Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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martes, 12 de noviembre de 2019

RESEÑA: De la educación de las Damas.

DE LA EDUCACIÓN DE LAS DAMAS

Título: De la educación de las damas para la formación del espíritu en ciencias y en las costumbres.

Autor: Poulain de la Barre (París 1647 - Ginebra 1725) fue un escritor, sacerdote, profesor y filósofo cartesiano. Procedente de una familia burguesa, durante toda su infancia y adolescencia se formó para acceder a la carrera eclesiástica, llegando a alcanzar el grado de bachiller de teología por la Universidad de la Sorbona. Fue ordenado sacerdote católico en 1688, aunque posteriormente se convirtió al calvinismo, siendo por ello repudiado por su familia. Fue perseguido y, después de la revocación del edicto de Nantes (1685), tuvo que huir a Ginebra. Acogido como ciudadano en Suiza, allí se casi, tuvo dos hijos y se dedicó hasta el fin de sus días a la enseñanza. Participó activamente, durante sus años de universidad, en los diversos debates intelectuales de la época que estaban teniendo lugar en las calles y en los salones parisinos, espacios de libertad y emancipatorios. Así fue como entró en contacto con las nuevas corrientes cartesianas, llegando a convertirse a la nueva filosofía. Más adelante, en los salones literarios, entra en contacto con el movimiento Preciosista y sus querellas de las mujeres. Consciente de las exigencias de las aristócratas francesas para poder acceder al mundo intelectual y su cuestionamiento sobre la autoridad marital, Poulain de la Barre no dudó en secundar sus reivindicaciones a través de ensayos como De l’égalité des deux sexes, discours physique et moral où l’on voit l’importance de se défaire des préjugez (1676),  De l’excellence des hommes contre l’égalité des sexe (1675) y De l’éducation des dames pour la conduite de l’esprit dans les sciences et dans les mœurs (De la educación de las damas para la formación del espíritu en ciencias y en las costumbres; 1674) convirtiéndose en uno de los precursores del feminismo. A su vez, Barre también escribió sendos textos sobre la defensa del francés como lengua o sobre los exámenes públicos de conciencia.


Editorial: Cátedra.

Idioma: francés.

Traductor: Ana Amorós.

Sinopsis: Poulain de la Barre, discípulo de Descartes, destina su obra De la educación de las Damas, al igual que sus demás tratados, a la difusión de la filosofía cartesiana: se inscribe dentro de la polémica sobre las mujeres que se extiende en el ámbito mundano y cortesano de la segunda mitad del siglo XVII, y centra el debate sobre la igualdad de los sexos en la instrucción femenina, cuestión que será crucial en los siglos venideros. Poulain de la Barre es un filósofo de la modernidad, un preilustrado. El feminismo le es, sin duda, deudor por haber sido el primero en dotar a este de un fundamento racional incuestionable, suministrando el gran argumento ilustrado: en nombre de la razón se derivan iguales derechos para los dos sexos, y el primero de ellos es el derecho a ejercitarla para poder desarrollarse plenamente como ser humano. El derecho a la educación no consiste en otra cosa.

Su lectura me ha parecido:

  Difícil, muy compleja, densa, idónea para lecturas más sosegadas, inminentemente didáctica, necesariamente reflexiva, expositiva, dialogada (hasta con el lector), feminista, interesante, oportuna, universal, por supuesto filosófica, todo un descubrimiento... Mientras buscaba información para la redacción de esta reseña me topé con algo muy curioso, y es que parece ser que existe cierta controversia por parte de los estudios feministas en lo concerniente a la conocida como "primera ola feminista". Por un lado, las investigaciones europeas, sitúan el inicio de este movimiento político-económico-social-cultural en el periodo de la ilustración, exactamente a mediados de siglo XVIII, argumentando que a pesar de los antecedentes - como el de Christine de Pizan en el siglo XV con La ciudad de las damas - es durante la crisis del sistema absolutista cuando se empieza a fraguar el llamado feminismo moderno. Para ellos, el  Siglo de las Luces ampara las polémicas entorno a la naturaleza de la mujer y el cuestionamiento de la jerarquización de los sexos. Por el contrario, la genealogía del feminismo de inspiración anglosajona (especialmente la estadounidense), asegura que la primera ola se inició coincidiendo con el movimiento sufragista que se desarrolló tanto en EEUU como en Reino Unido a mediados de siglo XIX, teniendo como momento culmen la Declaración de Seneca Falls (1848), texto resultante de una reunión de feministas, abolicionistas y asociaciones políticas de talante liberal que puso de manifiesto las desigualdades entre hombres y mujeres. De este modo, esta segunda corriente no incluye gran parte del legado acaecido durante la edad moderna, en este caso, consta como un antecedente. Como veis, ha pasado el tiempo, los años y los siglos y el feminismo - como campo de estudio interdisciplinar - aún sigue siendo rico en cuanto a teorías y corrientes intelectuales. Sin embargo, en lo que coinciden prácticamente todos es en señalar a tres nombres fundamentales como - ya sean antecedentes o precursores - los que desde el plano académico y político se dedicaron a desarrollar la base de la conciencia feminista. Fundamental para, no sólo para las décadas venideras, también para el presente más acuciante. Dos  de ellos son nombres de mujeres que todos los versados en estas lides conocemos: la francesa Olympe de Gouges - autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana (1790) que murió guillotinada por su apoyo a los Girondinos - y la británica Mary Wollstonecraf - autora de Vindicación de los derechos de la mujer (1792) y madre de Mary Shelley -. El tercero fue Poulain de la Barre, un joven cura que defendió la inclusión de la mujer en el pensamiento filosófico tanto como tema como desde lo inminentemente práctico, es decir, que ellas también tuviesen el derecho de expresar sus opiniones y a plasmarlas sobre el papel para ser posteriormente difundidas entre los círculos culturales del momento. Pensamientos que no dudó en volcarlos sobre su ensayo más famoso y que hoy tengo el placer de reseñar. De la educación de las Damas: un feminista preilustrado en la era del Barroco.


   Cuando descubrí que Poulain de la Barre se adscribía a la filosofía cartesiana no pude evitar rememorar ese angustioso Segundo de Bachillerato y, en concreto, a ese pensador del XVII, cuyo apellido inspira dicha corriente intelectual y el, por desgracia, se convirtió en mi cruz durante todo el curso. Hablo, como no, de René Descartes, cuyo discurso se me hizo muy pesado de aprender y arduo de entender. De hecho, a día de hoy, y tras haber superado la Selectividad y una asignatura de primero de carrera en la que me volví a encontrar con su pensamiento, confieso que sigo sin entender algunos aspectos de su corpus metafísico. Descartes fue un filósofo que se atrevió con todo, desde formular los pilares de la "moral provisional" dentro de la filosofía moral a adentrarse en el mundo científico para reflexionar entorno a disciplinas como las matemáticas, la física o la química. Hasta se atrevió a afirmar, entorno al concepto de la razón, que los animales eran seres sin conciencia ni inteligencia, incapaces de sentir dolor o ansiedad al carecer de alma, cosa que sí poseen los seres humanos. Como veis, ese ente incorpóreo también era objeto de sus desvelos intelectuales. Sin embargo, Descartes es fundamentalmente conocido por ser el autor del Discurso del Método, donde plantea la necesidad de una reforma del entendimiento de cara a abordar los problemas y retos que la nueva ciencia - la de la época por supuesto - requería. Para ello, creó un método de investigación fundamentado en la lógica, el análisis geométrico y en el álgebra. Incorporando a su vez la llamada "duda metódica" - dudar de todo - para llegar a la "verdad" - con su correspondiente moral provisional - que le llevará a crear el primer principio de su nueva filosofía: "Pienso, luego existo". Sí, esa frase que hemos escuchado en más de una ocasión - y no necesariamente en contextos filosóficos - es en realidad el argumento que revolucionó el pensamiento de la época, por la cual Descartes estableció la existencia de Dios y que acabó situando al oriundo de La Haye en Touraine como el padre de la filosofía moderna. Su influencia fue tal que, en las décadas y siglos venideros fueron muchos los pensadores que difundieron sus ideas o incluso adscribieron sus teorías al cartesianismo. Uno de ellos fue nuestro protagonista, Poulain de la Barre, que, desde las trincheras del conocimiento, le dio una especie de reciclaje feminista a las ideas de Descartes.

