Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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martes, 20 de marzo de 2018

RESEÑA: Por qué este mundo. Una biografia de Clarice Lispector.

POR QUÉ ESTE MUNDO
UNA BIOGRAFÍA DE CLARICE LISPECTOR

Título: Por qué de este mundo. Una biografía de Clarice Lispector.

Autor: Benjamin Moser (Huston, Texas, 1976) es escritor, crítico literario y traductor. Recibió el Premio Itamaraty de Diplomacia Cultural del Gobierno brasileño por su trabajo en pro de la divulgación de la obra de Clarice Lispector. Es columnista en el The New York Times Book Review y en 2018 publicará una biografía autorizada de Susan Sontag. (Fuente: Siruela).


Editorial: Siruela.

Idioma: inglés.

Traductor: Cristina Sánchez-Andrade.

Sinopsis: en esta biografía, que es ya un libro de referencia en todo en mundo, Benjamin Moser desentraña los mitos que rodean a una de las más extraordinarias figuras de la literatura contemporánea y nos muestra como Clarice Lispector transformó su lucha personal como mujer en una obra de resonancia social. (Fuente: Siruela).

Su lectura me ha parecido: densa, penetrante, sorprendente, completa, para nada pretenciosa, fascinante, exótica, un verdadero descubrimiento personal...Según el poeta estadounidense Ralph Waldo Emerson, a un hombre se le conoce por los libros que lee, y sinceramente no puedo estar más de acuerdo. No obstante, al bueno de Emerson se le olvidó añadir, además del hecho de que las mujeres también formamos parte del publico lector, que los libros también pueden reflejar la biografía de cada persona. Comenzando los cuentos infantiles que a todos nos han leído de niños, pasando por la novela juvenil más adictiva en la que todos nos hemos adentrado, hasta llegar a lecturas más maduras entre las que pueden encontrarse algunos clásicos de la literatura universal. Cada lector es un mundo, un universo, una constelación plagada de pequeñas estrellas que se iluminan en función de los descubrimientos que el lector realiza a lo largo de su vida. Una montaña rusa llena de cambios, curvas peligrosas, vértigo y finales siempre imprevistos. Un viaje de huida hacia adelante o de retorno al origen, a lo que nos forjó como lectores empedernidos. El libro que hoy tengo el placer de reseñar surge de una de esas vueltas que da el destino, de las sorpresas que a veces la vida te regala de forma inesperada, de una curiosidad frente a lo desconocido, de una vuelta a mis orígenes como lectora y de una terrible necesidad por cambiar, adentrarme en territorio virgen y descubrir, poco a poco, su secreto mejor guardado. Por qué este mundo. Una biografía de Clarice Lispector: un puzzle biográfico sobre una de las escritoras más fascinantes de la literatura brasileña.


La historia de como este imponente volumen llegó a mis manos es bastante larga de contar, por lo que intentaré resumirla en el mínimo de líneas posible. No se si lo he comentado alguna vez en el blog pero durante el tercer curso de la ESO, pero sobre todo mientras me hallaba inmersa en la vorágine de ese cuarto de la ESO tan inolvidable en todos los aspectos, a una servidora le dio por leer e investigar sobre temas relacionados con la historia. El temario que nos ofrecían en dicha asignatura estaba bien, pero siempre creí que había tenido ciertas carencias al respecto. Una de ellas fue por ejemplo el hecho de que toda la edad moderna nos la saltásemos en tercero en favor de Geografía y pasásemos directamente a dar en cuarto toda la historia contemporánea universal. Saber colocar en un mapa los nombres de los ríos de la Peninsula Ibérica es necesario, pero también lo es conocer lo que pasó entre 1492 y 1789, porque sin esa información mal vamos. Gracias a esa metedura de pata del sistema educativo español y a mi "estimado" profesor de Historia de por aquel entonces como poco a poco comencé a aprender por mi cuenta los hechos más importantes que caracterizaron a la edad moderna. Primero a través de revistas como mi adorada Muy Historia para luego completarla con libros y lo que encontraba por internet o la maravillosa Encarta 2000. Uno de aquellos libros que me leí fue Los Borgia, de Mario Puzo, un autor que vio sucumbida toda su producción literaria con el estreno de la gloriosa y mítica adaptación de una de sus novelas: El Padrino. Los Borgia es con total certeza la primera biografía que leí y la verdad, a pesar de que su lectura me pareció densa en su momento, no guardo un mal recuerdo de ella y me sirvió para conocer mejor la época renacentista a través de esta familia tan peculiar como poderosa. En los años siguientes mi relación con el género biográfico fue inexistente, ni siquiera cursando la carrera de Historia me dio por leer alguna biografía, lo que muchos interpretarían como un autentico delito. Un tiempo más tarde, concretamente durante los últimos meses del año pasado, una biografía apareció ante mi como por arte de magia. Y esa biografía no era otra que la que hoy reseño, Por qué este mundo. Una biografía escrita por Benjamin Moser y que aborda la figura de Clarice Lispector, una escritora hasta entonces para mi totalmente desconocida. Unas semanas más tarde descubrí que dicho libro lo había editado Siruela, editorial con la que colaboro asiduamente. Pero no sólo eso, también que dicha editorial había editado y traducido gran parte de su producción literaria, confeccionando con el tiempo una autentica biblioteca dedicada exclusivamente a ella. Como en aquel momento no estaba muy por la labor de adentrarme en alguna de sus novelas, decidí conocer a Clarice Lispector a través de la biografía de Moser. El libro me llegó a las pocas semanas, pero debido a su gordura, el cartero tuvo que subir personalmente a subírmelo a casa. Fue una lectura a la que le dediqué bastante tiempo y muchas noches antes de sucumbir al sueño, pero si alguien me pregunta, siempre diré que el esfuerzo mereció la pena.


