Presentación

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.

En este blog encontraréis reseñas, relatos, además de otras secciones de opinión, crítica, entrevistas, cine, artículos... Espero que os guste al igual de todo lo que vaya subiendo.

martes, 29 de agosto de 2017

RESEÑA: El motel del voyeur.

EL MOTEL DEL VOYEUR

Título: El motel del voyeur.

Autor: Gay Talese (Ocean City, Nueva Jersey 1932), de raíces italianas fue periodista en The New York Times entre 1956 y 1965 y ha escrito en The New Yorker, Time, Harper´s Magazine o Esquire, que señaló su artículo Frank Sinatra está resfriado como el mejor que jamás publicaron sus páginas. Junto con Tom Wolfe, se considera el padre del Nuevo Periodismo. En 2012 recibió el Premio Reporteros del Mundo, otorgado por El Mundo, en reconocimiento a toda su obra, que incluye Retratos y encuentros o El silencio del héroe, una extraordinaria recopilación de sus crónicas deportivas. En 1971 publicó Honrarás a tu padre, monumental crónica sobre la mafia que inspiró Los Soprano y fue elegido como uno de los mejores libros de no ficción del año por Qué Leer. En 1992 narró la historia de la familia Talese en Los hijos, a la que siguió Vida de un escritor. El motel del voyeur es su último libro.

Editorial: Alfaguara.

Idioma: inglés.

Traductor: Damià Alou.

Sinopsis: a principios de 1980, Gay Talese recibió una carta de un hombre de Colorado que le hacía partícipe de un secreto sorprendente: había comprado un motel para dar rienda suelta a sus deseos de voyeur. En los conductos de ventilación instaló una "plataforma de observación" a través de la cual espiaba a sus clientes. Talese viajó entonces a Colorado, donde conoció a Gerald Foos y pudo comprobar con sus propios ojos la veracidad de la historia. Además, tuvo acceso a sus diarios: un registro secreto de las costumbres sociales y sexuales de su país. Pero Foos había sido testigo también de un asesinato, y no lo había delatado. Tenía, pues, muchos motivos para permanecer en el anonimato, y Talese pensó que esta historia nunca vería la luz. Hoy, Foos está listo para hacerla pública y Talese puede darla a conocer.

Su lectura me ha parecido: interesante, atrayente, reveladora, sutil, perspicaz, honesta, para nada tediosa, un descubrimiento... La historia de la literatura está plagada de lugares emblemáticos. Ciudades, pueblos, aldeas, monumentos, casas particulares, campos, bosques, praderas, lagos, ríos, océanos, cafeterías, restaurantes, prostíbulos, librerías, puentes, caminos...Y como no podía ser de otra forma, las escritoras y los escritores han acabado rindiéndose también ante los hoteles. Si lectoras y lectores, esos espacios inmóviles, que aguantan inexplicablemente el paso del tiempo y en cuyas habitaciones han vivido, permanentemente o temporalmente, personas de toda clase y condición. Seguro que rápidamente se nos viene a la cabeza el famosísimo hotel Overlook (Colorado)que Stephen King describió en El resplandor y que posteriormente Kubrik lo convirtió en uno de los hoteles más famosos del cine, aunque originalmente éste se llame Stanley. Como no recordar el hotel Ruán, donde Emma Bovary y Leon Dupis daban rienda suelta a su pasión o el Hotel des Bains, donde Gustav von Aschenbach se aloja en la novela de Thomas Mann La muerte en Venecia. Seguramente, quien sea un forofo de Cortázar recordará que su monumental Rayuela abundan los hoteles. Sin embargo, muy pocos conocen que fue en uno concretamente llamado Esmeralda donde el reputado autor escribió dicha obra. A diferencia de los nombrados en este párrafo, el lugar en el que se ambienta la historia del libro que hoy reseñaremos es un modesto motel, de carretera, sencillo, pero que sin duda, por sus características, logra por si solo convertirse en un protagonista más dentro de la narración. Al oír la palabra motel es imposible que el lector no la asocie con el ficticio Bates Motel, espacio en el que Hichcock ambientó Psicosis. Pero a partir de ahora, y espero que por mucho tiempo, se recuerde el Manor House gracias a El motel del voyeur: obsesión, tratado social y periodismo de calidad.


La historia de como El motel del voyeur llegó a mis manos es bastante curiosa. Desde siempre, incluso ya encontrándome estudiando la carrera de Historia, me han atraído más la novela que el ensayo puro y duro. Esto fue así durante un tiempo, es más, no disfrutaba igual cuando me tocaba leer algún libro de filosofía o algún artículo científico. Me gustaba lo que leía, aprendía y resultaba a mis ojos muy instructivo, pero no lograba que aquellos textos me llegasen a apasionar tanto como cuando me adentraba en cualquier buena novela. Todo eso cambió, creo recordar, cuando por casualidades de la vida, tuve que leerme La Mística de la Feminidad de Betty Friedan. Escogí su libro para hacer el trabajo de una asignatura sobre Historia de Estados Unidos y de un día para otro, se convirtió en uno de esos libros que marcarían no sólo mi interés por la literatura y el pensamiento feminista, también logró entreabrir esa puerta tantos años cerrada. Por vez primera, sentí curiosidad por lo real, lo no ficción, esos libros que sin grandes pretensiones logran hablarte de temas de gran actualidad desde la veracidad que implica el ensayo en todas sus dimensiones. Desde ese momento, por mis manos han pasado diversos títulos que se ajustan a esta descripción, hasta llegar a la que se convertiría en uno de mis referentes, Svetlana Aleksiévich. Con ella y con Voces de Chernóbil me introduje de pleno en en el llamado periodismo literario, y para seros sincera, la experiencia me encantó. Tanto que posteriormente he ido ampliando mis lecturas dentro de este tipo de ensayo. Y gracias a ese descubrimiento, y tras indagar un poco en el género, llegué hasta la obra de Gay Talese, respetado periodista y autor de grandes libros de investigación periodística. Al principio, me interesé enormemente por Honrarás a tu padre, pero El motel del voyeur se cruzó en mi camino y el que pudiese tomarlo prestado de la biblioteca de mi barrio, acabó por sepultar mi curiosidad por aquella monumental crónica sobre la mafia. Inicié su lectura al poco tiempo y no sólo acabó por convertirse en una de las lecturas de este verano, sino en un imprescindible con mayúsculas.