   A modo de historia novelada inminentemente didáctica, anticipándose a obras de la Ilistración y sin perder de vista su carácter de tratado filosófico, en De la educación de las damas Poulain de la Barre nos sumerge en los diálogos de tres personajes llamados Sofía, Timandro, Eulalia y Estasímaco. A través de los cuales el autor reflexiona entorno al derecho de las mujeres a recibir la misma educación que los hombres ya que, tirando de argumentación cartesiana, considera son igual de válidas que sus colegas masculinos. A partir de la teoría de las dos sustancias formulada por René Descartes, la de la "res extensa" (o sustancia extensa) y la "res cogitans" (o sustancia pensante), Poullain de la Barre los usa para concebir la universalidad no genérica de la razón y reconocer a las mujeres la misma competencia de su uso. En un vocablo menos académico, que el sexo femenino tiene cuerpo, pero es la capacidad de pensar, la de ser "res cogitans" la que determina esa igualdad de la que habla su autor. Si Descartes proponía una visión más antropocéntrica del discurso del método, Poulain de la Barre aporta de este modo el argumento para considerar a las mujeres como tema al rededor del que también debería girar la filosofía, así como la necesidad de que éstas puedan instruirse para estar a la altura de los pensadores hombres. Para De la Barre la mujer pasa a ser un objeto epistemológico en un momento en el que comenzaba a fraguarse un género de vindicación - influenciado por las ideas de la reforma y el cartesianismo - que pusieron la base de un concepto de igualdad - entre hombres claro - bastante potente contra todo lo que representaba el Antiguo Régimen que, sin embargo, excluía sin piedad a las mujeres. En otras palabras, hasta que no se pelearon (derramando mucha sangre en algunos casos) los derechos del hombre no se pudo vindicar los de la mujer. Para él, la diferencia entre los sexos no concierne más que al cuerpo y sus correspondientes particularidades biológicas (como la reproducción en el caso de ellas), que en lo que a inteligencia se refiere no existe distinción alguna y que en todo caso habría que distinguir entre las mujeres más o menos instruidas. Y es en este punto, desde una lectura procedente del siglo XXI claro está, podemos señalar el elitismo de su autor. Debido a su origen burgués y a los círculos intelectuales en los que se movía no es de extrañar que De la Barre concibiese su pensamiento entorno a las mujeres de clases altas o burguesas, excluyendo al resto de la población femenina procedente de la base de la pirámide estamental. Ellas, evidentemente, no estaban ni en sus pensamientos ni en sus textos filosóficos. Huelga decir que, en cuanto a estilo, nos topamos con un texto farragoso, cuya lectura requiere de una paciencia infinita y que sólo es apta para quienes de verdad estén interesados en el tema. No apta para lectores poco acostumbrados al lenguaje filosófico o adictos a la literatura efímera.


   ¿Estamos entonces ante un aliado de la causa feminista en pleno Barroco? ¿Un hombre adelantado a su tiempo? ¿O simplemente frente a un escritor que, formalmente e ideológicamente, se anticipó a la Ilustración? Sí y no. En primer lugar no podemos pasar por alto que Poulain de la Barre era un hombre de su tiempo, y como buen hombre de su tiempo estaba condicionado no sólo por su sexo - dominante muy a su pesar - también por el feminismo filosófico de la época que le tocó vivir. Estaba a favor de la igualdad entre hombres y mujeres, además de apoyar la instrucción académica de éstas porque consideraba que eran igual de inteligentes que los hombres, y que por tanto eran igual de válidas para participar en tertulias filosóficas o publicar libros en los que manifestasen sus ideas. Incluso, tal y como refleja el subtítulo de la presente obra - para la formación del espíritu en ciencias y en las costumbres - poder aspirar a estudiar en las universidades carreras de ciencias. Sin embargo, dudo mucho que estuviese a favor de otros aspectos como el divorcio o el sufragio femenino. En cuanto a su influencia en los filósofos ilustrados es más que notable, sin ir más lejos Jean-Jacques Rousseau se inspiró en De la educación de las Damas, en cuanto a estilo literario y poderoso poso didáctico, para su Emilio o De la Educación. Eso sí, Rousseau no dudó - quién sabe con qué intención - en apropiarse de uno de los personajes de la obra de De la Barre - el de Sofía en concreto - para conducirla a un destino totalmente diferente. Confinarla en el ámbito de lo privado y otorgarle de una educación siempre en relación al hombre. Parafraseando al propio Rousseau, las mujeres deben: "Agradarles, serles útiles, hacerse amar y honrar de ellos, educarlos cuando niños, cuidarlos cuando mayores, aconsejarlos, consolarlos y hacerles grata y suave la vida son las obligaciones de las mujeres en todos los tiempos, y esto es lo que desde su niñez se las debe enseñar. En tanto no alcancemos este principio, nos desviaremos de la meta, y todos los preceptos que les demos no servirán de ningún provecho para su felicidad ni para la nuestra". Leyendo esto queda claro que a Rousseau - uno de los padres de la Ilustración y artífice el contrato social - la causa feminista le traía al pairo. Al menos Poulain de la Barre, desde su posición privilegiadamente elitista, pensó al menos en ellas, dándose cuenta de que las mujeres piensan y que por tanto merecen recibir la misma educación que la que se ofrece a  los hombres, especialmente en ámbitos como las matemáticas, la física, la biología, la astronomía o la química. Más allá de influencias, apropiaciones y demás cuestiones, lo que saco en claro después de haber leído a Poulain de la Barre es que, en primer lugar, la historia no dejará nunca de sorprenderme con el hallazgo de personajes interesantes, y en segundo lugar, reivindicar, aún en pleno siglo XXI, el acceso de las mujeres a una buena educación, especialmente para las niñas. No debemos pasar por alto que todavía a día de hoy hay muchos países del mundo donde se les impide ir a la escuela o ven interrumpida su educación por motivos culturales, políticos, económicos o sociales. En este mundo no debería existir impedimento alguno para que una mujer pueda estudiar y conseguir completar su formación con garantías. Poulain de la Barre nos lo recuerda desde el siglo XVII, si la mente no tiene sexo, si la mujer y el hombre son iguales, si los dos poseen la misma capacidad de asimilación de conocimientos, en la educación no debería tampoco existir esa distinción.

