Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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martes, 1 de junio de 2021

RESEÑA: Sanguínea.

 SANGUÍNEA


Título: Sanguínea. 

Autora: Gabriela Ponce (Quito, 1977) es escritora, directora de teatro y profesora de artes escénicas en la Universidad San Francisco de Quito. Ha publicado el libro de cuentos Antropofagias (2015, Premio del Ministerio de Cultura de Ecuador), el monólogo Cama, entro de una antología teatral Penumbra (2016) y la obra de teatro Lugar (2017, Premio Gallegos Lara). Sus cuentos han aparecido en varias antologías nacionales e internacionales. Forma parte del consejo editorial de la revista digital Sycorax, dedicada a la reflexión y a la crítica cultural. Es parte del colectivo Mitómana/Artes Escénicas y cofundadora de Casa Mitómana, invernadero cultural. Como escritora, directora y productora, ha llevado a escena las siguientes obras teatrales: Tazas Rosas de Té (2016, Premio Dramaturgia Inédita de la Fundación Teatro Nacional Sucre y Premio Francisco Tobar García del Municipio de Quito); Esas Putas Asesinas, adaptación para la escena del cuento de Roberto Bolaño (2015); Caída, Hemisferio Cero (2014). Su obra de teatro Entrada en la Pérdida (2013) ganó el premio internacional Escritura de las Diferencias y fue escenificada en Cuba y publicada en Francia. En el año 2020 publicó Sanguínea, su primera novela que ha sido recientemente adaptada al teatro en el año 2021. 


Editorial: Candaya. 

Idioma: español. 

Sinopsis: en un entorno de naturaleza agreste y en relaciones salvajes, la protagonista de Sanguínea entre y sale de cavernas y cuerpos, de espacios fantasmales habitados o deshabitados, de vínculos atravesados por la pérdida, la negación del futuro y la esperanza. Sanguínea es el registro del flujo de conciencia y de una crisis íntima: la historia de una mujer que se desliza sobre unos patines por caminos abruptos y trata de enfrentar una deriva amorosa, una inesperada e imposible maternidad y el más doloroso de los desprendimientos. Pero Sanguínea también es una novela sobre la resistencia. De resistencia del cuerpo contra el cuerpo. Una novela de revelaciones turbadoras. Una novela que grita. 

Su lectura me ha parecido: sugestiva, poética, con toques eróticos, íntima, salvaje en lo que al entorno se refiere, corporal, extrema, como un incesante torrente... Nos horroriza la sangre. O al menos a la menstrual. Aquella que mancha bragas y compresas durante unos días al mes. Esa que, cuando llega por primera vez, es sinónimo de acceso a la adultez cuando tan solo eres un niña que no entiende lo que está pasando. La misma que hace que te den calambres en las piernas y sientas miles de bombas estallar en la parte baja del vientre. La que te afanas por ocultar, desde bien temprano, en el colegio, para que nadie sepa que te ha bajado por miedo a posibles burlas. Mismo modus operandi que no dudas en reproducir más allá de la mayoría de edad, en la universidad, en el trabajo, mientras tomas unas cervezas con tus amigos en el bar de siempre. Está tan interiorizado el esconder, como si de un anillo robado se tratara, el tampón en el bolsillo de tu vaquero que parece que hayamos nacido con eso, con una sensación de vergüenza azotándonos sin piedad cada vez que el rojo tiñe la sábana de la cama. Así, a modo de cuadro abstracto sobre lienzo blanco recién estrenado. Hay algo poético en la menstruación, de hecho, no será ni la primera ni la última pieza lírica que lea dedicada al tema, sobre todo de un tiempo a esta parte. Sin embargo, hay quien también ve algo asqueroso, horrible, indigno de ser fotografiado, mencionado o simplemente mostrado en televisión. De ahí que la regla sea azul clarito, y no escarlata, en los incontables anuncios que nos tragamos entre película de sobremesa y programa de actualidad. Publicidad que hemos engullido sin nosotras quererlo, donde las modelos saltan a la comba o hacen el pino, donde la sangre cían se vierte sobre la compresa a cuenta gotas para luego evaporarse - como si nunca hubiese existido - y por supuesto, donde la palabra "tabú" sobrevuela en su patriarcal retórica. Sí, sabemos que son coloridas historias que venden productos destinados a la higiene personal de las mujeres durante el periodo, pero, a pesar de ello, todavía seguimos evitando el tema y tratándolo como si fuera algo innombrable, como el malo de Harry Potter, aquello que está ahí, desde que el mundo es mundo, y a la vez nos afanamos por ocultar - incluso nosotras mismas - bajo términos carentes de profundidad y desprovistos de su crudo realismo. Definir a la novela que hoy tengo el placer de reseñar como un libro sobre la regla  sería completamente injusto. Es cierto que ésta tiene su particular y necesario protagonismo, pero Gabriela Ponce ha compuesto un retablo de temas mucho más amplio, sinuoso, delicado y brutal. Sanguínea: el cuerpo de la mujer como reflexión y campo de batalla. 


Gabriela Ponce, autora de la presente novela, es directora de teatro y profesora de artes escénicas. Un detalle biográfico y profesional que, aunque llamativo, puede pasar desapercibido para el lector menos experimentado y que poco o nada le importe las posibles influencias en la obra de cualquier escritora escritor. Sin embargo, en el caso de Ponce, este aspecto se convierte en algo significativo dado que en Sanguínea la presencia de lo escénico y, sobre todo, de lo físico, es notoria y palpable. Si hay algo que sorprende de la novela es precisamente su concepción teatral dentro de lo estrictamente narrativo. Aquí no hay acotaciones, ni descripciones de las acciones que ejecuta cada personaje, ni una estructura típica que nos haga pensar que estamos ante un texto para ser representado. No obstante, Ponce coloca al cuerpo - de la protagonista y por extensión el de todas las mujeres - en el centro de la obra, del montaje, de lo literario. Como punto cardinal a partir del que salen, como si de disparos se tratasen, reflexiones entorno a lo que éste es capaz de albergar, expulsar, supurar, mostrar. Al igual que una pieza de danza contemporánea - de hecho, no paraban de venirme imágenes de alguno de los muchos montajes escénicos a los que he asistido en calidad de espectadora - Sanguínea discurre, se tambalea, se encabrita, como un caballo desbocado en medio de un prado, en soledad. Su grito es sonoro, resuena sobre el escenario, al igual que los golpes de los brincos y movimientos que la actriz efectúa para goce y disfrute. Su cuerpo, como ya hemos dicho, epicentro del todo, rebosa de emociones imprimidas por la pluma, o dicho de otra forma, por una clara intención de rendir tributo a lo que se puede tocar, acariciar, besar, chupar. Hallando, entre tanto dolor - porque, como bien describe Ponce, el cuerpo sufre - una suerte de belleza sumamente intensa, que no idealizada. Y es tan real que muchas mujeres podemos identificarnos en ello, hasta el punto de debatir entorno a los deseos femeninos en la era del consentimiento, en los marcos feministas que, a pesar de reaccionarias proclamas, resultan enormemente liberadores. A pesar de estar leyendo párrafos de prosa fina y cuasi sensual, no es descabellado imaginarse, por unos instantes, a una intérprete llevar sobre las tablas lo que en ella se narra. Tanto en una declamación a viva voz como a partir de un lenguaje corporal igual de impactante. 


Sanguínea narra la historia de una mujer, una narradora omnipresente que, tras romper con su marido, intenta salir adelante en una huida desesperada hacia adelante siendo ella misma. Lo hace como quiere, como puede, como le nace de dentro. Y en ese tránsito se entrega al cuerpo, al lado salvaje de este, sin cortarse un pelo a la hora de experimentar, fundiéndose con un paraje de naturaleza indómita, entregándose a otros cuerpos - desde el plano sexual y social - en un intento por conocerse, autodescubrirse para, en última instancia, salvarse de lo que no quiere llegar a ser. En un monólogo tan fluido como incesante - como la sangre que recorre nuestro cuerpo - la protagonista nos parapeta frente a una especie de diario íntimo, frente a una confesión torrencial, como la incapacidad de controlar los pensamientos propios, tan vertiginosa como hermosa. A partir de aquí, Ponce da rienda suelta a su creatividad y a su faceta más escénica para mostrarnos escenas impactantes, icónicas, más allá de lo que a la protagonista se le pasa por la cabeza en su abrumador discurso. Dando la sensación de que éstas, por muy narrativas que sean, son capaces de traspasar el papel. En cuanto al contenido, Ponce huye de cualquier conservadurismo al hablarnos de temas altamente sensibles para una mente más cerrada, compacta, intolerante en la mayoría de los casos. Aquí el embarazo tiene una faz azabache que poco tiene que ver con lo que siempre nos han inculcado, incluso de niñas, sobre lo que significa tener a una personita habitando en tu vientre. En la novela la menstruación se ve, se toca, se huele. Un acto de tangibilidad revolucionario que busca una clara visibilización, así como de una concienciación social al respecto. Por fin la sangre es roja y se vierte sobre los muslos blanquecinos, formando ríos, venas a la vista, a plena luz del día, gritando, ordenando ser observadas, sobre todo por los ojos más puritanos. Aquí también hay abandono deseado, renuncia consciente de la maternidad, proponiendo otros modelos igual de válidos, además de una necesidad del derecho a abortar. Tema de intermitente actualidad en los medios de comunicación que, sin embargo, está presente en nuestra palpable realidad. Todo en Sanguínea es sensorial: la casa-cueva, la adopción (otro de los grandes temas del libro), el aprendizaje, los afectos, los duelos íntimos. También el cuerpo: fluidos, sangre, vómitos, semen, lágrimas, leche materna. Y por supuesto lo que provocan: dolor, ardor, deseo, insatisfacción, gula, frío... Todo ello, sin caer en lo ordinario, en comunión y ausencia de cualquier tabú. Como veis, Ponce no se guarda nada en este lírico ejercicio literario ejecutado con mano maestra. Valiente y necesario que busca, al fin y al cabo, que todas y cada una de nosotras dejemos de actuar como si la reprobación fuese nuestra madre y la vergüenza nuestro padre. 

