Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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jueves, 11 de junio de 2020

RESEÑA: Mi hermana, asesina en serie.

MI HERMANA, ASESINA EN SERIE

Título: Mi hermana, asesina en serie. 

Autora: Oyinkan Braithwaite (Lagos, Nigeria 1988) nacida en una de las ciudades portuarias más importantes de Nigeria, pronto se trasladó a Gran Bretaña para estudiar en las universidades de Kingston y Surrey, donde se formó en Escritura Creativa y Derecho. Trabajó durante un tiempo en el sector editorial y en el periodismo, y publicó primer libro de relatos, The Driver (2010. Mi hermana, asesina en serie (2018) es su primera novela, siendo merecedora del Premio Anthony a mejor debut, quedando en segundo lugar en la categoría "Thriller" de los Choice Awards 2019 de Goodreads y se encontraba entre los seleccionados al Premio The Best 2019 en la librería La Central en la categoría de Literatura en castellano. En 2012 regresó a Nigeria, donde sigue residiendo en la actualidad. 



Editorial: Alpha Decay. 

Idioma: inglés. 

Traductora: Montse Meneses Vilar. 

Sinopsis: Ayoola tiene un serio problema con sus novios: cuando se cansa de ellos, cuando le decepcionan, o a veces sin motivo aparente, los mata. Ya lleva tres, lo cual la convierte, en cierta manera, en una asesina en serie. La única que lo sabe es su hermana Korede, que movida por un amor fraternal cara vez más en el alambre, ha ayudado a Ayoola a eliminar pistas, cubrir sus pasos y, en definitiva, evitar que se descubra que aquellas misteriosas desapariciones de hombres jóvenes que se están produciendo en Lagos llevan su marca letal. Por si la situación no fuera suficientemente complicada, Korede contempla horrorizada cómo su hermana empieza a salir con el hombre de sus sueños - el médico del hospital en el que trabaja como enfermera -, por lo que deberá replantearse su rol de cómplice, si no quiere que este triangulo amoroso termine en un baño de sangre. 

Su lectura me ha parecido: adictiva, trepidante, rápida, original hasta decir basta, con unos personajes femeninos muy potentes, con un humor negro absolutamente delicioso, oportunamente deslocalizada a nivel espacial, inquietante, fascinante, un cambio entre tanto thriller corriente y moliente... Como ya he dicho en más de una ocasión, no soy una persona a la que le atraigan - al menos por ahora - las historias encerradas dentro de lo estrictamente policial/thriller. Si bien éste último si que me interesa desde un punto de vista didáctico - no sabéis lo mucho que aprendes del thriller a la hora de confeccionar la psicología de los personajes negativos o de saber estructurar una trama para que jamás pierda el interés - desde hace unos años lo policial no me interesa para nada. Os hablo desde la experiencia, desde mi primer flechazo con esta explosiva unión en plena adolescencia gracias a las cotidianas y frías novelas de Camilla Läckberg, pasando por ese subidón que me produjo leer por primera vez a Joel Dicker y descubrir que había vida más allá de los crímenes acontecidos en tierras nórdicas. Luego regresé a los helados paisajes de Noruega y Suecia especialmente. Después me alejé, rápidamente, tomé un tren para no volver a esas manidas formas y personajes arquetípicos para centrarme en otro tipo de literatura. Quería sacar temporalmente de mi cabeza el mal sabor de boca que me dejaron aquellas últimas lecturas de las cuales, sinceramente, no guardo un buen recuerdo. Años más tarde, el regreso se produjo a lo grande de la mano de un francés, de Emmanuel Cárrere, uno de esos autores que todo el mundo dice que debes leer. Una servidora, desconfiada por naturaleza, no se fiaba de todas esas buenas palabras y halagos que rozaban la exageración. Pero ¿qué queréis que os diga? El señor Carrére y su adversario - el A sangre fría francés - me demostraron como a veces, y sólo a veces, la masa anónima tiene razón. Aquí no había una investigación policial al uso, ni un detective chapado a la antigua, ni una escritura con homenajes a las grandes novelas policíacas inglesas (las únicas que de vez en cuando tolero y consiguen sacarme alguna sonrisa); aquí Carrére enfrentaba al lector contra Jean-Claude Romand, un asesino real cuyo crimen a día de hoy - y por mucho que el autor desgranase las causas - seguimos sin comprender. Tras él vino la novela que hoy tengo el inmenso placer de reseñar, un libro de trama social con cuerpo de thriller, algo gore, que engancha desde el minuto uno y que se acabó convirtiendo en mi segunda mejor lectura del pasado 2019. Año en el que vivíamos completamente ajenos al terremoto que acaecería justo al inicio de una nueva década. Mi hermana, asesina en serie: la influencia de la violencia patriarcal en la Nigeria de principios de siglo XXI. 


