Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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viernes, 19 de julio de 2019

RESEÑA: Illska La maldad.

ILLSKA LA MALDAD

Título: Illska La maldad.

Autor: Eiríkur Örn Norðdahl (Reikiavik, 1978) es uno de los más destacados narradores islandeses de su generación. En 2012, su cuarta novela, Illska, llamó poderosamente la atención de crítica y público. Traducida a siete idiomas, Illska ha sido merecedora del Premio de Literatura de Islandia (2013), el Premio de los Libreros al mejor libro islandés (2012) o el Premio Transfuge a la mejor novela escandinava (2015), entre otras nominaciones. Su quinta novela, Heimska. La estupidez, ha recibido también el Premio Transfuge a la mejor novela escandinava en 2017. (Fuente: Editorial).


Editorial: Hoja de Lata.

Idioma: islandés.

Traductor: Enrique Bernárdez.

Sinopsis: 1. Esta es la historia (de amor) de Agnes y Ómar, que se encuentran una gélida madrugada en el centro de Reikiavik. Ella, obsesionada con el Holocausto, estudia el auge de los populismos xenófobos en Europa. Él, un filólogo islandés, malvive con trabajos precarios. 2. Esta es también la historia (de deseo) de Agnes y Arnór. A ella ya la conocemos. Él es un neonazi cultivado y dialogante, al que Agnes entrevista para su tesis. Toda la autoestima que le falta a Ómar la tiene Arnór. 3. Esta es, sin duda, la historia de la infancia de Arnór. Y la de su anillo vibrador para el pene. 4. Esta es, por desgracia, la historia del pueblecito lituano de Jurbarkas, donde en 1941 los colabora- cionistas locales, amparados por el ocupante nazi, masacraron a todos los judíos de la aldea. Allí vivían los cuatro bisabuelos de Agnes. Dos eran judíos y dos, ejecutores. (Fuente: Editorial).

Su lectura me ha parecido:

   Extraña, chocante, complejísima de leer, poco convencional, altamente reflexiva, literal, actual, sobrecogedora, intensa, no sales indemne de ella... Todas y todos los lectores hemos asumido, hasta llegar a interiorizarlo, el hecho de que existe una norma ancestral en la literatura. Una regla no escrita pero que centra grandes consensos, ya seas experto o no en el tema. Hayas o no hayas escrito una novela o pretendas o no pretendas escribirla en un futuro no muy lejano. Y es que existe una especie de canon inquebrantable, inviolable, que define a un texto literario desde el punto de vista más estricto y clásico posible. Existen cientas, miles, millones de historias que, pasadas por el filtro de la palabra escrita, podrían calificarse como clásicas y por tanto muy apegadas a lo estrictamente correcto. Pero... ¿Y si os dijera que se puede escribir una gran obra saltándose todos y cada uno de los artículos de lo bien visto académicamente? ¿Y si pasamos de todo eso y buscamos nuevas formas de expresión escrita? ¿Y si el camino está en prestarle más atención a la forma, indagando en todas las posibilidades a nuestro alcance, sin obviar el contenido? ¿Y si el cómo se iguala al qué? ¿Y si el qué consigue gracias al cómo que el mensaje de la novela llegue más a los lectores? ¿Y si indagamos en las formas de comunicación actuales? ¿Qué pasaría si introdujéramos un pequeño cambio? ¿Qué sucedería si en medio de dos narraciones indirectamente conectadas entre sí le añadimos párrafos propios del ensayo? ¿Y si además conseguimos que la trama esté tan, tan, tan pegada a la actualidad más acuciante, precisamente para que el lector no vuelva a ser el mismo tras la experiencia? ¿Qué obtendríamos? ¿Cuál sería el resultado?... La respuesta la encontramos materializada en uno de los libros más peculiares e interesantes - históricamente y literariamente hablando - con los que he tenido el honor de toparme en los últimos meses. Illska La Maldad: una amalgama nítida sobre la memoria del holocausto, la investigación histórica, la crisis económica y sus oscuras consecuencias.