Sanguínea: una historia de liberación, búsqueda, dolor, placer, erotismo, bravío, aprendizaje... De un cuerpo que sufre, llora y sangra; pero que también se eriza y se corre de placer. 

Frases o párrafos favoritos: 

"Y así va cubriendo nuestros cuerpos la noche de un halo de intimidad en medio del cual ambos nos quedamos dormidos: él, ebrio, yo, con una náusea que me despierta cada tanto y me hace correr por trozos de hielo para meterme en la boca."

¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Editorial Candaya

martes, 2 de octubre de 2018

RESEÑA: Ubú Rey.

UBÚ REY

Título: Ubú Rey.

Autor: Alfred Jarry (Laval, 1873-París 1907). Dramaturgo, poeta y novelista francés conocido por sus hilarantes obras de teatro y su estilo de vida disoluto y excéntrico. Hijo de un acomodado negociante de telas, Jarry se presentó tres veces al concurso de acceso a École Normale Supériure pero suspendió. Ingresó entonces en La Sorbona para cursar estudios de literatura pero no logró licenciarse. Obtuvo pronto el éxito literario con sus poemas en verso y prosa original. A los veinte años publicó su primera obra. Poco después murió su madre, y a los dos años su padre, quien le dejó una cuantiosa herencia, lo cual, sumado a su prematuro éxito, le permitió llevar una existencia despreocupada durante buena parte de su vida. De 1894 a 1895 dirige junto con Remy Gourmont la lujosa revista satírica Ymagier. Pero tras una riña con Gourmont decide fundar su propia revista, Perhindérion, de la que solo se publican dos números. Posteriormente trabaja para el director Lugné-Poe que le confía la programación de la temporada del Têâtre de l´Ouvre, en París, lugar en el que se estrenará en 1896 Ubú Rey, su obra más conocida. Una vez lapidada su fortuna, Jarry abandonará su lujoso piso en el Boulevard Saint-Germain e irá cambiando de domicilio constantemente, alternando sus estancias en un modesto apartamento en Rue de la Cassette, en el distrito IV de París, con sus temporadas en las casas de amigos como el pintor Henri Rousseau o el compositor Claude Terrasse. Acosado por los acreedores y completamente arruinado, muere de una meningitis tuberculosa en 1907. Además de Ubú Rey, a Jarry le debemos óperas bufas, espectáculos de cabaret, su novela Le Surmâle, su obra por entregas La Dragonne y la invención de pseudociencia Patafísica (la ciencia de las soluciones imaginarias) y de cuya influencia bebieron artistas como Marcel Duchamp o Joan Miró entre otros. (Fuente: Alianza Editorial).


Editorial: Alianza Editorial.

Idioma: Francés.

Traductor: Wenceslao-Carlos Lozano.

Sinopsis: situada ficticiamente en Polonia - lo que equivale a decir "en ninguna parte" o "en todas" - Ubú Rey, obra bufa, sátira implacable y guiñolesca válida para todo tiempo y lugar, se ha convertido por derecho propio en uno de los grandes clásicos de la literatura. Con la creación del personaje de Ubú, Alfres Jarry dio forma genialmente al emblema del ser humano egoísta, mediocre, despreciable y mezquino que suele abundar en las fangosas aguas del poder y pulular en ellas siempre atento a su medro y a su perturbación, sin importar quien caiga en su camino. (Fuente: Alianza Editorial).

Su lectura me ha parecido: desternillante, perturbadora, terrorífica, marciana, alucinante, disparatada, con muchos momentos en los que lloras de la risa, soez, directa, sin filtros, poderosamente reflexiva...Queridas lectoras y lectores, lo voy a decir sin rodeos, hoy nos encontramos ante una brillante locura. Es más, me hace muchísima ilusión poderos hablar de esta obra de teatro por motivos más que obvios.  Dicen que el texto forma parte de un ciclo de obras menores, cuya primera versión su autor escribió a la temprana  a edad de quince años, según él, inspirándose en sus profesores del instituto de Rennes. Dicen, desde el ámbito académico, que éste constituye una burla y parodia de la obra Macbeth de William Shakespeare. Dicen, para más inri, que el que su personaje principal luzca en la panza el dibujo de una espiral (algo puramente subjetivo y relacionado con el ámbito del atrezzo, pero no por ello menos importante) simboliza el sumum del egocentrismo. Dicen también que su estreno sobre las tablas fue un autentico escandalo en la capital francesa. Dicen las crónicas que se tuvo que interrumpir la representación al menos en dos ocasiones debido a los abucheos de una parte del público por un lado y a los vítores de los vanguardistas por otro. Dicen que un tal William Yeats, que resultó ser una de las figuras claves en el renacimiento literario de Irlanda durante los primeros años de siglo XX y merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1923, escribió en sus memorias a propósito de la noche del estreno: "Después de nosotros, El Dios Salvaje." Dicen, además que Alfred Jarry, su autor, a quien el impacto de la obra le pilló desprevenido, comenzó a comportarse como el protagonista, llegando incluso a portar un revolver que solía disparar cuando se encontraba bajo los efectos de la absenta (arma que, casualidades de la vida, acabó siendo adquirida años más tarde por Pablo Picasso). Y por último, y más importante, dicen que este texto fue el precursor de movimientos artísticos tan importantes como el surrealismo, el dadaísmo y por supuesto del teatro del absurdo. Dicho esto (y tras haber invadido Polonia de nuevo y, ¡mierdra! cagarme por enésima vez en mi moco verde) os presento Ubú Rey: la comedia que mejor refleja, a su manera, lo grotesco del poder.


La historia de como este ejemplar de Ubú Rey llegó a mis manos es bastante reciente. Sin embargo, no escuché hablar de la obra hasta que, durante una fría tarde de enero del año 2012, el profesor de teatro nos comunicó que íbamos a representarla en junio. Nadie sabía nada, ni siquiera conocíamos a quien la escribió allá por la última década del siglo XIX, incluso hubo quien exclamó al combrobar que la primera palabra que se pronunciaba en la obra era, sin filtro alguno, "mierdra" (es decir, "mierda"). Todo nos sonaba tan extraño, pero a la vez tan excitante. De creer que nos subiríamos a las tablas con algo más convencional, llamémoslo Shakespeare o García Lorca (sí, es uno de mis sueños interpretativos que me aún me quedan por cumplir), a meternos en un registro a caballo entre lo brutal (llegando a lo gutural la mayor parte del tiempo) y lo excepcional (pues dentro de ese aparente sinsentido, se escondía un mensaje tan atronador como atemporal). A las pocas semanas, y tras leer el texto doscientas mil veces, se repartieron los papeles. Junto con otras tres estupendas compañeras, a una servidora le tocó dar vida a Madre Ubú o Tía Ubú dependiendo de las traducciones. Al principio fue todo júbilo, era mi primer papel principal y estaba exultante, no cabía en mi de gozo. Pero al cabo de unos cuantos días bajé a la tierra y empecé a temblar. Dar vida a un personaje como Tía Ubú (aunque en mi corazón siempre será Madre Ubú) fue de lo más difícil que he hecho a nivel interpretativo. Gracias a ese personaje descubrí una versión de mi misma que me repugnaba por un lado pero que por otro me proporcionó las mayores carcajadas de mi vida. Aprendí a andar espatarrada, a chillar, a alargar las frases, a exagerar mis movimientos, a adquirir posiciones que en la vida real corresponderían a una edad más avanzada a la mía, a abrir los ojos como platos, a jalear, a dejar salir mi lado más bruto, a ver en mi personaje el vivo reflejo de la fauna que muchas veces se prodiga por los platós de televisión, a ser más sibilina, egoísta, pragmática, más echada para adelante...En definitiva, a ser más valiente sobre el escenario. Si el personaje de Tía Ubú existiese en la vida real (aunque estoy convencida de que sí ) no querría juntarme con ella ni con el ambiente que la acompaña. Pero de lo que estoy segura es que, gracias a su fuerza y maldad, conseguí esa seguridad que tanto necesitaba, ya no sólo en la actuación, sino en mi día a día. Había veces que caminaba con la intención de comerme el mundo y me lo comía, literalmente. Y si encima a eso le añades la ilusión de ese primer año de universidad y esos compañeros que actuaron conmigo (no os olvido chicos) la experiencia fue totalmente intensa. Pasaron las semanas, los meses, los años y Ubú Rey siguió estando ahí. Incluso había veces que sin querer en mi cabeza lo evocaba, sobre todo al contemplar algunas noticias y escándalos en los medios de comunicación. Hasta que un día, sin previo aviso, Ubú Rey volvió a mi vida en forma de libro, el libro que a continuación reseñaré y que de seguro me acompañará toda la vida.


