Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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jueves, 1 de septiembre de 2016

RESEÑA: Inferno.

INFERNO


Título: Inferno. 

Autor: Dan Brown (Exter, New Hampshire 1964) hijo de un matemático y una compositora de música sacra, estudió en el Amherst College y se dedicó durante un tiempo a la composición musical además de impartir clases de inglés y de español. Es autor de libros como La fortaleza Digital o La Conspiración y los best sellers El Código Da Vinci, Angeles y Demonios, El Símbolo Perdido y Inferno, mundialmente conocidos y protagonizados por el Profesor Langdon. 


Editorial: Planeta. 

Idioma: inglés. 

Traductor: Aleix Montoto. 

Sinopsis: en el corazón de Italia, el catedrático de Simbología de Harvard Robert Langdon se ve arrastrado a un mundo terrorífico centrado en una de las obras maestras de la Literatura más imperecederas y misteriosas de la historia: el Inferno de Dante. Con este telón de fondo, Langdon se entrenta a un adversario escalofriante y lidia con un acertijo ingenioso en un escenario de arte clásico, pasadizos secretos y ciencia futurista. Apoyándose en el oscuro poema épico de Dante, Langdon, en una carrera contrarreloj, busca respuestas y personas de confianza antes de que el mundo cambie irrevocablemente.

Su lectura me ha parecido: trepidante, rápida, ligera, intelectual, exagerada, pretenciosa, liosa en algunos momentos, apabullante en otros...Queridos lectores y lectoras, en este mundo tan absorbido por el capitalismo más feroz, existen una serie de libros que por una serie de características previas, ya sea por el reclamo de su autor, la temática, el género o la discusión que este pueda llevar tras de si se convierten automáticamente en lecturas de éxito rotundo a nivel mundial, llegando a copar las listas de los más vendidos del planeta. Esos libros, esos a los que hoy en día llamamos best sellers, han existido siempre, sin ir más lejos, Las penas del joven Werther de Goethe lo fue en su momento, al igual que las aventuras de Sherlock Holmes, La Pimpinela Escarlata, El Principito o La Casa de los Espíritus. No obstante, y he aquí el sentido de esta necesaria introducción, que un libro se venda mucho no quiere decir que esté predestinado a convertirse en un clásico de la literatura universal, que vaya a pasar a los anales de la memoria social o colectiva, que sea recordado por siempre jamás. En resumidas cuentas, que obtenga un éxito arrollador no significa que sea bueno. El libro que hoy reseño ante vosotros, es el claro ejemplo de dos cosas: la primera, que los intereses económicos van por delante de la calidad literaria, y dos, que el seguir explotando la polémica está bien, pero acaba por resultar tedioso. Y sin enrollarme más de la cuenta, pues al respecto a este libro hay mucho que decir, os presento Inferno: el "día de la marmota" literario.


La historia de como Inferno llegó a mis manos es bien sencilla, pero para contarla mejor, debemos remontarnos unos años atrás, cuando comenzó lo que una servidora ha catalogado como: "fiebre del Código Da Vinci". Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que una novela cayó como una bomba en el mercado editorial mundial, generando una polémica tremenda. Se trató, como todos bien sabréis del famoso El Código Da Vinci, escrito por el estadounidense Dan Brown. En él, el autor hablaba de cosas como que el Santo Grial fuese una mujer o de la posibilidad de que María Magdalena fuese esposa de Jesús y que tuviesen descendencia, en fin, cosas que como no, conforman el perfecto caldo de cultivo para que la iglesia se cabree, desmienta y ya de paso, incluirlo en su largo catálogo de lecturas prohibidas. Recuerdo que el revuelo que se armó fue tal que el libro tardó en bajar del primer puesto de las listas de los libros más leídos del mundo, y como era de esperar, la correspondiente adaptación cinematográfica no tardó en llegar a las salas de cine. En lo que respecta a una servidora, mi primera incursión en el universo de Dan Brown fue a través del cine, es más, habré visto El Código Da Vinci y Ángeles y Demonios muchísimas veces. No son de esas películas que te hagan pensar mucho, todo lo contrario, sin embargo, siempre vienen bien para entretenerte un poco, además de que la interpretación de Tom Hanks en la piel de Robert Langdon no tiene precio. Pero hay que retroceder hasta este año, en el que me hice el animo y en el que finalmente me atreví con un libro de Dan Brown. Ya sabía que los libros habían causado gran éxito, incluyendo Inferno, de hecho, mis padres compraron en su momento dichos libros. No obstante, sentí gran curiosidad, quería saber si merecía o no la pena tanto revuelo causado, así que en cuanto tuve la oportunidad, cogí prestado de la biblioteca Inferno. Escogí su última novela básicamente para no verme influenciada por las películas de sus antecesores, sin embargo, lo que ocurrió durante su lectura no resultó del todo sorprendente.


