Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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jueves, 26 de septiembre de 2019

RESEÑA: II Premio Ripley. Relatos de ciencia ficción y terror.

II PREMIO RIPLEY

Título: II Premio Ripley.

Autoras:Beatriz Esteban (primer premio), Ana Roux (segundo premio), Lorena Arce, Almijara Barbero, Arantxa Rochet, Yaiza Carrasco, Asun Blanco Cobelo, Marina Tena, Patricia Macías, Eva García Guerrero, Olga Tenorio, Amparo Montejano. (Fuente: Triskel Ediciones).

Editorial: Triskel Ediciones.

Idioma: español.

Sinopsis: Dicen que un grito de terror no puede ser escuchado en mitad del espacio plagado de estrellas. Pero, en cambio, puede ser descrito. Este volumen está repleto de descripciones de lo que sólo se podría considerar como imposible: familias que adoptan niños por tiempo limitado, guionistas en Marte que deciden nuestro destino, viajes espaciales donde el origen y el destino quedan desdibujados para siempre, monstruos con cara de víctima de nuestros abusos diarios... Y convendría estar atentos, porque también dicen que la ciencia ficción y el terror tienen una cualidad que los diferencia de otros géneros literarios: lo imaginado, con frecuencia, suele hacerse realidad. (Fuente: Triskel Ediciones).

Su lectura me ha parecido:

   Amena, variada, mejor de lo que me esperaba, sorprendente, poderosamente reflexiva, muy pegada a la actualidad desde la originalidad de sus respectivos géneros, reivindicativa, con futuro... De todas y todos es bien sabido que las mujeres estamos muy presentes en la industria del libro. Desde las que con sus plumas o teclados de ordenador paren las historias que servirán de tema de conversación durante meses hasta las que lo hacen posible gracias al arduo trabajo de edición, traducción, maquetación, corrección, diseño, promoción o distribución entre otras muchos ámbitos del sector editorial. Por no hablar de las que venden dichas historias a la lectora o lector más entusiasta, las que desde un mostrador los prestan con un tiempo limitado, así como las que lupa en una mano y bibliografía en otra tratan de sacarles partido redactando sendas críticas literarias. Y sin olvidarnos, por supuesto, de la cantidad de lectoras que hay en todo el mundo, superando en número a los hombres en lo que a hábitos de lectura o pertenencia-asistencia a eventos relacionados con su promoción. Los estudios lo avalan, somos más mujeres que hombres trabajando en o para, directa o indirectamente para el bello y duro mundo del libro tal y como hoy lo entendemos. Sin embargo, sorprende y mucho toparnos con una realidad que aún escapa de nuestro entendimiento. Desde su creación en el año 1901 hasta el año 2017, el Premio Nobel de literatura sólo lo han ganado 14 mujeres frente a 100 hombres. El Cervantes - sin duda el premio más importante en lengua castellana - ha premiado a 4 mujeres y a un total de 38 hombres. Y el Planeta - tan reputado en el pasado y tan denostado en el presente - sólo agrega a su larga historia el nombre de 17 mujeres. Estos no son los únicos, pero si ejemplos más que suficientes de la tremenda brecha que existe entre escritoras y escritores, algo que, por supuesto, se extiende a los géneros literarios, siendo algunos de ellos copados en la mayoría por hombres. Por eso es importante la convocatoria de certámenes literarios - bastante habituales en los últimos años - en los que se potencie el talento femenino, algo que ayuda a que su presencia en ciertos géneros y subgéneros sea más notoria. Uno de ellos, el Premio Ripley, aunque en actual proceso de evolución y redefinición, busca premiar los mejores relatos de autoras españolas dentro de géneros como el terror o la ciencia ficción, géneros que, por desgracia, siguen siendo todavía muy masculinos desde el punto de vista de la creación literaria. Hoy me dispongo a reseñar su segunda entrega, y aunque sé que con retraso - ya que el volumen de la tercera edición está a punto de salir a la venta - nunca es tarde para hablar de distopías, viajes espaciales, terribles monstruos o perturbadoras familias entre otras criaturas. II Premio Ripley: en España la literatura de género tiene nombre de mujer.