La novela de Oyinkan Braithwaite - una escritora nigeriana de treinta y dos años - ha caído como una bomba dentro de la industria editorial. Y es que, a mi juicio, son varios los motivos por los que todo el mundo debería leerla, más allá de su calidad narrativa, de su ritmo endiablado o de sus casi icónicos personajes. En primer lugar, lo que llama la atención es que, ya de entrada, por fin abrimos horizontes geográficos. Me explico. El lector amante del policiaco o el thriller ha crecido al amparo de los clásicos - como sucede en otros géneros literarios - y sobre todo gracias a unas y unos autores cuya mayoría proceden del ámbito europeo y sobre todo norteamericano. Y claro está, las tramas y las formas son muy británicas, francesas, suecas, alemanas, españolas, italianas o americanas por citar algunos ejemplos de países en los que estos géneros tienen mucho tirón; hasta el punto de haber creado escuela propia. Pero ¿qué pasa con los japoneses? ¿Y los chinos? ¿Y los argentinos? ¿Y los argelinos? ¿Y los sudafricanos? ¿Y los tailandeses? ¿Y los iraníes?... ¿Qué pasa? ¿Que en esos países no hay buenas y buenos escritores de novela negra? ¿O es que nuestro eurocentrismo crónico nos impide concebirlo en nuestra cabeza plagada de enseñanzas que no exploran más allá de los Urales o de nuestro adorado Mediterráneo? ¿Qué nos impide adentrarnos en ellos? 

Hasta hace unos años era impensable encontrar literatura actual escrita por autoras y autores situados geográficamente fuera de lo estrictamente norteamericano o europeo (exceptuando a movimientos como el "realismo mágico" procedente de Sudamérica o a autores como Murakami, Kahdara, Mishima, Pamuk, Mernisi, Cohelo entre otros muchos). Por fortuna, es cada vez más habitual toparse con estantes o escaparates en los que podemos encontrar no sólo una inmensa variedad de convergencias entre géneros literarios, sino que además éstos están escritos por gentes procedentes de todos los países del globo terráqueo. El ejemplo más claro es el del libro que hoy ocupa toda nuestra atención. Mi hermana, asesina en serie es un thriller, con toques policiales - sin que ésta tenga una presencia abrumadora en la trama - ambientado en Lagos y escrito por una autora nacida en dicha ciudad. Dicho así parece que carezca de importancia, pero a nivel canon es importante, ya que el lector va a tener el privilegio de salirse de las encorsetadas formas a las que está habituado para adentrarse en algo distinto y en una ambientación realmente original. Imagino que para Braithwaite escribir una novela ambientada en su Nigeria natal es lo más normal del mundo - como Carmen Martín-Gaite respecto a Madrid o Paul Auster respecto a Nueva York - y eso no debería sorprendernos. Sin embargo, como hemos estado tan parapetados dentro de una concha, alejados de otras realidades literarias, pues en cierto modo veo hasta lógica tanta fascinación. Lejos de quedarse en las meras descripciones de una de las ciudades más bulliciosas y populares en de Nigeria, Braithwaite lo adereza con toques de contexto histórico. El de una ciudad a principios de siglo XXI, una urbe tan dinámica como peligrosa enmarcada en una coyuntura de cambios económicos y demográficos que, por supuesto, reflejarán el problema de desigualdad y la problemática convivencia de la tradición y la modernidad existente en la actual sociedad africana. No es Londres, ni Estocolmo, ni París, ni un pequeño pueblo perdido en el Medio Oeste americano; pero Lagos y su geografía urbana son igual de atractivas y fascinantes. 


