Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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lunes, 13 de junio de 2016

RESEÑA: Sueño de una noche de Verano

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO


Título: Sueño de una noche de Verano. 

Autor: William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, Reino Unido 1564-1616) fue un dramaturgo, poeta y actor inglés; considerado el autor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal. Conocido en el mundo entero, Shakespeare es uno de los escritores más prolíficos de la historia de la literatura con 10 tragedias, 12 comedias, 11 dramas históricos y cientos de sonetos recopilados bajo los títulos de Sonetos Venus y Adonis. Sin embargo, Sahkespeare es mundialmente conocido sobretodo por sus más famosas y eternas obras de teatro, tales como HamletRomeo y Julieta, El Rey Lear, El Mercader de Venecia, Mucho ruido y pocas Nueces, Otelo, Macbeth, Julio César, Enrique IV, La fierecilla domada, Las alegres comadres de Windsor...Sueño de una noche de Verano es una de sus comedias más conocidas. 


Editorial: Alianza Editorial. 

Idioma: inglés. 

Traductor: Luís Astrana Marín. 

Sinopsis: en los inicios de su carrera como dramaturgo, William Shakespeare compuso su obra más alegre y desenfadada, Sueño de una noche de Verano (1594). Mitología, costumbrismo cómico, bromas, equívocos, humor y poesía conviven dentro de ella en una zarabanda mágica ambientada en la noche pagana de San Juan, en la que todo es posible, si bien al final, frente al caos, se imponen el orden y la armonía. Esta alocada fantasía de amor está, como no se puede ser de otra manera, teñida de elementos inconscientes y oníricos, y entre la galería de personajes que la pueblan, Oberón y el duendecillo Puck han alcanzado fortuna en la memoria de los hombres. 

Su lectura me ha parecido: ligera, original, sugerente, divertida, ágil, serena, clásica, imaginativa, colorida, especial...Queridos lectores y lectoras, los que a menudo os dejáis caer por este espacio, sabéis de sobra que no es la primera vez que reseñamos un clásico de este calibre. Es más, ya avisé que en esta tercera temporada de reseñas íbamos a prestar más atención si cabe a esos libros que hoy por hoy se consideran imprescindibles dentro de la historia de la literatura. Sin embargo, eso no quita que una servidora sienta respeto, y más en esta ocasión tan especial, en la que en este espacio de crítica y opinión rendimos homenaje a uno de los grandes entre los grandes. Este año, como todos bien sabréis, se conmemoran muchos aniversarios literarios de autores que todos los días deberíamos recordar y traer a nuestra memoria de vez en cuando. En esta ocasión, y para unirnos de nuevo a  la extensa lista de homenajes expresados a lo largo de este 2016, ¿qué mejor obra para resaltar la genialidad de un autor único e irrepetible que la que hoy tengo entre mis manos? Un escrito que ha perdurado a lo largo de los siglos, cuyos elementos fantásticos y sensoriales siguen provocando en el lector una tremenda fascinación, pero que sin embargo, esconde entre sus páginas un mensaje realmente conservador. Sin duda, y más en las fechas en las que nos encontramos, próximas a la noche más mágica y corta del año, es el momento perfecto para disfrutar y reflexionar sobre Sueño de una noche de Verano: la calidez, la libertad, lo cómico y lo fantástico unidos para hacer reír y pensar al público.