En lo que respecta a la crítica no me andaré con muchos rodeos. Inferno en primer lugar presenta una lectura trepidante, ágil y rápida, demasiado rápida. Durante toda la novela, el lector tiene la sensación de que la acción pasa por encima del contenido, y en realidad es que es así, los personajes se pasan toda la novela corriendo, escapando, escondiéndose, huyendo de un lado a otro. Toda esa acción esta justificada, eso es cierto, pero para mi gusto, creo que Langon y Sienna, los protagonistas, al igual que sus perseguidores, deberían reposar un poco, pues, la lectura resultaría igual de amena e igual la trama un poco más interesante. En segundo lugar, Inferno es una novela en la que se nos expone una abrumadora cantidad de información: histórica, artística, arquitectónica, médica...Como historiadora os diré que algunas cosas son ciertas y otras que el autor se ha inventado para hacer más atractiva la novela, eso no lo discuto, pero para variar, Dan Brown podría dejar de una vez el género de la especulación y la polémica y centrarse en contar una historia que todo el mundo nos podamos creer y que no de lugar a que los lectores tomen como verdaderos ciertas cosas que se cuentan en el libro. En tercer lugar, estamos ante lo que he denominado al principio de la reseña, un "día de la marmota" literario, es decir, cuando el lector mientras lee el libro se le vienen frases a la cabeza tales como: "esto ya lo he leído antes". Esto suele pasar en las novelas de gran éxito comercial, que tras el pelotazo, las editoriales presionan a los autores para escribir segundas, terceras, cuartas, quintas partes, logrando un resultado catastrófico, pues en muchas ocasiones los escritores lo que hacen es reproducir la misma historia. En el caso de Inferno la fórmula se repite: Langdon + chica inteligente y atractiva + malo malísimo + tema controvertido + acción por un tubo = éxito garantizado. Con esto sólo me cabe decir lectores y lectoras que de originalidad no va especialmente sobrado Dan Brown. Por último, de entre todo lo malo cabe destacar dos cosas, una buena y otra regular. La buena es la introducción del debate de los intereses de las industrias farmacéuticas, muy acertado y de necesaria visibilidad. Y la regular es que el libro tiene el dudoso honor de rescatar la figura de Dante, y hacer que el lector se interese por su obra, eso es cierto, pero de una cosa estoy segura, si el gran escritor florentino levantase la cabeza, seguro que ante este panorama se hubiese arrepentido de inmediato.


