Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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martes, 17 de octubre de 2017

RESEÑA: Rebelión en la granja.

REBELIÓN EN LA GRANJA

Título: Rebelión en la granja.

Autor: George Orwell (Motihari, India 1903- Londres 1950) poseyó una de las voces más lúcidas y ricas en matices del siglo XX: estudiante de Eton, policía imperial británico en Birmania, lavaplatos en París, librero en Londres, miliciano del POUM, corresponsal de la BBC, editor literario y columnista. Vertió toda su experiencia en crónicas, ensayos y novelas de lectura imprescindible. Entre sus obras más importantes destacan La Hija del Clérigo, Homenaje a Cataluña, Rebelión en la Granja o 1984 entre otras. (Fuente: Random House Mondadori).


Editorial: Random House Mondadori.

Idioma: ingles.

Traductor: Miguel Temprano García y Marcial Souto Tizón.

Sinopsis: los animales de una granja se sublevan victoriosamente contra sus dueños humanos, pero pronto surgen entre ellos ambiciones y rivalidades que hacen fracasar la rebelión. Siendo censurada en su época, Rebelión en la granja lanza un mensaje actual, abierto, sobre la corrupción que engendra el poder y una crítica contra los estados totalitarios. (Fuente: Random House Mondadori).

Su lectura me ha parecido: amena, lúcida, tremendamente original, aguda, controvertida, universal, plagada de simbolismos, valiente...Queridos lectores y lectoras, en mi vida como voraz lectora el descubrimiento de Gorge Orwell significó un antes y un después, un punto tremendo de inflexión que aún sigue acompañándome. Todo el mundo sabe quién es, sus obras más importantes, que estudió en el elitista Eton, que se unió a la Policía Imperial India en Birmania, que trabajó como lavaplatos en un prestigioso hotel de París, que se alistó en las Brigadas Internacionales para combatir en la Guerra Civil Española, que tras esa experiencia su opinión sobre el comunismo cambió para siempre, que acabó trabajando como periodista para la BBC durante la Segunda Guerra Mundial y que murió de tuberculosis un 21 de enero de 1950 en Londres. Su figura y su trepidante vida, digna de biopic hollywoodiense,  ha traspasado fronteras, convirtiéndose casi en un mito, y en ese sentido, su producción literaria no ha hecho más que alimentar esa imagen. No cabe duda que Orwell ha sido un personaje importante tanto en el ámbito de la historia como en el de la literatura, por lo que en ese sentido, estaba prácticamente predestinada como lectora a descubrirlo, admirarlo, disfrutarlo...Si la primera vez que os hablé de George Orwell en este espacio de crítica y opinión fue a propósito de la reseña de 1984, hoy vuelvo de nuevo a reencontrarme con un viejo y admirado conocido para reseñar la que es una de sus novelas más controvertidas y deslumbrantes al mismo tiempo. Rebelión en la granja: la Revolución Rusa y el Estalinismo para todos los públicos.


La historia de como Rebelión en la granja llegó por primera vez a mis manos, como ya habréis podido intuir, tiene su origen en mi absoluta admiración por Eric Arthur Blair, o lo que es lo mismo, por George Orwell. Mi incursión en la obra de este escritor inglés fue con la lectura de su obra más interpretada, mediática e influyente, que no es otra que 1984. Hasta ese momento no había leído nada parecido y con total certeza puedo decir que aquella fue la primera novela de género distópico que había leído. Fue un amor a primera vista prácticamente, además de una cascada imparable de reflexiones cada cual más pertinente y actuales. Me entusiasmó tanto que años más tarde 1984 aparecería analizado en mi trabajo final de grado, junto con otras novelas que gracias a esta acabaron pasando por mis manos, una tras otra, sin tregua, sin pausa. Desde entonces el género distópico se convirtió en uno de mis favoritos y Orwell en uno de mis escritores preferidos. En cuanto a Rebelión en la granja tardé un poco más en leerlo, otras lecturas habían copado mi tiempo. Pero afortunadamente y tras un pequeño respiro de trabajos universitarios, Rebelión en la granja se convirtió durante unas semanas en mi lectura nocturna. Recuerdo que el ejemplar fue prestado y que tras haberlo degustado como se merece, acabé por rendirme de nuevo ante el talento de Orwell. Tenía las expectativas muy altas, lo reconozco, pero sinceramente, aquella peculiar fábula política me había conquistado por completo. Un tiempo más tarde, para mi sorpresa, mientras ordenaba los libros que tengo por casa, descubrí que este libro precisamente, Rebelión en la granja, había estado reposando sobre una estantería desde hacía mucho tiempo. Una edición antiquísima de la editorial Destino se presentaba ante mis ojos como algo extraordinario, y aunque los años habían hecho mella en sus páginas, su contenido seguía intacto e igual de provocador. Hoy, mientras redacto estas líneas, éste antiguo ejemplar reposa a mi lado, sobre la mesa de trabajo, incorruptible y con una extraordinaria salud literaria.