La historia de como Sueño de una noche de Verano fue a parar a mis manos es bien sencilla, pero para contarla bien, debemos remontarnos unos años atrás, a la época en la que una servidora disfrutaba de las mieles del teatro en riguroso directo. Como bien sabréis por anteriores reseñas, mi pasión por el teatro es inmensa, hasta tal punto que incluso llegué a hacer mis pinitos como actriz en grupos de teatro amateur, permitiéndome la versatilidad para moverme en diferentes géneros teatrales. Para mi desgracia, y esto es una espinita que siempre llevaré clavada, jamás en mis años de aprendizaje actoral, representé una obra de William Shakespeare. Si que me aproximé a otra de sus obras más conocidas, Romeo y Julieta, cuando tenía 17 años en una obra que versaba sobre las diversas concepciones y significados del amor. Sin embargo, ese leve acercamiento se resumió en aprendernos una parte muy pequeña de una inmensa escena, concretamente la Romeo y Julieta se conocen y se besan por vez primera. Sin embargo, y como os podréis haber imaginado, aquella escena adaptada a nuestros días y en la que una servidora se limitó a narrar lo que acontecía, me supo más bien a poco. Dos años más tarde, durante aquel intenso año en el que logré mi primer, y hasta la fecha, papel como protagonista; fui a ver, junto con el resto de mis compañeros, a nuestro profesor de interpretación actuar en una obra de teatro, la cual, no fue otra que Sueño de una noche de Verano. Recuerdo que su inicio era lento y algo pesado, pero conforme la representación avanzaba, el ritmo creía vertiginosamente, y las escenas absurdas y cómicas se precipitaban, lo que provocó que las carcajadas inundasen el teatro. Recuerdo que me reí tanto que no pude evitar que las lágrimas recorriesen mis mejillas y que no pudiese apartar la mirada de toda un universo sobrenatural y realista al mismo tiempo. Al finalizar la función, salí con una sonrisa dibujada en mi rostro, soñando con ponerme en la piel de algún chiflado cómico o en la de la misma y serena Titania. Pero sobretodo, con la sensación de haber disfrutado como nunca de la magia del teatro, éste fue el principal motivo que empujó a que pidiese al Grupo Anaya el texto teatral, el cual, leí con un aura de felicidad y nostalgia incontrolable. 


En lo que respecta a la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que Sueño de una noche de Verano es una pieza teatral muy ágil y movida, donde la acción de los personajes tiene un papel fundamental. Los personajes están en constante movimiento, de un lado a otro, desplazándose constantemente, incluso estas acciones resultan imprescindibles para el transcurso de la trama y con él el de la propia historia que sobre las tablas pretende narrarse. Esto hace que sobre el escenario no resulte una representación monótona y sobre el papel no pierda ritmo, por lo que su lectura sería atractiva a ojos del más exigente lector. Seguidamente, la construcción de los personajes, de cada uno de ellos, desde el que posea menos texto al que se lleve la palma en cuanto a diálogos, es absolutamente perfecta. Dentro de este ámbito, todos sabemos que Shakespeare era todo un maestro, pero aún así, sorprende encontrarse una obra que, a diferencia de las que nos tiene acostumbrados, despliega todo un universo de personajes singulares: hadas, duendes, reyes, princesas, cómicos....Todos ellos extraídos de una de las mentes más ingeniosas que ha dado la humanidad. Pero lo mejor de todo es que cada uno de ellos, está inserto en un mundo totalmente inventado, fantástico, mágico, que incluso a veces resulta sensual y hedonista. Su creación recuerda mucho a otros entornos inventados tales como Nunca Jamás o Narnia, universos paralelos donde todo es posible, y donde el ente fantástico cobra gran protagonismo desplegando todo su atractivo poder. De hecho, es muy probable que los afamados autores de Peter Pan y Las Crónicas de Narnia bebiesen de este influencia shakesperiana. Finalmente, lo que hace de Sueño de una noche de Verano una de las mejores comedias que he leído es su poética ingeniosa, la cual, induce inmediatamente a la risa más desaforada. No sólo las situaciones y la trama son proclives a equívocos y demás confusiones, sino que la riqueza de su lenguaje hace que incluso el propio lector acabe soltando sonoras carcajadas y alguna que otra lagrima descontrolada. 