De la educación de las Damas: un texto de aprendizaje, feminismo preilustrado, diálogos, debates, cartesianismo... Un texto pionero para leer, releer y volver a él las veces que haga falta.

Frases o párrafos favoritos:

"La mente no tiene sexo"

¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Cátedra 

lunes, 12 de junio de 2017

RESEÑA: El Mundo Resplandeciente.

EL MUNDO RESPLANDECIENTE

Título: El mundo resplandeciente.

Autor: Margaret Cavendish (1623-1674), duquesa de Newcastle, fue una destacada investigadora y una prolífica mujer de letras. Interesada en todo tipo de saberes, publicó diez libros de filosofía natural y fue la primera dama en ser recibida en la Royal Society de Londres, que acogió también su famosa colección de telescopios. Fue sepultada con honores en la Abadía de Westminster.


Editorial: Siruela.

Idioma: inglés.

Traductor: Maria Antònia Martí Escayol.

Sinopsis: El Mundo Resplandeciente es un título precursor en el campo de la ciencia ficción y la primera obra firmada por una mujer en toda Europa, es un originalísimo trabajo que incorpora además elementos propios de la filosofía utópica y de la novela de aventuras, y una lectura imprescindible para conocer la mentalidad de la época. Con una mirada moderna y subversiva, la autora desafía convenciones literarias, roles de género, divisiones religiosas y teorías científicas, convirtiéndolo así el fantástico viaje de una dama hasta una extraña tierra poblada por animales parlantes en todo un reto para la imaginación y el pensamiento contemporáneos.

Su lectura me ha parecido: sorprendente, filosófica, didáctica, avanzada a su época en muchos sentidos, imaginativa, inteligente...Antes de ahondar en la reseña propiamente dicha, me gustaría, si me lo permitís, lanzar una pregunta: ¿A qué se debe este complot? ¿Por qué no hemos sabido los lectores, pero sobretodo las lectoras, de la existencia de este libro? Desde que el mundo es mundo y desde que el hombre ha impuesto su visión patriarcal sobre él, a las mujeres se nos ha tratado como seres inferiores, unas eternas menores de edad a las que hay que educar para permanecer en casa calladas, serviles, diligentes e ignorantes. ¿De qué servía instruir a la mujer en otros saberes si éstos no le van a servir para su verdadero cometido? Sin duda, aquellos que ostentaron el poder en las diferentes etapas de nuestra historia, hombres claro está, se cuidaron mucho de que la mujer no supiese de astronomía, matemáticas, política, literatura, medicina, filosofía o de historia entre otros muchos saberes, pues, atentaría contra su posición y hombría que una mujer se erigiese intelectualmente y se posicionase a la misma altura que ellos. Solamente unas pocas afortunadas, pertenecientes claro está a la nobleza o a sectores de la alta burguesía, tuvieron la oportunidad de acceder a todo ello, aunque tampoco lo tuvieron nada fácil. Pasados los años y los siglos, es evidente que las mujeres hemos ido alcanzado metas y derechos, no obstante, es muy reducida la cantidad de referentes femeninos. Generaciones de niñas han crecido sin la inspiración de ciertas figuras de mujeres que desde sus actividades han destacado y cuyos logros han quedado para la posteridad. De ahí que sostenga que todavía, a día de hoy, exista una especie de complot para evitar que la sociedad conozca a ciertas mujeres y sus respectivas hazañas. Algo que muy especialmente se observa, por desgracia, en los libros de texto. Menos mal que, de vez en cuando, las editoriales nos rescatan del pasado y del olvido a mujeres excepcionales cuyos trabajos merecen la pena ser tenidos en cuenta. Este es sin duda el caso de la autora del extraño pero interesante libro que hoy tengo el honor de reseñar. El Mundo Resplandeciente: la filosofía utópica disfrazada de fantasía y ciencia ficción.


La historia de como El Mundo Resplandeciente llegó a mis manos y a formar parte de mi adorada y cada vez más abarrotada librería tiene mucho que ver con lo expuesto en el primer párrafo. Como muchos bien sabréis, en los libros de texto que usamos tanto en el colegio como en el instituto las figuras femeninas siguen estando olvidadas. Salvo las reinas, y no todas, alguna científica, escritora o política, el resto de mujeres que contribuyeron a la humanidad desde sus respectivos campos y actividades es como si no existiesen, como si no mereciesen la pena ser conocidas y estudiadas. A medida que iba pasando el tiempo, me daba cuenta de que si quería aprender algo sobre historia de género, debía empezar a instruirme por mi cuenta. Y aunque durante la carrera nos han hablado de mujeres importantes y de otras cuya existencia desconocía, fuera de las clases siempre salía a relucir el nombre de alguna mujer importante pero que la historia había enterrado. Eso último fue exactamente lo que me sucedió con Margaret Cavendish. ¿Inglesa? ¿australiana? ¿Tal vez americana? ¿A qué se dedicaba? ¿Qué escribió? Todas esas dudas se disiparon en el momento en el que tuve, por primera vez entre mis manos, un ejemplar en castellano de El Mundo Resplandeciente. Cuando me adentré en la sinopsis enseguida entendí la importancia de su figura. Inglesa, nacida en 1623, Duquesa de Newcastle, aristócrata por tanto, durante un tiempo Dama de la Reina de Francia Maria Enriqueta, segunda esposa de Sir William Cavendish, testigo de la República de Cromwell y de la Restauración de los Estuardo en 1660, interesada en la materia y el movimiento, autora de más de 10 libros sobre filosofía natural, pionera en la formulación de las primeras teorías moleculares, primera mujer de la historia en ser recibida por la Royal Society de Londres, poseedora de una sofisticada colección de microscopios, la primera mujer en Europa en firmar una obra de ciencia ficción, fallecida en 1674 y finalmente, enterrada con honores en nada menos que en la abadía de Westminster. En fin, con ese currículum lo normal hubiese sido que en los colegios y en los institutos se conociese, al menos, su faceta científica. ¡Pues ni eso! Sentí rabia, impotencia, pero también fascinación y una enorme curiosidad por sumergirme en sus páginas. Gracias a la editorial Siruela, unos meses después de verlo por vez primera, conseguí hacerme con un ejemplar. El resultado: demasiadas sensaciones para plasmarlas en una sola entrada.