En lo que respecta a la crítica propiamente dicha, comenzaré ofreciéndoos a vosotros, lectores, un consejo. Si alguna vez en vuestra vida os apetece adentraros el género biográfico no lo hagáis por las bravas y esperando que su lectura se parezca a la de los best sellers. Si bien es cierto que algunas biografías han alcanzado la categoría de superventas, esto no significa que sean lecturas amenas, todo lo contrario. A una biografía hay que dedicarle tiempo, dedicación y ser muy pacientes. A lo mejor esto disuade a más de uno y se lo piensa dos veces antes de leer la vida y milagros de un personaje histórico, pero creerme que una vez finalicéis su lectura, la sensación que se os queda es nueva, muy distinta a cuando ponéis punto y final a una buena novela, definitivamente muy recomendable. Y si a esa lectura biográfica la acompañáis de una libreta en la que poder apuntar lo que os parece interesante, mejor que mejor. Pues de esta forma, con libreta y bolígrafo en mano, me adentré en su lectura, una lectura que ha cubierto mis altas expectativas. En primer lugar, en cuanto a la lectura y el estilo, no os voy a engañar. Por qué este mundo resulta una lectura densa, muy densa, y debe serlo porque, de lo contrario, estaríamos ante un libro con fallos y en el que seguramente han obviado partes de la biografía. Una densidad que es compensada, por un lado con el sistema de citas empleado y que podemos encontrar fraccionado por capítulos al final del libro, y por otro con un estilo que combina la exhaustividad de la información y un cierto deje novelesco. Ambos se equilibran durante toda la lectura, consiguiendo que el lector quede satisfecho por los datos y que al mismo tiempo se enganche a la historia real de Clarice Lispector. En segundo lugar, y desde la opinión de quien no ha leído de momento nada sobre la autora brasileña, me ha parecido una figura muy interesante y digna de descubrir en los próximos meses. Sin embargo, a la pregunta si es mejor leer Por qué este mundo antes o después de conocer otros de sus libros no tengo respuesta. En mi caso, esta biografía me ha servido para descubrirla sobre todo, pero si que es cierto que quien sea fan de la literatura de Clarice Lispector, la disfrutará de otra forma. En lo referente a la biografía de Clarice, lo cierto es que, dejando de lado la técnica empleada, Moser me ha descubierto a una escritora singular: nacida en Chechelnik (Ucrania) en 1920, hija de padres judíos testigos de la invasión de su país tras la Revolución Rusa (la madre fue incluso violada), emigrante con un año de edad a Brasil en 1921, escritora precoz (con 23 años publicó su primera novela), licenciada en Derecho, casada con un Diplomático del que años después se divorciaría, madre, incansable, talentosa, lectora voraz, inteligente, de fuerte carácter, orgullosa, refugiada en si misma en sus últimos años de vida...Todo eso y más compone el retrato de la Clarice Lispector de Benjamin Moser. Un retrato que huye de las leyendas y mitos que rodean su vida y que nos habla de una mujer con sus virtudes y defectos, pero sobre todo, de una mujer que puso a Brasil en el panorama literario internacional. Una perspectiva que, sobre todo en los tiempos que corren, se agradece. Podría extenderme más líneas hablando de los pormenores de esta biografía, pero si lo hiciera, creo que desmerecería la calidad del trabajo de Moser y vosotros como lectores perderíais la oportunidad de adentraros en este libro.


