Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.

sábado, 10 de diciembre de 2016

RESEÑA: El príncipe destronado.

EL PRÍNCIPE DESTRONADO


Título: El príncipe destronado. 

Autor: Miguel Delibes (Valladolid 1920-2010) se dio a conocer como novelista con La sombra del ciprés es alargada, Premio Nadal 1947. Entre su vasta obra narrativa destacan Mi idolatrado hijo Sisí, El camino, Las ratas, Cinco horas con Mario, Las guerras de nuestros antepasados, El disputado voto del señor Cayo, Los santos inocentes, Señora de rojo sobre fondo gris o El hereje. Fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura (1955), el Premio de la Crítica (1962), Premio Nacional de las Letras (1991) y el Premio Cervantes de Literatura (1993). Desde 1973 fue miembro de la Real Academia Española y uno de los eternos candidatos al Nobel de Literatura. 


Editorial: Austral. 

Idioma: castellano. 

Sinopsis: es la historia de un niño, Quico, que va a cumplir cuatro años. A Quico le pasa algo importante: le ha nacido una hermana, Cris, que lo ha relegado a un segundo plano. Ahora ya no es el rey de la casa; ahora es el príncipe destronado. A lo largo de un día, desde que se levanta dando gritos hasta que cae rendido por la noche, asistimos a sus andanzas, vislumbramos sus secretos y conocemos sus angustias. Detrás del niño tan admirablemente recreado, vemos un mundo familiar, otros hermanos, el padre y la madre, las criadas, la ciudad, el mundo. 

Su lectura me ha parecido: detallista, asombrosa, analista, descriptiva, psicológica, esclarecedora, humana, inteligente, original...Queridos lectores y lectoras, si algo me han enseñado estos años que llevo pegada a los libros es que hay que aprender a separar. Muchos, y yo se que alguno me dirá que no está de acuerdo, somos los que hemos tenido nuestros más y nuestros menos con un autor/a en concreto. Ya sea por motivos ideológicos, por su forma de ser, por su manera de reflexionar sobre ciertos temas de actualidad...Sea lo que sea, lo que está claro es que, y os lo digo con total sinceridad, es mejor aprender a diferenciar entre la persona y el supuesto talento, en este caso literario, que pueda poseer una persona en concreto. Tirándome un poco a la piscina os confesaré que hubo un tiempo en el que no leí ninguna obra de Mihura por ser el autor afín al franquismo, como tampoco de otros autores como Mario Vargas Llosa, Carmen Posadas, Arturo Pérez-Reverte por otros motivos que aquí no voy a detallar. Sin embargo, lo cierto es que cuando superas estos prejuicios puedes entonces valorar mejor la calidad literaria del autor que está detrás de ese libro en concreto. Con el tiempo acabé leyendo una obra de teatro de Mihura, he conseguido que me pique la curiosidad por leer a Vargas Llosa y de los otros dos aún me costará un tiempo, pero no tardaré en adentrarme en alguno de sus libros. ésto es así: una cosa es la persona y su forma de ser y otra es su mayor o peor habilidad para la escritura o otras artes. Una cosa es como pueda pensar y otra la calidad de su trabajo. El autor del libro que hoy tengo el placer de reseñar estuvo durante algún tiempo en esa particular lista negra, pero que con el tiempo, paradojas de la vida, ha logrado convertirse en uno de mis autores españoles favoritos. El príncipe destronado: una crónica de la infancia con más sustancia de lo que aparenta.