Para finalizar la redacción y la crítica a este libro, una servidora ha decidido no guiarse por lo palpable, es decir, obviar la principal crítica que se deja ver en la novela, como es el juego sucio de las industrias farmacéuticas a nivel mundial. Se que es un tema muy importante, lo se, pero a estas alturas creo que es más urgente plasmar otro tipo de reflexión más profunda si cabe. Robert Langdon, como los que se hayan leído los libros saben, es semiólogo, es decir, el que estudia el signo, la identidad, códigos, lenguas o señales entre otros muchos. Algo que no se entiende, como muestra Dan Brown en la novela, sin un amplio estudio y conocimiento previo de historia. Desgraciadamente, han sido la cultura popular y al cine en mayor medida, los causantes de que la figura del historiador haya caído en el estereotipo: un historiador no tiene porque ser necesariamente un arqueólogo, existen muchas especialidades, no necesariamente tiene que trabajar como profesor o en un museo y por supuesto no se enfrenta a grandes peligros como reflejan las películas de Indiana Jones, Tom Ryder o las de la serie del Código Da Vinci sin ir más lejos. La figura del historiador va más allá de lo que muchos piensan, pues, y ahora hablo desde la voz de la experiencia, somos un colectivo de gran importancia, pues gracias a nosotros es posible el conocimiento de lo que pasó, y a partir de él, obtener las claves y las herramientas para comprender que está sucediendo en el presente, sobretodo para no cometer los mismos errores. Me hace mucha gracia cuando alguno, y siempre suelen ser de ciencias, suelta que "la historia es fácil", ya me gustaría verle o verla analizar y entender punto por punto la Constitución de 1812 o el Tratado de Versalles extrayendo el contexto político-económico-social-cultural, las implicaciones, las influencias, las causas, las consecuencias, la controversia, el tipo de fuente, los autores, las interpretaciones....Aplicar una fórmula es fácil, estudiar un problema histórico puede tardar años en hacerse. Por todo ello y porque ya esta bien de que las carreras de letras se vean como estudios fáciles, pido que los que estéis leyendo estas lineas reflexionéis muy detenidamente al respecto. Basta de la dictadura de que las ciencias son más difíciles, reconozcámoslo, ambas ramas del conocimiento son igual de complicadas, los de ciencias tenéis que abandonar esa hipocresía que os caracteriza, no en todos los casos ojo, y reconocer que os resultaría realmente difícil hacer un análisis histórico exhaustivo de cualquier monumento, manifiesto, película, carta, bula, factura, novela, inscripción, pergamino...La soberbia no conduce a ninguna parte, y menos a un entendimiento, algo que por ejemplo, se aprende, a través de la historia. Inferno: una historia de aventuras, literatura, muerte, enfermedades, carreras, velocidad, inteligencia, astucia...El homenaje que la figura de Dante Alighieri no se merece.

Párrafos o frases favoritas: 

"Los lugares más oscuros del infierno son los que están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en épocas de crisis moral".

Película/Canción: el 14 de Octubre de 2016 está previsto que se estrene en España la esperadísima adaptación de Inferno. Bajo la dirección del reputado director Ron Howard y con las interpretaciones de Tom Hanks, Felicity Jones y Omar Sy entre otros. Aquí podéis disfrutar de un avance:


¡Un saludo y a seguir leyendo!

viernes, 14 de noviembre de 2014

RESEÑA: El Buen Hijo

EL BUEN HIJO
 
 
Título: El Buen Hijo.
 
Autor: Ángeles González-Sinde (Madrid 1965) lleva dedicándose a la escritura desde 1991. Ha escrito más de quince largometrajes y muchas horas de ficción televisiva. También ha escrito obras de teatro y publicado cuatro novelas infantiles. Estudió Filología Clásica en la Universidad Complutense, aprendió escritura cinematográfica en distintas universidades españolas y culminó su formación en el American Film Institute con una beca de Fullbright. Antes de dedicarse profesionalmente al cine, González-Sinde trabajó como traductora, promotora de conciertos, redactora de prensa femenina, profesora en escuelas de cine y en una editorial literaria. Ha sido presidenta de la Asociación de Guionistas, ALMA, miembro de la junta directiva de DAMA, entidad de gestión de autores audiovisuales, presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y Ministra de Cultura del Gobierno de España del 2009 al 2011.
 

 
Editorial: Planeta.
 
Idioma: castellano.
 
Sinopsis: a sus 37 años Vicente sigue compartiendo vida y negocio con su madre. Quiere que todo cambie, pero no sabe cómo hacerlo. ¿Quién te enseña lo que no sabes? ¿Dónde se aprende a vivir mejor? A pesar de ser un tipo al que todos aprecian, tiene un importante talón de Aquiles: su indecisión y su afán por complacer a todos, lo que le lleva a enmarañarse en relaciones afectivas confusas. Un accidente doméstico deja a su progenitora impedida temporalmente, momento que Vicente aprovecha para revolucionar su vida de la manera menos inteligente posible: enamorándose de Corina, la asistenta, cuya personalidad no es tan clara como parece.

