil, el exilio, los ideales políticos, las desigualdades internas, sindicatos, la retaguardia, el frente, el olvido... Un texto contra la desmemoria y los que pretenden convencernos de que aquello jamás existió. 

Frases o párrafos favoritos: 

"Ponían a los hombres ante una contradicción cotidiana, porque ellos mismos hablaban de cómo cambiar el mundo y luego volvían a casa y el mundo que hubieran podido cambiar no lo cambiaban"

¡Un saludo, a seguir leyendo y ánimo!

Cortesía de Altamarea 

jueves, 26 de mayo de 2016

ENTREVISTA: Jesús Ruiz Mantilla

ENTREVISTA A JESÚS RUIZ MANTILLA

¡Buenos días lectores/as! Hoy en Jimena de la Almena tenemos el honor, no sólo de retomar nuestra sección de entrevistas, sino también de hacerlo por la puerta grande de la mano de Jesús Ruiz Mantilla, autor de Hotel Transición, novela galardonada con el XVII Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones, libro que próximamente reseñaremos en este espacio. El escritor, periodista y crítico musical cántabro se ha prestado a responder a nuestras preguntas sobre su última novela, además de otras cuestiones relacionadas con temas tan variados como la música, la universalidad de Cervantes o la política actual. Una novela que nos habla de una época trascendental en la historia de España y que, en las circunstancias en las que nos hayamos, resulta un texto de lo más pertinente, pues como dijo una vez el gran George Bernard Saw: "el hombre que escribe sobre si mismo y su tiempo es el único hombre que escribe sobre todas las personas y sobre todo el tiempo."


¿Cómo nace Hotel Transición?

Nace de un consejo y una provocación de Juan José Millás. De viaje por no sé dónde en que me preguntó: Y tú, ¿cómo habiendo vivido en un hotel no has escrito ya una novela? A los pocos días ya se me había ocurrido la estructura y los personajes. Lo clavó.

¿Cuánto te costó escribirlo?

Lo más duro fue volver a meterse en los ojos de un niño que tenía mucho que ver conmigo. Lo escribí más o menos rápido, en 10 meses o así, pero suelo dejar las novelas que reposen y corregirlas mucho: en total más de dos años dura ese proceso.

Muchos escritores tienen sus trucos y manías que los acompañan durante el proceso creativo ¿tienes alguna en especial?

Escribir por las mañanas y con música si puede ser.

Hotel Transición resultó merecedora del XVII Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones, por lo que los parámetros en los que te has tenido que desenvolver han sido limitados. Sin embargo, ¿eres de los que se pone límites a la hora de escribir, o por el contrario, eres de los que no les importa el volumen de páginas de su creación?

El único límite es el respeto o el traje de la estructura que yo mismo decido, pero que suele ser un proceso muy libre y muy creativo en cuanto a su diseño, en cierto modo, otro reto a conseguir.

Centrándonos en la novela, me ha llamado mucho la atención la doble narración, la cual nos hace apreciar mejor las diferencias entre una época y otra ¿es difícil para un escritor transportarse de un momento a otro teniendo en cuenta las características de cada época? ¿Con qué narrador te identificas más?

Depende de los pasajes, en momentos con el adulto, que es más libre a la hora de dar rienda suelta a su cabeza, estómago, filias y fobias y en otros, aunque ya digo que fue lo que más me costó, con ese niño. Pero hay algo de mí en cada personaje, incluso en los femeninos, mucho.

Es obvio que el elemento autobiográfico es importante en el libro, sin embargo ¿dónde están los límites entre la realidad y la ficción en Hotel Transición? ¿Hasta qué punto el escritor se desnuda ante el lector?

Insisto, hay partes de mí en cada personaje, probablemente en los que menos imagina la gente. En cuanto a límites, no hay ninguno, ni en temáticas ni en maneras y formas de contar, precisamente escribo para romperlos.

Por el Hotel pasan infinidad de personajes, todos con sus diferentes características e ideologías ¿se trataría de, a semejanza de lo que Cela hizo en La Colmena, retratar los distintos espectros de la sociedad de los años 60 y 70? ¿Alguno de estos personajes está inspirado en alguien real?

La gran mayoría están inspirados en moldes reales que luego se desmandan y cobran nueva vida dentro de la ficción. Probablemente esta novela deba mucho a La colmena y a San Camilo, 1936, dos obras de Cela ante las que me descubro.

En la novela abordas algunos acontecimientos importantes desde la visión curiosa de Chucho ¿cuál, según tu opinión, marcó un antes y un después en el devenir de la historia más reciente de nuestro país?

La muerte de Franco y el Golpe de Estado, sin duda. Pero no he querido limitarme a los grandes episodios. En mi caso también fueron importantes la llegada de Cruyff, descubrir la música de The Beatles o Pink Floyd, quitarse los remilgos ante el sexo, los abusos de la Iglesia, la muerte de Mao, el cine, la ciencia ficción, el periodismo libre, las series de televisión, todo eso pulula por la novela.

En el libro las mujeres tienen un papel muy importante, y a través de ellas, podemos observar las dificultades a las que se tenían que enfrentar en aquella época ¿Crees que se ha avanzado suficiente en este aspecto?

No es que crea que se haya avanzado, creo que es otro mundo, en parte gracias a esas pioneras de los años sesenta y setenta que trabajaban en oficios y profesiones que no eran corrientes para una mujer y que marcaron el paso a la liberación que vino después. Mi madre, en eso fue un ejemplo admirable, que reeducó su propio ambiente de una manera muy igualitaria y enriquecedora. 

La música es un elemento imprescindible que acompaña a la trama y a los personajes. Como escritor, pero también como cronista musical me gustaría preguntarte ¿cuál ha sido el papel de ésta en la movilización social?

Absoluto, muy excitante, a través de la música tragábamos mejor la medicina de la represión o la falta de libertad, supuso todo un medicamento liberalizador. No sólo en lo global, también en lo local.