A esta amplitud de miras desde un punto de vista literario se le suma una trama que significa un soplo de aire fresco - por no decir "huracán" - en un género como el thriller. Para empezar, la propia estructura de la novela y el estilo que la autora emplea son muy acertados. A partir de una prosa rápida, pero no exenta de profundidad narrativa, en la que no se anda por las ramas y no se recrea en nimiedades que no vienen al cuento (como esas odiosas e innecesarias descripciones que a veces inundan páginas y páginas de novela sin ningún sentido más allá de complacer la vanidad del propio autor) y potenciando aquellos momentos o escenas que de verdad lo merecen - y que en muchas ocasiones esconden una reflexión muy pertinente entorno al patriarcado o las relaciones fraternales -. Todo ello aglutinado en capítulos extraordinariamente cortos, no sólo consigue que el lector se lea el libro de una sentada, sino que tenga la sensación de haber asistido a una clase magistral respecto a la cómo se escribe una buena novela de suspense con grandes dosis de crítica social y desde una perspectiva marcadamente feminista. Otro de los grandes aciertos del libro, por no decir el mayor, es la construcción de sus dos protagonistas femeninas. Por un lado tenemos a Ayoola - guapa, seductora, que parece no tener más ambición que el divertirse y trabajar ocasionalmente en su marca de ropa - y por el otro tenemos a Korede - una pulcra enfermera acostumbrada al trabajo duro, a las ordenes y a vivir a la sombra de su hermana Ayoola -. Mientras la primera ha sido toda su vida una insubordinada y rebelde, la segunda ha asumido una responsabilidad y un saber estar casi perfectos, como si quisiera compensar la actitud de su hermana, como si esto le hiciera, en cierto modo, mejor persona. Sin embargo, Ayoola tiene un defecto de los gordos, y es que tiene un serio problema con sus novios, a los cuales asesina cuando se cansa de ellos, la decepcionan o a veces sin motivo aparente. Cada vez que esto sucede, Ayoola siempre recurre a Korede para que la ayude a limpiar la escena del crimen y a deshacerse de los cadáveres aprovechándose de sus conocimientos en desinfección e higiene. Ante esta situación, la lealtad de Korede hacia su hermana siempre se mantiene en la cuerda floja - de hecho, llega a desconfiar de la versión que Ayoola le da de los hechos, sosteniendo la posibilidad de que el asesinato fuese algo consciente y premeditado y no un simple arrebato como Ayoola asegura - pero el amor que, a pesar de todo, le profesa y un irremediable sentimiento de protección son más fuertes y acaba por no delatarla a la policía. Dos caras de una misma moneda pero concebidas en la mente de su autora como el Ying y el Yang, la noche y el día, el calor y el frío. Dos polos opuestos que, irremediablemente, acaban necesitándose. Cada nuevo asesinato fortuito es una gota más que llena el vaso, quebrando un poco más la paciencia de Korede. La cosa se complica cuando, de la noche a la mañana Tade, el médico del que Korede está secretamente enamorada, comienza a interesarse sentimentalmente por Ayoola. Es a partir de ese momento cuando Korede ve su mundo tambalearse bajo sus pies. Por un lado no quiere hacer daño a su hermana apartándola de Tade, pero por otro lado no quiere que el amor de su vida acabe muerto sobre un charco de sangre. Sin duda, una trama que, partiendo de lo manido, su autora consigue retorcerlo hasta convertirlo en algo nuevo e inquietantemente atractivo para quien se adentre en ella. Con un humor negrísimo - muy similar al de la fantástica serie Killing Eve - escenas rozando lo gore y los continuos giros de la trama, convierten a Mi hermana, asesina en serie en una novela a tener en cuenta si como escritora/or pretendes adentrarte en el tortuoso y apasionante mundo del thriller sin caer en los estereotipos de turno. Y si tu ambición en la vida no es llegar a publicar una novela, Mi hermana, asesina en serie te entretendrá a lo grande durante unas cuantas semanas.  