Centrándonos en la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que Rebelión en la granja presenta una lectura firme, decidida y que se lee prácticamente del tirón. Al contrario que 1984, Orwell no necesita de explicaciones meramente descriptivas para que el lector comprenda mejor en que terreno se va a mover. La simpleza y alguna que otra pincelada informativa, no muy extensa, bastan para preparar el escenario donde tendrá lugar la historia y la narración propiamente dicha. Orwell parece pretender de esta forma captar enseguida al lector y no soltarlo hasta el final. Huelga decir que el lector actual ya conoce de que va la novela por lo que es fácil que en ese sentido no sorprenda tanto, no obstante, hay que pensar que cuando este libro vio la luz fue algo novedoso y e incomodo al mismo tiempo, por lo que la sensación de aquellos primeros lectores sería cuanto menos curiosa. En lo que respecta a la historia, tengo que decir que es una autentica genialidad. Todavía no me explico cómo le vino la idea, la inspiración está muy clara, pero el cómo dio con la fórmula adecuada para llevar a cabo ese chispazo para mi es un misterio. La historia es sencilla: ante los abusos del dueño de la granja, Howard Jones, y siguiendo las palabras del "cerdo Mayor" antes de morir, consiguen expulsarlo por medio de una revolución, tras la cual, escriben en la pared una serie de reglas llamadas "Los siete mandamientos". Al poco de triunfar la revolución, los cerdos, quienes se habían autoerigido como líderes por su inteligencia, empiezan a abusar de su poder y a manipular los mandamientos a su antojo. Así hasta desembocar en un final tan sorprendente como predecible si uno conoce un poco de historia contemporánea universal. Con esta premisa,  a nadie se le escapa que, a pesar de que sus protagonistas son animales de granja, cada uno responde a un personaje o conjunto de personajes cruciales. Howard Jones es el Zar Nicolás II, el "cerdo Mayor" es Lenin (o Karl Marx según algunos estudios) y los cerdos Snowball y Napoleón se corresponden con Trotsky y Stalin, siendo éste último el personaje más carismático de la novela. A estos animales les acompañan otros igual de importantes y cargados de simbolismo, tales como Squealer o cerdo Chillón (el aparato propagandístico de la URSS), el trabajador caballo llamado Boxeador (en una clara referencia al proletariado ruso), las ovejas y gallinas analfabetas (el campesinado y principal masa que sigue al líder), el cuervo Moisés (representa a la iglesia ortodoxa), el burro Benjamín (el intelectual que especula), los perros (la policía secreta estalinista) o la yegua Mollie (representando a la malograda nobleza rusa). De entre todos ellos, para mi los más interesantes son Boxeador, Moisés y por supuesto Napoleón. El primero por representar esa sumisión de la clase obrera a sus líderes, el segundo por su actitud de bisagra entre los animales y los hombres, el tercero por su maquiavelismo y arrollador poder de convicción. Seguidamente, cabe resaltar la forma en la que se presenta esta trama, inspirada en las fábulas más clásicas y derivándola en algo más profundo, más crítico, más político. De esta forma, no sólo logra captar la atención del lector, sino que a esto, unido con la sencillez en su narrativa, convierte a Rebelión en la granja en un texto importante tanto a nivel literario como histórico. Por último, y ya para acabar, solamente recalcar el hecho de que hasta 1950 el público no conociese de la existencia de esta novela a pesar de publicarse en 1945, año sin lugar a dudas convulso en muchos aspectos.