Centrándonos en la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que El Mundo Resplandeciente presenta una lectura descriptiva, algo densa, didáctica y que invita al lector a investigar sobre ciertos aspectos que aparecen a lo largo de su lectura. Aunque se asemeje más a una obra filosófica que a una novela propiamente dicha, esto no tiene que disuadir al lector, al contrario, El Mundo Resplandeciente, por fortuna, no presenta esa lectura farragosa que si encontramos en algunos libros de filosofía, sino que ésta es más asequible, sin descuidar claro está la profundidad y la calidad intelectual. Por primera vez, en lo que respecta a este libro, debemos detenernos obligatoriamente en el maravilloso y muy necesario prólogo. Sinceramente, yo no soy mucho de leer los prólogos de las novelas, sin embargo, cuando te enfrentas a un libro de estas características, en donde no conoces ni al autor ni su producción literaria, si que es al menos conveniente que el lector se lea el prólogo que sirve siempre como breve introducción a lo que es el escrito en si. En este caso, tengo que felicitar tanto a la editorial Siruela como a Maria Antònia Martí Escayol por la decisión de adjuntar y elaborar un prólogo tan completo e instructivo. No sólo el lector se puede hacer una idea de quién era Margaret Cavendish, sino que además, te introduce en el contexto de la época, en las convulsiones políticas y en el ambiente filosófico y cultural del momento. Haciendo especial hincapié en lo que respecta a la ciencia de aquel siglo. Este es sin duda, uno de esos prólogos que hay que leer obligatoriamente antes de adentrarse en el libro, en este caso, en Un Mundo Resplandeciente. En lo que respecta al texto, lo cierto es que me impactó toparme de buenas a primeras con un texto más filosófico que novelístico, es más, lo agradecí enormemente. Mediante una narración que podría acercarse a las novelas de aventuras, Cavendish nos sumerge en un viaje hacia un mundo inventado, único, al principio extraño, luego exótico, en el que a medida que vamos avanzando en su lectura, nos sentimos cada vez más cómodos. Un mundo en el que los habitantes tienen cabeza de animal y en donde cada especie se ocupa de una tarea, de una pieza dentro del engranaje que hace funcionar ese insólito lugar. A partir de ahí, la sabiduría y el ingenio de la autora brotan poco a poco. En El Mundo Resplandeciente, Cavendish diserta sobre las teorías científicas de corte cartesiano, cuestiona algunos experimentos llevados a cabo en la Royal Society, se habla sobre el Leviatán de Hobbes, de las teorías del estado de todos contra todos, se observa el cielo con curiosidad, buscando en los astros las respuestas a las incógnitas más comunes de los astrónomos de la época. También se aborda la influencia de la luna en ciertos fenómenos naturales, hay constantes referencias a grandes obras de la literatura universal, se intuye la existencia de la piedra filosofal, se cita a Platón y comprende la importancia de la retórica en el ámbito político. Cada uno de los habitantes de ese lugar, del Mundo Resplandeciente, le aporta un conocimiento nuevo, despertando en la protagonista una inquietud intelectual, por la que llega incluso a cuestionar lo establecido y a formular sus propias teorías y opiniones. Todo ese saber nuevo lo llevará consigo para poder ayudar al rey de su país, que en este caso se intuye que es Carlos II de Inglaterra, a vencer a sus enemigos políticos, que obviamente son Oliver Cromwell y la República. En relación con esto último,  un aspecto que me ha llamado la atención para bien es que sean mujeres las protagonistas del libro, algo que de seguro no era lo normal en este tipo de libros. Tanto la Emperatriz como la Duquesa, que claramente son Maria Enriqueta de Francia y la propia Margaret Cavendish, son las que visitan el Mundo Resplandeciente y las que obtienen finalmente las herramientas necesarias para poder socorrer al rey. Esto denota no sólo una novedad, sino también una clara intención de dignificar y empoderar a la figura de la mujer, saltándose de golpe y porrazo todos los convencionalismos. Y si a eso le añades ciertos coqueteos con el travestismo y el lesbianismo, no me extrañaría nada que en aquella época maldijeran a este libro y a la pobre Cavendish, quien no tenía la culpa de mirar más allá, de ser una adelantada a su tiempo. En resumidas cuentas, y a pesar de que todo lo que he contado sobre historia, ciencia y filosofía pueda disuadir al lector más convencional, os animo a salir de la zona de confort y a darle una oportunidad a El Mundo Resplandeciente, merece la pena.

Como cabría de esperar, y si no sería mal asunto, El Mundo Resplandeciente ha logrado despertar más de una reflexión pertinente, y más en los tiempos que corren, en los que saberes como la historia o la filosofía están cada vez más denostados y desprestigiados. Por ello, y en relación con este libro, he decidido decantarme por el tema más abrumador de todos. Además de un relato fantástico, El Mundo Resplandeciente es en el fondo es la construcción de un lugar idílico, en otras palabras, la definición de una utopía. El término utopía viene de lejos, de muy lejos, los antiguos griegos ya hablaban de sociedades ideales e inexistentes que podrían llevarse a cabo según una serie de criterios sujetos a la personalidad de quien los formula. Existen utopías muy famosas, como la República de Platón, la religiosa de San Agustín de Hipona, la de Tomás Moro o el llamado socialismo utópico. Algunas de ellas incluso llegaron a ponerse en práctica de la mano de Charles Fourier y Robert Owen mediante la construcción de Falansterios en el caso del primero y la comunidad de Nueva Armonía en el caso del segundo. Ambas sin llegar a prosperar. El marxismo y el anarquismo, como ideologías, también tienen una base utópica, al igual que el ecologismo, cuya construcción utópica se plasma en el libro Ecotopía. Dejando a un lado la historia, la utopía propiamente dicha viene a ser un lugar ideal, maravilloso, inexistente y que sirve para criticar o escapar de las garras del sistema dominador. Para cada uno de nosotros, la utopía puede ser muy diferente, nuestro paraíso no es el mismo en todas las personas que conforman la sociedad, incluso habrá alguien para quien la utopía se identifique con actividades delictivas y otras del todo condenables. Pero lo cierto es que, todos y cada uno de nosotros, tiene una idea más o menos clara de cual sería su lugar ideal, su panacea, ese territorio inventado en el que refugiarse cuando estalla la tormenta. En él podemos encontrar lo que nos hace feliz, lo que puede aliviarnos, calmar nuestras heridas, lo que permita abrigarnos, correr, gritar, ser libres, lejos de las ataduras del día a día y de las presiones que el sistema ejerce sin piedad sobre nosotros. La utopía, nuestra utopía, propia, personal, intransferible, única, reconfortante, envolvente y cuyo camino solemos recorrer. En ese sentido, no estaban locos los primeros en hablar de ella, pues a juzgar los resultados, parece que lo utópico, lo deseable, está más interiorizado en nuestra forma de ser de lo que nos imaginábamos. Por eso, es interesante acercarse a este tipo de libros, como El Mundo Resplandeciente, en donde Cavendish invita al lector a sumergirse en su particular utopía, animándonos a conocer sus entresijos y a percibir la dura crítica a las espesas sombras del siglo XVII. El Mundo Resplandeciente: una historia de aprendizaje, cuestionamiento, intelectualidad, ciencia, filosofía, política, hombres-animales fantásticos... El gran descubrimiento literario del año.

Frases o párrafos favoritos:

"Aunque no pueda ser Enrique V, ni Carlos II, me esfuerzo por ser Margaret I. Y, aunque ni tengo poder ni ocasión para conquistar el mundo como lo hicieron Alejandro y César, y tampoco puedo ser dueña de uno, pues ni la Fortuna ni el Destino me lo darían, he creado un mundo por mí misma, por lo que nadie, podrá culparme, al tener cada cual el poder de hacer lo que desee."

Película/Canción:  sinceramente, veo bastante complicado llevar a cabo una adaptación de este libro, es más, dudo que se haga. Por lo que os invito a escuchar la pieza de Handel que me ha acompañado durante la redacción de esta reseña. Breve pero sugerente.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Ediciones Siruela

jueves, 9 de abril de 2015

RESEÑA: El Buscón.

EL BUSCÓN

Título: El Buscón.

