Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

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En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

RESEÑA: Cuentos de Navidad.

CUENTOS DE NAVIDAD

Título: Cuentos de Navidad. 

Autor: Charles Dickens (1812-1870) es uno de los grandes narradores ingleses de todos los tiempos. Entre sus obras más conocidas se encuentran Tiempos difíciles, Grandes esperanzas, Oliver Twist, David Copperfield, La tienda de antigüedades, Historia de dos ciudades, Los papeles póstumos del Club Pickwick, El guardavía y otros cuentos de miedo o Casa desolada entre otras. Ha sido uno de los pocos autores que ha conseguido describir la cruda realidad de una época y trasladarla con gran maestría a generaciones de lectores. 


Editorial: Alianza Editorial.

Idioma: inglés. 

Traductor: Miguel Ángel Pérez Pérez. 

Sinopsis: además de las novelas que le valieron desde el momento mismo de su publicación un lugar inamovible entre el favor de los lectores, Charles Dickens consagró a la festividad navideña cinco novelas cortas ambientadas en estas fechas marcadas por el encuentro de las emociones, el balance de lo hecho y lo por hacer, y a menudo sangrante desigualdad que en ellas parece ponerse más de relieve. Teñidas con frecuencia de un componente fantasmagórico o mágico. Comenzando por la célebre Canción de Navidad y siguiendo con otros relatos como Las campanadas, El grillo del hogar, La batalla de la vida y El hechizado; son piezas todas ellas de amena y placentera lectura en la concreta ocasión navideña o en otra cualquiera. 

Su lectura me ha parecido: entretenida, densa, amplia, muy descriptiva, detallista, bella, reflexiva, intensa, deslumbrante, original...Queridos lectores y lectoras, como bien sabréis y como ya he explicado en este espacio en más de una ocasión, el trabajo del historiador es arduo y difícil. En primer lugar, es importante encontrar un tema de investigación que te apasione de verdad. No vale escoger uno de forma impulsiva, sino que te tiene que gustar muchísimo, tanto que te puedas considerar un "friki" del mismo. En segundo lugar, el proceso de recopilación de datos e información es el más complejo de todos, en el que incluso llegas a plantearte si lo mejor es tirar la toalla o empezar de cero. Y en tercer lugar, y seguramente ésto sea lo más complicado de todo, el mantener una pulcra objetividad, cuasi sagrada, para que el futuro trabajo quede lo más profesional posible. ¿Qué relación tiene toda esta explicación sobre el trabajo del historiador con el libro que hoy tengo el inmenso placer de reseñar? La respuesta es más fácil de lo que pensáis. El historiador maneja toda clase de documentos a lo largo de la investigación pertinente, y entre todos ellos, los relacionados con la literatura cada vez están adquiriendo mayor presencia. El autor que ha escrito el presente volumen es tal vez uno de los mejores escritores que ha dado la literatura universal, pero además, me atrevería a decir que fue de los que mejor logró describir una época única del siglo XIX. Una era victoriana donde se ensalzaban los logros coloniales pero que, como bien refleja este escritor, en los sectores más bajos de la sociedad encontramos miseria, injusticia, pauperismo, la cuestión obrera, las tradiciones más arraigadas o el paisaje oscuro de una Inglaterra rodeada de niebla y de contaminación industrial. Una época de grandes avances pero de muchos contrastes sociales. Todo ello lo supo reflejar, y por ello, historiadores como una servidora, no podemos evitar maravillarnos y estremecernos ante libros y relatos como los que se recogen bajo el título Cuentos de Navidad: un bello tratado de la tradición y de los temas recurrentes en señaladas fechas. 