   Nada más abrir el libro nos topamos con las palabras de una pionera, por no decir de una de las más grandes y aclamadas escritoras de terror de nuestro país. Pilar Pedraza es una eminencia en el género, además de una bellísima persona - os lo digo yo que tuve el privilegio de charlar un rato con ella sobre historia del arte y sobre su relato incluido en la última antología de la editorial Amor de Madre - pero más allá de lo subjetivo de aquel encuentro, lo importante es destacar su oportuno prólogo. En él, esta escritora toledana de nacimiento y valenciana de adopción expone brevemente las principales características que componen la base de la literatura de género actual en relación con el contexto que nos rodea y señalando las líneas de inspiración y temáticas que abordan los relatos de la presente antología. A grandes rasgos, y coincidiendo plenamente con el análisis de Pedraza, tanto el relato ganador, como el finalista, así como el resto de textos seleccionados tienen una serie de denominadores comunes. Historias de astronautas más trasgresoras y alejadas de los referentes clásicos. Distopías de carácter transhumanístico - con un claro guiño a El Cuento de la Criada de Margaret Atwood - en las que se señalan los peligros del hipercapitalismo en su vertiente más perversa. Cuentos protagonizados por robots que sirven para concienciar sobre la pérdida de la individualidad y la esclavitud - desarrollando incluso una perspectiva de género al rededor del placer y su consiguiente objetivización -. Siguiendo en esta línea, también se aborda el conocimiento del cuerpo femenino en un intento por liberarse de la censura y la abyección. La nostalgia hacia un pasado aparentemente feliz pero que en realidad no deja de ser una traición más de nuestro subconsciente. Viajes superónicos de carácter exótico capaces de romper las reglas espacio temporales. Y por último un canibalismo de inspiración fantástica que, harto de los zombis, anima al lector a imaginar la posibilidad de llevarse a la boca nuevos alimentos de lo más gourmets.

   De este modo, a continuación, el lector se abre paso entre una variedad que, como acabamos de señalar, denota talento e ingenio por parte de sus autoras. Niña caduca - relato ganador del certamen y escrito por la valenciana Beatriz Eseban - se revela como el más cercano al género distópico de inspiración atwoodiana además de provocar cierta angustia con su reflexión entorno a los limites de un hipotético capitalismo tecnificado, de un futuro en el que los niños no nacen, se fabrican. Seguidamente nos adentramos en Buen viaje - finalista y escrito por la salamantina Ana Roux - protagonizado por una anciana a las puertas de la muerte a la que todavía le queda un gran deseo por cumplir. Sin duda el más lacrimógeno de la antología. A continuación nos sumergimos en el resto de relatos que, aunque no hayan conseguido alzarse con los principales galardones, merecen con creces formar parte de este volumen.


   El primero de ellos, Genlisea, escrito por Lorena Arce, es de los más oníricos y atrevidos en lo que a la ficción climática se refiere con una protagonista memorable y viaje espacial incluido. Seguidamente nos moriremos de la risa con la raruna y original propuesta de Almijara Barbero en Los guionistas. ¿Os imagináis que nuestras vidas fuesen el guion de una película o una serie de televisión, incluyendo las de personalidades tan importantes como la de la familia real? Un aspirante a guionista trata de construir el destino de Leonor de Gorbón y Potriz. ¿Le comprarán la idea? Y lo más importante ¿se la compraríamos nosotros como lectores? Ya te digo que después de leerla mi sí es rotundo. La rabia del siguiente relato - titulado Denominados y escrito por Arantxa Rochet - nos aplastará con esta historia en la que su autora se imagina un futuro en donde el agua, por desgracia, está al alcance de muy pocos. Escalofriante y satisfactorio en cuanto a su resolución. Sangre oscura - cuya autoría corresponde a Yaiza Carrasco - es el que más me ha gustado de toda la antología, ya que desde el terror más gore aprovecha para hablarnos de la regla. Porque se acabó eso de no mencionarla, de referirse a ella con eufemismos, de esconderla, de invisibilizarla. En el presente texto es la principal protagonista, ella y Aitana, quien a través de su regla asistiremos a una narración in creccendo y a uno de los giros en la trama más radicales. Asun Blanco Cobelo firma Ese preciso instante, tal vez el relato más clásico en cuanto a su trama - protagonizada por una astronauta en busca de ondas gravitacionales para alterar el espacio tiempo . y que demuestra, al mismo tiempo, como lo poético no está reñido con la ciencia ficción.