La historia de como este libro llegó a mi adorada y apreciada estantería sucedió hace un tiempo, sin embargo, es necesario empezar como siempre por el verdadero principio. La primera vez que escuché hablar de Miguel Delibes fue en el instituto, obviamente en las clases de Lengua Castellana, donde además de su obra, se comentaron detalles autobiográficos del autor. Fue en aquellas clases donde nos explicaron que Delibes había participado en la Guerra Civil y que se había alistado voluntariamente al bando nacional. Desde ese instante prácticamente, el escritor vallisoletano se me atragantó y por ese detalle puramente autobiográfico me negué en rotundo durante unos años a leer algo de este autor. En fin, cosas que pasan cuando una es demasiado joven y se atreve a juzgar y a opinar antes de haber leído algo del autor en concreto. Pasados unos años, y tras el fallecimiento del autor en 2010, mi conducta férrea se fue ablandando y poco a poco fui conociendo mejor la obra de Miguel Delibes: su temática, forma, personajes, estilo narrativo...A medida que emprendía esta pequeña investigación era cada vez más consciente de que me encontraba ante un escritor de perfil conservador y crítico a su manera, y al que se le sumaba el hecho de poseer una excelente prosa, digna de un eterno candidato al Nobel de Literatura. Desde ese momento y paulatinamente, mi biblioteca se ha ido llenando de libros de Delibes, entre los que se encuentra, como no, El príncipe destronado, que si no recuerdo mal, fue el segundo libro que adquirí tras El Camino, que ese si, fue un regalo. Comencé la lectura de El príncipe destronado a principios del mes de septiembre de este año, en medio de una ola de calor y encontrándome en una situación realmente anómala en mi casa. Y pensándolo bien, visto desde la distancia que ofrece la experiencia, resultó ser un momento irónico pero adecuado desde la más absoluta de las casualidades.


Centrándonos en el apartado más crítico, comenzaremos apuntando que El príncipe destronado presenta una lectura sencilla, ágil, llena de belleza narrativa y descriptiva sin llegar al hastío. Si la producción literaria de Camilo José Cela tiende a ser tosca y brusca en algunas ocasiones, con Delibes nos encontramos con una sorprendente delicadeza, tanto en lo referente a la construcción de los personajes como en el cuerpo narrativo. Sus descripciones de paisajes, entornos, las distintas psicologías, pero sobretodo, de situaciones concretas, son realmente admirables y que he observado en muy pocos escritores. Seguidamente, en El príncipe destronado nos topamos con una tremenda originalidad y maestría, pues, no es fácil situar una acción que acontezca en un sólo día, en 24 horas y en un espacio tan cerrado como puede ser una vivienda familiar. Para llevarlo a cabo, Delibes logra un equilibro entre un semi claustrofóbico escenario y momentos de apertura en los que se sale de ese lugar, lo que le confiere una dimensión mucho menos reduccionista. Por otro lado, la importancia de los personajes en esta novela es capital, vital diría, concentrándo toda la acción dramática y cómica en un niño de tan sólo cuatro años de edad, otro reto al que el autor se enfrenta y que resuelve a la perfección. Delibes logra que el autor se meta de lleno en la mente de Quico, de este pequeño revoltoso y activo que ve como empieza a perder el protagonismo y el cariño de sus padres en favor de Cris, su hermana recién nacida. Al rededor suyo, convergen las vidas del resto de miembros de la família: hermanos y hermanas mayores, la esposa cansada, el marido autoritario, las criadas solícitas y llenas de simbolismo o el pediatra de sorprendente actitud entre otros. Mención a parte merecen los celos, el gran tema de la novela y que Delibes retrata de una forma muy gráfica, sobrecogedora y realista. La inocencia y la perversión se entremezclan de una forma magistral e inquietante al mismo tiempo en la mente de Quico, logrando que en más de una ocasión tengamos la sensación de que algo terrible va a suceder, o lo que es aún más sorprendente, que logremos vernos reflejados en las rabietas, pataletas, gritos y trastadas del pobre Quico; cuyos sentimientos hacia su hermana, a pesar de todo, son los más normales del mundo a esas edades. Finalmente, sólo cabe comentar que a pesar de que en apariencia pueda parecer una historia que se resume en el sentimiento de envidia, la novela se compone de un universo propio donde el contexto, también, juega un papel clave en la comprensión y narración.