Aunque Rebelión en la granja pueda parecer una simple fábula, lo cierto es que estamos ante un texto muy versátil, de cuya lectura se pueden extraer mil y un interpretaciones. Antes de comenzar la redacción de este último párrafo, estuve una tarde investigando las diferentes opiniones que a lo largo de todo este tiempo se han vertido sobre esta novela. Las hay de todo tipo, desde las referentes a el contexto en la que se publicó, hasta el significado de cada uno de los personajes, incluso alguna en la que se quiere ver en los escasos humanos que aparecen en el libro el fiel reflejo de otros actores principales de la historia como Churchill o Hitler. Tras haberme empapado de todas ellas, acabé concluyendo que, sea desde la posición que sea, lo importante es que Rebelión en la granja es un texto importante para la historia y para entender la historia. Evidentemente, no estamos ante una visión objetiva, pero no por ello menos interesante para el conocimiento. Rebelión en la granja en resumen es en primer lugar, una doble crítica. Por un lado a los regímenes totalitarios de su tiempo, a saber el comunismo y el nazismo. Y por otro a la corrupción y abuso de poder en el que pueden incurrir los líderes, ya no sólo de regímenes totalitarios, también en el seno de los partidos democráticos, destacando esa tremenda alusión al Partido Laborista de estos años que sobrevuela gran parte de la novela sin llegar a concretarse de forma explícita. En segundo lugar, además de ser una fábula donde los animales son los protagonistas de la trama, también es una alegoría. Es decir, una ficción en la que el autor pretende representar otra cosa, una idea concreta o un conjunto de ideas abstractas a través de otra forma o sentido. Ligado a la clásica metáfora, lo que pretende George Orwell es cargar de significado y reflejar la tiranía de estos gobiernos, además de la sumisión de la población a ellos. Y qué mejor forma de contarlo que a través de una fábula, uno de los géneros donde mejor se plasman las relaciones de poder y de jerarquía. En tercer lugar y en última instancia, Rebelión en la granja no deja de ser una explicación más de la Revolución Rusa. En la que apreciamos una primera fase dominada por la tiranía del granjero, después la revolución llevada a cabo e impulsada por las palabras del "cerdo Mayor", más tarde la aplicación de "Los siete mandamientos" con los que se consigue que la granja funcione perfectamente y en última instancia las luchas de poder para suceder al "cerdo Mayor" tras su muerte y como el abuso de poder comienza a hacer mella en la población y en los propios mandamientos, los cuales, son al final modificados en favor del último líder, el que logra imponerse tras haber despejado el camino. Ya lo reflejan los mandamientos, del "todos los animales son iguales" se pasa al "todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros". Lo que está claro es que en Rebelión en la granja queda patente la importancia de este acontecimiento histórico, tanto a nivel de política interior como exterior. Incluso los ámbitos económicos, sociales y culturales se vieron afectados por lo que acontecía en territorio ruso. Las consecuencias fueron absolutamente trascendentales, desde una revolución cultural sin precedentes,  hasta el inicio de la Guerra Fría años más tarde. Incluso el inicio de la Guerra Civil Española vino en parte motivado por el temor a que con el Frente Popular en el gobierno de la II República pudiese acontecer una revolución. Por todo ello, en lugar de demonizarla sin conocimiento, lo que deberíamos hacer todos, y más en el año de su centenario, es leer sobre el tema, leer libros entre los que deberíamos incluir esa fábula política, sólo así lograremos configurar una opinión instruida y por tanto más valida que cualquier otra que día si día también, se suelta por televisión. Rebelión en la granja: una historia crítica, ácida, directa, mordaz, importante, controvertida, inteligente, inmortal...Una novela que nunca morirá.

Frases o párrafos favoritos:

"Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente del cerdo al hombre, pero ya era imposible distinguir quien era uno y quien era otro." 

Película/Canción: de esta novela solamente se conocen dos adaptaciones conocidas. La primera, de 1954, de dibujos animados y con un desenlace ligeramente diferente al de la novela. Y la segunda del año 1999 con animales de verdad, y de nuevo con un final diferente al libro por coincidir con el derrumbe de la URSS. Aquí os dejo un enlace al primero de los dos films:



¡Un saludo y a seguir leyendo!

martes, 18 de julio de 2017

RESEÑA: El pueblo en la guerra, La revolución.

EL PUEBLO EN GUERRA
LA REVOLUCIÓN

Título: El pueblo en la guerra. La revolución.

Autor: Sofia Fedórchenko (1880-1957) nació en San Petersburgo. Su madre era una actriz gitana de origen francés que viajó mucho, pasando largas temporadas en París, donde Sofia vivió desde los siete años hasta los doce. Sofia se educó en la familia de su padrastro, que era ingeniero, al que acompañó en sus muchos viajes por toda Rusia, en los que se interesó por la cultura popular, el folklore y la etnografía. Después de graduarse en el colegio, estudió Derecho varios años en la universidad. En 1914 se alistó como enfermera y sirvió en el frente hasta finales de 1916. Como resultado de sus experiencias y su el contacto directo con soldados y heridos nació su primer libro, El pueblo en la guerra, publicado en 1917, que lleva el subtítulo de Apuntes hechos en el frente. Tuvo muy buena acogida de crítica y de los círculos literarios de Rusia, que animaron a la autora a seguir trabajando en la segunda parte del libro, dedicada a la época de la Revolución, y en la tercera, que cubre el período de la Guerra Civil (1918-1922). En la década de los años veinte. Sofia Fdórchenko publicó unos cien libros de literatura infantil y desempeñó un papel activo en la vida literaria de Rusia. Durante la Segunda Guerra Mundial permaneció en Moscú y escribió el poema heroico Iliá Múromets y un millón de héroes, así como guiones, obras teatrales y cuentos. En 1983 se publicó de manera póstuma la tercera parte de El pueblo en la guerra, y en 1900, la primera edición de la trilogía completa.

Editorial: Hermida Editores.

Idioma: ruso.