   Y tras este viaje espacial cambiamos radicalmente de género de la mano de María Tena Tena y su Raíces, donde pone los pelos de punta con una historia protagonizada por una familia, una antigua casa de campo y una tierra constantemente amamantada por los secretos y las oscuras costumbres de sus miembros. Terror en estado puro. La cosificación del cuerpo femenino protagoniza mi segundo relato favorito de la antología - Explorando el futuro de Patricia Macías - que desde la perspectiva de un informe policial se nos desgrana los entresijos del Proyecto Cuerpos. Es mejor que lo leáis, ya que en este caso, si os cuento más, perdería todo el sentido. La segunda persona inunda Cuaderno de campo - de Eva García Guerrero - en el que un accidente de tráfico desencadenará una escalofriante revelación en un relato en el que el terror y la ciencia ficción forman la mezcla perfecta. El worldbuilding del penúltimo relato - Trascendencia de Olga Tenorio - se construye al rededor de un cuento cuya trama hemos leído muchas veces - y más los aficionados a la literatura de género - pero que sin embargo destaca por la personalidad de su protagonista y lo impactante de su final. Y por último, Amparo Montejano nos regala con El monstruo de las galletas el relato más original en cuanto a estilo - extraordinariamente azucarado - y del que estoy segura que los lectores no saldrán indemnes.


   Esta claro que la ciencia ficción predomina sobre el terror, también en la presente antología (ocho frente a cuatro), algo que no deja de provocarme algunas preguntas relacionadas con la dificultad creativa. ¿Es más fácil escribir sobre, por ejemplo, viajes espaciales que, de nuevo otro ejemplo, sobre los miedos que inundan irracionalmente al ser humano? Creo que yo misma con la formulación de este interrogante me acabo de contestar, aunque también subrayo la dificultad de ambos géneros - por experiencia desde el campo de la escritura -. La que escribe estas líneas no se puede mostrar objetiva ante la existencia de este premio, dado que para la siguiente entrega traté de escribir un relato sin demasiado éxito y porque desde que leí 1984 me siento en deuda con la literatura de género. Ya no sólo por el hecho de que uno de mis sueños literarios es el de llegar a escribir una distopía - para lo cual aún me quedan años de práctica y maduración como autora - y saberme mover en el terror como pez en el agua - algo que aún sigo trabajando -, también porque gracias a ella he podido apreciar los problemas del mundo en el que vivo desde una perspectiva más reivindicativa si cabe. El imaginar futuros aterradores u excesivamente utópicos, viajes espaciales a otras dimensiones, civilizaciones de alienígenas con las que puedes perfectamente sentirte identificada/do, historias familiares con más secretos que verdades, las consecuencias de tener el rostro del terror delante de nuestras narices...¿No son entonces los perfectos canales de denuncia de los males de nuestra sociedad? ¿Acaso no denuncian lo mismo que una novela más realista? Y si es así, entonces ¿por qué todavía siguen despreciándose por una gran parte de la crítica y algunos lectores? Afortunadamente tenemos que agradecer - a modo de excepción - el hecho de que actualmente se hayan puesto de moda. Por lo que no debemos desaprovechar la oportunidad de abrazar esta realidad y potenciar estas historias entre un público más generalista. Sacarlas del ostracismo para que todas y todos puedan disfrutarlas y quien sabe si cultivar las próximas generaciones de escritoras/es de terror y ciencia ficción.