La historia de como el volumen Cuentos de Navidad acabó formando parte de mi apreciada y abarrotada librería aconteció hace unos meses. Sin embargo, y antes de que esto sucediera, una servidora ya conocía de primera mano la navidad dickensiana. Como todos los que en algún momento fuimos niños inocentes y llenos de energía, a una servidora le encantaba la navidad. Si, era mi festividad favorita del año, incluso contaba los días que quedaban para que llegasen las fechas más señaladas, tales como la Noche Buena, la Navidad, Noche Vieja o el día de Reyes. Sobretodo este último, donde no pegaba ojo por las noches, nerviosa por saber que me habían dejado sus majestades sobre el sofá de mi casa. Pues bien, uno de los cuentos típicos de estas fechas que te cuentan ya sea en el colegio o que lo lees a través de su adaptación es sin duda Canción de Navidad. En mi caso, recuerdo haber oído nombrar aquella historia en clase de Inglés, estando en Primaria, donde el último día de clase a la profesora se le ocurrió hacernos leer en inglés un resumen de dicho cuento. La anécdota se diluyó poco a poco en mi cabeza a medida que iba creciendo, al igual que mi opinión sobre la navidad, la cual cambió con el paso del tiempo. No obstante, Canción de Navidad siempre estaba ahí, y resurgía cada vez que se acercaban las fiestas. La cosa cambió cuando, una vez me hallaba en el dilema de que escritor y producción literaria escoger para la realización de mi TFG, Charles Dickens se cruzó por mi camino. Comencé entonces a interesarme por él, y aunque al final me decantase por otro tipo de literatura para el trabajo, Dickens estuvo relativamente presente en los años siguientes. Fue entonces cuando Cuentos de Navidad se erigió ante mi como una aparición cuasi divina. Ya había conseguido leer mi primer libro de Dickens, Historia de dos Ciudades, y la verdad es que me apetecía adentrarme en una de sus facetas literarias más conocidas y explotadas hasta la saciedad. Por ello, y gracias a la colaboración con el Grupo Anaya, logré hacerme con un ejemplar en el que no sólo encontré Canción de Navidad, sino que me deparó otras sorpresas en forma de cuentos. 


En lo que respecta a la reseña y crítica propiamente dicha, es importante mencionar en primer lugar que nos encontramos ante una lectura entrañable, lúcida, mágica, dulce y crítica al mismo tiempo. Una lectura que llena de amor y de ternura al más duro de los lectores. Sin embargo, resultó ser también una lectura muy, muy, muy densa y lenta a más no poder. Esto es porque Charles Dickens es hijo de su tiempo, y como tal, se amoldó a un estilo literario impregnado del realismo más descriptivo, sin llegar a ser naturalista como algunos de sus coetáneos, pero que se complementa con toques típicos de la literatura victoriana. Y tratándose de Dickens, era de esperar que ambas formas de escritura se equilibrasen a la perfección. Este aspecto no es negativo, ni mucho menos, en ciertos momentos de la vida una agradece toparse con una lectura menos rápida y más pausada, sobretodo si lo que te interesa en ese momento es apreciar como eran las costumbres de la Inglaterra del siglo XIX. Seguidamente, en Cuentos de Navidad, encontramos una estructura muy similar entre los cuentos que componen el volumen: planteamiento, conflicto interno y desenlace con la necesaria moraleja u enseñanza. Salvo El grillo del hogar, que presenta un estilo más poético y diferente al resto, todos nos conducen hacia un problema que el autor resuelve creando situaciones realmente espantosas desde una perspectiva social, poniendo al límite a sus personajes principales para que reaccionen. De hecho, la sensación que Dickens logra transmitir es semejante a la de una buena bofetada en la cara, pretendiendo que el personaje en cuestión se caiga del guindo y mire a su alrededor para darse cuenta de que ha sido un egoísta toda su vida y que debe mirar un poco también por la gente que lo rodea. La moraleja siempre es la misma: haz el bien, se solidario, ayuda a los que menos tienen...¿Y qué mejor trasfondo que el de la Navidad, dulce, familiar y blanca Navidad, para poder hablar de estos temas? Una vez más, Charles Dickens demuestra ser un genio. Por otro lado, en este volumen de cuentos se abordan temas tan universales como el amor, el arrepentimiento, el compañerismo, la familia, la tradición, la fiesta, la religiosidad, lo mágico, la inocencia...Pero si hay un tema que sobresale por encima de los demás es el de la solidaridad. En estos cuentos siempre encontramos a personajes pobres, desamparados, que necesitan ayuda, y lo que para Dickens es muy importante, que con todo ello tienen que pasar la Navidad. Una Navidad que dista de la que puedan celebrar las clases más adineradas y que en muchos casos no pueden realizarla en condiciones. Es ahí donde la solidaridad, en su concepción más ideal y pura, entra en acción para procurar que estas personas logren pasar las fiestas de la mejor manera posible. Seguirán siendo pobres, pero para Dickens la Navidad es el momento mágico, donde triunfa el amor y la generosidad y donde todo es posible. Finalmente, una apreciación puramente personal. Me han encantado cada uno de los cuentos, sin embargo, y aunque Canción de Navidad sea el más famoso, si tengo que elegir el que más me ha gustado me quedo con La batalla de la vida. Éste primero también me ha sorprendido, siempre había leído adaptaciones o versiones, no obstante, el toparme con otros cuentos menos conocidos, ha sido de lo más enriquecedor. 