Una vez abordado aspectos más centrados en el estilo y la trama, toca en última instancia referirse a lo más importante y crucial para entender la grandeza de este thriller racializado. Y es que de su lectura se desprenden acertadísimas y muy oportunas reflexiones entorno a los grandes temas que hoy preocupan a la sociedad contemporánea. Por un lado, la crítica feminista y la construcción de personajes femeninos fuertes pero no infalibles. Una de las grandes virtudes de esta novela es precisamente el haber conseguido crear de la nada a Korede y Ayoola. Dos mujeres, hermanas, unidas por la violencia patriarcal que vehicula prácticamente toda la novela y que marca sus distintas personalidades. Capaces de subvertir y pervertir, en última instancia, con los dos principales roles de género que se asocian tradicionalmente a las mujeres. Mientras Korede representa a ese modelo de mujer buena, amable y extremadamente paciente, Ayoola encarnaría el ideal de mujer bella capaz de encandilar fácilmente a los hombres. Mientras la primera lleva por bandera el esfuerzo, la resignación, el control y el respeto por las normas, la segunda es anárquica, visceral, irresponsable y libre. Si bien la primera su papel de matriarca tradicional la lleva a convertirse en cómplice de asesinato, el poder de seducción de la segunda va acompañado de una navaja con la que arrebata la vida de aquellos hombres que se sienten poderosos en su privilegiada posición dentro del patriarcado, ya sea por temor o crueldad. Roles que, como bien podremos comprobar, y a pesar de ser en teoría asumidos, nunca serán del todo perfectos para los ojos de la gente. Y es que a las mujeres siempre se nos ha criticado por todo. Si estás gorda, adelgaza. Si estas delgada, come más. Si no te apetece tener relaciones sexuales, es sinónimo de estrecha. O si por el contrario eres tú la que toma la iniciativa, entonces eres una puta. Ejemplos, miles de millones, tantos que nos faltarían hojas para poder apuntarlos todos. Otra de los aspectos que Mi hermana, asesina en serie pretende demostrar es una obviedad que, hasta en los tiempos que corren, deberíamos saber ya, sobre todo en lo que respecta a la causa feminista. La unión hace la fuerza, tan simple como eso, y si hay desunión, pues difícilmente se podrá llevar cualquier empresa a buen puerto. La unión que existe entre Ayoola y Korede va más allá de la fraternal, sus experiencias convergen en el trauma compartido, en el odio a la figura de su padre, cuyos ataques y vicios marcaron la infancia de ambas. Un hombre que no dudaba en mostrar su fuerza y cuya navaja, que acabará empuñando Ayoola, acabará en el pescuezo de quienes como él ejercen la violencia más cruel contra las mujeres, independientemente de si son unas completas desconocidas o sus propias hijas. A lo largo de la historia los hombres siempre han querido sepáranos, generar discordia entre grupos de mujeres, alentando la falsa creencia de que "nos pones verdes entre nosotras" o "criticamos a la que no está". ¿Por qué? ¿Qué necesidad? ¿Por qué no abogar por una convivencia, incluso con el sexo masculino, más sana y sin atisbos de toxicidad? La novela de Braithwaite es un claro ejemplo de reflexión entorno a ello. Y por último, ya para acabar, en tiempos del Black Lives Matter, creo que es un buen momento, no sólo para visibilizar el racismo que sigue teniendo lugar en Estados Unidos - y ya de paso en el resto del mundo - también para reivindicar y visibilizar lo máximo que podamos todas esas obras, independientemente del género al que se adscriban, escritas por autoras y autores negros. Le haremos un gran favor a la humanidad, a la sociedad y por supuesto a nosotras/os mismos. 

