Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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lunes, 3 de octubre de 2016

RESEÑA: Amsterdam.

AMSTERDAM


Título: Amsterdam. 

Autor: Ewan McEwan (1948), es uno de los miembros más destacados de la brillante generación de los conocidos como Young British Novelists. Este prolífico autor británico ha publicado dos libros de relatos: Primer amor, últimos Ritos (merecedor del premio Somerset Maugham) y Entre las sabanas. Así como las novelas El placer del Viajero, Niños en el Tiempo (ganadora del premio Whitbread y el premio Fémina), El Inocente, Los perros Negros, Expiación, Solar, Operación Dulce, Sábado, La Ley del Menor, Chesil Beach, Amor perdurable o Amsterdam (premio Booker) entre otros.


Editorial: Anagrama.

Idioma: inglés.

Traductor: Jonathan Calpe.

Sinopsis: Molly Lane ha muerto a los cuarenta y seis años de edad. Era una mujer muy libre, muy seductora, y en su entierro se encuentran presentes los cuatro hombres más importantes de su vida: Clive Linley, músico famoso; Vernon Halliday, periodista y director de uno de los grandes periódicos del país; Geroge Lane, su poderoso y multimillonario marido, y Juilian Garmony, un notorio político de derechas, actual ministro de Asuntos Exteriores y candidato a primer ministro. Clive y Vernon son amigos desde los lejanos y felices años sesenta, y ambos fueron amantes de Molly cuando todos ellos eran jóvenes, idealistas y pobres. George, el marido, entró mucho más tarde en la vida de la fascinante mujer y jamás pudo poseerla del todo, excepto en el terrible periodo final, de descenso a los infiernos de la pérdida de memoria y la desintegración mental, en el que se convirtió en su implacable cuidador y carcelero. Y con respecto a Garmony, representante de la derecha más pura y dura y de todo lo que Vernon, Clive y Molly odiaron durante toda su vida, ni el periodista ni el músico pueden  explicarse qué era lo que Molly veía en él, qué extraña relación les unía. Pero lo descubrirán pocos días más tarde cuando George, el marido, le ofrece a Vernon unas espectaculares fotos del futuro primer ministro vestido con unas excitantes ropas de mujer. Fotos tomadas precisamente por Molly y que serán el disparo de salida a ésta feroz, cínica y mordiente fábula moral.

Su lectura me ha parecido: ácida, interesante, penetrante, imprevisible, crítica, letal, controvertida, ilustradora, reveladora, treméndamente reflexiva....¿Sabéis lectoras y lectores? En ocasiones, tengo la sensación de que la vida y otros factores, te ponen ciertos temas en bandeja. Tal vez no me haya explicado bien o os hayan parecido un tanto confusas mis palabras, pero creo que llevo razón cuando afirmo que a la luz de ciertos acontecimientos, ya sean esperados o inesperados, inmediatamente se conforma un discurso principal, pero que dependiendo del cristal con el que se mire, se construye una discusión u otra. Son momentos en que los planetas parecen alinearse, mostrándose como una revelación, el instante perfecto para expresar una opinión a través de cualquier medio, y las reseñas de libros, amigos y amigas, pueden cumplir esa función. Se que seguramente sea una especie de rareza lo que voy a decir y que algunos no estaréis de acuerdo, pero, pienso que las reseñas literarias, como tales, resultan un cauce de información no sólo para plasmar una opinión, sino que en ellas se puede abordar el debate de temas de rabiosa actualidad. Muchos diréis que es el periodismo el que tiene esa potestad, pero en mi más sincera opinión, pienso que las reseñas también pueden incitar a la discusión y al diálogo de los mismos temas. Si no buscamos la transversalidad, quedaremos irremediablemente anclados en el pasado y en las formas tradicionales. El libro que hoy tengo el placer de reseñar no versa sobre lo comentado, pero la decisión de publicar mi opinión al respecto en estos días es totalmente oportuna. Los recientes y agitados acontecimientos políticos, pero sobretodo, su forma de abordarlos, me han empujado a reseñar Amsterdam: una fábula moral en consonancia con el talento narrativo y el compromiso literario.