En vistas de que Por qué este mundo es una novela biográfica, una servidora no puede evitar, en estas últimas líneas, reflexionar sobre este versátil género literario. Como todos sabemos, la biografía es una forma más de escribir una historia y presentarla a los lectores, la diferencia crucial es que dicha historia es verídica. El autor o autora debe justificarlo mediante la exposición de datos y la aportación de un listado bibliográfico al principio, al final o por medio de citas al pie de página para que el lector, una vez finalizada su lectura, pueda optar por consultarlo y adentrarse en cada una de las fuentes. Al igual que el ensayo puro y duro, la biografía suele ser uno de los géneros más áridos e interesantes al mismo tiempo. La línea que separa el tedio del entretenimiento la fija el escritor o escritora en concreto, aunque siempre habrán personajes históricos con más tirón que otros en función del momento en el que se escribe o las demandas de los lectores potenciales. Pero como todo en el mundo de la literatura, el género biográfico, por muy poco atrayente que en un primer momento pueda parecer, ha sido objeto de usos específicos más allá del entretenimiento o la lectura placentera. El género biográfico ha sufrido los intereses de una parte de la historia, así como la manipulación de ésta en ciertos momentos cruciales. La biografía ha servido para contar mentiras, vender humo, engrandecer a un personaje histórico concreto con fines de todo tipo: políticos, sociales, económicos, estratégicos, culturales...Hitler, Franco, Stalin, Mussolini...Todos los grandes dictadores cuentan con una biografía no del todo verídica, en donde sus figuras se elevan por encima del resto de los mortales obviando algunos datos vergonzantes o oscuros de sus perspectivas vidas. Lo mismo pasaba con los reyes de la Edad Media. Sus cronistas particulares acompañaban a los monarcas a todas partes y redactaban sobre el papel sus hazañas más insignes. Sin embargo, muchos de estos relatos incluían elementos extraordinariamente fantásticos: mezclas entre mitología y realidad, religión y verdad o pequeñas mentiras piadosas sobre el verdadero carácter del monarca en cuestión. Algo que indudablemente resta credibilidad, quedándose estas narraciones para la posteridad no por su testimonio verídico, sino como textos literarios que incluso se enseñan en los institutos en asignaturas como lengua castellana o valenciana entre otras. También ocurría lo contrario, la aparición de biografías desautorizadas en las que en su mayoría el objetivo es destrozar y hundir la reputación de una personalidad histórica. Algo que incluso a día de hoy sigue sucediendo con, por ejemplo, nuestros políticos más mediáticos. En lo que respecta a Por qué este mundo, la cosa está bastante clara. La pequeña edad de oro que vive el género biográfico en los estudios de historia, el auge de la auto ficción en novela y el contexto de reivindicaciones feministas a nivel global han permitido en gran medida que hoy podamos disfrutar de Por qué de este mundo. Muchas editoriales están haciendo un esfuerzo por acercar al público los libros de autoras poco conocidas o que no han tenido en su momento la repercusión internacional que merecían. Y si podemos conocer sus libros ¿por qué no sus vidas? En ese sentido, Por qué este mundo es un buen ejemplo de lo que se esta comenzando a mover en el sector editorial, pues, para comprender una novela en su conjunto a veces viene muy bien conocer a su autora, y no solo desde el plano sensacionalista o estrictamente personal. Se necesitan más biografías de mujeres, mujeres como Clarice Lispector, en las que el cotilleo queda relegado a un segundo plano en favor de su talento, comparado en muchas ocasiones al gran Borges. Eso es lo que verdaderamente importa, lo que debería inspirar, lo que debería servir de referente para las futuras generaciones de mujeres. Por qué este mundo: una historia de exilio, precocidad, errores, aciertos, éxito, fracaso, talento, viajes al extranjero, literatura, amor, pérdida...Un imán para el lector más exigente.

Frases o párrafos favoritos:

"Clarice nunca volvió a Egipto. Pero muchos años después se acordó de su breve visita turística cuando, en las "arenas desérticas", le sostuvo la mirada nada menos que a la propia Esfinge. "No la descifré" escribió la orgullosa y bella Clarice. "Pero ella tampoco me descifró a mi".

Película/Canción: ante una falta de películas sobre la figura de Clarice Lispector, he optado por adjuntar una pieza imprescindible, de sobra conocida y que inmediatamente os trasportará al exótico Brasil.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Siruela

lunes, 6 de febrero de 2017

RESEÑA: La Venus de las pieles.

LA VENUS DE LAS PIELES

Título: La Venus de las pieles.

Autor: Leopold von Sacher-Masoch (Ucrania 1836 - Alemania 1895) nació en una familia de la alta aristocracia, por lo que gozó de una educación privilegiada. Estudió Historia y Matemáticas en la ciudad austríaca de Gratz y tras doctorarse en Historia ejerció como profesor en su ciudad natal, para posteriormente, dedicarse al periodismo y a la escritura. Fue muy polémico en su época por mostrar en sus escritos prácticas sexuales de sometimiento que vincularon para la posteridad su nombre al término "masoquismo". Además de La Venus de las pieles, su obra más famosa, es autor de Agua de juventud, La pescadora de almas o La mujer divorciada entre otras.