Tras un segundo párrafo plagado de nostalgia, pasaremos a comentar por qué tenéis que leer y ver, si tenéis la oportunidad, una representación de Ubú Rey. En primer lugar, ésta no es una obra de teatro corriente y al uso. De hecho, creo que es uno de los pocos textos teatrales que más me ha sorprendido durante la lectura y con los que más he disfrutado, ya no sólo por su lenguaje (el cual conocía de sobra) sino por las diferentes traducciones que existen al respecto. En la presente, elaborada (ironías del destino) por Wenceslao Carlos-Lozano, encontramos una traducción que desconocía de Ubú Rey, en la que Madre Ubú es Tía Ubú y la expresión "¡Por mi chápiro verde!" es sustituida por "¡Por mi moco verde!". No digo que lo del moco verde (la cual causó sensación cuando hice alusión a ella en Instagram) tenga su gracia, de hecho, provoca que el lector y el espectador sienta más asco y vea al protagonista más hilarante aún. Pero ¿qué queréis que os diga? Con mi chápiro verde soy más feliz que una perdiz, aunque nos costase lo suyo averiguar el significado de la palabra en su momento. Salvo ese pequeño comentario, totalmente subjetivo, sobre la traducción, el resto no puede ser más extraordinario. Que una obra de teatro arranque literalmente con un "¡mierdra!" no puede ir a peor, sino ir a más, y eso es justo lo que sucede en Ubú Rey. La obra de Alfred Jarry pone en escena la rocambolesca y estremecedora historia de un desequilibrado mental, narcisista, egocéntrico (de ahí la espiral de su atuendo más clásico), grosero y brutal Tío Ubú, quien, instigado por su mujer (la manipuladora, avariciosa, inteligente e igual de maleducada Tía Ubú) invade Polonia, derroca a su rey (quien comparte nombre con nuestro querido traductor), destierra a sus descendientes y gobierna en el reino con mano de hierro y sangre, mucha sangre. Pero tranquilos, no estamos ante una obra de teatro de alto contenido violento (aunque si bien es cierto que se han subido a las tablas propuestas ligeramente más explícitas en ese sentido) sino ante algo menos ofensivo, más caricaturesco, más cercano al teatro de marionetas, pero igual de polémico. El lenguaje empleado por Jarry (tan ingenioso como soez), la construcción de Tío Ubú (quien merece capítulos y capítulos de reflexión) y su puesta en escena (la cual se adelantó unas décadas al surrealismo y al teatro del absurdo) pusieron el nombre de su autor en el centro del candelero social de la época. Hasta entonces nadie se había atrevido a reflexionar sobre temas tan espinosos como la corrupción, el abuso de poder, el sin sentido de la violencia o la decadencia de la nobleza (la cual ya empezaba a manifestar síntomas de debilidad por aquel entonces) desde una mirada totalmente disparatada y plagada de sin sentidos bien hilados y coherentes en la mente del espectador. Los personajes en Ubú Rey no son personas ni seres humanos normales,  sino que se comportan como autenticas bestias sacadas de cualquier zoológico. En ella, los personajes actúan las veces, metafóricamente claro, de leones, gacelas, gusanos, sanguijuelas, serpientes, flamencos, lobos, monos, cotorras...En definitiva un lado animal que Jarry conoce muy bien y que parece fusionarse a la perfección con la idiosincrasia de los personajes, como si de una segunda piel se tratase. ¿Y que me decís de Polonia? Ese país en el que transcurre la obra y que bien podría también pasar en cualquier otro lugar. A parte del cachondeo más evidente (pues Polonia se disolvió y se refundó muchas veces a lo largo de su historia), Polonia se convierte en símbolo de que cualquier estado es susceptible de padecer el mismo destino, de esa anarquía, de esa extrema subida de impuestos, de esas masacres, en definitiva, de estar gobernada por alguien como Tío Ubú. Por último, y antes de pasar a la pertinente reflexión final, solo me queda deciros que por favor leáis primero la obra, y si por casualidad ésta se representa en vuestra ciudad, que corráis a comprar una entrada. Le estaréis haciendo un favor a los que viven del teatro, pero también a vosotros mismos, pues esas risas que Ubú Rey produce son realmente terapéuticas.


Efectivamente. Sé lo que estáis pensando. No es casualidad que a lo largo de la reseña haya resaltado el hecho de que, en la versión más clásica de la obra, Tío Ubú lleve dibujada en su oronda panza una espiral (símbolo del egocentrismo más absoluto). Como tampoco lo es el que haya decidido adjuntar la enésima caricatura de Donald Trump de las muchas que pululan por internet desde el día que conocimos la noticia de que se iba a convertir en el Presidente de los Estados Unidos. No, no es un acto inocente ni improvisado, aunque he de confesaros que el toparme con este dibujo, en el que se compara a Trump con Tío Ubú, si que no me lo esperaba. Una fortuita casualidad que me ha reafirmado aún más en hablaros del tema que ya tenía pensado tratar en este último párrafo. Queridas lectoras y lectores, es un hecho, estamos rodeados de Tíos Ubús. En la calle, en el supermercado, en el transporte público, en el trabajo, en nuestro propio hogar...Tal vez no nos lo hayamos planteado antes, pero, es muy posible que el compañero con el que compartáis café a medio día, el que se sienta a vuestro lado en el metro o incluso la persona con la que compartís vida bajo un mismo techo; escondan en el fondo una personalidad muy parecida a la de Tío Ubú. ¿Pero sabéis qué es lo peor de todo? Que hemos dejado que tipos así escalen los puestos de poder, llegando en ocasiones hasta la cima, o lo que es lo mismo, a convertirse en jefes de gobierno, presidentes de entidades financieras, dueños de importantes empresas y demás representantes de los diferentes ámbitos de la sociedad. Aunque sinceramente, lo que más duele es comprobar como en la mayoría de los casos los hemos aupado los propios ciudadanos. Los motivos nunca los entenderé, hay quien los vota por cachondeo, por falta de perspectivas, porque les dicen lo que en ese momento quieren oír, por morbo...Pero también porque a ciertos poderes les interesa tenerlo en un cargo de máxima responsabilidad. ¿Qué es mejor? ¿Tener a un idealista con fuertes convicciones o a un egocéntrico, narcisista y que se comporta como un niño para así manipularlo, cual marioneta, al antojo de quien más le convenga? Es posible que con esta descripción se os haya venido inmediatamente a la cabeza la imagen de Donald Trump desatado en uno de sus numerosos mítines. Pero también, las de otros Tíos Ubús, como por ejemplo Silvio Berlusconi en Italia o Jesús Gil (cuya lista de cargos da miedo enumerar teniendo en cuenta la personalidad del susodicho). Y voy a decir más, con Ubú Rey, Alfred Jarry se anticipó unas décadas a lo que sucedería en Europa durante la primera mitad del siglo XX. Una Europa en la que empezaron a brotar las figuras de una serie de dictadores cuyas formas de actuar y ejercer el poder no distaban mucho de las de Tío Ubú en el trono de Polonia. Da miedo pensar que ha sido el conjunto de la sociedad la que ha otorgado el máximo poder a personajes tan grotescos, tan parecidos al Tío Ubú que Alfred Jarry imaginó gruñir y gritar "¡mierdra!". Sin dejar de lado este tema, me llama poderosamente la atención que, en el caso de las mujeres con cargos de gran responsabilidad no nos topemos con una Tía Ubú. La explicación parece simple, a las mujeres se nos ha educado para no destacar, para no fanfarronear, para ser fieles, para no alardear delante de la gente, para estar calladas y dejar que los hombres hablen por nosotras. La gran mujer detrás de un gran hombre (algunos de ellos grandes de verdad) que, en el caso de Ubú Rey, tiende a ser sibilina y manipuladora, todo un tópico que trata de dar respuesta a por qué las mujeres no deben ejercer el poder ocupando puestos importantes. Ubú Rey es una obra de teatro machista, y lo digo con total sinceridad y a pesar del cariño que le tengo a este texto, hija de su época y de la mentalidad patriarcal de finales de siglo XIX principios del XX. Y vista desde el presente, podemos sacar dos cosas en claro. La primera, que los Tíos Ubús existen, y algunos de ellos son los responsables de dirigir nuestras vidas, algo que debería hacernos reflexionar. Y segundo, que el machismo de la obra nos despierta y nos puede ayudar a cambiar la situación. Moraleja: menos Tíos Ubús en el poder y más mujeres en las altas esferas desprovistas de los tópicos de Madre Ubú. Ubú Rey: una historia de ambiciones desmedidas, gruñidos, tacos, golpes de estado, monarquías en decadencia, tiranos con panza, subordinados inútiles...Una obra de teatro visionaria.