Centrándonos en lo que de verdad importa, diremos que El motel del voyeur presenta una lectura amena, muy sutil y que va ganando a medida que vas avanzando. Es inevitable que, hasta el lector menos experimentado en estas lides, acabe leyendo este libro llevado por el morbo. Y puede que así sea, pero, hay que reconocer que Gay Talese, como buen periodista que es, no se deja llevar por la especulación ni por la polémica, sino que cuenta lo sucedido, así, sin más, de la forma más transparente posible. Tras la publicación de este libro en Estados Unidos vino lo previsible: la polémica y el buscarle tres pies al gato. Sin embargo, para el lector siempre le quedará el consuelo de que Talese obró bien, prueba de ello es que esperó a que el verdadero protagonista, Gerald Foos, estuviese preparado para contar su historia. Por otro lado, estamos ante un libro peculiar, un ensayo periodístico, cuya estructura es tremendamente marcada, por la que el lector avanza sin problema alguno. Aunque eso si, tengo que reconocer que cuando el autor llega al meollo del asunto, es decir, al diario del voyeur, la lectura adquiere una dimensión distinta. Si pensabas que iba a ser una narración sin más, estás muy equivocado, El motel del voyeur guarda muchos ases en la manga, y es trabajo del lector sorprenderse cuando los encuentre. Seguidamente, y en lo relativo a esa historia que Talese nos presenta, la verdad es que parece sacada de una película de las de antes. De hecho, en mi mente las imágenes que recreaba eran de una tonalidad uniforme, con ecos al Bates Motel y al Gran Hotel del Norte de Twin Peaks. Pero es cierta, tan cierta como que la lluvia moja el suelo, y alrededor de esa irrefutable verdad, se construye un relato de enormes implicaciones. Cuando el lector se enfrenta a un texto verídico, lo que ocurre es que no puede evitar hacerse preguntas, muchas más que si estás ante un relato ficticio: ¿cómo? ¿cuándo? pero sobre todo, ¿por qué? Ese "por qué" rondaba continuamente mi cabeza y aunque encontrase gran parte de la respuesta en la particular obsesión sexual de Foos, seguía preguntándomelo, pues, esta visto que el ser humano está dispuesto a todo, y cuando digo a todo es a todo, incluso a violar la privacidad tras una mirilla. Cabe mencionar que El motel del voyeur es la conclusión de una investigación periodística pero también un tratado social. Al igual que le sucediese al Marqués de Sade con su producción literaria, Gerald Foos en su particular diario relata no sólo lo que sus ojos ven, si no lo que implícitamente significan esas escenas de sexo en las habitaciones del Manor House. Si el lector sabe leer entre líneas se dará cuenta de que las relaciones sexuales son el hilo conductor perfecto para representar a la sociedad de su tiempo. Y en el caso de El motel del voyeur estamos hablando de un periodo comprendido entre los 60 y los 80 aproximadamente, lo que resulta todavía más interesante, pues podemos apreciar la evolución de la sociedad estadounidense, partiendo del acto sexual hasta llegar a cuestiones políticas, económicas, sociales y culturales de gran envergadura. Por último, algo enormemente perturbador. Con El motel del voyeur, Talese consigue que el lector se sienta cómplice de Foos y del propio autor. Hasta el punto de que, como bien afirma un crítico del The New York Times: "uno puede admirar este libro y al mismo tiempo arrancarse los ojos". Talese suelta la bomba, la comparte con quiera adentrarse en sus páginas, cuenta lo sucedido, reflexiona sobre ello y confiesa sus sentimientos encontrados respecto al personaje de Gerald Foos. De esta forma, Talese consigue sincerarse con el lector, eso si, dejando a éste con la sensación de haber sido testigo también de las escapadas de Foos a la "plataforma de observación", o lo que es peor, de haber espiado al propio Foos.