Autor: Franciso de Quevedo y Villegas (Madrid 1580- Villanueva de los Infantes 1645) es uno de los mayores autores del barroco español. Poeta, prosista y político, su extensa obra poética destaca por su tono satírico y burlesco. Sus obras más importantes son Los Sueños, La Hora de todos y El Buscón. 


Editorial: Punto de Lectura.

Idioma: castellano.

Sinopsis: la Historia de la vida del Buscón, llamado Don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños es una de las obras cumbre de la picaresca española. Heredera del Lazarillo de Tormes y fundadora, junto a él, de toda una tradición que aún compite con la cervantina, en ella se cuenta la historia del segoviano Pablos, quien siendo niño se pone al servicio de un compañero de escuela, Don Diego, que a su vez esta bajo la tutela del licenciado Cabra, un clérigo que casi los mata de hambre. Una novela universal con un humor cínico y destructivo. 

Su lectura me ha parecido: divertida, entretenida, inteligente, crítica, sorprendentemente atemporal, valiosa, imprescindible....Hace unos meses, alguien, a quien aprecio muchísimo, me contó una anécdota curiosa a la vez que preocupante, mientras tomábamos nuestro habitual café antes de entrar a clase. Me contó que tenía un profesor que era un auténtico amante de la literatura alemana, rusa e italiana, y que además, es uno de los mayores expertos de Nietzsche de Europa. Sin embargo, fue durante una tutoría cuando descubrió que este profesor "no conocía" a Miguel Hernñandez, en el sentido de que no se había interesado por su poesía ni por investigarlo desde las diferentes perspectivas de estudio que implica su importante obra. Esto me hizo pensar, y reflexionar acerca de cómo es posible que los profesionales de la cultura conozcan más lo de fuera que lo de dentro, como si se hubiesen preocupado más de su cuerpo que de su propia alma. Es decir, cómo estudiamos en profundidad a autores extranjeros clásicos e ignoramos lo que tenemos en nuestra propia casa, toda esa herencia de literatura española digna de ser reconocida e investigada. Con esto no quiero decir que desprecie a los autores de otros países, para nada, es más, entre mis imprescindibles se encuentran algunos tan ilustres como el francés Victor Hugo, el estadounidense Cormac Mccarthy o la inglesa Mary Shelley entre otros muchos. Sin embargo, creo que debemos cuidar, estudiar y leer, sobre todo leer, autores de nuestro país de origen, pues, creo que así, podemos aprender muchas cosas como nuestros propios orígenes, la evolución de nuestro idioma, nuestras particularidades....Sólo así, rescatando a autores como Cervantes, García Lorca, Miguel Delibes, Góngora, Becquer, Lope de Vega, Espronceda, Calderón de la Barca o Alberti entre otros muchos, fomentaremos a un mayor conocimiento de ese hermoso legado. El libro, que hoy tengo el placer de reseñar, pero sobretodo su autor, pertenece a este selecto club, al club de los clásicos inmortales. Queridos lectores/as os presento a El Buscón: un clásico en mayúsculas cuya ironía, afortunadamente, llega hasta nuestros días.
La historia de cómo este libro fue a parar a mis manos y a los estantes de mi adorada biblioteca, es interesante y curiosa. Fue el año pasado, si no recuerdo mal, cuando a mi hermano, para clase de lengua, le mandaron leer como lectura obligatoria El Buscón. Mi hermano, como era de esperar, se echo las manos a la cabeza, pues, creyó que aquel iba a ser el fin del mundo. Recuerdo que tuvimos que comprarlo y que a mi hermano no le enganchaba su lectura ni a la de tres. Al final, sólo pudo leerse la mitad, porque, y reconociendo que no es un gran lector, era "muy antiguo" para su gusto. Como era de esperar, mi madre y yo le ayudamos un poco a que entendiese el libro, capítulo por capitulo, y fue durante aquella búsqueda de información y de explicaciones tras explicaciones, cuando, inesperadamente, me pico el gusanillo de leerme este libro. Sabía que iba a ser denso, pues, que se espera de una lectura procedente del Siglo de Oro español. Sin embargo, yo no tuve ni reparos ni temores al escoger este libro como una de mis próximas y más esperadas lecturas. Pasó un tiempo, pero no mucho, antes de que me decidiese por fin a pasearme entre sus páginas. El resultado: un gratificante paseo por la historia y por la literatura más típica e interesante. 


Centrándonos en este párrafo en exponer la opinión personal, empezaré diciendo que El Buscón presenta una lectura densa, eso es innegable, no obstante, la lectura de este clásico en mi caso me enganchó, más de lo que yo misma hubiese podido imaginar. Se que hay lectores que este libro les haya resultado pesado, denso y hasta aburrido, pero como ya se sabe, lectores hay de muchas clases, y a no todo el mundo le puede gustar una determinada lectura. Por otro lado, una de las cosas que más me ha llamado la atención de El Buscón ha sido la ironía sagaz y punzante que esta presente a lo largo de toda la novela, haciendo que cada escena y cada situación resulten cómicas, a la vez que críticas, a la vez que atrevidas. Este aspecto me ha gustado especialmente porque te ayuda a entender como era el pensamiento que dominaba aquella España barroca, inmersa en una crisis muy grave y que trataba de sobrevivir cómo podía, esa idea del tempus fugit se hacía notablemente presente en esta sociedad. Con todo ello, uno puede llegar a pensar que hace unos cuantos siglos, la situación no se diferencia tanto de la que nuestros antepasados tuvieron que soportar.Seguidamente, es importante resaltar la forma que presenta El Buscón, una combinación deliciosa de metáforas, hipérboles, y demás figuras retóricas que enriquecen y dan forma a un manjar exquisito para nuestros ojos y para nuestra exigencia como lector. Tras esto, y finalmente, hay quien compara a El Buscón con otro clásico de la literatura española, como es El Lazarillo de Tormes, y es interesante, porque ambos protagonistas proceden de entornos humildes y marginales, sin embargo, hay más cosas que las diferencias. Una de ellas, la más evidente es que El Buscón, no deja intuir, sino que muestra las cosas tal y como son, algo grotescas, pero ciñéndose a una realidad patente y que debe conocerse. El Buscón habla abiertamente sobre el sexo, la prostitución, la homosexualidad, e incluso de las asquerosas novatadas que se les hacía a los estudiantes de Alcalá. Lo cual no deja de ser un regalo precioso a los habitantes del siglo XXI que ansiamos con adentrarnos en los clásicos de la literatura española. 

