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En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.

lunes, 13 de junio de 2016

RESEÑA: Sueño de una noche de Verano

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO


Título: Sueño de una noche de Verano. 

Autor: William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, Reino Unido 1564-1616) fue un dramaturgo, poeta y actor inglés; considerado el autor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal. Conocido en el mundo entero, Shakespeare es uno de los escritores más prolíficos de la historia de la literatura con 10 tragedias, 12 comedias, 11 dramas históricos y cientos de sonetos recopilados bajo los títulos de Sonetos Venus y Adonis. Sin embargo, Sahkespeare es mundialmente conocido sobretodo por sus más famosas y eternas obras de teatro, tales como HamletRomeo y Julieta, El Rey Lear, El Mercader de Venecia, Mucho ruido y pocas Nueces, Otelo, Macbeth, Julio César, Enrique IV, La fierecilla domada, Las alegres comadres de Windsor...Sueño de una noche de Verano es una de sus comedias más conocidas. 


Editorial: Alianza Editorial. 

Idioma: inglés. 

Traductor: Luís Astrana Marín. 

Sinopsis: en los inicios de su carrera como dramaturgo, William Shakespeare compuso su obra más alegre y desenfadada, Sueño de una noche de Verano (1594). Mitología, costumbrismo cómico, bromas, equívocos, humor y poesía conviven dentro de ella en una zarabanda mágica ambientada en la noche pagana de San Juan, en la que todo es posible, si bien al final, frente al caos, se imponen el orden y la armonía. Esta alocada fantasía de amor está, como no se puede ser de otra manera, teñida de elementos inconscientes y oníricos, y entre la galería de personajes que la pueblan, Oberón y el duendecillo Puck han alcanzado fortuna en la memoria de los hombres. 

Su lectura me ha parecido: ligera, original, sugerente, divertida, ágil, serena, clásica, imaginativa, colorida, especial...Queridos lectores y lectoras, los que a menudo os dejáis caer por este espacio, sabéis de sobra que no es la primera vez que reseñamos un clásico de este calibre. Es más, ya avisé que en esta tercera temporada de reseñas íbamos a prestar más atención si cabe a esos libros que hoy por hoy se consideran imprescindibles dentro de la historia de la literatura. Sin embargo, eso no quita que una servidora sienta respeto, y más en esta ocasión tan especial, en la que en este espacio de crítica y opinión rendimos homenaje a uno de los grandes entre los grandes. Este año, como todos bien sabréis, se conmemoran muchos aniversarios literarios de autores que todos los días deberíamos recordar y traer a nuestra memoria de vez en cuando. En esta ocasión, y para unirnos de nuevo a  la extensa lista de homenajes expresados a lo largo de este 2016, ¿qué mejor obra para resaltar la genialidad de un autor único e irrepetible que la que hoy tengo entre mis manos? Un escrito que ha perdurado a lo largo de los siglos, cuyos elementos fantásticos y sensoriales siguen provocando en el lector una tremenda fascinación, pero que sin embargo, esconde entre sus páginas un mensaje realmente conservador. Sin duda, y más en las fechas en las que nos encontramos, próximas a la noche más mágica y corta del año, es el momento perfecto para disfrutar y reflexionar sobre Sueño de una noche de Verano: la calidez, la libertad, lo cómico y lo fantástico unidos para hacer reír y pensar al público.


La historia de como Sueño de una noche de Verano fue a parar a mis manos es bien sencilla, pero para contarla bien, debemos remontarnos unos años atrás, a la época en la que una servidora disfrutaba de las mieles del teatro en riguroso directo. Como bien sabréis por anteriores reseñas, mi pasión por el teatro es inmensa, hasta tal punto que incluso llegué a hacer mis pinitos como actriz en grupos de teatro amateur, permitiéndome la versatilidad para moverme en diferentes géneros teatrales. Para mi desgracia, y esto es una espinita que siempre llevaré clavada, jamás en mis años de aprendizaje actoral, representé una obra de William Shakespeare. Si que me aproximé a otra de sus obras más conocidas, Romeo y Julieta, cuando tenía 17 años en una obra que versaba sobre las diversas concepciones y significados del amor. Sin embargo, ese leve acercamiento se resumió en aprendernos una parte muy pequeña de una inmensa escena, concretamente la Romeo y Julieta se conocen y se besan por vez primera. Sin embargo, y como os podréis haber imaginado, aquella escena adaptada a nuestros días y en la que una servidora se limitó a narrar lo que acontecía, me supo más bien a poco. Dos años más tarde, durante aquel intenso año en el que logré mi primer, y hasta la fecha, papel como protagonista; fui a ver, junto con el resto de mis compañeros, a nuestro profesor de interpretación actuar en una obra de teatro, la cual, no fue otra que Sueño de una noche de Verano. Recuerdo que su inicio era lento y algo pesado, pero conforme la representación avanzaba, el ritmo creía vertiginosamente, y las escenas absurdas y cómicas se precipitaban, lo que provocó que las carcajadas inundasen el teatro. Recuerdo que me reí tanto que no pude evitar que las lágrimas recorriesen mis mejillas y que no pudiese apartar la mirada de toda un universo sobrenatural y realista al mismo tiempo. Al finalizar la función, salí con una sonrisa dibujada en mi rostro, soñando con ponerme en la piel de algún chiflado cómico o en la de la misma y serena Titania. Pero sobretodo, con la sensación de haber disfrutado como nunca de la magia del teatro, éste fue el principal motivo que empujó a que pidiese al Grupo Anaya el texto teatral, el cual, leí con un aura de felicidad y nostalgia incontrolable. 


