EL NOMBRE DE LA ROSA
Antes de comenzar la Reseña, me gustaría dar las gracias a todos los que participasteis en el reto: 50 Reseñas 50 Libros, espero que juntos lleguemos a las 100 Reseñas. Como habréis podido comprobar, la mayoría habéis acertado en cuanto al título y al autor de la novela, lo que me ha alegrado porque eso significa que sois unos lectores empedernidos, algo que me encanta. Aún así, la próxima vez me esmeraré con las pistas, porque me gusta haceros pensar. Bueno, y sin más preámbulos, iniciemos la Reseña número 50 de Jimena de la Almena.
Título: El Nombre de la Rosa.
Autor: Umberto Eco (Italia 1932), aunque El Nombre de la Rosa y El Péndulo de Foucault proporcionaron a este autor un clamoroso éxito sin precedentes, su carrera de filósofo, ensayista, historiador, conferenciante, crítico de arte y catedrático de Semiótica ha sido reconocida con diversos galardones, entre ellos el Príncipe Asturias de las Humanidades. Es doctor honoris causa por 25 universidades y forma parte del Foro de Sabios de la Unesco.
Editorial: DeBolsillo.
Idioma: italiano.
Traductor: Ricardo Pochtar.
Sinopsis: En una abadía benedictina del norte de Italia, a finales de 1327, se produce una serie de asesinatos que el antiguo inquisidor, fray Guillermo de Baskerville, viene a esclarecer. Todos ellos guardan relación con un libro atribuido a Aristóteles que tiene que ver con la risa. Se guarda en el Finis Africae, zona prohibida de la biblioteca y cargada de peligros. "La biblioteca se defiende sola. Laberinto espiritual y también laberinto terrenal. Si lograseis entrar, podríais no hallar luego la salida".
Su lectura me ha parecido: esplendida, trepidante, didáctica, abrumadora, ambiciosa, magna, sobresaliente, inquietante, completa, ingeniosa, terrorífica, filosófica, original, perturbadora, culta..... Se me acaban los adjetivos para describir a la que probablemente sea una de las mejores novelas históricas que se haya escrito en las últimas décadas, rozando la perfección en cuanto a la veracidad y la exactitud, describiendo los aspectos políticos, económicos, sociales y teológicos de una determinada época histórica, poniendo así, el listón altísimo a todas aquellas novelas que pretendan calificarse, de verdad, novelas históricas. No tengo la menor idea de cómo surgió esta magistral historia de la imaginación de Umberto Eco, lo que si que se es que, y después de haberlo leído, he podido apreciar con gran admiración, el tremendo trabajo bibliográfico que esta novela lleva tras de si. También hay una historia y una trama, eso está claro, pero no hay más que leer los primeros capítulos, solamente los primeros capítulos, os lo aseguro, hay incluso veces que parece que estés leyendo un texto académico sobre el cisma y la crisis conciliar y no una novela histórica al uso. Lo cual, en mi más sincera opinión, fundamentada claro está, en mi predilección por la historia, en especial historia medieval, pues ¿que queréis que os diga? me fascinó Amigos y amigas, tengo el placer de presentaros El Nombre de la Rosa, el sueño de todo escritor de novela histórica.
En lo que respecta a como este libro llegó a mis manos, he de confesaros que en mi caso El Nombre de la Rosa era uno de esos libros que creía haber leído, pero que en realidad, estaba completamente equivocada. Si que recuerdo, cuando estaba en segundo de la ESO, tras ver en clase la adaptación cinematográfica de esta novela, película que sin duda os recomiendo, me entró una gran curiosidad por leer el libro. Sin embargo, mis ganas se vinieron abajo al comprobar el alto nivel descriptivo, al apreciar esa letra tan pequeña y asustarme con esos palabrejos tan raros escritos en otra lengua que todavía no identificaba. Tal fue la impresión que sólo alcancé a leer los tres primeros capítulos, eso si, sin entender ni una palabra. Supongo que la respuesta a este inusual suceso lo debemos encontrar en el hecho de que yo todavía, por mi edad física y mental, no estaba lo suficientemente preparada para enfrentarme a una lectura de este calibre, y que debía esperar con paciencia. Años más tarde, ya inmersa en el estudio de Carrera Universitaria, y teniendo una visión y unos conocimientos más amplios de la Edad Media, decidí leerme el libro. Reencontrarme con El Nombre de la Rosa, después de tantos años fue todo un descubrimiento, y no me asusté ante tal novelón, pues ahora conocía la historia, el contexto, el pensamiento...Ya comprendía lo que Umberto Eco quería hacer llegar al lector con El Nombre de la Rosa.