Para acabar, en este último apartado reservado para la reflexión y la opinión, como era de esperar, me gustaría hablaros de la Navidad. Si, esas fechas tan mágicas y llenas de felicidad en las que te atiborras de comida y de regalos. Cuando era pequeña, como es lógico y normal, me encantaba la Navidad, no había año en el que no disfrutase plenamente de ella, incluso era de esas niñas que vivía con muchísima expectación y nervios la llegada de Papa Noel y los Reyes Magos a casa. Con respecto a estos últimos, como todos a esas edades, casi no pegaba ojo la noche del 5 de diciembre, pensando que algo maravilloso estaba teniendo lugar al otro lado de la pared. Sin embargo, cuando una crece y toma conciencia propia, se da cuenta de que la Navidad, la bendita Navidad, ya no es lo que era. Evidentemente la inocencia del principio da paso a una crítica feroz de todo lo que tenga que ver con el espíritu navideño: empezando por el tema del consumo salvaje que se produce durante estas fechas hasta el hecho de tener que fingir una felicidad antinatural para quedar bien ante los demás. Durante un tiempo fui así, incluso actualmente en algunos momentos deseo que las fiestas acaben de una maldita vez. Pero tal vez, y este año especialmente, he empezado a apreciar el valor de ésta en lo que respecta a temas tan trascendentales como el amor, la familia o el recuerdo. No se si es porque es un paso más en mi madurez, porque he perdido a un familiar muy querido este 2016 o una mezcla de las dos; lo que si que está claro es que, de una forma u otra, valoro más cada día que pasa. Tal vez la Navidad Dickensiana de Cuentos de Navidad sea la más idílica y perfecta de todas, pero si disfrutamos y vivimos nuestra vida como queremos y siendo nosotros mismos, por mucho que nos puedan criticar, seremos de verdad felices, sin la necesidad de quedar atrapados por el actual y artificial espíritu navideño. Cuentos de Navidad: unas historias de amor, ternura, solidaridad, fantasía, redención, cambio, generosidad, amabilidad...Unos cuentos en los que debemos adentrarnos, sobretodo en Navidad. 

Párrafos o frases favoritas: 

"Es una compensación hermosa, desinteresada y noble puesto que hay un contagio en la enfermedad y en la pena, no haya en el mundo nada más irresistiblemente contagioso que la risa y el buen humor."

Película/Canción: en el año 2009 se estrenó la última adaptación de uno de sus cuentos más célebres. La propuesta se concibió en formato animado y Jim Carrey puso voz a el personaje principal, al egoísta y desagradable Señor Scrooge. Aquí os dejo el trailer: 



¡Un saludo, a seguir leyendo y felices fiestas!

Cortesía de Alianza Editorial

5 comentarios:

  1. Es una de mis actuales lecturas y que te voy a contar. Un beso ;)

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  2. Yo tengo el libro desde hace años, es de esos que siempre hay que tener ahí y que de vez en cuando vuelves a leer. Un besito

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  3. Cuántas veces he leído este libro! Fantástico! Y mira que hay pelis basadas en él. Si no las he visto todas, me quedan pocas. Voy a tener que buscar esa edición, que me has dejado con ganas de leer La batalla de la vida.
    Besotes!!!

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  4. Hola! La verdad es que no soy de clásicos pero este lo tengo pendiente y espero leerlo en algún momento. Fantástica reseña como siempre!

    Un saludo!

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  5. los clasicos nunca fallan, siempre dicen cosas importantes, da igual en que epoca los leas. Sin duda la Literatura de los maestros es el gran tesoro de la humanidad.
    La navidad hoy día tiene poco de lo que debería ser. La navidad es un periodo para pasar con los familiares y la gente a la que quieres disfrutando de la compañia de tus seres queridos, antes que el paso del tiempo nos haga adentrarnos en el viaje ultimo. a eso hay que añadir que la tradición cristina hace de la navidad una epoca de celebración del nacimiento del mesias redentor y por ello las navidades son una epoca para practicar los valores del cristianismo y otras relegiones: la solidaridad, el amor al projimo etc. Sin embargo, desde hace algunas decadas, de la navidad tradicional nada queda, el capitalismo la ha invadido y ahora lo propio de la navidad es suplir con las compras la felicidad que antes se conseguia disfrutando de una velada con los tuyos al rededor de una mesa. No nos llamemos a engaño, en el capitalismo, esto es lo más normal: los sentimientos se rentavilizan. Por eso hay que leer a Dickens, para recordar que la navidad no es gastar dinero en comprar una felicidad finguida, sino en disfrutar de loq eu realmente es importante, la familia, el amor de los nuestros y la paz que transmite ayudar a los demás.
    una reseña excelente

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