En lo que respecta a la crítica propiamente dicha, comenzaremos diciendo que Sueño de una noche de Verano es una pieza teatral muy ágil y movida, donde la acción de los personajes tiene un papel fundamental. Los personajes están en constante movimiento, de un lado a otro, desplazándose constantemente, incluso estas acciones resultan imprescindibles para el transcurso de la trama y con él el de la propia historia que sobre las tablas pretende narrarse. Esto hace que sobre el escenario no resulte una representación monótona y sobre el papel no pierda ritmo, por lo que su lectura sería atractiva a ojos del más exigente lector. Seguidamente, la construcción de los personajes, de cada uno de ellos, desde el que posea menos texto al que se lleve la palma en cuanto a diálogos, es absolutamente perfecta. Dentro de este ámbito, todos sabemos que Shakespeare era todo un maestro, pero aún así, sorprende encontrarse una obra que, a diferencia de las que nos tiene acostumbrados, despliega todo un universo de personajes singulares: hadas, duendes, reyes, princesas, cómicos....Todos ellos extraídos de una de las mentes más ingeniosas que ha dado la humanidad. Pero lo mejor de todo es que cada uno de ellos, está inserto en un mundo totalmente inventado, fantástico, mágico, que incluso a veces resulta sensual y hedonista. Su creación recuerda mucho a otros entornos inventados tales como Nunca Jamás o Narnia, universos paralelos donde todo es posible, y donde el ente fantástico cobra gran protagonismo desplegando todo su atractivo poder. De hecho, es muy probable que los afamados autores de Peter Pan y Las Crónicas de Narnia bebiesen de este influencia shakesperiana. Finalmente, lo que hace de Sueño de una noche de Verano una de las mejores comedias que he leído es su poética ingeniosa, la cual, induce inmediatamente a la risa más desaforada. No sólo las situaciones y la trama son proclives a equívocos y demás confusiones, sino que la riqueza de su lenguaje hace que incluso el propio lector acabe soltando sonoras carcajadas y alguna que otra lagrima descontrolada. 