Editorial: Sexto Piso. 

Idioma: alemán.

Traductor: Elisa Martínez Salazar.

Sinopsis: la novela narra la relación entre Severin y Wanda, y como aquel, en busca de una rara y esquiva "supersensualidad", consigue convencer a su amada para que lo trate como un esclavo. Severin, entre la devoción y la penitencia, entre lo sacro y lo blasfemo, recorrerá de rodillas todos los trechos de este vía crucis del Eros. El servilismo, la crueldad y el fetichismo no serán sino los hitos que irán marcando su camino hacia una nueva voluptuosidad.

Su lectura me ha parecido: sensual, introspectiva, descriptiva, progresiva, reflexiva, libre, condensada, sugerente, un clásico...Queridos lectores y lectoras, hay nombres que quedan para siempre asociados a sus logros más importantes. Cristóbal Colón con el descubrimiento de América, Gutemberg con la invención de la imprenta o Florence Nightingale por la creación del primer modelo conceptual de enfermería. Otros, no tuvieron la misma suerte, y su nombre y apellidos forman parte de una lista negra donde se inscriben los acontecimientos más terribles. Este es el caso de Maria Antonieta y la Revolución Francesa, Adolf Hilter y el Nazismo o Francisco Franco y la Guerra Civil Española. Algunos, por otro lado, ven incluidas sus credenciales dentro de movimientos artísticos, incluso son considerados insignes representantes de ellos. Ejemplos hay de sobra, desde Zola y el Naturalismo hasta Picasso y el Cubismo. Incluso hay quien, y no son muchos los afortunados, que con el paso del tiempo, su propio nombre se ha usado para referirse a su mayor aportación a la sociedad. Louis Pasteur y "pasteurización" es el primero que se nos viene a la cabeza, pero existen muchos más, cuyos nombres u apellidos aparecen reflejados por citar un simple ejemplo, en la famosa tabla periódica que todos, alguna vez en nuestra vida, nos hemos tenido que aprender. Por último, y en relación al tema que nos ocupa, existen una serie de personajes no tan conocidos por desgracia, que han pasado a la historia gracias a un tipo de literatura muy concreto y con unas características muy específicas, y que además, han dejado su impronta morfológica en términos todavía tabú en muchas sociedades. El más famoso es sin duda alguna el Marqués de Sade, dando lugar al término "sadismo" gracias a su amplia producción literaria. Pero también, en el siglo XIX, existió un escritor muy particular, lleno de influencias y cuyo aristocrático apellido dio lugar a otra palabra muy estrechamente relacionada con la anterior. Su nombre, Leopold von Sacher-Masoch aparentemente no nos dice nada, sin embargo, cuando uno se adentra en su novela más famosa, uno entiende entonces por qué Masoch acabó dando lugar a "masoquismo". La Venus de las pieles: un tapiz de sensaciones, tejido por los placeres más oscuros y recónditos.


Aunque La Venus de las pieles llegó a mis manos gracias a una colaboración editorial, lo cierto es que ésta historia arranca desde el más absoluto de los desconocimientos. Jamás había escuchado hablar de esta novela, es más, ignoraba por completo su existencia. A este echo se le añadía una cuestión puramente personal, y es que el género erótico nunca ha sido uno de mis predilectos en cuanto a lecturas. He de reconocer que me inicié bastante tarde en él, en concreto cuando el mundo se vio sacudido por el fenómeno E.L James y sus Cincuenta sombras de Grey. Fueron unos años en los que literariamente no se hablaba de otra cosa y en los que las grandes editoriales de turno comenzaron a publicar novela erótica como si no hubiera un mañana. Si antes los vampiros habían sido los reyes indiscutibles del panorama editorial, ahora las más lujuriosas perversiones acaparaban todos los focos mediáticos. Una servidora, antes de que aconteciese todo ese tsunami mediático, lo más explícito que había leído hasta la fecha fueron algunas escenas de sexo que pude encontrar en algunos de los libros de Ken Follett, escenas que a pesar de su ligero grafismo, pasaban bastante desapercibidas entre las miles de páginas de género histórico que atesoraban sus novelas. Movida por la curiosidad, me leí la primera entrega de la trilogía de E.L James, sin embargo, aquello me defraudó tanto que durante mucho tiempo mostré mis reticencias con respecto a este género. Todo eso cambió cuando, y casi sin creérmelo, acabé leyendo dos títulos que cambiaron mi perspectiva sobre este tipo de literatura. El primero fue Historia O, cuya historia me sorprendió por su veracidad y agilidad narrativa, y el segundo, por supuesto, se trató de los Cuentos Eróticos del Divino Marqués. Este último en concreto me gustó de tal manera que fue, sin duda alguna, el que me encaminó hacia la lectura de una literatura erótica de calidad, sin edulcorantes, sin extraños recursos, simplemente con una calidad buena, y en algunos casos sobresaliente. Es en esta reconciliación con esa parte género donde descubro y me intereso por La Venus de las pieles, un texto que me llega, en esta ocasión, en forma de sugerente novela ilustrada y que acabó en uno de los estantes de mi librería particular con un sabor relativamente agridulce y satisfactorio a partes iguales.


