Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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martes, 10 de diciembre de 2019

RESEÑA: La juguetería mágica.

LA JUGUETERÍA MÁGICA

Título: La juguetería mágica.

Autora: Angela Carter (Eastbourne 1940-Londres 1992). A causa de la guerra, fue evacuada cuando a penas era un bebe junto con su abuela a Yorkshire, donde sufrió de anorexia durante la mayor parte de sus años de adolescencia. Empezó a trabajar como periodista en Croydon Courier siguiendo los pasos de su padre y se graduó en Literatura Inglesa por la Universidad de Bristol. En 1960 se casó con Paul Carter. Tras nueve años de matrimonio, después de ganar el Premio Somerset Maugham con su novela Varias percepciones (con la que aprendió lo que era ser mujer y se radicalizó), abandonó a su esposo y se fue a Tokio, donde vivió durante dos años. Su experiencia japonesa sería inmortalizada en 1974 en Fuegos de artificio: nueve relatos profanos, así como en su novela El doctor Hoffman y las infernales máquinas de deseo, que publicaría en 1972. A la vuelta de Japón, pasó unos años enseñando en varias universidades de Europa, Australia y Estados Unidos. En 1977 se casó con Mark Pearce, con el que tuvo su único hijo. Carter es autora de varias novelas, entre las que destacan La juguetería mágica, Héroes y villanos, La pasión de la nueva Eva o Noche en el circo, por la que recibió el James Tait Black Memorial Prize. Así como de algunos notables volúmenes de relatos como La cámara sangrienta o En compañía de lobos. Entre 1990 y 1992 recopiló para la editorial Virago una colección de relatos tradicionales protagonizados por mujeres que, bajo el título Cuentos de Hadas de Angela Carter, se convirtió en uno de los más duraderos longsellers de la editorial. Falleció en 1992 en Londres a la edad de 51 años sin llegar a completar su último proyecto literario, la continuación de Jane Eyre. Hoy en día su nombre se incluye entre los escritores británicos más importantes posteriores a 1945.


Editorial: Sexto Piso.

Idioma: inglés.

Traductor: Carlos Peralta.

Sinopsis: Una noche, Melanie camina por el jardín con el vestido de boda de su madre y, a la mañana siguiente, todo su mundo se ha hecho añicos. Así de simple, así de inconcebible. Melanie y sus dos hermanos pequeños se verán obligados a mudarse a Londres, a casa de tío Philip, un huraño y genial fabricante de juguetes que vive con su esposa Margaret –una mujer «frágil como una flor prensada», muda desde el día de su boda– y los dos extravagantes hermanos de ésta. Tras una infancia idílica en la casa familiar, Melanie se ve ahora confinada en un entorno opresivo y delirante, lleno de artilugios y mecanismos creados por su tío, inquietante personaje acostumbrado a tratar a las personas como si fueran otros de sus títeres. La atmósfera gótica, la prosa exquisita y los guiños traviesos e iconoclastas que han convertido a Carter en una de las autoras británicas más reconocidas del siglo xx hacen de La juguetería mágica un clásico imprescindible sobre el rito de paso de la adolescencia a la madurez, el despertar a la sexualidad y la rebeldía femenina, que generación tras generación es redescubierto por lectores en todo el mundo.

Su lectura me ha parecido:

   Misteriosa, oscura, retorcida, drástica, sórdida, opresiva, malévola, en la que asistimos al vital aprendizaje de su protagonista, digno ejemplo de como se pueden trasgredir las normas y los tabúes desde la literatura de terror... Cuando Angela Carter llegó a mi estantería - y por consiguiente a mi vida - me hallaba en una incesante búsqueda de literatura escrita por mujeres, especialmente de autoras que, tanto en el pasado como la actualidad, se atrevieron a sumergirse en el género más interesante y odiado a partes iguales por el gran público: el terror. Sea porque se nos han inculcado desde bien pequeños algunos de los miedos más universales que existen (y otros más particulares a consecuencia de vivencias personales) o porque simplemente, y de una forma completamente irracional, tendemos a desprestigiar lo que no se adscribe al canon literario tradicional, considerando a la literatura de miedo como un género menor, de masas, de frikis, de gente que no está bien de la cabeza, que no aporta nada al lector. Tanto es así que hasta hace unos años sinceramente creía que Stephen King - a quien llevo admirando desde aquel agosto de mi adolescencia en el que me leí Misery - era el único autor que escribía terror a juzgar por su indudable presencia en los estantes de cualquier librería del mundo, dejando al resto ya no en un segundo, sino en un tercer o cuarto plano. Está claro que voy a seguir leyendo al señor King, sólo por haber sido capaz de crear un microcosmos y una mitología terrorífica al rededor de Maine (su lugar de nacimiento) y de reflejar o en ocasiones anticipar los principales terrores de la sociedad del siglo XXI, pero es importante no negar la existencia de otros escritores y otras escritoras que se pusieron manos a la obra con el género otorgándole mayor originalidad desde nuevos puntos de vista o rescatando tópicos del género para darles una vuelta de tuerca. Cuando Angela Carter llegó a mis manos fue por colaboración editorial, como tantas otras veces, pero fue ella - y no las hermanas Brontë - la que me hizo amar el terror gótico. Y aunque a mi queridísimo Henry James le debo el descubrimiento, fue esta autora inglesa la que me llevó por terrenos inexplorados a través de sus perturbadores y sangrientos cuentos hacia reflexiones tan actuales al rededor de temas como el feminismo, el racismo o la violencia de género. Hoy vuelvo a ella, con la misma ilusión del primer día pero con la sensación de haber subido un peldaño más en mi inconcluso viaje de descubrimiento y aprendizaje. La juguetería mágica: la madurez y el despertar sexual entre títeres, violencia y personajes sin voz.