II Premio Ripley: doce historias de miedo, de aventuras espaciales, de ética aplicada a las tecnologías, de sistemas políticos inmorales... Doce relatos que demuestran que al Premio Ripley aún le queda mucho futuro por delante.

Frases o párrafos favoritos: 

"Pasar tiempo con mis versiones robóticas me entristecía, sentía como si las estuviese enviando a la boca del lobo."


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Triskel Ediciones

viernes, 26 de octubre de 2018

RESEÑA: De la mujer. Selección de obras.

DE LA MUJER.
SELECCIÓN DE OBRAS

Título: De la mujer.

Autora: Concepción Arenal (Ferrol 1820-Vigo 1893). Tras la muerte de su madre quedó como heredera de los bienes familiares, a la edad de 21 años, lo que le permitió retomar la aspiración de completar su formación intelectual (anhelo no comprendido hasta ese momento por la familia). Para ello ingresó como oyente en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid vestida de hombre. Después de descubrirse su engaño, el rector hubo de admitir a Arenal a pesar de esta, de manera magistral, un examen de ingreso. Tras una excelente trayectoria literaria y toda una vida dedicada a la ayuda de los desfavorecidos y a mejorar su situación (participó en proyectos de construcción de casas baratas para obreros, fue visitadora de prisiones de mujeres...) falleció en la ciudad de Vigo a los 73 años de edad. Como escritora es reconocida por sus obras de carácter social: la denuncia de las condiciones de las cárceles (Estudios penitenciarios), la mendicidad (La beneficencia, la filantropía y la caridad) o la situación de los obreros (La cuestión social. Cartas a un obrero y a un señor). Sus escritos por la defensa de los derechos de la mujer, recogido en esta obra, son los que han hecho ser considerada una de las pioneras en el movimiento feminista en España junto con Emilia Pardo Bazán. (Fuente: Triskel).


Editorial: Triskel Ediciones.

Idioma: castellano.

Sinopsis: esta obra compila, por primera vez, los escritos feministas más importantes de Concepción Arenal, autora considerada una de las pioneras del movimiento por la defensa de los derechos de la mujer en España. Los tres textos que componen la selección son: La mujer del porvenir, donde Arenal combate intelectualmente las presuntas limitaciones genéticas de la mujer y su futuro en la sociedad; La mujer en su casa, en el que analiza y supera los planteamientos de la obra anterior, así como os problemas a los que bene hacer frente la mujer de la época para alcanzar la dignidad social y política; por último, en La educación de la mujer, la autora detalla la que considera la gran condición para que la mujer logre su objetivo de igualdad de derechos, la educación. (Fuente: Triskel).