También, en Hotel Transición, las series de televisión también tienen su presencia, tanto las de antes como las de ahora. En relación con éste fenómeno ¿crees que éstas reflejan los comportamientos del ser humano? Con el boom que actualmente vivimos gracias a series como Mad Men o Breaking Bad, ¿hemos descubierto una nueva cultura audiovisual, hemos descubierto de alguna manera América?

No es que hayamos descubierto América, que es lo de menos, nos hemos descubierto mejor como especie, son un compendio parecido a la novela decimonónica, tratados de psicología y comportamiento humano profundos y enriquecedores. El gran arma de entretenimiento y cultura a lo grande del momento.

Hotel Transición al fin y al cabo narra la evolución de Chucho, que pasa de la infancia a la adolescencia, y de ahí, a la madurez de quién ingresa en la edad adulta ¿estamos ante una novela de iniciación en ese sentido? ¿Se produjo en aquella época una especie también de “transición” en lo que se entendía por ser niño, joven y adulto?

Estamos en una novela de iniciación y de revisión, de reflexión y duda ante lo que nos viene. Pero en forma nada apocalíptica, sino más bien esperanzada.

El libro comienza con una muerte, con la de Carmen, la abuela del protagonista, ¿éste hecho simboliza, de algún modo, la muerte de una generación importante?

Simboliza la pérdida de la inocencia y la llegada del dolor, del vacío, algo más íntimo, creo yo.

Hoy en día existen series como Cuéntame, en la cual, se nos ilustra la nostalgia de una época ¿crees que existe una necesidad de recordar? ¿Hotel Transición se insertaría dentro de esta tendencia?

Creo que tiene más que ver con Mad Men que con Cuéntame. La nostalgia no se utiliza de manera amable, sino cruda, satírica, salvaje, más bien.

Con el clima político en el que nos hayamos inmersos y en el que los símbolos y valores de la transición vuelven con fuerza ¿cuál es tu opinión? ¿Crees que nos hayamos ante una nueva transición, o no la hemos abandonado en cierto sentido?

Creo que vivimos una profunda reforma generacional, pero no una nueva transición. En cuestión de audacia política, aquellos referentes con todos sus defectos daban mil vueltas a los presentes. No había tantos límites y se jugaba con sangre. Si en ese contexto, Carrillo y Suárez pactaron, ¿cómo es posible que Rivera, Sánchez e Iglesias no lo hayan conseguido? No me jodas… 

¿Crees que el consenso y el diálogo, a todos los niveles, es bueno?

Absolutamente, el camino más sano y el más recomendable, sentarse a resolver los problemas y no levantarse de la mesa hasta firmar un papel.

Sinceramente, ¿crees que la transición fue modélica?

En muchos aspectos, sí. En otros que son los que ahora debemos revisar, fue un desastre. Primero en la connivencia de sus líderes con la corrupción, después con la deuda pendiente de resarcimiento moral a los perdedores de la guerra. Dio mucho más el bando vencido que el vencedor y eso, hay que equilibrarlo.

A estas alturas de la entrevista, me gustaría preguntarte, ya no como escritor, sino como lector ¿con que lecturas llenas tu tiempo libre? ¿Alguna recomendación en especial?

¿Lectura? Compulsivamente, con todo lo que cae en mis manos. Ahora ahondo en la relación Shakespeare / Cervantes. Literaria, se entiende.

¿Qué opinas de que “La princesa del pueblo” sea una de las que más libros vende en España? ¿Crees que estamos ante un progresivo empobrecimiento de la cultura intelectual y literaria en nuestro país?

No son libros, son productos. Todo libro no es literatura, claramente. No entro ni a considerarlo, pero me preocupa que se relacione, obviamente. Es sencillamente otra cosa. 

Ya que nos hayamos ante el cuarto centenario de la muerte de Cervantes, me gustaría preguntarte lo siguiente ¿si Cervantes hubiese vivido en la época de la Transición, que les habría dicho a los políticos de por aquel entonces? ¿Y a los de ahora?

Si algo define a Cervantes es una tolerancia humanística de mucho calado, aparte de la invención novelesca de la ironía o lo paródico. No creo que se mostrara ajeno a las circunstancias. Fue un hombre adelantado a su tiempo, que lo vivió intensamente y en compromiso con su presente. Como actitud, resultaría digno de admiración.

Por último, antes de despedirnos, permíteme que te pregunte lo siguiente, ¿A la hora de escribir, que te ha aportado más, tu profesión como periodista o tu afición por la lectura? ¿Crees en la distinción entre las profesiones de escritor y periodista?

Para mí no hay distinción: una nutre a la otra. Cada vez que me preguntan eso digo que soy escritor y periodista, valga la redundancia. 

¿Tienes en mente algún proyecto nuevo?

Terminar mi proyecto musical con Galaxia Gutenberg, que empezó en 2015 con Contar la música, va a publicar mis novelas Yo, Farinelli, el capón y Preludio y seguirá con un libro sobre ópera y otros géneros titulado Divismo: de los castratti a Lady Gaga’. 

¿Qué les dirías a los lectores para que lean Hotel Transición?

Que relean todas las preguntas de arriba…




¡Un saludo y a seguir leyendo!

Agradecimientos a:  Laura Demaría y a Alianza Editorial (Grupo Anaya) 

jueves, 12 de mayo de 2016

RESEÑA: Voces de Chernóbil.

VOCES DE CHERNÓBIL


Título: Voces de Chernóbil. 

Autor: Svetlana Alexievich (Stanislav, Ucrania 1948) es una escritora y periodista bielorrusa de lengua rusa. Actual exponente del género literario "polifónico", fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura en el pasado 2015. Entre sus obras más importantes encontramos La Guerra no tiene rostro de Mujer, Los últimos testigos. Cien relatos nada infantiles, El fin del Homo Soviéticus, Los chicos del Cinc o Voces de Chernóbil. 