Frases o párrafos favoritos:

"TÍO UBÚ: ¡Mierdra!
TÍA UBÚ:  Muy bonito, Tío Ubú, menudo golfante está usted hecho.
TÍO UBÚ: ¡A que le rompo la crisma Tía Ubú!
TÍA UBÚ: No es a mí, Tío Ubú, sino a otro al que habría que asesinar.

Película/Canción: aunque existen infinidad de compañías que han representado Ubú Rey sobre las tablas, esta vez me he decantado por algo distinto. En el año 2003 se estrenó en Polonia una interesante adaptación cinematográfica de la obra que, bajo el título Ubu Król, se mostraba una versión grotesca del país inmediatamente después de la caída del comunismo.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Alianza Editorial

lunes, 13 de junio de 2016

RESEÑA: Sueño de una noche de Verano

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO


Título: Sueño de una noche de Verano. 

Autor: William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, Reino Unido 1564-1616) fue un dramaturgo, poeta y actor inglés; considerado el autor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal. Conocido en el mundo entero, Shakespeare es uno de los escritores más prolíficos de la historia de la literatura con 10 tragedias, 12 comedias, 11 dramas históricos y cientos de sonetos recopilados bajo los títulos de Sonetos y Venus y Adonis. Sin embargo, Sahkespeare es mundialmente conocido sobretodo por sus más famosas y eternas obras de teatro, tales como Hamlet, Romeo y Julieta, El Rey Lear, El Mercader de Venecia, Mucho ruido y pocas Nueces, Otelo, Macbeth, Julio César, Enrique IV, La fierecilla domada, Las alegres comadres de Windsor...Sueño de una noche de Verano es una de sus comedias más conocidas. 


Editorial: Alianza Editorial. 

Idioma: inglés. 

Traductor: Luís Astrana Marín. 

Sinopsis: en los inicios de su carrera como dramaturgo, William Shakespeare compuso su obra más alegre y desenfadada, Sueño de una noche de Verano (1594). Mitología, costumbrismo cómico, bromas, equívocos, humor y poesía conviven dentro de ella en una zarabanda mágica ambientada en la noche pagana de San Juan, en la que todo es posible, si bien al final, frente al caos, se imponen el orden y la armonía. Esta alocada fantasía de amor está, como no se puede ser de otra manera, teñida de elementos inconscientes y oníricos, y entre la galería de personajes que la pueblan, Oberón y el duendecillo Puck han alcanzado fortuna en la memoria de los hombres. 

Su lectura me ha parecido: ligera, original, sugerente, divertida, ágil, serena, clásica, imaginativa, colorida, especial...Queridos lectores y lectoras, los que a menudo os dejáis caer por este espacio, sabéis de sobra que no es la primera vez que reseñamos un clásico de este calibre. Es más, ya avisé que en esta tercera temporada de reseñas íbamos a prestar más atención si cabe a esos libros que hoy por hoy se consideran imprescindibles dentro de la historia de la literatura. Sin embargo, eso no quita que una servidora sienta respeto, y más en esta ocasión tan especial, en la que en este espacio de crítica y opinión rendimos homenaje a uno de los grandes entre los grandes. Este año, como todos bien sabréis, se conmemoran muchos aniversarios literarios de autores que todos los días deberíamos recordar y traer a nuestra memoria de vez en cuando. En esta ocasión, y para unirnos de nuevo a  la extensa lista de homenajes expresados a lo largo de este 2016, ¿qué mejor obra para resaltar la genialidad de un autor único e irrepetible que la que hoy tengo entre mis manos? Un escrito que ha perdurado a lo largo de los siglos, cuyos elementos fantásticos y sensoriales siguen provocando en el lector una tremenda fascinación, pero que sin embargo, esconde entre sus páginas un mensaje realmente conservador. Sin duda, y más en las fechas en las que nos encontramos, próximas a la noche más mágica y corta del año, es el momento perfecto para disfrutar y reflexionar sobre Sueño de una noche de Verano: la calidez, la libertad, lo cómico y lo fantástico unidos para hacer reír y pensar al público.


La historia de como Sueño de una noche de Verano fue a parar a mis manos es bien sencilla, pero para contarla bien, debemos remontarnos unos años atrás, a la época en la que una servidora disfrutaba de las mieles del teatro en riguroso directo. Como bien sabréis por anteriores reseñas, mi pasión por el teatro es inmensa, hasta tal punto que incluso llegué a hacer mis pinitos como actriz en grupos de teatro amateur, permitiéndome la versatilidad para moverme en diferentes géneros teatrales. Para mi desgracia, y esto es una espinita que siempre llevaré clavada, jamás en mis años de aprendizaje actoral, representé una obra de William Shakespeare. Si que me aproximé a otra de sus obras más conocidas, Romeo y Julieta, cuando tenía 17 años en una obra que versaba sobre las diversas concepciones y significados del amor. Sin embargo, ese leve acercamiento se resumió en aprendernos una parte muy pequeña de una inmensa escena, concretamente la Romeo y Julieta se conocen y se besan por vez primera. Sin embargo, y como os podréis haber imaginado, aquella escena adaptada a nuestros días y en la que una servidora se limitó a narrar lo que acontecía, me supo más bien a poco. Dos años más tarde, durante aquel intenso año en el que logré mi primer, y hasta la fecha, papel como protagonista; fui a ver, junto con el resto de mis compañeros, a nuestro profesor de interpretación actuar en una obra de teatro, la cual, no fue otra que Sueño de una noche de Verano. Recuerdo que su inicio era lento y algo pesado, pero conforme la representación avanzaba, el ritmo creía vertiginosamente, y las escenas absurdas y cómicas se precipitaban, lo que provocó que las carcajadas inundasen el teatro. Recuerdo que me reí tanto que no pude evitar que las lágrimas recorriesen mis mejillas y que no pudiese apartar la mirada de toda un universo sobrenatural y realista al mismo tiempo. Al finalizar la función, salí con una sonrisa dibujada en mi rostro, soñando con ponerme en la piel de algún chiflado cómico o en la de la misma y serena Titania. Pero sobretodo, con la sensación de haber disfrutado como nunca de la magia del teatro, éste fue el principal motivo que empujó a que pidiese al Grupo Anaya el texto teatral, el cual, leí con un aura de felicidad y nostalgia incontrolable. 


En lo que respecta a la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que Sueño de una noche de Verano es una pieza teatral muy ágil y movida, donde la acción de los personajes tiene un papel fundamental. Los personajes están en constante movimiento, de un lado a otro, desplazándose constantemente, incluso estas acciones resultan imprescindibles para el transcurso de la trama y con él el de la propia historia que sobre las tablas pretende narrarse. Esto hace que sobre el escenario no resulte una representación monótona y sobre el papel no pierda ritmo, por lo que su lectura sería atractiva a ojos del más exigente lector. Seguidamente, la construcción de los personajes, de cada uno de ellos, desde el que posea menos texto al que se lleve la palma en cuanto a diálogos, es absolutamente perfecta. Dentro de este ámbito, todos sabemos que Shakespeare era todo un maestro, pero aún así, sorprende encontrarse una obra que, a diferencia de las que nos tiene acostumbrados, despliega todo un universo de personajes singulares: hadas, duendes, reyes, princesas, cómicos....Todos ellos extraídos de una de las mentes más ingeniosas que ha dado la humanidad. Pero lo mejor de todo es que cada uno de ellos, está inserto en un mundo totalmente inventado, fantástico, mágico, que incluso a veces resulta sensual y hedonista. Su creación recuerda mucho a otros entornos inventados tales como Nunca Jamás o Narnia, universos paralelos donde todo es posible, y donde el ente fantástico cobra gran protagonismo desplegando todo su atractivo poder. De hecho, es muy probable que los afamados autores de Peter Pan y Las Crónicas de Narnia bebiesen de este influencia shakesperiana. Finalmente, lo que hace de Sueño de una noche de Verano una de las mejores comedias que he leído es su poética ingeniosa, la cual, induce inmediatamente a la risa más desaforada. No sólo las situaciones y la trama son proclives a equívocos y demás confusiones, sino que la riqueza de su lenguaje hace que incluso el propio lector acabe soltando sonoras carcajadas y alguna que otra lagrima descontrolada. 