Traductor: Olga Korobenko.

Sinopsis: a través de las voces de los campesinos que asistieron a la revolución de 1917, Sofia Fedórchenko nos habla de Dios y el zar, de esos ídolos caídos, del inicio de una nueva era, de la vida moderna, europea, donde por fin la libertad campará a sus anchas. La perplejidad, la inocencia y la incertidumbre recorren los comentarios de estos hombres, resentidos con un pasado en el que estuvieron condenados a la esclavitud y absortos ante la inminente llegada del nuevo mundo. No se aprecia en ellos, sin embargo, atisbo alguno de miedo a lo desconocido, sino más bien resignación y tranquila espera, seguramente porque la Revolucion no fue para ellos peor que su vida prerrevolucionaria, llena de hambre, miseria y humillaciones.

Su lectura me ha parecido: condensada, interesante, concienzuda, bien estructurada, necesaria, importante, terriblemente breve...A veces, queridos lectores y lectoras, no somos conscientes de la importancia de nuestra existencia. Para muchos, la vida se resume en el siguiente esquema: nacemos, vivimos y morimos. Así de simple. Lo que sucede es que, dentro de del "vivimos" reside la excepcionalidad. No todos tenemos la misma vida, no todos nacemos el mismo año, no todos desarrollamos nuestras habilidades en el mismo contexto, no todos vemos el mundo a través del mismo cristal, no todos le prestamos atención a los mismos detalles. Cada ser humano es único y le toca vivir la vida acorde con su situación y demás factores externos que irán, a lo largo de ese arduo camino, poniendo trabas u ofreciendo oportunidades. Pero, y digo yo, ¿si la vida nos brinda la excepcionalidad de encontrarnos en el lugar y el momento más crucial? ¿si somos testigos directos de un acontecimiento? ¿si éste, por muy insignificante que parezca, puede arrojar luz y conocimiento a las generaciones venideras? La respuesta es fácil, hay que aprovecharlo, sea como sea. Nunca me cansaré de repetir que la historia la escriben los grandes nombres, pero también quienes viven en los márgenes, quienes desde el anonimato nos narran su experiencia, experiencia que merece ser recopilada. En el caso del libro que hoy tengo el placer de reseñar es bastante particular en lo que respecta a la veracidad de las fuentes. Sin embargo, no podemos negarle su calidad literaria y la influencia que su estilo tuvo en otros autores, especialmente en una reciente Premio Nobel. El pueblo en la guerra. La revolución: retrato y opinión en el centenario de la Revolución Rusa.


La historia de como este pequeño libro llegó a mis manos es sencilla. No obstante, y como sucede en la mayoría de ocasiones, debemos retroceder unos años, hasta mi etapa escolar en concreto. Aunque la primera vez que me enseñaron la Revolución Rusa fue en el instituto, lo cierto es que yo ya oído hablar del tema. Sin embargo mis referencias eran mas bien escasas: la existencia de un personaje bastante turbio llamado Rasputín, que le dio nombre a una de las canciones más famosas de Bonny M, la leyenda de Anastasia Romanov, recogida en una conocida película infantil que todos y todas habremos visto alguna vez, y Doctor Zivago, película que sólo conocía por su famosa banda sonora. Tras esas primeras clases, un mundo desconocido parecía abrirse ante mi, y yo, estaba deseosa de adentrarme en él. Lenin, el asesinato del Zar y su familia, El Domingo Sangriento de 1905, el asalto al Palacio de Invierno, Trotsky, La Guerra Civil, Stalin, Ramón Mercader, los planes quinquenales, las depuraciones, la URSS, la colectivización...Más y más personajes, conceptos y acontecimientos históricos se agolpaban en mi cabeza, todos ellos relacionados o que surgieron como consecuencia de la Revolución Rusa. Años más tarde ahondé por mi cuenta, aunque no de forma especialmente exhaustiva, la historia de la URSS durante la Guerra Fría y vi por fin Doctor Zivago entera, película que por cierto, es una de mis favoritas. No obstante, durante los primeros años de la universidad, un profesor logró que la aborreciese, y eso que la Revolución Rusa entra dentro de la época contemporánea, en la que finalmente me he especializado. Un tiempo después, y ya cursando el master, comencé a ver este acontecimiento histórico con otros ojos. Los conocimientos que había ido adquiriendo me habían proporcionado una visión menos concreta y más amplia, fijándome en como este acontecimiento marcó un antes y un después en la historia del mundo. Incluso me ha picado la curiosidad de ver Acorazado Potemkin a raíz de estudiar este fenómeno desde otras perspectivas como es la cultura de masas y como el poder influye en ella para lograr más control. Fue durante este año, pero sobre todo, tras descubrir a la Premio Nobel Svetlana Alexievich, cuando sentí curiosidad por Sofia Fedórchenko. No había oído hablar de ella hasta el momento en el que lo vi por primera vez en la pagina web de Hermida Editores, destacado entre sus novedades. El que abordase el tema de la Revolución Rusa en su entrega La revolución me cautivó, pero más aún que el libro fuese un compendio de testimonios. Tras recibirlo y leerlo con calma, me puse a investigar sobre la autora y sus otras obras, descubriendo para mi sorpresa y estupor que dichos testimonios no existieron nunca. Mi reacción fue la lógica, enfadarme por la oportunidad desaprovechada por parte de la autora. Sin embargo, pronto entendí porque a Sofia Fedórchenko, a pesar de su error, seguía siendo una autora muy apreciada en los círculos literarios rusos, incluso tras su muerte. ¿A qué se debe? La respuesta, en el siguiente párrafo.