Editorial; Debolsillo. 

Idioma: ruso.

Traductor: Ricardo de San Vicente. 

Sinopsis: "en mitad de la noche oí un ruido. Miré por la ventana. Cierra las ventanas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto". El relato de la esposa de Vasia, un joven bombero, abre este impactante libro sobre las secuelas que la catástrofe de Chernóbil dejó en personas que lo vivieron y de la manipulación de la información por parte de las autoridades soviéticas. Este libro está planteado como si fuera una tragedia griega, con sus coros y unos protagonistas marcados por un destino fatal que hacen oír sus voces de monólogos. Pero a diferencia de una tragedia griega, en Chernóbil el orden no volverá a restablecerse: no hay catarsis posible. 

Su lectura me ha parecido: sorprendente, magnífica, magistral, impecable, didáctica, interesante, altamente reflexiva, crítica, fría, nada pretenciosa... Queridos lectores y lectoras, por primera vez en Jimena de la Almena, nos hayamos ante un libro diferente, el cual, se distancia, o no, depende de quién lo lea y las apreciaciones que haga, de lo que llevamos haciendo en este espacio desde el momento de su fundación. No estamos ante una novela, eso está claro, pero tampoco estamos ante un ensayo propiamente dicho, con las características que éste siempre manifiesta. Muchas veces, y sobretodo los que hemos estudiado carreras como historia, la cual no es tan fácil como muchos creen, sabemos que en cualquier investigación que nos propongamos tenemos que acudir a fuentes primarias, pues en ellas se encuentra el alma, y tal vez, el sustento de todo el trabajo que se pretende llevar a cabo, el cual requiere su tiempo y sus horas de dedicación. Pues bien, entre todas esa fuentes primarias, como no, encontramos las fuentes orales, esa indispensable herramienta sujeta a critica y al análisis que, sobretodo para los que se quieren especializar en Historia Contemporánea son de vital importancia, pues somos los únicos que podemos interrogar en persona a esos llamados "monumentos orales", esas personas que han vivido un contexto único y como tal, debería tenerse siempre en cuenta. Lamentablemente ya son pocas las personas, pues éstas van poco a poco desapareciendo, que nos pueden hablar sobre, por ejemplo, su experiencia en la I Guerra Mundial, el periodo entre guerras, la II Guerra Mundial, el Holocausto o incluso la Guerra Civil Española. Sin embargo, conforme pasan los años se van abriendo poco a poco nuevos campos de estudio en el terreno de la historia oral, tales como el Mayo del 68 francés, la Guerra de Vietnam, la Guerra de Irak, los movimientos feministas de segunda ola, la resistencia en la Alemania del este, o en el caso de España, la postguerra y la Transición entre otros. El libro que hoy tengo el inmenso placer de reseñar pretende, a semejanza de trabajos sobre acontecimientos ya citados, acercar al lector a un tema de vital importancia, el cual hace unas semanas cumplió 30 años, a través de testimonios únicos y que como tales, merecen todo nuestro respeto y atención, no sólo como lectores, también como seres humanos conscientes del pasado. Voces de Chernóbil: la historia oral fusionada con la critica ensayista y el periodismo de calidad.


La historia de como este libro llegó a mis manos es bien sencilla, y de hecho, de seguro que algunos ya habréis intuido por donde van los tiros. Como todos y todas sabréis, y si no seguir leyendo éstas líneas, Svetlana Alexievich, la autora de Voces de Chernóbil entre otros libros, fue galardonada el año pasado con el prestigioso premio Nobel de las Letras. Es más, según he podido leer, ha sido la primera escritora de no ficción galardonada con este importante reconocimiento en lo que llevamos de siglo XXI. Con todo esto os quiero decir, lectores y lectoras, que una servidora se leyó Voces de Chernóbil en parte por ser una Premio Nobel. Se que hay que leer premios nobeles, lo se, sin embargo, y os chocará un poco, nunca me he guiado en la elección de mi lectura por ese aspecto. Leer a premios nobeles es bueno, treméndamente bueno, sobretodo para descubrir escritores y escritoras de calidad y unas obras que sin duda, pasarán a ser universales por los siglos de los siglos. No obstante, y aunque he hecho grandes excepciones, fue la primera vez que sentí que debía leer algo de un premio nobel, pero no de cualquier premio nobel, sino de ésta premio nobel en concreto. Recuerdo que lo primero que me llamó la atención de su producción fueron los temas escogidos por un lado y esa interesante mezcla de oralidad con periodismo por otro, y cuando por primera vez escuché hablar de Voces de Chernóbil, el cual, tristemente había pasado totalmente desapercibido en las librerías hasta entonces, sentí la imperiosa necesidad de leerlo. Afortunadamente, pero también para mi grata sorpresa, la pequeña biblioteca de mi barrio decidió adquirirlo entre sus novedades, y gracias a ello, algo que les estaré eternamente agradecida, pude adentrarme en la lectura de un libro que ha superado todas mis expectativas como lectora pero también como amante de las nuevas formas de literatura.