Como tema de reflexión final, he escogido para esta ocasión uno de los temas más icónicos, por no decir, el más importante de la novela. Este no es otro que el dinero, y la infinidad de puertas que este te puede abrir. "Poderoso caballero es Don Dinero" versaba el propio Quevedo, seguramente, por influencia de la coyuntura histórica que le tocó vivir, sin embargo, ese poderoso caballero que es Don Dinero, ha estado presente en la historia desde que el mundo es mundo. En la guerra, en el amor, en el comercio, en el crimen, en la muerte, en los estudios...Prácticamente en todos los aspectos de nuestra vida el dinero juega un papel fundamental. Tanto es así, que tradicionalmente se ha asociado este término con otro como el poder, porque de toda la vida, sin dinero, es muy difícil que uno llegue a tener algún tipo de influencia o la posibilidad de tomar decisiones que afecten a un mayor número de personas. Sin embargo, y creo que coincidiréis conmigo en opinar que esto es injusto, tremendamente injusto. Este convencionalismo social en el que se ha pretendido establecer que el dinero es igual a poder, crea malestar social, sobretodo entre las personas que poseen menos recursos, creando un clima de impotencia tan grande que es imposible no manifestar, y más cuando los poderosos son protagonistas de casos de corrupción tan escandalosos. Las personas que no tienen un respaldo económico importante, se tienen que buscar la vida como sea, a veces incluso, no llegando al extremo de Don Pablos, protagonista de El Buscón, el cual, usa su labia, la mentira y sus artes embaucadoras para tratar de ascender socialmente, pero si recurriendo a hacer cosas que nunca se hubiesen imaginado hacer, a costa de su propia dignidad. Por todo ello, yo opino que debería Por todo ello, debemos contribuir a que esa franja entre los llamados "ricos" y "pobres", ambos términos eufemismos, sea cada vez menos grande, y evitar tanta injusticia. En definitiva, que los miserables poderosos devuelvan el dinero robado y que, por ejemplo, no se produzcan más desahucios como el acontecido esta semana en Canarias. El Buscón: una novela de humor, sátira, pobreza, marginalidad, ascenso, caída, penurias....Una gran y perspicaz novela que una vez más, demuestra su extraordinaria atemporalidad. 

Frases o párrafos favoritos: 

"¿Qué diré del mentir? Jamás se halla verdad en nuestra boca. Encajamos duques y condes en las conversaciones, unos por amigos, otros por deudos; y advertimos que los tales señores, o esten muertos o muy lejos."

Película/Canción: como es bien sabido, El Buscón ha sido adaptado a las tablas del teatro en infinidad de ocasiones y mostrando distintas y muy variadas propuestas. Sin embargo, aquí os traigo una de las pocas adaptaciones que se conocen de esta ilustre novela. Filmada en el año 1977 de Luciano Berriatúa: 



¡Un saludo y a seguir descubriendo a los clásicos!

domingo, 13 de abril de 2014

RESEÑA: Fuente Ovejuna

FUENTE OVEJUNA
Título: Fuenteovejuna.

Autor: Félix Lope de Vega (Madrid 1562 - 1635) fue uno de los más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro español y uno de los más prolíficos autores de la literatura universal. El llamado Monstruo de la Naturaleza por Miguel de Cervantes, renovó las fórmulas del teatro español en un momento en el que el teatro comenzaba a ser un fenómeno cultural de masas. Máximo exponente, junto a Tirso de Molina y Calderón de la Barca, del teatro barroco español, sus obras siguen representándose en la actualidad y constituyen una de las más altas cotas alcanzadas en la literatura y las artes españolas. Al autor se le atribuyen unos 3000 sonetos, 3 novelas, 4 novelas cortas, 9 epopeyas, 3 poemas didácticos, y varios centenares de comedias. Amigo de Quevedo y rival de Cervantes, su vida fue tan extrema y apasionante como su obra. Dentro de sus obras más importantes destacan: Fuente Ovejuna, El Alcalde de Zalamea, El Caballero de Olmedo, La Dama Boba o El Perro del Hortelano entre otras.


Editorial: Al ser una obra clásica y perteneciente a la historia de la literatura, se puede encontrar en diversas editoriales, especialmente en Cátedra, Alianza Editorial o Austral entre otras

Idioma: castellano.

Sinopsis: Lope de Vega trazó en Fuente Ovejuna, con magnífica intuición y voluntad artística, una de sus comedias más complejas. La colectividad, depositaria del derecho de resistencia si la jerarquía pierde su legitimidad, hace uso de aquél y restablece el orden. El autor plantea el tema según las categorías mentales de la época, en que lo sociopolítico está imbricado en lo metafísico.

Su lectura me ha parecido: la primera vez que la leí, bastante pesada. La segunda, un poco más interesante. La tercera, buena. La cuarta, una maravilla. La quinta, una pasada. La sexta, muy original. La séptima, muy profunda. La octava, una grandísima obra de teatro. La novena, un escrito espléndido cargado de crítica social. La décima, una de las mejores obras de teatro que he leído. La onceava, una obra clave del Siglo de Oro Español. La doceava, me enamoré de sus monólogos. La treceava, apasionadamente fatal. La catorceava, el reflejo de la injusticia. La quinceava, la representación de una época. La dieciseisava, una de las historias de amor más tremendas que recuerdo. La diecisieteava, una historia violenta y  dramática. La dieciochoava, un cúmulo de sentimientos y emociones indescriptibles. La decimonovena, una experiencia única. Y finalmente, la veinteava vez, uno de mis imprescindibles. Amigos y amigas, con todos ustedes Fuente Ovejuna, un famoso ejemplo de como la unión hace la fuerza.


Me imagino que ahora, lectores y lectoras, os estaréis haciendo la misma pregunta: ¿Cómo puedo haberme leído tantas veces esta obra de teatro? La respuesta, amigos míos, tiene fácil respuesta, una contestación que tiene mucho que ver con cómo llegó este clásico de la Literatura Universal a mis manos. Como ya confesé en la Reseña de Hamlet, además de estar estudiando una carrera universitaria, también llevo desde 2009 formándome como actriz. Y aunque todavía no haya sonado la campanada de la suerte y no haya trabajado profesionalmente, aunque por lo que he hecho es como si lo fuera, formarme en esta maravillosa profesión me llena y me aporta un montón de cosas que no hubiese hallado haciendo cualquier otra cosa. Pues bien amigos míos, el año pasado tuve la inmensa suerte de sumergirme de lleno en la representación de Fuente Ovejuna, una de las obras más difíciles a las que me he enfrentado y en la que ofrecí una de las interpretaciones más duras y humanas como actriz. Llevarla a adelante no fue nada fácil pues el texto era sumamente complicado, la habíamos decidido ambientar en el contexto y en el lugar más insospechado y éramos tan sólo cinco actores para dar vida a la maraña inmensa de personajes que contiene esta obra de teatro. Sin embargo, con mucha dedicación, esfuerzo, la infinita paciencia de la directora y muchos ensayos logramos estrenarla con gran éxito. Aquellas mágicas tardes, leyendo una y otra vez el libro y el guión de aquella obra de teatro, despertaron en mi gran inquietud y un montón de reflexiones que, este espacio me gustaría a continuación compartir con todos vosotros.  A día de hoy sigo al pie del cañón en lo que respecta al teatro, y aunque el proyecto en el que estoy metida este año dista muchísimo de Fuente Ovejuna, todavía me siento orgullosa de haberme adentrado en esta monumental historia de la literatura universal.