Su lectura me ha parecido: en dos palabras: absolutamente necesaria. Sin más adjetivos, ni calificativos, ni demás descripciones. Tan simple, tan conciso, tan preciso. Queridas lectoras y lectores, es un hecho, el feminismo ha venido para quedarse. Y no sólo lo digo yo, sino los medios de comunicación, las redes sociales, la industria editorial, el ámbito de la educación, el de la empresa, el del sector primario, el secundario y por supuesto el terciario. Incluso la propia calle, donde al fin y al cabo se fraguan muchos de los cambios sociales, lo sabe. Al principio, como es normal, no puedes evitar sentir cierta euforia interna, por fin ha pasado y lo que llevas tanto tiempo defendiendo, manifestando y pensando parece materializarse en algo más grande e importante. Os aseguro que el comprobar, sobre todo a través de los principales canales de información, que no eres la única y que existen otras personas que comparten tu misma visión sobre el tema reconforta. A eso y a esa red de solidaridad, compañerismo y ayuda entre mujeres se le conoce con el nombre de "sororidad", algo que ha hecho posible que a día de hoy podamos hablar del resurgir del movimiento feminista, no solo en España, también a nivel global. Entonces, cuando todo parecía ir encaminado en la buena dirección, irrumpe la fuerza del capitalismo, ahogando los discursos y convirtiendo las históricas reivindicaciones en "moda". Ejemplos los podemos encontrar a todas horas. Desde las camisetas con mensajes explícitamente feministas (fabricadas casualmente por los mismos que no respetan los derechos de las mujeres que las confeccionan en los países tercermundistas donde tienen instaladas sus fábricas), hasta ciertos rostros conocidos definiéndose de repente como feministas (cuando hasta ese momento habían tratado de esquivar el término), pasando por esa sorprendente preocupación por parte de las corporaciones más importantes del país, algunas de ellas propietarias de las cadenas privadas de mayor audiencia que no dudan en sumarse a la causa (sin hacer autocrítica y reproduciendo sin roles sangrantemente machistas). Afortunadamente, y aunque dentro del mundo de la literatura hay títulos que dejan mucho que desear, parece que algunas editoriales, sobre todo las más humildes (siempre las más humildes)  parece que han sabido captar el mensaje. Ejemplo de ello ha sido la enorme cantidad de reediciones de clásicos feministas que actualmente encontramos en nuestra librería cercana. Ya sea novela u ensayo, todos parecen tener una nueva oportunidad, o la primera por desgracia para de la mayoría de ellos, de trasladar al lector de a pie mensajes cuya vigencia sigue intacta al paso del tiempo. Uno de ellos, el que hoy vuelvo a tener entre mis manos, me habló de educación, de valores, de derechos, de dignidad...Pero también me descubrió a una de las grandes pioneras cuyo estilo, por culpa del patriarcado, no había degustado hasta ahora. De la mujer: el feminismo según Concepción Arenal.


