WILT
Título: Wilt.
Autor: Tom Sharpe (Londres 1928- Gerona 2013) fue un escritor británico especializado en novela humorística, además de desempeñar empleos como el de profesor o el de fotógrafo. Tras estudiar Historia en la Universidad de Cambridge y realizar el servicio militar, se trasladó a Sudáfrica en 1951, donde se dedicó a la enseñanza en un internado de niños blancos. En 1961 empezó a escribir la primera de sus doce piezas teatrales contra la apartheid, lo que le costó la cárcel acusado de político subversivo y comunista peligroso y la pérdida de 36.000 negativos quemados por el departamento de policía por haber retratado la pobreza del país. De su experiencia en África obtendría la inspiración para escribir Reunión tumultuosa y Exhibición Impúdica. Desde 1963 hasta 1972 trabajó como profesor de Historia en el Cambridge College, lugar que le sirvió de inspiración para escribir su obra más célebre: Wilt. Tras el bombazo literario que consiguió con Wilt, Sharpe publicó un total de once novelas, entre las que destacan: Zafarrancho en Cambridge, Becas flacas, Una Dama en Apuros, Lo Peor de cada Casa y las cuatro novelas que completaron la serie Wilt.
Editorial: Compactos Anagrama.
Idioma: inglés.
Traductor: J. M Álvarez Flores.
Sinopsis: Henry Wilt tiene un sueño dorado: asesinar a su esposa, con la que lleva doce años de amargo matrimonio. Tampoco su situación profesional es demasiado estimulante: es profesor de Humanidades en una escuela de Artes y Oficios. Pero tiene la suerte de poder dedicar el tiempo de sus clases a idear fantásticas quimeras sobre la mejor forma de practicar el asesinato perfecto. El azar y la desaparición de su esposa hacen que Wilt se vea acusado de un asesinato que no ha cometido. Se había limitado a entrenarse, practicando sus sueños criminales con una muñeca hinchable. Ello propicia una serie de disparatadas situaciones en las que un comisario tiene todos los puntos para volverse loco.
Su lectura me ha parecido: ingeniosa, enormemente divertida y con grandes dosis de enredo y de situaciones absurdas, ante las cuales, el lector es incapaz de controlar la risa. Ya se, queridos amigos y amigas, que este libro no os sonará de nada, os confieso que a mi antes de leérmelo tampoco, y que no sea el género que más éxito tenga actualmente entre los lectores. Pero todo sea dicho, y más en los tiempos que corren, que un libro sea capaz de sacarnos una sonrisa, es algo que debemos agradecer, entre tanta mala noticia, pesimismo y días grises; siempre hay cabida para un poco de humor y para pasar un buen y merecidísimo rato con una lectura como ésta, que hoy tengo el inmenso placer de presentaros y daros a conocer. Con todos ustedes Wilt, hasta la fecha, el libro más divertido que he leído.
Mi historia con este libro viene de lejos, de muy lejos, prácticamente desde que una vez, siendo muy pequeña, observé con cierta curiosidad unos libros muy particulares que teníamos en la estantería desde tiempos inmemoriales. Sus portadas eran estridentes, llenas de color y con unos dibujos fácilmente deducibles pero que en un principio no despertaban en mi entusiasmo. Uno de ellos, el más fino, se presentaba bajo el nombre de Wilt. ¿Qué era eso de Wilt? ¿Un perro? ¿Un apellido? ¿Una ciudad? ¿Un país imaginado? ¿Una palabra inventada? ¿Algo malo? ¿Algo positivo? ¿Se comía? (años más tarde leería la contraportada y comprendería que erraba completamente en mis anteriores divagaciones).... En fin, que después de darle muchas vueltas y sin leer la contraportada, lo deposité de nuevo en la estantería, donde permaneció allí, olvidado, durante algunos años. Tiempo después, un buen día, y ya con un acceso ilimitado a los distintos géneros literarios, me dirigí a mi adorada estantería del comedor, donde volví a posar mi atención en esa serie de libros de portadas estridentes y coloridas. Sin embargo, y en esta ocasión, algo en mi despertó esa curiosidad lectora que en ocasiones se apodera de mi, y que, sinceramente, me encanta. No se si fue la portada, la aparente agilidad de su lectura o que en esos días me apetecía leer algo distinto. Tras preguntarle a mi padre si el libro estaba bien, pregunta a la que me respondió con un rotundo "SI", comencé a leérmelo, y desde ese instante ya no pude parar, ni de sumergirme cada noche en su tremenda narración, ni de reírme con tantas ganas que a veces se me olvidaba que, al otro lado de la pared, mi familia ya estaba durmiendo.