Centrándonos en la crítica propiamente dicha, comenzaremos apuntando que la segunda entrega de la trilogía El pueblo en la guerra, dedicado a la Revolución Rusa, presenta una lectura amena, distendida, pero con  grandes dosis de reflexión y de empatía con el lector. No nos encontramos ante una novela corriente cuya lectura es lineal, este tipo de lecturas merecen una atención especial por parte del lector, sobre todo si lo que se nos narra se acerca más a la realidad que la ficción. Que contenga verdad no evita que el lector se sienta atraído hacia este tipo de historias impulsado por el morbo, pero, una vez te adentras en el libro, éste se disipa poco a poco. Hemos comentado que este volumen contiene testimonios, sin embargo, y como la misma autora confesó en unas declaraciones a raíz del éxito de su primera entrega, dedicada a los soldados rusos que lucharon en el frente durante la I Guerra Mundial, ésos son inventados a partir de lo que ella misma observó en primera persona. En otras palabras, que la autora se inspiró e imitó la forma de hablar de quienes escuchaba para dar forma a los libros que compondrían su obra. Dicho esto, lo que uno piensa es en la cara dura que tuvo Sofia Fedórchenko. Pero, seguidamente y una vez lees un poco de la autora y de su obra, entiendes que estos libros, a pesar de sus dudosas fuentes, transmite a la perfección el sentir y la opinión de una época. Tras esos testimonios, ya sean reales o no, se esconde una verdad indudable, la honestidad de una autora ante la incertidumbre y los cambios por los que atravesaba su país. A través de ellos, el lector puede apreciar cuales eran las impresiones de esas gentes, su opinión sobre ese nuevo mundo que se abría ante ellos, los desafíos a los que podrían enfrentarse, los temores, las dudas, las ambiciones personales, el pesimismo...Las palabras de personas que, aunque la autora se refiera a ellos como campesinos, representan en su conjunto a Rusia y su sector mayoritario, el mundo rural. Dentro de este aspecto, me ha llamado especialmente la atención las opiniones con respecto al Zar y Rasputín, concibiéndolos como ídolos inmortales que caen estrepitosamente por la fuerza del pueblo. También me ha parecido curiosa la forma a la que estas voces se enfrentan a lo que está por venir, con optimismo, pero sin ocultar su preocupación ante la incertidumbre. Por otro lado, hay que decir que este libro no sería lo mismo sin el arduo trabajo que hay detrás. Evidentemente nos referimos a la capacidad de la autora por clavar la jerga y el lenguaje de estos personajes, que no testimonios, atribuyéndoles un lenguaje muy pulido y de notable calidad literaria. En resumen, podríamos decir que la segunda entrega de El pueblo en la guerra, la revolución, se compone de intensidad, originalidad, un interesante manejo del estilo y lo más importante, el planteamiento de unas voces que desde 1917, hablan al lector del siglo XXI. Esto nos suena ¿verdad? Svetlana Alexievich confesó en una entrevista que la trilogía de  Fedórchenko le había servido de inspiración. La que habla es una Premio Nobel de los pies a la cabeza, cuyos libros han acercado a los lectores de todo el mundo una novedosa forma de escribir ensayo, con influencias del periodismo de primera división y prestado especial atención a los testimonios, a los cuales, Alexievich ha convertido en su sello de identidad como periodista y escritora. A diferencia de Fedórchenko, las fuentes de la escritora bielorrusa si son verídicos, pero, eso no quita que el lector, a partir de esa información, se quite el sombrero ante Fedórchenko. Si sus libros han servido de referencia para generaciones posteriores, entonces, es que algo tienen, algo que va más allá de lo convencional, algo que, incluso a día de hoy, en España, donde es la primera vez que el lector se adentra en sus libros, podría gestar nuevas formas de hacer literatura.