La historia de como Amsterdam llegó a mis manos es una de esas que recuerdas de vez en cuando con cierta nostalgia. Pero para contarla bien, tenemos que empezar por el principio, es decir, adelantarnos a la primavera de este mismo año 2016. Por aquellas fechas una servidora tuvo la suerte de hacer un viaje expres a La Haya, una preciosa ciudad holandesa. No se trató ni de un viaje por placer ni por vacaciones, el motivo fue algo mucho más importante. Junto con mi hermano habíamos cogido un avión y un tren hacia La Haya para que éste hiciese una audición en una escuela para poder seguir formándose como bailarín. Sin embargo, y aunque al final la cosa no saliese, eso no evitó que acabásemos la tarde de la audición haciendo turismo por una ciudad llena de canales, bicicletas, edificios pintorescos, verdes parques y monumentos realmente interesantes. Hasta tuvimos la suerte de poder entrar en el Mauritshuis y contemplar cuadros como Lección de anatomía de Rembrandt y La joven de la perla de Vermeer. Fue sin duda un viaje inolvidable y que rememoraré siempre. Lo que no esperaba fue que unas semanas más tarde, el recuerdo de La Haya me empujase a leer Amsterdam. Recuerdo que estaba echando un ojo a las novedades de la biblioteca de mi barrio cuando de pronto, me topé con ésta novela. La verdad y para seros sincera, no era la primera vez que la veía, incluso en ediciones más actualizadas, sin embargo, no se si fue porque me hizo gracia el título o porque en realidad deseaba recordar el paisaje de La Haya, aunque la acción no aconteciese en dicha ciudad, sino en Amsterdam presumiblemente. Lo cierto es que sin leerme la sinopsis, acabé llevándomelo prestado a casa, descubriendo a medida que me adentraba en sus páginas, que no rememoraría mucho mi estancia en tierras holandesas, pero que me hallaba ante una de esas novelas que sorprenden.


En lo que respecta a la critica de la novela, comenzaremos diciendo que Amsterdam presenta una lectura pausada, reposada, pero totalmente original. Esto último se debe al hecho de que el autor, Ian McEwan juega literalmente con el lector al establecer una línea narrativa bastante curiosa. El lector como tal, normalmente está acostumbrado a leer una historia lineal, es decir, con una sucesión de acontecimientos que pasan uno detrás de otro, sin que se altere para nada el ritmo narrativo y la trama. Si que es cierto que en este estilo, la trama puede regresar al pasado a modo de flash backs, todos lo sabemos, pero aún así, sigue un patrón determinado a través de una línea principal que comienza y se encuentra en un final en consonancia con ésta. Sin embargo, en Amsterdan, McEwan lo que hace es saltar por los aires dicho convencionalismo, presentándonos una novela en la que de repente se nos muestran escenas que suceden al mismo tiempo, que de pronto se remontan al pasado más lejano, como que explican lo sucedido unos instantes antes. Con todo esto nos topamos ante una lectura poco convencional en lo que respecta a la línea narrativa, un juego de tiempos que sorprendentemente no dificulta para nada el seguimiento de la trama y la comprensión de la historia. Por otro lado, Amsterdam es uno de los libros más impredecibles que me he leído. Es cierto que el iniciar su lectura sin haber leído previamente la sinopsis me proporcionó una predisposición más abierta, para nada condicionada, pero lo que no me esperaba era que la historia que McEwan nos narra con brillantez nos sugiera infinidad de temas. Cuando crees que te enfrentas ante una novela donde vislumbras el deterioro de una amistad, de pronto te encuentras con críticas a la generación de los años 60, al periodismo sensacionalista, al estilo de vida pasivo y despreocupado o referencias a ciertos dilemas morales de gran trascendencia. Y cuando ya crees que no puede caber nada más, un todavía más inesperado final te descoloca completamente, dejando un sabor realmente sorprendente. Por último, sólo apuntaré el hecho de que si, nos hayamos ante una novela de humor, pero no un humor que te incita a despichorrarte a carcajada limpia, sino que provoca más bien breves sonrisas irónicas en el lector. Un humor ácido sin dejar de lado la elegancia tan característica en la literatura de McEwan.