En lo que respecta a la critica de Voces de Chernóbil, comenzaremos diciendo, más bien, clarificando, que no se trata ni de una novela ni de un ensayo puramente duro. Como ya comenté en la introducción nos hayamos ante un libro complejo, donde en este sentido, ambos géneros literarios se fusionan, pues su estructura nada convencional, se asemeja a la de un ensayo crítico, sin embargo, la forma y el estilo denotan algo más que lenguaje científico, es más, se hace ameno precisamente por eso, porque presenta una escritura ágil, voraz, atrayente, contundente, incluso lírica en ocasiones. Por todo ello no se le puede calificar ni como ensayo ni como novela, más bien como un trabajo de fusión muy bien resuelto y presentado. En lo que respecta a los testimonios, la parte sin duda más importante del libro, están muy bien escogidos, planeados y estructurados. En Voces de Chernóbil se da precisamente eso, voz a diferentes sectores de la sociedad que vivieron directamente o indirectamente el terrible accidente nuclear. En el libro liquidadores, historiadores, químicos, físicos, bomberos, mujeres, ecologistas, parientes de fallecidos, enfermeros, médicos, anticomunistas, afectados, trasladados, retornados, filósofos, biólogos, comunistas, hasta aquellos que en su día fueron niños durante la tragedia prestan su testimonio a la autora en un ejercicio pero también por la necesidad de contar una experiencia para unos traumática y para otros clave para abrir una inquietante puerta al conocimiento científico, filosófico, histórico e incluso político. Por otro lado, hay que señalar que éstos testimonios, conmovedores todos ellos, no están tratados desde el dramatismo, algo que en muchas ocasiones se tiende a evidenciar. Si bien los testimonios son desgarradores, no están destinados a producir llanto en el lector, aunque alguno bien podría provocarlo, sino para mostrar y exponer una experiencia al lector, creando de esta forma una unión didáctica entre el lector y el libro. Los testimonios no están en Voces de Chernóbil para compadecerse, sino para mostrarnos las distintas perspectivas de un acontecimiento, pero también de un momento concreto en la historia de la Unión Soviética, todo ello pasado magistralmente por el filtro crítico y una metodología periodística admirable y que mucha falta haría en algunos periodistas de mi país. Finalmente, destacamos un elemento importante y que hace de Voces de Chernóbil un escrito singular, como es esa estructura coral. Hasta el momento, una servidora, había apreciado esa estructura en determinadas novelas o en obras de teatro, sobretodo las de la Grecia Clásica. Sin embargo, no esperaba encontrarme un coro de distintas voces, los testimonios, deseosos de ser escuchados y dispuestos a abrirse, algunos en canal y otros no tanto, ante las preguntas de la autora. Esta sensación se crea gracias a un estilo que se aleja de lo puramente científico, muy habitual en ciertos ensayos, sobretodo de historia, y se acerca a una literatura que evoca tiempos pasados, formas de narrar familiares y que nos conducen por un canal de voces olvidadas por muchos, las cuales, nos sirven para enmarcar la historia, o en este caso, una tragedia que todavía nos llega a través de ecos ahogados.

Llegados a este punto, me gustaría, aprovechando la lectura que hoy reseñamos y que hace unas semanas se cumplieron nada más y nada menos que 30 años del desastre de Chernóbil, reflexionar precisamente sobre este tema. Como muchos bien sabréis, el sábado 26 de abril de 1986 se produjo el accidente nuclear más grave de la historia, provocando a su vez, uno de los mayores desastres medioambientales jamás visto. Aquel día, durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor 4 produjo un sobrecalentamiento del núcleo del reactor, lo que terminó provocando una explosión de hidrógeno acumulado en su interior. Ésto causó directamente la muerte de 31 personas y forzó al gobierno de la URSS a la evacuación masiva y repentina de 116.000 personas provocando una alarma internacional al detectarse radiactividad en al menos 13 países de Europa central y oriental. Después del accidente, se inició un proceso masivo de descontaminación, contención y mitigación que desempeñaron unas 60.000 personas denominadas liquidadores en las zonas circundantes al lugar del accidente y se aisló por completo un área de unos 30 km al rededor de la central, la cual, a día de hoy, todavía sigue vigente. Una vez explicado lo que pasó, algo que podemos averiguar si tecleamos "accidente nuclear" o simplemente "Chernóbil", ahora toca de verdad plantearnos la siguiente pregunta ¿qué es lo que de verdad sabemos de la energía nuclear? O más concretamente ¿Chernóbil ha supuesto un golpe de "suerte" para la comunidad científica? Hace unas semanas, como conmemoración a la tragedia, algunas cadenas de televisión realizaron reportajes al respecto, pero también, se emitieron documentales, sobretodo de carácter científico, en los que se hablaba de como la energía nuclear ha contribuido en parte al desarrollo de una nueva fauna, pero también al restablecimiento del orden y el equilibrio entre animales en las zonas afectadas. En los bosques se ha creado un nuevo ecosistema, los animales parecen haberse adaptado y los carroñeros y los grandes depredadores como el lobo o el oso han vuelto a las zonas de las que antes habían sido expulsados por el hombre. Con todo esto, y aunque se que éstos documentales son puramente especulativos en su mayoría, evidencian una cosa, y es que, Chernóbil tiene dos caras: la de la tragedia y la del descubrimiento. El recuerdo y la frivolidad al mismo tiempo, contribuyendo a crear una imagen del lugar muy mediática y por la que pululan demasiadas leyendas urbanas las cuales, seguramente, nunca se demostrarán. Voces de Chernóbil: una historia de tragedia, rencor, solidaridad, necesidad, impotencia, reflexión...Un coro que entona su angustiosa canción desde los recovecos de un pasado y un hecho dificil de olvidar.

Frases o párrafos favoritos:

"Para mi el cielo esta vivo, cuando miro...Todos están allí."

Película/Canción: del accidente de Chernóbil se han producido infinidad de material audiovisual, sobretodo en el ámbito del género documental. Aquí os dejo un reportaje sobre Chernóbil 30 años después de la tragedia, emitido en el programa Informe Semanal, espero que lo veáis:


¡Un saludo y a seguir leyendo! 

miércoles, 15 de julio de 2015

ENTREVISTA: Guillermo Blanes del Águila.

ENTREVISTA A GUILLERMO BLANES DEL ÁGUILA



¡Buenos días queridos lectores y lectoras! Me enorgullece y me emociona anunciaros que por fin tenemos una nueva entrevista en el blog, de las que hacía tiempo que no publicaba y que sin duda, son muy especiales para los amantes del mundo de los libros. En esta ocasión, tengo el placer de entrevistar a Guillermo Blanes del Águila, autor de En la otra Vida. Un escritor con alma de poeta que además de ser una gran persona con la que da gusto conversar y trabajar y cuya paciencia es infinita, tiene un enorme talento que merece la pena ser descubierto por los lectores. Bueno, sin más dilación, aquí la Entrevista a Guillermo Blanes del Águila:


¿Cómo nació esa pasión por la escritura y la lectura?