   Antes de entrar en el meollo del asunto, tengo que decir que esta ha sido con creces una de las reseñas más difíciles a las que me he enfrentado en lo que llevo de año. Sólo la redacción de sendas críticas sobre volúmenes de relatos - escritos cada uno por una autora/or diferente - me había conseguido poner contra las cuerdas, entre la espada y la pared, entre el vértigo de creer que no podrás con ello y la valentía de tirar hacia adelante. Y no es para menos ya que, además de su contenido (del que hablaremos largo y tendido a lo largo de este escrito) lo que de verdad me ha dado más quebraderos de cabeza ha sido su personalísima estructura. Tanto mientras me adentraba en su correspondiente lectura como ahora a la hora de redactar mis impresiones. Siendo lo más concreta posible diré que, por un lado y para no asustar demasiado al personal, Illska La Maldad no reviste dificultad alguna. De hecho, si te pones - y siempre que no tengas otra cosa que hacer - la novela vuela entre tus manos. Sin embargo, y a pesar de esa urgencia que la propia novela exige del lector, hay que ir poco a poco, muy poco a poco, sin olvidar esa literalidad, pero con muchísima cautela para captar todo lo que el autor nos quiere contar. Porque todo hay que decirlo, la novela de Norðdahl, a pesar de su agilidad, es un ejemplo más de como por muy poco corres el riesgo de que el lector acabe abandonándolo y odiándolo sin piedad cuando, sinceramente, no lo merece. Por otro lado, y tal vez lo más importante, es señalar que la complejidad reside en la forma en la que el autor te plantea la historia. Además de los dos hilos narrativos que la sustentan, Norðdahl se permite el lujo de alternándolos con elementos propios del ensayo de la manera más explícita posible, en otras palabras, plasmando sin contemplación alguna datos históricos en medio de la propia narración. Esto, si el escritor hubiese sido mediocre, la novela hubiese caído por su propio peso. Pero resulta que no es el caso de Eiríkur Örn Norðdahl, pues juega con la carta maestra: que el tema al rededor del que pivota la trama es lo suficientemente interesante como para que el lector se lo piense dos veces antes de echarse para atrás. En Illska La Maldad todo tiene un por qué, una intención, un orden - extraño - pero un orden. Y aunque parezca que la trama vaya por momentos más despacio - los cuales resultan en ocasiones algo desesperantes - y aunque las partes más ensayísticas se parezcan más a entradas de Wikipedia que a reflexiones al uso todo es por algo. De hecho, ¿acaso no se asemeja al formato con el que los telediarios nos informan de las noticias? Breves, concisas y buscando crear opinión.