En lo que respecta a la reflexión final, era obvio que tratándose de El motel del voyeur, ésta no podía faltar. Y aunque el tema del voyerismo da para más de un debate pertinente, mis palabras las quiero dirigir en otra dirección. Para ser más concreta, es necesario que las apunte directamente sobre los platós de televisión. Si, y es que me sobran razones y argumentos para decir que en este país el trabajo de algunos periodistas deja mucho que desear. A nadie se le debería escapar esta verdad, hace unos días, debido al atentado terrorista que tuvo lugar en las Ramblas de Barcelona, todo el país fue testigo de como algunos que se denominan "profesionales de la comunicación", comenzaron a especular desde el minuto uno. No había pasado ni media hora de los atentados y en las principales cadenas de televisión ya se estaba polemizando, sin darse cuenta de que con sus palabras, conseguían banalizar un acontecimiento tan trágico como crucial de cara a Septiembre, mes en el que se retoma la actividad parlamentaria. Nadie parecía darse cuenta, los españoles ya estábamos lo suficientemente sugestionados por las imágenes que poco a poco aparecían en pantalla como para indignarse por la actitud de los ya conocidos como "tertulianos". Y lo más grave es que esta no es la primera vez que ocurre. En este país los medios de comunicación que en teoría deberían de proporcionar información al ciudadano desde la honestidad que da la profesionalidad y los años dentro de la profesión, han acabado sucumbiendo al espectáculo, al contenido vacío y a la apariencia. Todo con tal de ser tendencia en las redes sociales, porque ahora para nuestra desgracia, se mide en función de cuantos likes consigues en Facebook. Evidentemente, en este país todavía quedan buenos periodistas y es cierto que las nuevas tecnologías pueden hacer que una noticia llegue a más gente, otra cosa es la intención que haya detrás de quien controla dichos canales de difusión. Leyendo a Gay Talese en El motel del voyeur me he dado cuenta de este problema, es más, una servidora no ha podido evitar rendirse ante su talento literario y su calidad como periodista. Da igual en qué medios ha trabajado, dónde ha escrito sus artículos, no me importa si es de derechas o de izquierdas, ni sus opiniones sobre ciertos temas de debate en EEUU. Con este libro Talese irradia verdad, honestidad, humildad, respeto hacia el entrevistado, cautela respecto a las fuentes usadas, pero sobre todo, compromiso con la profesión. Un buen periodista debe escuchar, no dejarse embaucar por cualquier información, mostrar espíritu crítico, llegar hasta el fondo del asunto, saber reflexionar sobre ello, plantear debates a los lectores y a ser posible, buscarle las cosquillas al poder, pues, es una de las armas de contención que todo país democrático posee. Informar desde lo verídico, no desde la mentira o el morbo. Muchos periodistas, cuyos nombres no quiero citar, deberían aprender de Gay Talese, no es el mejor periodista del mundo, pero si uno de los más profesionales que existen. El motel del voyeur: una historia de obsesión, secretos, revelaciones, delito, asombro, promiscuidad, calidad periodística...Un libro difícil de olvidar.

Frases o párrafos favoritos:

"Querido señor Talese: (...) Durante mucho tiempo he querido contar esta historia, pero no tengo talento suficiente y me da miedo que me descubran."

Película/Canción: se ha sabido recientemente que los prestigiosos directores Sam Mendes y Steven Spielger han declinado sus ofertas para rodar una película basada en el libro. Mientras esperamos a que se aclaren los rumores, os adjunto la pieza de BSO que me ha acompañado durante la redacción de esta reseña. Lo se, me muero por un café y una tarta de cerezas.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

viernes, 25 de agosto de 2017

RESEÑA: Alicia en el País de las Maravillas.

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Título: Alicia en el País de las Maravillas.

Autor: Charles Lutwidge Dodgson, Lewis Carroll (1832-1898) fue un diácono anglicano, lógico, matemático, fotógrafo y escritor británico. El polifacético autor inició su educación en casa, sufrió tartamudeo, sordera y fue un brillante profesor de matemáticas en la Universidad de Oxford. Su carrera literaria se inició con un éxito discreto entre los años 1854 y 1856, tiempo en el que publicó poesías y cuentos en revistas como The Comic Times o The Train, en las que comenzó a firmar como Lewis Carroll. Pero no fue hasta el 4 de julio de 1862, durante una excursión por el Támesis, cuando el propio Carroll improvisó para las hermanas Liddell una narración que entusiasmó a las niñas. De aquella experiencia y gracias a la insistencia de una de las hermanas, Alicia Liddell, salió el libro Las aventuras subterráneas de Alicia. Años más tarde, movido por el interés que el manuscrito había suscitado entre sus lectores y su agente literario, el libro se revisó y pasó a titularse finalmente como Alicia en el País de las Maravillas, publicado con ilustraciones de John Tenniel. Fue tal el éxito que Carroll decidió escribir una continuación titulada Alicia a través del espejo. Además de otros títulos como Silvia y Bruno o el poema satírico La caza del Snark, Carroll es autor también de numerosos libros de matemáticas, lógica y geometría.


Editorial: Alianza Editorial.

Idioma: inglés.

Traductor: Jaime de Ojeda.

Sinopsis: escrita en 1865, Alicia en el País de las Maravillas es una obra que con el correr del tiempo se ha liberado de su estrecho ámbito original, vinculado a la literatura juvenil. Popularizado por las decenas de versiones que de él se han llevado a cabo, el relato que el reverendo Charles Dodgson, verdadero nombre de Lewis Carroll, escribiera para la niña Alicia Liddell, de diez años, es un delicioso entramado de situaciones verosímiles y absurdas, metamorfosis insólitos de seres y ambientes, juegos con el lenguaje y con la lógica y asociaciones oníricas, que hacen de él un libro inolvidable que habría de tener una secuela equiparable, cuando no superior, en Alicia a través del espejo.