La historia de como esta colección de textos fue a parar a mi cada vez más abarrotada estantería (sí, el fantasma de la segunda fila ha vuelto) es larga, por lo que es posible que a lo largo de este párrafo desconectéis y paséis al siguiente o simplemente dejéis de leer esta reseña. Pero ¿sabéis que os digo? que no me importa, porque esta también es la historia de una injusticia que debe ser relatada. Una injusticia cuyo nombre no es otro que invisibilización. Desde bien pequeña he sentido como míos personajes femeninos sacados de la factoría Disney. La Bella Durmiente, Bella, Jasmin, Ariel...Aunque mi favorita, según me han contado mis padres, era la Cenicienta. Esa chica de desgraciada existencia a la que un apuesto príncipe rescata y la convierte en su esposa. Muchas niñas, hoy mujeres, de mi generación hemos crecido con esos referentes, hasta el punto de que llegamos a creernos que lo mejor que nos podía pasar era tener "novio" o algo parecido a ello. De hecho, cuando una de la clase decía tener novio (que casi siempre resultaba ser un compañero de clase) enseguida se convertía en la más popular y en la más envidiada al mismo tiempo. ¡Que tiempos aquellos! ¡Que inocentes éramos! En lugar de meternos por los ojos otros referentes, en lugar de explicarnos que las princesas de Disney respondían a un modelo de mujer caduco y alejado de la realidad, nos dejaron estar, libres, pero con el deseo de que un príncipe azul nos defendiese o suspirase por nuestros huesos. Llegó la Secundaria, otros personajes femeninos del ámbito cinematográfico habían irrumpido con fuerza, pero de nuevo la falta de referentes hacía que cayésemos una y otra vez en comportamientos machistas. En los temarios de las asignaturas todos eran tíos. Los teoremas, las formulas matemáticas, los descubrimientos científicos, las guerras, las conquistas, los reinos, las teorías filosóficas, las pinturas, las novelas, los poemas, las obras de teatro, las hazañas deportivas...Todo lo habían hecho los tíos. De vez en cuando, y cuando menos te lo esperabas, los profesores pronunciaban nombres como los de Isabel la Católica, Marie Curie, Emilia Pardo Bazán, Mercé Rodoreda, Isabel II o Victoria I de Inglaterra. Pero eso era la anécdota, el resto, tíos y más tíos. Y lo peor de todo es que en aquellos momentos ni lo pensabas, ni te cuestionabas el por qué las mujeres no tenían tanta presencia en los libros de texto, el por qué no habían mujeres filósofas o artistas por ejemplo. Hubiese estado bien que alguien hubiese levantado la mano para quejarse al respecto, pero en lugar de eso, nuestra cabeza estaba a otras cosas, como por ejemplo en acudir a clase lo más monas posible y en los cotilleos de índole sentimental. Yo reconozco haber sido en la secundaria un verso libre, no especialmente sobresaliente en los estudios (aunque si trabajadora), curiosa, que no escondía mis gustos  y que se negaba a reírle las gracias al o la popular de turno. Algo que me acarreó algún que otro problema pero que sin duda me preparó para lo que vendría después: la dureza de los estudios universitarios. Fue finalmente ahí, mientras estudiaba tercero de Historia, cuando entablé mi primer contacto con Concepción Arenal. Fue breve, demasiado breve, pero intenso, tan intenso que desde entonces me juré que en algún momento me detendría largo y tendido en el pensamiento de la escritora gallega. Durante esa etapa, la más rica intelectualmente hablando de mi vida, descubrí el feminismo, biografías de mujeres de las que jamás había oído nombrar y una perspectiva, la de género, en cuyos parámetros me muevo siempre a la hora de escribir un artículo o de abordar una reseña. Ese día llegó, gracias a la editorial Triskel, y en cuanto el tiempo me lo permitió, pude por fin cumplir la promesa de deleitarme con sus escritos compilados bajo el título De la mujer. Cuando finalicé su lectura, y en lugar de dejarlo en la estantería hasta nuevo aviso, éste reposó en mi mesa de trabajo durante semanas. Acababa de leer a una de las grandes, a una mujer formidable cuya labor tendría que haber servido de inspiración para todas nosotras, a esa intelectual bárbara, adelantada a su tiempo, en definitiva a ese modelo de mujer al que habría que homenajear y seguir.