   Acostumbrada a hacernos pasar miedo desde el relato - tanto corto como largo - Angela Carter también cultivó el género novelístico con gran intensidad. Ejemplo de ello fue la publicación en 1967 - coincidiendo de pleno con la segunda ola feminista y a las puertas de Mayo del 68 y del inicio de la contracultura -  de La juguetería mágica. Una novela cuya historia, en apariencia, no nos es desconocida, ya que a lo largo de la historia de la literatura han sido muchas las autoras y los autores que la han reproducido. Melanie - absoluta e icónica protagonista del libro - descubre, como revelan las magistrales primeras líneas, que era de carne y hueso. En este punto - permítame el atrevimiento - es imprescindible señalar, aunque sea brevemente, la importancia de los inicios de cualquier texto literario. El arranque debe ser, a mi juicio, sugerente, o cuanto menos impactante, contundente o que nos ofrezca pistas de cual va a ser el tema al rededor del que va a girar la novela. Y en este caso, Angela Carter opta por presentarnos, de la manera más simple, evocadora y hasta definitoria al personaje de Melanie. En otras palabras, que Carter ya te está diciendo que Melanie es la inocencia en estado puro, que es un alma limpia, que hasta ese momento probablemente haya vivido entre algodones y rodeada de amor. Si hasta la escena en la que el lector la observa paseando por el jardín con el vestido de novia de su madre puesto ya nos hace un guiño, no sólo a la célebre novela de Willkie Collins, también a un aura fantasmagórica que nos anticipará lo que está a punto de ocurrir a continuación. Que poco me desvié y que gran evolución la que esta joven acaba experimentando en el momento en el que su existencia se trunca, cuando se ve de la noche a la mañana sin padres y de camino a Londres junto a sus hermanos para instalarse en casa de sus tíos. Rodeada de muñecas, marionetas y artilugios de toda clase, Melanie tendrá que convivir con su tío Philip - un desagradable y abominable fabricante de juguetes - su mujer Margaret - muda y atemorizada por culpa de su marido - y Finn y Francie - los extravagantes e inquietantes hermanos de Margaret -. De una idílica infancia caminando sobre nubes de algodón de azúcar, Melanie y sus hermanos entrarán de lleno en la asfixia de una tienda plagada de ojos sin vida e inquilinos a los que ésta se les escapa por momentos. Tanto Jonathon (aficionado a las maquetas de los barcos) y Victoria (el personaje más entrañable de la novela) se adaptarán rápidamente a la nueva situación. Sin embargo, Melanie no conseguirá ver aquel lugar como su nuevo hogar, a pesar de la complicidad que nace entre Margaret y ella, a pesar del apoyo de Finn - claramente enamorado de ella - y a pesar de las palabras de Francie - cuya voz está a punto de apagarse - logran convencerla de lo contrario. Tío Philip es un tirano que trata a todos como si fueran títeres a su servicio , y eso no la hará cambiar de opinión.



   Además de un claro homenaje a los mejores relatos góticos, La juguetería mágica es una novela de iniciación, de aprendizaje, de superación, del paso de una adolescencia edulcorada a una temprana y brutal madurez en medio de una cotidianeidad que la protagonista, en un principio, se niega a aceptar. La novela en sí tiene un ritmo muy lento, ya que la autora ha considerado fundamental introducir poco a poco al lector en la dinámica en la que se va a mover en las próximas 241 páginas. Y aunque si bien es cierto que al común de los mortales puede que les aburra esta estrategia (ya que hay capítulos en los que sientes que no pasa absolutamente nada) los amantes del terror lo verán como un ejercicio magistral de ambientación y de inmersión. Una técnica muy usada por este tipo de literatura es el conseguir que quien se adentre en sus páginas se empape lo máximo posible de la historia, hasta llegar a empatizar con algunos de los personajes. De este modo el golpe - porque siempre hay un golpe - puede ser demoledor, algo que la novela de miedo busca constantemente. Está en su esencia, en su razón de ser. Por otro lado, tal vez lo más interesante de La juguetería mágica es las pequeñas, pero necesarias, perlas reflexivas que Angela Carter va dejando por el camino. Unas capsulas que, al abrirlas, el lector se topa con importantes críticas feministas hacia el patriarcado de la época, y por extensión, al que ha tenido lugar a lo largo de todas las épocas de la historia. A través de los pequeños gestos cotidianos, del día a día, somos conscientes de como hasta en el más mínimo detalle se puede apreciar la violencia y la desigualdad entre hombres y mujeres. En ese sentido, me resulta especialmente importante a la par que simbólico el personaje de Margaret. Desde el punto de vista de la crítica feminista, Margaret evidencia las consecuencias más extremas de la cultura patriarcal, así como el silencio al que se somete diariamente a las mujeres. Su repentina mudez - porque antes tuvo voz - se debe única y exclusivamente al temor que siente hacia el despreciable Philip, el cual lleva desde el mismo momento de su boda machacándola y haciéndole sentir cada vez más pequeña. Desde la trilogía Claus y Lucas no había encontrado a un personaje que me repugnase e interesase al mismo tiempo desde el punto de vista literario, y el tío Philip, la viva representación del mal en esta novela, se ha acercado bastante, aunque sin llegar a superarla, a esa terrible abuela de la que tantas veces os he hablado. En medio de este lugar de ensueño - ¿a quién no le gustaban las jugueterías de pequeño? - y paradójicamente también de maldad - los juguetes como representación de la inacción y el silencio velado - Melanie es el personaje feminista que con opiniones y sobre todo con voz propia tratará de escapar de ese infierno y de enfrentarse a su tío. Pero para ello deberá despojarse de todo comportamiento infantil y valorar su autoestima tras un proceso de autodescubrimiento, a nivel tanto sexual como personal. En estas últimas líneas, y tras haber leído concienzudamente la presente reseña, debemos preguntarnos si Angela Carter - quien nunca ocultó su feminismo - ha querido representar en esta novela la metáfora de la liberación de la mujer tomando a Melanie como referencia en contraposición con la sórdida tienda de juguetes. Si la respuesta es afirmativa, entonces mi tesis de que la literatura de terror es una de las mejores vías de denuncia y crítica social de su tiempo - en este caso, a la de mediados de siglo XX - queda completamente demostrada. Ahora sólo queda que la mujer o la niña que se adentre en La juguetería mágica - título que por supuesto lleva al engaño - y se vea reflejada tanto en Melanie como en Margaret, sea capaz de abrir la puerta y escapar de ese infierno en forma de casa de muñecas, marioneta o peluche de opaca mirada.