Como pertinente y muy necesaria reflexión final, pues, toda obra literaria, hasta la menos insospechada, nos puede ofrecer aspectos de gran interés y discusión, me gustaría centrarme en una cuestión importante, y que de cara a próximas fechas, viene bien tener en cuenta. He de reconocer ante vosotros, queridos lectores y lectoras, que me costó escoger el tema de debate relacionado con Sueño de una noche de Verano. Por un lado imperaba la falta de creatividad arrastrada por culpa de trabajos en el entorno universitario, y por otro lado, el inmenso respeto que una servidora le tiene al gran dramaturgo inglés. Todo ello retrasó para mi desgracia, las ganas que tenía de plasmar sobre esta hoja electrónica lo que había extraído de su lectura, y así fue hasta hace unos días, cuando de pronto, me vino la divina inspiración. Un fantástico documental titulado El Bosco, El jardín de los sueños, el cual recomiendo encarecidamente ver, y que para mi suerte, tuve el placer de verlo en el salón de actos de mi facultad, me descubrió la moraleja y el mensaje que hay detrás de Sueño de una noche de Verano. Como sucede en todas las fiestas, ya sean las más comunes, como los cumpleaños o las bodas, hasta las más grandes, como las fiestas patronales de un pueblo o una ciudad, la gente aprovecha para hacer lo que nunca harían en otras fechas del año. Es el momento de disfrutar, de dejarse llevar y de sucumbir a placeres tales como la bebida, el baile, el sexo sin restricción o la comida en exceso. En definitiva, el ser humano necesita desconectar de vez en cuando de la rutina, de la realidad y de las obligaciones para entregarse a la diversión. Esto sucede más de lo que muchos nos imaginamos, y es en estos acontecimientos tan señalados, cuando se tiene la sensación, aunque más bien sería, la filosofía de que todo es posible. Al igual que sucede con la parte central del famoso tríptico de El Bosco, en Sueño de una noche de Verano, los personajes, se ríen, disfrutan de la vida, del amor, de las pasiones, de la locura, del entorno privilegiado. Inmersos al fin y al cabo en un paganismo que en la época de Shakespeare no sería visto con buenos ojos. Pero como todo en esta vida, la fiesta llega a su fin, y es hora del recogimiento, del descanso y de poco a poco, de la vuelta a la normalidad. Esa es la principal moraleja que se desprende de esta obra, y la noche de San Juan, sin duda, es el mejor ejemplo para modstrar este hecho, donde la magia de las hogueras junto con el mar bañado por las estrellas invita a no desaprovechar ni un minuto y dejarse mecer, al compás de la espuma de las olas y del calor de las llamas. Sueño de una noche de Verano: una historia de amor, pasión, fantasía, hadas, risas, distracciones, equivocaciones, situaciones cómicas, mensaje....Una obra que una servidora no dudaría en verla de nuevo representada y que con gusto reelería. 

Frases o párrafos favoritos: 

"Dejemos a los amantes y a estas imaginaciones ardientes, a esas extravagantes fantasías que van más allá de lo que la razón pueda percibir."

Película/Canción: Sueño de una noche de Verano se ha llegado a apatar al cine en más de 8 ocasiones, de las cuales, las más famosas son la de 1935 dirigida por Max Reinhardt, la de 1955 de Igmar Berman, la versión libre y sensual de Woody Allen en 1982 y la de 1996 protagonizada por Michelle Pfeiffer y Stanley Tucci entre otros. Sin embargo, y aprovechando la ocasión, he decidido adjuntaros la escena de Sueño de una noche de Verano de una de mis películas favoritas, la cual, de seguro os sonará. 


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Alianza Editorial (Grupo Anaya)

domingo, 13 de diciembre de 2015

RESEÑA: Bodas de Sangre.

BODAS DE SANGRE

Título: Bodas de sangre

Autor: Federico García Lorca (1898-1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX. Como dramaturgo, se le considera una de las cimas del teatro español del siglo XX, junto con Valle Inclán y Buero Vallejo. Compartió debates intelectuales e inquietudes artísticas con artistas de la talla de Salvador Dalí o Lucís Buñuel entre otros y fundó, durante el periodo republicano, La Barraca, un grupo de teatro universitario que representó obras teatrales del Siglo de Oro por ciudades y pueblos de España. Federico García Lorca moriría el 18 de Agosto de 1936 entre las localidades granadinas de Viznar y Alcafar fusilado tras el golpe de Estado que dio origen a la Guerra Civil Española. Entre sus obras más conocidas destacan en el terreno de la escena La Casa de Bernarda Alba, Yerma, Bodas de Sangre, La Zapatera prodigiosa o Mariana Pineda entre otras. Y en el ámbito lírico destacan, entre otros, sus recopilatorios Romancero Gitano o Poeta en Nueva York. 



Editorial: Alianza Editorial. 

Idioma: castellano.

Sinopsis: primera tragedia de una proyectada "trilogía dramática de la tierra española", Bodas de Sangre fue terminada por Federico García Lorca en 1932. Exaltada como fruto representativo de "la nueva España", es decir, de la renovación cultural que traía consigo la II República, fue también considerada por la crítica, desde el momento de su triunfal estreno en Madrid y Buenos Aires (1933), como una cumbre del teatro español de todos los tiempos. 

Su lectura me ha parecido: intensa, dramática, terrenal, castiza, apasionante, sensitiva, acertada, sobresaliente, magnífica... ¿Qué puedo decir de esta obra? Pero sobretodo ¿Qué puedo decir yo de Federico García Lorca que no se haya dicho ya? Como muchos sabréis a través de mis reseñas, he nombrado en más de una ocasión que una servidora es una gran admiradora del teatro, tanto que incluso he llegado a representar sobre el escenario alguna que otra obra. Y seguramente habréis pensado que esta obra de teatro que hoy tengo el placer de reseñar llegó a mis manos por cuestiones de representación, como me sucedió en otras ocasiones. Pues esta vez, y a riesgo de decepcionaros, he de deciros que aún no he tenido el placer de subirme al escenario con esta obra de teatro en concreto, ni con esta ni con otra obra de el autor en cuestión ¿y sabéis? la verdad es que estaría encantada de hacerlo en un futuro. A lo largo de mi excitante experiencia y contacto con el teatro, he conocido a muchas personas, algunos de ellos verdaderos actores y actrices en potencia, cuyos gustos en lo que respecta a autores teatrales era de lo más variopinto: unos ansiaban con interpretar textos de Lope de Vega, de Calderón, de Moliere o de algún autor de la Grecia o Roma Clasica, otros se decantaban más por el teatro contemporáneo y trasgresor de Brecht o Ionesco por ejemplo, pero si algo unía, a la inmensa maravilla era el sueño de poder interpretar algún personaje de Sahkespeare. A mi claro que me gustaba Shakespeare, y todos los autores nombrados, sin embargo, para mi García Lorca va mucho más allá de una obra de teatro, que unos personajes o que un decorado acorde con X escena. Para mi, García Lorca es el autor y la sensibilidad echa dramaturgia, la cual, demuestra en obras como la que hoy tengo el placer de recomendaros, Bodas de Sangre: pasión y venganza en estado puro. 



La historia de como Bodas de Sangre hoy reposa plácidamente en mi apreciada estantería es muy diferente a la historia de cómo Federico García Lorca llegó a cautivarme tanto. La primera vez que escuché hablar de él fue, como todo el mundo, en el colegio, donde te hacen leer muy por encima algún poema que otro. Después, ya estando en el instituto, pude conocer más al Lorca dramaturgo, y sinceramente me atrajo más. Ojo, que aunque no sea una asidua lectora de poesía, tampoco me disgusta, sólo que en esta ocasión, sus obras teatrales suscitaron mi atención. Más tarde, cuando investigas un poco y vas conociendo más detalles de su apasionante vida, y sobretodo, de su triste e injusto asesinato al poco tiempo de iniciarse la Guerra Civil, te das cuenta de la importancia, no sólo de su producción literaria, también del excelente y enriquecedor legado cultural que puede servir de base para mil y un estudios, no sólo en el campo de la filología, también en ámbitos como la sociología, la etnología, la educación, la filosofía o la historia entre otras. Durante el tiempo que duró mi curiosidad juvenil con respecto a García Lorca, supe ver al autor, a la persona detrás de los escritos, y como éstos, respondían a un contexto muy turbulento pero apasionante de la historia durante la España de los años 30, durante los años de la II República. En resumidas cuentas, Federico García Lorca acabaron convirtiéndose para mi en algo importante, imprescindible, tanto que aún a día de hoy, sus obras, pero sobretodo sus interesantes personajes femeninos, son mi sueño actoral todavía por cumplir. Años más tarde, por medio de la reciente colaboración que mantengo con el Grupo Anaya y sus editoriales, conseguí el ejemplar que hoy vuelve a posarse sobre mi mesa de trabajo, el cual, leí con gran interés, con la sensación que estaba camino de cumplir un objetivo, una meta, un sueño. 