   Sería bastante indignante referirnos a Illska La Maldad con una sola palabra, como también faltaríamos el respeto a su autor si sólo nos centrásemos en lo aparente y no en las diversas capas que la componen. Podríamos decir que en la novela de Norðdahl es rica tanto en temas como en las reflexiones que de ellos se desprenden. Illska La Maldad habla de la crisis económica de 2008 y consecuencias de ésta, las cuales a veces no necesitan ni siquiera palabras que las describan tales como el desempleo y la precariedad laboral (representado en el personaje de Ómar), así como el surgimiento de una nueva corriente de extrema derecha en los países nórdicos (representado en el personaje de Arnór). Habla del importante papel que desempeña la memoria en las sociedades occidentales y democráticas (reflejado en el personaje de Ágnes). Cuestión que, aún a día de hoy, aún reviste controversia. No debemos obviar la existencia de países (como por ejemplo España) cuya relación con su pasado más reciente sigue siendo traumática o la certeza de que ésta - la memoria - puede caer en criterios más subjetivos que objetivos históricamente dependiendo el color que en ese momento se siente en la silla del poder. Habla también, y esto me ha encantado particularmente, de los entresijos de una investigación en el área de Historia. Resulta que, por desgracia, no abundan muchas novelas en las que la protagonista - Ágnes en este caso - se enfrente a la recopilación de fuentes, búsqueda de datos, maduración, esquematización y posteriormente redacción de un trabajo final de Máster en Historia. No os hacéis una idea de lo identificada que me he sentido en algunos fragmentos, y aunque discierna en algunas cuestiones metodológicas, se agradece esta visibilidad. Estudiar Historia es duro, muy duro, pero meterse de lleno en una investigación lo es todavía más. Y por último y no menos importante - aunque como he dicho la novela abarca infinidad de interesantes cuestiones - habla y diserta sobre los límites entre el bien y el mal. Poniendo al lector en el dilema de escoger - independientemente de ideologías, partidos políticos o cuestiones morales - entre lo que éste considerare correcto o incorrecto. Como he dicho, en Illska La Maldad, nada es arbitrario. Nada, ni siquiera la sorpresa que genera en el lector el saber que todos somos maleables, vulnerables, impresionables. Tal vez por eso hoy podemos hablar de neofascimo, neonazismo o neofranquismo. Tal vez por eso exista una urgencia por contar este tipo de historias en el formato que sea - como Utoya, dirigida por Paul Greengrass y estrenada en Netflix, en donde se cuenta los atentados del 22 de Julio de 2011 en Noruega perpetrados por el terrorista ultraderechista Anders Behring Breivik - o como la presente novela. Sin embargo, por mucho que se cuente o se enseñe la historia, nunca será suficiente, y menos si todavía existen personas en el mundo capaces de negar el Holocausto o de querer - mediante la amplificación que ofrece cualquier partido político - volver atrás en el tiempo.

Illska La Maldad: una historia de amor, límites morales, memoria, subjetividad, debates internos, acuciantes realidades, pensamientos reaccionarios, labor investigadora, lealtad, compromiso, crítica, justicia... La historia que jamás debemos olvidar.

Frases o párrafos favoritos:

"- ¿Y qué me dices del chiste del establo? - preguntó Agnes.
- ¿Qué coño es el chiste ese del establo?
Agnes levantó las cejas y puso morritos mientras le daba vueltas a si seguir o no. Hasta entonces, prácticamente en todas las ocasiones le habían contestado con el chiste del establo en cuanto preguntaba a los nacionalistas sobre emigrantes de segunda, tercera y cuarta generación.
- Si una rata nace en un establo, ¿la rata será un caballo?"

¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Hoja de Lata

martes, 29 de marzo de 2016

RESEÑA: Rosa Candida.

ROSA CÁNDIDA

Título: Rosa Candida. 

Autor: Adur Ava Ólafsdóttir (1958) escritora islandesa, profesora de Historia del Arte en la universidad de Rekiavik y directora del Museo de la Universidad de Islandia. Entre sus obras más conocidas encontramos Rosa Cándida, La mujer es una Isla y La excepción; obras que le han valido importantes reconocimientos en el terreno literario, tales como el Premio Literario de la ciudad de Rekiavik o el Premio Page des Libraires. 


Editorial: Alfaguara. 

Idioma: islandés. 

Traductor: Enrique Bernádez. 

Sinopsis: el joven Arnljótur decide abandonar su cada, a su hermano gemelo autista, a su padre octogenario y los países crepusculares de montañas de lavas cubiertas de líquenes. Su madre acaba de tener un accidente y, al borde de la muerte, aún reúne fuerzas para llamar a su hijo y darle unos últimos consejos. Un fuerte lazo les une: el jardín y el invernadero donde ella cultivaba una extraña variedad de rosa: la rosa candida, de ocho pétalos. Es en ese mismo invernadero donde una noche, imprevisiblemente, Arnljótur había amado a Anna, una amiga de un amigo.