  La juguetería mágica: una historia de miedos, cambios radicales, adaptación, rebeldía, autoaprendizaje, madurez, teatros del horror, lucha feminista... Un tesoro más en esta ardua labor de recuperación y puesta en valor de una de las grandes maestras del terror gótico.

Frases o párrafos favoritos:

"Desnuda de una manera nueva y definitiva, como si se hubiese despojado también de la piel y no llevara nada fuera de la desnudez esencial del esqueleto. La carne de sus dedos casi la sorprendía; hasta podría haberse quitado las manos como guantes, quedándose sólo con los huesos."

¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Sexto Piso Editorial

viernes, 26 de enero de 2018

RESEÑA: La cámara sangrienta.

LA CÁMARA SANGRIENTA

Título: La cámara sangrienta.

Autor: Angela Carter (Eastbourne 1940-Londres 1992). A causa de la guerra, fue evacuada cuando a penas era un bebe junto con su abuela a Yorkshire, donde sufrió de anorexia durante la mayor parte de sus años de adolescencia. Empezó a trabajar como periodista en Croydon Courier siguiendo los pasos de su padre y se graduó en Literatura Inglesa por la Universidad de Bristol. En 1960 se casó con Paul Carter. Tras nueve años de matrimonio, después de ganar el Premio Somerset Maugham con su novela Varias percepciones (con la que aprendió lo que era ser mujer y se radicalizó), abandonó a su esposo y se fue a Tokio, donde vivió durante dos años. Su experiencia japonesa sería inmortalizada en 1974 en Fuegos de artificio: nueve relatos profanos, así como en su novela El doctor Hoffman y las infernales máquinas de deseo, que publicaría en 1972. A la vuelta de Japón, pasó unos años enseñando en varias universidades de Europa, Australia y Estados Unidos. En 1977 se casó con Mark Pearce, con el que tuvo su único hijo. Carter es autora de varias novelas, entre las que destacan La juguetería mágica, Héroes y villanos, La pasión de la nueva Eva o Noche en el circo, por la que recibió el James Tait Black Memorial Prize. Así como de algunos notables volúmenes de relatos como La cámara sangrienta o En compañía de lobos. Entre 1990 y 1992 recopiló para la editorial Virago una colección de relatos tradicionales protagonizados por mujeres que, bajo el título Cuentos de Hadas de Angela Carter, se convirtió en uno de los más duraderos longsellers de la editorial. Falleció en 1992 en Londres a la edad de 51 años sin llegar a completar su último proyecto literario, la continuación de Jane Eyre. Hoy en día su nombre se incluye entre los escritores británicos más importantes posteriores a 1945. (Fuente: Sexto Piso).


Editorial: Sexto Piso.

Idioma: inglés.

Traductor: Jesús Gómez Gutiérrez.

Sinopsis: Barbazul, Caperucita Roja, la Bella y la Bestia, el gato con botas...Preocupada por cuestiones de género y por la tradición - y los mecanismos narrativos - de los cuentos de hadas, Angela Carter "revisa" con una sensibilidad feminista mitos y leyendas bajo la égida gótica de Poe o Hoffmann, pero con la audacia y el talento de mezclar, pongamos por caso, a Perrault a Sade con Boccaccio. Éstos son los relatos en los que las protagonistas rehacen las reglas (y el propio final de cuento), abandonando el rol pasivo que se les impone y atreviéndose a nombrar su deseo. (Fuente: Sexto Piso).