Centrándonos ahora en la crítica de Bodas de Sangre, empezaré diciendo que es un texto ágil, de total comprensión, plagada de metáforas y simbolismos que nos ayudan a seguir y a predecir acciones que se ejecutarán a lo largo de la historia; por lo que en este sentido recomendaría su lectura encarecidamente. Por otro lado, Bodas de Sangre rezuma y exhala poesía por todos lados, es obvio que así sea, pues si en algo destaca Federico García Lorca es en su producción lírica, y como cabría esperar, esta obra de teatro no es ajena a dicha influencia, la cual, lo que hace es embellecer un texto que ya de por si se prestaba a ello desde el primer momento. Esta poesía, se presenta de forma muy explícita en las canciones que constantemente se entonan en la obra, pero también en la metáfora de la luna, de la mendiga o del caballo por ejemplo. Todo ello ayuda a confeccionar una atmósfera, que aunque encorsetada y tradicional, pues no olvidemos que la trama gira en torno a una boda, resulta en cierto sentido revolucionaria en la escena. Seguidamente, tengo que destacar algo que me ha llamado poderosamente la atención, y es que Bodas de Sangre desprende un halo castizo, muy castizo, que no estropea el trabajo poético de la obra de teatro, al contrario, le da más contenido emocional y pasional, algo que por el otro lado ha caracterizado a la literatura española desde el siglo XIX, sólo que en esta ocasión, lo castizo se ensalza, como símbolo de identidad de un pueblo, de unas gentes y de una forma de vida determinada. Por último, lo que más me ha gustado, no sólo de Bodas de Sangre, sino que también aparece en otras obras del autor, es el íntimo acercamiento a la mujer, a su personaje, a su identidad y a su papel en la sociedad, dándoles una importancia abrumadora en cada una de sus obras de teatro. En esta ocasión, el papel de la novia me ha encantado, sin embargo, quien creo que en esta obra ostenta el papel más interesante es la madre del novio, sus parlamentos están llenos de matices y su arraigo a lo de siempre, a la tradición, resulta inquietante a la vez que revelador. 


Reservando este último párrafo para la reflexión final, os confesaré que una servidora lo ha tenido muy complicado a la hora de escoger tema para el que reflexionar, sin embargo, y pensándolo más detenidamente he llegado a la conclusión de que no voy a centrar mi opinión en temas tan obvios que muestra la obra de teatro, tales como el amor, la tradición, la violencia, el arrepentimiento o la muerte; más bien será una unión de todos ellos. Es decir, y recurriendo a uno de los filósofos más lúcidos que ha tenido este país, hablaremos del conflicto o del enfrentamiento entre las llamadas dos españas. Según Ortega y Gasset, España, estaba dividida en dos formas culturales, económicas, políticas y sociales completamente distintas: una era la España ansiosa de cambios y avances y la otra era la España tradicional y arraigada a las ancestrales costumbres. Ambas españas convivían en el mismo territorio, sin embargo, ésta convivencia fue tornándose cada vez más hostil hasta, como todos sabéis, saltar por los aires con el golpe de estado del 36. Esta interpretación, en su momento tuvo muchísimo calado, y la cultura pienso que no fue ajena a ella, de echo, y creo que estoy en lo cierto en opinar que Bodas de Sangre representa, de una forma muy metafórica y lírica, este conflicto entre las dos españas. Yo veo a La Novia la representación de España, de esa España física, ese territorio influenciable que gobernar, dirigir y poseer. Esta España, esta Novia, ve como por un lado la tradición  (representada por el Novio pero sobretodo por la Madre del Novio) es una vía para continuar, pero por otro lado, tenemos a la libertad (representada por Leonardo) también es una opción a abrazar con pasión. La Novia, o España, acaba sucumbiendo a la seducción de Leonardo, y ambos escapan, algo que no evita que el novio, garante de las costumbres, acuda en su búsqueda y acabe enzarzándose con Leonardo en una pelea a navajazos por la tierra a la que ambos aman pero que cuidarán y gobernarán de modos totalmente diferentes. Al final, tras la trágica muerte de ambos contendientes, las mujeres rezan, rezan por los muertos, por sus almas. Con esta pequeña interpretación, y una vez hemos observado como el enfrentamiento entre las dos españas puede verse reflejado en esta obra, os lanzo la siguiente pregunta de reflexión: ¿pudo Federico García Lorca, consientemente o inconscientemente anticipar el futuro conflicto que años después sacudiría el país? En resumidas cuentas ¿Pudo García Lorca predecir en Bodas de Sangre la Guerra Civil Española? Y lo más inquietante ¿Pudo atisbar el ganador de esta contienda? La respuesta a estas preguntas son vuestras. Bodas de Sangre: una historia de amor, pasión, celos, traición, tradición, metáforas, símbolos...Una obra maestra hecha poesía. 

Frases o párrafos favoritos: 
"Despierta la novia
la mañana de la boda.
¡Que ríos del mundo
lleven tu corona!"

Película/Canción: como es obvio, Bodas de Sangre ha sido llevada a los escenarios en innumerables formatos y adaptaciones desde el momento de su estreno en Madrid y posteriormente en Buenos Aires, incluso en el ámbito de la danza clásica y del flamenco. En lo que respecta a adaptaciones cinematográficas encontramos varias, las más importantes la realizada en el año 1938 con la interpretación de la histórica actriz española Margarita Xirgu y la más reciente, del año 2015, protagonizada por Inma Cuesta (Aguila Roja) y que actualmente puede disfrutarse en las salas de cine de todo el país. 




¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Alianza Editorial (Grupo Anaya) 

viernes, 20 de noviembre de 2015

RESEÑA: Antígona.

RESEÑA ANTÍGONA


Título: Antígona.

Autor: Sófocles (496 a.C- 409 a. C) fue un poeta clásico griego. Se le atribuía una belleza física pero débil, participó activamente de la política de Atenas y se decía que había sido instruido en el arte de la  música, así como en el de la danza. Autor de obras tan conocidas como Edipo Rey o Antígona, situándose junto con Eurípides y Esquilo, entre las figuras más destacadas de la tragedia griega. De toda su producción literaria sólo se conservan siete tragedias completas que son de importancia capital para este género. Fue a su vez un teórico de las artes escénicas de su tiempo, escribiendo un tratado sobre la importancia del coro en la escena, se le atribuye el aumento de dos a tres en el número de actores sobre la escena, introdujo la escenografía y fundó el llamado Tíaso de las musas, donde rendía culto a las musas y se debatía sobre arte.  



Editorial: Debolsillo.

Idioma: griego. 

Trdauctor: Assela Alamillo. 

Sinopsis: Creonte, rey de Tebas, impone la prohibición de dar sepultura a Polinices, alzado contra el Estado y muerto en lucha fratricida. Antígona, contraviniendo las órdenes explícitas, arroja un puñado de tierra sobre el cadáver de su hermano, proporcionándole así un enterramiento simbólico. La valentía con la que afronta la situación contrasta con la actitud de su hermana Ismene, sumisa al poder establecido. Antígona, por su desobediencia, pagará con su vida, pero arrastrará a Creonte a la desgracia.  

Opinión personal: magnánima, perfecta, atemporal, grandiosa, interesante, inteligente, trasgresora, importante, única, impactante, especial....Queridos lectores y lectoras, por motivos que pronto descubriréis, me hallo en un momento muy dulce a nivel profesional y que tiene mucho que ver con el espacio en el que ahora mismo estáis leyendo estas líneas. Por ello, necesitaba escoger una lectura que reseñar a corde con la situación, y como no podía ser de otra manera, acabé decantándome por el libro que hoy amorosamente vuelve a reposar sobre mis manos. La verdad es que el volver a sentir el ligero tacto de sus hojas me ha producido todo un torrente de emociones: felicidad, alegría, nervios, superación, dicha, diversión, satisfacción y nostalgia, mucha nostalgia. Tanto es así que esta es la primera vez que derramo una lágrima en plena faena, disculpen la confianza, pero una servidora no ha podido evitar emocionarse ante tanto buen recuerdo. Amigos y amigas, nos encontramos ante una joyita literaria sublime, que digo joyita, estamos ante toda una grandiosa obra de la literatura universal, la cual, ha llegado afortunadamente hasta nuestros días como un autentico regalo, proveniente de una época impresionante a nivel cultural, un nivel y un aprecio hacia las artes que ya me gustaría que tuviésemos en esta sociedad cada vez más insensible. Objeto de mil y un estudios, interpretaciones y de adaptaciones; trabajos que evidencian, en su conjunto, la extraordinaria atemporalidad de la obra ante la que nos encontramos. Con toda la ilusión del mundo os presento a Antígona: la obra que me introdujo en la que hoy todavía es una de mis grandes pasiones. 