Desde muy jovencito. Siempre me fascinó escribir. Recuerdo a un mozalbete de pantalones cortos e imaginación alocada que escribió un guión de teatro para el colegio, un sencillo sainete al estilo de los hermanos Álvarez Quintero (Quintero, ¡qué casualidad!, me recuerda al “prota” de mi novela…) de unos quince minutos de representación. Obtuve un modesto premio escolar sin importancia, pero a mí me supo como si hubiese recibido el premio Planeta.

¿Tuviste dificultades o apoyos en tus inicios?

Recuerdo que, en mis inicios como poeta, la gente de mi alrededor me apoyaba. A los 18 años me presenté a un certamen poético de cierta relevancia nacional y tuve la suerte de ganar el primer premio (supongo que aquel día los buenos poetas se ausentaron…). En fin, que no me puedo quejar de los apoyos que recibí de la familia, compañeros de universidad y, por qué no, de las damiselas a las cuales iban dedicados algunos poemas de amor. ¡Ay! (suspiro).

¿Cómo nació “En la otra Vida”?

La trama ya revoloteaba en los rincones de mi cabeza desde hace mucho tiempo. Bastó un hecho crucial, una penosísima experiencia, para que aquella hermosa historia fantástica y profunda, amarga pero esperanzadora, se plasmara en una novela de 450 páginas.

¿Cómo definirías tu estilo literario? ¿Para quién escribe Guillermo Blanes del Águila?

¡Uf! Son dos buenas preguntas. Parecen sencillas de contestar, pero son algo más complicadas de lo que parecen. A ver, mi estilo es ante todo sencillo; lírico, sí, pero sencillo. Yo diría algo “preciosista”, pero me aparto de la petulancia y del lenguaje “manido”. Mis raíces vienen de la poesía y eso no lo puedo evitar (existen muy buenos escritores que fueron poetas). Trato de ser un buen narrador y creo que, con esta primera novela “transmito”; y si no es así, con la segunda será mejor. Hay algunos críticos literarios que dicen que escribo como Zafón; pero no, yo escribo como Guillermo Blanes. Lo ideal es poder escribir para todo el mundo, pero eso es muy complicado. Cuando escribo, no pienso en el futuro lector como cliente potencial sino en el futuro de mis hijos, los personajes. Que sean leídos por más o menos lectores ya es otra cosa. Aunque mi estilo literario, el thriller y novela negra, va enfocado a un amplio mercado literario.

¿Cuánto tiempo te llevó escribir la novela?

Aproximadamente un año. Pero con dedicación plena.

¿Qué tiene de especial Segovia? Donde se desarrolla parte de la trama de la novela.

Segovia tiene magia. Tenía que localizar un escenario de los años sesenta que contase con unas características especiales. Debía ser una ciudad pequeña por donde los protagonistas se desplazasen de un lugar a otro a pie. Una ciudad bella y milenaria durante el día y misteriosa por la noche. Segovia es perfecta para la trama de mi novela. Los lectores lo entienden en cuanto empiezan a leer. Segovia está llena de leyendas negras, de monumentos, de historia…; y su alma de piedra se deja sentir en cuanto paseas por el casco histórico. Además, la iglesia templaría de la Vera Cruz guarda una connotación importante en el desarrollo de la novela. A veces pienso que ha sido Segovia la que ha elegido a mi novela; la conexión es demasiada perfecta para que haya sido por azar.

Tomás Quintero es el gran protagonista de la novela y uno de los personajes más característicos ¿Qué hay de Tomás Quintero en Guillermo Blanes del Águila? ¿O es un personaje totalmente antagónico?

Bueno, yo siempre he dicho que los personajes llevan algo en su alma que pertenece al escritor. A veces, sin pretenderlo, el escritor crea a su “alter ego” en uno de los personajes y no se da cuenta hasta que llega al final. Como dije en una cita que publiqué en los medios: “Creo a los personajes de mi novela de igual manera que ellos me crearon a mí un día”.

“En la otra Vida” como bien su nombre indica, nos narra una trama sobrenatural, cargada de impactantes sucesos que lleva al lector a plantearse interesantes reflexiones. ¿Qué es para usted el más allá?

Para mí sería como otra oportunidad. Vivir en otra frecuencia. El más allá, con todos los misterios que conlleva y las controversias que suscita en la sociedad, supone, ante todo, esperanza. Independientemente de que sea creyente o no, revelo los hechos del “más allá” a través de las ECM. La ECM (Experiencia Cercana a la Muerte) es un hecho extraordinario que sufren algunas personas cuando están clínicamente muertas durante un corto periodo de tiempo, llegando a experimentar situaciones sobrenaturales. Hay personas que afirman haber tenido ese tipo de experiencias.  Cuando un hecho o fenómeno causa tanta controversia en la sociedad y es motivo de estudio, deja de ser “ficción”. Como diría la doctora Elizabeth Kubler-Röss: “Ya no se trata de creer, sino de saber”.   

A lo largo de la novela, vemos como ese debate entre la fe y la razón se repite constantemente, dejando a veces la puerta abierta a iniciar acalorados debates ¿Crees que hoy en día la gente se preocupa por este asunto? ¿crees que hemos llegado a un punto en el que la fe ha pasado a segundo plano?