Centrándonos en este último párrafo en abordar la tradicional reflexión personal, os diré de buenas a primeras que en esta ocasión he tenido que escoger. Se que esto no le haría justicia al libro, lo se, pero dadas las circunstancias, el contexto en el que nos encontramos, la urgencia de abordar el tema, pero sobretodo, la cantidad de temas que Amsterdam sugiere; he tomado la decisión de abordar uno de sus principales temas, y que sin duda, merece toda nuestra especial atención. No es la primera vez que en este espacio hablamos sobre el periodismo amarillo, o lo que es lo mismo, del periodismo sensacionalista, ese que trata de ver morbo donde no lo hay y en el que en cuestiones tan serias, siempre es el que aporta menos información al espectador o lector. Es conocida su faceta tan detestable cuando la noticia son desapariciones, asesinatos, atentados, agresiones, enlaces, rupturas o demás temas relacionados. Pero sin duda, otra de sus caras más conocidas, y es sin duda, la que está más de actualidad, es la relacionada con la política, el sensacionalismo político. En los tiempos que corren, con el ambiente tan caldeado en el que se encuentra en esos momentos la política, prolifera un tipo de periodismo bastante feroz que logra acaparar gran parte del espacio informativo, un periodismo mordaz y puntilloso donde prima el escándalo y lo superfluo, un periodismo que dice con cinismo preocuparse por los lectores o espectadores y que ostenta tal poder de influencia que es capaz de hacer temblar los cimientos, mover a la opinión pública o, en el caso de que les convenga, lograr hundir o aupar la carrera del político de turno. El periodismo es necesario, eso no lo discuto, pero sinceramente, la política no se habría convertido en un círculo mediático entre otras cosas sin el respaldo del sensacionalismo y la polémica. En Amsterdam, además de otros muchos temas, se aborda una mordaz crítica a este tipo de periodismo, el cual corrompe, desprestigia a la política y deja a la altura del betún una profesión, la de periodista, hasta entonces muy respetada. Amsterdam: una historia de honor, amistad, pasado, recuerdos, ambición, dilemas morales, escándalo, promesas rotas...La novela más interesante de Ian McEwan que he leído hasta la fecha.

Frases o párrafos favoritos: 

"Quería alejarse, estar en el tren, rumbo al sur, lejos de Los Lagos. Quería volver al anonimato de la ciudad, al confinamiento de su estudio, y - había pensado en ello detenidamente - no le cabía la menor duda de que era la exaltación creativa la que hacía sentirse así, no la vergüenza."

Película/Canción: de momento no hay noticias de una posible adaptación cinematográfica o televisiva. Hasta que eso ocurra, os dejo con un video que he encontrado en Youtube referente a la novela. Se trata de una especie de serie ilustrada en formato web, aquí os dejo el trailer:


¡Un saludo y a seguir leyendo!

jueves, 5 de febrero de 2015

RESEÑA: Expiación

EXPIACIÓN


Título: Expiación.

Autor: Ewan McEwan (1948), es uno de los miembros más destacados de la muy brillante generación de los conocidos como Young British Novelists. Este prolífico autor británico ha publicado dos libros de relatos: Primer amor, últimos Ritos (merecedor del premio Somerset Maugham) y Entre las sabanas. Así como las novelas El placer del Viajero, Niños en el Tiempo (ganadora del premio Whitbread y el premio Fémina), El Inocente, Los perros Negros, Amor perdurable o Amsterdam (premio Booker) entre otros. Expiación es su novela más importante hasta la fecha, la cual ha obtenido, entre otros premios, el WH Smith Literary Award, el People´s Booker y el Commonwealth Eurasia. 


Editorial: Anagrama.

Idioma: inglés.

Traductor: Jaime Zulaika.

Sinopsis: en la gran casa de campo de la familia Tallis, la madre se ha encerrado en su habitación con migraña, y el señor Tallis, un importante funcionario, esta, como casi siempre, en Londres. Birony, la hija menor, de trece años, desesperada por ser adulta y ya herida por la literatura, ha escrito una obra de teatro para agasajar a su hermano Leon, que ha terminado sus examenes en la universidad y hoy vuelve a casa con un amigo. Cecilia, la mayor de los Talis, también ha regresado hace unos días de Cambridge, donde no ha obtenido las altas notas que esperaba. Quien si lo ha echo, en cambio, es Robbie Turner, el brillante hijo de la criada de los Tallis y protegido de la familia, que paga sus estudios. Es el día más caluroso del verano del 1935 y las vidas de los habitantes de la mansión parecen deslizarse, como la novela, con apacible elegancia. Pero si el lector ha agudizado el oído, ya habrá percibido unas sutiles notas disonantes, y comienza a esperar el instante en el que el gusano que habita en la deliciosa manzana asome la cabeza. ¿Por qué lo hará? Hay una curiosa tensión entre Cecilia y Robbie. Y otra situación potencialmente peligrosa: la hermana de la señora Tallis ha abandonado a su marido, se ha marchado a París con otro hombre y ha enviado a su hija Lola, una nínfula quinceañera, sabia y seductora, a casa de sus tíos. Y la ferozmente imaginativa Birony ve a Cecilia que sale empapada de una fuente, vestida solamente con su ropa interior, mientras Robbie la mira...