Como pertinente y muy necesaria reflexión final, pues, toda obra literaria, hasta la menos insospechada, nos puede ofrecer aspectos de gran interés y discusión, me gustaría centrarme en una cuestión importante, y que de cara a próximas fechas, viene bien tener en cuenta. He de reconocer ante vosotros, queridos lectores y lectoras, que me costó escoger el tema de debate relacionado con Sueño de una noche de Verano. Por un lado imperaba la falta de creatividad arrastrada por culpa de trabajos en el entorno universitario, y por otro lado, el inmenso respeto que una servidora le tiene al gran dramaturgo inglés. Todo ello retrasó para mi desgracia, las ganas que tenía de plasmar sobre esta hoja electrónica lo que había extraído de su lectura, y así fue hasta hace unos días, cuando de pronto, me vino la divina inspiración. Un fantástico documental titulado El Bosco, El jardín de los sueños, el cual recomiendo encarecidamente ver, y que para mi suerte, tuve el placer de verlo en el salón de actos de mi facultad, me descubrió la moraleja y el mensaje que hay detrás de Sueño de una noche de Verano. Como sucede en todas las fiestas, ya sean las más comunes, como los cumpleaños o las bodas, hasta las más grandes, como las fiestas patronales de un pueblo o una ciudad, la gente aprovecha para hacer lo que nunca harían en otras fechas del año. Es el momento de disfrutar, de dejarse llevar y de sucumbir a placeres tales como la bebida, el baile, el sexo sin restricción o la comida en exceso. En definitiva, el ser humano necesita desconectar de vez en cuando de la rutina, de la realidad y de las obligaciones para entregarse a la diversión. Esto sucede más de lo que muchos nos imaginamos, y es en estos acontecimientos tan señalados, cuando se tiene la sensación, aunque más bien sería, la filosofía de que todo es posible. Al igual que sucede con la parte central del famoso tríptico de El Bosco, en Sueño de una noche de Verano, los personajes, se ríen, disfrutan de la vida, del amor, de las pasiones, de la locura, del entorno privilegiado. Inmersos al fin y al cabo en un paganismo que en la época de Shakespeare no sería visto con buenos ojos. Pero como todo en esta vida, la fiesta llega a su fin, y es hora del recogimiento, del descanso y de poco a poco, de la vuelta a la normalidad. Esa es la principal moraleja que se desprende de esta obra, y la noche de San Juan, sin duda, es el mejor ejemplo para modstrar este hecho, donde la magia de las hogueras junto con el mar bañado por las estrellas invita a no desaprovechar ni un minuto y dejarse mecer, al compás de la espuma de las olas y del calor de las llamas. Sueño de una noche de Verano: una historia de amor, pasión, fantasía, hadas, risas, distracciones, equivocaciones, situaciones cómicas, mensaje....Una obra que una servidora no dudaría en verla de nuevo representada y que con gusto reelería. 

Frases o párrafos favoritos: 

"Dejemos a los amantes y a estas imaginaciones ardientes, a esas extravagantes fantasías que van más allá de lo que la razón pueda percibir."

Película/Canción: Sueño de una noche de Verano se ha llegado a apatar al cine en más de 8 ocasiones, de las cuales, las más famosas son la de 1935 dirigida por Max Reinhardt, la de 1955 de Igmar Berman, la versión libre y sensual de Woody Allen en 1982 y la de 1996 protagonizada por Michelle Pfeiffer y Stanley Tucci entre otros. Sin embargo, y aprovechando la ocasión, he decidido adjuntaros la escena de Sueño de una noche de Verano de una de mis películas favoritas, la cual, de seguro os sonará. 


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Alianza Editorial (Grupo Anaya)

jueves, 31 de octubre de 2013

RESEÑA: Hamlet.

HAMLET

 
Título: Hamlet.
 
Autor: William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, Reino Unido 1564-1616) fue un dramaturgo, poeta y actor inglés; considerado el autor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal. Conocido en el mundo entero, Shakespeare es uno de los escritores más prolíficos de la historia de la literatura con 10 tragedias, 12 comedias, 11 dramas históricos y cientos de sonetos recopilados bajo los títulos de Sonetos y Venus y Adonis. Sin embargo, Sahkespeare es mundialmente conocido sobretodo por sus más famosas y eternas obras de teatro, tales como Romeo y Julieta, Sueño de una Noche de Verano, El Rey Lear, El Mercader de Venecia, Mucho ruido y pocas Nueces, Otelo, Macbeth, Julio César, Enrique IV, La fierecilla domada, Las alegres comadres de Windsor.... Hamlet es su obra de teatro más conocida y de la que más se ha representado desde la fecha de su estreno.
 