Su lectura me ha parecido: interesante, atrayente, perturbadora, oscura, poderosamente reflexiva, evocadora, tremendamente feminista, absolutamente necesaria...El cuento. Esa narración breve, escrita por uno o varios autores, basado en hechos reales o ficticios y cuya trama es protagonizada por una serie de personajes, encargados de levantar un argumento aparentemente sencillo. El cuento, desde tiempos inmemoriales, se ha concebido como fuente de información, cuya transmisión oral ha favorecido la reproducción de ciertos comportamientos sociales a lo largo de los siglos. Julio Cortázar lo comparaba con el boxeo, pues, este gana, en jerga deportiva, por un knock out, o lo que es lo mismo, por impactos, por sensaciones, por emociones que atrapan al lector y lo dejan momentáneamente ko. Con un solo y apoteósico climax, el cuento ha experimentado una gran transformación desde aquellas tertulias a la luz de las velas hasta formar parte del inabarcable mundo digital. Nadie lo diría, pero desde entonces hasta ahora, han sido muchos los autores que deben su fama al noble arte del cuento: Luciano de Samosata, Giovanni Boccaccio, Geoffrey Chaucer, Charles Perrault, Jean de la Fontaine, Francisco Quevedo, Washington Irving, los hermanos Grimm, Nathaniel Hawthorne, Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant, Gustave Flaubert, Leopoldo Alas "Clarín", Amadeus Wilhem Hoffmann, Antón Chejov, el Marqués de Sade, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar...Todo hombres como podéis comprobar. Parece que a los que escriben los libros de texto se han olvidado de que Mary Shelley también escribía cuentos o que en España tuvimos a Ana María Matute y a Gloria Fuertes, unas de nuestras cuentistas más originales. Por no hablar de Whilla Cather, Edith Wharton o Kate Chopin, grandes escritoras estadounidenses del XIX que también se atrevieron a escribir cuentos. Por eso, y porque los clásicos están para reinterpretarlos, da gusto toparse con recopilaciones como la que hoy reseño. Unos cuentos que nada tienen que envidiar a los de Edgar Allan Poe o Hoffmann y que revisan el papel de la mujer en algunos de los relatos más famosos de la historia de la literatura. La cámara sangrienta: reivindicación feminista sumergida en la mejor versión de la narrativa gótica.


La historia de como este volumen de cuentos llegó a mis manos es bastante curiosa. Y digo curiosa porque, reflexionando un poco, yo no me consideraba hasta hace bien poco una lectora asidua de cuentos, y mucho menos de cuentos con tintes fantásticos. Cuando somos pequeños todos sentimos una gran atracción por ese formato, por esas historias que nuestros padres nos cuentan antes de ir a dormir, que escuchamos en el colegio por boca del profesor o profesora de turno o de la que somos testigos cuando asistimos a funciones de animación lectora en las bibliotecas de barrio. Ese es el momento, y no otro, en el que el ser humano se inicia en esto de los cuentos, pero sobretodo, en la narración oral, que constituye un elemento mágico añadido. Siendo una niña me pasaba horas en mi cuarto inventándome historias y encontrando la forma de darles vida, unas veces era dibujando y otras usando esa poderosa imaginación infantil que tantos buenos ratos me ha hecho pasar en mi infancia. Luego, conforme vas creciendo, comienzas a despegarte de aquellos cuentos que tanto te entusiasmaban de niña y optas por las novelas, primero juveniles y después clásicos o best sellers. Pero lo más curioso de todo es que mientras mis compañeras y amigas, las pocas que les gustaba leer, se entretenían con novela fantástica, yo prefería meter la nariz en la novela histórica más asequible, en la novela policíaca de aquellos años (principalmente la saga de Camilla Läckberg) o en libros juveniles que no se caracterizaban precisamente por lo fantástico. Pero no fue hasta años más tarde, coincidiendo con el último año de Máster cuando gracias a un curso de Escritura Creativa me reencontré con el cuento. Al leer los textos que la profesora nos mandaba ya no experimenté aquellas sensaciones de cuando era pequeña, sino unas emociones más maduras pero igualmente sorprendentes. Fue durante ese curso donde descubrí a Edgar Allan Poe y el relato de terror, algo que supuso un cambio brutal ya no solo en mi forma de escribir, también en mi concepción del cuento, lejos del estereotipo de que éste solo podía ser infantil o acoger tramas poco profundas. De este modo y gracias a esas lecturas de algunos cuentos de Poe, fue como me introduje poco a poco en la literatura de terror. El terror psicológico, el gótico, el de ciencia ficción o el fantástico incluso; no le hacía ascos a nada, y a día de hoy, sigo descubriendo más y más sobre este inabarcable género. En el caso de Angela Carter como autora, llegó a mi vida el año pasado gracias a ese extraordinario volumen Cuentos de hadas editado por Impedimenta. Y a finales del 2017, y gracias esta vez a Sexto Piso, pude continuar descubriendo a esta escritora a través de La cámara sangrienta. Si no llega a ser por Egar Allan Poe y sus relatos, Angela Carter hubiese pasado totalmente desapercibida ante mis ojos, algo que no me hubiese perdonado nunca.