Su lectura me ha parecido: sinceramente, y por decirlo de la forma más clara posible, El Buen Hijo no ha pasado a formar parte de ese club de Mis Imprescindibles, pues, en pocas palabras, no ha logrado a cautivarme lo suficiente como para que quede grabado en mi memoria por siempre jamás. Lo cual, ha sido una verdadera pena, pues, la historia estaba bien planteada, el personaje de Vicente es carismático, sin embargo, su literatura, que aunque ingeniosa, no deja de estar influenciada por un humor, gracioso, pero muy leído. Se que es muy poco común encontrar en este espacio, Reseñas de libros de moda o que hayan tenido tanta repercusión editorial como es el caso, pues, la novela que hoy tengo el placer de reseñar, fue la que logró ser finalista del conocidísimo e importantísimo Premio Planeta en el año 2013. Actualmente, con la reciente publicación y presentación de los libros que han merecido dicho reconocimiento, no he podido evitar reseñar El Buen Hijo, pues quién tenga buena memoria, se acordará del revuelo que desató la noticia de que Ángeles González-Sinde, ex ministra durante el gobierno Socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y la impulsora de aquella impopular "Ley Sinde" contra la piratería en el mundo de la cultura, la cual finalmente no llegó a aprobarse, fuese la finalista del Premio Planeta. Yo por mi parte, no pienso opinar sobre esta polémica, pues opino que en este espacio estamos para hablar de la novela y no de que esta mujer fuese ex ministra de cultura, no obstante, si que me adentraré en otra polémica, pues, ¿cómo serían el resto de las novelas que se presentaron al Premio Planeta 2013 para que El Buen Hijo se antepusiese sobre todas ellas? Ahí dejo la pregunta, aunque me aventuro a presuponer que desgraciadamente, estamos ante una falta de creatividad tremenda, pues El Buen Hijo, tampoco es una lectura del otro mundo. Bueno, no quiero enrollarme más de lo necesario, así que paso a presentaros a El Buen Hijo: el polémico finalista del Premio Planeta 2013.

 
El Buen Hijo llegó a mis manos básicamente por un arrebato de curiosidad inesperado. Era una de esas mañanas en las que mis ojos campaban a sus anchas, observando los lomos de los libros que la biblioteca de mi barrio atesora con gran mimo y cuidado, como si de tesoros se tratasen. Pues, bien, en uno de aquellos placenteros paseos, me topé con la humilde sección de novedades, y, ¡efectivamente! Allí estaba. La biblioteca de mi barrio había echo un extra y había adquirido el Premio Planeta y el Finalista de aquel año. Inicialmente, para seros sincera, iba con la idea de coger otro libro, de un género literario que distaba muchísimo del de El Buen Hijo, no obstante, en cuanto lo vi mis ojos no pudieron mirar a otro libro que no fuese ese, y tras meditarlo detenidamente, decidí cogerlo prestado, esa lectura que andaba buscando podía esperar, lo importante era que me llevaba a casa un Finalista del Premio Planeta. Cuando llegué a casa, le enseñé el libro a mi madre, "no lo pude evitar" recuerdo que dije, y es era cierto, no pude evitar tomarlo entre mis manos, había algo en él que me atrajo desde el minuto uno, probablemente fuese esa curiosidad por leer una novela tan actual y por la polvareda que había suscitado, no lo sabía con exactitud y esperé a la caída de la noche para poder desentrañar dicho misterio. Sin embargo, y una vez que mis ojos dejaron de lado las páginas de dicho libro, me di cuenta del tremendo error que había cometido al dejar escapar una lectura que podría haberme maravillado por una novela como El Buen Hijo que, aunque premiada, no me había aportado gran cosa, convirtiéndose en una lectura del montón.
 
 
Centrándonos en comentar los aspectos relacionados con la lectura de El Buen Hijo, comenzaré diciendo que es una novela ágil y rápida de leer, sin embargo, si eres de los que les gusta las novelas con una trama sensacional a la par que profunda, en El Buen Hijo no la hallaréis. En segundo lugar, la lectura de este libro y su estilo literario me resultaban alarmantemente familiares, y pronto no tardé en darme cuenta que la estela del escritor Tom Sharpe estaba patente en cada detalle de la novela. Con El Buen Hijo, González-Sinde ha intentado ambiciosamente llegar a crear una novela que se semejase a aquel hilarante y divertidísimo Wilt, o por lo menos acercarse a ella con un peculiar humor sarcástico, concienzudo e inteligente. Sin embargo, con esto Ángeles González-Sinde ha demostrado no solo que conoce a la perfección a los grandes dentro del género humorístico, sino que desafortunadamente, ha tratado ligeramente de imitarlo. No obstante, El Buen Hijo tiene algunos puntos concretos que pueden resultar atractivos al lector, como por ejemplo la excelente construcción del personaje de Vicente, un carácter y una personalidad que nos transporta a aquellas películas cómicas del gran Hollywood que a pesar del paso de los años, seguirán produciendo carcajadas. Finalmente, como aspecto positivo, me gustaría destacar que a pesar de todo, Ángeles González-Sinde ha escogido como principal problema dentro de la trama de El Buen Hijo, un tema que lo hemos visto muchísimas veces reflejado no solo en la literatura, también en el cine, y ese no es otro que el de la relación entre madre e hijo. Es un tema del que se ha escrito muchísimo, sin embargo, González-Sinde ha sabido rescatarlo con acierto.
 