Centrándonos en la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que La Venus de las pieles presenta una lectura descriptiva, no en exceso, pero que sin duda puede resultar a ratos densa y pesada. Quienes no estén habituados a la lectura de la literatura erótica más clásica, este libro les parecerá muy pesado, incluso es posible que algunos lo abandonéis antes de hora. Con forme avanzamos en su lectura observamos como, a pesar de proceder de una tradición literaria no muy lejana, Masoch deja espacio a la reflexión, una reflexión que parte no sólo desde la propia acción y de los personajes principales, también, desde un diálogo fluido que parece establecerse entre el lector y el autor, tan personal e íntima que en ocasiones puedas incluso sentir su aliento y la fuerza de su narración golpeándote por dentro. Es una sensación interesante, muy explotada, pero reseñable. Seguidamente, en La Venus de las pieles asistimos a una historia de perversión y de dominación de la mujer sobre el hombre en el plano puramente sexual. La mujer, Wanda, se convierte en la dueña, y el hombre, Severin, en el esclavo. Y como suele pasar, en esta novela nada es casual, ni mucho menos. Según diferentes estudios, Wanda procede de diferentes tradiciones lingüísticas que sitúan el nombre como significado de "insigne" o de "maravillosa", mientras que con Severin no hay que ser muy listo para no darse cuenta de las similitudes con la palabra "sirviente", "servicio" o "servil", lo que justifica en cierto modo la intención y a profundidad que Masoch quiso darle a La Venus de las pieles. Por otro lado, hay que aclarar que la situación, la trama, las características de los personajes, los diálogos e incluso la narración de Severin en primera persona que parece atender a dos conversaciones, la de Wanda y la del lector que es testigo de estas escenas, no son originales. Ya lo desarrolló en el pasado el Marqués de Sade, maestro del género y padre de muchos autores posteriores, entre los que Masoch podría incluirse perfectamente. Pero si algo diferencia al maestro del aprendiz es que el primero, impregnó de crítica social cada uno de sus escritos, el segundo, obvió en parte la crítica, dejándose llevar más por las pasiones y por la introspección en este tipo de relaciones. He ahí la originalidad, pero también, una oportunidad perdida que por ejemplo si que aprovechó Flaubert con Madame Bovary, y sin necesidad de acercarse al género erótico. Cambiando de tema y en relación con su posible interpretación, he leído por algún sitio que La Venus de las pieles rezuma de feminismo al presentar a la mujer como dominadora. Y si, es cierto, se puede extraer un punto reivindicativo, no mucho, pero una pizca si. Un ejemplo sería ese parlamento final del libro en el que se habla de igualdad entre hombres y mujeres, y de como estas lo lograrían a través del trabajo y la formación. Más que feminismo por la simple dominación de la mujer sobre el hombre, pienso que es más por las perlas ligeramente reivindicativas que puedes ir encontrando a lo largo de su lectura.  Por último, destacar el gran trabajo de edición, que en esta ocasión iba complementada con ilustraciones extravagantes, explícitas y originales al mismo tiempo, capaces de trasladarnos al mismísimo mural del placer y de los sentidos.