En lo que respecta a la crítica propiamente dicha comenzaremos diciendo que La cámara sangrienta, como libro de cuentos, presenta una estructura adecuada para este tipo de historias. Si bien es cierto que el orden de los cuentos no esta determinado por el azar, si que hubiese cabido la posibilidad de alguna variación sin alterar la intención del libro en su conjunto. Cualquiera de los cuentos que componen La cámara sangrienta podría haber sido el primer o el último, pues, creo que el impacto del lector hubiese sido el mismo. En lo que respecta al estilo, nos topamos por un lado con una prosa muy tradicional en cuanto a la forma, es decir, partiendo de la típica forma de narrar los cuentos infantiles, pero también con variaciones muy interesantes, las cuales tienen siempre que ver con cambios de narrador o de ambientación. Si tradicionalmente el narrador era alguien externo a la historia, en estos cuentos podemos encontrarnos con otros puntos de vista narrativos, como el darle más protagonismo a las mujeres de los cuentos clásicos ofreciéndole la oportunidad de contar su versión de los hechos. Y en cuanto a la ambientación descubrimos lo que ya sabíamos en Cuentos de hadas, que Angela Carter sabe crearlas y envolver al lector en ellas.  Además de darles un toque muy especial, que en este caso consiste en trasladarlas a una atmósfera deliciosamente gótica, consigue que quien se adentre en La cámara sangrienta devore un cuento tras otro, no de forma compulsiva, pero si de una forma más o menos rápida. En cuanto al contenido de los cuentos todos lo conocemos. Barba Azul, El gato con botas, Caperucita Roja, la Bella y la Bestia...Nos sabemos de memoria sus tramas o al menos los hemos escuchado alguna vez refugiados entre las sábanas de nuestra cama. Pero es Angela Carter, por lo que lo convencional queda relegado a un segundo plano. No solo tienes la sensación de que estas historias pueden ser atemporales, incluso algunas parecen estar ambientadas en la actualidad o en un pasado más cercano, sino que la mujer, en la versión antigua de los cuentos, juega un papel muy secundario o directamente un rol terriblemente pasivo. Como ya he comentado antes, Carter da voz y presencia a todas estas mujeres de los cuentos y les confiere de una actitud menos estereotipada y más interesante a ojos del lector y de la sociedad. En ese sentido, podríamos decir que La cámara sangrienta es un volumen de cuentos con una intención profundamente feminista, algo que no viene nada mal en los tiempos que corren. Además de los citados cuentos, Angela Carter añadió otros relatos relacionados con el mito del hombre lobo, tales como El hombre lobo, La compañía de los lobos o Lobalicia. En los tres se nota que, además del trabajo que conlleva la escritura, la autora se ha documentado previamente para tratar de reflejar ese carácter folclórico que siempre ha caracterizado a estos seres fantásticos. También encontramos coqueteos con el vampirismo en el relato La dama de la casa del amor, cuya trama recuerda bastante al Carmilla de mi queridísimo Sheridan Le Fanu. Mención a parte merece la ambientación gótica, inspirada de seguro en toda esa tradición literaria de principios del XIX y que se extendió a lo largo de ese siglo evolucionando e impregnándose de las culturas de cada país. Castillos siniestros, pasadizos secretos, fantasmas, vampiros, hombres lobos, mazmorras, sangre, cementerios, bosques oscuros...Todo lo característico del género esta abrumadoramente presente, pero no estereotipado, por lo que el lector disfrutará más de su lectura. Por último, no quiero olvidarme de que esta edición esta espectacularmente editada por las ilustraciones de Jesús Gómez Gutiérrez. Partiendo de una paleta de tres colores (blanco, rojo y negro) el ilustrador logra recrear a la perfección el universo literario de Angela Carter, destacando, como no, ese equilibrio entre lo bello y lo escalofriante tan típico del estilo gótico.

Hace unas semanas, durante la ceremonia de los Globos de Oro 2018, Guillermo del Toro dedicó su discurso de aceptación de su premio a Mejor director por su película La forma del agua a los monstruos. El director mexicano se refirió a ellos como "los santos patrones de nuestras imperfecciones, permitiéndonos contemplar la posibilidad de fallar o seguir adelante". Aunque el último tramo de esta frase tenga más que ver más con lo personal, lo cierto es que Guillermo del Toro dijo una gran verdad. Los monstruos, tanto en la literatura como en el cine, constituyen el mecanismo perfecto para criticar nuestro tiempo, para evidenciar que nada en esta vida es perfecto o como metáfora del lado oscuro de la condición humana. Es en este último punto donde sinceramente creo necesario que nos detengamos, pues es precisamente de esa cara oculta de la luna, de ese otro lado de la moneda, de ese particular mr. Hyde que surge cuando menos te lo esperas de lo que habla Angela Carter en La cámara sangrienta. En todos los cuentos que conforman este libro existe el personaje del monstruo, el cual, no tiene porque ser necesariamente una criatura fantástica. Un ejemplo, el famoso Barba Azul de Angela Carter es un hombre pero con comportamientos realmente monstruosos. En ocasiones piensas que sufre una transformación y que por un instante crees que tiene garras por manos y pezuñas en vez de pies. Pero en realidad es humano, una persona como tu y como yo, un hombre que te puedes cruzar todos los días en el vagón del metro, esperando en la parada del bus, en la cafetería de la facultad, en la mesa de enfrente de la oficina, en la puerta del colegio...Un monstruo atroz que muda de piel a conveniencia, en público es un encanto y en privado un violento hombre lobo o un chupóptero vampiro. Y eso es lo que de verdad da miedo, los monstruos cotidianos que de vez en cuando vemos por televisión pero que perfectamente podemos coincidir todos los días con ellos a lo largo de una jornada. Unas veces te miran fijamente, otras se atreven a piropearte o incluso van un paso más allá por que se sienten impunes. Actúan solos, en pareja o directamente en manada. Buscan reafirmar su posición supuestamente superior y que tu, como mujer, te sientas culpable, débil y desacreditada como tal. Sus tentáculos, sus ojos de búho, sus zarpas, sus cacareos...Son seres humanos y animales al mismo tiempo, o peor, sabandijas a las que la sociedad nos ha enseñado a temer y a respetar. Pero ese tiempo ha terminado. Ya no podemos seguir creyendo en el príncipe azul, ni en que la bestia es bondadosa y piadosa. Ya esta bien de sumisión, de miedo, de sentirnos inferiores. No queremos que nos rescaten, que nos protejan, que nos encasillen, que nos juzguen por la apariencia, que no se nos tome en serio...Queremos amar, trabajar, bailar, correr, perseguir sueños, opinar, vestirnos como nos de la gana, realizarnos personalmente, reír, disfrutar, sentirnos plenas...En definitiva, vivir sin que ningún monstruo nos dificulte el paso. Los cuentos de Angela Carter nos hablan de eso, de que hombres lobos, vampiros o barba azules pueden llamarse Paco, Santiago o Andrés y de que las mujeres, despojadas del título de "princesas indefensas", pueden hacer lo que se propongan, como salvar a sus propias hijas de príncipes maltratadores o detectar el acoso a tiempo, antes de sucumbir a la mirada de El rey de los trasgos. La cámara sangrienta: contundencia, tradición, renovación, universo gótico, clásico, moderno, sangre, feminismo...Unos cuentos para reivindicar y educar.