Desde los tiempos remotos, la muerte ha preocupado al hombre. Ahora bien; la idea de la muerte engendra fe y la fe genera dogma. San Juan de la Cruz decía que “la fe es la noche oscura del alma”, y tenía toda la razón. Es muy complicado entender la fe como dogma; por eso yo trato de “comprender” su naturaleza a través de ciertos elementos sobrenaturales que la ciencia nos ayuda a descubrir. La fe, queramos o no, siempre está presente en nuestras emociones y miedos. Otra cosa es que sirva a nuestros propósitos. Pascal decía que si “Dios no existiera habría que inventarlo”; y, por otro lado, el hombre moderno tiene fe en la Ciencia, e incluso algunos científicos afirman “ver” a Dios a través de cada progreso que la Ciencia logra.

El verbo “creer” siempre se ha asociado con la religión, sin embargo, uno puede creer en más cosas como en el progreso, el amor, la solidaridad, la voluntad… ¿Opinas que la gente debería creer más?

Cierto. Hay que creer en algo para vivir. O mejor dicho: No se puede vivir sin creer en algo. La gente cree, y mucho; el problema es que cree más en cosas materiales, y sus “deidades” suelen ser representadas por el signo del dinero y el poder. Si la gente creyera más en los valores humanos el mundo iría mejor.

A estas alturas de la entrevista, me gustaría preguntarte, ya no como escritor, sino como lector, pues todo escritor que se precie es un lector empedernido. ¿Cuál fue el libro que te inició en el mundo de la lectura?

Alguna obra de Julio Verne es lo que recuerdo como muy temprana edad. Algo más tarde, Rimas y Leyendas.

¿Con qué autores llenas tus momentos dedicados al placer de la lectura? ¿Algún autor en especial?

¡Uf! Son muchos. ¡Muchos, muchos, muchos…! Como especiales, Katzenbach, Follet, Zafón, Reverte, Félix J. Palma, Tagore, Galdós…

¿Tienes algún imprescindible? ¿Un libro que recomendarías a todo el mundo y que te acompañará el resto de tu vida?

Pues también son muchos. Como clásico, Cuentos de A. Poe y El Conde de Montecristo, de A. Dumas. Como moderno, me gustó mucho La sombra del viento, de Zafón.

¿Eres más de Ebook o del libro de toda la vida?

¿E-book?  ¡Vade retro Satanás!...   No, ahora en serio. No tengo problemas con el Ebook, pero prefiero el libro de toda la vida.

Hace un tiempo leí una noticia en el Levante en la que decía que el 86,2 % de los jóvenes menores de 18 años, dedicaban una parte considerable de su tiempo libre a la lectura ¿Qué opina al respecto?

¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?... Pues no tengo yo noticia de eso, oiga… Si eso es así, me alegro mucho. Los futuros escritores estarán en manos de los futuros lectores. Es bueno que la comunidad lectora esté aumentando, y mejor aún que en algunas zonas del país se vaya detectando un importante foco  de lectores adolescentes. Eso significa que se formarán lectores de calidad, y la calidad es futuro. 

Hace unos meses que el escritor y premio Nobel de Literatura Gunter Grass falleció, dejando un legado literario importante para la posteridad ¿has leído algo de este reconocido autor?

Pues, sinceramente, no. Poseo El tambor de hojalata desde hace años y siempre quise leerlo. Y lo haré, claro está.

Para finalizar ¿Que les dirías a los lectores para que lean “En la otra Vida”?

Pues les diría que es un trepidante thriller, en el que predomina el misterio y la acción. Combino elementos sobrenaturales con datos históricos, con lo cual la verosimilitud de la historia resulta absoluta. Pero sobre todo, que la trama de En la otra vida a nadie dejará indiferente.


Y después de esta agradable tertulia, sólo me queda agradecer a Guillermo Blanes del Águila por haberse ofrecido a esta entrevista. Ojalá logres ver tu sueño hecho realidad y te conviertas pronto en un gran escritor. "En la otra Vida" una novela cautivadora y reflexiva de la que pueden extraer mil y un enseñanzas. Gracias  Guillermo por tu tiempo y hasta siempre.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

jueves, 25 de septiembre de 2014

ENTREVISTA: Elena Matrán Abascal.

ENTREVISTA: ELENA MATRÁN ABASCAL
 

¡Buenas tardes queridos lectores y lectoras! Si os acordáis, en el pequeño avance con motivo del inicio de la nueva temporada en el blog, que publiqué allá por el mes de agosto, os comenté que tendríamos, entre otras muchas sorpresas, una entrevista. Pues señoras y señores, aquí la tenéis. En esta ocasión, tengo el placer de entrevistar a Elena Matrán Abascal, autora de Aquellos Malos Tiempos y Halcones en Madrid. Una escritora con muchísima personalidad literaria, además de ser una gran persona, con la que da gusto conversar y trabajar. Bueno, sin más dilación, aquí la Entrevista a Elena Matrán Abascal:

¿Cómo empezaste a escribir?

Empecé a escribir desde pequeña, versitos breves y cuentos. Posteriormente, ya adolescente, comencé a tener claro que para ser una autentica escritora debía obtener la formación académica adecuada y por eso me licencié en literatura española.

¿Tuviste dificultades o apoyos en tus inicios?

No tuve apoyo de nadie, ni mecenazgos ni patrocinio alguno, pero tampoco los eché en falta. No bastó con tomar conciencia de que podía hacer con mi vida lo que me propusiera, porque cada uno es dueño de sus actos y de sus decisiones. A partir de esa certeza me puse a escribir en serio y aquí estoy.
 
¿Para quién escribe Elena Matrán?

Te aseguro y puedes creerme, que Elena Matrán escribe primeramente para ella. Escribo las novelas que para mí me gustaría leer. Sigo el consejo que hace años me dio uno de mis profesores en la Facultad: "Escribe como si fueras tu principal lectora y seguro que gustarás a los demás". No me dejo influir por las corrientes literarias de moda, creo que soy una escritora ecléctica en muchos aspectos.

¿Cómo nació "Aquellos Malos Tiempos"?

"Aquellos Malos Tiempos" nació a raíz de mi divorcio, después de veintisiete años de matrimonio. Fue como una catarsis personal y no sé si yo escribí la novela o ella me reescribió a mi, en cierto sentido.

