Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.
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viernes, 20 de noviembre de 2015

RESEÑA: Antígona.

RESEÑA ANTÍGONA


Título: Antígona.

Autor: Sófocles (496 a.C- 409 a. C) fue un poeta clásico griego. Se le atribuía una belleza física pero débil, participó activamente de la política de Atenas y se decía que había sido instruido en el arte de la  música, así como en el de la danza. Autor de obras tan conocidas como Edipo Rey o Antígona, situándose junto con Eurípides y Esquilo, entre las figuras más destacadas de la tragedia griega. De toda su producción literaria sólo se conservan siete tragedias completas que son de importancia capital para este género. Fue a su vez un teórico de las artes escénicas de su tiempo, escribiendo un tratado sobre la importancia del coro en la escena, se le atribuye el aumento de dos a tres en el número de actores sobre la escena, introdujo la escenografía y fundó el llamado Tíaso de las musas, donde rendía culto a las musas y se debatía sobre arte.  



Editorial: Debolsillo.

Idioma: griego. 

Trdauctor: Assela Alamillo. 

Sinopsis: Creonte, rey de Tebas, impone la prohibición de dar sepultura a Polinices, alzado contra el Estado y muerto en lucha fratricida. Antígona, contraviniendo las órdenes explícitas, arroja un puñado de tierra sobre el cadáver de su hermano, proporcionándole así un enterramiento simbólico. La valentía con la que afronta la situación contrasta con la actitud de su hermana Ismene, sumisa al poder establecido. Antígona, por su desobediencia, pagará con su vida, pero arrastrará a Creonte a la desgracia.  

Opinión personal: magnánima, perfecta, atemporal, grandiosa, interesante, inteligente, trasgresora, importante, única, impactante, especial....Queridos lectores y lectoras, por motivos que pronto descubriréis, me hallo en un momento muy dulce a nivel profesional y que tiene mucho que ver con el espacio en el que ahora mismo estáis leyendo estas líneas. Por ello, necesitaba escoger una lectura que reseñar a corde con la situación, y como no podía ser de otra manera, acabé decantándome por el libro que hoy amorosamente vuelve a reposar sobre mis manos. La verdad es que el volver a sentir el ligero tacto de sus hojas me ha producido todo un torrente de emociones: felicidad, alegría, nervios, superación, dicha, diversión, satisfacción y nostalgia, mucha nostalgia. Tanto es así que esta es la primera vez que derramo una lágrima en plena faena, disculpen la confianza, pero una servidora no ha podido evitar emocionarse ante tanto buen recuerdo. Amigos y amigas, nos encontramos ante una joyita literaria sublime, que digo joyita, estamos ante toda una grandiosa obra de la literatura universal, la cual, ha llegado afortunadamente hasta nuestros días como un autentico regalo, proveniente de una época impresionante a nivel cultural, un nivel y un aprecio hacia las artes que ya me gustaría que tuviésemos en esta sociedad cada vez más insensible. Objeto de mil y un estudios, interpretaciones y de adaptaciones; trabajos que evidencian, en su conjunto, la extraordinaria atemporalidad de la obra ante la que nos encontramos. Con toda la ilusión del mundo os presento a Antígona: la obra que me introdujo en la que hoy todavía es una de mis grandes pasiones. 