Su lectura me ha parecido: interesante, amena, imaginativa, onírica, inteligente, hermosa, única, inmortal...Como todos bien sabréis, la literatura juvenil esta plagada de toda clase de libros, cuyas historias han logrado traspasar la frontera del tiempo. Ya pueden estar escritas hace más de 100 años, si rebosan de originalidad y han tenido alguna que otra ayudita por el camino, éstas de seguro que se encuentran entre las lecturas preferidas de generaciones enteras. Sus tramas suelen contener problemas típicos, toques de irrealismo, de magia, ecos de una originalidad que pocas veces encontramos en la novela más convencional. Sin embargo, muchas veces se nos olvida que lo que hoy catalogamos como literatura juvenil, también, ha logrado derribar la barrera de la edad, pues, son también los adultos los que han sucumbido ante este tipo de novela. Ya sea por nostalgia o por alejarse de las lecturas más convencionales, los adultos acaban por adentrarse en este tipo de libros con la misma energía que la de un joven que empieza a dar sus primeros pasos en el mundo de la lectura menos infantil. Su magnetismo es contagioso, y esto nos debería hacer pensar, ser conscientes de lo que hoy llamamos literatura juvenil, puede que ésta no lo sea tanto. Basta con investigar un poco para darnos cuenta de que libros tan clásicos como El mago de Oz, Peter Pan o Tom Swayer son más profundos de lo que parecen, hasta el punto de convertirse en todo un pretexto para criticar, mostrar o burlarse de la sociedad que parió dichos textos. Del libro que hoy tengo el placer de reseñar se han hecho millones de interpretaciones, conjeturas y teorías de lo más variopintas. Exitoso desde el momento de su publicación, elevado a la categoría de imprescindible gracias al cine y finalmente consagrado por la cultura popular. Nadie pone en duda el atractivo que ha suscitado este breve relato a lo largo de los años, cuya protagonista ya pertenece por méritos propios al olimpo de los grandes personajes literarios, junto a Frankenstein o Hamlet entre otros. Estamos hablando, por supuesto de Alicia en el País de las Maravillas: la lógica dentro de la locura.


Alicia en el País de las Maravillas llegó a mis manos hace unos cuantos años, sin embargo, una servidora ya se había adentrado en el universo de Lewis Carroll mucho antes de que me decidiese, por fin, a leer el libro. El primer recuerdo que tengo de Alicia en el País de las Maravillas, y me imagino que a muchos os pasará lo mismo, es de cuando era pequeña. Gracias a aquella magnífica película de la factoría Disney, muchos de los que hoy rondamos los veintipocos, conocimos por primera vez a Alicia, al conejo blanco, al gato Chesire, al Sombrerero Loco y por supuesto a la malísima Reina de Corazones. Frases como "¡son más de las tres!" o "¡que le corten la cabeza!" acabaron formando parte de nuestra vida y de nuestros recuerdos de niñez. Años más tarde, me volví a reencontrar con la historia y sus personajes gracias a un bellísimo libro ilustrado. No se si se publicó por el aniversario del autor, pero lo que si que sabía era que aquel fue uno de los libros más bonitos que había visto nunca. Evidentemente se trataba de una adaptación, pero eso no quitaba que una servidora disfrutase de su lectura, así como de las maravillosas ilustraciones que poblaban el libro. Y justo antes de que la versión original acabase en mi abarrotada estantería, no pude pasar por alto la interesante, que no fiel, adaptación del maestro Tim Burton. Tras verla y aunque el resultado no fue el que esperaba, la película logró acrecentar mi más profunda admiración por la originalidad y la desbordante imaginación del director norteamericano. Así, de esta forma tan curiosa, después de haberme empapado durante años y años de Alicia y de sus icónicos personajes, llegamos al día de mi cumpleaños. No recuerdo exactamente cuantos años cumplía, pero si que se que el regalo estrella de aquella celebración fueron tres libros: Viajo sola de Samuel Bjork, Las uvas de la ira de John Steinbeck y como no, el Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll. Tapa blanda, portada amarilla y editado por Alianza Editorial; era imposible que pasase desapercibido ante mis ojos. Tardé un tiempo en animarme a leerlo, pero cuando lo hice, ya no había vuelta atrás. Acababa de redescubrir una historia no sólo mítica, también, todo lo que un cuento tan conocido puede esconder bajo una infantil apariencia.


En lo que respecta a la crítica literaria propiamente dicha, comenzaremos diciendo que Alicia en el País de las Maravillas presenta una lectura ligera, rápida y sorprendentemente amena. Lo que en cierto sentido es sorprendente, pues, no debemos pasar por alto que esta novela se publica en pleno periodo victoriano, un tiempo en el que encontramos a figuras como Charles Dickens, cuyas novelas no se pueden describir precisamente como amenas. Pero es cierto que durante esta época, libros como el que hoy reseñamos tendrían bastante cabida entre el público menos especializado y más popular, a pesar de la extraordinaria profundidad que éste manifiesta. En relación precisamente con esto último, os recomiendo que si algún día os decidís por leer Alicia en el País de las Maravillas, lo hagáis con calma, aunque la propia dinámica del libro obligue al lector a pasar aspectos por alto. Leer a contracorriente, con detenimiento, fijándoos en todo, pues, éste es uno de esos libros que esconde muchas sorpresas. Centrándonos en la historia que se narra, que duda cabe que todos la conocemos, o al menos hemos oído hablar de ella. No existe lector que no haya visualizado en su mente alguna de las partes más famosas del libro. El cine tiene parte de culpa, pero también, la elevación de sus personajes a mitos inmortales de la literatura y de la cultura popular. No obstante, y he aquí la paradoja, a través de estos canales de difusión, se ha promovido una visión de Alicia en el País de las Maravillas que dista ligeramente de lo que se narra en el libro. Es cierto que a raíz de este fenómeno cinematográfico ha aumentado el interés por el relato y son muchos los que han acabado sucumbiendo a su lectura, pero, a pesar del paso del tiempo, todavía seguimos asociando la Alicia de Lewis Carroll con la Alicia de Walt Disney. No quiero quitarle mérito a Walt Disney, pues, de seguro que sus películas han logrado promover la lectura de ciertos cuentos infantiles, pero, hay que mirar más allá del dibujo animado. Dejando de lado esta pequeña apreciación, insistimos en que Alicia en el País de las Maravillas muestra más de lo que nos han querido vender. Este es un libro profundo disfrazado intencionadamente de una apariencia maravillosamente onírica. Aspecto que no podemos evitar asociar con ese lado infantil que todos tenemos en nuestro interior. Pero lo cierto es que Alicia en el País de las Maravillas es lógica, es contundencia, es firmeza, es matemática pura. Como un puzle en el que poco a poco van encajando las piezas, una máquina que hay que ir construyendo poco a poco. Si lo leéis lo entenderéis perfectamente, aunque, y ahí reside lo maravilloso de este libro, se presta a diferentes y de lo más variadas lecturas. Todo depende del ojo con el que se mire. Por último, no podía dejar de lado un aspecto crucial dentro de este libro, y es que sus personajes, desde Alicia, icónico personaje, hasta la última carta de la guardia personal de la Reina de Corazones, pasando por el Conejo Blanco o el Gato Chesire, merecen un exhaustivo análisis. Nadie duda de su importancia ni de las interpretaciones que se han hecho de cada uno de ellos. Sin embargo, y por no extenderme más en este apartado, pues se han dicho ya muchas cosas, sólo me queda decir, queridos lectores, que sólo vosotros podéis sacar conclusiones de esta lectura. Merece la pena adentrarse en ella, no sólo por su calidad literaria y la capacidad de Carroll para crear mundos inventados, también por las interpretaciones que podáis extraer de su lectura. Interpretaciones como la que una servidora os expondrá en el último párrafo.