Fuente Ovejuna es sin duda, una de las mejores obras de teatro que se ha escrito en este país, a la que el lector más voraz puede acceder sin problemas, eso si, al estar escrita en verso y en el castellano de la época, algunas partes pueden presentar alguna dificultad. Esta en concreto, fue la más grande a la que me tuve que enfrentar para dar vida a mi personaje, el lidiar con una construcción de frases muy complicada y con un vocabulario al que no estaba acostumbrada. Ni os imagináis la cantidad de términos que el castellano a dejado atrás por desuso: zalacatón, buboso, soncas, piporros, quistión...Y muchísimos más que me ayudaron a conocer un poco mejor el vocabulario y el registro de una época muy diferente a la nuestra, pero con la que, a través de la obra, podemos establecer algunas semejanzas. Para que esta reseña no se os haga eterna, queridos lectores, pues, la obra tiene infinidad de interpretaciones, seré breve y me centraré en una serie de aspectos que me llamaron poderosamente la atención. El primero de ellos es sin duda, y como es lógico, la cuestión de la mujer. La obra de teatro gira en torno a un personaje femenino, que a su vez engloba a otras mujeres que aparecen en la obra, representando la violencia machista que desgraciadamente, a día de hoy, sigue muy presente en el día a día. En este sentido, Lope de Vega podría estar anticipándose a la época al tratar el tema de la violencia de género como prácticamente uno de los temas principales de la obra, además del acoso laboral, la intrusión en la vida privada o la violación. Problemas que sin duda hoy en día siguen muy vigentes y que debemos poner fin de una vez por todas. Si hablamos de Fuente Ovejuna, no podemos olvidarnos del personaje del Comendador, el vil y despreciable Comendador, capaz de hacer lo que sea con tal de lograr su objetivo. Durante los ensayos os reconozco que llegué a odiar a ese personaje con todas mis fuerzas, sin embargo, acabó por convertirse en uno de los más interesantes bajo mi punto de vista debido a su extraordinaria construcción psicológica.


 Para acabar, me gustaría acabar con la segunda cuestión que me inquietó, que sin duda, merece toda la atención. A fin de cuentas, y los que conocéis la obra bien lo sabréis, Fuente Ovejuna es también el vivo ejemplo de un conflicto social. Es impresionante leer las tiradas de versos referentes a este hecho, sobretodo porque, y una vez más la atemporalidad nos ayuda, es algo que actualmente estamos viviendo. ¡Y que digo actualmente! Es algo que a lo largo de la historia de la humanidad se ha repetido. Desde la revuelta de Espartaco hasta el 15M, desde la Jacquerie hasta las Primaveras Árabes, desde las protestas obreras del siglo XIX hasta las famosas manifestaciones del No a la Guerra, desde la Revolución Francesa hasta la Semana Trágica de Barcelona, desde las barricadas en las protestas del 30 y del 48 en Francia hasta las trágicas protestas de Kiev........Y así podríamos estar, porque los ciudadanos seguirán reclamando a pie de calle sus derechos y libertades, y así será, por muchos siglos que trascurran. Ya se que el conflicto social que se plantea en Fuente Ovejuna dista mucho de los acontecimientos históricos que acabo de citar, lo se, sin embargo pienso que en el tema de la rebelión contra la injusticia es clave dentro de la obra, y es la similitud que guarda con lo mencionado antes. Además, Fuente Ovejuna nos regala una bonita moraleja, y es que la unión hace la fuerza. Si se persigue un objetivo, si de lo que se trata es de protestar ante la injusticia, ante la corrupción, ante la brutalidad, ante la ineficacia de unos pocos o ante la incompetencia de esos Comendadores que cada día nos recortan más en libertades y en derechos, pasando por encima de todo y todos, pensando solamente y únicamente en sus propios intereses. Si no hay unión, muy poco se puede hacer. Fuente Ovejuna: una historia de amor, tragedia, violencia, amistad, fuerza, compañerismo, lucha...Una obra de teatro digna de mil elogios y que todos deberíamos leer.

Frases o párrafos favoritos:

"Ovejas sois, bien lo dice de Fuente Ovejuna el nombre. Dadme unas armas a mí, pues sois piedras, pues sois jaspes, pues sois tigres. Tigres no, porque feroces siguen quién roba sus hijos, matando cazadores antes que entren por el mar y por sus ondas se arrojen. Liebres cobardes nacisteis: barbaros sois, no españoles. Gallinas ¡Vuestras mujeres sufrís lo que otros hombres gocen! ¡Poneos ruecas en la cinta! ¿Para que os ceñís estoques? ¡Vive dios, que he de trazar que solas mujeres cobren la honra de estos tiranos, la sangre de estos traidores! ¡Y que os han de tirar piedras, hilanderas, maricones, amujerados, cobardes! ¡Y que mañana os adornen nuestras tocas y basquiñas, solimanes y colores!"

Película/Canción: Fuente Ovejuna ha visto su adaptación a la gran pantalla en el año 1947 con la interpretación de la mítica actriz española Amparo Rivelles. Sin embargo, han sido muchas más las veces que esta obra de teatro ha sido llevada a escena. Desde una representación dirigida por el mismísimo Valle Inclán en el año 1903, hasta adaptaciones de todo tipo de la mano de caras conocidas de la televisión y del cine español como Cayetana Guillem Cuervo (Amar en Tiempos Revueltos), Héctor Colomer (La Gran Familia Española), Gemma Cuervo (La que se Avecina), Aurora Bautista (La Tía Tula) o Adolfo Marsillach (La Regenta) entre otros. Además, en el municipio de Fuenteovejuna en Córdoba todos los años se representa este drama de Lope de Vega, ininterrumpidamente, desde el año 1935. En esta ocasión amigos, os he adjuntado el que para mi es uno de los monólogos femeninos más importantes que ha dado el teatro español, del cual conservo un buen recuerdo y que se ha convertido en uno de mis imprescindibles: 



¡Un saludo y a seguir descubriendo a los clásicos!



jueves, 31 de octubre de 2013

RESEÑA: Hamlet.

HAMLET

 
Título: Hamlet.
 
Autor: William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, Reino Unido 1564-1616) fue un dramaturgo, poeta y actor inglés; considerado el autor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal. Conocido en el mundo entero, Shakespeare es uno de los escritores más prolíficos de la historia de la literatura con 10 tragedias, 12 comedias, 11 dramas históricos y cientos de sonetos recopilados bajo los títulos de Sonetos y Venus y Adonis. Sin embargo, Sahkespeare es mundialmente conocido sobretodo por sus más famosas y eternas obras de teatro, tales como Romeo y Julieta, Sueño de una Noche de Verano, El Rey Lear, El Mercader de Venecia, Mucho ruido y pocas Nueces, Otelo, Macbeth, Julio César, Enrique IV, La fierecilla domada, Las alegres comadres de Windsor.... Hamlet es su obra de teatro más conocida y de la que más se ha representado desde la fecha de su estreno.
 
Editorial: Austral, aunque también lo podéis encontrar en Alianza Editorial y en ediciones especiales o de lujo.

Idioma: inglés.

Traductor: Ángel Luís Pujante.

Sinopsis: Hamlet, la obra más conocida de Shakespeare, es en realidad una pieza llena de lagunas e indefiniciones. Una obra enigmática y misteriosa, en la que cada personaje es un artista de la simulación. El propio Hamlet es un ser en continua transformación. En él caben la ceremoniosidad, la cortesía y la reflexión, junto a la pasión, la burla, el enigma o la posibilidad de la locura. En el castillo de Elsenor, en un ambiente que emana corrupción y desconfianza, claustrofóbico y hostil, se alternan escenas solemnes y reveses irónicos, al tiempo que se agita una corte de personajes cuyo sentido último será llevar a Hamlet a vencer su tensión interna y cumplir la venganza por la muerte de su padre.