Muchos os preguntaréis con cierta curiosidad cómo el texto de Antígona llegó a mis manos, y ciertamente amigos y amigas, la historia merece la pena ser escuchada. Corría el año 2009, yo me hallaba estudiando el último curso de la ESO, un cuarto de la ESO que no fue del todo fácil de llevar para una servidora. Sin embargo, a principio de curso, se iluminó una luz al final del túnel, al principio muy leve, como procedente de una vela, pero que a medida que fueron pasando los meses, fue convirtiéndose en una avivada llamarada, imposible de extinguir, logrando reconfortar mi espíritu y mi ánimo. Al principio de ese curso, lectoras y lectores, empecé a recibir clases de interpretación teatral. Era en un pequeño pero muy bonito teatro del centro de mi ciudad, donde tuve mi primer contacto con las artes escénicas, y aunque reconozco que al principio me costó un poco soltarme y dejarme llevar, tanto los profesores, como los compañeros, como ese ambiente de libertad creativa que se respiraba en cada una de las clases, lograron que al final, acabase creando ideas originales, mostrando al mundo lo que una servidora era capaz de hacer. Cada jueves, al salir de las clases de expresión corporal, la paz y la serenidad inundaban mi cuerpo, y cada viernes, tras las alocadas clases de interpretación, una sonrisa no podía evitar asomarse mientras recorría el camino de vuelta a casa. Ese año, Antígona fue el texto escogido para la muestra final del curso, y aunque al final la obra se presentó como un remake actualizado del texto original, todos en clase leímos la obra, en voz alta, que es como mejor se leen este tipo de textos. Con la repartición de papeles, a mi me tocó el papel de una matona de instituto, el de un mercader de esclavos, el de un soldado guerrero, el de coro y el de Corifeo. La verdad es que entre ensayo y ensayo, el caos se apoderaba de los presentes en algunas ocasiones, pero a pesar de ello, día a día, gracias a Antígona y a sus personajes logré más confianza en mi misma para no sólo durante el estreno plantarme encima de un escenario para luchar, bailar, levantar en brazos a Polinices, exclamar, gritar, obligar a que la acosada del instituto se comiese un chicle usado y a hablar ante una sala llena de gente sobre leyendas, presagios y atrocidades; sino para convencerme a mi misma que era capaz de lograr todo lo que me propusiese. Antígona acabó formando parte de mi corazón durante mucho tiempo, y tuve la oportunidad de representarla, una vez más, junto a mis compañeros al año siguiente en Bolonia, y apareciendo, años más tarde, como trasfondo de momentos realmente inolvidables. Después, vinieron más obras, más gente con la que compartir escenario, nuevos retos, nuevas técnicas.... Pero Antígona, y su recuerdo, siempre estuvo ahí como esa primera vez, esa primera obra que te hizo aprender y soñar.


En lo que respecta a la crítica propiamente dicha, comenzaré diciendo que Antígona es un texto delicioso tanto a la hora de leerlo para ti mismo/a en una lectura más personal, como si lo haces en voz alta, que sinceramente, si tenéis el placer o la oportunidad de leer una obra de teatro os recomiendo leerla en voz alta, es sin duda como más se entiende y como mejor se recuerda posteriormente la historia en cuestión. Es cierto que el texto tiene una dificultad añadida, pues, estamos hablando de la obra se escribió y se representó en la Antigua Grecia, y hoy en día nadie hablaría como en la Antigua Grecia, es más estoy convencida que ni los propios griegos y griegas de la época hablarían así tampoco. No obstante, este problema se solventa cuando escoges bien la edición, en la que tenga unas notas a pie de página para resolver las preguntas habituales que todo lector se pueda hacer con respecto a Antígona. Por otro lado, la obra presenta unos personajes muy bien construidos, con una psicología tremenda, que se transmite a través de los largos parlamentos, los cuales, nos dan idea de la calidad argumentativa, cultural y lingüística de la literatura en la Antigua Grecia, y más concretamente en el terreno de la escena ateniense, en el que Sófocles no era ningún aficionado, sino que fue uno de los padres del teatro. Seguidamente, la presencia del coro en esta obra en concreto adquiere un cariz muy especial, pues, a través de sus parlamentos, atendemos a una excepcional muestra del pensamiento clásico, en el que los dioses todavía eran los que regían los designios de los individuos, algo que paradójicamente en Antígona, a pesar de que sus personajes invoquen muchas veces a los dioses, son ellos mismos los que a raíz de sus acciones, son los que originan las consecuencias, algo que daría para alguna que otra reflexión filosófica al respecto. Por último, y como ya avancé en la introducción, Antígona ha sido sujeta a mil y un interpretaciones, muchas de ellas de gran calado cultural y filosófico, lo cual evidencia la importancia de esta obra para la historia, no sólo de la literatura, también para la historia de la humanidad.