Finalizando la redacción de esta reseña con la tradicional y siempre necesaria reflexión personal, en esta ocasión, he dado luz verde a mi curiosidad siempre latente. Aprovechando que llevamos ya una serie de novelas eróticas reseñadas en este espacio de crítica y opinión, no he podido evitar formularme una pregunta que de seguro, todo lector se ha hecho en algún momento, y si no, debería. ¿Por qué leemos literatura erótica? ¿Por qué desde que aparecieron los primeros adscritos a este género el amante de la lectura ha acabado sucumbiendo de vez en cuando a historias donde el sexo es el principal tema? En mi más humilde opinión, existen dos posibilidades. La primera de ellas tiene que ver con la libertad, la cual poco a poco se ha ido extendiendo a todos los ámbitos de la sociedad, pero no en todos los países y de forma bastante desigual. En el caso de occidente, durante largos periodos históricos hemos vivido en la más absoluta de las ignorancias con respecto a algunos temas tan importantes como el de las relaciones sexuales, tema que a pesar de la extensión de la libertad, todavía sigue siendo un tabú en muchos lugares del mundo. Cuando apareció la primera literatura erótica sólo la leían los que tenían cultura y posibles, pero a escondidas siempre, pues no era un tema que despertase muchas simpatías en algunos sectores como el religioso o el político por citar algunos. A medida que fue pasando el tiempo, y en cuanto la libertad se hubo asentado en nuestras sociedades, la proliferación de este tipo de literatura y el interés por parte de los lectores fueron en aumento. Y cuando se metió la globalización y el capitalismo de por medio, la literatura erótica vivió su edad dorada en ventas pero oscura en calidad. La libertad, en resumen, permitió un acceso mayor a este tipo de libros, el cual, se ha ido incrementando con el paso del tiempo. En segundo lugar, la otra posibilidad tiene más que ver con el morbo. Si, el morbo, esa sensación que todos y todas hemos experimentado más de una vez y que, contrariamente a lo que se cree, produce después un pequeño sentimiento de culpa en algunas personas. El morbo está en nuestro día a día, en la televisión, en los periódicos, en las pequeñas historias cotidianas o en nuestras propias fantasías. Y como no, en la literatura también, y más concretamente, en las del género policíaco, biográfico o erótico. El ser humano siente la necesidad de satisfacer esa inquietud que a veces produce lo escabroso, las tragedias ajenas o los secretos ocultos con la lectura de novelas que los exploren con menor o mayor exactitud. Por estos dos factores creo sinceramente que leemos novela erótica en este caso, por reivindicar nuestra libertad tan duramente peleada y que hoy en día vuelve a cuestionarse, y también, por una atracción a veces inesperada hacia lo más oscuro de la condición humana. Todos somos personas, si, pero nos gustaría en ocasiones conocer qué hay detrás, en el ámbito privado: servidumbre, masoquismo, sadismo, fetichismo o tal vez nuestra Venus particular. La Venus de las pieles: una historia de supeditación, dominación, perversión, juegos, embustes, decepciones, pasión...Una novela que atraerá hasta el más puro de los lectores hacia las entrañas del placer.

Frases o párrafos favoritos:

"Quien se deja azotar, merece que lo azoten."

Película/Canción: La Venus de las pieles ha servido de inspiración para la composición de canciones, operas y como base para alguna adaptación teatral. En el ámbito cinematográfico, encontramos una adaptación del año 2013, dirigida por el polémico director Roman Polansky y que pasó con buena nota por el Festival de Cannes:


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Editorial Sexto Piso


jueves, 12 de mayo de 2016

RESEÑA: Voces de Chernóbil.

VOCES DE CHERNÓBIL


Título: Voces de Chernóbil. 

Autor: Svetlana Alexievich (Stanislav, Ucrania 1948) es una escritora y periodista bielorrusa de lengua rusa. Actual exponente del género literario "polifónico", fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura en el pasado 2015. Entre sus obras más importantes encontramos La Guerra no tiene rostro de Mujer, Los últimos testigos. Cien relatos nada infantiles, El fin del Homo Soviéticus, Los chicos del Cinc o Voces de Chernóbil. 


Editorial; Debolsillo. 

Idioma: ruso.

Traductor: Ricardo de San Vicente. 

Sinopsis: "en mitad de la noche oí un ruido. Miré por la ventana. Cierra las ventanas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto". El relato de la esposa de Vasia, un joven bombero, abre este impactante libro sobre las secuelas que la catástrofe de Chernóbil dejó en personas que lo vivieron y de la manipulación de la información por parte de las autoridades soviéticas. Este libro está planteado como si fuera una tragedia griega, con sus coros y unos protagonistas marcados por un destino fatal que hacen oír sus voces de monólogos. Pero a diferencia de una tragedia griega, en Chernóbil el orden no volverá a restablecerse: no hay catarsis posible. 