Como ya he comentado, no puedo marcharme sin antes, en el pequeño espacio que me queda, dedicarlo a reflexionar sobre Alicia en el País de las Maravillas. Es cierto que en más de una ocasión los debates que me he planteado tras leer un libro han sido en relación con algún aspecto de rabiosa actualidad, otras veces éstos han sido más abstractos y sólo cuando era estrictamente necesario, se han ceñido a una interpretación personal de la lectura finalizada. Pues bien, ya que nos encontramos ante un texto de gran importancia literaria y popular, no he podido evitar decantarme por ésta última. Como todos bien sabréis, o al menos lo conoceréis por oídas, Alicia en el País de las Maravillas es un libro machacado, analizado al milímetro y que por consiguiente, ha servido como base de estudio, dando lugar a mil y un interpretaciones, cada cual más diferente. Sin pretender ser pretenciosa, pues cualquier lector es libre de dar su propia opinión, ni me voy a decantar por aquellas visiones simplistas ni por aquellas que sugieren que el propio Lewis Carroll tenía una oscura obsesión por Alicia Liddell, la niña que inspiró al autor y cuya foto podéis contemplar al principio de la reseña. En su lugar, prefiero decir que Alicia en el País de las Maravillas, como relato publicado en una época muy concreta de la historia, sugiere una alocada y cuerda crítica  a la sociedad de su tiempo. El momento en el que nace Alicia en el País de las Maravillas resulta ser un tiempo de marcados contrastes. Por un lado la expansión colonialista británica por medio mundo provee al país de riqueza y de poder dentro de las relaciones internacionales, pero por el otro, como consecuencia de la Revolución Industrial, la miseria se extendía por todas las zonas industriales, incluyendo la capital, creando auténticos barrios marginales, hostiles y desamparados. Si el longevo reinado de Victoria I aseguraba estabilidad frente a posibles reveses, la población estaba sujeta a una serie de normas moralizantes que no hacían sino constreñir aún más los derechos de sus ciudadanos. Todo sea dicho, la sociedad británica, incluso la de nuestro tiempo, no deja de lado ciertas costumbres ya famosas por antonomasia, tales como el té con pastas o la puntualidad tan universalmente conocida. Dicho esto, lo que pienso sinceramente es que Carroll, Dodgson al fin y al cabo, no estoy tan segura si conscientemente, pues el punto de partida del libro es bien distinto, consiguió que le saliese algo más profundo. Todo ese colorido, esa fantasía, esos animales que hablan, ese sombrerero chalado, esa monarca despiadada...No es más que una crítica a esas costumbres impuestas o que hacemos por inercia. Ya no sólo hablamos de las típicamente inglesas, pues se hace explícita referencia a ellas, también se puede extrapolar a todas ellas en general, además de un canto a un cierto tipo de libre albedrío. Ese en el que tienen cabida todo tipo de locuras dentro de un orden milimétricamente calculado. Tras esto, me gustaría pensar que algo así podría tener cabida en nuestro subconsciente, de hecho, todos llevamos a un loco dentro que se muere por salir al exterior de vez en cuando. Por ello, creo que Alicia en el País de las Maravillas es un canto a la despreocupación, a la desinhibición, al caos, claro está, dentro de un límite. Algo que sinceramente, deberíamos practicar todos de vez en cuando. Alicia en el País de las Maravillas: una historia de imaginación, locura, ingenio, lógica, metáforas, sonidos, profundas reflexiones, frases memorables...El libro que todos debemos tener en nuestra estantería.

Frases o párrafos favoritos:

"Estás loco, pero te diré un secreto: las mejores personas lo están".

Película/Canción: aunque la más famosa es la versión de Disney, estrenada en 1951, existen otras adaptaciones. Desde la primera fechada en 1903, hasta la versión de Tim Burton en el 2010, pasando por la de 1999 que adaptó el clásico a formato televisivo. Sin embargo y debido a mi pasión por las bandas sonoras, os adjunto una pieza extraída de la adaptación de Tim Burton cuya magia se nota desde el primer minuto. Disfrútenla.