Como reflexión final, he decidido centrarme en un aspecto importante y que de seguro algún estudioso o experto ha analizado más profundamente. Me refiero, lectores y lectoras, al tema de la mujer como voz política. Ya no digo ni sujeto ni elemento, sino voz y por supuesto, representante importante de acciones de carácter político. A lo largo de la historia hemos visto como a las mujeres les ha costado siglos llegar a alcanzar puestos de vital importancia dentro del gobierno de un país, ahora mismo me vienen a la memoria casos excepcionales como los de Aspasia de Mileto, Cleopatra, Leonor de Aquitania, Isabel de Castilla, Wu Zetian, Isabel de Inglaterra o Catalina la Grande entre otras. Sin embargo, no fue hasta el siglo XX cuando encontramos, entre otras, a las famosas Sufragistas inglesas, clamando el derecho a voto de las mujeres, que al fin lo lograron en el año 1919 y casos como los de Indira Gandhi o Margaret Tacher (primeras ministras de la India e Inglaterra respectivamente) o el de Frederica Monseny (la primera ministra europea en aceptar la cartera de Sanidad durante la II República). El camino no ha sido nada fácil para ver, por fin, como mujeres no sólo llegan a ocupar cargos de gran importancia en empresas o organizaciones internacionales, también como máximas responsables del gobierno de una determinada nación. Sin embargo, queda mucho todavía por superar, pues, la violencia de género sigue ahí y todavía existen ciertos ámbitos, incluso los más cotidianos, en los que las mujeres no pueden ni si quiera opinar, debatir, rebatir, discrepar o proponer soluciones. Antígona, es el mejor ejemplo de esa mujer libre, inteligente, racional, valiente, que planta cara al poder, alzando la voz, su valiosa voz, para que todos puedan escuchar sus palabras, palabras cargadas de razón, amor, humildad y justicia, sobretodo justicia. A lo largo de esta reseña, habréis podido comprobar como, a pesar de lo mucho que ha llovido desde entonces, Antígonas siempre han existido, incluso en los momentos en los que se intenta forzar la ignorancia de su existencia. Por ello, desde aquí pido que habléis, que no os dejéis intimidar, que luchéis por lo que creéis, por lo que amáis, por lo que soñáis; que nada ni nadie pueda acallar vuestra opinión, vuestro parecer, vuestra voz, vuestras palabras que, al igual que Antígona, sólo clamaban lo que era justo. Antígona: una obra de muerte, tragedia, honor, derechos, justicia, lucha, tradición, deshonor, remordimientos...La pieza teatral que me hizo amar y respetar, a partes iguales, el maravilloso arte del teatro. 

Párrafos o frases favoritas:

"No creo que tus decretos tengan tanta fuerza como para permitir al hombre ignorar las leyes no escritas, inmutables, de los dioses: su vigencia no es de hoy ni de ayer, sino de siempre."

Película/Canción: Antígona es una de las piezas teatrales más representadas al rededor del mundo, incluso el texto ha sufrido interesantes renovaciones. Las más famosas son la de Bertolot Breth en el año 1947 o la de Salvador Espriu en el año 1939 ambientada durante la Guerra Civil Española. En el terreno cinematográfico y de la televisión la presencia de Antígona es casi nula, sólo cabe destacar la importante serie de televisión Antigoni del año 1961, de producción griega y con la interpretación de la legendaria Irene Papas en el papel principal.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

viernes, 23 de enero de 2015

RESEÑA: Con el agua al Cuello

CON EL AGUA AL CUELLO

Título: Con el agua al Cuello.

Autor: Petros Márkaris (Estambul 1937), estudió ciencias económicas en Viena y Stuttgart, y se trasladó después a Atenas, donde reside. Coguionista de varias películas de Theo Angelopoulos, es también dramaturgo y guionista de televisión. La serie de novelas policíacas protagonizadas por el comisario Kostas Jaritos, de la que Con el agua al Cuello es el sexto título, y el primero de la Trilogía de la Crisis, le ha granjeado fama internacional y prestigiosos galardones.  


Editorial: Tusquets.

Idioma: griego.

Traductor: Ersi Marina Samará Spiliotopulu.

Sinopsis: al día siguiente de la boda de su hija Katerina, el comisario Kostas Jaritos es informado del asesinato de Nikitas Zismópulos, antiguo director de banco, degollado con un arma blanca. El macabro homicidio coincide con una campaña que un desconocido ha emprendido contra los bancos, animando a los ciudadanos a que dejen de pagar sus deudas e hipotécas. El jefe de la Brigada Antiterrorista sostiene que el asesino de Zismópulos trata de sembrar el terror y el caos. Jaritos, en desacuerdo con esa hipótesis, tendrá que enfrentarse a un asesino cuyos cr´çimes apenas acabarán de empezar.

