Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.

martes, 5 de septiembre de 2017

RESEÑA: La Pimpinela Escarlata.

LA PIMPINELA ESCARLATA

Título: La Pimpinela Escarlata.

Autor: Emmuska "Emma" Orczy (1865-1947) nació en Hungría y fue la segunda hija del barón Félix Orczy, compositor y director de orquesta, y de su esposa Emma Wass. Emma recibió una educación religiosa en conventos tanto de Bruselas como de París, hasta que la familia decidió instalarse en Londres. A la edad de quince años, entró en la Escuela de Arte del Oeste de Londres, donde comenzó su amor por la pintura y el dibujo. Algunas de sus obras fueron expuestas en la Royal Academy. Aunque es autora de numerosas obras, debe básicamente su fama a La Pimpinela Escarlata, escrita para teatro en 1902 y, tras un éxito rotundo, publicada como novela en 1905. La Baronesa de Orczy publicó más de trece colecciones de relatos cortos entre 1905 y 1928, inspirados todos ellos en su primera novela. Estas colecciones se conocen bajo el nombre Serie Pimpinela Escarlata.


Editorial: Literatura Random House.

Idioma: inglés.

Traductor: Juan Leita.

Sinopsis: la historia transcurre a finales del siglo XVIII, durante el Reinado del Terror, cuando el despreciado gobierno jacobino impuesto tras la Revolución Francesa es incapaz de discernir la identidad oculta de un caballero cuyas heroicidades son ignominia del nuevo régimen. De este justiciero solo se sabe que es inglés y que se hace llamar la Pimpinela Escarlata. Líder de una cuadrilla de diecinueve hombres valerosos, arriesgará cuanto posee para salvar de la guillotina a miembros de la aristocracia francesa, en este clásico de aventuras donde abundan el heroísmo, el suspense, el amor, los ideales y la venganza.

Su lectura me ha parecido: sorprendente, interesante, llena de ingenio, cinematográfica, ágil, reflexiva a ratos, enormemente entretenida...Todos sabemos quien es el Zorro, y no sólo porque Antonio Banderas haya ofrecido una interpretación para la posteridad, aunque el verdadero Don Diego de la Vega era en realidad Anthony Hopkins. Este héroe californiano surgió de la creativa mente de Johnston McCulley y como todos bien sabemos, posteriormente dio lugar a toda una cultura popular entorno a su personaje que el cine acabó por convertirlo en inmortal. Lo mismo le sucedió a El Coyote de José Mallorquí Figuerola, al Llanero Solitario de George W. Trendle o al mismísimo Batman, creado por Bob Kane. Todos ellos nos suenan, unos más que otros, pero seguro que los hemos visto citados en algún libro o reflejados en sus correspondientes adaptaciones cinematográficas con mayor o menor éxito. Pero todo tiene un principio. Si, y ese principio, esa influencia literaria, ese modelo en el que los citados autores han encontrado la inspiración se llama Sir Percy Blakeney, más conocido como la Pimpinela Escarlata. Al pronunciar su nombre, enseguida la gente recuerda el personaje, las tramas, incluso la última adaptación al cine. Pero, y esto es lo más triste de todo, nadie recuerda a su autora, porque si, fue una mujer la que inventó dicho héroe de ficción. Por eso y porque el libro que hoy tengo el placer de reseñar lo vale, dedicamos esta entrada a La Pimpinela Escarlata: acción y justicia de la mano en un contexto que invita a reflexionar.