¡Un saludo y a seguir leyendo!

martes, 22 de agosto de 2017

NUEVA TEMPORADA 2017-2018

NUEVA TEMPORADA

¡Buenos días queridos lectores/as! Un año más y como no podía ser de otra forma, Jimena de la Almena, un espacio donde la critica, la reflexión, el debate y la literatura convergen armoniosamente; inaugura nueva etapa tras las vacaciones. Antes de nada, me gustaría agradecer a esos 1.351 seguidores que se han mantenido fieles a lo largo de ese mes, a todos ellos gracias, sin vosotros este lugar no sería lo mismo. En esta nueva temporada retomaremos con fuerza las entrevistas a blogueros, habrá más preguntas a debate y entrevistas a autores noveles (y esperemos que a alguno no tan novel). Seguiremos prestando especial atención a los clásicos de la literatura universal, esos que sustentan parte de nuestra cultura y que cuya importancia ha sobrepasado los limites del tiempo. Además, gracias a la colaboración de este blog con algunas editoriales de prestigio, lograremos fomentar más aún ese objetivo, acercar la literatura de calidad al público más exigente y hambriento de buenas historias. Para finalizar esta entrada y como ya va siendo tradición, os escribiré las tres pistas del primer libro que reseñaremos en esta nueva temporada 2017-2018. Un título que debería haber ingresado en nuestra particular biblioteca virtual hace ya mucho tiempo.

1. Clásico del siglo XIX.
2. Su autor fue profesor de matemáticas y diácono.
3. "Estás loco, pero te diré un secreto: las mejores personas lo están". 

...Espero vuestras respuestas...

¡Un saludo y a seguir leyendo!

domingo, 30 de julio de 2017

BLOG CERRADO POR VACACIONES


Estimados lectores y lectoras: el blog Jimena de la Almena permanecerá inactivo todo el mes de agosto. Es hora de que esta servidora se tome unas merecidísimas vacaciones tras un año cargado de buenas lecturas. La verdad es que necesito un descanso, y tiempo para leer, seguir escribiendo y meditar sobre lo que quiero hacer con mi vida. Pero eso no significa que no os eche de menos a todos vosotros, los que habéis leído cada una de las reseñas, haciéndome sentir que estaba realizando un buen trabajo. Han sido unos meses muy intensos, ya que el numero de editoriales colaboradoras ha ascendido notablemente. A todas ellas, mil gracias, sin vosotras no podría haber descubierto joyas que ahora forman parte de mi vida y de mi estantería.

Estos han sido unos meses raros, inusuales, pero no exentos de nervios y de alegrías. Pero este lugar, este espacio de crítica y opinión me ha servido para plasmar todo lo que sentía y todo lo que he ido aprendiendo como persona, historiadora, futura escritora y, por supuesto, lectora. Jimena de la Almena ha sido, sigue, y espero que siga siendo un lugar donde pueda seguir compartiendo reseñas y opiniones con el resto de lectores y los 1.353 seguidores que ya tiene este blog. Una cifra que de seguro irá aumentando a medida que el número de críticas siga en auge. Sólo espero que a la vuelta de las vacaciones sigáis ahí, pues os esperan más entrevistas a blogeros literarios, más coloquios con autores, más entradas en "El Rincón del Lector", alguna que otra sorpresa que ya revelaré en septiembre y como no, muchas más reseñas de libros (haciendo especial hincapié en clásicos de la literatura universal), las cuales procurarán siempre ser críticas y sinceras, defendiendo el sello y la identidad que caracterizan a este blog.

Bueno, me gustaría enrollarme más con todos vosotros, ya me conocéis, pero una maleta y un sinfín de proyectos me esperan. No desesperéis, pronto nos volveremos a ver, a escribir y a leer, sobretodo a leer.

¡Un beso, un saludo, un abrazo a todo el mundo, a seguir leyendo y hasta septiembre!

viernes, 28 de julio de 2017

RESEÑA: La tragedia de Fidel Castro.

LA TRAGEDIA DE FIDEL CASTRO

Título: La tragedia de Fidel Castro.

Autor: Joao Cerqueira (Viana do Castelo, Portugal, 1964) se doctoró en Historia del Arte por la Universidad de Oporto. Sus novelas: A culpa é destas Libertades, As Reflexoes do Diablo, La tragedia de Fidel Castro (traducida a varios idiomas y en preparación actualmente como guión teatral), Maria Pia: Rainha e Mulher, A segunda vinda de Cristo à terra, son obras de carácter satírico sobre la sociedad contemporánea, ricas en ironía y humor. Ha escrito, además, los libros de no ficción Arte e Literatura na Guerra Civil de Espanha, José de Guimarães: Arte público y José de Guimarães (publicado en China por el Today Art Museum).

 Editorial: Funambulista.

Idioma: portugués.

Traductor: Marina Alonso.

Sinopsis: suela el teléfono con muy malas noticias: Dios recibe una llamada de una preocupadísima Fátima que le comunica que está a punto de comenzar una guerra entre J.F.K y Fidel Castro. Obligado a demostrar una vez más su omnipresencia, Dios sabe que la única solución para evitar el conflicto es convencer a Jesús de volver a la tierra, a pesar de que su hijo la última vez regresó bastante afligido por la experiencia. Mientras tanto, en la Tierra, los dos líderes políticos sueñan: el uno con vengarse por la afrenta sufrida en Bahía de Cochinos, el otro con convertirse en el jefe absoluto del pueblo unido que jamás será vencido en una revolución mundial que acabaría con el capitalismo. Sin embargo, en Cuba la situación económica es desastrosa y Castro, desesperado, decide invadir el país de J.F.K para desviar la atención. La mediación de Jesús dará lugar a toda una serie de divertidísimos episodios y...a un final desesperado.