¿Y "Halcones en Madrid"?

"Halcones en Madrid" es un canto de amor y nostalgia al barrio en que nací, un microcosmo que amo con pasión a pesar de sus luces y sus sombras, de su belleza y su degradación. Está basada en un hecho real y las dos protagonistas principales tienen mucho de las jóvenes que he conocido en mi etapa de profesora, por eso son tan "de carne y hueso" y los lectores me dicen que tienen la impresión de conocerlas personalmente.

¿Cómo definirías tu estilo literario?

Me cuesta definir mi estilo literario porque como te he dicho soy una escritora ecléctica en muchos aspectos. Mis dos novelas son muy diferentes en temática y técnica narrativa, porque no me gusta repetirme. Odio esos escritores que reescriben veinte veces la misma novela. Si me permites la metáfora te diré que yo prefiero ser como Edward Norton, un actor dúctil que sabe adaptarse a cualquier papel, antes que Jim Carrey, aunque resulte un tipo muy comercial y muy gracioso.
 
 

¿Cuánto tiempo te llevó escribir ambas novelas?

Las dos novelas me llevaron más o menos el mismo tiempo: unos cuatro meses para la documentación y unos ocho meses más hasta la corrección definitiva.

¿Influyó de manera decisiva alguna experiencia personal o simplemente recurriste a la imaginación para crear las tramas de tus novelas?

Todos los escritores, en mayor o en menor medida, escribimos a partir de nuestras vivencias personales, lo cual no significa que las novelas sean autobiográficas. Hay una buena parte de fabulación, pero también reflejan situaciones y emociones que he experimentado yo. Hay algunos pasajes que son un puro calco de mi vida, pero no voy a decir cuales, eso ha de formar parte del misterio.

Todos los escritores recuerdan con especial cariño algún personaje cuya imaginación ha creado para el gran público ¿Con cuál de ellos te identificas más? ¿Y con cual menos?

Me identifico muchísimo con Natalia Castillo una de las protagonistas de "Aquellos Malos Tiempos" y con Almudena, la protagonista de "Halcones en Madrid". Y con el que menos me identifico, obviamente, con Caín Rodríguez Betancourt, que es un autentico bellaco.

Refiriéndonos a la primera de tus novelas, "Aquellos Malos Tiempos", que fue galardonada con el accésit del Certamen de Novela Corta Princesa Galiana del Ayuntamiento de Toledo. ¿Qué sentiste al conocer esta noticia? ¿Te animó a seguir escribiendo?

El Premio me cogió tan de sorpresa que, nada más colgar el teléfono, estuve casi dos horas sin poder reaccionar, simplemente llorando como una magdalena. Imagínate, ganar un premio de esa categoría con mi opera prima. Me animó muchísimo a continuar, fue una inyección de autoestima y una gran ayuda económica, ya que además de la cantidad en metálico, el Ayuntamiento de Toledo corrió con la primera edición de mil ejemplares, que no es poco el los tiempos que corren.

¿Qué tiene de especial Abionzo? Donde se desarrolla parte de la trama de la novela.

Abionzo es el pueblo donde nació mi abuelo materno, la persona que yo más he querido y a la que más he llorado también. En la novela adquiera la categoría de "Paraíso Simbólico" al que todos quisiéramos escapar alguna vez.

"Aquellos malos tiempos" es una novela en la que podemos apreciar cómo la verdad y la mentira van juntas de la mano, y cómo ese interminable juego desemboca en situaciones que trastocan por completo la vida de los protagonistas ¿Crees que en la realidad las personas somos un poco así? Es decir, que usamos la verdad y la mentira como moneda de cambio sin importar las consecuencias.

Absolutamente así lo creo en verdad. Se que mi respuesta puede sonar un tanto cínica, pero la vida me ha demostrado que los seres humanos a menudo usamos la verdad y la mentira a nuestra conveniencia; es por eso que no existe una sola verdad, sino muchas verdades a medias, las verdades, según el punto de vista o el interés del que "cuenta" la historia.

"Aquellos Malos Tiempos" también reflexiona acerca de la faceta más turbia del ser humano ¿Crees que todos tenemos un "lado oscuro"?

Todos tenemos un lado oscuro. Mira, mi abuelo decía: "Que la vida no te ponga jamás al borde del precipicio" y llevaba razón, porque ante una situación de verdadera necesidad, sale la bestia interior que todos llevamos dentro (ciertamente algunos más que otros). Estamos programados biológicamente para sobrevivir y eso nos marca.

Para terminar con las preguntas referentes a "Aquellos Malos Tiempos" me gustaría hacerte la misma pregunta que Álvaro, uno de los personajes más inquietantes de la novela, le hace a Natalia: ¿Tu serías capaz de interpretar durante tiempo indefinido el papel de otra persona, de meterte en su piel, en cada faceta y circunstancia de su vida y hacerlas tuyas, hasta llegártelas a creer?

Para mí sería algo absolutamente imposible, porque soy una persona visceral, temperamental y radical en muchos de mis planteamientos vitales, lo cual me imposibilita para tal grado de fingimiento. Vamos, que como se dice coloquialmente, "en seguida se me ve el plumero". No se si eso es sinceridad o pura obcecación, pero así es como soy, para bien o para mal.

Centrándonos ahora en "Halcones en Madrid" ¿Qué te inspiró a la hora de crear personajes tan cercanos a la realidad?

Mis personajes se ha creado a partir de la pura y dura observación. Hace tres años, cuando me divorcié, tuve la enorme necesidad de regresar a mis orígenes, después de haber vivido treinta y tres años en Valencia. Alquilé un pequeño apartamento en Madrid y estuve un año allí, sola, tratando de reencontrarme conmigo misma y con todos los fantasmas de mi infancia. En el metro, en las calles de Lavapiés, en el supermercado, fueron cobrando vida y los personajes de la novela, por eso no es extraño que resulten tan cercanos y reales. Mi experiencia como profesora en un Instituto aportó la última capa de verosimilitud.