Muchos os preguntaréis con cierta curiosidad cómo el texto de Antígona llegó a mis manos, y ciertamente amigos y amigas, la historia merece la pena ser escuchada. Corría el año 2009, yo me hallaba estudiando el último curso de la ESO, un cuarto de la ESO que no fue del todo fácil de llevar para una servidora. Sin embargo, a principio de curso, se iluminó una luz al final del túnel, al principio muy leve, como procedente de una vela, pero que a medida que fueron pasando los meses, fue convirtiéndose en una avivada llamarada, imposible de extinguir, logrando reconfortar mi espíritu y mi ánimo. Al principio de ese curso, lectoras y lectores, empecé a recibir clases de interpretación teatral. Era en un pequeño pero muy bonito teatro del centro de mi ciudad, donde tuve mi primer contacto con las artes escénicas, y aunque reconozco que al principio me costó un poco soltarme y dejarme llevar, tanto los profesores, como los compañeros, como ese ambiente de libertad creativa que se respiraba en cada una de las clases, lograron que al final, acabase creando ideas originales, mostrando al mundo lo que una servidora era capaz de hacer. Cada jueves, al salir de las clases de expresión corporal, la paz y la serenidad inundaban mi cuerpo, y cada viernes, tras las alocadas clases de interpretación, una sonrisa no podía evitar asomarse mientras recorría el camino de vuelta a casa. Ese año, Antígona fue el texto escogido para la muestra final del curso, y aunque al final la obra se presentó como un remake actualizado del texto original, todos en clase leímos la obra, en voz alta, que es como mejor se leen este tipo de textos. Con la repartición de papeles, a mi me tocó el papel de una matona de instituto, el de un mercader de esclavos, el de un soldado guerrero, el de coro y el de Corifeo. La verdad es que entre ensayo y ensayo, el caos se apoderaba de los presentes en algunas ocasiones, pero a pesar de ello, día a día, gracias a Antígona y a sus personajes logré más confianza en mi misma para no sólo durante el estreno plantarme encima de un escenario para luchar, bailar, levantar en brazos a Polinices, exclamar, gritar, obligar a que la acosada del instituto se comiese un chicle usado y a hablar ante una sala llena de gente sobre leyendas, presagios y atrocidades; sino para convencerme a mi misma que era capaz de lograr todo lo que me propusiese. Antígona acabó formando parte de mi corazón durante mucho tiempo, y tuve la oportunidad de representarla, una vez más, junto a mis compañeros al año siguiente en Bolonia, y apareciendo, años más tarde, como trasfondo de momentos realmente inolvidables. Después, vinieron más obras, más gente con la que compartir escenario, nuevos retos, nuevas técnicas.... Pero Antígona, y su recuerdo, siempre estuvo ahí como esa primera vez, esa primera obra que te hizo aprender y soñar.


En lo que respecta a la crítica propiamente dicha, comenzaré diciendo que Antígona es un texto delicioso tanto a la hora de leerlo para ti mismo/a en una lectura más personal, como si lo haces en voz alta, que sinceramente, si tenéis el placer o la oportunidad de leer una obra de teatro os recomiendo leerla en voz alta, es sin duda como más se entiende y como mejor se recuerda posteriormente la historia en cuestión. Es cierto que el texto tiene una dificultad añadida, pues, estamos hablando de la obra se escribió y se representó en la Antigua Grecia, y hoy en día nadie hablaría como en la Antigua Grecia, es más estoy convencida que ni los propios griegos y griegas de la época hablarían así tampoco. No obstante, este problema se solventa cuando escoges bien la edición, en la que tenga unas notas a pie de página para resolver las preguntas habituales que todo lector se pueda hacer con respecto a Antígona. Por otro lado, la obra presenta unos personajes muy bien construidos, con una psicología tremenda, que se transmite a través de los largos parlamentos, los cuales, nos dan idea de la calidad argumentativa, cultural y lingüística de la literatura en la Antigua Grecia, y más concretamente en el terreno de la escena ateniense, en el que Sófocles no era ningún aficionado, sino que fue uno de los padres del teatro. Seguidamente, la presencia del coro en esta obra en concreto adquiere un cariz muy especial, pues, a través de sus parlamentos, atendemos a una excepcional muestra del pensamiento clásico, en el que los dioses todavía eran los que regían los designios de los individuos, algo que paradójicamente en Antígona, a pesar de que sus personajes invoquen muchas veces a los dioses, son ellos mismos los que a raíz de sus acciones, son los que originan las consecuencias, algo que daría para alguna que otra reflexión filosófica al respecto. Por último, y como ya avancé en la introducción, Antígona ha sido sujeta a mil y un interpretaciones, muchas de ellas de gran calado cultural y filosófico, lo cual evidencia la importancia de esta obra para la historia, no sólo de la literatura, también para la historia de la humanidad.


Como reflexión final, he decidido centrarme en un aspecto importante y que de seguro algún estudioso o experto ha analizado más profundamente. Me refiero, lectores y lectoras, al tema de la mujer como voz política. Ya no digo ni sujeto ni elemento, sino voz y por supuesto, representante importante de acciones de carácter político. A lo largo de la historia hemos visto como a las mujeres les ha costado siglos llegar a alcanzar puestos de vital importancia dentro del gobierno de un país, ahora mismo me vienen a la memoria casos excepcionales como los de Aspasia de Mileto, Cleopatra, Leonor de Aquitania, Isabel de Castilla, Wu Zetian, Isabel de Inglaterra o Catalina la Grande entre otras. Sin embargo, no fue hasta el siglo XX cuando encontramos, entre otras, a las famosas Sufragistas inglesas, clamando el derecho a voto de las mujeres, que al fin lo lograron en el año 1919 y casos como los de Indira Gandhi o Margaret Tacher (primeras ministras de la India e Inglaterra respectivamente) o el de Frederica Monseny (la primera ministra europea en aceptar la cartera de Sanidad durante la II República). El camino no ha sido nada fácil para ver, por fin, como mujeres no sólo llegan a ocupar cargos de gran importancia en empresas o organizaciones internacionales, también como máximas responsables del gobierno de una determinada nación. Sin embargo, queda mucho todavía por superar, pues, la violencia de género sigue ahí y todavía existen ciertos ámbitos, incluso los más cotidianos, en los que las mujeres no pueden ni si quiera opinar, debatir, rebatir, discrepar o proponer soluciones. Antígona, es el mejor ejemplo de esa mujer libre, inteligente, racional, valiente, que planta cara al poder, alzando la voz, su valiosa voz, para que todos puedan escuchar sus palabras, palabras cargadas de razón, amor, humildad y justicia, sobretodo justicia. A lo largo de esta reseña, habréis podido comprobar como, a pesar de lo mucho que ha llovido desde entonces, Antígonas siempre han existido, incluso en los momentos en los que se intenta forzar la ignorancia de su existencia. Por ello, desde aquí pido que habléis, que no os dejéis intimidar, que luchéis por lo que creéis, por lo que amáis, por lo que soñáis; que nada ni nadie pueda acallar vuestra opinión, vuestro parecer, vuestra voz, vuestras palabras que, al igual que Antígona, sólo clamaban lo que era justo. Antígona: una obra de muerte, tragedia, honor, derechos, justicia, lucha, tradición, deshonor, remordimientos...La pieza teatral que me hizo amar y respetar, a partes iguales, el maravilloso arte del teatro. 

Párrafos o frases favoritas:

"No creo que tus decretos tengan tanta fuerza como para permitir al hombre ignorar las leyes no escritas, inmutables, de los dioses: su vigencia no es de hoy ni de ayer, sino de siempre."

Película/Canción: Antígona es una de las piezas teatrales más representadas al rededor del mundo, incluso el texto ha sufrido interesantes renovaciones. Las más famosas son la de Bertolot Breth en el año 1947 o la de Salvador Espriu en el año 1939 ambientada durante la Guerra Civil Española. En el terreno cinematográfico y de la televisión la presencia de Antígona es casi nula, sólo cabe destacar la importante serie de televisión Antigoni del año 1961, de producción griega y con la interpretación de la legendaria Irene Papas en el papel principal.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

domingo, 13 de abril de 2014

RESEÑA: Fuente Ovejuna

FUENTE OVEJUNA
Título: Fuenteovejuna.

Autor: Félix Lope de Vega (Madrid 1562 - 1635) fue uno de los más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro español y uno de los más prolíficos autores de la literatura universal. El llamado Monstruo de la Naturaleza por Miguel de Cervantes, renovó las fórmulas del teatro español en un momento en el que el teatro comenzaba a ser un fenómeno cultural de masas. Máximo exponente, junto a Tirso de Molina y Calderón de la Barca, del teatro barroco español, sus obras siguen representándose en la actualidad y constituyen una de las más altas cotas alcanzadas en la literatura y las artes españolas. Al autor se le atribuyen unos 3000 sonetos, 3 novelas, 4 novelas cortas, 9 epopeyas, 3 poemas didácticos, y varios centenares de comedias. Amigo de Quevedo y rival de Cervantes, su vida fue tan extrema y apasionante como su obra. Dentro de sus obras más importantes destacan: Fuente Ovejuna, El Alcalde de Zalamea, El Caballero de Olmedo, La Dama Boba o El Perro del Hortelano entre otras.


Editorial: Al ser una obra clásica y perteneciente a la historia de la literatura, se puede encontrar en diversas editoriales, especialmente en Cátedra, Alianza Editorial o Austral entre otras

Idioma: castellano.