Su lectura me ha parecido: entretenida, amena, desconcertante, apabullante, original, muy bien pensada, con sorprendente verdad al fin y al cabo...Queridos lectores y lectoras, como bien sabréis, la historia de la literatura está plagada de convencionalismos y de normas a las que los escritores se han ceñido estrictamente. Pero, también es cierto, que otros muchos decidieron probar otras formas, arriesgándose a que su carrera literaria quedase completamente arruinada. Valientes escritores que posteriormente serían recordados por su atrevimiento y por saber innovar cuando el resto simplemente se conformaba con lo tradicional, lo antiguo, lo clásico. Pues bien, imaginaos por unos momentos que un día aparece ante vosotros la novela más inverosímil a primera vista, pero cuyo argumento extremadamente loco logra picaros la curiosidad, hasta el punto de no poder despegar los ojos de su sinopsis. Me encanta encontrarme en las librerías con novelas de este estilo, provocativas, que impacten, que logren pulsar el botón de la aventura. La vida ya es lo bastante monótona como para seguir inmersos en ella día tras día, mes tras mes. El lector, como todo el mundo, necesita de emociones fuertes y una novela de este estilo, no sólo impulsa la curiosidad más insana, también amplía nuestros conocimientos y nuestra mirada con respecto a un tema o problema literario concreto. La novela que hoy tengo el placer de presentaros responde a esta descripción, y aunque algunas cuestiones son mejorables, lo cierto es que no tiene desperdicio. La tragedia de Fidel Castro: comunismo versus capitalismo y Jesús en medio.


La historia de como La tragedia de Fidel Castro llegó a mis manos es la historia de una irrefrenable inquietud lectora. Todo bloguero literario o todo aquel que se dedique al noble y difícil arte de la crítica literaria necesita estar informado y al tanto de las últimas novedades, que libros salen al mercado, cual es el título que marca la pauta, en que consiste la moda literaria del momento, que editoriales publican textos más interesantes...Todo ello está entre las preocupaciones de todo el o la que se dedica, altruista o remuneradamente, a redactar reseñas. En mi caso, como muchos me imagino, suelo pasarme asiduamente por las páginas web oficiales de las editoriales para conocer de primera mano esas novedades que para quien ame la lectura, muchas de ellas pueden resultar bastante jugosas. La tragedia de Fidel Castro fue una de esos libros, cuya sinopsis me dejó boquiabierta durante unos segundos. Kennedy, Castro, Guerra Fría, Crisis de los misiles, Bahía de Cochinos, la URSS, el capitalismo, el comunismo...Todo eso estaba muy bien, pero la presencia de Jesús, sí, el mismísimo Jesús, y de Dios, sí, como os lo cuento, le daba una dimensión tan disparatada como interesante a ese libro. El tenso enfrentamiento entre las dos concepciones del mundo predominantes en aquel momento, los dos caracteres tan diferentes de ambos líderes políticos y la presencia de Jesús cual arbitro dentro del ring, esquivando los golpes fueron detalles suficientes como para que una servidora sintiese la irrefrenable curiosidad de degustar sus páginas. Sin pensármelo dos veces, y gracias a la editorial Funambulista, pude hacerme con un ejemplar. En los días previos a la llegada del libro, lo busqué con la mirada por las librerías más concurridas de mi ciudad y ni rastro, como si no existiese. Sólo logré encontrarlo en una de ellas, aprisionado en una de las extensas estanterías que componían la tienda y no expuesto junto con otras novedades. Sin embargo, y una vez finalicé su lectura, entendí el por qué de esa falta de publicidad por parte de las librerías. Pero también aprecié lo que sucede cuando una buena idea logra causar el efecto más o menos esperado en el lector.