Su lectura me ha parecido: sorprendente, magnífica, magistral, impecable, didáctica, interesante, altamente reflexiva, crítica, fría, nada pretenciosa... Queridos lectores y lectoras, por primera vez en Jimena de la Almena, nos hayamos ante un libro diferente, el cual, se distancia, o no, depende de quién lo lea y las apreciaciones que haga, de lo que llevamos haciendo en este espacio desde el momento de su fundación. No estamos ante una novela, eso está claro, pero tampoco estamos ante un ensayo propiamente dicho, con las características que éste siempre manifiesta. Muchas veces, y sobretodo los que hemos estudiado carreras como historia, la cual no es tan fácil como muchos creen, sabemos que en cualquier investigación que nos propongamos tenemos que acudir a fuentes primarias, pues en ellas se encuentra el alma, y tal vez, el sustento de todo el trabajo que se pretende llevar a cabo, el cual requiere su tiempo y sus horas de dedicación. Pues bien, entre todas esa fuentes primarias, como no, encontramos las fuentes orales, esa indispensable herramienta sujeta a critica y al análisis que, sobretodo para los que se quieren especializar en Historia Contemporánea son de vital importancia, pues somos los únicos que podemos interrogar en persona a esos llamados "monumentos orales", esas personas que han vivido un contexto único y como tal, debería tenerse siempre en cuenta. Lamentablemente ya son pocas las personas, pues éstas van poco a poco desapareciendo, que nos pueden hablar sobre, por ejemplo, su experiencia en la I Guerra Mundial, el periodo entre guerras, la II Guerra Mundial, el Holocausto o incluso la Guerra Civil Española. Sin embargo, conforme pasan los años se van abriendo poco a poco nuevos campos de estudio en el terreno de la historia oral, tales como el Mayo del 68 francés, la Guerra de Vietnam, la Guerra de Irak, los movimientos feministas de segunda ola, la resistencia en la Alemania del este, o en el caso de España, la postguerra y la Transición entre otros. El libro que hoy tengo el inmenso placer de reseñar pretende, a semejanza de trabajos sobre acontecimientos ya citados, acercar al lector a un tema de vital importancia, el cual hace unas semanas cumplió 30 años, a través de testimonios únicos y que como tales, merecen todo nuestro respeto y atención, no sólo como lectores, también como seres humanos conscientes del pasado. Voces de Chernóbil: la historia oral fusionada con la critica ensayista y el periodismo de calidad.


La historia de como este libro llegó a mis manos es bien sencilla, y de hecho, de seguro que algunos ya habréis intuido por donde van los tiros. Como todos y todas sabréis, y si no seguir leyendo éstas líneas, Svetlana Alexievich, la autora de Voces de Chernóbil entre otros libros, fue galardonada el año pasado con el prestigioso premio Nobel de las Letras. Es más, según he podido leer, ha sido la primera escritora de no ficción galardonada con este importante reconocimiento en lo que llevamos de siglo XXI. Con todo esto os quiero decir, lectores y lectoras, que una servidora se leyó Voces de Chernóbil en parte por ser una Premio Nobel. Se que hay que leer premios nobeles, lo se, sin embargo, y os chocará un poco, nunca me he guiado en la elección de mi lectura por ese aspecto. Leer a premios nobeles es bueno, treméndamente bueno, sobretodo para descubrir escritores y escritoras de calidad y unas obras que sin duda, pasarán a ser universales por los siglos de los siglos. No obstante, y aunque he hecho grandes excepciones, fue la primera vez que sentí que debía leer algo de un premio nobel, pero no de cualquier premio nobel, sino de ésta premio nobel en concreto. Recuerdo que lo primero que me llamó la atención de su producción fueron los temas escogidos por un lado y esa interesante mezcla de oralidad con periodismo por otro, y cuando por primera vez escuché hablar de Voces de Chernóbil, el cual, tristemente había pasado totalmente desapercibido en las librerías hasta entonces, sentí la imperiosa necesidad de leerlo. Afortunadamente, pero también para mi grata sorpresa, la pequeña biblioteca de mi barrio decidió adquirirlo entre sus novedades, y gracias a ello, algo que les estaré eternamente agradecida, pude adentrarme en la lectura de un libro que ha superado todas mis expectativas como lectora pero también como amante de las nuevas formas de literatura.