La historia de como La Pimpinela Escarlata llegó a mis manos tiene su origen en el verano del 2016. Como muchos bien sabréis, tengo especial predilección por las Bibliotecas Públicas. No sólo me han salvado en más de una ocasión, sino que además, las considero verdaderos templos del saber que muchos de los que dicen conocer deberían pisar en más de una ocasión. De entre todas las que suelo visitar, una de ellas, una de las más céntricas de la ciudad, se ha convertido con el paso del tiempo en uno de esos lugares mágicos y reconfortantes. Desde que era pequeña, dicho espacio lleno de libros ha formado parte de mis recuerdos, vivencias que han aflorado de nuevo gracias a esos habituales paseos, buscando ese libro, esa novela, ese título que logre sorprenderme. En uno de esos agradables recorridos, mis ojos se dieron de bruces con La Pimpinela Escarlata. A pesar de ser una edición bastante reciente, lo cierto es que la encontré encajada entre un montón de gruesos libros. De buenas a primeras, no me sonaba de nada, jamás había escuchado hablar de la Pimpinela Escarlata, como tampoco de su autora Emma Orczy, quien aparecía como Baronesa Orczy. Al abrir una de las primeras páginas, descubrí más datos de la autora. Esta pequeña biografía y la trama fueron los motivos que me empujaron a llevarme prestado este ejemplar. La Pimpinela Escarlata viajó conmigo aquel año y acabó convirtiéndose en una de las lecturas del verano pasado. Cuando sobrepasé la fecha límite que marcaba la duración del préstamo bibliotecario, me tocó acercarme y entregarlo en mano a la encargada de turno, con la sensación de que se me habían quedado demasiadas cosas en el tintero. Su lectura me resultó inspiradora y durante los siguientes meses no podía evitar darle vueltas a algunas cuestiones que aparecen de refilón en el libro. Tenía cosas que contar, pero, nunca veía el momento oportuno de plasmarlas. Pero de pronto, cual señal del destino, escuché hablar del Proyecto Adopta una Autora. Llevaba algún tiempo queriendo inscribirme, necesitaba encontrar a una autora cuya producción literaria me hubiese marcado, y entonces el nombre de Emma Orczy se cruzó en mi mente, como un rayo. Fue así como, justo un año después, en el verano de 2017, volví a la Calle del Hospital y me llevé de nuevo aquel ejemplar de La Pimpinela Escarlata. No había cambiado, sin hojas rotas, sin subrayados, con el mismo atractivo del primer día. Actualmente, La Pimpinela Escarlata todavía reposa sobre mi escritorio, esperando a que gracias a Adopta una Autora, muchos de vosotros descubráis su historia y a la escritora que la hizo posible.


En este tercer párrafo dedicado a la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que La Pimpinela Escarlata presenta una lectura muy sencilla, trepidante, ágil, logrando que el lector no desfallezca durante la lectura. No hay más que darse cuenta de cual es el género literario en el que se inserta esta historia. El de aventuras es probablemente uno de los sub géneros literarios más infravalorados en la actualidad, destinado, y de forma cada vez más residual, a la literatura infantil y juvenil. Sin embargo, y aunque muchos crean que éste es sencillo en cuanto a su composición y escritura, lo cierto es que para escribir una buena novela de aventuras requiere de imaginación, conocimiento del género, pero sobre todo, talento literario. Tu puedes escribir un relato de aventuras, pero sin ese pulso narrativo rápido y moderado al mismo tiempo, la historia resultaría mediocre. En el caso de Emma Orczy sabe narrar, sabe escribir y no duda en demostrarlo en cada página, manteniendo al lector casi en vilo momentos después de que finalicen los combates de espadachines. Seguidamente, es de destacar que la autora tuvo en quien fijarse a la hora de crear un personaje tan particular como la Pimpinela Escarlata. Es notable la influencia de Alejandro Dumas, ya no sólo en el estilo empleado, también por ese, aunque renovado, enfrentamiento entre el bien y el mal, entre la codicia y la justicia, entre la corrupción y la lealtad. Sin embargo, y a diferencia del maestro francés, la Pimpinela Escarlata es un justiciero que se toma la justicia por su mano con tal de evitar una situación injusta. Sir Percy Blakeney es algo así como un Robin Hood del siglo XVIII, no roba a los ricos para dárselo a los pobres, pero si libra a éstos primeros de las consecuencias de unos gobernantes cada vez más tiranos. Por otro lado, es importante resaltar al personaje de Marguerite Saint-Just, que tiene puntos de encuentro con la Mylady de Los Tres Mosqueteros, pero en el que apreciamos una evolución bastante notable. Saint-Just es una mujer que carece del carácter sibilino de Mylady, pero que posee una fuerza y una convinción dignas de admirar. Comprometida políticamente, justa, con las ideas claras, valiente y a la que las amenazas o el peligro no logran amedrentarla. En ese sentido, nos encontramos ante una heroína con muchas cualidades que no sólo la convierten en el interés romántico del protagonista, también en una pionera en cuanto a la construcción de personajes femeninos en la literatura. Tampoco hay que pasar por alto, en relación a la confección de la novela, la destreza de Orczy a la hora de presentar al lector escenas realmente familiares. Es obvio que los cineastas que se han atrevido con el género de aventuras han bebido mucho de la literatura, pero es que en el caso de La Pimpinela Escarlata, dichos fragmentos inevitablemente nos recuerdan a esa tradición cinematográfica. No es de extrañar que gran parte de esta novela haya servido de inspiración para muchos directores enamorados de las posibilidades estéticas y de acción que ofrecen novelas como La Pimpinela Escarlata. Finalmente, sólo me cabe apuntar que ésta es una edición bastante cuidada, incluyendo una serie de ilustraciones que ayudan a que este libro sea más atractivo estéticamente a ojos del lector más exigente.