En lo que respecta a la reflexión final, como no podía ser de otra forma, una servidora no podía dejar pasar la oportunidad para hablar, aunque sea muy brevemente, del contexto que ha provocado que Sofia Fedórchenko escribiese el libro que hoy tengo de nuevo entre mis manos. Como todos y todas bien sabréis, este año se conmemoran los 100 años de la Revolución Rusa, un acontecimiento de grandes dimensiones y que a corto y largo plazo influenció decisivamente en el devenir de la historia. A partir de que el pueblo asaltase el Palacio de Invierno, el mundo ya no fue el mismo, como tampoco lo fue la propia Rusia, cuyos ciudadanos se asomaban a un futuro que marcaría un antes y un después en su forma de vida. La Revolución Rusa se convirtió en un acontecimiento inspirador, tanto fue así que algunos países como China, Cuba o la actual Corea del Norte imitaron ducha forma de gobierno, adaptándolo claro está, a las características propias de su país. Las gentes que participaron activamente en los acontecimientos de Octubre de 1917 también fueron testigos de como esos primeros ideales se truncaron debido a las ansias de poder de algunos integrantes del Partido Comunista, este es el caso de Stalin, quien convirtió a la Unión Soviética en una autentica dictadura donde las depuraciones estaban a la orden del día. Una dictadura que siguió en activo hasta las navidades de 1991, año en el que se produjo su desmantelamiento. La Revolución Rusa en si también infundió temor en numerosos países, todos conocemos el caso de Estados Unidos, donde significarse con la causa comunista te convertía en un paria social. Incluso quienes mostraban una actitud política más inclinada hacia la izquierda, era sinónimo también de comunismo. La famosa Caza de Brujas que Mccarthy es el ejemplo más paradigmático. Fue tal la presión que los sucesivos gobiernos ejercieron sobe la política internacional y la política interior de Estados Unidos que incluso a día de hoy no existe un partido influyente de izquierdas en Estados Unidos. Pero no sólo Estados Unidos se enfrentó al comunismo en plena Guerra Fría, sin ir más lejos, aquí en España el comunismo y todo lo que sonase subversivo fueron perseguidos y aniquilados durante los 40 años que duró la dictadura. Es más, aquí aconteció una Guerra Civil en parte porque existía un temor entre algunos sectores a que España pudiese seguir los pasos de Rusia con el Frente Popular ocupando el gobierno, guerra de la que por cierto, hoy se cumplen 81 años. Como hemos podido comprobar, el legado de la Revolución Rusa ha tenido una larga trayectoria a lo largo de la historia. No obstante, en los últimos tiempos se ha empezado a transmitir una visión de dicho acontecimiento que no corresponde con lo que sucedió en realidad y que cuya finalidad es el adoctrinamiento de la sociedad. Es cierto que la Revolución Rusa no es modélica y que su desarrollo no fue el que se esperaba, lo mismo sucedió con la Revolución Francesa y tantos y tantos acontecimientos similares. El poder corrompe, lo sabemos todos, pero eso no quita que la sociedad merezca conocer una parte de la historia sin manipulación alguna. Y por mucho que a algunos les pese, la Revolución Rusa cambió el mundo, hasta el punto de que hoy en día, a pesar de los años transcurridos, todavía sigue muy presente. El pueblo en la guerra. La Revolución: una historia de recuerdos, pensamientos, voces, inquietud, esperanza, temor, incertidumbre, expectación...Un libro lleno de voces que, verdaderas o no, siguen hablándonos desde hace 100 años.

Párrafos o frases favoritas:

"Y es que hemos llegado a comprenderlo todo no por los libros, sino por una vida de miseria."

Película/Canción: son infinidad las películas que han abordado el periodo de la Revolución Rusa. Sin embargo, y por ponerle un poco de color a esta reseña, os adjunto una de mis piezas favoritas y que descubrí hace unos años. Cierren los ojos y déjense llevar.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Hermida Editores

viernes, 21 de marzo de 2014

RESEÑA: La Caída de los Gigantes

LA CAÍDA DE LOS GIGANTES

 
 
Título: La Caída de los Gigantes
 
Autor: Ken Follett (Cadiff 1949, Reino Unido). Tras estudiar filosofía en la University College de Londres, trabajó como periodista en el South Wales Echo y en el Evening News. En 1978, con a penas veintisiete años, publicó su primera novela, El ojo de la aguja, que obtuvo gran éxito de inmediato y fue adaptada al cine. Tras este éxito editorial, comenzó a publicar novelas de género policíaco como La clave está en Rebeca o Triple, consolidándolo como escritor de éxito. Pero el verdadero reconocimiento no llegó hasta la publicación en 1989 con la publicación de su novela más famosa Los Pilares de la Tierra, una novela ambientada en la Edad Media que le valió estar entre los libros más leídos durante varios años. Follett también es el autor de Un mundo sin Fin, continuación de Los Pilares de la Tierra y de La Caída de los Gigantes y El Invierno del Mundo, que componen la primera y la segunda parte de la trilogía The Century, cuya tercera entrega está prevista su publicación para 2014. En esta reseña, nos ocuparemos en comentar la primera entrega de esta trilogía.