Editorial: Austral, aunque también lo podéis encontrar en Alianza Editorial y en ediciones especiales o de lujo.

Idioma: inglés.

Traductor: Ángel Luís Pujante.

Sinopsis: Hamlet, la obra más conocida de Shakespeare, es en realidad una pieza llena de lagunas e indefiniciones. Una obra enigmática y misteriosa, en la que cada personaje es un artista de la simulación. El propio Hamlet es un ser en continua transformación. En él caben la ceremoniosidad, la cortesía y la reflexión, junto a la pasión, la burla, el enigma o la posibilidad de la locura. En el castillo de Elsenor, en un ambiente que emana corrupción y desconfianza, claustrofóbico y hostil, se alternan escenas solemnes y reveses irónicos, al tiempo que se agita una corte de personajes cuyo sentido último será llevar a Hamlet a vencer su tensión interna y cumplir la venganza por la muerte de su padre.

Su lectura me ha parecido: pocos calificativos desfavorables merece esta obra de teatro, y en mi caso ninguno prácticamente. Siendo conscientes de la época en la que fue escrita y teniendo presente que ha perdurado a lo largo de los siglos intacta, viva, entera, inmortal...La humanidad debería de estar eternamente agradecida a un actor y dramaturgo llamado William Shakespeare, gracias a este personaje, tenemos el privilegio de leer, gozar, admirar, opinar, sentir, interpretar, participar y hasta ser testigos de una de las obras de teatro más importantes de todos los tiempos. Con todos ustedes, subimos el rojo telón para representaros Hamlet, la inmortal obra que todo el mundo debería conocer.
 
Aunque los que me conocen saben que el teatro es una de mis pasiones más importantes, he de confesar que di con este libro y con esta obra a partir de una lectura obligatoria en Segundo de Bachillerato. Recuerdo que lo adquirí en una librería cercana al instituto y que comenzamos a darlo en clase en los meses de enero-febrero-marzo si no me falla la memoria. Había oído hablar de la obra, la conocía más o menos y me sabía de memoria una de las frases por la que es universalmente conocida esta obra de teatro, sin embargo, las clases de literatura universal me impulsaron a conocer y a interesarme muchísimo por ella, despertando una curiosidad que ansiaba ser saciada. Me acuerdo que la leímos en clase y que disfrutamos mucho con esa lectura conjunta, en la que cada vez uno hacía de un personaje. Recuerdo con especial cariño una vez en la que a un compañero de clase le tocó leer los parlamentos de Ofelia, y lo hizo imitando una voz femenina, lo que provocó que las risas inundasen el aula por unos minutos. Aquella lectura conjunta fue de gran ayuda, fue una manera de iniciarnos a apreciar la dramaturgia de Shakespeare y los secretos que se esconden tras ese principe de Dinamarca llamado Hamlet. Desde entonces la obra me ha acompañado a lo largo de estos años, como escritora, espectadora, pero sobretodo como actriz; teniéndola como un referente prácticamente inamovible dentro el género. En el mes de Junio tuve el placer de asistir a una representación de la obra, interpretada excepcionalmente por unos amigos y compañeros de teatro. Era tal la fuerza de la dramaturgia y de la obra en si que había veces que sentía como si formase parte de la historia, como si los personajes me confiaran sus secretos, como si pudiese saborear la magia de las palabras...En definitiva, una delicia para los cinco sentidos.
 