Frases o párrafos favoritos:

       "Mientras él descansa entre dormido y despierto, yo agarraré dos enormes mechones de su susurrante pelo y los trenzaré con cuerdas, silenciosamente, para que no se despierte; y silenciosamente, con manos sutiles como la lluvia, lo estrangularé con ellas.
         Entonces, ella abrirá todas las jaulas y liberará a los pájaros, que volverán a ser las jovencitas que fueron, una a una y cada una con la marca escarlata de un mordisco de amor en el cuello."

Película/Canción: aunque debería haberla, de momento no existe ninguna adaptación de los cuentos de Angela Carter. Por lo que os adjunto la pieza de Camille Saint Saëns que me ha acompañado durante la redacción de esta reseña. Una de mis favoritas.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Sexto Piso

martes, 4 de abril de 2017

RESEÑA: Cuentos de Hadas de Angela Carter

CUENTOS DE HADAS DE ANGELA CARTER

Título: Cuentos de hadas de Angela Carter.

Autor: Angela Carter (Eastbourne 1940-Londres 1992). A causa de la guerra, fue evacuada cuando a penas era un bebe junto con su abuela a Yorkshire, donde sufrió de anorexia durante la mayor parte de sus años de adolescencia. Empezó a trabajar como periodista en Croydon Courier siguiendo los pasos de su padre y se graduó en Literatura Inglesa por la Universidad de Bristol. En 1960 se casó con Paul Carter. Tras nueve años de matrimonio, después de ganar el Premio Somerset Maugham con su novela Varias percepciones (con la que aprendió lo que era ser mujer y se radicalizó), abandonó a su esposo y se fue a Tokio, donde vivió durante dos años. Su experiencia japonesa sería inmortalizada en 1974 en Fuegos de artificio: nueve relatos profanos, así como en su novela El doctor Hoffman y las infernales máquinas de deseo, que publicaría en 1972. A la vuelta de Japón, pasó unos años enseñando en varias universidades de Europa, Australia y Estados Unidos. En 1977 se casó con Mark Pearce, con el que tuvo su único hijo. Carter es autora de varias novelas, entre las que destacan La juguetería mágica, Héroes y villanos, La pasión de la nueva Eva o Noche en el circo, por la que recibió el James Tait Black Memorial Prize. Así como de algunos notables volúmenes de relatos como La cámara sangrienta o En compañía de lobos. Entre 1990 y 1992 recopiló para la editorial Virago una colección de relatos tradicionales protagonizados por mujeres que, bajo el título Cuentos de Hadas de Angela Carter, se convirtió en uno de los más duraderos longsellers de la editorial. Falleció en 1992 en Londres a la edad de 51 años sin llegar a completar su último proyecto literario, la continuación de Jane Eyre. Hoy en día su nombre se incluye entre los escritores británicos más importantes posteriores a 1945.


Editorial: Impedimenta.

Idioma: inglés.

Traductor: Consuelo Rubio Alcover.

Sinopsis: en ellos encontraremos sangre, humor, sexo y muerte. No hay princesas ñoñas, ni hadas maravillosas, sino jóvenes astutas, ancianas taimadas, chicas malas, hechiceras, parteras vengativas, mozas ladronas, novias rastreras, madres, hijas y hermanas raras. Sólo una escritora tan radical como Angela Carter podría haber sido capaz de armar esta antología de relatos, todos ellos protagonizados por mujeres, una celebración del universo femenino a través de los tiempos, ilustrado con los grabados originales de la edición inglesa a cargo de Corinna Sargood.