En lo que respecta a la opinión puramente personal, como no podía ser de otra forma, me gustaría ir más allá de la interpretación que tradicionalmente se ha echo de esta novela. Como bien sabréis, y en el tercer párrafo lo dejo clarísimo, el tema principal de El príncipe destronado son los celos infantiles, el sentimiento de envidia y todo lo que ello provoca. Sin embargo, sosteniendo este gran tema, encontramos todo un un microcosmos propio, compuesto de una cronología que determina de principio a fin el comportamiento de todos y cada uno de los personajes. El autor lo deja bien claro, nos encontramos en la España de 1963, años de crecimiento económico bajo la dictadura franquista. Son numerosos los elementos que delatan esta época, tales como el rol patriarcal, la sumisión femenina, la importancia de la familia, los tebeos del "Capitán Trueno", la presencia de criadas en una familia de cierto nivel económico, las historias de los antepasados, la presencia de la religión en la vida diaria, los discos de vinilo...No obstante, si hay algo que destaca por encima de todos los temas es la notable presencia del debate de las "dos españas": la tradicional y anclada en las costumbres y la que intenta desesperadamente avanzar y desprenderse de la primera. Este debate estuvo en boga durante la II República y vivió su momento más terrible y sangriento durante la Guerra Civil. Y es durante los últimos años del franquismo, cuando, tras años de represión y de ocultación, aparecen las más famosas disidencias al régimen. En El príncipe destronado se hacen constantes referencias a ese debate, al de la España dividida en un tiempo en el que se instaba a las nuevas generaciones a superar y olvidar el pasado para construir un futuro mejor. Este pensamiento se materializó, como todos muy bien sabemos, en la Transición y en la constitución de 1978, que esta semana cumplió nada más y nada menos que 38 años. A pesar del tiempo transcurrido y de que la sociedad no sea la misma, lo cierto es que el debate todavía no ha desaparecido y esas "dos españas" todavía siguen muy vivas. Delibes, en la que es sin duda, una de sus obras más logradas, no critica ese enfrentamiento explícitamente, sino que lo describe, lo rodea, mostrando al lector una realidad vigente, que nos hace reafirmarnos, una vez más, en la idea de que la Transición, esa "bendita" Transición, no fue tan modélica como nos la quisieron vender. El príncipe destronado: una historia de celos, amor maternal, férreo control patriarcal, reflexiones, dudas, diabluras, imaginación, diversión, perversión...La historia de todos nosotros, de los niños de antes y de los de ahora.

Frases o párrafos favoritos: 

"La Domi relajó su expresión y en sus ojos brilló una chispa de ternura:
-A saber qué tendrá la mano de una madre - dijo.
Mamá adoptó un gesto duro para replicar.
-Lo malo es luego - dijo -, el día que falta Mamá o se dan cuenta de que Mamá siente los mismos temores que sienten ellos. Y lo peor es que eso ya no tiene remedio."

Película/Canción: a todos los aficionados al cine y que conozcan un poco la historia del cine español, les vendrá a la mente la única adaptación que, bajo la dirección de Antonio Merceo y el nombre de La guerra de papa, se estrenó en 1977. Con las impresionantes interpretaciones de actores de la talla de Verónica Forqué, Héctor Alterio, Teresa Gimpera y sobretodo del pequeño Lolo García la película ha logrado convertirse con el tiempo en un auténtico clásico del cine de este país. Aquí os dejo un trozo de la película:


¡Un saludo y a seguir leyendo!

4 comentarios:

  1. Hola! Pues no conocía el libro pero sin duda pinta muy interesante así que no lo descarto. Muchas gracias por la reseña!

    Un saludo!

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  2. Que bien se ve, no sabía de este libro pero sin duda lo leeré en cuánto tenga oportunidad, está muy interesante y también la pelicula. ¡Que monos los pequeñitos!
    ¡Gracias por la reseña, saludos!

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  3. Una novela fascinante.
    yo tambien tengo manias a algunos autores, pero no creo que eso sea malo, el boicot a ciertos productos, tambien culturales es una forma de protesta, así que no creo que abandone mi tendencia a no adentrarme en Vargas Llosa o Reverte. La responsabilidad del consumidor tambien estriva en castigar a los intolerantes o los facciosos.
    el debate de las dos Españas es muy interesante: Ortega reflexiono mucho sobre él. Sin embargo, tampoco es tan original, todos los paises lo tienen, tambien en Francia hay ese enfrentamiento, o en EEUU. El problema esta cuando una parte quiere eliminar a la otra y eso es lo extraño en este país, eso es loq ue no pasa en el resto del mundo civilizado.
    una reseña excelente

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  4. Hoy traes a un autor al que llevo tiempo sin acercarme. Y mira que lo poco que he leído de él siempre ha sido de sobresaliente. Así que me pica y mucho con la excelente reseña que has hecho.
    Besotes!!!

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