Su lectura me ha parecido: elegante, sutil, original, ingeniosa, oscura, bien estructurada, con giros inesperados, con personajes bastante interesantes y que da lugar a una interesante discusión nada más finalizar su lectura....Queridos lectores y lectoras, para inaugurar esta nueva temporada de Reseñas en Jimena de la Almena, tenía varias opciones en mi abundante paleta de lecturas. La mayoría de ellas se corresponden con libros de los que todo el mundo ha oído hablar, casi todas han logrado un aprobado raspado, otras, por el contrario, no han merecido esa calificación, y sólo unas pocas han logrado colarse en el podio de mis lecturas imprescindibles. Sin desviarnos mucho del asunto, queridos amigos y a migas, podría haberme decantada por cualquier novela que configuraba mi particular lista de lecturas, sin embargo, y con el propósito de hacerlo a lo grande, al final, me decanté por el libro que hoy tengo el placer de reseñar, un libro que ademas, os lo digo con total sinceridad, es la mejor novela erótica que me he leído hasta la fecha. Una lectura, cuyo texto y cuya praxis, logra envolver al lector que osa adentrarse en sus páginas, una lectura que, con gran maestría, nos guía a través de una faceta del ser humano muy inquietante, en definitiva, una lectura que, aunque sea compleja y bastante difícil, resulta un autentico manjar literario, capaz de satisfacer al lector más exigente en todos los sentidos. Amigos y amigas, con todos ustedes, os presento Expiación: la tentación y el drama fusionados en una gran novela.


La primera vez que oí hablar de Expiación fue a raíz de una película que vi hace unos cuantos años, ni siquiera me acuerdo de cuando ni por qué la vi. Bueno, el caso es que, y eso si que lo recuerdo, esa película me llamó bastante la atención por varias razones. La primera, porque narraba una historia la mar de original. La segunda, porque era algo más que una simple historia de amor entre dos jóvenes en los años de la Segunda Guerra Mundial. Y la tercera, porque encontré muy interesante y oscuro al mismo tiempo el personaje de Birony. En definitiva, fue una película que consiguió engancharme, logrando que ciertas escenas se quedasen gravadas en mi memoria para siempre. Jamás olvidaré aquella escena, bastante subidita de tono, en la que la protagonista, encarnada por Keira Knightley, lucía ese largo y sugerente vestido verde. Unos años más tarde, y ya imbuída en el ambiente universitario, necesitaba con desesperación historias nuevas, leer a autores que no conocía, probar géneros nuevos, en resumidas cuentas, adentrarme en libros que antes, jamás se me hubiese ocurrido leerlos. Pues queridos amigos y amigas, en uno de aquellos intentos desesperados por encontrar ese autor, esa historia, ese libro; me topé con Expiación. Fue en la biblioteca de mi barrio, y reposaba junto a otros libros de autores de sobra conocidos. Recuerdo que la primera pregunta que se me vino a la cabeza fue: "¿Pero de esto había un libro? ¿No era una película?". Aquella era la típica pregunta que todos nos hacemos cuando, de pronto, descubrimos que el libro fue antes que la película, sin embargo, aquella pregunta significó, en mi caso, la confirmación de esa ansia lectora que llevaba tiempo queriendo satisfacer. Sin pensármelo dos veces, lo cogí prestado, y pronto inicié su lectura, lectura en la que me enamoré de todos aquellos pequeños detalles narrativos y en la que, la escena del vestido verde, es mucho más sensual y tórrida que en la película.