Mi hermana, asesina en serie: una historia de perversión, sangre, feminismo, asesinatos, dos hermanas tan opuestas como unidas entre sí, amor no correspondido, violencia patriarcal, reversión... Una novela que devoraréis de principio a fin. 

Frases o párrafos favoritos: 

"Ayoola me convoca con estas palabras: Korede, lo he matado. Yo esperaba no volver a oírlas nunca más."

¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Alpha Decay 

viernes, 24 de enero de 2014

RESEÑA: Finis Mundi

FINIS MUNDI


Título: Finis Mundi.
 
Autor: Laura Gallego García (Quart de Poblet 1977) escritora española de literatura infantil y juvenil. Comenzó a escribir su primera novela a los once años junto con una amiga de la infancia titulada Zodiaccía, un mundo diferente. A los veintiún años y mientras estudiaba filología hispánica en la Universidad de Valencia, escribió su primera novela publicada Finis Mundi, con la que obtuvo el primer premio en el concurso de Barco de Vapor, de la editorial SM. Es fundadora de la revista universitaria Náyade y entre sus novelas más conocidas destacan Mandrágora, Las Hijas de Tara, La Princesa de los Etéreos, la trilogía Memorias de Idún o Dónde los Árboles cantan; alzándose, con este último título con el prestigioso Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en el año 2012.
 

 
Editorial: SM.
 
Idioma: castellano.
 
Sinopsis: sólo quedan tres años para el fin del mundo y parece que Michel es el único que lo sabe. También es el único dispuesto a impedirlo. ¿Encontrará a alguien que quiera ayudarle sin que se le tome por loco?
 
Su lectura me ha parecido: rápida, sencilla, a ratos entretenida, unas veces interesante, otras bastante simple....Bueno, se que hay mucho admirador y admiradora de esta escritora de novelas juveniles y fantásticas, pero me siento en la obligación de expresar mi más sincera opinión acerca de Finis Mundi, su primera novela, y tal vez su mejor novela. Ante todo quiero confesaros que a pesar de su fama, mi experiencia con esta autora es más bien poca, de hecho, sólo me he leído por placer dos libros suyos, de los cuales tengo dos opiniones totalmente dispares aunque con puntos de unión. Tal vez penséis que soy la persona menos indicada para reseñar una novela de Laura Gallego sin antes haber leído más cosas de ella, cierto, ¿pero sabéis qué? Me apetece mucho reseñar Finis Mundi, y no porque Laura Gallego sea de mi tierra o porque entre la facultad en la que estudió la joven autora y la mía sólo las separa un paso de cebra, sino porque considero su lectura una buena forma para introducir a la gente joven en el placer de la lectura. En definitiva y sin más preámbulos, hoy os traigo Finis Mundi, la novela con la que Laura Gallego se dio a conocer.
 