Su lectura me ha parecido: amena, entretenida, interesante, actual, con muchos matices, original, políticamente correcta....Si os soy sincera, a pesar de que la novela que hoy reseñamos no se ha llegado a colar entre mis imprescindibles, me parece fantástico que un autor haya tenido la brillante idea de mezclar con gran destreza y acierto los conceptos crimen y economía, asesinato y sociedad cansada, misterio y crisis...etc. Es más, desde este humilde espacio me gustaría felicitar y dar la enhorabuena a Petros Márkaris, gracias, mil gracias Márkaris. Gracias por haber creado una historia con una trama tan bien urdida. Gracias por haber parido una criatura sana y fuerte, la cual, se mantiene fiel a la realidad que nos rodea. Gracias por ese Kostas Jaritos, ese personaje tan bien construido y al que, aunque a veces he llegado a odiar, siempre recordaré. Gracias a la Editorial Tusquets por haber accedido a publicar en España, no sólo este libro, sino todos los de esta trilogía. Y por último, y sobretodo, gracias Márkaris, gracias por conceder al lector el enorme privilegio de acercarse a uno libro de recomendadísima lectura, un libro de su tiempo, de rabiosa actualidad que nos traslada a un contexto de incertidumbre, recortes e injusticia que para nuestra desgracia, tampoco nos es nada ajeno, pues también lo vivimos en carne propia. Bueno, y después de esta serie de sucesivos agradecimientos, me gustaría presentaros, con todos los honores a Con el agua al Cuello: la novela de la crisis económica.


A decir verdad, Con el agua al Cuello llegó a mis manos, por sorpresa, una tarde de Abril del año pasado. Como es habitual, mi pareja y yo solemos pasearnos, la inmensa mayoría de los sábados, por alguna de las concurridas librerías de mi ciudad. En aquella ocasión, escogimos una de nuestras favoritas, La Casa del Libro, donde es un placer regodearse y empaparse de toda la literatura y el saber que quieras. Pues bien, mientras andábamos ojeando las últimas novedades en cuanto a novela policíaca, ambos nos topamos con tres ejemplares expuestos, a la vista, para que no pasasen desapercibidos. Los tres presentaban portadas muy sugerentes y contundentes, las cuales sugerían muchas cosas y bajo aquellas impactantes fotografías, escritas en un llamativo y limpio blanco, estaban las letras que componían el nombre del autor, el cual, a ninguno nos sonó a primera vista. Pasó un tiempo, bastante tiempo, y volvía escuchar en repetidas ocasiones el nombre de aquel misterioso escritor. Pronto supe que se llamaba Petros Márkaris, que era turco, que se instaló en Atenas y que dichos libros que había visto en aquella librería, versaban sobre un comisario que resolvía crímenes en el contexto de la crisis económica en Grecia. Transcurrieron los días y los meses y esos libros no se apartaron de mis pensamientos, ansiaba leer, al menos uno de ellos, para comprobar cómo Márkaris había retratado esa sociedad crispada y ahogada por el rescate, la cual, ansía desesperadamente un cambio. La idea de que se tratase de una novela policíaca también me sedujo, sin embargo, tengo que reconocer que me interesaba más el contexto que el crimen que la historia pudiese contar. Entonces, llegó el día, el gran día, el momento en el que pude catar una lectura de Petros Márkaris. Ese día mi pareja me pidió que escogiese un libro de la librería, y yo no lo dudé ni un sólo instante. En pocas horas, la primera entrega de la Trilogía de la Crisis, pasó de estar expuesto en una de las mejores librerías de la ciudad, a reposar en una estantería particular, rodeada de siglos de literatura.