 
En su momento y en su época, Hamlet fue una obra totalmente revolucionaria. No es una obra original, ya que Shakespeare se inspiró en el Ur-Hamlet, una leyenda nórdica medieval, pero a la que le dió en su particular versión, un tratamiento y una profundidad nueva y universal. La importancia de su conocimiento del corazón humano le permitió pulsar variadas cuerdas de la emoción y conectar con el público sensiblemente, en todos los tiempos y lugares. En esta obra teatral se asiste también al quebramiento de las unidades de "espacio y tiempo", es decir que rompe con la convención de que la trama suceda en un sólo lugar y en un mismo tiempo cornológico. A lo largo de la obra percibimos así diversos escenarios y una ámplia sucesión de días, meses y años. En cuanto a personajes no puedo continuar sin hablar del gran protagonista de la trama, Hamlet, príncipe de Dinamarca. Representa sin duda la figura del vengador, un guerrero vehmente, alocado, hábil y calculador. Encarna la mayor contradicción, es decir, él impulsa la venganza a la vez que la reflexión sobre ella lo cohíbe, hasta tal punto que cae en manos de la duda, lo que le hace retrasar el momento de ejecutar la ansiada venganza. Es egocéntrico, busca individualizarse, nisiquiera la actitud sumisa de Ofelia y el amor que le profesa no logran ablandarle, provocando el orígen de la locura de ésta. Su demora en vengarse es lo que fundamenta el drama y lo que hace que la obra cobre interés en el espectador, además de una actitud casi detectivesca que nos conduce a través de la trama hasta dar con el culpable de los hechos.
 


 
Dentro de la obra de teatro sobresalen otros personajes increíbles, como es el caso de Ofelia, esa alegre, feliz, ilusionada y enamorada doncella de la corte cuya evolución psicológica a lo largo de la obra es notable. A raíz del desengaño amoroso de Hamlet, su vitalidad se invierte en tristeza, desesperación, locura; un trastorno que tendrá trágicas consecuencias para ella. Un personaje verdaderamente completo y que sinceramente algún día me gustaría representar. Me fascino también la comicidad y escrúpulos de Polonio, la valentía y el orgullo de Laertes, la conformidad de Gertrudis, la fidelidad de Horacio, la ambición del rey Claudio y el punto de humor que el bufón Orsic le da al dramón más importante de todos los tiempos. Todo eso y más pertenece a la mágia de representar, de hacer teatro, de apreciar todos los detalles y de tener el privilegio de meterte en cada uno de ellos, viviendo otras vidas disfrutando de ello plenamente. Ahi reside la gran mágia del teatro. Esa última fue una de las cosas que me fascinó del teatro y que me animó, hace cinco años, a sumergirme en él como actriz y que acabó forjándome como curiosa y crítica expectadora. Una afición y amor del que espero disfrutar por mucho tiempo y en la que espero toparme con esta obra tan descomunal y auténtica. Hamlet, una historia de amor, ambición, sed de poder, infidelidad, tragedia, angustia, temor, dolor y mucha venganza, con un sangriento final y con la que siempre es una delicia empaparse, aunque sea como espectador.
 
Frases o párrafos favoritos:
 
"Algo podrido hay en Dinamarca"
 
"Ser o no ser, ésa es la cuestión: si es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro. Morir; dormir, nada más. Y si duermo terminarán las angustias y los mil ataques naturales herencia de la carne, sería una conclusión seriamente deseable."

Película/Canción: esta obra universal ha sido traducida a muchas lenguas y se sigue representando en teatros de todo el mundo. A raíz del éxito y la mágia de las obras de Shakespeare, se fundaron muchas compañías y escuelas de teatro en las que se representaban las obras del autor. La más importante hasta la fecha es la Royal Shakespeare Company, dirigida actualmente por Michael Boyd y por la que han pasado las más importantes figuras del cine británico. Aquí en España se ha adaptado en más de una veintena de ocasiones, incluso para una versión televisiva para el programa Estudio 1 de la TVE, con las interpretación de Emilio Gutierrez Caba (Gran Reserva) en el papel de Hamlet. Seguidamente, en una de las últimas temporadas de Los Simpsons parodiaron la trama de Hamlet en un capítulo especial de literatura. Por último en el ámbito cinematográfico existen muchas adaptaciones desde una de las primeras interpretada por el actor británico Laurence Oliver (El Príncipe y la Corista) en 1948, pasando por una versión interpretada por Mel Gibson, hasta acabar con una de sus más magníficas y famosas adaptaciones con Kenneth Branagh (Mi Semana con Marilyn) a la cabeza, acompañado de las interpretaciones de Kate Winslet (Titanic) y Robin Williams (El Club de los Poetas muertos) entre otras. Aquí os dejo con la que tal vez es su escena más famosa:
 

¡Un saludo y feliz puente!