 
Lo que os voy a contar no es seguro, pero creo recordar que Finis Mundi llegó a casa, a mis manos llegaría más tarde, porque un amigo de mi hermano se lo regaló en un cumpleaños. Como ya os he dicho, no me acuerdo muy bien, puede que el libro llegase por otras circunstancias, eso si, recuerdo que le eché un primer vistazo, no se si ese día o días mas tarde, y mi opinión sobre ese primer contacto no fue más allá de la portada de dicho libro. El libro no mostraba la portada que os he puesto al principio, era más bien una edición especial, en la que el dibujo de un gran ojo rodeado de estrellas ejercía como elemento principal. El caso es que, para seros sincera, no me llamó poderosamente la atención al principio. Pasado un tiempo, y estando todavía estudiando en la ESO, decidí leerme el libro. En esta decisión influyeron dos cosas: la primera, una mera curiosidad, y la segunda, que una de mis mejores amigas, por aquel entonces, era una fan con mayúsculas de Laura Gallego, en especial de la trilogía de Memorias de Idún. Tardé en leérmelo unos pocos días pues, quienes conozcan el libro, sabrán que tiene más o menos al rededor de unas 333 páginas fácilmente legibles y nada pesadas. ¿Me gustó? Si, no os voy a mentir, de hecho entre La Emperatriz de los Etéreos y éste, la diferencia es abismal. Sin embargo, y con el paso del tiempo, no ha logrado colarse, por los pelos, entre "Mis Imprescindibles", aunque eso si, sigo considerándola una buena lectura por ese buen recuerdo que tengo de su lectura. Para acabar con la experiencia personal, os confesaré que en la primavera de 2012, y aprovechando de que Laura Gallego visitaba la feria del libro de mi ciudad, decidí llevarme Finis Mundi para que me lo firmase, y desde entonces, sigo pensando que mereció la pena la eterna cola.
 
 
Aproximándose a terreno seguro, Laura Gallego nos presenta en Finis Mundi una ambientación muy clásica y recurrente dentro de la literatura fantástica: la fantasía histórica, pero más en concreto la fantasía con tintes puramente medievalistas. Tal y como hizo Tolkien en su tiempo, y como hacen otros autores de renombre en la actualidad como Rothfuss o J.R Martin, Laura Gallego no ha querido con esa novela alejarse del ideario fantástico que todo el mundo tenemos en mente. Sin embargo, Laura Gallego tampoco ha utilizado excesivamente esa fantasía por la que se caracterizan sus novelas, sino que lo ha tratado de llevar al terreno más de la época en la que trascurre la novela, en las vísperas del inicio del año 1000, todo eso sin abandonar ese punto de magia y halo fantástico que aparece apoteósicamente en momentos cruciales dentro de la trama. Algo que también me ha llamado poderosamente la atención ha sido la utilización de lugares muy significativos y que sin duda, todavía los envuelve una bruma misteriosa, tales como la tumba de Carlomagno en Aquisgrán, Finis Terra y Stoneghenge. El primero de ellos guarda la sepultura de uno de los gobernantes más importantes de la Alta Edad Media europea, tumba sobre la que se han vertido mil y una leyendas. El segundo es el conocidísimo final del Camino de Santiago, se que tradicionalmente el camino finaliza una vez llegas a la plaza del Obradoiro, pero la ruta original continua hasta un impresionante acantilado, donde según las creencias, se terminaba el mundo. Y el tercero y tal vez el que más misterio despierte, Stonehenge, un monumento megalítico de grandes dimensiones del cual se han elaborado miles de explicaciones acerca de su construcción y su uso: que si era un templo, que si era para admirar fenómenos astronómicos, que si en él se han practicado ritos caníbales, que si allí residía un elemento mágico... En fin, lugares maravillosos que en la novela juegan un papel fundamental y que espero algún día ver con mis propios ojos. Seguidamente, me gustaría comentar algo acerca de los personajes, y es que Laura Gallego ha tenido buen ojo al elegir a tres protagonistas bastante característicos. Michel, el monje conocedor de la profecía del fin del mundo, representa sin duda a la iglesia y la fe, pero también el arrojo y el valor de la amistad. Mattius, el trovador, es el ingenio y el humor personificados, es el personaje que le aporta un matiz cómico a la novela. Y Lucía, la aspirante a trovadora, algo que en la Edad Media se daba, poco, pero se conoce la existencia de contadoras de historias como la Condesa de Día por ejemplo. Sabe que no es un trabajo bien visto, pero ella lucha por llegar a ser una gran trovadora, refleja el compañerismo, la generosidad y el coraje. En definitiva, personajes que no se olvidan tan fácilmente.
 