Crees que es una novela más madura que "Aquellos Malos Tiempos"

No sé si es más madura; es quizás más meditada, más reflexiva, con una dosis mayor de cabeza t menos de "estomago". Si madurez es sinónimo de serenidad, entonces tengo que decirte que si. Mi primera novela fue una catarsis que surgió de lo más profundo de las entrañas, mientras que "Halcones en Madrid" fue un acto de voluntad y reflexión.

¿Qué tiene de especial para ti el barrio de Lavapiés?

El barrio de Lavapiés significa mi infancia, mi primer encuentro con la vida… la ternura de mis abuelos, la magia de lo cotidiano y lo residual. Los domingos por el rastro descubriendo toda clase de objetos misteriosos, el olor de los churros y las castañas asadas… En fin, como digo en las dedicatorias: “Un mundo de corralas y verbenas que ya no volverá”

En “Halcones en Madrid” tiras mucho del lenguaje popular y de la calle ¿Crees que su uso ayuda al lector a meterse más en la historia?

Por supuesto que lo creo. El talento de un escritor se demuestra en la capacidad de adaptar su lenguaje a las características sociales y culturales de los personajes. Si eres capaz de utilizar un argot coloquial, incluso suburbial, sin perder la elegancia en el estilo narrativo, entonces es cuando puedes decir que una novela te ha salido redonda. Salvando las distancias, por supuesto, mira “Misericordia” de Galdós o “Tiempo de Silencio” de Luis Martín Santos, dos novelas impresionantes con personajes marginales que hablan un lenguaje popular.

A lo largo de la novela, vemos como esa metáfora de los halcones, que se aprovechan de quién menos tiene, haciendo daño a sabiendas, se cumple. ¿Crees que hoy en día hay mucho halcón suelto que forma parte de nuestra sociedad y de nuestra clase política?

¿Te confieso un secreto? En mis novelas, (que parecen cortitas a priori y fáciles de leer), se ocultan numerosos mensajes subliminales que hacen precisa una segunda lectura, más pausada, para llegar a asimilarlas plenamente. Los personajes que “revolotean” alrededor de las jóvenes protagonistas acosándolas, son solo buitres carroñeros, esperando una oportunidad para alimentarse de los despojos. Pero ellas, Lolita y Almudena, son los verdaderos halcones de la historia y  tienen que sacar sus garras para defenderse y sobrevivir. El halcón es un animal totémico y sagrado para la mayoría de las civilizaciones y simboliza la lucha por la libertad: esa libertad que mis protagonistas buscan desesperadamente.  Por tanto, el título de la novela hace referencia a las dos amigas. Lolita y Almudena son los halcones en Madrid. 

¿Qué piensas sobre la situación política, económica y social que actualmente atraviesa España? ¿Eres optimista o negativa? ¿Crees que, como repite hasta la saciedad el gobierno, hay luz al final del túnel?

El momento actual lo veo negrísimo. Estamos atravesando una etapa oscura y triste, con pocas perspectivas para la juventud. Y no me refiero únicamente a la crisis económico – social, si no a la crisis de valores en la que hemos vivido las dos últimas décadas y que nos ha llevado adonde estamos. No nos engañemos, no seamos hipócritas, el materialismo desmedido, la preferencia de poseer antes que ser nos ha ido deshumanizando poco a poco, nos ha imposibilitado para disfrutar de las pequeñas cosas, que son gratuitas y efímeras.  Saldremos de la crisis solo cuando seamos capaces de cambiar.

A estas alturas de la entrevista, me gustaría preguntarte, ya no como escritora, sino como lectora, pues todo escritor que se precie es un lector empedernido. ¿Cuál fue el libro que te inició en el mundo de la lectura?

“El Principito” de Saint – Exupéry y “Campos de Castilla” de Machado, porque también escribo poesía, mi otra gran pasión.

¿Con qué autores llenas tus momentos dedicados al placer de la lectura? ¿Algún autor en especial?

Los clásicos siempre los clásicos, y las grandes figuras de la primera mitad del siglo veinte: Galdós, Blasco Ibañez, Pearl S. Buck, Ayn Rand… en fin, hay muchos, pero he de confesarte que nunca leo mientras estoy escribiendo una novela. No quiero interferencias ni influencias de otros autores, así que dejo la lectura para los meses de descanso entre una novela y la siguiente; es una de mis manías.

¿Eres más de Ebook o del libro de toda la vida?

De libro impreso, necesito tocar, oler, subrayar, acariciar…

¿Qué piensas sobre la subida del IVA Cultural?

Paso palabra, porque me conozco y como te diga de verdad lo que pienso, me van a echar del país…

Para finalizar ¿Que les dirías a los lectores para que lean “Aquellos Malos Tiempos y “Halcones en Madrid”?

Les diría que la mayoría de las veces, los artistas más mediáticos no son los más talentosos. Que Van Gogh no vendió un cuadro en vida y que Vargas Llosa tardó años en publicar su primera novela, porque todas las editoriales se la rechazaban sistemáticamente. Que le den una oportunidad a los escritores “freelance” como yo, porque es posible que se lleven una grata sorpresa.

Gracias Elena, ha sido un autentico placer entrevistarte.

Espero que a vosotros, lectores y lectoras, os haya gustado esta entrevista y os haya picado la curiosidad por adentraros en alguna de las dos novelas de Elena. Pero no quiero despedirme sin antes adjuntaros el enlace de la reseña de Halcones en Madrid, publicada en el Blog  Jimena de la Almena. Y pronto publicaremos la reseña de Aquellos Malos Tiempos, una novela que también merece la pena leer.


RESEÑA: HALCONES EN MADRID

 
¡Un saludo enorme y a seguir leyendo!