Centrándonos en lo que aquí nos concierne, he de avisaros que el que se anime con este libro que sepa que, como ya he dicho al principio de la reseña, es una lectura ingeniosa, culta, filosófica y abrumadora, entre otros muchos adjetivos positivos, y cuando digo INGENIOSA, CULTA, FOLOSÓFICA y ABRUMADORA, lo digo por algo. El Nombre de la Rosa es INGENIOSA, pues Eco ha sabido fusionar dos géneros novelísticos que parecían en apariencia incompatibles como son la novela histórica y la novela policíaca. Hasta la publicación de esta novela era imposible imaginarse una trama bien urdida y muy compleja, propia de la maestría del genero policíaco, que acontezca en el año 1327, en un monasterio del norte de Italia más concretamente. La idea es esplendida, por lo menos a mi me lo parece, es fascinante ser consciente de estar leyendo una novela policíaca en un contexto inusual pero que concuerde con la trama a la perfección, trama que además, sea protagonizada por un monje que haga las veces de detective e investigador, cuyo apellido "Baskerville", para más inri, nos remita constantemente al universo de Sherlock Holmes. Y ya para afinar más, Eco crea al personaje de Adso, ese monje joven e inexperto que hace las veces de aprendiz, de pupilo...¡Una especie de Doctor Watson! A día de hoy todavía sigo convencida de que Umberto Eco ha bebido mucho de esta tradición policíaca, tomándola como inspiración para escribir esta novela. Seguidamente, El Nombre de la Rosa es CULTA, aunque más bien debería decir CULTÍSIMA. Abundan en ella términos, fórmulas eclesiásticas, liturgias...Todas ellas en Latín. Yo no se como será la estructura de esta novela en otras ediciones, el caso es que en la mía, que es del año de la picor, esa que casi todo el mundo tiene de la colección de El País Novela Histórica, eché mucho en falta notas a pie de página, con traducciones o con explicaciones aclaratorias. Toda novela histórica, según mi parecer, debería tener notas a pie de página, y más esta novela que a lo largo de su lectura te encuentras cada dos por tres un cultismo. Yo di Latín en el bachillerato, y conocía algunos, pero habían otros que se me escapaban, así que a todos aquellos que se lean El Nombre de la Rosa sin notas a pie de página, yo les aconsejaría que tuviesen un diccionario de Latín bien cerca de la mesilla de noche por si acaso.
En tercer lugar, El Nombre de la Rosa es FILOSÓFICA y DIDÁCTICA, no hay más que adentrarse en sus páginas para apreciar cuanta es la información nivel pedagógico de la época en la que se ambienta la trama. Por sus páginas desfilan teorías Aristotélicas, Bíblicas, credos de la religión Cátara, normas de la Regla Benedictina, citas de pensadores árabes....Llegando a reunir todo el conocimiento y el saber de una época para condensarlo en un libro. A pesar de que El Nombre de la Rosa no es una fuente histórica, pues se escribió en el siglo XX y no en el XIV, si que podemos encontrar en ella una inmensa cantidad de información de cómo era el pensamiento de la Edad Media. Un maravilloso trabajo bibliográfico que hace las maravillas de todo aquel que quiera lanzarse a conocer la Edad Media y atreverse a leer a los grandes autores de la época. Seguidamente, El Nombre de la Rosa es una novela ABRUMADORA, algo que positivamente la diferencia de muchas novelas históricas. Es tal la cantidad de información la que nos aporta esta novela que es imposible numerar todos y cada uno de ellos. Desde la organización jerárquica de un monasterio Medieval hasta la problemática del Cisma con el Papa de Roma y el Papa de Aviñón, desde las características de la inquisición Medieval hasta la rudimentaria medicina de la época, desde el funcionamiento de una biblioteca de mojes copistas a la paupérrima situación de los campesinos. Si hasta se trata la visión de la mujer en la Edad Media desde la perspectiva eclesiástica, la cual, como es de esperar, es bastante misógina. Todas estas aportaciones enriquecen, no sólo a nivel de usuario, porque puedes quedarte conforme con lo que lees, pero este tipo de novelas buscan enriquecer la inquietud, despertar la curiosidad del lector, que acudan a leer, por ejemplo, manuales de Historia Medieval, las Teorías Aristotélicas o la propia Biblia, ese inmenso relato de ciencia ficción que tanto nos ha marcado históricamente y mentalmente y que todavía, sin darnos cuenta, rige nuestro día a día.
Por último y para acabar, me gustaría acabar la redacción de esta Reseña no con la tradicional reflexión que siempre suelo hacer al final de cada Reseña, sino con un reto. Esta vez me gustaría que fueseis vosotros, los lectores, los que hayáis leído El Nombre de la Rosa, los que reflexionéis acerca de su lectura, pues os confieso, me es complicado quedarme con una de las muchas interpretaciones que se le ha dado al libro, toda esta polémica, derivada sobretodo del extraño título sobre el que se presenta esta novela. Yo tengo mi interpretación propia, pero si la contase aquí, sería acusada de un descarado spoiler, y pretendo que os leáis el libro, por eso, lectores y lectoras, hoy es vuestra oportunidad, contarme que os ha parecido la novela y que inquietudes y que aspectos sacáis de esta lectura. Todas serán igualmente bienvenidas y las debatiremos animadamente en este espacio dedicado sólo y exclusivamente para los lectores. El Nombre de la Rosa: una historia de misterio, intriga, prohibiciones, injusticias, amor...Un libro que da ejemplo, que enseña, que inevitablemente acabará siendo un "clásico".
Frases o párrafos favoritos:
"Hace frío en el escriptorium, me duele el pulgar. Dejo este texto, no se para quién, este texto que ya no se de qué habla: stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemos".
Película/Canción: en el año 1986 se estrenó la única adaptación cinematográfica que existe de esta novela. Una película bastante conocida, que respeta bastante la trama de la novela y que cuenta con las interpretaciones de un magnífico Sean Connery (Los Intocables de Eliot Ness), de un jovencísimo Christian Slater (Entrevista con el Vampiro) y de un soberbio F. Murray Abraham (Amadeus) entre otras muchas. Una película que sin duda os recomiendo ver, siempre después de haberos leído el libro.
¡Un saludo y a seguir leyendo!




