Su lectura me ha parecido: reveladora, interesante, magnífica, apasionante, importante, reivindicativa, única, inspiradora, absolutamente necesaria... "Hubo un tiempo no muy lejano en que los cuentos de hadas no estaban destinados a los niños." Estas palabras, aclarativas y evocadoras a todas luces, son las que pueden leerse en la contraportada del libro que hoy reseñamos. Palabras, que, para ser sinceros, poseen una verdad indudable y que en más de una ocasión hemos abordado. Los cuentos, en su concepción literaria, no tienen que ser siempre infantiles. Desde que el mundo es mundo, se ha ido transmitiendo de generación en generación valores tales como el amor, la valentía, la amistad o el honor. Pero, al igual que los nombrados, esos primeros cuentos orales estaban plagados de desdicha, arrogancia, envidia, egoísmo o violencia. En los que por supuesto la muerte o el miedo estaban muy presentes. Hay quien dice que estas primeras historias han influido de forma determinante en la cultura y en las concepciones del hombre y de la mujer, dependiendo claro está de la comunidad y de otros factores como la geografía o la naturaleza. Siendo totalmente sincera, creo que es una hipótesis muy interesante y que puede estar en lo cierto. Los cuentos entretienen y sirven como elemento de identidad, pero también previenen, advierten e instruyen con unas historias, pero sobretodo, con unos finales que distan de ser maravillosos. Sangrientos, reflexivos, crueles...Los hay de muchos tipos, pero al fin y al cabo, cumplen las mismas funciones que las de los cuentos más amables. El volumen de relatos que hoy os presento está empapado de un carácter ancestral, mítico, y como tal, transciende. Gozando así de una atemporalidad que exige su lectura, y más en los tiempos que corren, en los que el feminismo parece resurgir. Cuentos de Hadas de Angela Carter: la superación literaria de estereotipos y roles de género.


La historia de como Cuentos de Hadas de Angela Carter llegó para quedarse en mi estantería y en mi vida de paso es reciente. Pero para ser más justos, deberíamos arrancar desde el verdadero origen. Como muchas y muchos sabréis, hace un tiempo que llevo interesándome por la literatura escrita por mujeres. No por capricho ni por moda, sino porque ha llegado un punto en el que es necesario prestarles atención. El mundo está loco, y dentro de esa locura, se insertan actitudes intolerables que se cometen contra las mujeres. Además, a lo largo de la historia las mujeres han estado siempre ahí, y en el campo de la escritura también, incluso en ese caso la cosa es bastante escandalosa. A escondidas, bajo un pseudónimo, en el anonimato, por consentimiento o sin él...Las mujeres, como los hombres, también se han sentido atraídas por la escritura, la diferencia es que mientras ellos lo hacían con completa libertad, ellas se enfrentaban a múltiples problemas, prejuicios o prohibiciones que dificultaban enormemente a sus respectivas carreras literarias. Afortunadamente, muchas de estas mujeres han logrado un hueco en la historia, pero no está de más recordarlas, a las que triunfaron como a las que no. Por eso, por esa exigencia personal, por ese apetito lector, necesitaba con urgencia lecturas escritas por mujeres que hablasen de mujeres. Me daba igual, estaba abierta a cualquier autora y formato, con saciar mi necesidad intelectual, estaba dispuesta a todo. Fue entonces cuando, y sin esperarlo, los Cuentos de Hadas de Angela Carter irrumpieron en mi camino. Cuando lo vi por primera vez, tuve que cogerlo entre mis manos y leer con euforia la reveladora sinopsis. Aquellos eran cuentos, si, pero no como los que había escuchado hasta la saciedad. Estos eran diferentes, intrigantes, apetecibles y lo mejor de todo, estaban protagonizados por mujeres que, según sugiere la contraportada, desmontan de golpe y porrazo la idealización de los personajes femeninos en este tipo de historia. Nunca había oído hablar de Angela Carter, ni de su vida ni de su producción literaria, lo que sin duda avivó mi interés por este grueso volumen de cuentos. El libro apareció en el momento más oportuno y no podía dejar pasar la oportunidad de introducirme de lleno en sus páginas. Gracias a la colaboración con Impedimenta, pude hacerme con un ejemplar. El día que el cartero me lo subió a casa fue toda una celebración, por fin pude considerarlo mío y sumergirme en su lectura semanas después. El resultado no pudo ser más satisfactorio y enriquecedor.