En lo que respecta a la crítica propiamente dicha, destacaré, en primer lugar, esa poderosa agilidad que caracteriza a Con el agua al Cuello. A ratos, he de reconocer que se me hizo un tanto pesada, sin embargo, en ese sentido, como balance general de su lectura lo encuentro realmente positivo. Antes, al principio de la reseña, me refería a que esta novela es políticamente correcta, y eso es porque, como toda buena novela de suspense e intriga, Con el agua al Cuello sabe donde crear tensión, donde establecer pasajes de reflexión, donde colocar momentos de pausa y en qué momento dar al sector grandes sorpresas argumentativas, las cuales, provocan giros inesperados. No puedo hablar de Con el agua al Cuello sin mencionar algo acerca de Kostas Jaritos, ese peculiar comisario, el cual, parece muy estereotipado al principio, pero que sin embargo, es un personaje con muchos matices. En ese caso, Márkaris ha sabido escoger al personaje ideal, capaz de provocar entusiasmo y rechazo a la vez, justo lo que me pasó a mi, pues, en mi caso, llegué a detestarlo y apreciarlo al mismo tiempo. Finalmente, si hay algo que tengo que resaltar como punto negativo en esta lectura es el hecho de que hubiesen demasiadas pausas dramáticas. La novela en si es correcta, como ya he dicho, en todos los sentidos, sin embargo, yo hubiese incrementado un poco más la tensión narrativa, esa que, en el caso de cualquier novela, y más si se trata de una novela policíaca, debe mostrar. Ese es un aspecto importante y clave para que el lector no quiera despegarse de la novela ni para ir al baño, algo que Márkaris ha descuidado, en mi opinión ligeramente.


Como ya os podréis imaginar queridos amigos y amigas, la reflexión correspondiente a Con el agua al Cuello, tiene mucho que ver con ese fantástico contexto histórico en el cual, Petros Márkaris ha decidido, muy acertadamente, ambientar toda la trilogía. De todos es sabido, y si no, no hay más que enchufar la tele y tragarse todos los telediarios y programas de debate, que Grecia está más de actualidad que nunca. Todos somos conocedores de la gravísima crisis económica que sigue asolando a Europa desde hace unos años, y todos sabemos que ciertos países han tenido que ser rescatados para no sucumbir al abismo económico, tales como Portugal, Irlanda o el propio país Heleno. Sin embargo, quiero aclarar que en Grecia, las cosas están mucho peor que en otros países que han sufrido el azote de la crisis, lo cual, ha supuesto para la población un empobrecimiento generalizado, tanto es así que por ejemplo, tal y como escuché esta mañana en las noticias, un hotel de lujo ha acabado convirtiéndose en un albergue para los sin techo, o una mujer, que antes tenía un importante puesto en una multinacional, ha acabado en la más absoluta de las pobrezas. Pues bien, me parece muy interesante y acertado que Petros Márkaris haya querido ambientar sus novelas en este periodo de rabiosa actualidad, pues intencionadamente, nos dibuja el perfil de una ciudad, de una sociedad, de una ideología y de un país cuyo presente es más incierto que estable. En el libro, hay constantes referencias a políticos corruptos, a pensionistas en la ruina, a estudiantes sin futuro, a jóvenes en el paro, a los brutales recortes del gobierno, al derroche de los que se benefician de la crisis...Si hasta hay una pequeña, pero crítica a Amanecer Dorado, ese partido neonazi que espero que nunca llegue a tomar el poder en Grecia. Además, no hay que olvidar que el asesinado es un director de un banco, algo que en el imaginario popular actual no nos es de extrañar, pues, ese crimen es una clara representación del sentimiento social y de esa desconfianza hacia los bancos, los cuales, son el último eslabón de la economía, los que más cerca están de los ciudadanos, y que en algunos, casos, incluso llegan a cometer actos tan miserables como el protagonizado por Bankia con sus famosas participaciones preferentes o con sus ya conocidas Tarjetas Black. Con todo ello, pretendo decir que Márkaris ha echo un gran trabajo como escritor, pero también como hombre e individuo de su tiempo, cuyas novelas tal vez, puedan suponer un valioso documento histórico de aquí a unos años. Con el agua al Cuello: una historia de misterio, tensión, política, crítica, denuncia, lucha, crimen....El espejo en el que ahora mismo, puede verse reflejada la realidad de el Viejo Continente.

Párrafos o frases favoritas: 

"El escenario cambia por completo en la plaza Omonia. Aquí predominan los jóvenes, que llevan pancartas y corean consignas del tipo "No más recortes a los obreros" y "No más cargas para los pobres".

Película/Canción: al no tener noticias de una posible adaptación cinematográfica o televisiva, os he adjuntado una pequeña entrevista que el magnifico programa Paginados le hizo a Petros Márkaris con motivo del lanzamiento de Con el agua al Cuello.


¡Un saludo y a seguir siendo inconformistas!