Antes que nada, me gustaría decir que volverme a reencontrar con esta novela ha sido un autentico lujo, y tenía muchas ganas de hacer su reseña, porque todo hay que decirlo, tratándose de Wilt, todo merece la pena. Volviendo al tema que en este párrafo nos ocupa, tengo que deciros, queridos lectores que es una lectura rápida, bastante dinámica y a la vez esta cargada de muchos detalles, no son descriptivos, no os asustéis, son más bien pequeñas cosas que no puedes perderte para comprender bien la trama que acontece. Algo que no es nuevo desde el punto de vista literario, pero que dentro de este género humorístico es indispensable. También me llamó positivamente la atención la profundización psicológica de los personajes. La pluma de Tom Sharpe nos adentra en una atmósfera bastante pequeña en la que hay muy pocos personajes en escena y en la que sabemos en cada momento las obsesiones, los pensamientos, las inseguridades, los disparates y las atrocidades que se les pasa por la cabeza a todos los protagonistas de la novela. He de confesar que a veces esa atmósfera se comprime tanto que llega incluso a dar la sensación de claustrofobia literaria, pero en realidad son todo recursos, recursos que el autor utiliza y que, leyendo la novela, entiendes por qué ha hecho uso de ellos. También es fantástico como el autor ha sabido combinar en Wilt, el histrionismo con lo absurdo, por eso, cada vez que la leía era como si estuviese viendo una obra de teatro, y como si cada capítulo que dejaba atrás era un acto dentro de la representación. Una representación en la que los dos actores principales son tan distintos, y tan parecidos a la vez. Sin duda un aspecto memorable que debería la pena tenerse muy en cuenta cuando hablamos de Wilt.
Antes de acabar la reseña, me gustaría aclarar algo muy importante: dentro de este batiburrillo magistral en el que se combina el humor, con lo absurdo, con lo incoherente, con escenas realmente tronchantes y con unos personajes dispares y con bastantes matices; debemos tener presente que en todo momento se está hablando de un asesinato. La palabra "asesinato" ya de por si tiene una connotación muy peyorativa, es una de las peores acciones que el ser humano es capaz de cometer, y que, desgraciadamente, es el pan nuestro de cada día cada y que no podemos evitar ser testigos a través de la prensa, de la televisión, de la música, de la pintura e incluso a través del cine ¿Quién no ha visto alguna vez en su vida una película de tiros? ¿Quién no se ha impresionado ante las fotografías del holocausto? ¿Quién no se ha estremecido al escuchar la Danza Macabra de Saint-Saens?.... Así podría seguir eternamente, pues, el término asesinato es algo que, desgraciadamente, tenemos integrado en nuestro día a día. Escuchamos la terrible noticia en cuestión, nos impacta, nos hace pensar unos días, pero enseguida lo olvidamos, es así, porque a los pocos días una noticia similar o peor nos vuelve a impactar, y así continuamente. Con Wilt, Tom Sharpe ha conseguido convertir una situación tan tremenda como un asesinato en algo divertido y jocoso, algo que no deja impasible a nadie y que nos hace reflexionar. Sharpe le consigue dar un giro tremendo a la situación introduciendo elementos que hacen del asesinato una pantomima, como la cuestión de la muñeca hinchable, que le hace parecer a Wilt no como un psicópata retorcido, aunque a veces lo parezca, sino como un histriónico profesor con pretensiones realmente utópicas y que nos hacen morirnos de la risa. En pocas palabras y remitiéndome a lo que dije al principio de la reseña, dentro de una época en la que parece que sólo nos dan malas noticias, siempre debe quedar hueco para una sonrisa, aunque sea tímida, pues el esfuerzo para lograrla, merece la pena. Wilt: una historia de enredo, humor, locura, malentendidos...Un libro que, aunque poco conocido, se os quedará gravado en la memoria para siempre.
Frases o párrafos favoritos:
"Era en realidad una jornada de pensamiento ávido, un peregrinaje por sendas de posibilidad remota que implicaban la desaparición irrevocable de la señora Wilt, la adquisición de súbita riqueza, de poder, lo que haría él si le nombrasen ministro de educación, o mejor aún, primer ministro".
Película/Canción: en 1989 la novela fue adaptada por vez primera al cine con un reparto de cómicos ingleses que cosechó bastante éxito. Seguidamente se adaptó en dos ocasiones más al formato audiolibro, y finalmente existen muchas adaptaciones de esta novela al terreno teatral. Recientemente, en España se llevó a los escenarios en el año 2012, con las interpretaciones de Fernando Guillem Cuervo (Los Misterios de Laura), Ana Milán (Física o Química) y Ángel de Andrés López (Pelotas) y cuyas fotos me han venido de perlas para completar la reseña. Aquí os dejo una entrevista que les hicieron a los protagonistas de la obra durante el paso por el Teatro Olimpia de Valencia:
¡Un saludo y a seguir leyendo siempre con una sonrisa!