En lo que respecta a la critica de Voces de Chernóbil, comenzaremos diciendo, más bien, clarificando, que no se trata ni de una novela ni de un ensayo puramente duro. Como ya comenté en la introducción nos hayamos ante un libro complejo, donde en este sentido, ambos géneros literarios se fusionan, pues su estructura nada convencional, se asemeja a la de un ensayo crítico, sin embargo, la forma y el estilo denotan algo más que lenguaje científico, es más, se hace ameno precisamente por eso, porque presenta una escritura ágil, voraz, atrayente, contundente, incluso lírica en ocasiones. Por todo ello no se le puede calificar ni como ensayo ni como novela, más bien como un trabajo de fusión muy bien resuelto y presentado. En lo que respecta a los testimonios, la parte sin duda más importante del libro, están muy bien escogidos, planeados y estructurados. En Voces de Chernóbil se da precisamente eso, voz a diferentes sectores de la sociedad que vivieron directamente o indirectamente el terrible accidente nuclear. En el libro liquidadores, historiadores, químicos, físicos, bomberos, mujeres, ecologistas, parientes de fallecidos, enfermeros, médicos, anticomunistas, afectados, trasladados, retornados, filósofos, biólogos, comunistas, hasta aquellos que en su día fueron niños durante la tragedia prestan su testimonio a la autora en un ejercicio pero también por la necesidad de contar una experiencia para unos traumática y para otros clave para abrir una inquietante puerta al conocimiento científico, filosófico, histórico e incluso político. Por otro lado, hay que señalar que éstos testimonios, conmovedores todos ellos, no están tratados desde el dramatismo, algo que en muchas ocasiones se tiende a evidenciar. Si bien los testimonios son desgarradores, no están destinados a producir llanto en el lector, aunque alguno bien podría provocarlo, sino para mostrar y exponer una experiencia al lector, creando de esta forma una unión didáctica entre el lector y el libro. Los testimonios no están en Voces de Chernóbil para compadecerse, sino para mostrarnos las distintas perspectivas de un acontecimiento, pero también de un momento concreto en la historia de la Unión Soviética, todo ello pasado magistralmente por el filtro crítico y una metodología periodística admirable y que mucha falta haría en algunos periodistas de mi país. Finalmente, destacamos un elemento importante y que hace de Voces de Chernóbil un escrito singular, como es esa estructura coral. Hasta el momento, una servidora, había apreciado esa estructura en determinadas novelas o en obras de teatro, sobretodo las de la Grecia Clásica. Sin embargo, no esperaba encontrarme un coro de distintas voces, los testimonios, deseosos de ser escuchados y dispuestos a abrirse, algunos en canal y otros no tanto, ante las preguntas de la autora. Esta sensación se crea gracias a un estilo que se aleja de lo puramente científico, muy habitual en ciertos ensayos, sobretodo de historia, y se acerca a una literatura que evoca tiempos pasados, formas de narrar familiares y que nos conducen por un canal de voces olvidadas por muchos, las cuales, nos sirven para enmarcar la historia, o en este caso, una tragedia que todavía nos llega a través de ecos ahogados.

Llegados a este punto, me gustaría, aprovechando la lectura que hoy reseñamos y que hace unas semanas se cumplieron nada más y nada menos que 30 años del desastre de Chernóbil, reflexionar precisamente sobre este tema. Como muchos bien sabréis, el sábado 26 de abril de 1986 se produjo el accidente nuclear más grave de la historia, provocando a su vez, uno de los mayores desastres medioambientales jamás visto. Aquel día, durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor 4 produjo un sobrecalentamiento del núcleo del reactor, lo que terminó provocando una explosión de hidrógeno acumulado en su interior. Ésto causó directamente la muerte de 31 personas y forzó al gobierno de la URSS a la evacuación masiva y repentina de 116.000 personas provocando una alarma internacional al detectarse radiactividad en al menos 13 países de Europa central y oriental. Después del accidente, se inició un proceso masivo de descontaminación, contención y mitigación que desempeñaron unas 60.000 personas denominadas liquidadores en las zonas circundantes al lugar del accidente y se aisló por completo un área de unos 30 km al rededor de la central, la cual, a día de hoy, todavía sigue vigente. Una vez explicado lo que pasó, algo que podemos averiguar si tecleamos "accidente nuclear" o simplemente "Chernóbil", ahora toca de verdad plantearnos la siguiente pregunta ¿qué es lo que de verdad sabemos de la energía nuclear? O más concretamente ¿Chernóbil ha supuesto un golpe de "suerte" para la comunidad científica? Hace unas semanas, como conmemoración a la tragedia, algunas cadenas de televisión realizaron reportajes al respecto, pero también, se emitieron documentales, sobretodo de carácter científico, en los que se hablaba de como la energía nuclear ha contribuido en parte al desarrollo de una nueva fauna, pero también al restablecimiento del orden y el equilibrio entre animales en las zonas afectadas. En los bosques se ha creado un nuevo ecosistema, los animales parecen haberse adaptado y los carroñeros y los grandes depredadores como el lobo o el oso han vuelto a las zonas de las que antes habían sido expulsados por el hombre. Con todo esto, y aunque se que éstos documentales son puramente especulativos en su mayoría, evidencian una cosa, y es que, Chernóbil tiene dos caras: la de la tragedia y la del descubrimiento. El recuerdo y la frivolidad al mismo tiempo, contribuyendo a crear una imagen del lugar muy mediática y por la que pululan demasiadas leyendas urbanas las cuales, seguramente, nunca se demostrarán. Voces de Chernóbil: una historia de tragedia, rencor, solidaridad, necesidad, impotencia, reflexión...Un coro que entona su angustiosa canción desde los recovecos de un pasado y un hecho dificil de olvidar.

Frases o párrafos favoritos:

"Para mi el cielo esta vivo, cuando miro...Todos están allí."

Película/Canción: del accidente de Chernóbil se han producido infinidad de material audiovisual, sobretodo en el ámbito del género documental. Aquí os dejo un reportaje sobre Chernóbil 30 años después de la tragedia, emitido en el programa Informe Semanal, espero que lo veáis:


¡Un saludo y a seguir leyendo!