Su lectura me ha parecido: tierna, penetrante, adictiva, original, exótica, emocionante, transversal, contundente, inspiradora, maravillosa...Queridos lectores y lectoras, estamos ante un momento especial, pues, una servidora tenía muchas ganas de que por fin, llegase este ansiado momento. Muy pocas veces, por no decir que éstas se pueden contar con los dedos de las dos manos, me he encontrado ante lecturas únicas, intensas, que sepan acercarse al lector, con abrumador sigilo, para después, penetrar con brutalidad en su subconsciente, provocando una serie de reacciones físicas y químicas muy favorables para la estimulación de emociones y facultades que creíamos olvidadas. Tras una interminable lista de lecturas poco enriquecedoras para mi gusto, de pronto, éste libro se coló en mi vida de una forma totalmente inesperada, cuyo impacto fue tal que aún a día de hoy, recuerdo su el ancho de su forma, el áspero tacto de sus hojas, el armonioso sonido de sus palabras, la interesante introspección de sus personajes, de lugares por los que mi imaginación todavía no había tenido el placer de pasear tranquilamente...En definitiva, uno de esos libros que llegan a lo más profundo, una de esas lecturas que marcan de por vida . Rosa Candida: la belleza y el drama unidos en un paisaje inmejorable.


La historia de como Rosa Candida llegó a mis manos fue de lo más corriente, sin embargo, esa es una de tantas historias que no puedes olvidar. La primera vez que mis curiosos ojos oscuros se toparon con Rosa Candida fue en la pequeña biblioteca de mi barrio, como tantas y tantas veces me ha sucedido con otras lecturas, más afortunadas o menos, que han desfilado por las entradas de este espacio. Recuerdo, que como tantas otras veces, lo primero que llamó poderosamente mi atención fue el exquisito diseño de portada que éste título en cuestión presentaba. Cualquiera que me conozca un poco a fondo sabrá que me encantan los estampados florales, de hecho, no son pocas las prendas de ropa que atesoro con estos diseño, y como no, mis ojos parecen centellar cuando de pronto, una se topa con una portada con motivos florales, y encima, con un título realmente enigmático. Recuerdo que aquella primera vez, ojeé rápidamente la sinopsis del libro, sin embargo y no se por qué razón, no llegué a llevármelo finalmente a casa prestado. Ahora mismo lo pienso y la verdad, todavía no he logrado averiguar el por qué de dicha estupidez, pues, semanas más tarde, una servidora si que accedió a llevárselo a casa, para ser degustado críticamente cada noche, cada día, bajo la tenue luz de la lamparita o en los lugares más inhospitados que os podáis imaginar. Tras tan memorable experiencia, cada vez que me topo de nuevo con un ejemplar de Rosa Candida en cualquier librería de mi ciudad, sonrío, respiro hondo y las experiencias vividas vuelven de nuevo a mi cabeza en forma de un buen y valioso recuerdo.