Sinopsis: Lope de Vega trazó en Fuente Ovejuna, con magnífica intuición y voluntad artística, una de sus comedias más complejas. La colectividad, depositaria del derecho de resistencia si la jerarquía pierde su legitimidad, hace uso de aquél y restablece el orden. El autor plantea el tema según las categorías mentales de la época, en que lo sociopolítico está imbricado en lo metafísico.

Su lectura me ha parecido: la primera vez que la leí, bastante pesada. La segunda, un poco más interesante. La tercera, buena. La cuarta, una maravilla. La quinta, una pasada. La sexta, muy original. La séptima, muy profunda. La octava, una grandísima obra de teatro. La novena, un escrito espléndido cargado de crítica social. La décima, una de las mejores obras de teatro que he leído. La onceava, una obra clave del Siglo de Oro Español. La doceava, me enamoré de sus monólogos. La treceava, apasionadamente fatal. La catorceava, el reflejo de la injusticia. La quinceava, la representación de una época. La dieciseisava, una de las historias de amor más tremendas que recuerdo. La diecisieteava, una historia violenta y  dramática. La dieciochoava, un cúmulo de sentimientos y emociones indescriptibles. La decimonovena, una experiencia única. Y finalmente, la veinteava vez, uno de mis imprescindibles. Amigos y amigas, con todos ustedes Fuente Ovejuna, un famoso ejemplo de como la unión hace la fuerza.


Me imagino que ahora, lectores y lectoras, os estaréis haciendo la misma pregunta: ¿Cómo puedo haberme leído tantas veces esta obra de teatro? La respuesta, amigos míos, tiene fácil respuesta, una contestación que tiene mucho que ver con cómo llegó este clásico de la Literatura Universal a mis manos. Como ya confesé en la Reseña de Hamlet, además de estar estudiando una carrera universitaria, también llevo desde 2009 formándome como actriz. Y aunque todavía no haya sonado la campanada de la suerte y no haya trabajado profesionalmente, aunque por lo que he hecho es como si lo fuera, formarme en esta maravillosa profesión me llena y me aporta un montón de cosas que no hubiese hallado haciendo cualquier otra cosa. Pues bien amigos míos, el año pasado tuve la inmensa suerte de sumergirme de lleno en la representación de Fuente Ovejuna, una de las obras más difíciles a las que me he enfrentado y en la que ofrecí una de las interpretaciones más duras y humanas como actriz. Llevarla a adelante no fue nada fácil pues el texto era sumamente complicado, la habíamos decidido ambientar en el contexto y en el lugar más insospechado y éramos tan sólo cinco actores para dar vida a la maraña inmensa de personajes que contiene esta obra de teatro. Sin embargo, con mucha dedicación, esfuerzo, la infinita paciencia de la directora y muchos ensayos logramos estrenarla con gran éxito. Aquellas mágicas tardes, leyendo una y otra vez el libro y el guión de aquella obra de teatro, despertaron en mi gran inquietud y un montón de reflexiones que, este espacio me gustaría a continuación compartir con todos vosotros.  A día de hoy sigo al pie del cañón en lo que respecta al teatro, y aunque el proyecto en el que estoy metida este año dista muchísimo de Fuente Ovejuna, todavía me siento orgullosa de haberme adentrado en esta monumental historia de la literatura universal.

Fuente Ovejuna es sin duda, una de las mejores obras de teatro que se ha escrito en este país, a la que el lector más voraz puede acceder sin problemas, eso si, al estar escrita en verso y en el castellano de la época, algunas partes pueden presentar alguna dificultad. Esta en concreto, fue la más grande a la que me tuve que enfrentar para dar vida a mi personaje, el lidiar con una construcción de frases muy complicada y con un vocabulario al que no estaba acostumbrada. Ni os imagináis la cantidad de términos que el castellano a dejado atrás por desuso: zalacatón, buboso, soncas, piporros, quistión...Y muchísimos más que me ayudaron a conocer un poco mejor el vocabulario y el registro de una época muy diferente a la nuestra, pero con la que, a través de la obra, podemos establecer algunas semejanzas. Para que esta reseña no se os haga eterna, queridos lectores, pues, la obra tiene infinidad de interpretaciones, seré breve y me centraré en una serie de aspectos que me llamaron poderosamente la atención. El primero de ellos es sin duda, y como es lógico, la cuestión de la mujer. La obra de teatro gira en torno a un personaje femenino, que a su vez engloba a otras mujeres que aparecen en la obra, representando la violencia machista que desgraciadamente, a día de hoy, sigue muy presente en el día a día. En este sentido, Lope de Vega podría estar anticipándose a la época al tratar el tema de la violencia de género como prácticamente uno de los temas principales de la obra, además del acoso laboral, la intrusión en la vida privada o la violación. Problemas que sin duda hoy en día siguen muy vigentes y que debemos poner fin de una vez por todas. Si hablamos de Fuente Ovejuna, no podemos olvidarnos del personaje del Comendador, el vil y despreciable Comendador, capaz de hacer lo que sea con tal de lograr su objetivo. Durante los ensayos os reconozco que llegué a odiar a ese personaje con todas mis fuerzas, sin embargo, acabó por convertirse en uno de los más interesantes bajo mi punto de vista debido a su extraordinaria construcción psicológica.


 Para acabar, me gustaría acabar con la segunda cuestión que me inquietó, que sin duda, merece toda la atención. A fin de cuentas, y los que conocéis la obra bien lo sabréis, Fuente Ovejuna es también el vivo ejemplo de un conflicto social. Es impresionante leer las tiradas de versos referentes a este hecho, sobretodo porque, y una vez más la atemporalidad nos ayuda, es algo que actualmente estamos viviendo. ¡Y que digo actualmente! Es algo que a lo largo de la historia de la humanidad se ha repetido. Desde la revuelta de Espartaco hasta el 15M, desde la Jacquerie hasta las Primaveras Árabes, desde las protestas obreras del siglo XIX hasta las famosas manifestaciones del No a la Guerra, desde la Revolución Francesa hasta la Semana Trágica de Barcelona, desde las barricadas en las protestas del 30 y del 48 en Francia hasta las trágicas protestas de Kiev........Y así podríamos estar, porque los ciudadanos seguirán reclamando a pie de calle sus derechos y libertades, y así será, por muchos siglos que trascurran. Ya se que el conflicto social que se plantea en Fuente Ovejuna dista mucho de los acontecimientos históricos que acabo de citar, lo se, sin embargo pienso que en el tema de la rebelión contra la injusticia es clave dentro de la obra, y es la similitud que guarda con lo mencionado antes. Además, Fuente Ovejuna nos regala una bonita moraleja, y es que la unión hace la fuerza. Si se persigue un objetivo, si de lo que se trata es de protestar ante la injusticia, ante la corrupción, ante la brutalidad, ante la ineficacia de unos pocos o ante la incompetencia de esos Comendadores que cada día nos recortan más en libertades y en derechos, pasando por encima de todo y todos, pensando solamente y únicamente en sus propios intereses. Si no hay unión, muy poco se puede hacer. Fuente Ovejuna: una historia de amor, tragedia, violencia, amistad, fuerza, compañerismo, lucha...Una obra de teatro digna de mil elogios y que todos deberíamos leer.

Frases o párrafos favoritos:

"Ovejas sois, bien lo dice de Fuente Ovejuna el nombre. Dadme unas armas a mí, pues sois piedras, pues sois jaspes, pues sois tigres. Tigres no, porque feroces siguen quién roba sus hijos, matando cazadores antes que entren por el mar y por sus ondas se arrojen. Liebres cobardes nacisteis: barbaros sois, no españoles. Gallinas ¡Vuestras mujeres sufrís lo que otros hombres gocen! ¡Poneos ruecas en la cinta! ¿Para que os ceñís estoques? ¡Vive dios, que he de trazar que solas mujeres cobren la honra de estos tiranos, la sangre de estos traidores! ¡Y que os han de tirar piedras, hilanderas, maricones, amujerados, cobardes! ¡Y que mañana os adornen nuestras tocas y basquiñas, solimanes y colores!"

Película/Canción: Fuente Ovejuna ha visto su adaptación a la gran pantalla en el año 1947 con la interpretación de la mítica actriz española Amparo Rivelles. Sin embargo, han sido muchas más las veces que esta obra de teatro ha sido llevada a escena. Desde una representación dirigida por el mismísimo Valle Inclán en el año 1903, hasta adaptaciones de todo tipo de la mano de caras conocidas de la televisión y del cine español como Cayetana Guillem Cuervo (Amar en Tiempos Revueltos), Héctor Colomer (La Gran Familia Española), Gemma Cuervo (La que se Avecina), Aurora Bautista (La Tía Tula) o Adolfo Marsillach (La Regenta) entre otros. Además, en el municipio de Fuenteovejuna en Córdoba todos los años se representa este drama de Lope de Vega, ininterrumpidamente, desde el año 1935. En esta ocasión amigos, os he adjuntado el que para mi es uno de los monólogos femeninos más importantes que ha dado el teatro español, del cual conservo un buen recuerdo y que se ha convertido en uno de mis imprescindibles: 



¡Un saludo y a seguir descubriendo a los clásicos!