Su lectura me ha parecido: pocos calificativos desfavorables merece esta obra de teatro, y en mi caso ninguno prácticamente. Siendo conscientes de la época en la que fue escrita y teniendo presente que ha perdurado a lo largo de los siglos intacta, viva, entera, inmortal...La humanidad debería de estar eternamente agradecida a un actor y dramaturgo llamado William Shakespeare, gracias a este personaje, tenemos el privilegio de leer, gozar, admirar, opinar, sentir, interpretar, participar y hasta ser testigos de una de las obras de teatro más importantes de todos los tiempos. Con todos ustedes, subimos el rojo telón para representaros Hamlet, la inmortal obra que todo el mundo debería conocer.
 
Aunque los que me conocen saben que el teatro es una de mis pasiones más importantes, he de confesar que di con este libro y con esta obra a partir de una lectura obligatoria en Segundo de Bachillerato. Recuerdo que lo adquirí en una librería cercana al instituto y que comenzamos a darlo en clase en los meses de enero-febrero-marzo si no me falla la memoria. Había oído hablar de la obra, la conocía más o menos y me sabía de memoria una de las frases por la que es universalmente conocida esta obra de teatro, sin embargo, las clases de literatura universal me impulsaron a conocer y a interesarme muchísimo por ella, despertando una curiosidad que ansiaba ser saciada. Me acuerdo que la leímos en clase y que disfrutamos mucho con esa lectura conjunta, en la que cada vez uno hacía de un personaje. Recuerdo con especial cariño una vez en la que a un compañero de clase le tocó leer los parlamentos de Ofelia, y lo hizo imitando una voz femenina, lo que provocó que las risas inundasen el aula por unos minutos. Aquella lectura conjunta fue de gran ayuda, fue una manera de iniciarnos a apreciar la dramaturgia de Shakespeare y los secretos que se esconden tras ese principe de Dinamarca llamado Hamlet. Desde entonces la obra me ha acompañado a lo largo de estos años, como escritora, espectadora, pero sobretodo como actriz; teniéndola como un referente prácticamente inamovible dentro el género. En el mes de Junio tuve el placer de asistir a una representación de la obra, interpretada excepcionalmente por unos amigos y compañeros de teatro. Era tal la fuerza de la dramaturgia y de la obra en si que había veces que sentía como si formase parte de la historia, como si los personajes me confiaran sus secretos, como si pudiese saborear la magia de las palabras...En definitiva, una delicia para los cinco sentidos.
 
 
En su momento y en su época, Hamlet fue una obra totalmente revolucionaria. No es una obra original, ya que Shakespeare se inspiró en el Ur-Hamlet, una leyenda nórdica medieval, pero a la que le dió en su particular versión, un tratamiento y una profundidad nueva y universal. La importancia de su conocimiento del corazón humano le permitió pulsar variadas cuerdas de la emoción y conectar con el público sensiblemente, en todos los tiempos y lugares. En esta obra teatral se asiste también al quebramiento de las unidades de "espacio y tiempo", es decir que rompe con la convención de que la trama suceda en un sólo lugar y en un mismo tiempo cornológico. A lo largo de la obra percibimos así diversos escenarios y una ámplia sucesión de días, meses y años. En cuanto a personajes no puedo continuar sin hablar del gran protagonista de la trama, Hamlet, príncipe de Dinamarca. Representa sin duda la figura del vengador, un guerrero vehmente, alocado, hábil y calculador. Encarna la mayor contradicción, es decir, él impulsa la venganza a la vez que la reflexión sobre ella lo cohíbe, hasta tal punto que cae en manos de la duda, lo que le hace retrasar el momento de ejecutar la ansiada venganza. Es egocéntrico, busca individualizarse, nisiquiera la actitud sumisa de Ofelia y el amor que le profesa no logran ablandarle, provocando el orígen de la locura de ésta. Su demora en vengarse es lo que fundamenta el drama y lo que hace que la obra cobre interés en el espectador, además de una actitud casi detectivesca que nos conduce a través de la trama hasta dar con el culpable de los hechos.
 


 
Dentro de la obra de teatro sobresalen otros personajes increíbles, como es el caso de Ofelia, esa alegre, feliz, ilusionada y enamorada doncella de la corte cuya evolución psicológica a lo largo de la obra es notable. A raíz del desengaño amoroso de Hamlet, su vitalidad se invierte en tristeza, desesperación, locura; un trastorno que tendrá trágicas consecuencias para ella. Un personaje verdaderamente completo y que sinceramente algún día me gustaría representar. Me fascino también la comicidad y escrúpulos de Polonio, la valentía y el orgullo de Laertes, la conformidad de Gertrudis, la fidelidad de Horacio, la ambición del rey Claudio y el punto de humor que el bufón Orsic le da al dramón más importante de todos los tiempos. Todo eso y más pertenece a la mágia de representar, de hacer teatro, de apreciar todos los detalles y de tener el privilegio de meterte en cada uno de ellos, viviendo otras vidas disfrutando de ello plenamente. Ahi reside la gran mágia del teatro. Esa última fue una de las cosas que me fascinó del teatro y que me animó, hace cinco años, a sumergirme en él como actriz y que acabó forjándome como curiosa y crítica expectadora. Una afición y amor del que espero disfrutar por mucho tiempo y en la que espero toparme con esta obra tan descomunal y auténtica. Hamlet, una historia de amor, ambición, sed de poder, infidelidad, tragedia, angustia, temor, dolor y mucha venganza, con un sangriento final y con la que siempre es una delicia empaparse, aunque sea como espectador.
 
Frases o párrafos favoritos:
 
"Algo podrido hay en Dinamarca"
 
"Ser o no ser, ésa es la cuestión: si es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro. Morir; dormir, nada más. Y si duermo terminarán las angustias y los mil ataques naturales herencia de la carne, sería una conclusión seriamente deseable."

Película/Canción: esta obra universal ha sido traducida a muchas lenguas y se sigue representando en teatros de todo el mundo. A raíz del éxito y la mágia de las obras de Shakespeare, se fundaron muchas compañías y escuelas de teatro en las que se representaban las obras del autor. La más importante hasta la fecha es la Royal Shakespeare Company, dirigida actualmente por Michael Boyd y por la que han pasado las más importantes figuras del cine británico. Aquí en España se ha adaptado en más de una veintena de ocasiones, incluso para una versión televisiva para el programa Estudio 1 de la TVE, con las interpretación de Emilio Gutierrez Caba (Gran Reserva) en el papel de Hamlet. Seguidamente, en una de las últimas temporadas de Los Simpsons parodiaron la trama de Hamlet en un capítulo especial de literatura. Por último en el ámbito cinematográfico existen muchas adaptaciones desde una de las primeras interpretada por el actor británico Laurence Oliver (El Príncipe y la Corista) en 1948, pasando por una versión interpretada por Mel Gibson, hasta acabar con una de sus más magníficas y famosas adaptaciones con Kenneth Branagh (Mi Semana con Marilyn) a la cabeza, acompañado de las interpretaciones de Kate Winslet (Titanic) y Robin Williams (El Club de los Poetas muertos) entre otras. Aquí os dejo con la que tal vez es su escena más famosa:
 

¡Un saludo y feliz puente!