Como acabo de comentar, además de ser una de esas novelas pioneras e innovadoras en algunos campos de la literatura universal, La Pimpinela Escarlata es también una lectura muy atemporal. Y esto es así gracias a ese abrumador mensaje que aparece a lo largo de sus 331 páginas. En su libro, Emma Orczy quería que el lector se diese cuenta de algo muy importante: que el poder en todas sus formas puede llegar a corromper. Esto, a medida que uno va leyendo La Pimpinela Escarlata, parece interiorizarlo de forma completamente natural, sin sorprender si quiera, como si estuviésemos acostumbrados a verlo en nuestro alrededor, en nuestro día a día. Y es absolutamente cierto, pero, no está de más que desde la literatura se haga hincapié en esto, pues, precisamente por esa falta de escandalo, resultan esenciales reflexiones como estas. Todos conocemos algún ejemplo, desde el que hemos escuchado nombrar hasta los grandes ejemplos que pueblan la historia universal. Sin ir más lejos, la propia Revolución Francesa, contexto en el que se desarrolla La Pimpinela Escarlata, es uno de los grandes ejemplos de como el poder puede llegar a desembocar en verdaderas calamidades. De una revolución llevada a cabo por el pueblo y respaldada por las ideas ilustradas a la instauración durante un periodo corto de tiempo del llamado Régimen del Terror. Un gobierno que como bien se aprecia en la imagen, hacía uso de la guillotina y no siempre contra gente que de verdad la merecía. Dejando de lado el hecho de que dicha sentencia es totalmente reprobable, en esa época y hoy en día, hay que tener en cuenta que muchos de los que fueron condenados a la guillotina eran completamente inocentes, solamente tuvieron la mala suerte de encontrarse en el lugar y en el momento menos adecuado, bajo un gobierno que había perdido por completo el oremus y que ejercía el poder de una forma sangrienta. Como este, muchos ejemplos de similares características han acontecido a lo largo de la historia, incluso, sin ir más lejos, el aprovecharse de una posición privilegiada con fines personales es algo que en España debería sonarnos por la cuenta que nos trae. No hace falta que exponga caso por caso, pues, todos los conocemos, nos indignamos en un primer momento y después, sin saber muy bien por qué, se nos olvida de un plumazo. El sistema está construido con un perverso mecanismo, de manera que si por la mañana ponemos el grito en el cielo por el caso de corrupción de turno, a la noche nos adormecen con entretenimiento, para tenernos mansos, dóciles, manipulables, para que ya ni nos acordemos de por qué estábamos tan enfadados esa mañana. A veces pienso que nos va el masoquismo, pero también opino que deberían existir más personas como la Pimpinela Escarlata, que posean un sentimiento de la justicia noble y que ayuden a las víctimas de ese abuso de poder. El mensaje de Emma Orczy es simple: nadie esta a salvo de ser arrastrado por quienes tienen influencia, pero si se puede despertar y comenzar a actuar, pasar a la acción, despertar conciencias y  hacer visible el problema a todo el mundo, incluyendo a los verdugos de esa injusticia. La Pimpinela Escarlata: una historia de aventuras, luchas, misterio, intriga, conspiración, arrojo, amor, crítica al abuso de poder...Una novela de capa y espada que engancha y sorprende.