Centrándonos, ahora si, en la reseña propiamente dicha, comenzaré por apuntar una cuestión que me parece importante. En lo que a ensayos se refiere no hay una fórmula infalible. Los hay extraordinariamente entretenidos y ágiles, que se leen del tirón, consiguiendo que la información que éste quiere transmitir llegue a buen puerto. Pero también los hay que son todo lo contrario: pesados, densos, cuya lectura exige una mayor implicación del lector en todos los sentidos. En el caso del que hoy reseñamos, De la mujer, pertenece sin duda a este segundo. Pero ojo, que su lectura abrume no significa que sea malo, al contrario, y más tratándose de este libro, deberíamos de estar todo el mundo dando las gracias a Concepción Arenal. ¿Por qué? Pues porque que un texto así, en el que se habla de asuntos tan importantes como la condición femenina, merece leerse, releerse y tenerlo siempre a mano. Y en el caso de que alguien quiera abandonar su lectura, no hay problema, los ensayos no son como las novelas, de hecho, la forma de leerlos y de aproximarse a su contenido es completamente diferente. Así que mi consejo es, primero, que nadie se lea un ensayo pensando que es una novela, y segundo, que si lo abandonas no pasa absolutamente nada. Ahí radica la belleza del ensayo, que puedes volver a él y consultar de nuevo, dejarlo estar de nuevo y no perderte nada. Una vez hecha esta pequeña aclaración, y a parte de la complejidad de su estilo (no debemos olvidar que Concepción Arenal fue una mujer que vivió en el siglo XIX), es importante comentar que este libro no responde a una obra concreta, sino a varios textos recopilados, ordenados y expuestos a modo de homenaje y reconocimiento. En este punto deberíamos destacar la impagable labor de documentación y de edición llevada a cabo por la Editorial Triskel, pero también su valentía, pues aunque es probable que la idea de este libro surgiese a raíz del contexto en el que aún seguimos inmersos, el publicar a Concepción Arenal no deja de ser por ello menos meritorio. El libro como tal se divide en tres bloques temáticos perfectamente diferenciados (La mujer y el porvenir, La mujer de su casa y La educación de la mujer) con la intención de ofrecer al lector un amplio espectro desde el que poder abordar la cuestión principal, que no es otra que la situación de la mujer en la España de mediados y finales del siglo XIX. Por no extenderme más de lo necesario, pues son muchos los temas que se tratan en el libro, sólo me centraré en los que a mi juicio considero interesantes. En primer lugar, Arenal aporta un concepto a mi juicio interesante, el de la "socialización". Y recalco lo de interesante porque, aplicado a cuestiones de género, era bastante novedoso en la época. Según Arenal, la preparación de la mujer para estar en casa anula lo social, pero al mismo tiempo, a ésta se le exige que participe y se mueva en lo externo, en lo puramente social, pero entonces, si la mujer en cuestión sabe moverse como pez por el agua en estos ámbitos entonces es recriminada. Encontramos por tanto una paradoja: privamos a las mujeres de lo social al mismo tiempo que demonizamos a las que lo ejercen. Sin duda una contradicción más que se suma a la larga lista de incongruencias producidas por la cultura patriarcal. En segundo lugar, la o el que se adentre en De la mujer comprobará la admiración que Arenal siente respecto a los movimientos sufragistas, en especial por el estadounidense. Es la época, en 1848 había tenido lugar la Declaración de Seneca Falls y el libro de Mary Wollstonecraft (Vindicación de los derechos de la mujer) comenzaba a servir de inspiración a los primeros movimientos feministas anglosajones. Por tanto, ¿es posible que Arenal fuese una de las intelectuales que introdujo la idea de sufragismo en España? La respuesta es sí. Sin embargo, Arenal, en tercer y último lugar, hace un llamamiento a la calma, a ir con cautela, a no anticiparse. La lucha por los derechos de las mujeres es necesaria, eso lo repite constantemente, pero apunta a que los objetivos deben alcanzarse poco a poco y solo tras haber recibido una educación en igualdad. De hecho, hay un momento del libro en el que parece dudar respecto a otorgarle el voto a las mujeres (pues según ella se le estaría dando a los maridos) para después rectificar y referirse a él como un elemento empoderador para éstas. Ideas, reflexiones, opiniones, conciencia feminista...Todo eso se respira en De la mujer. Capítulos en los que, aunque me he dejado muchos temas en el tintero, encontraréis una mirada singular y avanzada a su tiempo.