Centrándonos en la crítica literaria, comenzaremos diciendo que los Cuentos de Hadas de Angela Carter presenta una lectura fluida, entretenida y organizada. Como muchos sabéis, el cuento está de moda, pero al contrario de lo que podamos pensar, muchos de ellos carecen de lógica en cuestiones distributivas. En otras palabras, que los cuentos no tienen un orden bueno, sino que están puestos así por que si, sin atenerse a criterios de ningún tipo. La regla fundamental de cualquier libro de cuentos es el orden que el autor quiera establecer, no el libre albedrío, que lo único que consigue es dificultar la lectura. Afortunadamente, en Cuentos de Hadas de Angela Carter eso no pasa. Encontramos en él una división temática muy tradicional, pero que choca de buenas a primeras, posibilitando que su lectura sea más atenta y distendida si cabe. Carter logra de esta forma que el lector no abandone, que mantenga su curiosidad y fascinación hasta el final. Ya nos avisa la contraportada que no estamos ante un libro de cuentos cualquiera, y en este aspecto queda más que evidente. No quiero desvelar mucho más, pues, éste es un libro que merece la pena leer y no quiero romper la magia que esconde. La extensión de los cuentos, salvando algunos, no es excesivamente larga, algo que no disuade al lector de atreverse con su pertinente lectura. Es importante destacar, por otro lado, que este volumen de cuentos es recopilatorio, es decir, que Angela Carter no es la autora de los cuentos, sino la encargada de atesorarlos y de darles la estructura para ser mostrados al gran público. En él nos topamos con cuentos procedentes de infinidad de países, desde europeos hasta asiáticos, pasando por África y Norteamérica. Este aspecto ofrece al libro una perspectiva más universal culturalmente, a través de la cual, el lector puede apreciar como se percibe a la mujer en culturas muy diferentes, algunas de ellas desconocidas para el gran público. En lo que respecta a los cuentos en si, es abrumador observar la cantidad de matices y aspectos que estos contienen. Actitudes femeninas como la valentía, la inteligencia, la integridad, la maldad o la codicia. Temas como la familia, los hijos e hijas, la vida conyugal. O incluso que llegan a nuestros días, tales como el estereotipo, la discriminación, la misoginia o la mismísima violencia de género. Todos ellos aparecen, con extraordinaria intensidad, en este volumen. Todos son dignos de mención, pero si he de destacar alguno es el que lleva por título "De como un marido desenganchó a su mujer de los cuentos de hadas", simplemente escalofriante. También apuntar que en este libro se encuentra la Caperucita Roja sin censuras o historias tremebundas como "Razones para pegar a tu mujer" o "Una ración de sesos". Por último comentar lo evidente, y es que los Cuentos de Hadas de Angela Carter elevan al feminismo a un pedestal, dejando que este hable por si solo en cada uno de los cuentos. Dejando al descubierto no solo que la mujer ha sido ignorada, desprestigiada, aplastada, violada o insultada a lo largo de la historia, también la realidad, que no existe la princesita idealizada, es decir, la mujer perfecta.

Es evidente, y más tratándose de este libro, que las reflexiones brotarían por si solas ante mis ojos y ante los de cualquier lector. Ni os imagináis la cantidad de pensamientos que se cruzaron en mi cabeza a medida que iba avanzando en su lectura. Sin embargo, y como no quiero enrollarme más de lo estrictamente necesario, he decidido centrar estas últimas líneas en hablar de un tema de gran actualidad. Nadie puede negar que hoy en día el feminismo está más presente que nunca: en los medios de comunicación, en las redes sociales, en las conversaciones de a pie e incluso en formatos como la pintura, el cine o la propia literatura. El feminismo ha empezado a hacerse un hueco en el pensamiento de la sociedad, incluso, y esto es muy bueno, ha favorecido la reedición de clásicos que abordan esa temática, la aparición de nuevos libros e incluso la recuperación de textos escritos por mujeres que en su momento no tuvieron gran repercusión. Hoy en día, y entroncándolo con la temática de los Cuentos de Hadas de Angela Carter, a raíz del feminismo se cuestiona incluso ciertos modelos de nuestra más tierna infancia, como pueden ser por ejemplo las princesas Disney. Éstas, en una primera época son sumisas, dóciles, perfectas, hermosas, buenas amas de casa y que su única ambición es casarse con el príncipe azul de turno. Pero en los últimos años, encontramos a Mérida y Elsa, dos princesas Disney que distan mucho de parecerse a la Bella Durmiente o a la Cenicienta. Son fuertes, valientes, seguras de si mismas y no necesitan a nadie que las defienda. En el caso de Mérida logra ser feliz sin comprometerse con un príncipe y en el caso de Elsa gobierna el reino en solitario, como si se tratase de Isabel I, sin que el espectador se cuestione por qué no se ha casado. Esto esta muy bien, y en relación con la labor de Angela Carter, la autora viene a corroborar lo mismo, aunque con más profundidad y crítica si cabe. No existe la mujer perfecta, no, existen muchos tipos de mujeres, con sus virtudes y defectos. En estos cuentos aparecen mujeres honestas, leales o inteligentes, pero también perversas, tacañas o vengativas. Así que de idealizada nada, más bien real, como la vida misma, sin edulcorantes ni cursilerías. Debemos, entre todos, luchar por despojar al género femenino de esa carga de estereotipos, de obligaciones y de actitudes que la tradición le ha asignado. Sin olvidarnos del masculino, cuya asignación de valores y deberes también viene del mismo origen. El camino, debe ser siempre la educación, una educación en valores que permita tanto a los niños como a las niñas crecer sin esos roles asignados, permitiendo que vivan su vida como ellos quieren y no como la sociedad espera que se comporten. Cuentos de Hadas de Angela Carter: un conjunto de historias de amor, lucha, terror, miserias humanas, mujeres ingobernables, reivindicación, visivilización, denuncia...Un libro de cuentos para las mujeres y los hombres de hoy y del mañana.

Frases o párrafos favoritos:

"Entró y yació con la mujer de su maestro. La mujer del maestro le enseñó lo que el maestro no le había enseñado."

Película/Canción: sin duda, del que más adaptaciones se ha hecho ha sido de Caperucita roja. No obstante, he preferido en esta ocasión poner el broche final con esta pieza que me ha acompañado durante la redacción de esta reseña. Sencillamente especial.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Impedimenta