Frases o párrafos favoritos:

"Una muchedumbre enfurecida, hirviente y vociferante de seres que sólo de nombre eran humanos, pues a la vista y al oído no parecían sino bestias salvajes, animados por las bajas pasiones, la sed de venganza y el odio. La hora, un poco antes del crepúsculo, y el lugar, la barricada del Oeste, el mismo sitio en el que una década después, un orgulloso tirano erigiría un monumento imperecedero a la gloria de la nación y su propia vanidad."

Película/Canción: existen dos adaptaciones cinematográficas de esta novela. La primera de 1934 y la segunda de 1982, además de una popular serie de televisión producida por la BBC en el año 1999. Aquí os dejo con el tráiler de la segunda de las adaptaciones:


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Reseña dentro del proyecto Adopta una Autora

10 comentarios:

  1. No es un libro para mí, pero porque ahora tengo muchísimo pendiente y no puedo con todo. Lo que sí compartimos es el amor por las bibliotecas públicas, empecé a ir de pequeña y aunque unas veces voy más que otras, son una parte de mi vida. He pasado horas leyendo, buscando libros y encontrando auténticos tesoros. ¡Y encima gratis! Me han dado ganas de ir de nuevo a la biblioteca, de esta semana no pasa.

    Besos.

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    1. Buenas tardes Bibiana.
      Bueno, tranquila, habrá tiempo para leerlo. Me alegro que compartamos la misma opinión y de que te hayan entrado ganas de ir a una biblioteca pública. Como su servicio y calidad no hay nada.
      Gracias por tu comentario.

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  2. Nos descubren tantos maravillosos libros las bibliotecas! Una gran reseña la que has hecho. Aunque ahora con tanto pendiente no me veo con este libro, aunque sí he visto sus dos adaptaciones, hace bastante tiempo. Me gustaron, recuerdo.
    Besotes!!!

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    1. Buenas tardes Margari.
      Y que lo digas, las bibliotecas son el paraíso. Yo la verdad es que no he tenido la oportunidad ¿están bien? ¿Son fieles a la novela?
      Gracias por tu comentario.

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  3. No he leído la novela, ni siquiera conocía el nombre de su autora, pero sí que he visto la adaptación cinematográfica (me entretuvo mucho) y me sirvió para conocer la historia. Como bien dices es una historia atemporal y eso solo lo consiguen los grandes relatos. Debería leerla, pero prefiero ponerme con otras.
    Muy buenas reseña, Andrea. La verdad es que todas las tuyas lo son
    Besos

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    1. Buenas tardes Juan Carlos.
      Gracias, se hace lo que se puede. Pues lo próximo es leer el libro, seguro que te gusta, ya me contarás.
      Gracias por tu comentario.

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  4. Muy buena reseña, aunque no es el tipo de novela que suelo leer, si has despertado mi curiosidad. Muchas gracias por la reseña. Saludos

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    1. Buenas tardes Laura.
      Me alegro de haber despertado tu interés, seguro que no te arrepientes.
      Gracias por tu comentario.

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  5. no soy muy aficionado a los espadachines, pero me ha gustado mucho la reseña. No sabía que existían adaptaciones de la pimpinela escarlata, la verdad, estoy un poco desfasado con el cine.
    el poder absoluto corrompe absolutamente, por eso Montesquieu y Locke antes que él idearon el sistema de división del poder del Estado en el legislativo, el ejecutivo y el judicial, con la idea de que uno fuera el policia del otro. Es un principio que recojen todas las constituciones desde la Republica de los Estados Unidos, si realmente se practicara, el mundo, no tengo duda, sería un poco mejor.
    una reseña excelente

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    1. Buenas tardes JF.
      Jajajaja...Tranquilo, yo tampoco es que sea una experta. Eso si, soy muy fan de La Princesa Prometida. Cierto, la historia nos lo demuestra, y en la actualidad parece que no andamos por buen camino en ese sentido.
      Gracias por tu comentario.

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