 
Para finalizar esta reseña, me gustaría retomar el tema de las relaciones entre madre e hijo para poder reflexionar un poco al respecto. Pensando en este tema se me viene a la cabeza esa gran obra de Sófocles, ese Edipo Rey que tantas enseñanzas nos aporta y que ha logrado convertirse en un clásico de la literatura universal. Es esa obra de teatro la que da lugar al conocido como "complejo de Edipo", el cual consiste en que el hijo se enamore de su madre, o en otras palabras, que el hijo desarrolle un sentimiento afectivo hacia la madre tan fuerte que sea incapaz de separarse de ella. Estamos cansados de ver, sobretodo en el cine y en la televisión, como se recrean situaciones de convivencias insostenibles entre madre e hijo, de dependencia total del hijo hacia la madre o de dominio absoluto de la autoridad de la madre sobre el hijo. Y aunque la mayoría de estas historias las hemos apreciado en clave de humor, no debemos dejar pasar que esto es una realidad que va más allá de las novelas o las películas. Y siguiendo este hilo, me gustaría llamar la atención sobre este asunto, pues, actualmente, con la crisis económica, muchos son los jóvenes que no consiguen independizarse por no encontrar un empleo estable, y por consiguiente, se ven obligados a seguir viviendo con sus padres, pues, sin empleo, no hay dinero, y si no hay dinero, no hay ni casa, ni muebles, ni caprichos...Y aunque no es el caso del protagonista de El Buen Hijo, si que encuentro un pequeño paralelismo entre él y esos jóvenes de los que os he hablado, pues, todos, en esta vida, tenemos ilusiones y sueños, como el protagonista de El Buen Hijo, Vicente, cuya máxima ilusión es ir a Inglaterra, para tratar de vivir todas esas experiencias que de joven nunca llegó a realizar. Como él, todos tenemos sueños que ansíanos cumplir, sin embargo, esa falta de dinero corta las alas de muchos jóvenes, los cuales, se ven obligados a permanecer en sus casas, junto a sus padres, incapaces de echar el vuelo e iniciar su propia vida. El Buen Hijo: una historia de ilusiones, ambiciones, enredo, humor, sacrificio... El ejemplo que nos muestra cómo cualquier novela puede llegar a ser Finalista del Premio Planeta  y que a la vez nos plantea una interesante reflexión.
 
Párrafos o frases favoritas:
 
"A veces es difícil distinguir el principio de los procesos importantes, uno no sabe bien como empezaron las cosas, en qué conversación intrascendente nació una idea, en qué paseo olvidado se tomó tal minúscula decisión que  al la larga llevó a un cambio, pero yo sé positivamente que el traspié de mi madre esa mañana fue el principio de todo y que porque temerariamente se empeñó en alcanzar los estantes más altos, sin pensar en su edad, ni en su artrosis, ni en que yo podía ayudarla, ni en nada, hoy estoy aquí. Su trastazo fue decisivo para esa concatenación de acciones que desembocaron en que mi rumbo, siempre tan regular, tan apacible y confortable previsiblemente, variara. Una variación que, aunque a algunos pueda parecer pequeña, para mi entonces, hubiera sido impensable."
 
Película/Canción: a falta de encontrar noticias sobre una posible adaptación a la gran pantalla, ni siquiera por parte de la por la autora, he decidido adjuntar a la reseña una entrevista en la que nos desvela qué le llevó a escribir esta novela y cómo se le ocurrió.
 

 
¡Un saludo y a seguir leyendo!