En lo que respecta al comentario de la novela, comenzaremos diciendo que Rosa Candida presenta una estructura y un estilo narrativo muy concretos y certeros al mismo tiempo, una estructura tradicional en apariencia, pero acompañada de un estilo muy personal y logrado gracias a esa introspección sentimental y afectiva que la autora establece con todos y cada uno de los personajes, llegando incluso hasta el más pequeño de ellos, sin dejarse cabos sueltos. De este modo, el lector se puede poner en el lugar de todos, y lo que es mejor aún, llegar incluso a rozarles la piel y poder experimentar sus frustraciones, satisfacciones o desgarros emocionales que experimentan a lo largo de la novela. Seguidamente, es importante comentar que nos encontramos ante una especie de novela inicática, de autoaprendizaje y de valoración de las pequeñas cosas que proporcionan la felicidad. ésto se logra a través de un recurso súper explotado a lo largo de la literatura como es el de un viaje, un viaje hacia lo que uno desea en un principio pero que después se torna diferente, pero incluso más enriquecedor y satisfactorio para Arnljótur, protagonista de esta inolvidable novela. Este aspecto tan importante y que se constituye como el eje principal de la trama resulta bastante típico por un lado, pero al darle la vuelta, la autora consigue crear giros, que aunque no demasiado evidentes, si importantes para que el lector acabe sucumbiendo a la historia que se narra. Por otro lado, no debemos pasar por alto que Rosa Candida es una novela dramática, es más, la autora juega con ese dramatismo, suavizándolo en muchas ocasiones, para que no sea demasiado abrumador a ojos de lector, y elevándolo de tono en las ocasiones más acertadas, creando de este modo un equilibrio emocional muy intenso, representado por los dilemas de Arnljótur, por ese recuerdo de la madre fallecida inesperadamente y lo que poco a poco le va sucediendo en ese proceso de realización personal de carácter casi místico, rodeado de rosas candidas. Por último, comentar que Rosa Candida, y esto es sin duda lo que más me ha gustado, es un bello pero necesario canto a la paternidad, pero sobretodo, al descubrimiento y a la paulatina asimilación de la misma. De hecho, me imagino que de forma intencionada, los pasajes en los que se aborda este tema son los más interesantes y emotivos de todo el libro, supongo que esto es debido a una intención por parte de la autora de remover conciencias para la proliferación de nuevos valores en la literatura actual.


En este último párrafo, destinado a la tradicional reflexión de todas las semanas, me gustaría hablar de un tema que ya ha salido en más de una ocasión en este espacio dedicado a la critica y la opinión, pero que historias como Rosa Cándida nos recuerdan que es importante hablar de él. Tradicionalmente, o más bien la palabra más adecuada para comenzar sería "habitualmente", el lector de toda la vida, el de siempre, se siente atraído por una serie determinada de lecturas, dependiendo claro está de sus gustos literarios en este sentido. Sin embargo, y eso es lo más preocupante, el lector en general, está acostumbrado a leer literatura, buena o mala, procedente de una serie de países que casi siempre se repiten si le preguntas a otras persona por sus lecturas habituales. Estos países, son normalmente los de la órbita anglosajona (sobretodo Inglaterra y Estados Unidos), la órbita francesa, la sudamericana (y sólo leemos a los clásicos), la alemana, la italiana ocasionalmente y España en nuestro caso. Esto amigos y amigas, es debido a la gran tradición que ha habido a lo largo de la historia de la literatura por las novelas clásicas europeas, y después por el boom mediático que se les ha proporcionado a través de los medios de comunicación. Sin embargo, pienso que todos y todas debemos abrir un poco nuestro horizonte de lecturas y atrevernos a descubrir otras literaturas igual o mejor trabajadas en otros lugares del globo terráqueo. Para una servidora, es una alegría ver como hubo una breve pero intensa época en la que se puso de moda la novela negra nórdica, las novelas de Murakami, las de Petros Markáris o que actualmente la literatura procedente de países como Marruecos, Australia, Turquía, Ucrania o Finlandia entre otros está despertando notablemente, produciendo novelas increíbles y muy recomendables para el público. Con todo esto no quiero deciros que no os leáis la última novela de el último autor britanico-americano, sino que exploremos nuevas tierras, algunas tan lejanas que incluso puede resultar un buen ejercicio de cara a estimular nuestra imaginación. Rosa Cándida: una historia de amor, búsqueda, sacrificio, recuerdos imborrables, jardinería, reflexiones, dilemas....Una novela que me ha descubierto a una autora excepcional, cuyas novelas no pueden esperar eternamente para satisfacer a una lectora empedernida.

Frases o párrafos favoritos: 

"Uno no puede saber lo que siente sobre cualquier cosa cuando ésta no ha hecho más que producirse."

Película/Canción: como no hay noticias de una posible adaptación cinematográfica, una servidora os adjunta el Primer Concierto de Brandemburgo de J. S Bach, una melodía que se me venía a la Cabeza cada vez que me adentraba en las páginas de Rosa Candida. Espero que lo disfrutéis:


¡Un saludo y a seguir leyendo!