Editorial: Plaza Janés.

Idioma: inglés.

Traductor: ANUVELA

Sinopsis: la historia empieza en 1911, el día de la coronación del rey Jorge V en la Abadía de Westminster. El destino de los Williams, una familia minera de Gales, está unido por el amor y la enemistad con los Fitzherbert, aristócratas y propietarios de las minas. Lady Maud Fitzherbert se enamorará de Walter von Ulrich, un joven espía de la embajada alemana en Londres. Sus vidas se entrelazarán con la de un asesor progresista del presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, y con la de dos hermanos rusos a los que la guerra y la revolución les ha arrebatado su sueño de buscar fortuna en América. Desde Washington hasta San Petersburgo, desde la inmundicia y los peligros de las minas de carbón hasta los candelabros lujosos de los palacios de la aristocracia, pasando por los pasillos de la Casa Blanca y el parlamento de Westminster, Ken Follet nos ofrece, en su novela más ambiciosa, un esmerado retrato de una época y de las pasiones que espolearon la vida de sus personajes.

Su lectura me ha parecido: Tremenda, no solo por el hecho de que sus 1.017 páginas impongan, también porque la historia que atesora, esa magna, ambiciosa y elaborada historia, no ha conseguido dejarme impasible. Al principio, os he de confesar, queridos lectores, que me hice un tremendo lío con los personajes de esta novela, tanto que me elaboré una especie de croquis, cuyo paradero desconozco actualmente. Pero que ese hecho no os tire para atrás con este libro, pues, aunque sea ficción histórica y haya mucha gente que no se lo lea por el tocho de páginas que tiene, vuelvo a repetirlo, la friolera cifra de 1.017 páginas, es una historia que merece la pena leer. Por otra parte, ¿Qué esperáis de un autor como Ken Follet? ¿Uno de los pocos autores que ha conseguido vender millones y millones de ejemplares con unos libros que sobrepasan las mil páginas? Y lo más importante ¿Qué haya conseguido que nos los leamos sin tener la terrible sensación de que son tremendamente aburridos? De hecho, leí hace un tiempo en una entrevista que le hicieron al autor, en la que confesaba que tanto las editoriales como los lectores, le pedían libros más largos, abundantes en contenido y en páginas. No es que el mundo se haya vuelto loco amigos y amigas, es que ha triunfado un estilo y una forma de escribir arriesgada, pero que ha captado legiones de seguidores en todo el mundo. Ya conocéis mi favorable opinión sobre Los Pilares de la Tierra y también leísteis mi dispar parecer sobre Un Mundo sin Fin. Ahora, lectores y lectoras os traigo La Caída de los Gigantes, una de las novelas más ambiciosas del autor.


Como ya he dicho antes, muchos ya conocéis mi admiración por Ken Follet y por algunas de las novelas que leído del autor, y la verdad, se podría decir que a raíz de este gusto por sus libros, por sus inolvidables personajes y porque, y todo sea dicho, la novela histórica es una de mis eternas debilidades. Por eso y por mucho más, en cuanto me enteré de que Ken Follet estaba a punto de sacar un nuevo libro, inmenso como nos tiene acostumbrados y ambientado en una época que no fuese la Edad Media, decidí que ese libro debía ser mío. La primera vez que lo vi, fue en el escaparate de una conocida librería del centro, y la primera impresión no me defraudó en absoluto. Era un libro enorme, como yo ya esperaba, con un marca páginas de tela negro, dándole un toque más antiguo. Pero lo que realmente me gustó fue la portada. Os aseguro que cuando publique mi primera novela, que espero que sea más pronto que tarde, me gustaría que me diseñase la portada el mismo que hizo esta, porque además de bonita, el simbolismo era notable. En la parte de arriba, un tren a punto de partir, y abajo seis soldados dispuestos a entrar en batalla; una relación realmente magistral que consiguió cautivarme por completo. Aquellas navidades no lo recibí como regalo de Reyes, sin embargo, una amiga mía lo hizo para mi cumpleaños, lo que me hizo muchísima ilusión. Así fue como este libro llego a mis manos y como a los pocos días comencé a leérmelo con avidez y ganas, pues, hacia tanto tiempo que quería volver a leer algo de este escritor y estaba disfrutando como nunca.