Centrándonos en este párrafo en la crítica propiamente dicha, me gustaría ante todo advertir que, Expiación, no presenta una lectura ágil. Su literatura es densa y compuesta por un vocabulario, que para el lector más acostumbrado puede resultar llevadero, pero que para el que esté familiarizado con novelas más rápidas, le puede parecer un verdadero aburrimiento de libro. Esto no es para nada, un punto en contra para esta novela, al contrario, para mi fue maravilloso toparme con una historia, que además de interesante, estaba muy bien escrita. Seguidamente, quiero destacar que Expiación, como ya he dicho en el párrafo anterior, no es una simple historia de amor. Cecilia y Robbie son dos personajes icónicos, muy diferentes a simple vista, pero que de repente, y a medida que avanzas la lectura, te das cuenta de que ambos desprenden una sensualidad y una tensión que en el libro, queda patente, y además, de una forma bastante sugerente, sin ser excesivamente explicita, elegante, pero a la vez lúgubre y tórrida. Sin duda, una combinación de matices perfectamente ejecutada. A continuación, no puedo hablar de Expiación sin mencionaros uno de los aspectos que más me han marcado de la novela, y ese no es otro que la perfecta construcción del personaje de Birony Tallis, que en mi honesta opinión, es el mejor de la novela. Esa niña casi adolescente triste, desesperada por ser adulta, por ser amada y por que su talento sea reconocido. Esa chica tímida, que observa sin que tu te des cuenta y cuya desbordante imaginación es clave para el gran giro argumentativo que se produce a mitad de la novela. Para mi, Birony es uno de los personajes mejor definidos dentro de la literatura más reciente. Por último, diré que Expiación, presenta una trama muy bien definida, rebosante de una impactante originalidad, con un final realmente sorprendente, y que de seguro, os enganchará de principio a fin.


Por último, y para dar por finalizada la reseña de Expiación, me gustaría que juntos, queridos lectores y lectoras, reflexionásemos acerca de un tema que se presenta como el más importante dentro de la novela y que, sin duda, será el que determine el destino de todos los protagonistas. Ese tema no es otro que la imaginación y las malas pasadas que nos puede jugar esta sin darnos cuenta. Cuando somos pequeños, la mayoría de los niños incentivan extraordinariamente el uso de la imaginación, usándola y estimulándola de mil formas y de mil maneras diferentes. De echo, yo soy de las que piensa que el que un niño o una niña juegue con amigos invisibles o se invente sus propios juegos en su imaginación para pasarlo bien durante un rato, no es un problema, al contrario, estos juegos ayudan a desarrollar la imaginación y denota una visible inteligencia. Sin embargo, la cosa cambia cuando ese niño o niña se hace mayor y se abandona abandona paulatinamente esa imaginación, de echo, yo opino que eso nunca debería perderse, y en cierto modo, nadie logra deshacerse totalmente de esa maravillosa cualidad que se nos ha proporcionado al ser humano. En el caso de Expiación, y lo vemos muy bien en el personaje de Birony, la imaginación nunca se ha marchado de su forma de ser, es más, ella escribe obras de teatro y ansía con llegar a ser escritora, profesión que, obviamente, esta muy ligada al uso continuo de la imaginación y a la búsqueda de la inspiración para la creación de obras literarias. El Problema viene cuando esa imaginación juega malas pasadas, y creemos ver una cosa cuando en realidad sólo ha sucedido en nuestra cabeza. Esto pasa en la realidad, y más de lo que pensáis, esa confusión entre realidad y fantasía que lleva a cometer errores, que, en el caso de la novela, trastoca por completo la trama de una forma realmente brusca. Expiación: una historia de amor, guerra, injusticia, traición, lujuria, malos entendidos....Una novela que dejará con la boca abierta al lector más entrenado.

Frases o párrafos favoritos:

"¿Cuanta edad debes tener para diferenciar entre lo bueno y lo malo?"

Película/Canción: estrenada en el año 2007, Expiación vio su primera adaptación cinematográfica de la mano del director inglés Joe Wright, y contando con las interpretaciones de Keira Knightley (Piratas del Caribe), James McAvoy (El último Rey de Escocia), Saroise Ronan (El Gran Hotel de Budapest), Vanessa Redgrave (Isadora) o Benedict Cumberbatch (The Imitation Game) entre otros. Este película se ganó el aplauso de la critica, llevándola incluso a estar nominada a los Oscar como mejor película y a reconocer a algunos de sus interpretes con sendas nominaciones.


¡Un saludo y a seguir leyendo!