 
 
Por último y para dar por finalizada la reseña, me gustaría compartir con vosotros mi reflexión personal. Yo siempre os he contado que cada libro puede contarnos muchas cosas y Finis Mundi trata un tema que todavía hoy en día sigue muy vivo. ¿Es cierto que existe un final? ¿El mundo que hoy conocemos tiene fecha de caducidad? ¿Cómo será ese supuesto final? ¿Se extinguirá la humanidad? ¿El planeta se desintegrará? ¿Será absorbido por un agujero negro? ¿Nos invadirán los marcianos? ¿Una epidemia nos matará? ¿Acudirán los cuatro jinetes? ¿Será por fenómenos astronómicos? ¿Astrológicos? ¿O tal vez lo dicte un calendario? ¿La tecnología dejará de funcionar? o por el contrario ¿Seremos nosotros, los seres humanos, los que contribuyamos a que el mundo llegue a su fin? Desde que el mundo es mundo y a raíz de pensamientos y acontecimientos históricos, miles de teorías han augurado malos presagios sobre un supuesto fin del mundo. Desde el caos y el antisemitismo que se generó a raíz de la Peste Negra a los textos de las Sagradas Escrituras. Desde una invasión marciana a un calentamiento global. Desde una sucesión de catástrofes naturales a una guerra mundial atómica. Desde la profecía de un calendario Maya hasta la entrada en el propio año 1000. Todas ellas, sin excepción, vienen de un fanatismo que el ser humano creó, crea y desgraciadamente seguirá creando como mecanismo de predestinación y de incógnita, algo que el mundo del cine no duda en aprovechar, causando una verdadera e innecesaria apocalipsis colectiva. Yo, sinceramente, no pienso en cómo será el fin del mundo, y os aconsejo que hagáis lo mismo, porque lo mejor es vivir el momento, sin agobiarse y disfrutando de lo que nos rodea, sin pensar que dentro de X años pueda desaparecer. Finis Mundi: una historia de aventuras, amistad, valor, fantasía, magia...Una historia perfecta para iniciarse en el placer de la lectura, porque tal y como dice la dedicatoria de Laura Gallego: "Cada libro es una puerta abierta a un nuevo mundo ¡No la cierres!" ¡NO LA CERRÉIS!
 
Frases o párrafos favoritas:  
 
"Le sorprendió el resultado. Descubrió que los seres humanos podían sentir amor además de odio. Amor a las madres que acunaban a sus bebes. Amor entre esposos. Amor entre hermanos. Amor entre amigos. Entre amantes. Vio destellos de algo grande, muestras de heroísmo, de confianza, de sacrificio, de fe. Vio escenas de felicidad familiar. Vio gente que luchaba por causas justas. Gente capaz de comprender y perdonar. Gente que perseguía sueños, esperanzas e ilusiones. Seres humanos que lloraban y reían, que amaban y odiaban, que sufrían y experimentaban momentos fugaces de felicidad."
 
Película/Canción: al poner en el buscador del YouTube: Finis Mundi, los resultados que me salieron fueron muy dispares: desde varias canciones de heavy metal a cantos gregorianos, además de un documental sobre el Camino de Santiago. La cosa cambió cuando puse Laura Gallego tras el título de la novela, y el resultado fue totalmente diferente, encontrándome por ejemplo obras de teatro escolares recreando la novela, una breve explicación del mundo de los trovadores y juglares en la Edad Media y varios trailers hechos por los seguidores de sus novelas. No obstante y a pesar de no haber encontrado noticias sobre una posible adaptación cinematográfica o televisiva de Finis Mundi, os adjunto uno de los muchos encuentros que esta escritora ha tenido con estudiantes de colegios de primaria y secundaria de toda España:  
 

 
¡Un saludo y a seguir leyendo!