Como pertinente y muy necesaria reflexión final, pues, toda obra literaria, hasta la menos insospechada, nos puede ofrecer aspectos de gran interés y discusión, me gustaría centrarme en una cuestión importante, y que de cara a próximas fechas, viene bien tener en cuenta. He de reconocer ante vosotros, queridos lectores y lectoras, que me costó escoger el tema de debate relacionado con Sueño de una noche de Verano. Por un lado imperaba la falta de creatividad arrastrada por culpa de trabajos en el entorno universitario, y por otro lado, el inmenso respeto que una servidora le tiene al gran dramaturgo inglés. Todo ello retrasó para mi desgracia, las ganas que tenía de plasmar sobre esta hoja electrónica lo que había extraído de su lectura, y así fue hasta hace unos días, cuando de pronto, me vino la divina inspiración. Un fantástico documental titulado El Bosco, El jardín de los sueños, el cual recomiendo encarecidamente ver, y que para mi suerte, tuve el placer de verlo en el salón de actos de mi facultad, me descubrió la moraleja y el mensaje que hay detrás de Sueño de una noche de Verano. Como sucede en todas las fiestas, ya sean las más comunes, como los cumpleaños o las bodas, hasta las más grandes, como las fiestas patronales de un pueblo o una ciudad, la gente aprovecha para hacer lo que nunca harían en otras fechas del año. Es el momento de disfrutar, de dejarse llevar y de sucumbir a placeres tales como la bebida, el baile, el sexo sin restricción o la comida en exceso. En definitiva, el ser humano necesita desconectar de vez en cuando de la rutina, de la realidad y de las obligaciones para entregarse a la diversión. Esto sucede más de lo que muchos nos imaginamos, y es en estos acontecimientos tan señalados, cuando se tiene la sensación, aunque más bien sería, la filosofía de que todo es posible. Al igual que sucede con la parte central del famoso tríptico de El Bosco, en Sueño de una noche de Verano, los personajes, se ríen, disfrutan de la vida, del amor, de las pasiones, de la locura, del entorno privilegiado. Inmersos al fin y al cabo en un paganismo que en la época de Shakespeare no sería visto con buenos ojos. Pero como todo en esta vida, la fiesta llega a su fin, y es hora del recogimiento, del descanso y de poco a poco, de la vuelta a la normalidad. Esa es la principal moraleja que se desprende de esta obra, y la noche de San Juan, sin duda, es el mejor ejemplo para modstrar este hecho, donde la magia de las hogueras junto con el mar bañado por las estrellas invita a no desaprovechar ni un minuto y dejarse mecer, al compás de la espuma de las olas y del calor de las llamas. Sueño de una noche de Verano: una historia de amor, pasión, fantasía, hadas, risas, distracciones, equivocaciones, situaciones cómicas, mensaje....Una obra que una servidora no dudaría en verla de nuevo representada y que con gusto reelería. 

Frases o párrafos favoritos: 

"Dejemos a los amantes y a estas imaginaciones ardientes, a esas extravagantes fantasías que van más allá de lo que la razón pueda percibir."

Película/Canción: Sueño de una noche de Verano se ha llegado a apatar al cine en más de 8 ocasiones, de las cuales, las más famosas son la de 1935 dirigida por Max Reinhardt, la de 1955 de Igmar Berman, la versión libre y sensual de Woody Allen en 1982 y la de 1996 protagonizada por Michelle Pfeiffer y Stanley Tucci entre otros. Sin embargo, y aprovechando la ocasión, he decidido adjuntaros la escena de Sueño de una noche de Verano de una de mis películas favoritas, la cual, de seguro os sonará. 


¡Un saludo y a seguir leyendo!

Cortesía de Alianza Editorial (Grupo Anaya)

8 comentarios:

  1. Hola! La verdad es que no me gusta nada leer teatro, verlo si, pero soy incapaz de ponerme con un libro, y además la película de este libro tampoco me convenció mucho así que no creo que me ponga con el libro. Muchas gracias por reseñarlo!

    Un saludo!

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  2. ¡Hola! El libro no lo he leído pero la película me gustó.
    Besos.

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  3. nunca he tenido la oportunidad de ver representar esta obra y es algo que me gustaría mucho, sin embargo, las tablas de los teatros se suelen llenar más con las tragedias de Shakeespeare que con las comedias, sin duda algo que ya viene de antiguo, pues los griegos consideraban la tragedia como algo más elevado espiritualmente que la comedia. Craso error, pues como demostraron los comediantes clasicos como Aristofanes o más recientemente Moliere o el mismo Shakeespeare la comedia es muy profunda, auqneu tiende a ser conservadora.
    una reseña excelente

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  4. Hola Jimena!!!
    Ideal ahora que se acerca la noche más mágica del año!! Lo leí en el instituto... pero creo que debería de releerlo!! Es uno de mis favoritos dentro de la obra de Shakespeare!! saludos!!

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  5. Hola!
    Precisamente me ocurrió lo mismo que a ti, por parte de la escuela nos llevaron a verla representada y me gustó tanto y me hizo soltar enormes carcajadas que sentí el impulso de leer el original que también me mantuvo con una sonrisa de oreja a oreja a pesar de ya saber lo que iba a pasar.
    Si duda es la obra que yo siempre recomiendo para empezar a leer a Shakespeare por su frescura y agilidad.
    Me gustó mucho tu reseña.

    Saludos.

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  6. Un gran clásico y un imprescindible. Un beso ;)

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  7. Ains, me trae muy buenos recuerdos, lo leí con unos once años en la playa, muerta de calor, y me pareció fantástico, tan mágico y tan atrayente... lo releo de vez en cuando, siempre en verano.

    Besooos!!

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  8. Thank you for follow I follow you too GFC N.1328
    William S. So romantic ..
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