Madrid, año 1841, un alumno al que nadie ha visto antes se incorpora a las clases en la Facultad de Derecho de Madrid. Es atento, silencioso, disciplinado, apunta todo cuando puede sin entretenerse con las bromas de los compañeros. Su aspecto también resulta peculiar (pelo corto, capa y sombrero de copa) para los estándares de la moda de entonces. Todos creen que es un excéntrico, que quiere llamar la atención, que es rico, seguramente hijo de algún terrateniente de provincias. Pero entonces, un día se descubre que aquel señor tan extravagante es en realidad una mujer, una mujer llamada Concepción Arenal. Como ella, muchas mujeres durante el siglo XIX se vieron obligadas a vestir de hombres para poder asistir a la Universidad en España, cuya entrada al sexo femenino estaba completamente vetada. Tras el escandalo que supuso la revelación de su verdadera identidad, Arenal fue sometida a un examen para demostrar sus conocimientos de Derecho. El resultado de la prueba fue tan excelente que el rector se vio obligado a readmitirla, esta vez, sin necesidad de ningún disfraz. Sin embargo, y a pesar de que Arenal atesoró un conocimiento fundamental en su futura carrera intelectual, tuvo que aprender en el marco de una comunidad educativa que se negaba a enseñar a las mujeres. No pudo matricularse, tuvo que asistir de oyente y no realizó más exámenes, por lo que jamás recibió título universitario alguno. Además, tampoco se le permitió interactuar con el resto de compañeros de clase. Cada mañana, el bedel de la universidad la recogía en la puerta de la facultad y la conducía a una habitación preparada para ello. Una vez allí, el profesor la recogía, la conducía al aula, la sentaba en una zona apartada, y al concluir, la devolvía a dicha habitación, donde Arenal esperaba al siguiente profesor de la siguiente clase. Y así cuatro años, hasta 1845, año en el que finalizó su último curso de Derecho. Hoy en día, en muchos países del mundo las mujeres hemos conseguido vencer esa prohibición, superando incluso en número de matriculas a los hombres en lo que a estudios universitarios se refiere. Cada vez hay más mujeres en las aulas, es un hecho. Sin embargo, todavía existen ciertas profesiones, sobre todo en el ámbito científico y tecnológico, en donde el número de mujeres es menor respecto al de los hombres. Algo que no ocurre por ejemplo en las carreras de letras, donde está demostrado que hay más mujeres tomando apuntes en sus aulas que hombres. Pero tampoco debemos olvidarnos de que, en otras partes del globo, las niñas no pueden ir a clase, ya sea por falta de dinero o por cuestiones culturales, siempre relacionadas con los roles de género. Sin ir más lejos, hay países en los que las mujeres todavía tienen prohibido el acceso a cualquier tipo de educación, desde la primaria y ya no digamos los estudios superiores. A pesar de ello, en el mundo occidental tenemos el tema de la educación como algo normalizado, habitual, que forma parte de nuestro día a día y por supuesto, en la que las mujeres están incluidas, tanto como docentes como alumnas. Por eso, y haciendo honor al ejemplo de Concepción Arenal, no debemos olvidar de donde venimos, que nuestro camino hacia la conquista de un derecho tan fundamental como es el de la educación estuvo lleno de piedras, curvas y grietas. Y por supuesto, una vez tengamos esa conciencia histórica, usarla para poder mejorar el mundo, para ayudar a todas esas niñas y mujeres privadas de educación, para denunciar la situación, en definitiva, para clamar, gritando si hace falta, que las mujeres no somos menos que los hombres y que por tanto, ya que hemos estudiado en igualdad de condiciones, merecemos las mismas oportunidades laborales que nuestros iguales. La educación lo es todo, ya lo decía Concepción Arenal en pleno siglo XIX, unas reflexiones que bien podrían aplicarse a nuestros días, tan convulsos pero gloriosos para la lucha feminista. De la mujer: un texto valiente, complejo, breve, acertado, reflexivo...Un libro escrito por y para las mujeres de entonces y las de ahora.

Frases o párrafos favoritos:

"Así, pues, el régimen actual, debilitando a la mujer física, intelectualmente y moralmente, la hace más desgraciada y menos útil a la sociedad y a la familia, y es con frecuencia una víctima que, en vez de redimir, contribuye a inmolar a los que la sacrifican."

Película/Canción: en el año 2012 se estrenó en Televisión Española la película La visitadora de cárceles. Una cinta para televisión en la que se narra la impagable labor de Concepción Arenal en las cárceles de mujeres, dignificando a las presas y mejorando las instalaciones de estos lugares.  Sin duda, uno de los episodios biográficos más interesantes de su vida. Tanto la ambientación como la dirección no tienen precio, al igual que la maravillosa interpretación de Blanca Portillo como Arenal. De hecho, ya que estamos y teniendo en cuenta los tiempos que corren, la cadena pública debería reponerla de nuevo. No es una exigencia, es una necesidad.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Triskel Ediciones