Como habréis podido apreciar en la sinopsis, la novela está ambientada en una época muy explotada en el mundo del cine, pero que sin embargo, algo que no me puedo explicar, no parece ser una de las épocas predilectas de los escritores de novela histórica, salvo honrosas excepciones claro está. La Primera Guerra Mundial o la Gran Guerra marcó decisivamente la historia del viejo continente europeo, cuyas consecuencias repercutieron, y mucho, en lo que sucedió poco después, cuando una nueva guerra azotó de nuevo Europa de un modo más desolador si cabe. Con respecto a la novela y lo que me ha parecido, he de admitir que al principio se me hizo un poco pesada, algo que no suele pasarme tratándose de una novela histórica, y mucho menos siendo Ken Follet su autor. No obstante, enseguida, y tras hacerme un croquis bastante rústico, pude adentrarme en una historia verdaderamente apasionante, en la que los acontecimientos históricos condicionan a los numerosos personajes de esta novela, uniéndolos y separándolos por una guerra absurda que acabó desangrando a sus contendientes. Pero no olvidemos que además de la Gran Guerra, La Caída de los Gigantes también nos adentra en lo que fue la Revolución Rusa, ese inesperado golpe de efecto que cambió la historia de un país de arriba abajo. Dejando a un lado la ambientación, podríamos decir que La Caída de los Gigantes ha sido un autentico viaje en el tiempo, cuyos personajes reflejan un poco lo que era la sociedad de aquel entonces, eso si, con ese halo de heroísmo y pasión que siempre ha caracterizado a las novelas de Ken Follet.


La sufragista, el espía, la ama de llaves, el adinerado aristócrata, el revolucionario, el soldado humilde....Son muchos los personajes, ¿algo estereotipados y comunes? si, pero necesarios para el entendimiento de una época y de unos años cruciales. La Caída de los Gigantes es también ante todo una novela de sagas familiares, cuyos matrimonios, desacuerdos y descendencia se vive como una herencia del tiempo que les ha tocado vivir y la esperanza puesta en esa generación que ha nacido, por el fin de que viva en un mundo mejor. Aún así, hay personajes dentro de esta novela que pienso que son de relleno, y que a veces contribuyen a una cierta confusión en el lector. Sin dejar de lado el estilo que tanta fama le ha dado, en La Caída de los Gigantes, al haber más personajes hay más historias, entrelazadas, pero bien estructuradas, algunas según mi parecer demasiado increíbles, pero que cohesionan el corazón de la novela. Y cuando hay más historias, hay más encuentros y desencuentros, y por ende, muchas historias de amor, algo que a mi me encanta y que los lectores de Ken Follet agradecemos enormemente. Si alguna pega le tengo que poner a esta novela es que los capítulos en los que se narraban las batallas, eran demasiado descriptivos para mi gusto, son trepidantes, no lo niego, pero algo tediosos.

 
Para concluir, me gustaría haceros participes de una cuestión. Este año, como algunos sabréis, y si no os lo cuento ahora mismo, se cumplen 100 años del inicio de la Primera Guerra Mundial. Los que soléis ir mucho a las librerías, lo habréis notado, pues, desde que ha comenzado el año no han dejado de sacar del rincón olvidado centenares de libros que tratan el tema para ponerlos en los mejores lugares de la tienda: en el escaparate, en las estanterías de novedades, presidiendo las secciones de historia de muchas librerías. Así mismo, muchos historiadores no han perdido la oportunidad de lanzar al mercado editorial nuevos manuales especializados en el tema, con el fin de sacar a la luz nuevas interpretaciones y anécdotas hoy en día desconocidas que nos pueden ayudar a entender mejor esta Gran Guerra. Desde aquí y siguiendo con lo que he escrito, os animo a leer historia, no solo para conocer las causas, transcurso y consecuencias de un hecho histórico, también para combatir la ignorancia, para tener más criterio, para formarnos una actitud crítica, para tener más conocimiento de causa y no caer en los errores del pasado, un pasado que en algunos casos tratan de olvidar, o mejor dicho, que nos obligan a olvidar lo sucedido años atrás. La Primera Guerra Mundial ha sido un acontecimiento histórico ricamente investigado por los historiadores, pero...¿Quién nos dice que ya lo sabemos todo? La Caída de los Gigantes: una inmensa novela de amor, lucha, oportunidades, pasión, rencor, muerte, envidia, lujuria, sueños...Una historia que emociona, que atrae y que soy incapaz de olvidar.
 
Párrafos o frases favoritas:
 
"Los adultos que se aman deberían ser capaces de tomar decisiones juntos, sin tener que obedecerse el uno al otro."
 
Película/ Canción: existen rumores, pero sólo rumores, de que Ken Follet estaría negociando la posible adaptación de La Caída de los Gigantes a la pequeña pantalla, tal y como hiciese anteriormente con Los Pilares de la Tierra y Un Mundo sin Fin. A la espera de que estos rumores se confirmen o se desmientan, que espero que sea lo primero, os dejo el espectacular book tráiler que Plaza Janés elaboró con motivo de la publicación de esta novela en el año 2010. Pinchad en el enlace, no tiene desperdicio:
 
 
¡Un saludo y a seguir haciendo historia!