Centrándonos en la reseña propiamente dicha, comenzaremos diciendo que La tragedia de Fidel Castro presenta una lectura amena, algo densa en cuanto a su inicio, ligera en su mayor parte y con un ritmo que logra acelerarse a medida que el lector se va poniendo en situación. La cuestión del ritmo es vital para cualquier escrito, ya que en la mayoría de los casos es una factor determinante a la hora de realizar la crítica. Si el escritor sabe conducir al lector, la novela será prácticamente un éxito, si lo que hace por el contrario es aburrir con un ritmo lento, entonces el trabajo de meses y años se puede ir al garete inmediatamente. A parte del ritmo, La tragedia de Fidel Castro presenta una trama ya de por si llamativa y loca, muy loca, desquiciante incluso. Si habéis leído con detenimiento el resumen de la sinopsis, entenderéis porque me refiero a esta novela con estos términos. A primera vista, reconozco que me pareció de lo más inverosímil, eso si, también sostenía que si Cerqueira lograba salirse con la suya literariamente hablando, estaríamos ante una genialidad. Y si, en ese sentido el autor logra que el lector se crea que el propio Jesús es mandado por Dios, su padre, para que medie en uno de los conflictos más importantes de la historia que tuvo lugar durante la Guerra Fría, como fue la crisis de los misiles. En aquellos momentos, el mundo entero se encogió, pues por vez primera, la sociedad fue consciente de que estábamos al borde del precipicio y que un ataque de este tipo hubiese supuesto una verdadera y terrible hecatombe. El destino de esa crisis dependía única y exclusivamente de dos actores, los Estados Unidos por un lado la URSS con el apoyo de Cuba por el otro, ellos tenían en sus manos el futuro de millones de personas. Sin embargo, el autor va un paso más allá e imagina una invasión de Estados Unidos por parte de Cuba, para acrecentar aún más la tensión narrativa y argumental. Por ello y volviendo de nuevo a la novela, resulta bastante desternillante narrar este periodo tan crítico de la historia contemporánea introduciendo el factor divino. En lo que respecta a los personajes, he de confesar que salvo el de Jesús, los de J.F.K y Fidel Castro me han parecido demasiado estereotipados. Se que así se logra mayor carga humorística y los estereotipos en ese sentido son un recurso muy habitual, pero, personalmente me hubiese gustado toparme con unas caracterizaciones ligeramente menos parecidas al mito y más cercanas a la realidad. En la novela, J.F.K se describe como alguien carismático, creído, seguro de si mismo, capaz de cualquier cosa y terriblemente impulsivo; descripción que el lector no puede evitar asociar con la de Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos. Y Fidel Castro, su descripción, se asemeja mucho a la que ha llegado hasta nosotros a través del merchandising: desarrapado, con un puro siempre en la boca, rodeado de parafernalia militar, atrevido e idealista, muy idealista. Tanto que en el libro parece incluso intuirse una pequeña parodia hacia su persona. Para mi, el mejor personaje de la novela y con el que más me he reído es sin duda el de Jesús. Ya no sólo por la locura de ser un personaje más dentro de la novela, también por su interesante personalidad y su escepticismo con respecto a los hombres, un escepticismo que obviamente entendemos todos y todas. Por último, una cuestión puramente personal, no me ha gustado nada el diseño de la portada. Esta claro que algo relacionado con Fidel Castro tenía que aparecer en ella, pero, no me vistáis al pobre Fidel de monje, ni me plantéis un cigarro de pega, que se nota que es un collage ¡Si Fidel levantase la cabeza!


En lo que respecta a la ya habitual reflexión final, he de confesaros que al principio no sabía por que camino conducir mis palabras. Hay algunos temas de especial interés para el lector que aparecen en La tragedia de Fidel Castro, sin embargo, una no puede comentarlos todos. Esa situación de desazón y de falta de inspiración siguió así unos días, hasta que de pronto, se me encendió la bombilla y una servidora no pudo evitar echarse a reír al instante. No es que me hubiese entrado un ataque de risa así sin más, es que, y esto pasa más de lo que uno se cree, las casualidades existen, ¡vaya si existen! Entre tanto tema histórico no me había percatado de que probablemente lo que se narra en el libro haya sucedido de verdad, y que incluso la religión hubiese jugado un importante papel al respecto. ¿A que ahora si que comenzáis a entender lo que os digo? ¿A que ahora todo parece tener un sentido? En el año 2014 comenzó a producirse el conocido como "deshielo cubano", es decir, el inicio de la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba tras 54 años de enfrentamiento y de tensiones diplomáticas entre ambos países. Los protagonistas en esta ocasión fueron el presidente Barack Obama y Raúl Castro, hermano y sucesor de Fidel Castro, fallecido el año pasado. Pero ahí no queda la cosa. Mucho se ha hablado del papel decisorio de otras personas que facilitaron de alguna manera el inicio de estas conversaciones y el que finalmente se llegase a un acuerdo, a un entendimiento común entre dos países enfrentados políticamente, económicamente y socialmente durante tantos años. Entre ellos ¡sorpresa! la presencia del actual Papa Francisco, ofreciendo las estancias del vaticano para dichas reuniones bilaterales ultra secretas. Volviendo a la novela, a La tragedia de Fidel Castro, fue escrita en el año 2008, pero es más interesante saber que fue en el pasado 2016 cuando ésta se tradujo y publicó en otros países, en el 2016 precisamente, año de la muerte de Fidel Castro y de la primera visita oficial de un presidente de los Estados Unidos a la isla de Cuba. ¿Casualidad? ¿Marketing editorial? ¿O estamos ante una proeza literaria? ¿Ante un escritor que años atrás supo intuir lo que estaba por venir? Evidentemente los protagonistas no son los mismos y Jesús no ha bajado desde el cielo para mediar lo mejor posible en este conflicto, pero si ha estado muy presente el Papa, que a fin de cuentas, es el jefe y cabeza visible de la iglesia católica. En fin, queridos lectores y lectoras, en ocasiones, la realidad supera a la ficción o al menos logra parecerse. ¿Quién sabe si dentro de unos años el actual presidente de los Estados Unidos, siendo conscientes de lo que es capaz, reaviva las tensiones con Cuba, tirando por tierra lo logrado en los últimos años? ¿Vendrá a evitarlo de nuevo Jesús? ¿O este tirará la toalla y enviará a la Virgen María en su lugar? La tragedia de Fidel Castro: una historia de humor, política internacional, conflicto, tensiones, egos, intervención divina...Una lectura perfecta para dejarse llevar y no preocuparse por lo sonoras de nuestras carcajadas.

Frases o párrafos favoritos:

"Estas dos formas de reaccionar ante la adversidad, movimiento e inmovilidad, son opuestas entre sí, y, por lo tanto, podemos concluir que, cuando los dioses se sienten presionados, cualquier cosa puede ocurrir."

Película/Canción: como no podía ser de otra manera, y a falta de noticias al respecto, os adjunto la pieza de ópera que me ha acompañado durante la redacción de esta reseña. En serio, no me he podido resistir.


¡Un saludo y a seguir leyendo!